La Completa Biblia Etíope En Español
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Biblia Etíope
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La Completa Biblia Etíope En Español
Capítulo 1
Palabras del Predicador, hijo de David y rey en Jerusalén. Vanidad de vanidades, dice el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. ¿Qué obtiene el ser humano de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol? Las generaciones pasan una tras otra, pero la tierra permanece. El sol sale y se pone, apresurándose a volver al lugar donde comenzó. El viento sopla hacia el sur y gira hacia el norte; da vueltas continuamente y regresa una vez más a su recorrido. Los ríos desembocan en el mar, pero el mar nunca se llena; vuelven a su origen para continuar fluyendo.
Todas las cosas producen cansancio, más de lo que las palabras pueden expresar. El ojo nunca se sacía de ver ni el oído de escuchar. Lo que fue volverá a ser, y lo que se hizo volverá a hacerse. No hay nada verdaderamente nuevo bajo el sol. Cuando alguien afirma haber encontrado algo nuevo, ya existía mucho antes de nosotros. Los hombres olvidan lo que ocurrió en el pasado, y las generaciones futuras también serán olvidadas por quienes vendrán después. Yo, el Predicador, goberné sobre Israel en Jerusalén. Me dediqué a buscar y comprender, mediante la sabiduría, todo lo que sucede bajo el cielo. Descubrí que esta tarea representa una pesada carga para la humanidad. Observé todo lo que se realiza bajo el sol y comprendí que muchas cosas son pasajeras, semejantes a intentar atrapar el viento. Lo torcido no puede enderezarse fácilmente y lo que falta no puede contarse.
Me dije a mí mismo que había alcanzado una gran sabiduría, superior a la de quienes gobernaron antes que yo en Jerusalén. Dediqué mi corazón a conocer la sabiduría y también la insensatez, pero comprendí que incluso esta búsqueda era como perseguir el viento. Porque donde aumenta la sabiduría también aumenta la preocupación, y quien incrementa su conocimiento incrementa también su dolor.
Capítulo 2
Entonces decidi probar los placeres para descubrir si allí encontraba satisfacción. Sin embargo, también comprendí que aquello resultaba pasajero. Reí, me divertí y busqué toda clase llenar completamente el corazón. Me entregu a grandes proyectos.
Construí casas, planté viñedos, diseñé jardines y parques, sembré árboles frutales y acumulé riquezas. Adquirió siervos y posesiones, reuní oro y plata, y disfruté de todo aquello que los hombres consideran deseable. Llegué a ser más poderoso que cualquier de mis predecesores en Jerusalén, conservando al mismo tiempo mi sabiduría. Nada de lo que mis ojos desearon les fue negado.
Sin embargo, cuando observé todo lo que había conseguido mediante mi esfuerzo, comprendí que también aquello era pasajero. Ninguna de esas cosas podía ofrecer una satisfacción permanente.
Reconocí que la sabiduría es mejor que la necesidad, del mismo modo que la luz es mejor que la oscuridad. Sin embargo, tanto el sabio como el necio comparten el mismo destino final. Ambos mueren y ambos son olvidados con el paso del tiempo. Esta realidad me llevó a reflexionar profundamente sobre el verdadero significado de la vida. Por eso comprendí que el hombre debe encontrar alegría en el trabajo que realiza y en los dones que recibe cada día. Comer, beber y disfrutar honestamente del fruto de su esfuerzo es también un regalo de Dios. Sin Él, nadie puede hallar una satisfacción duradera.
Todo tiene su tiempo señalado bajo el cielo y cada acontecimiento ocurre en su momento. Hay tiempo para nacer y tiempo para morir; tiempo para plantar y tiempo para arrancar lo plantado. Hay tiempo para destruir y tiempo para construir; tiempo para llorar y tiempo para reír; tiempo para lamentarse y tiempo para danzar. Hay tiempo para abrazar y tiempo para apartarse del abrazo. Tiempo para buscar y tiempo para perder.
Tiempo para guardar y tiempo para desechar. Tiempo para callar y tiempo para hablar. Tiempo para amar y tiempo para odiar.
Tiempo para la guerra y tiempo para la paz. Al contemplar estas cosas comprendí que el hombre no puede dominar completamente el curso de los acontecimientos. Cada estación de la vida llega cuando debe llegar y desaparece cuando ha cumplido su propósito. Dios ha puesto eternidad en el corazón humano, pero aun así nadie puede comprender plenamente el principio ni el final de sus obras. Por eso entendí que no existe mejor camino que alegrarse y hacer el bien mientras se vive. Comer, beber y disfrutar del fruto del propio trabajo es un regalo concedido al hombre. Todo cuanto Dios hace permanece para siempre; nada puede añadirse ni quitarse. Él ha establecido las cosas para que el hombre reconozca su grandeza. Observé también que donde debería existir justicia muchas veces aparece la injusticia, y donde debería hallarse rectitud se encuentra corrupción.
Pero comprendí que llegará el momento en que toda obra será juzgada y cada cosa ocupará finalmente el lugar que le corresponde.
Capítulo 4
Volví a observar las injusticias que se cometen bajo el sol. Vi las lágrimas de los oprimidos y descubrí que muchos sufrían sin encontrar consuelo. Los poderosos ejercían su fuerza sobre ellos y nadie acudía en su ayuda. Al contemplar esta realidad pensé en aquellos que ya había partido y consideré que estaban en mejor condición que muchos de los que aún permanecían vivos. Más afortunado aún parecía quien nunca había nacido y no había visto la maldad que se realiza continuamente sobre la tierra.
También observé que gran parte del esfuerzo humano nace de la competencia y de la envidia. Un hombre trabaja sin descanso porque desea superar a otro, pero esta carrera interminable termina agotando el espíritu. Sin embargo, la pereza tampoco conduce a nada bueno. Quien cruza los brazos termina consumiendo lo poco que posee. Mejor es disfrutar con tranquilidad de lo necesario que vivir persiguiendo sin descanso aquello que nunca será suficiente. Vi además a hombres que trabajaban completamente solos.
No tenían hijos, hermanos ni compañeros, y aun así seguían acumulando riquezas sin preguntarse para quién realizaban tanto esfuerzo. Comprendí entonces que dos son mejores que uno, porque si uno cae el otro puede levantarlo. Si ambos enfrentan juntos las dificultades, poseen más fuerza para resistir que quien camina solo.
También observé cómo los reyes y gobernantes son reemplazados con el paso del tiempo. Quien hoy recibe el aplauso de las multitudes mañana puede ser olvidado. Así comprendí nuevamente que la fama y el poder son pasajeros y que el corazón humano rara vez permanece satisfecho.
Capítulo 5
Cuando te acerques a la casa de Dios, acércate dispuesto a escuchar. Muchos hablan apresuradamente y pronuncian palabras vacías sin comprender lo que dicen. Es mejor escuchar con atención que ofrecer sacrificios sin entendimiento. No te apresures a hablar ni permitas que tu corazón pronuncie promesas irreflexivas.
Dios está en los cielos y el hombre sobre la tierra; por eso conviene que tus palabras sean pocas. Así como las muchas preocupaciones producen sueños inquietos, las muchas palabras suelen revelar necesidad. Si haces una promesa, cúmplela.
Es preferible no prometer nada antes que comprometerse y luego faltar a la palabra dada. No permitas que tus propias palabras te conduzcan al error. Observé también que quien ama el dinero nunca se siente satisfecho con lo que posee. Cuanto más acumula, más desea.
Las riquezas atraen preocupaciones y muchas veces impiden descansar en paz. El trabajador duerme tranquilamente después de su jornada, pero quien vive obsesionado por conservar sus bienes encuentra difícil el descanso. He visto hombres que guardaron grandes tesoros durante años para luego perderlos repentinamente. Llegaron al final de sus vidas de la misma manera en que habían llegado al mundo: sin poder llevar consigo nada de aquello que tanto esfuerzo, los costó reunir. Por eso comprendí que es bueno disfrutar con gratitud de los días concedidos, comer, beber y hallar satisfacción en el trabajo realizado.
Quien recibe esta capacidad posee un don más valioso que muchas riquezas, porque puede alegrarse sinceramente mientras transita los años de su vida.
Capítulo 6
Existe un mal que he visto bajo el sol y que pesa sobre los hombres. Hay quienes reciben riquezas, honores y abundancia. Nada les falta de todo cuanto desean sus ojos. Sin embargo, no logran disfrutar de aquello que poseen.
Otros terminan aprovechando lo que ellos acumularon, mientras sus corazones permanecen vacíos. ¿Qué beneficio obtiene quien reúne tesoros si nunca encuentra satisfacción? El hombre trabaja, se esfuerza y persigue continuamente nuevas metas, pero sus deseos nunca parecen agotarse. Así como el apetito vuelve una y otra vez, también regresan las ambiciones del corazón.
Tanto el sabio como el sencillo necesitan alimento, descanso y compañía. Ambos enfrentan limitaciones semejantes y ambos dependen de aquello que no pueden controlar. Por eso comprendí que es mejor disfrutar de lo que se tiene delante que pasar la vida persiguiendo deseos que siempre se alejan. Lo que existe ya fue determinado hace mucho tiempo. El hombre no puede contender contra aquello que es más grande que él ni comprender completamente todos los caminos de la vida. Cuantas más palabras se pronuncian, más evidente resulta la incertidumbre humana. ¿Quién conoce verdaderamente lo que es mejor para el hombre durante los breves días de su existencia? Sus años pasan como una sombra y nadie puede anunciar con certeza lo que ocurrirá después de él bajo el sol.
Capítulo 7
Más valioso es un buen nombre que los perfumes más costosos, y el día de la muerte puede enseñar más que el día del nacimiento. Es mejor entrar en una casa donde hay duelo que en una donde abundan las fiestas, porque allí el hombre recuerda el destino que comparte con todos y reflexiona sobre la brevedad de la vida. La tristeza puede producir sabiduría cuando conduce a la reflexión. El corazón del sabio considera estas cosas, mientras el necio busca distraerse continuamente para no enfrentarlas. Es mejor escuchar la corrección de quien habla con sabiduría que los elogios vacíos de quienes sólo desean agradar.
No te apresures a enojarte, porque la ira encuentra fácilmente lugar en el corazón del insensato. Tampoco digas que los tiempos antiguos fueron mejores que los presentes, porque esa pregunta rara vez nace de la sabiduría. La sabiduría protege al hombre como una herencia valiosa. Quien la posee encuentra ayuda en tiempos difíciles y dirección cuando el camino parece incierto.
Sin embargo, ninguna persona es completamente justa ni vive sin cometer errores. Por eso no prestes atención a todas las palabras que escuchas. Si lo haces, terminarás oyendo críticas y ofensas innecesarias.
Tú mismo sabes cuántas veces has hablado mal de otros sin darte cuenta. He observado muchas cosas durante mi vida. He visto justos que sufren y malvados que prosperan durante un tiempo. Por eso comprendí que los extremos suelen conducir al error.
No te consideres perfecto ni te entregues completamente a la necesidad. Quien teme a Dios encontrará equilíbrio entre ambos caminos.
Capítulo 8
¿Quién es como el sabio y quién puede interpretar correctamente las cosas? La sabiduría ilumina el rostro del hombre y suaviza la dureza de su carácter. Observé que muchos obedecen a los gobernantes por temor a las consecuencias y comprendí que toda autoridad tiene límites establecidos por el tiempo y las circunstancias. Existe un momento apropiado para cada asunto, aunque el hombre muchas veces ignora cuándo llegará.
Nadie tiene poder sobre el viento para detenerlo, ni autoridad sobre el día de su muerte. Del mismo modo, nadie puede escapar completamente a las consecuencias de sus acciones. He visto a hombres malvados ser honrados mientras vivían y luego ser olvidados después de su muerte. También he visto a personas rectas sufrir injustamente. Estas cosas parecen difíciles de comprender. A veces el castigo por una mala acción tarda en llegar y, debido a ello, muchos creen que pueden actuar sin consecuencias.
Sin embargo, comprendí que finalmente será mejor para quienes viven con reverencia delante de Dios que para quienes persisten en el mal. Por más que el hombre se esfuerce en comprender todas las obras que ocurren bajo el cielo, nunca logrará descubrirlas completamente. El sabio puede buscar durante años y aun así reconocer que existen misterios que permanecen fuera de su alcance.
Capítulo 9
Reflexión profundamente sobre todas estas cosas y comprendí que tanto los justos como los sabios están en las manos de Dios. Sin embargo, el hombre no puede saber con certeza qué le espera. Muchas veces los mismos acontecimientos alcanzan tanto al justo como al injusto, al bueno como al malo, al que ofrece sacrificios y al que no los ofrece. Esto me pareció una de las realidades más difíciles de aceptar bajo el sol: que un mismo destino alcanza a todos. Por ello muchos hombres permiten que la maldad crezca en sus corazones mientras viven, y después descienden al lugar de los muertos. Pero mientras hay vida existe esperanza.
Más vale un perro vivo que un león muerto. Los vivos saben que morirán algún día, pero los muertos ya no participan en las cosas que se hacen bajo el sol. Sus trabajos han terminado y sus preocupaciones han llegado a su fin. Por eso comprendí que el hombre debe disfrutar con gratitud los días que le han sido concedidos. Come tu pan con alegria y bebe tu vino con corazón contento.
Disfruta de la compañía de aquellos que amas durante los breves años de tu vida. Todo esto forma parte e la porción que te corresponde mientras caminas bajo el sol.
Todo lo que encuentres para hacer, hazlo con todas tus fuerzas, porque llega el día en que ya no habrá obra ni proyectos ni conocimiento entre los muertos. Observé también que la carrera no siempre la ganan los más veloces, ni la batalla los más fuertes. Los sabios no siempre poseen abundancia, ni los entendidos reciben siempre reconocimiento.
El tiempo y las circunstancias alcanzan a todos. El hombre no conoce la hora en que será probado. Así como los peces son atrapados inesperadamente en la red y las aves quedan atrapadas en el lazo, también los hombres son sorprendidos por acontecimientos que no habían previsto. Vi además un ejemplo de sabiduría que me impresionó profundamente.
Una pequeña ciudad fue sitiada por un poderoso rey. Dentro de ella vivía un hombre pobre, pero sabio. Gracias a su sabiduría logró salvar la ciudad. Sin embargo, una vez pasado el peligro, nadie volvió a recordarlo. Entonces comprendí que la sabiduría es mejor que la fuerza, aunque muchas veces sea despreciada por quienes sólo valoran el poder. Las palabras tranquilas del sabio tienen más valor que los gritos de quien gobierna entre necios.
La sabiduría puede lograr más que las armas de guerra, aunque un solo error sea capaz de destruir mucho bien.
Capítulo 10
Así como unas pocas moscas pueden arruinar el perfume más fino, una pequeña necedad puede echar a perder una reputación construida durante años de sabiduría y honor. El corazón del sabio lo conduce por caminos rectos, mientras que el corazón del necio lo desvía constantemente. Incluso cuando camina por el camino, el necio deja en evidencia su falta de entendimiento. Si la ira de un gobernante se levanta contra ti, no abandones inmediatamente tu lugar. La calma y la prudencia pueden resolver conflictos que la impulsividad sólo empeora. He visto errores que se repiten frecuentemente bajo el sol. Hombres sin preparación ocupan posiciones elevadas mientras personas capaces permanecen relegadas.
Vi siervos montados sobre caballos y príncipes caminando a pie como simples servidores. Quien cava una fosa puede caer en ella. Quien derriba un muro puede ser mordido por una serpiente escondida entre las piedras. Quien trabaja con herramientas sin prepararlas deberá esforzarse mucho más que quien actúa con sabiduría.
Las palabras del sabio producen favor, pero las del necio terminan destruyéndolo. Comienza hablando insensateces y termina diciendo cosas aún peores. Habla mucho sobre el futuro aunque nadie conoce realmente lo que ocurrirá mañana.
El trabajo del necio termina agotándolo porque ni siquiera sabe encontrar el camino correcto.
Dichosa la tierra cuyos gobernantes actúan con madurez y cuyos líderes saben ejercer autoridad con responsabilidad. Pero pobre la nación cuyos dirigentes se dejan dominar por la inmadurez y la falta de disciplina. La pereza deteriora una casa del mismo modo que la negligencia deteriora una vida. Por eso es necesario actuar con diligencia y responsabilidad. Recuerda también que las palabras tienen consecuencias.
Incluso aquello que dices en privado puede llegar a ser escuchado. Por ello conviene guardar prudencia en el corazón y en la lengua.
Capítulo 11
Lanza tu pan sobre las aguas, porque después de muchos días volverás a encontrarlo. Comparte con varios y sé generoso, porque no sabes qué dificultades pueden venir sobre la tierra. Si las nubes se llenan de agua, tarde o temprano derramaran lluvia.
Si un árbol cae hacia el norte o hacia el sur, allí permanecerá. Hay cosas que simplemente ocurren y que están fuera del control humano. Quien espera condiciones perfectas nunca sembrará, y quien observa continuamente el viento nunca cosechará. El temor excesivo paraliza al hombre y le impide actuar.
Así como no conoces el camino del viento ni comprendes cómo se forma la vida en el vientre materno, tampoco puedes comprender completamente las obras de Dios. Por eso siempre por la mañana y continúa trabajando hasta la tarde. No sabes cuál de tus esfuerzos producirá mejores resultados ni si ambos prosperarán. La luz es agradable y resulta hermoso contemplar el sol. Si un hombre vive muchos años, que se alegre en ellos. Sin embargo, que recuerde también que los días pasan rápidamente y que todo lo que viene después permanece oculto. Alégrate durante tu juventud y disfruta de los años de tu vigor. Sigue los caminos que tu corazón considere buenos, pero recuerda que toda acción tendrá consecuencias.
Aparta la preocupación innecesaria de tu corazón y no desperdicies tu vida persiguiendo cosas vacías. La juventud y las fuerzas pasan rápidamente, por lo que conviene utilizarlas con sabiduría.
Capítulo 12
Acuérdate de tu Creador durante los días de tu juventud, antes de que lleguen los años difíciles y alcances la etapa en que digas: "Ya no encuentro placer en estas cosas".
Hazlo antes de que se oscurezcan el sol, la luna y las estrellas para tus ojos, y antes de que las nubes regresen después de la lluvia. Llegará el día en que las fuerzas comenzarán a disminuir, los pasos se volverán lentos y aquello que parecía firme empezará a debilitarse. Los guardianes de la casa temblarán y los hombres fuertes se encorvarán. Las que muelen serán pocas porque muchas habrán cesado su trabajo. Los ojos perderán claridad y las puertas se cerrarán al ruido de las calles. El canto de las aves parecerá lejano y las canciones ya no despertarán el mismo entusiasmo de antes. El hombre comenzará a temer las alturas y se volverá cauteloso en sus caminos. El cabello se tornará blanco como la flor del almendro, los deseos disminuirán y las fuerzas se alejarán lentamente.
