La Completa Biblia Etíope En Español

Audio version created with Paper2Audio.

Listen on Paper2Audio

Completea
Biblia Etíope
En Español
…米…
88 Libros

La Completa Biblia Etíope En Español

Capítulo 1

Palabras del Predicador, hijo de David y rey en Jerusalén. Vanidad de vanidades, dice el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. ¿Qué obtiene el ser humano de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol? Las generaciones pasan una tras otra, pero la tierra permanece. El sol sale y se pone, apresurándose a volver al lugar donde comenzó. El viento sopla hacia el sur y gira hacia el norte; da vueltas continuamente y regresa una vez más a su recorrido. Los ríos desembocan en el mar, pero el mar nunca se llena; vuelven a su origen para continuar fluyendo.
Todas las cosas producen cansancio, más de lo que las palabras pueden expresar. El ojo nunca se sacía de ver ni el oído de escuchar. Lo que fue volverá a ser, y lo que se hizo volverá a hacerse. No hay nada verdaderamente nuevo bajo el sol. Cuando alguien afirma haber encontrado algo nuevo, ya existía mucho antes de nosotros. Los hombres olvidan lo que ocurrió en el pasado, y las generaciones futuras también serán olvidadas por quienes vendrán después. Yo, el Predicador, goberné sobre Israel en Jerusalén. Me dediqué a buscar y comprender, mediante la sabiduría, todo lo que sucede bajo el cielo. Descubrí que esta tarea representa una pesada carga para la humanidad. Observé todo lo que se realiza bajo el sol y comprendí que muchas cosas son pasajeras, semejantes a intentar atrapar el viento. Lo torcido no puede enderezarse fácilmente y lo que falta no puede contarse.
Me dije a mí mismo que había alcanzado una gran sabiduría, superior a la de quienes gobernaron antes que yo en Jerusalén. Dediqué mi corazón a conocer la sabiduría y también la insensatez, pero comprendí que incluso esta búsqueda era como perseguir el viento. Porque donde aumenta la sabiduría también aumenta la preocupación, y quien incrementa su conocimiento incrementa también su dolor.

Capítulo 2

Entonces decidi probar los placeres para descubrir si allí encontraba satisfacción. Sin embargo, también comprendí que aquello resultaba pasajero. Reí, me divertí y busqué toda clase llenar completamente el corazón. Me entregu a grandes proyectos.
Construí casas, planté viñedos, diseñé jardines y parques, sembré árboles frutales y acumulé riquezas. Adquirió siervos y posesiones, reuní oro y plata, y disfruté de todo aquello que los hombres consideran deseable. Llegué a ser más poderoso que cualquier de mis predecesores en Jerusalén, conservando al mismo tiempo mi sabiduría. Nada de lo que mis ojos desearon les fue negado.
Sin embargo, cuando observé todo lo que había conseguido mediante mi esfuerzo, comprendí que también aquello era pasajero. Ninguna de esas cosas podía ofrecer una satisfacción permanente.
Reconocí que la sabiduría es mejor que la necesidad, del mismo modo que la luz es mejor que la oscuridad. Sin embargo, tanto el sabio como el necio comparten el mismo destino final. Ambos mueren y ambos son olvidados con el paso del tiempo. Esta realidad me llevó a reflexionar profundamente sobre el verdadero significado de la vida. Por eso comprendí que el hombre debe encontrar alegría en el trabajo que realiza y en los dones que recibe cada día. Comer, beber y disfrutar honestamente del fruto de su esfuerzo es también un regalo de Dios. Sin Él, nadie puede hallar una satisfacción duradera.
Todo tiene su tiempo señalado bajo el cielo y cada acontecimiento ocurre en su momento. Hay tiempo para nacer y tiempo para morir; tiempo para plantar y tiempo para arrancar lo plantado. Hay tiempo para destruir y tiempo para construir; tiempo para llorar y tiempo para reír; tiempo para lamentarse y tiempo para danzar. Hay tiempo para abrazar y tiempo para apartarse del abrazo. Tiempo para buscar y tiempo para perder.
Tiempo para guardar y tiempo para desechar. Tiempo para callar y tiempo para hablar. Tiempo para amar y tiempo para odiar.
Tiempo para la guerra y tiempo para la paz. Al contemplar estas cosas comprendí que el hombre no puede dominar completamente el curso de los acontecimientos. Cada estación de la vida llega cuando debe llegar y desaparece cuando ha cumplido su propósito. Dios ha puesto eternidad en el corazón humano, pero aun así nadie puede comprender plenamente el principio ni el final de sus obras. Por eso entendí que no existe mejor camino que alegrarse y hacer el bien mientras se vive. Comer, beber y disfrutar del fruto del propio trabajo es un regalo concedido al hombre. Todo cuanto Dios hace permanece para siempre; nada puede añadirse ni quitarse. Él ha establecido las cosas para que el hombre reconozca su grandeza. Observé también que donde debería existir justicia muchas veces aparece la injusticia, y donde debería hallarse rectitud se encuentra corrupción.
Pero comprendí que llegará el momento en que toda obra será juzgada y cada cosa ocupará finalmente el lugar que le corresponde.

Capítulo 4

Volví a observar las injusticias que se cometen bajo el sol. Vi las lágrimas de los oprimidos y descubrí que muchos sufrían sin encontrar consuelo. Los poderosos ejercían su fuerza sobre ellos y nadie acudía en su ayuda. Al contemplar esta realidad pensé en aquellos que ya había partido y consideré que estaban en mejor condición que muchos de los que aún permanecían vivos. Más afortunado aún parecía quien nunca había nacido y no había visto la maldad que se realiza continuamente sobre la tierra.
También observé que gran parte del esfuerzo humano nace de la competencia y de la envidia. Un hombre trabaja sin descanso porque desea superar a otro, pero esta carrera interminable termina agotando el espíritu. Sin embargo, la pereza tampoco conduce a nada bueno. Quien cruza los brazos termina consumiendo lo poco que posee. Mejor es disfrutar con tranquilidad de lo necesario que vivir persiguiendo sin descanso aquello que nunca será suficiente. Vi además a hombres que trabajaban completamente solos.
No tenían hijos, hermanos ni compañeros, y aun así seguían acumulando riquezas sin preguntarse para quién realizaban tanto esfuerzo. Comprendí entonces que dos son mejores que uno, porque si uno cae el otro puede levantarlo. Si ambos enfrentan juntos las dificultades, poseen más fuerza para resistir que quien camina solo.
También observé cómo los reyes y gobernantes son reemplazados con el paso del tiempo. Quien hoy recibe el aplauso de las multitudes mañana puede ser olvidado. Así comprendí nuevamente que la fama y el poder son pasajeros y que el corazón humano rara vez permanece satisfecho.
Cuando te acerques a la casa de Dios, acércate dispuesto a escuchar. Muchos hablan apresuradamente y pronuncian ; vacías sin comprender lo que dicen. Es mejor r con atención que ofrecer sacrificios sin entendimiento. No te apresures a hablar ni permitas que tu corazón pronuncie promesas irreflexivas. Dios está en los cielos y el hombre sobre la tierra; por eso conviene que tus palabras sean pocas. Así como las muchas preocupaciones producen sueños inquietos, las muchas palabras suelen revelar necesidad. Si haces una promesa, cúmplela. Es preferible no prometer nada antes que comprometerse y luego faltar a la palabra dada. No permitas que tus propias palabras te conduzcan al error.
Observé también que quien ama el dinero nunca se siente satisfecho con lo que posee. Cuanto más acumula, más desea. Las riquezas atraen preocupaciones y muchas veces impiden descansar en paz. El trabajador duerme tranquilamente después de su jornada, pero quien vive obsesionado por conservar sus bienes encuentra difícil el descanso. He visto hombres que guardaron grandes tesoros durante años para luego perderlos repentinamente. Llegaron al final de sus vidas de la misma manera en que habían llegado al mundo: sin poder llevar consigo nada de aquello que tanto esfuerzo les costó reunir. Por eso comprendí que es bueno disfrutar con gratitud de los días concedidos, comer, beber y hallar satisfacción en el trabajo realizado. Quien recibe esta capacidad posee un don más valioso que muchas riquezas, porque puede alegrarse sinceramente mientras transita los años de su vida.

Capítulo 6

Existe un mal que he visto bajo el sol y que pesa sobre los hombres. Hay quienes reciben riquezas, honores y abundancia. Nada les falta de todo cuanto desean sus ojos. Sin embargo, no logran disfrutar de aquello que poseen.
Otros terminan aprovechando lo que ellos acumularon, mientras sus corazones permanecen vacíos. ¿Qué beneficio obtiene quien reúne tesoros si nunca encuentra satisfacción? El hombre trabaja, se esfuerza y persigue continuamente nuevas metas, pero sus deseos nunca parecen agotarse. Así como el apetito vuelve una y otra vez, también regresan las ambiciones del corazón.
Tanto el sabio como el sencillo necesitan alimento, descanso y compañía. Ambos enfrentan limitaciones semejantes y ambos dependen de aquello que no pueden controlar. Por eso comprendí que es mejor disfrutar de lo que se tiene delante que pasar la vida persiguiendo deseos que siempre se alejan. Lo que existe ya fue determinado hace mucho tiempo. El hombre no puede contender contra aquello que es más grande que él ni comprender completamente todos los caminos de la vida. Cuantas más palabras se pronuncian, más evidente resulta la incertidumbre humana. ¿Quién conoce verdaderamente lo que es mejor para el hombre durante los breves días de su existencia? Sus años pasan como una sombra y nadie puede anunciar con certeza lo que ocurrirá después de él bajo el sol.
Más valioso es un buen nombre que los perfumes más costosos, y el día de la muerte puede enseñar más que el día del nacimiento. Es mejor entrar en una casa donde hay duelo que en una donde abundan las fiestas, porque allí el hombre recuerda el destino que comparte con todos y reflexiona sobre la brevedad de la vida. La tristeza puede producir sabiduría cuando conduce a la reflexión. El corazón del sabio considera estas cosas, mientras el necio busca distraerse continuamente para no enfrentarlas. Es mejor escuchar la corrección de quien habla con sabiduría que los elogios vacíos de quienes sólo desean agradar.
No te apresures a enojarte, porque la ira e fácilmente lugar en el corazón del insensato.
digas que los tiempos antiguos fueron mejores que los presentes, porque esa pregunta rara vez nace de la sabiduría. La sabiduría protege al hombre como una herencia valiosa. Quien la posee encuentra ayuda en tiempos difíciles y dirección cuando el camino parece incierto. Sin embargo, ninguna persona es completamente justa ni vive sin cometer errores.
Por eso no prestes atención a todas las palabras que escuchas. Si lo haces, terminarás oyendo críticas y ofensas innecesarias. Tú mismo sabes cuántas veces has hablado mal de otros sin darte cuenta.
He observado muchas cosas durante mi vida. He visto justos que sufren y malvados que prosperan durante un tiempo. Por eso comprendí que los extremos suelen conducir al error.
No te consideres perfecto ni te entregues completamente a la necesidad. Quien teme a Dios encontrará equilibrio entre ambos caminos.

Capítulo 8

¿Quién es como el sabio y quién puede interpretar correctamente las cosas? La sabiduría ilumina el rostro del hombre y suaviza la dureza de su carácter. Observé que muchos obedecen a los gobernantes por temor a las consecuencias y comprendí que toda autoridad tiene límites establecidos por el tiempo y las circunstancias. Existe un momento apropiado para cada asunto, aunque el hombre muchas veces ignora cuándo llegará.
Nadie tiene poder sobre el viento para detenerlo, ni autoridad sobre el día de su muerte. Del mismo modo, nadie puede escapar completamente a las consecuencias de sus acciones. He visto a hombres malvados ser honrados mientras vivían y luego ser olvidados después de su muerte. También he visto a personas rectas sufrir injustamente. Estas cosas parecen difíciles de comprender. A veces el castigo por una mala acción tarda en llegar y, debido a ello, muchos creen que pueden actuar sin consecuencias.
Sin embargo, comprendí que finalmente será mejor para quienes viven con reverencia delante de Dios que para quienes persisten en el mal. Por más que el hombre se esfuerce en comprender todas las obras que ocurren bajo el cielo, nunca logrará descubrir las completamente. El sabio puede buscar durante años y aun así reconocer que existen misterios que permanecen fuera de su alcance.

Capítulo 9

Reflexión profundamente sobre todas estas cosas y comprendí que tanto los justos como los sabios están en las manos de Dios. Sin embargo, el hombre no puede saber con certeza qué le espera. Muchas veces los mismos acontecimientos alcanzan tanto al justo como al injusto, al bueno como al malo, al que ofrece sacrificios y al que no los ofrece. Esto me pareció una de las realidades más difíciles de aceptar bajo el sol: que un mismo destino alcanza a todos. Por ello muchos hombres permiten que la maldad crezca en sus corazones mientras viven, y después descienden al lugar de los muertos. Pero mientras hay vida existe esperanza.
Más vale un perro vivo que un león muerto. Los vivos saben que morirán algún día, pero los muertos ya no participan en las cosas que se hacen bajo el sol. Sus trabajos han terminado y sus preocupaciones han llegado a su fin. Por eso comprendí que el hombre debe disfrutar con gratitud los días que le han sido concedidos. Come tu pan con alegría y bebe tu vino con corazón contento.
Disfruta de la compañía de aquellos que amas durante los breves años de tu vida. Todo esto forma parte e la porción que te corresponde inas bajo el sol. que encuentres para hacer, hazlo con todas tus porque llega el día en que ya no habrá obra ni proyectos ni conocimiento entre los muertos. Observé también que la carrera no siempre la ganan los más veloces, ni la batalla los más fuertes. Los sabios no siempre poseen abundancia, ni los entendidos reciben siempre reconocimiento.
El tiempo y las circunstancias alcanzan a todos. El hombre no conoce la hora en que será probado. Así como los peces son atrapados inesperadamente en la red y las aves quedan atrapadas en el lazo, también los hombres son sorprendidos por acontecimientos que no habían previsto. Vi además un ejemplo de sabiduría que me impresionó profundamente.
Una pequeña ciudad fue sitiada por un poderoso rey. Dentro de ella vivía un hombre pobre, pero sabio. Gracias a su sabiduría logró salvar la ciudad. Sin embargo, una vez pasado el peligro, nadie volvió a recordarlo. Entonces comprendí que la sabiduría es mejor que la fuerza, aunque muchas veces sea despreciada por quienes sólo valoran el poder. Las palabras tranquilas del sabio tienen más valor que los gritos de quien gobierna entre necios.
La sabiduría puede lograr más que las armas de guerra, aunque un solo error sea capaz de destruir mucho bien