Entonces el hombre se dirigirá hacia su morada eterna mientras quienes quedan atrás lamentarán su partida. Recuerda a tu Creador antes de que se rompa el cordón de plata, se quiebre la copa de oro, se destruya el cántaro junto a la fuente y la rueda deje de girar sobre el pozo. Entonces el polvo volverá a la tierra de donde vino y el espíritu regresará a Dios que lo dio. Vanidad de vanidades, dijo el Predicator; todo es vanidad. Además de ser sabio, el Predicator enseñó conocimiento al pueblo. Reflexión, investigó y ordenó muchos proverbios. Buscó palabras agradables y escribió con rectitud palabras verdaderas. Las palabras de los sabios son como aguijones que impulsan al hombre a avanzar por el camino correcto.
Son también como clavos firmemente colocados que sostienen aquello que debe permanecer estable. En cuanto a las demás cosas, hijo mío, recibe esta advertencia: escribir muchos libros nunca termina y el exceso de estudio puede agotar el cuerpo. Después de haber escuchado todo, ésta es la conclusión final: Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el deber completo del hombre. Toda obra será llevada a juicio, incluso aquello que permanece oculto, sea bueno o sea malo.
Cantar de los Cantares
Capítulo 1
Cantar de los cantares, el más hermoso de los cantos. Que me bese con los besos de su boca, porque tu amor es más dulce que el vino. Tu nombre es como perfume derramado y por eso todos te aman. Atráeme contigo y corramos juntos; llévame a tus habitaciones y allí nos alegraremos por tu amor más que por el vino.
Soy morena, pero hermosa, como las tiendas de Cedar y las cortinas de Salomón. No se fijen en mi apariencia, porque el sol ha dejado su huella sobre mí. Mis hermanos me enviaron a trabajar en los viñedos y tuve que cuidar los campos de otros mientras descuidaba el mío. Dime, tú a quien ama mi alma, dónde apacientas tus rebaños y dónde los haces descansar al mediodía. No quiero vagar como una desconocida entre los rebaños de tus compañeros. Si no lo sabes, sigue las huellas del rebaño y lleva tus cabritos junto a las tiendas de los pastores. Eres hermosa entre las mujeres.
Te comparo con una yegua entre los carros del faraón. Tus mejillas son hermosas entre los adornos y tu cuello resplandece entre collares. Haremos para ti joyas de oro adornadas con plata.
Mientras el rey se encontraba en su mesa, mi perfume llenó el aire con su fragancia. Mi amado es para mí como una bolsita de mirra que descansa sobre mi pecho durante la noche. Es como un racimo de flores perfumadas en los viñedos de En-gadi. Qué hermosa eres, amada mía. Tus ojos son como palomas. Qué hermoso eres tú, amado mío.
Nuestro lecho es verde y fresco. Los cedros forman las vigas de nuestra casa y los cipreses sostienen nuestro techo.
Capítulo 2
Yo soy la flor de Sarón y el lirio de los valles. Como un lirio entre espinos, así es mi amada entre las demás mujeres. Como un manzano entre los árboles del bosque, así es mi amado entre los demás hombres.
Me senté bajo su sombra con gran alegría y su fruto fue dulce para mi paladar. Me llevó a la sala del banquete y levantó sobre mí su bandera de amor. Fortalézcanme con frutas y perfúmenme con flores, porque estoy enferma de amor. Su mano izquierda está bajo mi cabeza y con su derecha me abraza. Les ruego, hijas de Jerusalén, que no despierten al amor antes de que llegue el momento adecuado. Escucho la voz de mi amado. Allí viene, saltando sobre las montañas y cruzando las colinas. Es semejante a una gacela o a un joven ciervo.
Se detiene detrás del muro y observa a través de las ventanas. Mi amado me dice: Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven conmigo. El invierno ha terminado, las lluvias han cesado y las flores cubren los campos. Ha llegado el tiempo del canto y la voz de la tórtola se escucha en nuestra tierra. Las higueras producen sus primeros frutos y las viñas esparcen su aroma. Levántate, amada mía, y ven. Muéstrame tu rostro y déjame escuchar tu voz, porque tu voz es dulce y tu rostro hermoso. Atrapen las pequeñas zorras que dañan las viñas, porque nuestras viñas están en flor. Mi amado es mío y yo soy suya. Él apacienta su rebaño entre los lirios. Antes de que caiga la noche y desaparezcan las sombras, vuelve a mí, amado mío, como la gacela que corre libre sobre los montes.
Durante la noche busqué en mi lecho al que ama mi alma. Lo busqué y no lo encontré. Entonces me levanté y recorrí la ciudad. Caminé por las calles y las plazas buscando a aquel que ama mi alma. Lo busqué y no lo encontré. Los guardias que vigilaban la ciudad me encontraron mientras caminaba. Les pregunté si habían visto al que ama mi alma. Apenas me alejá de ellos, encontré a aquel que buscaba. Lo abrace y no lo dejé ir hasta llevarlo a la casa de mi madre, al lugar donde fui concebida.
Les ruego, hijas de Jerusalén, que no despierten al amor antes de que llegue su momento. ¿Quién es ésta que sube desde el desierto como una columna de humo perfumada con incienso y mirra? Es la litera de Salomón rodeada por hombres valientes. Todos llevan espada y están preparados para la batalla. Cada uno protege al rey durante la noche. El rey Salomón construyó para sí una carroza de madera del Líbano. Hizo sus columnas de plata, su respaldo de oro y su asiento cubierto de púrpura. Todo fue preparado con amor. Salgan y contemplen al rey Salomón, hijas de Jerusalén. Miren la corona con la que fue coronado el día de su boda, el día en que su corazón se llenó de alegría.
Capítulo 4
Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres. Tus ojos son como palomas detrás de tu velo. Tu cabello cae como un rebaño de cabras que desciende por las laderas de Galaad. Tus dientes son como ovejas recién esquiladas que suben del lavadero, todas completas y sin que falte ninguna.
Tus labios son como un hilo escarlata y tus palabras son agradables. Tus mejillas brillan detrás del velo como mitades de granada. Tu cuello es como la torre de David adornada con escudos y armas de guerreros valientes. Toda tú eres hermosa, amada mía; no hay defecto en ti. Ven conmigo desde las montañas.
Observa conmigo los paisajes que se extienden desde las alturas. Has cautivado mi corazón con una sola mirada y con una sola joya de tu cuello. Tu amor es más dulce que el vino y el perfume de tus vestidos supera el aroma de todas las especias. Tus labios destilan dulzura como la miel y tu voz trae descanso a mi alma. Eres como un jardín cerrado, una fuente protegida y un manantial puro.
En ti florecen frutos hermosos y plantas aromáticas. Nardo, azafrán, canela y mirra llenan el aire con su fragancia. Despierta, viento del norte, y ven también tú, viento del sur. Soplen sobre mi jardín para que sus perfumes se esparzan por todas partes. Que mi amado venga a su jardín y disfrute de sus frutos escogidos.
Capítulo 5
He entrado en mi jardín, amada mía. He recogido mi mirra y mis especias. He probado mi miel y bebido mi vino. Coman, amigos, y alégrense en el amor. Dormía, pero mi corazón permanecía despierto.
Entonces escuché la voz de mi amado llamando a la puerta. Ábreme, amada mía, porque mi cabeza está cubierta por el rocío de la noche. Yo había descansado y dudé en levantarme inmediatamente. Cuando finalmente abri la puerta, él ya se había marchado. Mi corazón se llenó de tristeza y sali a buscarlo por toda la ciudad. Los guardias me encontraron mientras recorría las calles.
Me golpearon y me quitaron el velo. Aun así continué buscando al que ama mi alma. Si encuentran a mi amado, diganle que estoy enferma de amor. ¿Qué tiene tu amado de especial para que hables de él de esta manera? Mi amado resplandece entre miles. Su presencia destaca como el oro más puro. Sus ojos son serenos como palomas junto a corrientes de agua. Sus mejillas son como jardines perfumados y sus labios desprenden fragancia.
Sus manos son fuertes y hermosas. Su porte es majestuoso como los cedros del Líbano. Su voz es dulce y todo en él inspira admiración. Así es mi amado y así es aquel a quien ama mi alma.
Capítulo 6
Dónde ha ido tu amado para que podamos ayudarte a buscarlo? Mi amado ha descendido a su jardín, entre los perfumes y los lirios. Allí encuentra descanso y cuida aquello que ama. Yo soy de mi amado y mi amado es mío. Eres hermosa como una ciudad gloriosa y admirable como un ejército ordenado.
Aparta de mí tus ojos, porque me conmeúven profundamente. Entre muchas mujeres, mi amada permanece única. Como la luna entre las estrellas y como el sol que ilumina el día, así resplandece entre todas.
Descendí al jardín para contemplar los brotes nuevos y observar si las viñas habían florecido. Sin darme cuenta, mi corazón me llevó hacia aquel a quien ama mi alma. Vuelve, amada mía, vuelve para que podamos contemplarte una vez más.
Capítulo 7
Qué hermosos son tus pasos. Tu gracia y tu elegancia son admirables. Cada movimiento refleja armonía y belleza. Tu figura es como una palmera cargada de frutos. Tus palabras traen alegría y tu presencia llena de paz a quienes te rodean. Yo pertenezco a mi amado y él me desea. Ven, amado mío, salgamos juntos al campo y permanezcamos entre los viñedos.
Madruguemos para contemplar las flores que comienzan a abrirse y las viñas que anuncian nuevos frutos. Allí te entregaré todo mi amor. Las flores perfuman el aire y los frutos maduros esperan ser recogidos. He guardado para ti las mejores cosas, antiguas y nuevas, porque mi corazón se alegra en tu presencia.
Capítulo 8
Ojalá pudiera encontrarte libremente y abrazarte sin temor delante de todos. Te llevaría a la casa de mi madre y allí compartiríamos juntos la alegria de nuestro amor. Su mano izquierda está bajo mi cabeza y con su derecha me abraza. Les ruego nuevamente que no despierten al amor antes de que llegue el momento adecuado. ¿Quién es ésta que sube desde el desierto apoyada en su amado? Bajo la sombra del árbol desperté tu amor. Allí comenzó nuestra historia y allí crecieron nuestros sentimientos.
Ponme como un sello sobre tu corazón y sobre tu brazo, porque el amor es fuerte como la muerte y los celos son intensos como el fuego. Sus llamas arden con fuerza y ninguna corriente puede apagarlas. Las grandes aguas no pueden extinguir el amor ni los ríos arrastrarlo. Aunque un hombre entregara todas sus riquezas para comprarlo, sería despreciado, porque el amor verdadero no tiene precio.
Tenemos una pequeña hermana y aún debe crecer. ¿Cómo la prepararemos para el día en que llegue su tiempo? Si permanece firme, será edificada con honor. Si es vulnerable, será protegida y fortalecida. Yo soy como una muralla firme y mis sentimientos han alcanzado madurez. Por eso he encontrado paz delante de aquel que amo.
Salomón tuvo viñados y los entregó a quienes los cuidaran, pero mi propio viñado me pertenece. Lo guardo y lo entrego libremente a quien ama mi corazón. Apresúrate, amado mío. Sé como la gacela o como el joven ciervo que corre libre sobre las montañas perfumadas. Fin de Cantar de los Cantares.
Eclesiástico (Sirácides)
Toda sabiduría procede del Señor y ha permanecido con Él desde el principio. ¿Quién puede contar los granos de arena del mar, las gotas de lluvia o los días de la eternidad? ¿Quién puede medir la altura de los cielos, la extensión de la tierra o la profundidad de los abismos? Antes de todas las cosas fue creada la sabiduría, y el entendimiento existe desde tiempos antiguos. Sólo Dios conoce completamente sus caminos y sólo Él puede revelar sus tesoros a quienes lo buscan con sinceridad.
La raíz de la sabiduría consiste en temer al Señor. Quien vive con reverencia delante de Él encuentra dirección para sus pasos y estabilidad para su vida. Este temor no produce esclavitud, sino alegría, confianza y paz interior. La sabiduría acompaña al hombre fiel como una compañera constante. Lo fortalece durante las pruebas, lo guía cuando se encuentra confundido y lo protege de los caminos que conducen a la destrucción. Quien busca la sabiduría encontrará favor.
Ella lo elevará entre sus semejantes y le enseñará a distinguir entre el bien y el mal. Sus frutos son más valiosos que el oro y más duraderos que cualquier riqueza terrenal.
Capítulo 2
Hijo mío, si has decidido servir al Señor, prepara tu corazón para la prueba. No te sorprendas cuando lleguen los días difíciles ni abandones el camino correcto cuando aparezcan las dificultades. Mantente firme y persevera, porque el oro se purifica en el fuego y los hombres agradables a Dios son probados en el horno de la aflicción. Confía en Él y no te apartes. Aférrate a sus caminos para que al final encuentres bendición. Todo cuanto sucede tiene su momento, y la paciencia produce frutos que no pueden obtenerse mediante la prisa. Mira las generaciones que te precedieron. ¿Quién confió en el Señor y fue abandonado? ¿Quién permaneció fiel y terminó avergonzado? ¿Quién clamó a Él y no fue escuchado?
El Señor es compasivo y misericordioso. Perdona los errores, socorre en los momentos de angustia y levanta a quienes tropiezan. Por eso, aquellos que lo temen no deben dejarse dominar por el miedo. Aunque atraviesen pruebas, encontrarán refugio. Aunque caminen por valles oscuros, no permanecerán allí para siempre.
Capítulo 3
Escuchen, hijos, la enseñanza de un padre y presten atención para adquirir entendimiento. El Señor ha dado honor al padre dentro de su familia y ha establecido la autoridad de la madre sobre sus hijos. Quien honra a sus padres encuentra bendición y quien los respeta acumula tesoros más valiosos que la plata. El hijo sabio cuida de ellos durante su vejez y no los abandona cuando las fuerzas comienzan a faltar. Incluso si su entendimiento disminuye con los años, debe tratarlos con paciencia y compasión. No te enorgullezcas de tus capacidades ni te consideres superior a los demás.
Cuanto más grande llegues a ser, más humilde debes permanecer. Muchos misterios superan la comprensión humana y no todo ha sido revelado al hombre. No busques aquello que está demasiado lejos de ti ni pretendas comprender lo que pertenece únicamente a Dios. Concentrate en aquello que te ha sido confiado y camina con humildad. El corazón obstinado termina sufriendo por su propia dureza, pero quien escucha el consejo adquiere sabiduría. La humildad abre puertas que el orgullo mantiene cerradas.
Capítulo 4
Hijo mío, no niegues ayuda al necesitado ni apartes la mirada de quien atraviesa dificultades.
No hagas sufrir a quien ya está afligido ni respondas con dureza al que pide ayuda. El clamor de quienes sufren asciende hasta el cielo y el Señor escucha su voz. Sé justo con todos y no permitas que el poder o la conveniencia te aparten de lo correcto. Defiende a quienes no pueden defenderse por sí mismos y habla en favor de quienes han sido olvidados. La sabiduría se presenta ante quienes la buscan sinceramente.
Al principio puede parecer exigente, porque pone a prueba el carácter y examina las intenciones del corazón. Sin embargo, cuando encuentra fidelidad, se convierte en una fuente de alegría y conocimiento. Quien permanece junto a ella descubrirá tesoros que no pueden comprarse. Aprenderá a caminar con prudencia y encontrará dirección para cada etapa de su vida.
Capítulo 5
No pongas tu confianza únicamente en las riquezas ni digas dentro de ti mismo: "Tengo suficiente y nada malo podrá ocurrirme". Las posesiones desaparecen con rapidez y la fortuna cambia de manos. Lo que hoy parece seguro mañana puede perderse. No sigas todos los deseos de tu corazón ni permitas que tus impulsos gobiernen tus decisiones.
Muchas personas han caído porque creyeron que siempre tendrían tiempo para corregir sus errores. No digas: "Más adelante cambiaré mi vida". No postergues aquello que debe hacerse hoy. Nadie conoce el número de sus días ni sabe cuándo terminará su camino. Sé prudente al hablar. Escucha mucho y responde después de reflexionar. El hombre sabio aprende constantemente porque reconoce cuánto le queda por comprender.
La arrogancia precede a la caída, pero la humildad conduce al crecimiento. Quien camina con prudencia evita muchos dolores y encuentra paz donde otros encuentran conflictos.
Capítulo 6
Hijo mío, no pierdas a un amigo por causa del dinero ni entregues un hermano fiel a cambio del oro más precioso. La mala fama trae vergüenza y desgracia, y así ocurre también con el pecador que habla con doble intención. No permitas que tus deseos te gobiernen como un toro salvaje, porque terminarán consumiendo tus fuerzas y dejando tu vida desierta como un campo abandonado.
Las palabras suaves multiplican los amigos y la lengua amable atrae respuestas agradables. Procura vivir en paz con muchos, pero confía tus secretos sólo a unos pocos.
Si deseas adquirir un amigo, ponlo primero a prueba y no le entregues tu confianza demasiado pronto. Hay quienes son amigos cuando todo marcha bien, pero desaparecen cuando llega la dificultad. Otros se sientan a tu mesa y comparten tu alegría, pero cuando aparece la desgracia se vuelven contra ti. Sin embargo, un amigo fiel es un refugio seguro. Quien encuentra uno ha encontrado un tesoro. Nada puede compararse con su valor y ninguna riqueza basta para comprar su fidelidad. Un amigo verdadero es medicina para la vida, y quienes temen al Señor encontrarán esa bendición. El hombre que teme al Señor sabrá escoger correctamente sus amistades, porque así como él es, así serán también aquellos que caminen a su lado. Acércate a la sabiduría desde tu juventud. Búscala como quien trabaja la tierra esperando una cosecha abundante. Inclina tu oído para escucharla y no rechaces sus enseñanzas cuando lleguen a ti. Al principio sus caminos parecerán difíciles. Pondrá a prueba tu paciencia y examinará tu corazón. Te conducirá por senderos donde aprenderás disciplina y entendimiento. Pero si permaneces firme, terminará revelándote sus tesoros. Entonces encontrarás descanso en sus enseñanzas y descubrirás que toda corrección tenía un propósito. Lo que parecía pesado se volverá ligero, y aquello que parecía una carga se transformará en motivo de alegría.
Capítulo 7
No hagas el mal y el mal no te alcanzará. Aléjate de la injusticia y ella se alejará de ti. Hijo mío, no siembres en los surcos de la maldad esperando cosechar bendición. Lo que el hombre planta, eso mismo recogerá con el tiempo. No busques engrandecerte delante de los demás ni persigas honores que no te corresponden. Es mejor caminar con humildad que ocupar lugares elevados sin poseer sabiduría para sostenerlos. No te consideres más sabio de lo que eres.
Recuerda que el hombre conoce poco y que muchos misterios permanecen ocultos a sus ojos. No desprecies la oración del afligido ni apartes tu rostro del pobre. No hagas llorar a quien ya está sufriendo ni respondas con dureza al corazón quebrantado.
El clamor del necesitado llega hasta el cielo y el Señor escucha su voz. Honra a tu padre con todo tu corazón y no olvides los dolores que tu madre soportó por ti. Recuerda que gracias a ellos llegaste a este mundo. ¿Cómo podrías recompensarlos por todo lo que hicieron? Respeta a los ancianos y busca la compañía de los sabios. Escucha con atención a quienes han vivido más que tú, porque aprendieron lecciones que no se encuentran en los libros.
No abandones a un amigo fiel ni olvides a quien te ayudó en tiempos difíciles. La gratitud embellece al hombre más que cualquier riqueza.
Capítulo 8
No discutas con un hombre poderoso si no tienes necesidad de hacerlo, porque su influencia puede volverse contra ti. No entres en conflicto con quien habla impulsivamente ni alimentes disputas con personas violentas. Así como el fuego crece cuando recibe más leña, también las discusiones aumentan cuando ambos se niegan a ceder. No menosprecies a quien se arrepiente de sus errores. Recuerda que todos somos débiles y que nadie vive sin equivocarse.
No te alegres cuando otro caiga ni permitas que la envidia encuentre lugar en tu corazón. El hombre sabio no construye su felicidad sobre la desgracia ajena. Busca el consejo de quienes poseen experiencia. Acércate a los ancianos y escucha sus historias, porque aprendieron sabiduría a través de los años y pueden mostrarte caminos seguros.
Frecuenta la compañía de hombres prudentes y medita constantemente en enseñanzas valiosas. Así tu entendimiento crecerá día tras día. No juzgues a una persona únicamente por su posición ni por sus riquezas.
Observa sus acciones, escucha sus palabras y considera su carácter. El árbol se conoce por sus frutos y el hombre por sus obras.
Capítulo 9
No entregues tu corazón a deseos que puedan apartarte del camino correcto. Vigila tus pasos y guarda tu interior con prudencia. No reveles todos tus pensamientos a cualquier ni pongas tu confianza en quien aún no ha demostrado fidelidad.
Hay secretos que deben permanecer protegidos y palabras que conviene guardar en silencio. Disfruta de la compañía de amigos sinceros y busca la conversación de quienes poseen entendimiento. Una sola palabra sabia puede iluminar más que largas conversaciones vacías. No permitas que la arrogancia te haga rechazar el consejo. El hombre prudente escucha antes de responder y aprende incluso de quienes son mayores que él. Recuerda al Señor en todas tus decisiones y medita constantemente en sus caminos.
Si haces esto, tus pasos encontraran dirección y tu corazón permanecerá firme cuando lleguen tiempos de incertidumbre.
Capítulo 10
El gobernante sabio mantiene el orden entre su pueblo y la prudencia de sus decisiones trae paz a quienes viven bajo su autoridad. Así como es el líder, así suelen llegar a ser quienes lo siguen. No te dejes dominar por el orgullo, porque el orgullo fue el principio de muchas caídas. El hombre que se engrandece a sí mismo termina alejándose de la sabiduría, y quien endurece su corazón prepara para sí mismo el camino de la desgracia. ¿Por qué se enorgullece el hombre hecho de polvo y ceniza? Mientras vive, su cuerpo está sujeto a enfermedad, cansancio y debilidad. Hoy posee fuerza y mañana puede perderla. Hoy recibe honores y mañana puede ser olvado.
Por eso es mejor caminar con humildad que perseguir constantemente la exaltación personal. El hombre respetado por su rectitud posee una gloria más duradera que quien solamente es admirado por sus riquezas. No desprecies al pobre que vive con integridad ni admires al pecador únicamente porque posee abundancia.
El oro puede comprarse y perderse, pero el carácter se revela en cada acción y acompaña al hombre durante toda su vida. Quien teme al Senhor será honrado, y quien se deja dominar por la soberbia terminará tropezando con aquello mismo que levantó para engrandecerse.
Capítulo 11
No alabes a un hombre por su apariencia ni lo rechaces por su aspecto exterior. Entre las criaturas pequeñas se encuentran algunas de las más admirables, y muchas veces aquello que parece insignificante termina mostrando gran valor. He visto hombres humildes alcanzar honor y hombres poderosos perder aquello que creían seguro.
Por eso no te apresures a juzgar antes de tiempo ni determines el valor de una persona únicamente por lo que tus ojos alcanzan a ver. Muchos trabajan durante años acumulando riquezas, y cuando creen haber alcanzado descanso descubren que aún desean más. Otros viven con poco, pero encuentran alegría en lo que poseen y duermen tranquilos al final de cada jornada. No digas: "Tengo suficiente y nada podrá afectarme".
Tampoco digas: "Soy pobre y nunca tendré nada". Los tiempos cambian rápidamente y el hombre no conoce lo que traerá el mañana. Permanece agradecido cuando tengas abundancia y paciente cuando atravieses escasez. El mismo Dios que concede prosperidad también puede permitir pruebas para revelar lo que hay en el corazón. Antes de juzgar a una persona observa cómo termina su camino. Así como el fruto revela la calidad del árbol, también las acciones revelan quién es verdaderamente cada hombre.
Capítulo 12
Si haces el bien, hazlo con sabiduría. No todos reciben la ayuda de la misma manera ni todos responden con gratitud a los favores recibidos. Hay quienes agradecen la bondad y la convierten en bendición para otros, pero también existen quienes olvidan rápidamente el bien que recibieron y devuelven mal por bien.
Sé generoso, pero permanece prudente. Ayuda al necesitado y extiende tu mano al afligido, pero no entregues tu confianza ciegamente a quien ha demostrado repetidamente desprecio por la verdad. El hombre sabio observa el carácter antes de abrir completamente las puertas de su corazón. Así evita muchos dolores y conserva la paz. Cuando llegue la prosperidad, muchos se acercarán a ti. Cuando aparezcan las dificultades, descubrirás quiénes permanecen realmente a tu lado. Los días de prueba revelan amistades verdaderas y también desenmascaran compañías falsas. Por eso no te apresures a confiar ni a desconfiar. Observa, escucha y permite que el tiempo revele aquello que las palabras suelen ocultar.
Capítulo 13
Quien toca la brea termina manchándose con ella, y quien frecuenta constantemente a los arrogantes corre el riesgo de parecerse a ellos. No busques impresionar a los poderosos ni construyas tu valor sobre la aprobación de quienes poseen riquezas. Muchos honran al rico por interés y olvidan al pobre aunque sea digno de respeto. Cuando el rico habla, todos guardan silencio para escucharlo. Cuando el humilde expresa una verdad, pocos le prestan atención.
Así sucede frecuentemente bajo el sol. Sin embargo, no permitas que estas cosas perturben tu corazón. El oro y la plata no determinan el valor de un hombre. Lo que realmente importa es la rectitud de sus acciones y la sinceridad de sus intenciones. Busca la compañía de quienes te ayudan a crecer en sabiduría. Así como el hierro afila el hierro, también las buenas compañías fortalecen el carácter. El lobo siempre buscará aprovecharse del cordero, y el orgulloso raramente encuentra satisfacción entre los humildes. Por eso sé prudente al escoger aquellos con quienes compartes tu camino.
Capítulo 14
Dichoso el hombre que no es condenado por su propia conciencia y que no vive atormentado por remordimientos ocultos.
Feliz aquel que puede disfrutar honestamente del fruto de su trabajo. ¿De qué sirve acumular riquezas si nunca se encuentra tiempo para disfrutarlas? ¿Qué beneficio obtiene quien guarda todo para el futuro y jamás aprende a vivir el presente? Algunos pasan la vida reuniendo bienes y olvidan que sus días son limitados. Trabajan sin descanso, acumulan sin medida y nunca se permiten disfrutar de aquello que poseen. Más sabio es quien recibe con gratitud lo que tiene delante y reconoce las bendiciones que acompañan cada jornada.
No te niegues a ti mismo las alegrías legítimas de la vida. Comparte con quienes amas, celebra los días buenos y agradece por los dones recibidos. Pero por encima de todo, permanece cerca de la sabiduría. Búscala como quien busca una fuente en medio del desierto. Medita en sus enseñanzas, reflexiona sobre sus caminos y deja que habite continuamente en tus pensamientos.
Quien permanece junto a la sabiduría encontrará refugio bajo su sombra. Ella lo acompañará durante la juventud, permanecerá junto a él en la madurez y seguirá guiándolo cuando lleguen los años de la vejez.
Capítulo 15
Si deseas alcanzar la sabiduría, guarda los mandamientos y ella vendrá a tu encuentro. Se presentará ante ti como una madre amorosa y te recibirá como una esposa fiel. Te alimentará con el pan del entendimiento y te dará a beber de las aguas del conocimiento. Apóyate en ella y no caerás. Permanece junto a sus caminos y no serás avergonzado.
Ella te elevará por encima de muchos y abrirá tus labios en medio de la asamblea. No digas: "Mi error proviene del Senhor", porque Él no hace aquello que detesta. Tampoco digas: "Él me condujo al pecado", porque no necesita de quienes practican la maldad. Delante de ti han sido puestos el fuego y el agua. Extiende tu mano hacia aquello que desees. Delante del hombre están la vida y la muerte, y cada uno recibirá aquello que haya elegido.
Grande es la sabiduría del Senhor. Poderoso en fuerza y abundante en conocimiento, observa constantemente los caminos de los hombres. Sus ojos contemplan todas sus obras y nada permanece oculto delante de Él.
Capítulo 16
No pongas tu confianza en una descendencia numerosa si sus corazones carecen de rectitud. Más vale un solo hijo temeroso del Señor que una multitud de hombres rebeldes. No te alegres únicamente por la cantidad, sino por la calidad de aquello que has recibido. Un hombre justo vale más que muchos que caminan por senderos equivocados.
He visto cómo el orgullo derribó pueblos enteros y cómo la soberbia destruyó ciudadas que parecían inexpugnables. Nadie puede ocultarse para siempre de la justicia. No digas: "¿Quién podrá verme?" ni pienses que tus acciones permanecerán ocultas. Antes de que una palabra llegue a tu lengua, ya es conocida. Antes de que una intención se convierta en acción, ya ha sido observada. Por eso camina con sinceridad y guarda tu corazón. Lo oculto terminará siendo revelado y toda obra será puesta en evidencia a su debido tiempo.
Capítulo 17
El Señor formó al hombre de la tierra y hacia la tierra volverá nuevamente. Le concedió días contados y un tiempo determinado sobre la tierra. Lo vistió de fuerza semejante a la suya y lo hizo a su imagen. Le dio lengua para hablar, ojos para ver y oídos para escuchar. Le entregó inteligencia para comprender y un corazón capaz de distinguir entre el bien y el mal. Puso delante de él el conocimiento y le mostró el camino de la vida. Le enseñó que sus obras serían examinadas y que cada decisión tendría consecuencias.
Sin embargo, también tuvo misericordia de los hombres. Conoce su fragilidad y recuerda que son polvo. Por eso les concede tiempo para arrepentirse y regresar cuando se extravían. No digas: "Me esconderé de su presencia". Las montañas más altas no pueden ocultarte ni las profundidades más remotas pueden apartarte de su mirada. Aun así, su compasión es grande. Como un pastor que busca a una oveja perdida, así recibe a quienes regresan a Él con corazón sincero.
Capítulo 18
Quien vive eternamente creó todas las cosas. El Señor gobierna para siempre y nadie puede añadir nada a sus obras ni quitarles algo. Cuando el hombre termina de contemplarlas, apenas comienza a comprenderlas. ¿Qué es el hombre y qué valor tiene? Sus días son como una gota de agua en el océano o como un grano de arena comparado con la inmensidad de la playa. Por eso el Señor es paciente con los hombres y derrama sobre ellos su misericordia. Conoce su debilidad y comprende sus luchas. No juzga con apresuramiento, sino que concede oportunidades para corregir el camino. Hijo mío, cuando hagas el bien, hazlo con alegría.
Cuando entregues algo, entrégalo con generosidad y no con pesar. Que tus palabras acompañen tus obras y que tu bondad no se convierta en motivo de orgullo.
Antes de hablar, aprende. Antes de juzgar, escucha. Antes de enfermar, cuida de ti mismo. Antes de caer, fortalece tus pasos. El hombre prudente se prepara antes de que llegue la necesidad y por eso encuentra paz cuando otros son sorprendidos por la dificultad.
Capítulo 19
El trabajador constante acumula poco a poco aquello que necesita, pero quien corre detrás de ganancias rápidas suele terminar vacío. No permitas que tus deseos te gobiernen. Hay pasiones que parecen pequeñas al comienzo, pero terminan dominando por completo el corazón. Escucha atentamente y habla sólo cuando sea necesario. Muchos problemas nacen porque los hombres responden antes de comprender. El sabio escucha hasta el final y luego responde con prudencia.
Si conoces algo que puede perjudicar a otro, examina cuidadosamente si corresponde decirlo. A veces el silencio protege más que las palabras. Corrige a tu amigo antes de condenarlo. Pregúntale antes de juzgarlo. Muchas veces aquello que parecía una falta resulta ser un malentendido. La verdadera sabiduría no consiste solamente en acumular conocimiento.
Algunos conocen muchas cosas y aun así viven neciamente. La sabiduría verdadera transforma la conducta y guía las decisiones. Quien teme al Señor crecerá en entendimiento día tras día, y sus acciones reflejarán aquello que ha aprendido.
Capítulo 20
Hay correcciones que llegan en el momento oportuno y producen más beneficio que muchos regalos. Quien acepta una reprensión justa adquiere entendimiento, pero quien rechaza toda corrección permanece en su error. Hay quienes guardan silencio porque son sabios y hay quienes callan porque no tienen nada valioso que decir. Del mismo modo, algunos hablan en el momento adecuado y otros arruinan sus propios asuntos por no saber cuándo deben callar.
Hijo mío, escucha antes de responder. No interrumpas a quien está hablando ni te apresures a defender tu opinión antes de comprender completamente el asunto. Más vale el hombre que reconoce su ignorancia que aquel que presume saberlo todo. La humildad abre las puertas del aprendizaje, mientras que la arrogancia las mantiene cerradas.
No toda verdad debe decirse inmediatamente ni toda opinión merece ser expresada. El hombre prudente conoce el valor del silencio y sabe cuándo una palabra puede sanar y cuándo puede herir CAPÍTULO 21
Hijo mío, ¿has pecado? No continúes por el mismo camino. Pide perdón por tus faltas y aléjate de aquello que te hizo caer. Huye del pecado como quien huye de una serpiente venenosa.
Si te acercas demasiado a él terminará mordiéndote. Sus dientes son como los de un león y pueden destruir la vida de un hombre. Toda injusticia es semejante a una espada de doble filo. Sus heridas son profundas y muchas veces permanecen abiertas durante años. Quien ama la sabiduría acepta la corrección. Quien desprecia la enseñanza termina convirtiéndose en enemigo de sí mismo. Las palabras del sabio son buscadas como agua fresca en medio del calor, pero las del necio producen cansancio y confusión. El corazón del prudente almacena conocimiento como un tesoro, mientras que la boca del insensato derrama continuamente necesad.
Acércate a los sabios y escucha atentamente sus enseñanzas. El conocimiento adquirido con humildad permanece mucho más tiempo que aquel obtenido unicamente para impresionar a otros.
Capítulo 22
El perezoso se parece a una piedra cubierta de barro. Quienes la ven buscan apartarla de su camino. También es como un montón de desperdicios que todos evitan tocar. No abandones la disciplina de tus hijos mientras aún puedes guiarlos. Corrígelos con amor para que aprendan prudencia antes de que lleguen los años en que deban enfrentar solos las decisiones de la vida. Llora por quien ha muerto, porque terminó su camino. Pero llora aún más por quien ha perdido la sabiduría, porque continúa viviendo sin dirección.
Dichoso quien posee un amigo fiel. Cuando uno cae, el otro lo ayuda a levantarse. Cuando uno se entristece, el otro comparte su carga. Si has herido a un amigo con tus palabras, no pierdas la esperanza. Muchas heridas pueden sanar mediante el arrepentimiento sincero. Pero si la traición fue profunda y deliberada, la confianza puede tardar mucho tiempo en regresar. Por eso guarda tu lengua y vigila tus palabras.
Muchas amistades han sobrevivido a las dificultades, pero pocas sobreviven a la traición.
Capítulo 23
Señor, pon vigilancia sobre mis labios y coloca una puerta delante de mi boca. No permitas que mi lengua me conduzca al error ni que mis palabras me hagan caer. ¿Quién puede dominar completamente sus pensamientos? ¿Quién puede evitar cada error? Por eso te pido que me disciplines antes de que mis faltas crezcan y me aparten del camino correcto. Acostúmbrate a decir la verdad y no permitas que la mentira encuentre lugar en tu corazón. Quien se acostumbra al engaño termina perdiendo la confianza de quienes lo rodean. No te entregues a deseos desordenados ni permitas que las pasiones gobiernen tu vida. Así como un fuego pequeño puede convertirse en un incendio, también los malos hábitos crecen cuando no son corregidos.
Recuerda que ninguna acción permanece completamente oculta. Lo que el hombre realiza en secreto termina dejando huellas que tarde o temprano salen a la luz.
Capítulo 24
La sabiduría se gloría entre su pueblo y levanta su voz en medio de la asamblea. Salí de la boca del Altísimo y cubri la tierra como una niebla suave. Habité en las alturas y mi trono se estableció entre las nubes. Recorrí los cielos, atravesé las profundidades y caminé sobre las olas del mar.
Busqué un lugar donde descansar y se me indicó dónde debía habitar. Entonces eché raíces entre un pueblo amado y floreció como un árbol plantado junto a aguas abundantes. Mi aroma es más dulce que los perfumes más finos y mis frutos son mejores que la miel. Quienes me comen vuelven a tener hambre de mí y quienes me beben desean beber nuevamente. Acérquense a mí todos los que me desean y sacíense de mis frutos. Mi recuerdo es más dulce que la miel y mi herencia vale más que los panales más preciados.
Quien me escucha no será avergonzado y quien trabaja conmigo no caerá fácilmente. Los que me dan a conocer brillarán como luces para muchas generaciones.
Capítulo 25
Tres cosas alegran profundamente mi corazón y son hermosas delante de Dios y de los hombres: la concordia entre hermanos, la amistad sincera entre vecinos y la armonía entre quienes comparten la vida. También he conocido cosas que producen tristeza: el anciano que ha perdido el juicio, el rico que vive dominado por la mentira y quien alcanza honor sin poseer sabiduría para sostenerlo. Hijo mío, si eres joven, aprende mientras aún tienes fuerzas. Si adquieres sabiduría temprano, ella permanecerá contigo durante toda tu vida.
No te avergüences de recibir consejo ni rechaces la enseñanza porque provenga de alguien más experimentado que tú. El hombre que escucha crece constantemente, pero quien cree saberlo todo permanece estancado. La verdadera belleza no se encuentra solamente en el rostro ni en las riquezas. Se encuentra en el corazón que vive con rectitud, en la palabra sincera y en la conducta que inspira confianza.
Capítulo 26
Dichoso el hombre que encuentra una compañera prudente. Sus días se multiplican en paz y su hogar se llena de alegría. Una mujer sabia es un regalo precioso y no existe riqueza capaz de igualar su valor. Así como el sol ilumina las alturas del cielo, también una buena esposa ilumina la casa donde habita. Su presencia trae tranquilidad, sus palabras edifican y su conducta inspira confianza.