Capítulo 10

Así como unas pocas moscas pueden arruinar el perfume más fino, una pequeña necedad puede echar a perder una reputación construida durante años de sabiduría y honor. El corazón del sabio lo conduce por caminos rectos, mientras que el corazón del necio lo desvía constantemente. Incluso cuando camina por el camino, el necio deja en evidencia su falta de entendimiento. Si la ira de un gobernante se levanta contra ti, no abandones inmediatamente tu lugar. La calma y la prudencia pueden resolver conflictos que la impulsividad sólo empeora. He visto errores que se repiten frecuentemente bajo el sol. Hombres sin preparación ocupan posiciones elevadas mientras personas capaces permanecen relegadas.
Vi siervos montados sobre caballos y príncipes caminando a pie como simples servidores. Quien cava una fosa puede caer en ella. Quien derriba un muro puede ser mordido por una serpiente escondida entre las piedras. Quien trabaja con herramientas sin prepararlas deberá esforzarse mucho más que quien actúa con sabiduría.
Las palabras del sabio producen favor, pero las del necio terminan destruyéndolo. Comienza hablando insensateces y termina diciendo cosas aún peores. Habla mucho sobre el futuro aunque nadie conoce realmente lo que ocurrirá mañana.
El trabajo del necio termina agotándolo porque ni siquiera sabe encontrar el camino correcto.
Dichosa la tierra cuyos gobernantes actúan con madurez y cuyos líderes saben ejercer autoridad con responsabilidad. Pero pobre la nación cuyos dirigentes se dejan dominar por la inmadurez y la falta de disciplina. La pereza deteriora una casa del mismo modo que la negligencia deteriora una vida. Por eso es necesario actuar con diligencia y responsabilidad. Recuerda también que las palabras tienen consecuencias.
Incluso aquello que dices en privado puede llegar a ser escuchado. Por ello conviene guardar prudencia en el corazón y en la lengua.
Lanza tu pan sobre las aguas, porque después de muchos días volverás a encontrarlo. Comparte con varios y sé generoso, porque no sabes qué dificultades pueden venir sobre la tierra. Si las nubes se llenan de agua, tarde o temprano derramaran lluvia.
Si un árbol cae hacia el norte o hacia el permanecerá. Hay cosas que simplemente ocur está en fuera del control humano. Quien espera condiciones perfectas nunca sembrará, y quien observa continuamente el viento nunca cosechará. El temor excesivo paraliza al hombre y le impide actuar. Así como no conoces el camino del viento ni comprendes cómo se forma la vida en el vientre materno, tampoco puedes comprender completamente las obras de Dios. Por eso siempre por la mañana y continúa trabajando hasta la tarde. No sabes cuál de tus esfuerzos producirá mejores resultados ni si ambos prosperarán.
La luz es agradable y resulta hermoso contemplar el sol. Si un hombre vive muchos años, que se alegre en ellos. Sin embargo, que recuerde también que los días pasan rápidamente y que todo lo que viene después permanece oculto. Alégrate durante tu juventud y disfruta de los años de tu vigor. Sigue los caminos que tu corazón considere buenos, pero recuerda que toda acción tendrá consecuencias. Aparta la preocupación innecesaria de tu corazón y no desperdicies tu vida persiguiendo cosas vacías.
La juventud y las fuerzas pasan rápidamente, por lo que conviene utilizarlas con sabiduría.

Capítulo 12

Acuérdate de tu Creador durante los días de tu juventud, antes de que lleguen los años difíciles y alcances la etapa en que digas: "Ya no encuentro placer en estas cosas".
Hazlo antes de que se oscurezcan el sol, la luna y las estrellas para tus ojos, y antes de que las nubes regresen después de la lluvia. Llegará el día en que las fuerzas comenzarán a disminuir, los pasos se volverán lentos y aquello que parecía firme empezará a debilitarse. Los guardianes de la casa temblarán y los hombres fuertes se encorvarán. Las que muelen serán pocas porque muchas habrán cesado su trabajo. Los ojos perderán claridad y las puertas se cerrarán al ruido de las calles. El canto de las aves parecerá lejano y las canciones ya no despertarán el mismo entusiasmo de antes. El hombre comenzará a temer las alturas y se volverá cauteloso en sus caminos. El cabello se tornará blanco como la flor del almendro, los deseos disminuirán y las fuerzas se alejarán lentamente.
Entonces el hombre se dirigirá hacia su morada eterna mientras quienes quedan atrás lamentarán su partida. Recuerda a tu Creador antes de que se rompa el cordón de plata, se quiebre la copa de oro, se destruya el cántaro junto a la fuente y la rueda deje de girar sobre el pozo. Entonces el polvo volverá a la tierra de donde vino y el espíritu regresará a Dios que lo dio. Vanidad de vanidades, dijo el Predicator; todo es vanidad. Además de ser sabio, el Predicator enseñó conocimiento al pueblo. Reflexión, investigó y ordenó muchos proverbios. Buscó palabras agradables y escribió con rectitud palabras verdaderas. Las palabras de los sabios son como aguijones que impulsan al hombre a avanzar por el camino correcto.
Son también como clavos firmemente colocados que sostienen aquello que debe permanecer estable. En cuanto a las demás cosas, hijo mío, recibe esta advertencia: escribir muchos libros nunca termina y el exceso de estudio puede agotar el cuerpo. Después de haber escuchado todo, ésta es la conclusión final: Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el deber completo del hombre. Toda obra será llevada a juicio, incluso aquello que permanece oculto, sea bueno o sea malo.

Cantar de los Cantares

Capítulo 1

Cantar de los cantares, el más hermoso de los cantos. Que me bese con los besos de su boca, porque tu amor es más dulce que el vino. Tu nombre es como perfume derramado y por eso todos te aman. Atráeme contigo y corramos juntos; llévame a tus habitaciones y allí nos alegraremos por tu amor más que por el vino.
Soy morena, pero hermosa, como las tiendas de Cedar y las cortinas de Salomón. No se fijen en mi apariencia, porque el sol ha dejado su huella sobre mí. Mis hermanos me enviaron a trabajar en los viñedos y tuve que cuidar los campos de otros mientras descuidaba el mío. Dime, tú a quien ama mi alma, dónde apacientas tus rebaños y dónde los haces descansar al mediodía. No quiero vagar como una desconocida entre los rebaños de tus compañeros. Si no lo sabes, sigue las huellas del rebaño y lleva tus cabritos junto a las tiendas de los pastores. Eres hermosa entre las mujeres.
Te comparo con una yegua entre los carros del faraón. Tus mejillas son hermosas entre los adornos y tu cuello resplandece entre collares. Haremos para ti joyas de oro adornadas con plata.
Mientras el rey se encontraba en su mesa, mi perfume llenó el aire con su fragancia. Mi amado es para mí como una bolsita de mirra que descansa sobre mi pecho durante la noche. Es como un racimo de flores perfumadas en los viñedos de En-gadi. Qué hermosa eres, amada mía. Tus ojos son como palomas. Qué hermoso eres tú, amado mío.
Nuestro lecho es verde y fresco. Los cedros forman las vigas de nuestra casa y los cipreses sostienen nuestro techo.

Capítulo 2

Yo soy la flor de Sarón y el lirio de los valles. Como un lirio entre espinos, así es mi amada entre las demás mujeres. Como un manzano entre los árboles del bosque, así es mi amado entre los demás hombres.
Me senté bajo su sombra con gran alegría y su fruto fue dulce para mi paladar. Me llevó a la sala del banquete y levantó sobre mí su bandera de amor. Fortalézcanme con frutas y perfúmenme con flores, porque estoy enferma de amor. Su mano izquierda está bajo mi cabeza y con su derecha me abraza. Les ruego, hijas de Jerusalén, que no despierten al amor antes de que llegue el momento adecuado. Escucho la voz de mi amado. Allí viene, saltando sobre las montañas y cruzando las colinas. Es semejante a una gacela o a un joven ciervo.
Se detiene detrás del muro y observa a través de las ventanas. Mi amado me dice: Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven conmigo. El invierno ha terminado, las lluvias han cesado y las flores cubren los campos. Ha llegado el tiempo del canto y la voz de la tórtola se escucha en nuestra tierra. Las higueras producen sus primeros frutos y las viñas esparcen su aroma. Levántate, amada mía, y ven. Muéstrame tu rostro y déjame escuchar tu voz, porque tu voz es dulce y tu rostro hermoso. Atrapen las pequeñas zorras que dañan las viñas, porque nuestras viñas están en flor. Mi amado es mío y yo soy suya. Él apacienta su rebaño entre los lirios. Antes de que caiga la noche y desaparezcan las sombras, vuelve a mí, amado mío, como la gacela que corre libre sobre los montes.
Durante la noche busqué en mi lecho al que ama mi alma. Lo busqué y no lo encontré. Entonces me levanté y recorrí la ciudad. Caminé por las calles y las plazas buscando a aquel que ama mi alma. Lo busqué y no lo encontré. Los guardias que vigilaban la ciudad me encontraron mientras caminaba. Les pregunté si habían visto al que ama mi alma. Apenas me alejá de ellos, encontré a aquel que buscaba. Lo abracé y no lo dejé ir hasta llevarlo a la casa de mi madre, al lugar donde fui concebida.
Les ruego, hijas de Jerusalén, que no despierten al amor antes de que llegue su momento. ¿Quién es ésta que sube desde el desierto como una columna de humo perfumada con incienso y mirra? Es la litera de Salomón rodeada por hombres valientes. Todos llevan espada y están preparados para la batalla. Cada uno protege al rey durante la noche. El rey Salomón construyó para sí una carroza de madera del Líbano. Hizo sus columnas de plata, su respaldo de oro y su asiento cubierto de púrpura. Todo fue preparado con amor. Salgan y contemplen al rey Salomón, hijas de Jerusalén. Miren la corona con la que fue coronado el día de su boda, el día en que su corazón se llenó de alegría.