El hombre que vive junto a una compañera fiel encuentra descanso después de las fatigas del día. Juntos atravésán la prosperidad y también las dificultades, sosteniéndose mutuamente cuando llegan tiempos de prueba. La belleza agrada a los ojos, pero la virtud alegra el corazón. El encanto exterior desaparece con los años, mientras que el carácter recto permanece y se fortalece con el tiempo. Por eso, hijo mío, valora la fidelidad más que los adornos y aprecia la prudencia más que cualquier tesoro.
Capítulo 27
Por causa de una pequeña ganancia muchos han caído en grandes errores. Persiguiendo riquezas olvidaron la justicia y vendieron su integridad por cosas que desaparecen rápidamente. Así como el tamiz separa los desperdicios cuando se lo sacude, también las palabras revelan lo que existe en el interior de una persona.
El horno prueba la calidad de la cerámica y la conversación prueba el carácter del hombre. No elogies a nadie antes de escucharlo hablar, porque es en sus palabras donde se manifiesta aquello que lleva dentro. Si persigues la justicia la alcanzarás y te revestirá como una vestidura gloriosa.
Las aves se reúnen con otras semejantes y la verdad permanece junto a quienes la buscan. El león espera a su presa y el pecado espera a quienes practican la injusticia. Por eso vigila tus pasos y no te apartes del camino recto.
Quien traiciona la confianza de un amigo destruye un tesoro difícil de recuperar.
Una herida puede sanar y una discusión puede terminar, pero la amistad quebrantada por la traición raravez vuelve a ser la misma.
Capítulo 28
El hombre que busca venganza encontrará venganza para sí mismo. Quien guarda resentimiento en su corazón termina cargando un peso que consume su propia paz. Perdona la ofensa de tu prójimo y tus propias faltas encontrarán misericordia. ¿Cómo puede pedir compasión quien se niega a mostrarla? ¿Cómo espera recibir perdón quien conserva odio contra su hermano? Recuerda tu final y abandona la enemistad. Recuerda que todos regresarán al polvo y que los días del hombre son breves sobre la tierra. Vigila especialmente tu lengua. Muchos han caído por causa de palabras pronunciadas sin reflexión. La espada hiere el cuerpo, pero la lengua imprudente hiere corazones y destruye amistades.
He visto a muchos perecer por el filo de la espada, pero muchos más han sido heridos por palabras crueles. Dichoso quien se mantiene libre de ese peligro y no se deja dominar por la ira ni por la murmuración.
Capítulo 29
Presta ayuda a tu prójimo cuando lo necesite y no cierres tu mano cuando tengas la posibilidad de hacer el bien. Quien socorre a otro en tiempos difíciles acumula un tesoro más valioso que el oro. Sin embargo, actúa con prudencia y no entregues todo cuanto posees sin discernimiento. La generosidad debe caminar junto a la sabiduría. Muchos prometen devolver lo recibido cuando atravesan dificultades, pero cuando llega el momento de cumplir su palabra se vuelven lentos para responder. Por eso ayuda con bondad, pero mantén los ojos abiertos.
Aun así, no permitas que las decepciones endurezcan tu corazón. Sigue mostrando compasión a los necesitados y recuerda que la misericordia produce frutos que muchas veces no alcanzas a ver inmediatamente. Más vale una vida sencilla acompañada de paz que una casa llena de riquezas obtenidas mediante injusticia.
Capítulo 30
Quien ama verdaderamente a su hijo lo corrige mientras aún hay tiempo. La disciplina dada con sabiduría produce frutos de rectitud y prepara el camino para los años futuros.
No abandones la formación de los jóvenes ni permitas que crezcan sin dirección. El árbol se endereza mientras es pequeño; después resulta mucho más difícil corregir su inclinación. Alégrate cuando veas crecer la prudencia en aquellos a quienes has instruido. No existe satisfacción comparable a contemplar el fruto de una enseñanza bien recibida.
La salud del cuerpo es una bendición y la serenidad del corazón vale más que grandes tesoros. Ninguna riqueza puede compararse con una mente tranquila ni con una conciencia libre de remordimientos. Más vale una vida sencilla acompañada de alegría que abundancia acompañada de angustia. El hombre agradecido disfruta incluso de las cosas pequeñas, mientras que el insatisfecho nunca encuentra suficiente. No entregues tu alma a la tristeza permanente ni permitas que la preocupación consuma tus días.
La aflicción excesiva debilita las fuerzas y roba la alegría que aún permanece disponible. Mantén un corazón agradecido, disfruta honestamente de los bienes que has recibido y recuerda que la paz interior es uno de los mayores regalos concedidos al hombre.
Las vigilias por las riquezas consumen el sueño y la preocupación por conservarlas aleja el descanso. El hombre pasa la noche pensando en aquello que posee y se levanta al amanecer temiendo perderlo. He visto a muchos agotarse persiguiendo abundancia y a otros encontrar paz con lo necesario. Quien ama el dinero nunca cree tener suficiente. Cuanto más acumula, más teme perder.
Dichoso el hombre que ha trabajado honestamente y puede disfrutar del fruto de su esfuerzo sin que la avaricia gobierne su corazón. Grande es la riqueza de quien posee una conciencia tranquila. Si te sientas a una mesa abundante, no te dejes dominar por la ansiedad ni extiendas la mano hacia todo lo que ven tus ojos. Recuerda que el dominio propio vale más que la abundancia. Come con moderación y levántate satisfecho antes de haber caído en el exceso. Así conservarás la salud de tu cuerpo y la claridad de tu mente. El hombre prudente conoce sus límites y no convierte los regalos de la vida en cadenas para sí mismo.
Capítulo 32
Si te han confiado una responsabilidad, cúmplela con humildad y no busques constantemente reconocimiento por tu trabajo. Habla cuando llegue tu momento y guarda silencio cuando otros deban ser escuchados. La sabiduría no consiste en hablar más que los demás, sino en saber cuándo una palabra resulta necesaria. Hijo mío, realiza cada tarea con diligencia y no actúes impulsivamente.
Antes de emprender un camino, reflexiona sobre sus consecuencias. Quien teme al Señor acepta la corrección y busca continuamente aprender. El orgulloso rechaza el consejo porque cree que ya conoce todas las respuestas.
No confies únicamente en tu propio juicio. Escucha, observa y aprende. La prudencia protege al hombre de errores que podrían haberse evitado fácilmente.
Capítulo 33
Existen estaciones para cada cosa y momentos diferentes para cada propósito. Así como el año tiene verano e invierno, también la vida posee tiempos de abundancia y tiempos de necesidad. No todos reciben las mismas tareas ni enfrentan las mismas pruebas. Unos trabajan la tierra, otros enseñan, otros gobiernan y otros sirven.
Cada uno ha recibido responsabilidades distintas. No envidies aquello que fue entregado a otro ni desprecies lo que te ha sido confiado. Realiza tu labor con fidelidad y encontrarás satisfacción en ella. Así como el alfarero moldea distintas vasijas según su propósito, también cada vida sigue un camino particular.
Lo importante no es compararse continuamente con los demás, sino caminar rectamente en el sendero que se ha recibido.
Capítulo 34
Las ilusiones engañan a muchos y las falsas esperanzas desvían a quienes ponen su confianza en ellas. Quien persigue sombras termina abrazando el vacío. Los sueños, por sí solos, no pueden guiar la vida. El hombre prudente distingue entre la fantasía y la realidad. He visto a quienes aprendieron mediante la experiencia adquirir un entendimiento que no puede obtenerse únicamente escuchando palabras. Los años enseñan lecciones que los libros no siempre alcanzan a transmitir. Sin embargo, no pongas tu confianza únicamente en tu experiencia. Busca también la sabiduría y permite que ella ilumine aquello que todavía no comprendes. La oración del hombre sincero asciende con fuerza. Cuando el corazón es recto, sus palabras encuentran favor delante del Altísimo.
Capítulo 35
Quien guarda la ley multiplica sus ofrendas. Quien practica la justicia presenta un sacrificio agradable. No pienses que los regalos materiales pueden reemplazar la rectitud. El Señor no se deja impresionar por la apariencia exterior cuando el corazón permanece lejos de Él. Ayuda al necesitado, sé fiel a tu palabra y actúa con misericordia.
Estas cosas tienen más valor que muchos sacrificios ofrecidos sin sinceridad. No apartes tu oído del clamor del pobre ni ignores las lágrimas de quien ha sido tratado injustamente. La oración del humilde atraviesa las nubes.
No descansa hasta llegar a su destino ni se detiene hasta ser escuchada. Por eso no pierdas la esperanza cuando parezca que tus súplicas tardan en encontrar respuesta. El tiempo de Dios no siempre coincide con el tiempo de los hombres.
Capítulo 36
Ten misericordia de tu pueblo y reúne nuevamente a quienes han sido dispersados. Haz que las naciones reconozcan tu grandeza y comprendan que no existe otro como Tú. Así como mostraste tu poder delante de nuestros antepasados, manifiéstalo nuevamente para que todos contemplen tus obras. Derrama sabiduría sobre quienes gobiernan y concede entendimiento a quienes deben tomar decisiones importantes.
Bendice a aquellos que buscan la verdad y fortalece a quienes permanecen fieles durante los tiempos difíciles. Escucha las oraciones de quienes te invocan y permite que las promesas pronunciadas por tus siervos encuentren cumplimiento. Entonces muchos reconocerán que el Señor continúa gobernando sobre la tierra y que su misericordia permanece generación tras generación.
Capítulo 37
Todo amigo dice: "Yo también soy tu amigo". Sin embargo, algunos lo son solamente de palabra. ¿No produce tristeza descubrir que quien compartía tu mesa se ha convertido en extraño? Durante la prosperidad muchos permanecen cerca, pero cuando llegan las dificultades desaparecen como la sombra al caer la noche.
Por eso, hijo mío, sé prudente al confiar tus pensamientos más profundos. Busca consejeros fieles y escucha a quienes desean sinceramente tu bienestar. Antes de tomar una decisión importante, reflexiona. Consulta a hombres sabios, pero por encima de todo escucha la voz de tu conciencia cuando ha sido formada por la verdad. Hay conocimientos que benefician a quien los posee y hay otros que sólo aumentan la vanidad. El hombre verdaderamente sabio utiliza lo que aprende para hacer el bien y para guiar correctamente sus pasos. No todo alimento conviene al cuerpo y no todo consejo conviene al alma. Así como distingues aquello que puedes comer, aprende también a distinguir aquello que permites entrar en tu corazón.
Capítulo 38
Honra al médico por el servicio que presta, porque también su conocimiento tiene origen en el Señor. De la tierra nacen remedios y el hombre prudente no los desprecia. Así como la madera endulzó las aguas amargas para mostrar el poder divino, también existen recursos destinados a aliviar el sufrimiento. humano. Cuando la enfermedad llegue a ti, no abandones la oración ni descuídes los cuidados necesarios. Busca ayuda, mantén tu corazón recto y no permitas que el orgullo te impida aceptar aquello que puede devolverte la salud. Hijo mío, derrama lágrimas por quien ha muerto y acompañan con respeto a quienes sufren una pérdida. El duelo tiene su momento, pero no permitas que la tristeza destruya tu vida. Recuerda que todos recorremos el mismo camino y que nadie permanece para siempre sobre la tierra. Observa también a quienes trabajan con sus manos.
El artesano, el agricultor, el constructor y el herrero dedican sus días a labores necesarias para la vida de todos. Gracias a ellos las ciudadas prosperan y las comunidades permanecen firmes. Cada oficio posee dignidad cuando se realiza con honestidad y responsabilidad.
Capítulo 39
El hombre que dedica su corazón a la sabiduría busca comprender las enseñanzas antiguas y medita profundamente en ellas. Reflexiona durante el día y también durante la noche. Observa las obras del Altísimo y procura descubrir las huellas de su sabiduría en la creación. Cuando encuentre entendimiento, lo compartirá con otros. Sus palabras serán como lluvia sobre tierra sedienta y muchos hallarán beneficio en sus enseñanzas.
Daré gracias al Señor con todo mi corazón y proclamaré sus maravillas. Desde el principio todas sus obras fueron hechas con sabiduría. Nada fue creado sin propósito y nada existe fuera de su conocimiento. Contempló el sol que ilumina la tierra, la luna que marca los tiempos y las estrellas que recorren silenciosamente los cielos. Cada una cumple la tarea que le fue asignada sin apartarse de su curso. Las obras del Señor son buenas y cada una cumple su propósito cuando llega el momento adecuado.
Capítulo 40
Grande es la carga que acompaña a los hijos de los hombres desde el día en que nacen hasta el día en que regresan a la tierra. Durante sus años conocen preocupaciones, temores, esperanzas y trabajos. Piensan en el futuro, recuerdan el pasado y muchas veces pierden la paz por cosas que todavía no han sucedido. Tanto el rey sentado en su trono como el hombre vestido con ropas sencillas comparten inquietudes semejantes. Ambos conocen el cansancio, la enfermedad y la incertidumbre. Sin embargo, hay dones que alegran la vida: un amigo fiel, una buena reputación, una conciencia tranquila y un corazón agradecido.
El oro y la plata pueden ofrecer seguridad por un tiempo, pero la sabiduría vale más que ambos. Las riquezas desaparecen, mientras que el buen nombre permanece en la memoria de quienes continúan viviendo. La misericordia es como un jardín fértil en tiempo de sequía. Quien la practica recoge bendición y deja tras de sí un recuerdo agradable.
Capítulo 41
Hijo mío, no temas recordar la muerte, porque ella espera a todos los hombres. Para algunos resulta amarga, especialmente para quienes viven rodeados de comodidades y creen que sus días nunca terminarán. Para otros representa descanso después de una larga vida de esfuerzo y sufrimiento. No te rebeles contra aquello que ha sido establecido para toda carne.
Antes que tú caminaron por este sendero innumerables generaciones y después de ti lo recorrerán otras. Preocúpate más por la manera en que vives que por el momento en que partirás. Procura dejar un nombre honorable. La riqueza puede perderse en una sola generación, pero una reputación construida con integridad puede perdurar mucho tiempo.
Averguénzate de la mentira, de la injusticia y de la traición. Averguénzate de aprovecharte del débil o de faltar a tu palabra. Pero no te avergüences de buscar la sabiduría ni de reconocer tus errores cuando sea necesario. La corrección aceptada con humildad produce más honor que la obstinación sostenida por orgullo.
Capítulo 42
No te avergüences de aquello que es correcto. No te avergüences de la ley, de la justicia ni de defender la verdad cuando otros la rechacen. No te avergüences de admitir una falta ni de reparar un error cometido. El hombre recto no es aquel que nunca se equivoca, sino aquel que reconoce sus equivocaciones y procura corregirlas. Sé cuidadoso con las responsabilidades que te han sido confiadas. Protege aquello que debe ser protegido y administra correctamente aquello que ha sido puesto bajo tu cuidado. Ahora contemplaré las obras del Señor y relataré lo que he visto. Las obras del Altísimo están llenas de belleza. Cada una manifiesta sabiduría y revela algo de su grandeza. El universo entero da testimonio de su poder y la creación proclama silenciosamente aquello que las palabras apenas pueden expresar.
Capítulo 43
El resplandor de las alturas revela la gloria del cielo. La bóveda celeste se extiende como una obra admirable y anuncia la grandeza de su Creador. Cuando el sol aparece en el horizonte proclama con su luz la magnificencia de quien lo hizo. Recorre diariamente su camino sin desviarse y cumple fielmente la tarea que le fue asignada desde el principio. ¿Qué admirable es su brillo cuando ilumina la tierra! Su calor sostiene la vida y su luz alcanza los rincones más lejanos. También la luna sigue su curso y señala el paso de los tiempos.
Crece y disminuye según el orden establecido para ella. Marca las estaciones y sirve como señal para los días y las fiestas. Las estrellas brillan durante la noche y permanecen en sus posiciones como centinelas silenciosos.
Obedecen las órdenes de quien las creó y no abandonan el lugar que les fue asignado. Contempla el arco iris cuando aparece entre las nubes. Su belleza llena de asombro a quien lo observa. Fue trazado por manos poderosas y rodea el cielo con colores admirables.
La nieve cae según su mandato. Los relámpagos iluminan el firmamento cuando Él lo dispone. Los vientos recorren la tierra siguiendo caminos que fueron establecidos mucho antes de que el hombre existiera. Por más que contemplemos estas maravillas, nuestras palabras resultan insuficientes. Podemos admirar sus obras, pero nunca alcanzaremos a describir completamente su grandeza. Por eso alabara mi alma al Señor, porque es más grande que todas sus obras y más glorioso que todo cuanto nuestros ojos pueden contemplar.
Capitulo 44
Ahora recordaré a los hombres ilustres y a nuestros antepasados generación tras generación. Hubo quienes gobernaron con sabiduría, quienes dieron consejo a los pueblos y quienes enseñaron conocimiento mediante sus palabras. Algunos fueron valientes en la guerra y otros destacaron por su prudencia durante tiempos de paz. Todos ellos recibieron honor en su generación y dejaron un recuerdo digno de ser conservado. Algunos tuvieron descendientes que continuaron su legado y mantuvieron vivo su nombre. Otros desaparecieron sin dejar memoria visible entre los hombres. Sin embargo, sus obras permanecen delante del Senhor. Recordemos a aquellos que caminaron con rectitud y cuyas enseñanzas continúan produciendo fruto mucho tiempo después de su partida. Sus cuerpos regresaron a la tierra, pero su recuerdo permanece entre quienes aman la sabiduría.
Capítulo 45
Moisés fue amado por Dios y por los hombres. Su memoria permanece bendita entre las generaciones. El Señor le permitió contemplar su gloria y le concedió autoridad delante de reyes y pueblos. Por medio de él entregó enseñanzas, mandamientos y estatutos para guiar a Israel. También escogió a Aarón, su hermano, y lo apartó para el servicio sagrado.
Lo vistió con honor y le confió responsabilidades importantes dentro de la comunidad. Sobre sus vestiduras colocó adornos hermosos y señales de dignidad. Le concedió servir delante del altar y representar al pueblo en los asuntos sagrados. A pesar de los desafíos y de la oposición que enfrentaron, permanecieron firmes en la misión que les fue encomendada.
Por eso su memoria continúa siendo recordada con respeto y gratitud.
Capítulo 46
Josué, hijo de Nun, fue fuerte en la batalla y fiel en el cumplimiento de su tarea. Sucedió a Moisés y condujo al pueblo durante tiempos decisivos. Fue valiente cuando otros tuvieron miedo y permaneció firme cuando muchos dudaron. Gracias a su confianza, grandes obstáculos fueron superados.
También recordaré a Caleb, que mantuvo su fidelidad cuando la mayoría se apartó. Permaneció firme durante años y recibió finalmente aquello que le había sido prometido. Después surgieron jueces que guiaron al pueblo en distintos momentos. Mientras permanecieron fieles, trajeron paz y estabilidad a la nación. Que su recuerdo permanezca bendito y que las generaciones futuras aprendan de su ejemplo.
Capítulo 47
Después apareció Natán, profeta en tiempos de David. David fue escogido entre el pueblo como se separa la grasa de una ofrenda. Durante su juventud derrotó gigantes y eliminó la vergüenza de Israel. Cantó alabanzas al Altísimo y compuso hímmos llenos de gratitud. Amó profundamente al Señor y procuró honrarlo con todo su corazón. Estableció músicos, organizó cantos y llenó de alabanza los lugares de adoración. Aunque cometió errores, encontró misericordia porque se volvió nuevamente hacia Dios con arrepentimiento sincero. Después de él reinó Salomón, quien recibió sabiduría abundante.
Durante sus primeros años gobernó con entendimiento y su fama se extendió a tierras lejanas. Los pueblos acudían para escuchar sus enseñanzas y admirar su conocimiento. Sin embargo, incluso la sabiduría necesita vigilancia, porque el corazón humano puede desviarse cuando deja de permanecer atento.
Capítulo 48
Entonces surgió Elías, semejante a un fuego ardiente.
Sus palabras eran como una antorcha encendida. Durante tiempos de oscuridad levantó su voz y llamó al pueblo a regresar al Señor. Cerró los cielos y también los abrió nuevamente cuando llegó el momento establecido. Realizó grandes señales y mostró valentía frente a gobernantes poderosos. No temió las amenazas ni abandonó la verdad cuando resultó incómoda.
Después de él vino Eliseo, quien recibió una doble porción de su espíritu. Durante toda su vida realizó obras admirables y continuó la labor iniciada por su maestro. Ni siquiera después de su muerte desapareció completamente su influencia, porque su recuerdo siguió inspirando a quienes vinieron después. Los hombres pasan, pero las obras realizadas con fidelidad continúan produciendo fruto durante generaciones.
Capítulo 49
Recordará también a Josías, cuyo recuerdo es tan agradable como el perfume preparado por un experto. Su memoria es dulce para quienes aman la rectitud, porque dirigió su corazón hacia aquello que era correcto y procuró apartar la impiedad de en medio del pueblo. Muchos reyes se desviaron de los caminos rectos, pero él fortaleció aquello que estaba debilitado y buscó restaurar lo que había sido abandonado. Por eso su nombre permanece honrado entre las generaciones.
También recordaré a Jeremías, quien fue elegido antes de nacer para anunciar advertencias, corregir errores y llamar al arrepentimiento. Aunque enfrentó oposición y sufrió rechazo, permaneció fiel a la misión que había recibido. Ezequiel contempló visiones admirables y habló acerca de misterios que muchos no podían comprender. Sus palabras trajeron esperanza a quienes permanecían dispersos y recordaron al pueblo que el Señor continuaba obrando aun en tiempos difíciles.
Asimismo recordaré a los doce profetas. Que sus huesos florezcan nuevamente donde descansan, porque fortalecieron a Israel y consolaron al pueblo mediante mensajes de esperanza. ¿Cómo podríamos olvidar a Zorobabel? Fue como un sello precioso colocado en la mano derecha. Junto a Josué trabajó para reconstruir aquello que había sido destruido y levantó nuevamente la casa del Señor. También fue grande la memoria de Nehemías. Reconstruyó murallas derribadas, levantó puertas destruidas y devolvió fortaleza a una ciudad que había sido humillada.
Pocos hombres han sido creados semejantes a Enoc, quien agradó a Dios y fue tomado de la tierra como ejemplo para las generaciones futuras. Tampoco nació otro como José. Fue príncipe entre sus hermanos y sostén para su pueblo durante tiempos de necesidad. Su memoria permanece bendita y sus obras continúan siendo recordadas. Sem y Set fueron honrados entre los hombres, pero Adán supera a todos los seres vivientes porque fue el padre de toda la humanidad.
Simón, hijo de Onías, fue sumo sacerdote en sus días. Durante su vida fortaleció el templo y trabajó para preservar aquello que había sido confiado a su cuidado. Cuando aparecía entre el pueblo, irradiaba dignidad y nobleza. Era semejante a la estrella de la mañana cuando surge entre las nubes, como la luna llena en la noche clara y como el sol que ilumina el santuario del Altísimo. Era semejante al arco iris resplandeciendo entre las nubes y como las flores que aparecen en primavera. Así se veía cuando salía para bendecir al pueblo. Cuando extendía sus manos sobre la congregación y pronunciaba la bendición, todos inclinaban el rostro hasta tocar la tierra. El pueblo elevaba entonces sus oraciones mientras esperaba la misericordia del Altísimo. Al concluir la ceremonia, la multitud se alegraba y alababa al Señor con una sola voz. El templo se llenaba de gratitud y los corazones encontraban paz. Con todo esto en mente, elevo mi oración al Dios de todos. Que continúe mostrando misericordia y concediendo paz a su pueblo. Que fortalezca nuestros días y permita que su favor permanezca con nosotros. Bienaventurado aquel que medita estas enseñanzas y las guarda en su corazón. Quien las practique crecerá en sabiduría y encontrará dirección para su camino.
Capítulo 51
Te daré gracias, Señor y Rey, y alabaré tu nombre continuamente. Escuchaste mi voz cuando me encontraba en dificultad. Me protegiste cuando los peligros me rodeaban y me libraste cuando parecía que no existía salida. Muchas veces me encontré cerca de la aflicción y aun así extendiste tu mano para sostenerme.
Cuando otros esperaban mi caída, me concediste ayuda. Cuando la angustia llenó mi corazón, me mostraste misericordia. Por eso proclamaré tus maravillas y daré gracias por tus bondades.
Desde mi juventud busqué la sabiduría. La deseé mientras aún era joven y la perseguí con perseverancia. Oré por ella, la busqué sinceramente y procuré caminar por sus senderos. Al principio avancé con pasos inseguros, pero poco a poco comprendí sus caminos.
Mi corazón se alegró cuando comenzó a revelarme sus enseñanzas y encontré en ella una compañera fiel para todos los días de mi vida. Incliné mi oído para escucharla y recibió abundante instrucción. Gracias a ella creció en entendimiento y encontré dirección cuando me sentía confundido.
Acérquense a la sabiduría todos aquellos que aún están aprendiendo. Habiten cerca de sus puertas y no se cansen de buscarla. ¿Por qué permanecen privados de algo tan valioso? ¿Por qué continúan sedientes teniendo una fuente tan cercana? Doblen su cuello bajo su yugo y permitan que ella los instruya.
Está más cerca de lo que imaginan. He trabajado poco y encontré gran descanso. Adquirí sabiduría y ella se convirtió en una posesión más valiosa que cualquier riqueza.
Por eso mi alma se alegra en ella y no dejaré de darle gracias al Señor que me la concedió. Así concluyen las enseñanzas de Jesús, hijo de Sirá. Fin del libro de Eclesiástico (Sirácides).
Isaías
Visión de Isaías acerca de Judá y Jerusalén. Escuchen, cielos, y presta atención, tierra, porque el Señor ha hablado. Crié hijos y los hice crecer, pero se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño y el asno reconoce el pesebre de su señor, pero mi pueblo ha olvidado el camino y ha dejado de comprender. ¡Ay de la nación cargada de culpa! Se ha apartado de la justicia y ha elegido caminos que conducen a la destrucción. Cuanto más fue corregida, más se alejó. La tierra ha sido herida por la violencia y las ciudadas muestran señales de abandono. Sin embargo, el corazón continúa endurecido. ¿De qué sirven los sacrificios cuando las manos están llenas de injusticia? ¿Para qué multiplicar ofrendas si el corazón permanece lejos de mí? Lávense y purifiquense. Aparten el mal de delante de sus ojos. Aprendan a hacer el bien. Busquen la justicia. Defiendan al oprimido. Protejan al huérfano y hagan justicia a la viuda. Entonces, aunque sus pecados sean como escarlata, podrán volverse blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, podrán llegar a ser como lana limpia. Si escuchan y obedecen, disfrutarán del fruto de la tierra. Pero si persisten en la rebeldía, cosecharán las consecuencias de su propio camino. La ciudad fiel se ha convertido en una ciudad llena de corrupción. Donde antes habitaba la justicia ahora se escucha el clamor de la violencia.
Sin embargo, llegará el día en que volveré a purificarla. Separaré las impurezas como quien refina la plata y restauraré aquello que fue destruido. Entonces volverán a llamarla Ciudad de Justicia y Ciudad Fiel.
Capítulo 2
Llegará el día en que el monte de la casa del Señor será establecido por encima de los demás montes y las naciones acudirán a él desde lugares lejanos. Muchos pueblos dirán: "Vengan, subamos al monte del Señor. Aprendamos sus caminos y caminemos por sus senderos." De Jerusalén saldrá enseñanza y las naciones encontrarán dirección.
Las espadas serán transformadas en herramientas para cultivar la tierra y las lanzas dejarán de utilizarse para la guerra. Nación no levantará espada contra nación ni volverán a prepararse para combatir. Casa de Jacob, camina a la luz del Señor. Pero he visto cómo los hombres llenaron su vida de cosas vacías. Acumularon riquezas, confiaron en sus propias fuerzas y buscaron seguridad en aquello que podían controlar con sus manos.
Por eso el orgullo será humillado y la arrogancia caerá al suelo. Sólo el Señor será exaltado cuando llegue ese día. Los hombres intentarán esconderse entre las rocas y refugiarse en las cavernas cuando contemplen la majestad de su gloria. Entonces abandonarán los ídolos que fabricaron para sí mismos y comprenderán cuán frágiles eran las cosas en las que habían depositado su confianza.
Capítulo 3
Miren cómo desaparecen los apoyos sobre los que muchos confiaban. Los líderes se vuelven débiles, los consejeros desaparecen y aquellos que debían guiar al pueblo pierden el rumbo. La confusión se extiende por las calles y cada hombre busca únicamente su propio beneficio. El joven se enfrenta al anciano y el irrespetuoso desprecia a quien merece honor. Los hombres buscan desesperadamente al alguien que los dirija, pero pocos están preparados para asumir esa responsabilidad. Jerusalén tropieza porque sus palabras y sus acciones se levantaron contra el Señor.
Sin embargo, digan al justo que le irá bien, porque recogerá el fruto de sus obras. Pero ay del malvado, porque cosechará aquello que sembró con sus propias manos. He visto cómo los poderosos se aprovechan de los débiles y cómo quienes deberían proteger al pueblo utilizan su posición para beneficiarse a sí mismos. Por eso el juicio llegará también a ellos.
Capítulo 4
En aquel día, aquello que fue purificado volverá a florecer. Los que permanezcan fieles serán llamados santos y sus nombres serán contados entre los vivos. El Señor lavará las impurezas de su pueblo y eliminará la corrupción que contaminó la ciudad. Entonces extenderá su protección sobre ella como una nube durante el día y como una llama resplandeciente durante la noche. Habrá refugio contra el calor, protección contra la tormenta y seguridad durante los tiempos difíciles. Aquello que parecía perdido encontrará restauración y aquello que parecía destruido volverá a levantarse.
Capítulo 5
Cantaré acerca de mi amado y de su viña. Mi amado plantó una viña en una colina fértil. Preparó cuidadosamente la tierra, quitó las piedras y escogió las mejores vides. Construyó una torre para protegerla y preparó un lugar esperando una abundante cosecha.
Pero cuando llegó el tiempo de recoger los frutos, la viña produjo uvas silvestres. ¿Qué más podía hacerse por ella que no se hubiera hecho ya? Esperaba justicia y encontró violencia. Esperaba rectitud y escuchó el clamor de los oprimidos. Ay de quienes acumulan casa tras casa y campo tras campo hasta que no queda lugar para los demás.
Ay de quienes persiguen el placer desde la mañana hasta la noche y olvidan contemplar las obras del Señor. Ay de quienes llaman bien al mal y mal al bien. De quienes convierten la oscuridad en luz y la luz en oscuridad.
Por eso la viña será abandonada y aquello que parecía firme comenzará a derrumbarse. Porque rechazaron la enseñanza y despreciaron la sabiduría que les fue ofrecida.
Capítulo 6
En el año en que murió el rey Uzías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y sublime. Los bordes de su manto llenaban el templo y todo el lugar estaba lleno de su gloria. Sobre Él permanecían serafines. Cada uno tenía seis alas. Con dos cubrían su rostro, con dos cubrían sus pies y con dos volaban.
Y clamaban unos a otros diciendo: "Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos. Toda la tierra está llena de su gloria." La voz de aquellos que proclamaban estas palabras hizo temblar los cimientos del templo y el lugar se llenó de humo. Entonces dije: "¡Ay de mí! Estoy perdido. Soy un hombre de labios impuros y habito en medio de un pueblo de labios impuros, y mis ojos han contemplado al Rey, al Señor de los ejércitos." Uno de los serafines voló hacia mí llevando un carbón encendido que había tomado del altar.
Tocó mis labios y dijo: "Tu culpa ha sido quitada y tu pecado ha sido perdonado." Después escuché la voz del Señor que decía: "¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?" Entonces respondí: "Aquí estoy. Envíame a mí." Y fui enviado para anunciar palabras difíciles a un pueblo que escucharía sin comprender y miraría sin percibir plenamente. Sin embargo, aun después del juicio permanecería un remanente, como el tronco que queda en pie después de que el árbol ha sido cortado.
Capítulo 7
En aquellos días el corazón del rey y el corazón del pueblo se estremecieron como árboles sacudidos por el viento, porque noticias de guerra llegaban desde todas partes. Entonces el Señor me dijo:
"Ve al encuentro del rey y dile que permanezca tranquilo. Que no tema ni deje que su corazón se debilite por causa de las amenazas que escucha." Porque aquello que parecía inevitable no sucedería como los hombres imaginaban.
Si no permanecen firmes en la fe, tampoco permanecerán firmes en el futuro. Y el Señor volvió a hablar: "Pide una señal." Pero el rey respondió que no la pediría. Entonces escuché estas palabras: "El Señor mismo les dará una señal. La joven concebirá y dará a luz un hijo, y será llamado Emanuel." Antes de que el niño alcance la edad suficiente para distinguir plenamente entre el bien y el mal, muchas de las amenazas que hoy producen temor habrán desaparecido.
Aun así, vendrán tiempos difíciles sobre la nación porque muchos decidieron confiar más en alianzas humanas que en la dirección del Señor.
Capítulo 8
El Señor me indicó que escribiera claramente aquello que estaba por suceder para que quedara como testimonio para las generaciones futuras. Muchos rechazaron las aguas tranquilas que les eran ofrecidas y prefirieron confiar en fuerzas que parecían más impresionantes a los ojos humanos. Por eso vendrían tiempos de angustia. Las aguas crecerían como un río desbordado y avanzarían sobre la tierra. Sin embargo, el pueblo debía recordar una verdad: "Dios está con nosotros."
Muchos dirían: "Teman esto" o "teman aquello". Pero el Señor dijo: "No teman lo que ellos temen ni se llenen de terror." A Él debían considerar santo y en Él debían encontrar refugio.
Algunos tropezarían porque rechazaron sus palabras, mientras otros encontrarían seguridad en ellas. Cuando llegaran los días de oscuridad, muchos buscarían respuestas en lugares equivocados. Consultarían voces vacías y perseguirían ilusiones. Pero quienes permanecieran atentos a la enseñanza encontrarían luz aun en medio de la noche más oscura.
Capítulo 9
El pueblo que caminaba en tinieblas verá una gran luz. Sobre aquellos que habitaban en tierra de sombra resplandecerá claridad. La alegría crecerá como la de los hombres durante la cosecha y como la de quienes celebran una gran victoria.
Porque el peso que los oprimía será quebrado. Las botas utilizadas para la guerra y las vestiduras manchadas por la violencia serán consumidas por el fuego. Porque un niño nos ha nacido. Un hijo nos ha sido dado. Sobre sus hombros reposará el gobierno y será llamado Admirable Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno y Príncipe de Paz. Su autoridad crecerá continuamente y su reino no tendrá fin.
Establecerá justicia y rectitud desde ahora y para siempre. Sin embargo, muchos continuaron endureciendo su corazón. A pesar de las advertencias, siguieron confiando en sí mismos.
Por eso la corrección continuó llegando. Los poderosos cayeron, los orgullosos fueron humillados y quienes rechazaron escuchar enfrentaron las consecuencias de sus decisiones. Pero aun en medio de todo ello permanecía la promesa de una luz futura que no sería extinguida.
Capítulo 10
Ay de quienes escriben leyes injustas y utilizan su autoridad para oprimir a los débiles. Ay de quienes privan a los necesitados de justicia y se aprovechan de quienes no pueden defenderse.
¿Qué harán cuando llegue el día de rendir cuentas? ¿Dónde esconderán aquello que han acumulado mediante la injusticia? He visto naciones que se creían invencibles y gobernantes convencidos de que su poder jamás terminaría. Decían: "Con mi fuerza he conseguido estas victorias." Pero olvidaban que todo poder tiene límites.
El hacha no puede jactarse delante de quien la utiliza. Tampoco la herramienta puede atribuirse el mérito de la obra realizada. Por eso el orgullo sería derribado. Los bosques más densos serían reducidos y aquello que parecía imposible de mover caería ante la voluntad del Señor. Sin embargo, no todo sería destruido.
Un remanente permanecería. Aquellos que aprendieran a confiar verdaderamente en el Señor ya no dependerían únicamente de fuerzas humanas. Regresarían a Él con sinceridad y encontrarían esperanza para el futuro. Así como un bosque talado puede volver a producir vida, también un pueblo corregido puede encontrar restauración cuando vuelve sus pasos hacia el camino correcto.
Capitulo 11
Entonces brotará un retoño del tronco de Isaí y una rama crecerá de sus raíces. Sobre él reposará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y entendimiento, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de conocimiento y reverencia. No juzgará por las apariencias ni decidirá únicamente por lo que escuchen sus oídos. Defenderá con justicia a los humildes y dará sentencia recta a favor de los necesitados.
Su palabra tendrá poder y la rectitud será el cinturón que rodee su cintura. Entonces habrá paz donde antes existía violencia. El lobo habitará junto al cordero y el leopardo descansará junto al cabrito. El becerro y el león caminarán juntos, guiados por un niño pequeño.
La vaca y la osa compartirán los mismos pastos y sus crías reposarán juntas. El león comerá paja como el buey. El niño jugará junto a la guarida de la serpiente sin sufrir daño alguno. Nadie destruirá ni hará mal en todo mi santo monte, porque la tierra estará llena del conocimiento del Señor como las aguas cubren el mar. En aquel día las naciones buscarán al descendiente de Isaí y encontrarán en él esperanza.
Capítulo 12
En aquel día dirás: Te doy gracias, Señor. Aunque estuviste airado por un tiempo, tu enojo pasó y ahora me consuelas. Dios es mi salvación. Confiaré y no tendré miedo, porque Él es mi fuerza y mi canto. Con alegria sacarán agua de las fuentes de la salvación. Den gracias al Señor y proclamó su nombre. Den a conocer sus obras entre los pueblos y anuncien la grandeza de sus maravillas. Canten alabanzas porque ha realizado cosas admirables. Que toda la tierra conozca lo que ha hecho. Alégrate y canta con fuerza, porque grande es el Santo de Israel en medio de ti.