Capítulo 4

Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres. Tus ojos son como palomas detrás de tu velo. Tu cabello cae como un rebaño de cabras que desciende por las laderas de Galaad. Tus dientes son como ovejas recién esquiladas que suben del lavadero, todas completas y sin que falte ninguna.
Tus labios son como un hilo escarlata y tus palabras son agradables. Tus mejillas brillan detrás del velo como mitades de granada. Tu cuello es como la torre de David adornada con escudos y armas de guerreros valientes. Toda tú eres hermosa, amada mía; no hay defecto en ti. Ven conmigo desde las montañas.
Observa conmigo los paisajes que se extienden desde las alturas. Has cautivado mi corazón con una sola mirada y con una sola joya de tu cuello. Tu amor es más dulce que el vino y el perfume de tus vestidos supera el aroma de todas las especias. Tus labios destilan dulzura como la miel y tu voz trae descanso a mi alma. Eres como un jardín cerrado, una fuente protegida y un manantial puro.
En ti florecen frutos hermosos y plantas aromáticas. Nardo, azafrán, canela y mirra llenan el aire con su fragancia. Despierta, viento del norte, y ven también tú, viento del sur. Soplen sobre mi jardín para que sus perfumes se esparzan por todas partes. Que mi amado venga a su jardín y disfrute de sus frutos escogidos.

Capítulo 5

He entrado en mi jardín, amada mía. He recogido mi mirra y mis especias. He probado mi miel y bebido mi vino. Coman, amigos, y alégrense en el amor. Dormía, pero mi corazón permanecía despierto.
Entonces escuché la voz de mi amado llamando a la puerta. Ábreme, amada mía, porque mi cabeza está cubierta por el rocío de la noche. Yo había descansado y dudé en levantarme inmediatamente. Cuando finalmente abri la puerta, él ya se había marchado. Mi corazón se llenó de tristeza y sali a buscarlo por toda la ciudad. Los guardias me encontraron mientras recorría las calles.
Me golpearon y me quitaron el velo. Aun así continué buscando al que ama mi alma. Si encuentran a mi amado, diganle que estoy enferma de amor. ¿Qué tiene tu amado de especial para que hables de él de esta manera? Mi amado resplandece entre miles. Su presencia destaca como el oro más puro. Sus ojos son serenos como palomas junto a corrientes de agua. Sus mejillas son como jardines perfumados y sus labios desprenden fragancia.
Sus manos son fuertes y hermosas. Su porte es majestuoso como los cedros del Líbano. Su voz es dulce y todo en él inspira admiración. Así es mi amado y así es aquel a quien ama mi alma.

Capítulo 6

Dónde ha ido tu amado para que podamos ayudarte a buscarlo? Mi amado ha descendido a su jardín, entre los perfumes y los lirios. Allí encuentra descanso y cuida aquello que ama. Yo soy de mi amado y mi amado es mío. Eres hermosa como una ciudad gloriosa y admirable como un ejército ordenado.
Aparta de mí tus ojos, porque me conmeúven profundamente. Entre muchas mujeres, mi amada permanece única. Como la luna entre las estrellas y como el sol que ilumina el día, así resplandece entre todas.
Descendí al jardín para contemplar los brotes nuevos y observar si las viñas habían florecido. Sin darme cuenta, mi corazón me llevó hacia aquel a quien ama mi alma. Vuelve, amada mía, vuelve para que podamos contemplarse una vez más.

Capítulo 7

Qué hermosos son tus pasos. Tu gracia y tu elegancia son admirables. Cada movimiento refleja armonía y belleza. Tu figura es como una palmera cargada de frutos. Tus palabras traen alegría y tu presencia llena de paz a quienes te rodean. Yo pertenezco a mi amado y él me desea. Ven, amado mío, salgamos juntos al campo y permanezcamos entre los viñedos.
Madruguemos para contemplar las flores que comienzan a abrirse y las viñas que anuncian nuevos frutos. Allí te entregaré todo mi amor. Las flores perfuman el aire y los frutos maduros esperan ser recogidos. He guardado para ti las mejores cosas, antiguas y nuevas, porque mi corazón se alegra en tu presencia.

Capítulo 8

Ojalá pudiera encontrarte libremente y abrazarte sin temor delante de todos. Te llevaría a la casa de mi madre y allí compartiríamos juntos la alegría de nuestro amor. Su mano izquierda está bajo mi cabeza y con su derecha me abraza. Les ruego nuevamente que no despierten al amor antes de que llegue el momento adecuado. ¿Quién es ésta que sube desde el desierto apoyada en su amado? Bajo la sombra del árbol desperté tu amor. Allí comenzó nuestra historia y allí crecieron nuestros sentimientos.
Ponme como un sello sobre tu corazón y sobre tu brazo, porque el amor es fuerte como la muerte y los celos son intensos como el fuego. Sus llamas arden con fuerza y ninguna corriente puede apagarlas. Las grandes aguas no pueden extinguir el amor ni los ríos arrastrarlo. Aunque un hombre entregara todas sus riquezas para comprarlo, sería despreciado, porque el amor verdadero no tiene precio.
Tenemos una pequeña hermana y aún debe crecer. ¿Cómo la prepararemos para el día en que llegue su tiempo? Si permanece firme, será edificada con honor. Si es vulnerable, será protegida y fortalecida. Yo soy como una muralla firme y mis sentimientos han alcanzado madurez. Por eso he encontrado paz delante de aquel que amo.
Salomón tuvo viñados y los entregó a quienes los cuidaran, pero mi propio viñado me pertenece. Lo guardo y lo entrego libremente a quien ama mi corazón. Apresúrate, amado mío. Sé como la gacela o como el joven ciervo que corre libre sobre las montañas perfumadas. Fin de Cantar de los Cantares.

Eclesiástico (Sirácides)

Toda sabiduría procede del Señor y ha permanecido con Él desde el principio. ¿Quién puede contar los granos de arena del mar, las gotas de lluvia o los días de la eternidad? ¿Quién puede medir la altura de los cielos, la extensión de la tierra o la profundidad de los abismos? Antes de todas las cosas fue creada la sabiduría, y el entendimiento existe desde tiempos antiguos. Sólo Dios conoce completamente sus caminos y sólo Él puede revelar sus tesoros a quienes lo buscan con sinceridad.
La raíz de la sabiduría consiste en temer al Señor. Quien vive con reverencia delante de Él encuentra dirección para sus pasos y estabilidad para su vida. Este temor no produce esclavitud, sino alegría, confianza y paz interior. La sabiduría acompaña al hombre fiel como una compañera constante. Lo fortalece durante las pruebas, lo guía cuando se encuentra confundido y lo protege de los caminos que conducen a la destrucción. Quien busca la sabiduría encontrará favor.
Ella lo elevará entre sus semejantes y le enseñará a distinguir entre el bien y el mal. Sus frutos son más valiosos que el oro y más duraderos que cualquier riqueza terrenal.