Capítulo 13
Ésta es la carga acerca de Babilonia que me fue mostrada. Levanten una señal sobre la montaña y convoquen a quienes han sido preparados para ejecutar juicio. Escucho el ruido de una multitud.
Escucho el movimiento de naciones reunidas. El Señor de los ejércitos está preparando sus instrumentos. Ha llegado el día del Señor, día de estremecimiento y de juicio. Los corazones desfallecerán y las manos perderán su fuerza. Los hombres se mirarán unos a otros llenos de temor. Las estrellas dejarán de mostrar su brillo y el sol parecerá escurecerse.
Castigaré la arrogancia de los soberbios y haré caer la altivez de quienes se creen invencibles. Babilonia, gloria de los reinos y orgullo de las naciones, llegará a ser como una ciudad abandonada. Sus calles quedarán vacías y sus palacios silenciosos.
Aquello que parecía eterno desaparecerá y el viento recorrerá sus ruinas.
Capítulo 14
Cuando el Señor tenga misericordia de su pueblo, volverá a establecerlo en su tierra. Entonces cesará el sufrimiento y terminarán muchos de los trabajos que lo habían oprimido. En aquel día se entonará un canto contra el rey de Babilonia: ¿Cómo cayó el opresor? ¿Cómo terminó aquel que sembraba temor entre las naciones? La tierra descansa y los pueblos celebran porque ya no escuchan su voz. Tú que decías en tu corazón: "Subiré a los cielos.
Levantaré mi trono por encima de las estrellas. Seré semejante al Altísimo." Ahora has sido derribado. Aquello que parecía indestructible ha sido reducido al silencio. Así ocurre con quienes edifican su grandeza sobre el orgullo. Pero el Señor cumplirá sus propósitos y nadie podrá impedir aquello que ha determinado realizar.
Capítulo 15
Escuchen la palabra acerca de Moab. Durante la noche sus ciudadas han sido golpeadas y sus habitantes lloran sobre los caminos. Los lugares que antes estaban llenos de actividad ahora se encuentran cubiertos por el lamento. Los hombres suben a los lugares altos para llorar. Las lágrimas corren por sus rostros y la tristeza llena sus corazones.
Los campos se marchitan y las aguas disminuyen. Los pastos pierden su verdor y los rebaños buscan alimento sin encontrarlo. He visto a los fugitivos caminar cargando aquello que pudieron rescatar.
He escuchado el clamor que se extiende desde una ciudad hasta otra. Porque ninguna fortaleza humana permanece para siempre y ninguna nación puede sostenerse únicamente por su propia fuerza. Aun los más poderosos descubren finalmente la fragilidad de aquello en lo que confiaban.
Capítulo 16
Envíen mensajeros desde la tierra de Moab. Los fugitivos buscan refugio y los desplazados buscan un lugar donde permanecer seguros. Como aves expulsadas de su nido, así se dispersan los habitantes de aquellas regiones. Caminan de un lado a otro buscando protección mientras el temor los acompaña.
Sean compasivos con quienes llegan necesitados. No entreguen al fugitivo ni abandonen al que busca refugio. Porque llegará el día en que la violencia será quebrantada y los opresores desaparecerán.
Entonces será establecido un trono en misericordia. Sobre él se sentará un gobernante justo que buscará la verdad, amará la rectitud y actuará con integridad. Pero he escuchado acerca del orgullo de Moab. Su arrogancia era conocida entre las naciones. Confiaba en su propia fuerza y se exaltaba a sí mismo. Por eso sus cantos se convertirán en lamento y la alegria de sus campos desaparecerá por un tiempo. Sin embargo, incluso en medio del juicio, el corazón del profeta se conmueve al contemplar el sufrimiento de los pueblos.
Capítulo 17
Ésta es la palabra acerca de Damasco. La ciudad perderá su esplendor y muchas de sus fortalezas quedarán vacías. Aquello que parecía seguro será sacudido y lo que parecía firme comenzará a desmoronarse. La gloria de Jacob también disminuirá por un tiempo. Será como un campo después de la cosecha, donde sólo quedan algunos frutos en las ramas más altas. Sin embargo, un remanente permanecerá.
Entonces los hombres volverán sus ojos hacia su Creador y dejarán de confiar únicamente en las obras de sus manos. Ya no depositarán su esperanza en ídolos ni en aquello que ellos mismos fabricaron. Las naciones rugen como mares agitados, pero cuando el Señor las reprende huyen como paja llevada por el viento. Al caer la tarde aparece el temor, pero antes del amanecer muchos peligros ya han desaparecido.
Así termina el destino de quienes buscan destruir aquello que Dios ha decidido preservar.
Capítulo 18
¡Ay de la tierra situada más allá de los ríos lejanos, cuyos mensajeros recorren las aguas llevando noticias de una nación a otra! Escuchen todos los habitantes de la tierra. Cuando la señal sea levantada sobre los montes, obsérvenla. Cuando suene la trompeta, presten atención. Porque el Señor observa silenciosamente desde su morada. Así como el calor madura la cosecha y el rocío cae sobre los campos, también Él contempla el desarrollo de los acontecimientos.
Antes de que la cosecha llegue a su madurez completa, algunas ramas serán cortadas y otras serán podadas. Entonces muchos comprenderán que ningún plan humano prospera si se opone a los propósitos establecidos por Dios. Pero llegará también el día en que pueblos lejanos traerán presentes al Señor. Hombres de naciones distantes acudirán para honrar su nombre y reconocer su grandeza.
Capítulo 19
Ésta es la palabra acerca de Egipto. Miren cómo el Señor avanza sobre una nube veloz. Los ídolos tiemblan delante de su presencia y los corazones pierden su confianza. Los egipcios se enfrentarán unos contra otros. Ciudad luchará contra ciudad y vecino contra vecino. Buscarán consejo en adivinos y en quienes afirman conocer secretos ocultos, pero no encontrarán respuestas.
Las aguas disminuirán y muchos recursos desaparecerán. Los pescadores lamentarán su pérdida y quienes trabajan junto al río verán disminuir su sustento. Los sabios de Egipto quedarán confundidos. Aquellos que afirmaban poseer respuestas descubrirán que su conocimiento es insuficiente. Sin embargo, llegará un tiempo diferente.
Los egipcios conocerán al Señor. Le presentarán ofrendas y elevarán oraciones. Él escuchará su clamor y les mostrará misericordia. En aquel día habrá un camino entre Egipto y Asiria. Antiguos enemigos caminarán juntos y encontrarán paz. Israel será bendición en medio de ellos y los tres pueblos compartirán una misma esperanza.
Capítulo 20
En aquellos días recibí una orden extraña. El Señor me dijo que caminara descalzo y sin las vestiduras exteriores que normalmente utilizaba. Así lo hice durante un tiempo, convirtiéndome en una señal para quienes observaban.
Entonces el Señor declaró: "Así como mi siervo ha caminado de esta manera como señal para las naciones, así también muchos serán llevados cautivos y experimentarán humillación." Quienes habían puesto toda su confianza en alianzas humanas quedarán sorprendidos. Dirán: "¿Cómo ocurrió esto? ¿Dónde está la ayuda en la que confiábamos?"
Entonces comprenderán que la verdadera seguridad no proviene de los hombres ni de los ejércitos, sino del Señor. Aquellos que habían depositado toda su esperanza en poderes terrenales descubrirán cuán frágiles son las cosas que parecían más firmes. Y muchos aprenderán que la confianza mal colocada termina convirtiéndose en desilusión.
Capitulo 21
Ésta es la carga acerca del desierto junto al mar. Como tormentas que avanzan desde tierras lejanas, así vi acercarse acontecimientos que llenaban de inquietud el corazón. Una visión me fue mostrada y aquello que contemplé era difícil de soportar. Mi espíritu se turbó dentro de mí y el temor se apoderó de mis pensamientos. Preparan banquetes, colocan mesas y celebran como si nada fuera a suceder. Comen y beben sin advertir que el peligro se acerca. Entonces una voz dijo: "Levanta un centinela y que anuncie lo que vea." El centinela observó atentamente desde su puesto. Miró durante el día y permaneció vigilante durante la noche. Finalmente exclamó:
"¡Ha caído! ¡Ha caído Babilonia!" Los ídolos fueron quebrados y aquello en lo que muchos habían confiado quedó reducido a ruinas. Entonces comprendí que ninguna ciudad permanece para siempre y que ninguna grandeza humana puede sostenerse eternamente.
Capitulo 22
Ésta es la palabra acerca del valle de la visión. ¿Por qué suben todos a los techos? ¿Por qué las calles están llenas de agitación? La ciudad se llena de ruido y celebración mientras los peligros se acercan silenciosamente. He visto a los líderes huir y a los guerreros perder valor. Muchos intentan encontrar seguridad mediante sus propias estrategias, pero olvidan buscar al Señor que gobierna sobre todas las cosas.
Observan las murallas, cuentan las armas y fortalecen las defensas, pero no vuelven sus ojos hacia quien permitió que la ciudad existiera. Por eso llegaron días de tristeza y de llanto. Sin embargo, muchos respondieron diciendo: "Comamos y bebamos, porque mañana moriremos." Y no comprendieron la gravedad del momento que estaban viviendo.
También escuché una palabra acerca de quienes utilizan posiciones de autoridad para engrandecerse. Construyen monumentos para preservar su nombre y creen que su recuerdo permanecerá para siempre. Pero el Señor derriba al orgulloso y exalta al humilde. Aquello que fue levantado mediante arrogancia terminará cayendo, mientras que aquello establecido con rectitud permanecerá firme.
Capitulo 23
Ésta es la palabra acerca de Tiro. Lamenten, naves que recorren los mares, porque la ciudad del comercio ha sido herida. Aquella que recibía mercaderes de muchas naciones y acumulaba riquezas mediante el intercambio ha quedado en silencio.
Sus puertos se vacían y sus mercados dejan de escuchar las voces que antes los llenaban de actividad. Muchos se preguntan: "¿Cómo pudo ocurrir esto?" Porque contemplaban sus riquezas y pensaban que nada podría derribarla. Pero el Señor mostró que la gloria humana es pasajera y que la prosperidad sin humildad no permanece para siempre. Después de muchos años volverá a levantarse y recuperará parte de su actividad. Sin embargo, comprenderá que toda prosperidad verdadera depende finalmente de Dios.
Capítulo 24
Miren cómo el Señor extiende su mano sobre la tierra. Las ciudadas son sacudidas y las naciones se estremecen. Los poderosos y los humildes enfrentan las mismas realidades, porque nadie puede escapar completamente a aquello que ha sido determinado. La tierra se marchita bajo el peso de la injusticia. Los hombres quebrantaron pactos, olvidaron principios rectos y se apartaron de caminos antiguos. Por eso la tristeza cubre muchos lugares y la alegria desaparece de numerosas ciudadas.
Las puertas permanecen vacías y los cantos se convierten en silencio. Sin embargo, aun en medio de la oscuridad permanecen voces que glorifican al Señor desde distintos rincones de la tierra. Cuando todo parece perdido, todavía existe esperanza para quienes permanecen fieles. La tierra puede temblar y las estructuras humanas pueden derrumbarse, pero el reino del Señor permanece firme.
Capítulo 25
Señor, tú eres mi Dios. Te exaltaré y alabaré tu nombre porque has realizado cosas admirables. Tus planes fueron establecidos desde antiguo y se cumplen con fidelidad. Has transformado fortalezas orgullosas en ruinas y has mostrado que ninguna ciudad puede resistirse para siempre a tu voluntad. Por eso los pueblos fuertes te honraran y las naciones reconocerán tu poder.
Has sido refugio para el necesitado y protección para quien atravesaba la angustia. Has sido sombra durante el calor y abrigo durante la tormenta. En este monte prepararás un banquete para todos los pueblos. Destruirás el velo que cubre a las naciones y pondrás fin a aquello que produce tristeza. La muerte será vencida y las lágrimas serán secadas. Entonces muchos dirán: "Éste es nuestro Dios. Hemos esperado en Él y nos ha salvado." La alegría llenará los corazones y el temor desaparecerá.
Capítulo 26
En aquel día se cantará este canto en la tierra de Judá: Tenemos una ciudad fuerte. La salvación la protege como murallas firmes. Abran las puertas para que entre el pueblo justo, aquel que permanece fiel.
Tú guardará en perfecta paz a quien mantiene su pensamiento en ti, porque ha aprendido a confiar. Confíen en el Señor para siempre, porque en Él existe una roca eterna. Los orgullosos son derribados y las alturas de la arrogancia terminan cayendo. Pero los humildes encuentran un camino seguro para avanzar.
Durante la noche mi alma te busca. Desde lo profundo de mi interior anhelo tu presencia. Cuando tu justicia se manifiesta, los habitantes de la tierra aprenden rectitud. Señor, danos paz, porque incluso las cosas que hemos logrado fueron posibles gracias a tu ayuda. Otros señores intentaron dominarnos, pero sólo tu nombre permanecerá para siempre. Los justos florecerán y los que descansan volverán a levantarse para participar nuevamente de la alegría preparada por Dios.
Capítulo 27
En aquel día el Señor levantará su espada poderosa contra Leviatán, la serpiente veloz y escurridiza que se mueve por las profundidades. Ninguna fuerza podrá escapar de su juicio ni ocultarse de su presencia.
En aquel día se cantará acerca de la viña amada: Yo la cuido constantemente. La riego día y noche para que nadie la daño. Vigilo sus caminos y la protejo de quienes intentan destruirla. No guardo ira contra ella.
Si aparecen espinos y zarzas, los enfrentaré y los consumiré. Pero si buscan refugio en mí, encontrarán paz. Llegará el tiempo en que Jacob echará raíces.
Israel florecerá y llenará la tierra con sus frutos. ¿Fue castigado con la misma severidad que aquellos que intentaron destruirlo? No. Aunque fue corregido, no fue abandonado por completo. Por medio de la disciplina aprendió a apartarse de los ídolos y a recordar nuevamente a su Dios. En aquel día sonará una gran trompeta y aquellos que se encontraban dispersos regresarán. Vendrán desde tierras lejanas y adorarán al Señor en su santo monte.
Capítulo 28
¡Ay de la corona orgullosa de los ebrios de Efraín! Su gloria se marchita como una flor que pierde su belleza bajo el calor del verano. Aquello que parecía admirable comienza a desaparecer. Los hombres tropiezan porque se han dejado dominar por la arrogancia. Escuchan consejos equivocados y rechazan la verdad cuando les es presentada. Pero el Señor será una corona gloriosa para el remanente de su pueblo. Será fortaleza para quienes buscan justicia y valor para quienes permanecen firmes. He llamado una y otra vez, pero muchos se negaron a escuchar. Les ofrecí descanso y tranquilidad, pero prefirieron seguir sus propios caminos. Por eso aprenderán mediante circunstancias difíciles aquello que no quisieron aprender mediante la enseñanza. Escuchen y presten atención.
El agricultor no ara continuamente sin sembrar. Tampoco trilla todos los cultivos de la misma manera. Cada tarea tiene su tiempo y cada situación requiere sabiduría diferente.
Así también actúa el Señor. Sus caminos están llenos de entendimiento y sus decisiones poseen un propósito que muchas veces el hombre no alcanza a comprender inmediatamente.
Capítulo 29
¡Ay de Ariel, ciudad donde habitó David!
Los años pasan y las celebraciones continúan, pero el corazón del pueblo se ha alejado. La ciudad será rodeada y conocerá días difíciles. Su voz se volverá débil como un susurro que surge desde el polvo. Sin embargo, los enemigos que parecían innumerables desaparecerán como polvo arrastrado por el viento. Sucederá como un sueño. El hambriento sueña que come, pero despierta con el estómago vacío. El sediento sueña que bebe, pero al despertar continúa teniendo sed.
Así ocurrirá con quienes se levantan contra el monte de Sión. Muchos tienen ojos pero no ven. Tienen oídos pero no escuchan. Las palabras les su entendimiento. Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón se encuentra lejos de mí. Por eso haré una obra admirable entre ellos. La sabiduría de los sabios desaparecerá y el entendimiento de los entendidos quedará confundido. Pero los humildes volverán a alegrarse y quienes sufren encontrarán esperanza. ¡Ay de quienes descienden a Egipto buscando ayuda! Confian en caballos, carros y ejércitos numerosos, pero no vuelven sus ojos hacia el Santo de Israel. Los hombres son hombres y no dioses. Sus caballos son carne y no espíritu. Cuando llegue el momento de la prueba, tanto quien busca ayuda como quien promete ayudar descubrirán sus limitaciones. Como un león que protege aquello que considera suyo, así defenderá el Señor a Jerusalén. Como aves que vuelan sobre sus nidos para protegerlos, así extenderá su cuidado sobre su pueblo. Regresen a Aquel de quien se han apartado. Llegará el día en que muchos abandonarán los ídolos fabricados por sus propias manos y reconocerán la inutilidad de aquello en lo que habían depositado su confianza. Entonces la ciudad encontrará protección y el temor comenzará a desaparecer.
Capítulo 30
¡Ay de los hijos rebeldes que toman decisiones sin consultarme! Buscan alianzas y protección donde no deberían buscarla. Confían en la fuerza de otros hombres y olvidan la fuente verdadera de su seguridad. Corren hacia Egipto esperando encontrar refugio, pero descubrirán que aquello en lo que confiaban no podrá salvarlos.
El Señor les había dicho: "En el arrepentimiento y en la calma encontrarán salvación. En la Pero respondieron: "No queremos ese camino." Por eso conocieron el temor y la incertidumbre. Sin embargo, el Señor espera para mostrar misericordia. Se levanta para manifestar compasión porque ama la justicia. Dichosos aquellos que aprenden a esperar en Él. Tus lágrimas no durarán para siempre. Cuando clames, Él escuchará tu voz y responderá.
Aunque hayas comido el pan de la aflicción y bebido el agua de la dificultad, llegará el día en que volverás a escuchar dirección clara delante de ti. Tus ojos contemplarán nuevamente a tu Maestro y tus pasos encontrarán el camino correcto.
Capítulo 32
He aquí que un rey gobernará con justicia y sus líderes actuarán con rectitud. Cada uno será como refugio contra el viento y protección durante la tormenta. Serán semejantes a corrientes de agua en tierra seca y a la sombra de una gran roca en medio del desierto. Los ojos de quienes ven no estarán cerrados y los oídos de quienes escuchan permanecerán atentos.
El corazón impulsivo aprenderá sabiduría y la lengua apresurada hablará con claridad. Ya no se llamará noble al necio ni honorable al engañador. El necio continúa pensando necesidades y el engañador sigue buscando maneras de perjudicar a otros. Pero la verdad terminará revelando aquello que cada uno lleva dentro. Levántense y escuchen. Las cosechas pueden fallar y los campos pueden quedar vacios por un tiempo. Sin embargo, llegará el día en que el Espíritu sea derramado desde lo alto.
Entonces el desierto florecerá y los campos producirán abundancia. La justicia traerá paz y la rectitud producirá tranquilidad duradera. Mi pueblo habitará en lugares seguros, descansará sin temor y encontrará reposo después de largos años de incertidumbre.
Capítulo 33
¡Ay de ti, destructor que aún no has sido destruido! Has actuado con engaño y violencia, pero llegará el día en que experimentarás aquello mismo que hiciste sufrir a otros. Señor, ten misericordia de nosotros. En ti hemos puesto nuestra esperanza. Sé nuestra fortaleza cada mañana y nuestra salvación en tiempos de angustia. Al sonido de tu voz las naciones se dispersan. Cuando te levantas, los pueblos tiemblan y los planes de los poderosos se desmoronan. Los caminos permanecen vacíos y muchos pactos han sido quebrantados.
La tierra parece entristecida y sus habitantes pierden la confianza. Pero ahora me levantaré, dice el Señor. Ahora seré exaltado y mostrará mi poder. Los hombres conciben proyectos vacíos y cosechan decepción. Sus propios caminos terminan consumiéndolos. Sin embargo, quienes viven con justicia habitarán en lugares seguros.
Verán al Rey en toda su hermosura y contemplarán una tierra restaurada. Ya no habrá temor ni opresión. Aquello que producirá angustia será sólo un recuerdo lejano. Tus ojos contemplarán Jerusalén como una ciudad tranquila, firme y segura, donde la paz volverá a establecerse.
Capitulo 34
Acérquense, naciones, y escuchen. Presten atención, pueblos de toda la tierra. El Señor ha pronunciado juicio sobre la arrogancia de quienes persisten en la violencia y rechazan continuamente la justicia. Los cielos se enrollarán como un pergamino y las estrellas parecerán caer como hojas secas desprendidas de un árbol. La tierra recogerá las consecuencias de la injusticia acumulada durante generaciones. Los orgullosos contemplarán cómo desaparece aquello que consideraban eterno.
Las fortalezas quedarán vacías y los lugares donde abundaba la actividad se convertirán en silencio. Porque existe un tiempo para la paciencia y también un tiempo para el juicio. Todo cuanto ha sido escrito se cumplirá. Ninguna palabra pronunciada por el Señor caerá al suelo sin alcanzar su propósito.
Capítulo 35
El desierto y la tierra seca se alegrarán. Los lugares estériles florecerán como jardines llenos de vida. Donde antes había sequedad aparecerán flores y abundancia. Fortalezcan las manos cansadas y afirmen las rodillas debilitadas. Digan a quienes tienen miedo: "Sean fuertes. No teman." Porque el Señor viene para salvar. Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos de los sordos escucharán nuevamente.
El cojo correrá como un ciervo y la lengua del mudo cantará de alegría. Brotarán aguas en el desierto y corrientes atravesarán tierras áridas. Existirá un camino llamado Camino Santo. Los redimidos caminarán por él con seguridad. La tristeza y los suspiros huirán. La alegría los acompañará y el gozo coronará sus cabezas.
Capítulo 36
En aquellos días Senaquerib, rey de Asiria, avanzó contra las ciudades fortificadas de Judá y buscó someterlas. Sus mensajeros llegaron con palabras de amenaza. Decían: "No permitan que su confianza los engañer. ¿Qué nación ha podido resistir el poder de Asiria? ¿Quién podrá librarlos de nuestras manos?" Muchos escucharon aquellas palabras y sintieron temor.
Pero el pueblo permaneció en silencio porque así se le había ordenado. Los mensajeros regresaron llevando sus desafíos y sus burlas.
Intentaban debilitar la confianza del pueblo y sembrar desesperación en los corazones. Sin embargo, la situación no dependía únicamente de ejércitos humanos ni de la fuerza de las armas. Había una batalla más profunda que aún no había llegado a su desenlace.
Capítulo 37
Cuando el rey Ezequías escuchó aquellas palabras rasgó sus vestidos y buscó al Señor. Envió mensajeros al profeta Isaías para pedir dirección. Y ésta fue la respuesta: "No temas por las palabras que has escuchado." El Señor había visto la arrogancia del rey de Asiria y conocía cada una de sus amenazas.
Entonces Ezequías recibió una carta llena de desafíos y burlas. La llevó al templo, la extendió delante del Señor y oró: "Señor de los ejércitos, tú eres Dios sobre todos los reinos de la tierra. Inclina tu oído y escucha. Abre tus ojos y contempla." Entonces llegó una respuesta. El rey de Asiria no entraría en la ciudad. No lanzaría flechas contra ella ni levantaría terraplenes a sus puertas. Aquella misma noche el Señor actuó. El ejército que parecía invencible fue derrotado y el peligro desapareció.
Senaquerib regresó a su tierra y allí encontró el final de sus días. Así quedó demostrado que la seguridad de Jerusalén no dependía únicamente de murallas o soldados, sino de la mano que la protegía.
Capítulo 38
En aquellos días Ezequías enfermó gravemente. Entonces recibió una palabra que le anunciaba que sus días llegaban a su fin. El rey volvió su rostro hacia la pared y oró con lágrimas. Recordó los años en los que había procurado caminar con integridad y pidió misericordia. Antes de que Isaías abandonara el palacio, el Señor volvió a hablar:
"He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas." Le fueron añadidos años de vida y recibió una señal para confirmar aquella promesa. Entonces Ezequías elevó un cántico. Dijo que había sentido cómo sus días se acortaban y cómo la sombra de la muerte se acercaba. Pero también reconoció que Dios había librado su vida de la destrucción y había puesto sus pecados detrás de su espalda. Por eso prometió seguir alabándolo mientras permaneciera con vida.
Capítulo 39
En aquellos días llegaron mensajeros desde Babilonia trayendo cartas y presentes para Ezequías, porque habían oído acerca de su enfermedad y de su recuperación. Ezequías los recibió con alegría y les mostró sus tesoros. Les abrió las puertas de sus depósitos y les permitió contemplar su plata, su oro, sus perfumes, sus armas y todo cuanto poseía. No hubo nada en sus dominios que no les mostrara.
Entonces Isaías se presentó delante del rey y le preguntó: "¿Qué dijeron esos hombres y de dónde vinieron?" El rey respondió: "Vinieron de una tierra lejana, de Babilonia." Isaías volvió a preguntar: "¿Qué vieron en tu casa?" Y Ezequías respondió: "Lo vieron todo." Entonces Isaías dijo: "Escucha la palabra del Señor. Llegará el día en que todo cuanto existe en esta casa será llevado a Babilonia. Nada quedará. Incluso algunos de tus descendientes serán llevados lejos y servirán en tierras extranjeras."
Ezequías escuchó aquellas palabras y comprendió que se referían a tiempos futuros.
Capítulo 40
Consuelen a mi pueblo. Hablen a su corazón y anúcniente que el tiempo de la aflicción no durará para siempre. Una voz clama en el desierto: "Preparen el camino del Señor. Enderecen senderos en los lugares ásperos. Que los valles sean levantados y las montañas rebajadas."
Entonces la gloria del Señor será revelada y toda carne la contemplará. Toda carne es como la hierba del campo. Florece por un tiempo y luego se seca cuando sopla el viento. Los hombres aparecen y desaparecen, las generaciones se suceden unas a otras, pero la palabra de Dios permanece para siempre. Levanta tu voz y anuncia las buenas noticias.
Mira, el Señor viene con poder. Como pastor apacentará su rebaño. Reunirá a los corderos en sus brazos y los conducirá con ternura. ¿Quién midió las aguas con la palma de su mano? ¿Quién calculó la extensión de los cielos? Las naciones son como una gota en un balde delante de Él. Los gobernantes se levantan por un tiempo y luego desaparecen. ¿Por qué dices que has sido olvidado? ¿No has escuchado? ¿No lo sabes? El Señor es eterno. No se cansa ni se fatiga. Da fuerzas al cansado y multiplica el vigor del débil.
Los jóvenes pueden fatigarse y los fuertes pueden tropezar, pero quienes esperan en el Señor renovarán sus fuerzas. Levantarán vuelo como las águilas. Correrán sin cansarse y caminarán sin desfallecer.
Capítulo 41
Guarden silencio delante de mí y escuchen. ¿Quién levantó desde el oriente a aquel que avanza cumpliendo propósitos establecidos mucho antes de su nacimiento? Las naciones observan y tiemblan. Los pueblos buscan seguridad y se animan unos a otros mientras fabrican ídolos con sus propias manos. Los artesanos trabajan el metal y la madera. Refuerzan aquello que han construido para que no caiga.
Pero tú, Israel, no temas. Te he escogido y no te he rechazado. No tengas miedo, porque yo estoy contigo. No te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré. Te sostendré con mi mano poderosa. Quienes se levantan contra ti desaparecerán como polvo llevado por el viento. Buscarás a tus enemigos y no los encontrárs.
Porque yo soy quien toma tu mano y te dice: "No temas. Yo te ayudaré." Aunque te sientas pequeño y débil, te transformaré en instrumento de victoria. Los pobres y necesitados buscan agua y no la encuentran, pero yo abriré fuentes en lugares inesperados y haré brotar ríos en medio del desierto. Entonces todos comprenderán que la mano del Señor ha realizado estas cosas.
Capítulo 42
He aquí mi siervo, a quien sostengo. Mi escogido, en quien se complace mi alma. He puesto sobre él mi espíritu y traerá justicia a las naciones. No gritará para imponerse ni buscará llamar la atención sobre sí mismo. La caña quebrada no terminará de romperla y la llama débil no será apagada por su mano. Perseverará hasta establecer justicia.
Canten al Señor un cántico nuevo. Que los habitantes de las costas, los desiertos y las ciudadas eleven alabanzas. Durante mucho tiempo guardé silencio, pero ahora hablaré.
Abriré caminos donde parecía imposible avanzar y convertiré la oscuridad en luz delante de quienes confían en mí. Pero aquellos que depositan toda su esperanza en ídolos quedarán avergonzados. Escuchen, ustedes que tienen oídos. Miren, ustedes que tienen ojos.
Porque muchas veces la verdad estuvo delante de ustedes y aun así no la reconocieron
Capítulo 43
No temas, porque yo te he redimido. Te he llamado por tu nombre y me perteneces. Cuando pases por las aguas, estaré contigo. Cuando atravieses ríos caudalosos, no te cubirán. Cuando caminos por el fuego, no serás consumido y las llamas no prevalecerán contra ti. Porque yo soy el Señor, tu Dios. Eres precioso delante de mis ojos y te amo. Traerá a tus hijos desde el oriente y los reuniré desde el occidente. Diré al norte: "Entrégalos", y al sur: "No los retengas." Traigan a todos mis hijos desde los lugares más lejanos.
Ustedes son mis testigos. Antes de mí no hubo dios y después de mí no habrá otro. Yo anuncio, yo salvo y yo cumplo mis promesas.
No recuerden únicamente las cosas antiguas. Voy a hacer algo nuevo. Ya está comenzando. ¿No lo perciben? Abriré caminos en el desierto y haré surgir ríos donde antes sólo había sequedad.
El pueblo que formé para mí proclamará mis alabanzas y recordará mis maravillas.
Capítulo 44
Ahora escucha, Jacob, siervo mío, Israel, a quien escogí. Así dice el Señor que te formó desde el vientre y te sostiene desde tu nacimiento: No temas, porque yo te ayudaré. Derramaré agua sobre la tierra sedienta y corrientes sobre el suelo seco. Derramaré mi espíritu sobre tu descendencia y mi bendición sobre tus hijos. Crecerán como árboles junto a corrientes de agua y florecerán como la hierba después de la lluvia.
Uno dirá: "Yo pertenezco al Señor." Otro llevará con orgullo el nombre de Israel. Yo soy el primero y yo soy el último. Fuera de mí no hay otro Dios. ¿Quién puede anunciar el futuro como yo? ¿Quién puede declarar desde antiguo aquello que todavía no ha sucedido? No teman ni se llenen de ansiedad. Los hombres cortan un árbol. Con una parte preparan fuego para calentarse y cocinar sus alimentos. Con otra parte fabrican un ídolo y luego se inclinan delante de él. No comprenden lo que hacen. No se preguntan: "¿Cómo puede salvarme aquello que fabriqué con mis propias manos?"
Pero tú, Israel, no olvides estas cosas. Te formé para que fueras mi siervo y jamás te olvidaré. He borrado tus rebeliones como una nube que desaparece y tus pecados como la niebla de la mañana. Regresa a mí, porque te he redimido. Canten, cielos, porque el Señor ha actuado. Alégrense montañas y bosques. Que los árboles levanten su voz, porque el Señor ha mostrado misericordia a su pueblo.
Capítulo 45
Así dice el Señor a Ciro, a quien tomó de la mano para cumplir sus propósitos. Iré delante de ti y abriré caminos donde otros encuentran obstáculos. Derribaré puertas de bronce y romperé cerrojos de hierro. Te entregaré tesoros ocultos y riquezas escondidas para que comprendas que yo soy el Señor. Aunque no me conocías, te llamé por tu nombre. Yo formo la luz y permito la oscuridad. Traigo paz y permito tiempos de prueba. Yo soy quien gobierna sobre todas estas cosas. ¡Ay de quien discute con su Creador! ¿Acaso la vasija pregunta al alfarero por qué fue hecha de determinada manera? Así como el barro permanece en manos del artesano, también los hombres permanecen en las manos de Dios.
Vuélvanse a mí y serán salvos, habitantes de toda la tierra. Porque yo soy Dios y no existe otro. Ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua reconocerá mi autoridad. Muchos llegarán avergonzados por haber confiado en caminos equivocados, pero quienes buscan al Señor encontrarán justicia y salvación.
Capítulo 46
Bel se inclina y Nebo cae. Los ídolos son colocados sobre animales para ser transportados porque no pueden moverse por sí mismos. Deben ser cargados por quienes esperan recibir ayuda de ellos. Pero yo los he sostenido desde su nacimiento. Los llevé cuando eran pequeños y continuaré sosteniendo los primos. Hasta la vejez seguiré siendo el mismo. Yo los hice y yo los llevaré. ¿Con quién pueden compararme? ¿Quién es semejante a mí? Los hombres gastan o rota para fabricar imágenes. Después se inclinan delante de ellas y las llaman dioses.
Las levantan sobre sus hombros porque no pueden caminar. Las colocan en un lugar y allí permanecen inmóviles. Pueden clamarles durante horas, pero no responderán. Yo anuncio el final desde el principio y revelo mis propósitos mucho antes de que sucedan. Lo que he decidido realizar, lo cumpliré.
Capítulo 47
Desciende y siéntate en el polvo, Babilonia. Tú que te llamabas reina de los reinos descubrirás que tu gloria no era eterna. Durante mucho tiempo viviste confiando en tus riquezas y en tu poder. Decías en tu corazón: "Nadie me ve. Nadie puede derribarme."
Pero la desgracia llegará cuando menos la esperes. Toda la sabiduría en la que confiabas resultará insuficiente. Tus astrólogos observarán los cielos y tus consejeros intentarán encontrar respuestas, pero ninguno podrá evitar aquello que ha sido determinado. La ciudad orgullosa finalmente que no existe seguridad fuera de Dios.
Capítulo 48
Escucha esto, casa de Jacob. Hablan acerca de Dios y pronuncian su nombre, pero muchas veces sus corazones permanecen lejos de él. Por eso anuncié los acontecimientos antes de que sucedieran. Lo hice para que nadie dijera después: "Mi ídolo realizó estas cosas." Desde hace tiempo escuchaste estas palabras y ahora las ves cumplirse delante de tus ojos.
Por amor a mi nombre contuve mi ira y mostré paciencia. Te he probado como se prueba la plata en el horno. No compartiré mi gloria con los ídolos. Escúchame. Yo soy el primero y también el último. Mi mano estableció los fundamentos de la tierra y extendió los cielos.
Si hubieras prestado atención a mis mandamientos, tu paz habría sido como un río y tu justicia como las olas del mar. Salgan de Babilonia. Anuncien con alegría que el Señor ha redimido a su pueblo. Cuando atravesaron desiertos no padecieron sed, porque hizo brotar agua de la roca para ellos. No existe paz para quienes persisten en la maldad, pero sí para quienes regresan a los caminos del Señor.
Capítulo 49
Escúchenme, pueblos lejanos. El Señor me llamó desde antes de mi nacimiento. Pronunció mi nombre cuando aún estaba en el vientre de mi madre. Hizo de mis palabras una espada afilada y me protegió bajo la sombra de su mano. Yo dije: "He trabajado en vano y he gastado mis fuerzas sin resultado." Pero mi causa permanece delante del Señor y mi recompensa está en sus manos. Es poco que sólo restaures a Israel. También serás luz para las naciones y llevarás salvación hasta los confines de la tierra. Los reyes se levantarán al verte y los gobernantes mostrarán respeto porque el Señor es fiel.
En tiempo favorable te escucharé y en día de salvación te ayudaré. ¿Puede una madre olvidar al hijo que llevó en su vientre? Aunque ella llegara a olvidarlo, yo nunca me olvidaré de ti. Mira. He grabado tu nombre en las palmas de mis manos. Tus murallas permanecen continuamente delante de mí. Levanta los ojos y observa. Tus hijos regresan desde lugares lejanos. Aquello que parecía perdido volverá a reunirse y la alegría reemplazará al lamento.
Capítulo 50
El Señor dice: ¿Dónde está el acta de divorcio con la que despedí a mi pueblo? ¿A cuál de mis acreedores los vendí? Fueron sus propias faltas las que produjeron separación y fueron sus rebeliones las que trajeron sufrimiento.
Cuando vine, ¿por qué nadie respondió? Cuando llamé, ¿por qué nadie escuchó? ¿Acaso mi mano se ha acortado para salvar? ¿Ha disminuido mi poder para rescatar? Con una palabra puedo secar el mar y convertir los ríos en desierto. El Señor me ha dado lengua de discípulo para saber sostener con una palabra al cansado. Cada mañana despierta mi oído para escuchar como escuchan quienes desean aprender.
No fui rebelde ni me aparté. Ofrecí mi espalda a quienes golpeaban y mi rostro a quienes arrancaban la barba. No escondí mi rostro de la humillación ni de los insultos. Pero el Señor me ayuda. Por eso no quedé avergonzado. Por eso afirmé mi rostro como piedra y sé que no será confundido. ¿Quién desea acusarme?
Que se acerque. ¿Quién puede declararme culpable? El Señor es quien me justifica. Quienes confían únicamente en sí mismos terminarán viendo cómo sus propias fuerzas se consumen, pero quienes escuchan la voz del Señor encontrarán dirección aun en medio de la oscuridad.
Capítulo 51
Escúchenme ustedes que buscan la justicia y desean permanecer cerca del Señor. Miren la roca de donde fueron cortados y la cantera de donde fueron extraídos. Recuerden a Abraham y a Sara. Cuando fueron llamados parecían pocos, pero fueron bendecidos y multiplicados. Así también el Señor consolará a Sión. Transformará sus ruínas y hará florecer sus lugares desiertos. La alegría volverá a escucharse donde antes sólo existía tristeza.