Capítulo 2

Hijo mío, si has decidido servir al Señor, prepara tu corazón para la prueba. No te sorprendas cuando lleguen los días difíciles ni abandones el camino correcto cuando aparezcan las dificultades. Mantente firme y persevera, porque el oro se purifica en el fuego y los hombres agradables a Dios son probados en el horno de la aflicción. Confía en Él y no te apartes. Aférrate a sus caminos para que al final encuentres bendición. Todo cuanto sucede tiene su momento, y la paciencia produce frutos que no pueden obtenerse mediante la prisa. Mira las generaciones que te precedieron. ¿Quién confió en el Señor y fue abandonado? ¿Quién permaneció fiel y terminó avergonzado? ¿Quién clamó a Él y no fue escuchado?
El Señor es compasivo y misericordioso. Perdona los errores, socorre en los momentos de angustia y levanta a quienes tropiezan. Por eso, aquellos que lo temen no deben dejarse dominar por el miedo. Aunque atraviesen pruebas, encontrarán refugio. Aunque caminen por valles oscuros, no permanecerán allí para siempre.

Capítulo 3

Escuchen, hijos, la enseñanza de un padre y presten atención para adquirir entendimiento. El Señor ha dado honor al padre dentro de su familia y ha establecido la autoridad de la madre sobre sus hijos. Quien honra a sus padres encuentra bendición y quien los respeta acumula tesoros más valiosos que la plata. El hijo sabio cuida de ellos durante su vejez y no los abandona cuando las fuerzas comienzan a faltar. Incluso si su entendimiento disminuye con los años, debe tratarlos con paciencia y compasión. No te enorgullezcas de tus capacidades ni te consideres superior a los demás.
Cuanto más grande llegues a ser, más humilde debes permanecer. Muchos misterios superan la comprensión humana y no todo ha sido revelado al hombre. No busques aquello que está demasiado lejos de ti ni pretendas comprender lo que pertenece únicamente a Dios. Concentrate en aquello que te ha sido confiado y camina con humildad. El corazón obstinado termina sufriendo por su propia dureza, pero quien escucha el consejo adquiere sabiduría. La humildad abre puertas que el orgullo mantiene cerradas.

Capítulo 4

Hijo mío, no niegues ayuda al necesitado ni apartes la mirada de quien atraviesa dificultades.
No hagas sufrir a quien ya está afligido ni respondas con dureza al que pide ayuda. El clamor de quienes sufren asciende hasta el cielo y el Señor escucha su voz. Sé justo con todos y no permitas que el poder o la conveniencia te aparten de lo correcto. Defiende a quienes no pueden defenderse por sí mismos y habla en favor de quienes han sido olvidados. La sabiduría se presenta ante quienes la buscan sinceramente.
Al principio puede parecer exigente, porque pone a prueba el carácter y examina las intenciones del corazón. Sin embargo, cuando encuentra fidelidad, se convierte en una fuente de alegría y conocimiento. Quien permanece junto a ella descubrirá tesoros que no pueden comprarse. Aprenderá a caminar con prudencia y encontrará dirección para cada etapa de su vida.

Capítulo 5

No pongas tu confianza únicamente en las riquezas ni digas dentro de ti mismo: "Tengo suficiente y nada malo podrá ocurrirme". Las posesiones desaparecen con rapidez y la fortuna cambia de manos. Lo que hoy parece seguro mañana puede perderse. No sigas todos los deseos de tu corazón ni permitas que tus impulsos gobiernen tus decisiones.
Muchas personas han caído porque creyeron que siempre tendrían tiempo para corregir sus errores. No digas: "Más adelante cambiaré mi vida". No postergues aquello que debe hacerse hoy. Nadie conoce el número de sus días ni sabe cuándo terminará su camino. Sé prudente al hablar. Escucha mucho y responde después de reflexionar. El hombre sabio aprende constantemente porque reconoce cuánto le queda por comprender.
La arrogancia precede a la caída, pero la humildad conduce al crecimiento. Quien camina con prudencia evita muchos dolores y encuentra paz donde otros encuentran conflictos.

Capítulo 6

Hijo mío, no pierdas a un amigo por causa del dinero ni entregues un hermano fiel a cambio del oro más precioso. La mala fama trae vergüenza y desgracia, y así ocurre también con el pecador que habla con doble intención. No permitas que tus deseos te gobiernen como un toro salvaje, porque terminarán consumiendo tus fuerzas y dejando tu vida desierta como un campo abandonado.
Las palabras suaves multiplican los amigos y la lengua amable atrae respuestas agradables. Procura vivir en paz con muchos, pero confía tus secretos sólo a unos pocos.
Si deseas adquirir un amigo, ponlo primero a prueba y no le entregues tu confianza demasiado pronto. Hay quienes son amigos cuando todo marcha bien, pero desaparecen cuando llega la dificultad. Otros se sientan a tu mesa y comparten tu alegria, pero cuando aparece la desgracia se vuelven contra ti. Sin embargo, un amigo fiel es un refugio seguro. Quien encuentra uno ha encontrado un tesoro. Nada puede compararse con su valor y ninguna riqueza basta para comprar su fidelidad. Un amigo verdadero es medicina para la vida, y quienes temen al Señor encontrarán esa bendición. El hombre que teme al Señor sabrá escoger correctamente sus amistades, porque así como él es, así serán también aquellos que caminen a su lado. Acércate a la sabiduría desde tu juventud. Búscala como quien trabaja la tierra esperando una cosecha abundante. Inclina tu oído para escucharla y no rechaces sus enseñanzas cuando lleguen a ti. Al principio sus caminos parecerán difíciles. Pondrá a prueba tu paciencia y examinará tu corazón. Te conducirá por senderos donde aprenderás disciplina y entendimiento. Pero si permaneces firme, terminará revelándote sus tesoros. Entonces encontrarás descanso en sus enseñanzas y descubrirás que toda corrección tenía un propósito. Lo que parecía pesado se volverá ligero, y aquello que parecía una carga se transformará en motivo de alegría.

Capítulo 7

No hagas el mal y el mal no te alcanzará. Aléjate de la injusticia y ella se alejará de ti. Hijo mío, no siembres en los surcos de la maldad esperando cosechar bendición. Lo que el hombre planta, eso mismo recogerá con el tiempo. No busques engrandecerte delante de los demás ni persigas honores que no te corresponden. Es mejor caminar con humildad que ocupar lugares elevados sin poseer sabiduría para sostenerlos. No te consideres más sabio de lo que eres.
Recuerda que el hombre conoce poco y que muchos misterios permanecen ocultos a sus ojos. No desprecies la oración del afligido ni apartes tu rostro del pobre. No hagas llorar a quien ya está sufriendo ni respondas con dureza al corazón quebrantado.
El clamor del necesitado llega hasta el cielo y el Señor escucha su voz. Honra a tu padre con todo tu corazón y no olvides los dolores que tu madre soportó por ti. Recuerda que gracias a ellos llegaste a este mundo. ¿Cómo podrías recompensarlos por todo lo que hicieron? Respeta a los ancianos y busca la compañía de los sabios. Escucha con atención a quienes han vivido más que tú, porque aprendieron lecciones que no se encuentran en los libros.
No abandones a un amigo fiel ni olvides a quien te ayudó en tiempos difíciles. La gratitud embellece al hombre más que cualquier riqueza.

Capítulo 8

No discutas con un hombre poderoso si no tienes necesidad de hacerlo, porque su influencia puede volverse contra ti. No entres en conflicto con quien habla impulsivamente ni alimentes disputas con personas violentas. Así como el fuego crece cuando recibe más leña, también las discusiones aumentan cuando ambos se niegan a ceder. No menosprecies a quien se arrepiente de sus errores. Recuerda que todos somos débiles y que nadie vive sin equivocarse.
No te alegres cuando otro caiga ni permitas que la envidia encuentre lugar en tu corazón. El hombre sabio no construye su felicidad sobre la desgracia ajena. Busca el consejo de quienes poseen experiencia. Acércate a los ancianos y escucha sus historias, porque aprendieron sabiduría a través de los años y pueden mostrar e caminos seguros.
Frecuenta la compañía de hombres prudentes y medita constantemente en enseñanzas valiosas. Así tu entendimiento crecerá día tras día. No juzgues a una persona únicamente por su posición ni por sus riquezas.
Observa sus acciones, escucha sus palabras y considera su carácter. El árbol se conoce por sus frutos y el hombre por sus obras.
No entregues tu corazon a deseos que puedan apa camino correcto. Vigila tus pasos y guarda tu interior con prudencia. No reveles todos tus pensamientos a cualquier ni pongas tu confianza en quien aún no ha demostrado fidelidad. Hay secretos que deben permanecer protegidos y palabras que conviene guardar en silencio. Disfruta de la compañía de amigos sinceros y busca la conversación de quienes poseen entendimiento. Una sola palabra sabia puede iluminar más que largas conversaciones vacías. No permitas que la arrogancia te haga rechazar el consejo. El hombre prudente escucha antes de responder y aprende incluso de quienes son mayores que él. Recuerda al Señor en todas tus decisiones y medita constantemente en sus caminos. Si haces esto, tus pasos encontraran dirección y tu corazón permanecerá firme cuando lleguen tiempos de incertidumbre.

Capítulo 10

El gobernante sabio mantiene el orden entre su pueblo y la prudencia de sus decisiones trae paz a quienes viven bajo su autoridad. Así como es el líder, así suelen llegar a ser quienes lo siguen. No te dejes dominar por el orgullo, porque el orgullo fue el principio de muchas caídas. El hombre que se engrandece a sí mismo termina alejándose de la sabiduría, y quien endurece su corazón prepara para sí mismo el camino de la desgracia. ¿Por qué se enorgullece el hombre hecho de polvo y ceniza? Mientras vive, su cuerpo está sujeto a enfermedad, cansancio y debilidad. Hoy posee fuerza y mañana puede perderla. Hoy recibe honores y mañana puede ser olvidado.
Por eso es mejor caminar con humildad que perseguir constantemente la exaltación personal. El hombre respetado por su rectitud posee una gloria más duradera que quien solamente es admirado por sus riquezas. No desprecies al pobre que vive con integridad ni admires al pecador únicamente porque posee abundancia.
El oro puede comprarse y perderse, pero el carácter se revela en cada acción y acompaña al hombre durante toda su vida. Quien teme al Senhor será honrado, y quien se deja dominar por la soberbia terminará tropezando con aquello mismo que levantó para engrandecerse.

Capítulo 11

No alabes a un hombre por su apariencia ni lo rechaces por su aspecto exterior. Entre las criaturas pequeñas se encuentran algunas de las más admirables, y muchas veces aquello que parece insignificante termina mostrando gran valor. He visto hombres humildes alcanzar honor y hombres poderosos perder aquello que creían seguro.
Por eso no te apresures a juzgar antes de tiempo ni determines el valor de una persona unicamente por lo que tus ojos alcanzan a ver. Muchos trabajan durante años acumulando riquezas, y cuando creen haber alcanzado descanso descubren que aún desean más. Otros viven con poco, pero encuentran alegría en lo que poseen y duermen tranquilos al final de cada jornada. No digas: "Tengo suficiente y nada podrá afectarme".
Tampoco digas: "Soy pobre y nunca tendré nada". Los tiempos cambian rápidamente y el hombre no conoce lo que traerá el mañana. Permanece agradecido cuando tengas abundancia y paciente cuando atravieses escasez. El mismo Dios que concede prosperidad también puede permitir pruebas para revelar lo que hay en el corazón. Antes de juzgar a una persona observa cómo termina su camino. Así como el fruto revela la calidad del árbol, también las acciones revelan quién es verdaderamente cada hombre.
Si haces el bien, hazlo con sabiduría. No todos reciben la ayuda de la misma manera ni todos responden con gratitud a los favores recibidos. Hay quienes agradecen la bondad y la convierten en bendición para otros, pero también existen quienes olvidan rápidamente el bien que recibieron y devuelven mal por bien.
Sé generoso, pero permanece prudente. Ayuda al necesitado y extiende tu mano al afligido, pero no entregues tu confianza ciegamente a quien ha demostrado repetidamente desprecio por la verdad. El hombre sabio observa el carácter antes de abrir completamente las puertas de su corazón. Así evita muchos dolores y conserva la paz. Cuando llegue la prosperidad, muchos se acercarán a ti. Cuando aparezcan las dificultades, descubrirás quiénes permanecen realmente a tu lado. Los días de prueba revelan amistades verdaderas y también desenmascaran compañías falsas. Por eso no te apresures a confiar ni a desconfiar. Observa, escucha y permite que el tiempo revele aquello que las palabras suelen ocultar.

Capítulo 13

Quien toca la brea termina manchándose con ella, y quien frecuenta constantemente a los arrogantes corre el riesgo de parecerse a ellos. No busques impresionar a los poderosos ni construyas tu valor sobre la aprobación de quienes poseen riquezas. Muchos honran al rico por interés y olvidan al pobre aunque sea digno de respeto. Cuando el rico habla, todos guardan silencio para escucharlo. Cuando el humilde expresa una verdad, pocos le prestan atención.
Así sucede frecuentemente bajo el sol. Sin embargo, no permitas que estas cosas perturben tu corazón. El oro y la plata no determinan el valor de un hombre. Lo que realmente importa es la rectitud de sus acciones y la sinceridad de sus intenciones. Busca la compañía de quienes te ayudan a crecer en sabiduría. Así como el hierro afila el hierro, también las buenas compañías fortalecen el carácter. El lobo siempre buscará aprovecharse del cordero, y el orgulloso raramente encuentra satisfacción entre los humildes. Por eso sé prudente al escoger aquellos con quienes compartes tu camino.

Capítulo 14

Dichoso el hombre que no es condenado por su propia conciencia y que no vive atormentado por remordimientos ocultos.
Feliz aquel que puede disfrutar honestamente del fruto de su trabajo. ¿De qué sirve acumular riquezas si nunca se encuentra tiempo para disfrutarlas? ¿Qué beneficio obtiene quien guarda todo para el futuro y jamás aprende a vivir el presente? Algunos pasan la vida reuniendo bienes y olvidan que sus días son limitados. Trabajan sin descanso, acumulan sin medida y nunca se permiten disfrutar de aquello que poseen. Más sabio es quien recibe con gratitud lo que tiene delante y reconoce las bendiciones que acompañan cada jornada.
No te niegues a ti mismo las alegrías legítimas de la vida. Comparte con quienes amas, celebra los días buenos y agradece por los dones recibidos. Pero por encima de todo, permanece cerca de la sabiduría. Búscala como quien busca una fuente en medio del desierto. Medita en sus enseñanzas, reflexiona sobre sus caminos y deja que habite continuamente en tus pensamientos.
Quien permanece junto a la sabiduría encontrará refugio bajo su sombra. Ella lo acompañará durante la juventud, permanecerá junto a él en la madurez y seguirá guiándolo cuando lleguen los años de la vejez.