Presten atención, pueblos. Mi enseñanza saldrá como luz para las naciones. La salvación está cerca y mi justicia no tardará.
Los cielos desaparecerán como humo y la tierra se desgastará como una vestidura antigua, pero mi salvación permanecerá para siempre. No teman las críticas de los hombres ni se desalienten por sus palabras. Los hombres pasan como la hierba, pero la justicia del Señor permanece generación tras generación.
Despierta, brazo del Señor. Levántate como en los días antiguos cuando realizaste grandes maravillas. Los redimidos regresarán cantando. La alegría eterna coronará sus cabezas y el sufrimiento huirá delante de ellos.
Capítulo 52
Despierta, Sión. Revístete de fortaleza y de hermosura. Sacúdete el polvo y levántate. Las cadenas serán quitadas y los días de humillación llegarán a su fin. Mi pueblo conocerá nuevamente mi nombre y comprenderá que soy yo quien habla. ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia buenas noticias! Trae paz. Anuncia salvación. Proclama que Dios reina. Los centinelas levantan su voz y cantan juntos porque contemplan con sus propios ojos la restauración. Alégrense, ruinas de Jerusalén. El Señor ha consolado a su pueblo y ha redimido su ciudad. Todas las naciones contemplarán su salvación. Apártense y salgan de la impureza. Lleven consigo aquello que ha sido consagrado. No saldrán apresuradamente ni huirán con temor, porque el Señor irá delante de ustedes y también caminará detrás de ustedes.
He aquí que mi siervo actuará con sabiduría. Será exaltado y levantado en alto. Muchos se asombrarán al verlo, porque su apariencia será distinta a la de los demás hombres. Sin embargo, sorprenderá a numerosas naciones y los reyes guardarán silencio delante de él. CAPÍTULO 53 ¿Quién ha creído nuestro anuncio? ¿Sobre quién se ha manifestado el brazo del Señor? Creció como una raíz en tierra seca. No tenía apariencia majestuosa ni belleza que atrajera las miradas. Fue despreciado y rechazado. Los hombres apartaban el rostro de él y no le dieron valor.
Sin embargo, llevó nuestros sufrimientos y cargó nuestras aflicciones. Pensamos que estaba siendo castigado, pero era por nuestras faltas que soportaba dolor. Fue herido por nuestras rebeliones y quebrantado por nuestras iniquidades.
Sobre él cayó el castigo que nos trajo paz. Como ovejas nos habíamos extraviado y cada uno siguió su propio camino. Pero el Señor puso sobre él la carga de todos nosotros. Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca. Como cordero llevado al matadero guardó silencio.
Fue separado de entre los hombres y muchos pensaron que su historia había terminado. Sin embargo, después de la aflicción contemplará el fruto de su obra y quedará satisfecho. Por medio de su fidelidad justificará a muchos. Por eso recibirá honor y participará entre los grandes, porque entregó su vida y llevó sobre sí las faltas de muchos.
Capítulo 54
Alégrate, mujer que parecía estéril.
Levanta tu voz y canta. Extiende el espacio de tu tienda y ensancha sus cortinas. Porque crecerás y te multiplicarás. No temas. No serás avergonzada. Olvida los días de humillación, porque tu Creador es tu esposo y el Señor de los ejércitos es su nombre. Por un breve momento pareciste abandonada, pero con gran misericordia volverás a ser reunida.
Las montañas pueden moverse y las colinas pueden desaparecer, pero mi amor por ti no se apartará. Te reconstruiré con piedras preciosas y estableceré tus fundamentos con firmeza. Todos tus hijos serán enseñados por el Señor y grande será su paz. Ninguna arma levantada injustamente será desmentida. Ésta es la herencia de los siervos del Señor.
Capítulo 55
Todos los que tienen sed, vengan a las aguas. Aunque no tengan dinero, acérquense. Compren y coman. Reciban gratuitamente aquello que verdaderamente alimenta. ¿Por qué gastar esfuerzos en aquello que no satisface? Escúchenme atentamente y encontrarán vida. Haré con ustedes un pacto eterno. Busquen al Señor mientras puede ser hallado. Llámelo mientras está cercano. Que el malvado abandone sus caminos y que quien piensa perversamente cambie sus pensamientos. Regrese al Señor y encontrará misericordia.
Mis pensamientos no son sus pensamientos y mis caminos son más altos que los de ustedes. Así como los cielos son más altos que la tierra, así también mis caminos superan los caminos humanos. La lluvia cae del cielo y no regresa sin haber cumplido su propósito. Así también ocurre con mi palabra. No volverá vacía. Realizará aquello para lo cual fue enviada.
Saldrán con alegría y serán guiados en paz. Los montes y las colinas cantarán delante de ustedes y los árboles del campo aplaudirán con sus ramas. Donde había espinos crecerán cipreses y donde había zarzas florecerán árboles hermosos. Y todo esto será una señal eterna de la fidelidad del Señor. CAPÍTULO 56
Así dice el Señor: Guarden la justicia y practiquen la rectitud, porque mi salvación está cerca y mi justicia pronto será revelada. Dichoso el hombre que permanece firme en estas palabras y no se aparta de ellas. Dichoso aquel que guarda sus manos de hacer el mal y mantiene su corazón dispuesto para obedecer. Que el extranjero no diga: "El Señor me ha separado de su pueblo." Y que el eunuco no diga: "Soy como un árbol seco."
Porque así dice el Señor: A quienes permanecen fieles, guardan mis caminos y aman aquello que me agrada, les daré un lugar en mi casa y un nombre que no será borrado. Será mejor que hijos e hijas, porque permanecerá para siempre.
También a los extranjeros que se acercan para servir al Señor, amar su nombre y caminar en sus caminos, los conduciré a mi monte santo y los llenaré de alegría en mi casa de oración. Sus ofrendas serán recibidas y sus oraciones escuchadas. Porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. Yo reuniré a los dispersos de Israel y reuniré también a muchos otros junto a ellos. Pero los guardianes de mi pueblo permanecen dormidos.
Son centinelas que no vigilan y pastores que sólo buscan su propio beneficio. Cada uno sigue su propio camino y procura únicamente aquello que le conviene. Dicen: "Vendrá un nuevo día y será mejor que éste." Pero continuán ignorando aquello que realmente importa.
Capítulo 57
El justo desaparece y pocos comprenden el significado de su partida. Los hombres rectos son llevados y nadie reflexiona sobre ello. Muchos son apartados antes de que lleguen tiempos aún más difíciles. Ellos encuentran descanso.
Caminan en rectitud y ahora reposan en paz. Pero ustedes continúan siguiendo caminos que los alejan de Dios. Corren detrás de aquello que promete satisfacción y termina dejando vacío el corazón. Buscan refugio en cosas que no pueden salvarlos y depositan su confianza en aquello que desaparece con el paso del tiempo. Cuando llegue la dificultad, ¿quién responderá por ustedes? ¿Quién podrá sostenerlos? El viento se llevará todas esas falsas seguridadades como hojas secas arrastradas por una tormenta.
Pero quien busca refugio en el Señor encontrará una herencia firme y habitará en su santo monte. Porque así dice el Alto y Sublime, el que habita la eternidad y cuyo nombre es Santo:
Habito en las alturas, pero también junto al quebrantado y al humilde. Estoy cerca de quien reconoce su necesidad y busca mi ayuda. No contenderé para siempre ni mantendré eternamente mi enojo, porque el espíritu del hombre se debilitaría delante de mí. Vi sus caminos. Vi sus heridas. Vi su extravío. Y aun así decidi sanarlo.
Lo conduciré nuevamente y devolveré consuelo a quienes lloran. Paz para el que está cerca. Paz para el que está lejos.
Yo traeré restauración. Pero los impíos son como el mar agitado que nunca puede descansar. Sus aguas remueven lodo y suciedad continuamente. No existe paz para quienes persisten en la maldad.
Capítulo 58
Clama con todas tus fuerzas. No guardes silencio. Haz escuchar la verdad como el sonido de una trompeta.
Mi pueblo me busca diariamente. Pregunta por mis caminos y aparenta desear justicia. Se acerca como si fuera una nación que ama la rectitud y desea obedecer.
Sin embargo preguntan: "¿Por qué ayunamos y no nos escuchas? ¿Por qué nos humillamos y no respondes?" Porque mientras ayunan continuán buscando únicamente su propio interés. Mientras inclinan la cabeza continuán oprimiendo a otros. Mientras realizan ceremonias mantienen el corazón lejos de la misericordia.
¿Es éste el ayuno que yo deseo? ¿Consiste solamente en inclinar el rostro y cubrirse con vestiduras de tristeza? El ayuno que yo he escogido es diferente. Rompe las cadenas de la injusticia. Libera a quienes están oprimidos. Comparte tu pan con quien tiene hambre. Recibe en tu casa al que no tiene refugio.
Viste al que carece de abrigo. No cierres tu corazón delante de quien necesita ayuda. Entonces tu luz surgirá como la aurora. Tus heridas sanarán. Tu justicia caminará delante de ti y la gloria del Señor te rodeará. Entonces llamarás y Él responderá. Clamarás y escucharás: "Aquí estoy." Si apartas la opresión, la mentira y la maldad, si extiendes tu mano al necesitado y alimentas al afligido, tu luz brillará incluso en medio de la oscuridad. Serás como un jardín bien regado.
Como una fuente cuyas aguas nunca Levantarás durante generaciones. Y serás llamado restaurador de caminos y reparador de brechas.
Capítulo 59
La mano del Señor no se ha acortado para salvar ni sus oídos se han vuelto incapaces de escuchar. Son las injusticias de los hombres las que han levantado una separación y son sus propias acciones las que obscurecieron el camino. Sus manos están manchadas por la violencia y sus labios pronuncian engaño. Nadie defiende sinceramente la verdad ni busca la justicia con integridad. Confían en palabras vacías y construyen esperanzas sobre aquello que no puede sostenerse.
Los caminos de la paz les resultan desconocidos. Avanzan por senderos torcidos y quienes los siguen terminan alejándose cada vez más de la seguridad. Por eso la justicia parece distante y la rectitud permanece fuera de alcance. Buscan luz, pero continúan avanzando entre sombras. Caminan como ciegos buscando una pared para sostenerse y tropiezan incluso al mediodía como si estuvieran en plena noche.
Entonces reconocieron su condición y dijeron: "Nuestras rebeliones son muchas y nuestros errores se levantan contra nosotros. Sabemos lo que hemos hecho y conocemos las faltas que hemos cometido." La verdad cayó en las plazas y la rectitud no encontraba lugar para permanecer. Quien intentaba apartarse del mal se convertía en presa de quienes amaban la injusticia. El Señor contempló todo esto y vio que no había nadie capaz de intervenir. No encontró quien defendiera la justicia ni quien restaurara lo que había sido destruido. Entonces su propio brazo trajo salvación y su justicia lo sostuvo. Se visió de rectitud como una armadura y colocó la salvación sobre su cabeza. Actuó con poder para responder a cada uno según sus obras. Desde el occidente hasta el oriente muchos llegarán a reconocer su nombre. Cuando el enemigo avance como una inundación, el Espíritu del Señor levantará una barrera contra él. Entonces vendrá redención para quienes abandonan sus rebeliones y vuelven sus pasos hacia Dios con sinceridad.
Capítulo 60
Levántate y resplandece, porque tu luz ha llegado y la gloria del Señor se ha levantado sobre ti. La oscuridad cubre la tierra y densas sombras envuelven a los pueblos, pero sobre ti resplandece una luz que no puede ser apagada. Las naciones caminarán hacia ese resplandor y los reyes serán atraídos por la claridad de tu amanecer. Levanta los ojos y mira a tu alrededor. Todos ellos se reúnen y vienen hacia ti. Tus hijos regresan desde lugares lejanos y tus hijas son traídas con cuidado desde los confines de la tierra. Entonces mirarás y tu corazón se llenará de alegría. Aquello que parecía perdido volverá a tus manos y lo que fue dispersado será reunido nuevamente. Vendrán caravanas cargadas de riquezas. Llegarán pueblos de tierras distantes trayendo presentes y proclamando las maravillas del Señor. Las puertas permanecerán abiertas continuamente, de día y de noche, para recibir a quienes llegan desde todas las naciones.
Ya no se escucharán noticias de violencia dentro de tus fronteras ni se hablará de destrucción en tus calles. Tus muros serán llamados Salvación y tus puertas Alabanza. El sol dejará de ser tu única luz durante el día y la luna ya no será necesaria durante la noche, porque el Señor mismo será tu luz eterna. Tus días de tristeza terminarán y tu pueblo habitará en justicia. Lo que fue plantado por la mano de Dios florecerá para manifestar su gloria.
Capitulo 61
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas noticias a los humildes. Me ha enviado para sanar corazones quebrantados, para proclamar libertad a los cautivos y apertura a quienes viven encerrados en la oscuridad. Me ha enviado para anunciar el tiempo favorable del Señor y para consolar a todos los que lloran. A quienes permanecen en tristeza, se sejará entregada una corona en lugar de cenizas, aceite de alegría en lugar de lamento y vestiduras de alabanza en lugar de desesperación. Serán llamados árboles de justicia, plantados por el Señor para manifestar su grandeza. Reconstruirán antiguas ruinas y levantarán nuevamente ciudadas que permanecieron destruidas durante generaciones.
Lo que estuvo abandonado volverá a llenarse de vida y aquello que parecía perdido encontrará restauración. Me alegrará profundamente en el Señor. Mi alma se regocijará en mi Dios, porque me ha vestido con salvación y me ha cubierto con justicia. Como un novio que se adorna para la celebración y como una novia que se prepara para el día de su alegría, así ha hecho conmigo.
Así como la tierra produce sus brotes y el jardín hace crecer aquello que fue sembrado, así hará el Señor florecer la justicia y la alabanza delante de todas las naciones.
Capítulo 62
Por amor a Sión no guardará silencio y por amor a Jerusalén no descansará hasta que su justicia resplandezca como una antorcha encendida en medio de la noche. Las naciones contemplarán su restauración y los reyes observarán su gloria. Recibirás un nombre nuevo que será pronunciado por el Señor mismo. Ya no serás llamada abandonada ni desolada. Serás llamada deseada y amada, porque el Señor encuentra alegría en ti y vuelve a tomarse como su pueblo. Como el novio se alegra por la novia, así se alegrará Dios por ti. Sobre tus murallas he puesto centinelas que no guardarán silencio ni de día ni de noche. Continuamente recordarán las promesas del Señor hasta que Jerusalén sea establecida nuevamente como motivo de alegría para toda la tierra. Miren, la salvación viene. Su recompensa viene con Él y delante de Él marcha aquello que ha preparado. Entonces serán llamados Pueblo Santo, Redimidos del Señor. La ciudad será conocida como Buscada y Nunca Abandonada.
Capítulo 63
¿Quién es éste que viene desde Edom con vestiduras teñidas de rojo? ¿Quién es éste que avanza con poder y majestad? He venido después de obtener victoria. He venido con fuerza para salvar. ¿Por qué están rojas tus vestiduras como las de quien pisa uvas en un lugar?
He caminado solo por el lagar y nadie estuvo conmigo. Por eso mis vestiduras fueron manchadas durante la batalla. Recordaré las misericordias del Señor y las maravillas que realizó en favor de su pueblo. En todos sus sufrimientos Él también estuvo presente. Los sostuvo, los levantó y los condujo durante generaciones.
Los llevó como un padre lleva a sus hijos y les mostró compasión una y otra vez. Sin embargo, muchas veces se rebelaron y entristecieron su espíritu. Aun así, cuando recordaron los días antiguos y clamaron nuevamente, volvieron a preguntarse dónde estaba Aquel que los había guiado a través de las aguas y los había conducido con poder. Mira desde los cielos y contempla. ¿Dónde están ahora tu celo y tu compasión? Nosotros somos tu pueblo y seguimos esperando tu misericordia.
Capítulo 64
¡Ojalá rasgaras los cielos y descendieras! Entonces las montañas temblarian delante de tu presencia como el fuego consume la leña seca y hace hervir las aguas. Desde tiempos antiguos nadie escuchó ni vio a otro Dios que actúe en favor de quienes esperan en Él. Sales al encuentro de quienes practican la justicia y recuerdan tus caminos. Pero nosotros nos apartamos y seguimos nuestros propios senderos.
Todos nos volvimos como hojas secas arrastradas por el viento. Nuestras faltas nos alejaron y nuestras fuerzas se debilitaron. Sin embargo, Señor, tú eres nuestro Padre. Nosotros somos el barro y tú eres el alfarero. Todos somos obra de tus manos. No recuerdes para siempre nuestras rebeliones ni mantengas tu enojo eternamente. Mira a tu pueblo y ten misericordia.
Las ciudadas han sido devastadas y Jerusalén ha conocido la tristeza. Los lugares que amábamos fueron destruidos y nuestros corazones permanecen quebrantados. Aun así, seguimos esperando en ti.
Capítulo 65
Fui hallado por quienes no me buscaban y respondí a quienes no preguntaban por mí. Extendí mis manos continuamente hacia un pueblo obstinado que prefería caminar por sus propios caminos.
Me abandonaron para perseguir aquello que no podía salvarlos y buscaron satisfacción en cosas pasajeras. Sin embargo, no destruiré completamente a mi pueblo. Así como una vid conserva fruto en medio de sus ramas, así también preservaré un remanente. He aquí que crearé cielos nuevos y una tierra nueva. Las cosas antiguas dejarán de producir dolor y los sufrimientos del pasado ya no dominarán el recuerdo.
Jerusalén será motivo de alegría y su pueblo será causa de celebración. Ya no se escuchará el llanto ni el clamor de angustia. Construirán casas y las habitarán. Plantarán viñas y disfrutarán de sus frutos. No trabajarán para que otros se apropien de aquello que construyeron.
El lobo y el cordero se alimentarán juntos y la violencia desaparecerá de mi santo monte. La paz ocupará el lugar que antes pertenecía al temor.
Capítulo 66
Así dice el Señor: El cielo es mi trono y la tierra es el estrado de mis pies. ¿Qué casa podrían construir para contenerme? ¿Qué lugar podría limitar mi presencia? Mi mirada descansa sobre el humilde, sobre quien reconoce su necesidad y tiembla ante mi palabra. Llegará el día en que reuniré a las naciones y a los pueblos de toda lengua. Vendrán y contemplarán mi gloria. Enviará mensajeros hasta los lugares más lejanos para anunciar aquello que he hecho. Así como los cielos nuevos y la tierra nueva permanecerán delante de mí, así también permanecerán aquellos que me pertenecen. Vendrán continuamente para adorar y reconocer mi grandeza. Entonces toda la humanidad comprenderá que el Señor reina. Verán la diferencia entre la justicia y la maldad, entre quienes caminaron en sus caminos y quienes los rechazaron. Y la gloria del Señor llenará la tierra, porque sus propósitos permanecerán para siempre y ninguna de sus palabras caerá sin cumplimiento.
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