Capítulo 15

Si deseas alcanzar la sabiduría, guarda los mandamientos y ella vendrá a tu encuentro. Se presentará ante ti como una madre amorosa y te recibirá como una esposa fiel. Te alimentará con el pan del entendimiento y te dará a beber de las aguas del conocimiento. Apóyate en ella y no caerás. Permanece junto a sus caminos y no serás avergonzado.
Ella te elevará por encima de muchos y abrirá tus labios en medio de la asamblea. No digas: "Mi error proviene del Senhor", porque Él no hace aquello que detesta. Tampoco digas: "Él me condujo al pecado", porque no necesita de quienes practican la maldad. Delante de ti han sido puestos el fuego y el agua. Extiende tu mano hacia aquello que desees. Delante del hombre están la vida y la muerte, y cada uno recibirá aquello que haya elegido.
Grande es la sabiduría del Senhor. Poderoso en fuerza y abundante en conocimiento, observa constantemente los caminos de los hombres. Sus ojos contemplan todas sus obras y nada permanece oculto delante de Él.

Capítulo 16

No pongas tu confianza en una descendencia numerosa si sus corazones carecen de rectitud. Más vale un solo hijo temeroso del Señor que una multitud de hombres rebeldes. No te alegres únicamente por la cantidad, sino por la calidad de aquello que has recibido. Un hombre justo vale más que muchos que caminan por senderos equivocados.
He visto cómo el orgullo derribó pueblos enteros y cómo la soberbia destruyó ciudadas que parecían inexpugnables. Nadie puede ocultarse para siempre de la justicia. No digas: "¿Quién podrá verme?" ni pienses que tus acciones permanecerán ocultas. Antes de que una palabra llegue a tu lengua, ya es conocida. Antes de que una intención se convierta en acción, ya ha sido observada. Por eso camina con sinceridad y guarda tu corazón. Lo oculto terminará siendo revelado y toda obra será puesta en evidencia a su debido tiempo.

Capítulo 17

El Señor formó al hombre de la tierra y hacia la tierra volverá nuevamente. Le concedió días contados y un tiempo determinado sobre la tierra. Lo vistió de fuerza semejante a la suya y lo hizo a su imagen. Le dio lengua para hablar, ojos para ver y oídos para escuchar. Le entregó inteligencia para comprender y un corazón capaz de distinguir entre el bien y el mal. Puso delante de él el conocimiento y le mostró el camino de la vida. Le enseñó que sus obras serían examinadas y que cada decisión tendría consecuencias.
Sin embargo, también tuvo misericordia de los hombres. Conoce su fragilidad y recuerda que son polvo. Por eso les concede tiempo para arrepentirse y regresar cuando se extravían. No digas: "Me esconderé de su presencia". Las montañas más altas no pueden ocultarte ni las profundidades más remotas pueden apartarte de su mirada. Aun así, su compasión es grande. Como un pastor que busca a una oveja perdida, así recibe a quienes regresan a Él con corazón sincero.
Quien vive eternamente creó todas las cosas. El Señor gobierna para siempre y nadie puede añadir nada a sus obras ni quitarles algo. Cuando el hombre termina de contemplarlas, apenas a a comprenderlas. ¿Qué es el hombre y qué valor tiene? Sus días son como una gota de agua en el océano o como un grano de arena comparado con la inmensidad de la playa. Por eso el Señor es paciente con los hombres y derrama sobre ellos su misericordia. Conoce su debilidad y comprende sus luchas. No juzga con apresuramiento, sino que concede oportunidades para corregir el camino. Hijo mío, cuando hagas el bien, hazlo con alegría.
Cuando entregues algo, entrégalo con generosidad y no con pesar. Que tus palabras acompañen tus obras y que tu bondad no se convierta en motivo de orgullo.
Antes de hablar, aprende. Antes de juzgar, escucha. Antes de enfermar, cuida de ti mismo. Antes de caer, fortalece tus pasos. El hombre prudente se prepara antes de que llegue la necesidad y por eso encuentra paz cuando otros son sorprendidos por la dificultad.

Capítulo 19

El trabajador constante acumula poco a poco aquello que necesita, pero quien corre detrás de ganancias rápidas suele terminar vacío. No permitas que tus deseos te gobiernen. Hay pasiones que parecen pequeñas al comienzo, pero terminan dominando por completo el corazón. Escucha atentamente y habla sólo cuando sea necesario. Muchos problemas nacen porque los hombres responden antes de comprender. El sabio escucha hasta el final y luego responde con prudencia.
Si conoces algo que puede perjudicar a otro, examina cuidadosamente si corresponde decirlo. A veces el silencio protege más que las palabras. Corrige a tu amigo antes de condenarlo. Pregúntale antes de juzgarlo. Muchas veces aquello que parecía una falta resulta ser un malentendido. La verdadera sabiduría no consiste solamente en acumular conocimiento.
Algunos conocen muchas cosas y aun así viven neciamente. La sabiduría verdadera transforma la conducta y guía las decisiones. Quien teme al Señor crecerá en entendimiento día tras día, y sus acciones reflejarán aquello que ha aprendido.

Capítulo 20

Hay correcciones que llegan en el momento oportuno y producen más beneficio que muchos regalos. Quien acepta una reprensión justa adquiere entendimiento, pero quien rechaza toda corrección permanece en su error. Hay quienes guardan silencio porque son sabios y hay quienes callan porque no tienen nada valioso que decir. Del mismo modo, algunos hablan en el momento adecuado y otros arruinan sus propios asuntos por no saber cuándo deben callar.
Hijo mío, escucha antes de responder. No interrumpas a quien está hablando ni te apresures a defender tu opinión antes de comprender completamente el asunto. Más vale el hombre que reconoce su ignorancia que aquel que presume saberlo todo. La humildad abre las puertas del aprendizaje, mientras que la arrogancia las mantiene cerradas.
No toda verdad debe decirse inmediatamente ni toda opinión merece ser expresada. El hombre prudente conoce el valor del silencio y sabe cuándo una palabra puede sanar y cuándo puede herir CAPÍTULO 21
Hijo mío, ¿has pecado? No continúes por el mismo camino. Pide perdón por tus faltas y aléjate de aquello que te hizo caer. Huye del pecado como quien huye de una serpiente venenosa.
Si te acercas demasiado a él terminará mordiéndote. Sus dientes son como los de un león y pueden destruir la víhombre. Toda injusticia es semejante a una espada de doble filo. Sus heridas son profundas y muchas veces permanecen abiertas durante años. Quien ama la sabiduría acepta la corrección. Quien desprecia la enseñanza termina convirtiéndose en enemigo de sí mismo. Las palabras del sabio son buscadas como agua fresca en medio del calor, pero las del necio producen cansancio y confusión. El corazón del prudente almacena conocimiento como un tesoro, mientras que la boca del insensato derrama continuamente necesad.
Acércate a los sabios y escucha atentamente sus enseñanzas. El conocimiento adquirido con humildad permanece mucho más tiempo que aquel obtenido unicamente para impresionar a otros.

Capítulo 22

El perezoso se parece a una piedra cubierta de barro. Quienes la ven buscan apartarla de su camino. También es como un montón de desperdicios que todos evitan tocar. No abandones la disciplina de tus hijos mientras aún puedes guiarlos. Corrígelos con amor para que aprendan prudencia antes de que lleguen los años en que deban enfrentar solos las decisiones de la vida. Llora por quien ha muerto, porque terminó su camino. Pero llora aún más por quien ha perdido la sabiduría, porque continúa viviendo sin dirección.
Dichoso quien posee un amigo fiel. Cuando uno cae, el otro lo ayuda a levantarse. Cuando uno se entristece, el otro comparte su carga. Si has herido a un amigo con tus palabras, no pierdas la esperanza. Muchas heridas pueden sanar mediante el arrepentimiento sincero. Pero si la traición fue profunda y deliberada, la confianza puede tardar mucho tiempo en regresar. Por eso guarda tu lengua y vigila tus palabras.
Muchas amistades han sobrevivido a las dificultades, pero pocas sobreviven a la traición.

Capítulo 23

Señor, pon vigilancia sobre mis labios y coloca una puerta delante de mi boca. No permitas que mi lengua me conduzca al error ni que mis palabras me hagan caer. ¿Quién puede dominar completamente sus pensamientos? ¿Quién puede evitar cada error? Por eso te pido que me disciplines antes de que mis faltas crezcan y me aparten del camino correcto. Acostúmbrate a decir la verdad y no permitas que la mentira encuentre lugar en tu corazón. Quien se acostumbra al engaño termina perdiendo la confianza de quienes lo rodean. No te entregues a deseos desordenados ni permitas que las pasiones gobiernen tu vida. Así como un fuego pequeño puede convertirse en un incendio, también los malos hábitos crecen cuando no son corregidos.
Recuerda que ninguna acción permanece completamente oculta. Lo que el hombre realiza en secreto termina dejando huellas que tarde o temprano salen a la luz.

Capítulo 24

La sabiduría se gloría entre su pueblo y levanta su voz en medio de la asamblea. Salí de la boca del Altísimo y cubri la tierra como una niebla suave. Habité en las alturas y mi trono se estableció entre las nubes. Recorrí los cielos, atravesé las profundidades y caminé sobre las olas del mar.
Busqué un lugar donde descansar y se me indicó dónde debía habitar. Entonces eché raíces entre un pueblo amado y floreció como un árbol plantado junto a aguas abundantes. Mi aroma es más dulce que los perfumes más finos y mis frutos son mejores que la miel. Quienes me comen vuelven a tener hambre de mí y quienes me beben desean beber nuevamente. Acérquense a mí todos los que me desean y sacíense de mis frutos. Mi recuerdo es más dulce que la miel y mi herencia vale más que los panales más preciados.
Quien me escucha no será avergonzado y quien trabaja conmigo no caerá fácilmente. Los que me dan a conocer brillarán como luces para muchas generaciones.

Capítulo 25

Tres cosas alegran profundamente mi corazón y son hermosas delante de Dios y de los hombres: la concordia entre hermanos, la amistad sincera entre vecinos y la armonía entre quienes comparten la vida. También he conocido cosas que producen tristeza: el anciano que ha perdido el juicio, el rico que vive dominado por la mentira y quien alcanza honor sin poseer sabiduría para sostenerlo. Hijo mío, si eres joven, aprende mientras aún tienes fuerzas. Si adquieres sabiduría temprano, ella permanecerá contigo durante toda tu vida.
No te avergüences de recibir consejo ni rechaces la enseñanza porque provenga de alguien más experimentado que tú. El hombre que escucha crece constantemente, pero quien cree saberlo todo permanece estancado. La verdadera belleza no se encuentra solamente en el rostro ni en las riquezas. Se encuentra en el corazón que vive con rectitud, en la palabra sincera y en la conducta que inspira confianza.

Capítulo 26

Dichoso el hombre que encuentra una compañera prudente. Sus días se multiplican en paz y su hogar se llena de alegría. Una mujer sabia es un regalo precioso y no existe riqueza capaz de igualar su valor. Así como el sol ilumina las alturas del cielo, también una buena esposa ilumina la casa donde habita. Su presencia trae tranquilidad, sus palabras edifican y su conducta inspira confianza.
El hombre que vive junto a una compañera fiel encuentra descanso después de las fatigas del día. Juntos através en la prosperidad y también las dificultades, sosteniéndose mutuamente cuando llegan tiempos de prueba. La belleza agrada a los ojos, pero la virtud alegra el corazón. El encanto exterior desaparece con los años, mientras que el carácter recto permanece y se fortalece con el tiempo. Por eso, hijo mío, valora la fidelidad más que los adornos y aprecia la prudencia más que cualquier tesoro.

Capítulo 27

Por causa de una pequeña ganancia muchos han caído en grandes errores. Persiguiendo riquezas olvidaron la justicia y vendieron su integridad por cosas que desaparecen rápidamente. Así como el tamiz separó los desperdicios cuando se lo sacude, también las palabras revelan lo que existe en el interior de una persona.
El horno prueba la calidad de la cerámica y la conversación prueba el carácter del hombre. No elogies a nadie antes de escucharlo hablar, porque es en sus palabras donde se manifiesta aquello que lleva dentro. Si persigues la justicia la alcanzarás y te revestirá como una vestidura gloriosa.
Las aves se reúnen con otras semejantes y la verdad permanece junto a quienes la buscan. El león espera a su presa y el pecado espera a quienes practican la injusticia. Por eso vigila tus pasos y no te apartes del camino recto.
Quien traiciona la confianza de un amigo destruye un tesoro difícil de recuperar.
Una herida puede sanar y una discusión puede terminar, pero la amistad quebrantada por la traición raravez vuelve a ser la misma.

Capítulo 28

El hombre que busca venganza encontrará venganza para sí mismo. Quien guarda resentimiento en su corazón termina cargando un peso que consume su propia paz. Perdona la ofensa de tu prójimo y tus propias faltas encontrarán misericordia. ¿Cómo puede pedir compasión quien se niega a mostrarla? ¿Cómo espera recibir perdón quien conserva odio contra su hermano? Recuerda tu final y abandona la enemistad. Recuerda que todos regresarán al polvo y que los días del hombre son breves sobre la tierra. Vigila especialmente tu lengua. Muchos han caído por causa de palabras pronunciadas sin reflexión. La espada hiere el cuerpo, pero la lengua imprudente hiere corazones y destruye amistades.
He visto a muchos perecer por el filo de la espada, pero muchos más han sido heridos por palabras crueles. Dichoso quien se mantiene libre de ese peligro y no se deja dominar por la ira ni por la murmuración.

Capítulo 29

Presta ayuda a tu prójimo cuando lo necesite y no cierres tu mano cuando tengas la posibilidad de hacer el bien. Quien socorre a otro en tiempos difíciles acumula un tesoro más valioso que el oro. Sin embargo, actúa con prudencia y no entregues todo cuanto posees sin discernimiento. La generosidad debe caminar junto a la sabiduría. Muchos prometen devolver lo recibido cuando atravesan dificultades, pero cuando llega el momento de cumplir su palabra se vuelven lentos para responder. Por eso ayuda con bondad, pero mantén los ojos abiertos.
Aun así, no permitas que las decepciones endurezcan tu corazón. Sigue mostrando compasión a los necesitados y recuerda que la misericordia produce frutos que muchas veces no alcanzas a ver inmediatamente. Más vale una vida sencilla acompañada de paz que una casa llena de riquezas obtenidas mediante injusticia.

Capítulo 30

Quien ama verdaderamente a su hijo lo corrige mientras aún hay tiempo. La disciplina dada con sabiduría produce frutos de rectitud y prepara el camino para los años futuros.
No abandones la formación de los jóvenes ni permitas que crezcan sin dirección. El árbol se endereza mientras es pequeño; después resulta mucho más difícil corregir su inclinación. Alégrate cuando veas crecer la prudencia en aquellos a quienes has instruido. No existe satisfacción comparable a contemplar el fruto de una enseñanza bien recibida.
La salud del cuerpo es una bendición y la serenidad del corazón vale más que grandes tesoros. Ninguna riqueza puede compararse con una mente tranquila ni con una conciencia libre de remordimientos. Más vale una vida sencilla acompañada de alegría que abundancia acompañada de angustia. El hombre agradecido disfruta incluso de las cosas pequeñas, mientras que el insatisfecho nunca encuentra suficiente. No entregues tu alma a la tristeza permanente ni permitas que la preocupación consuma tus días.
La aflicción excesiva debilita las fuerzas y roba la alegría que aún permanece disponible. Mantén un corazón agradecido, disfruta honestamente de los bienes que has recibido y recuerda que la paz interior es uno de los mayores regalos.

Capítulo 31

Las vigilias por las riquezas consumen el sueño y la preocupación por conservarlas aleja el descanso. El hombre pasa la noche pensando en aquello que posee y se levanta al amanecer temiendo perderlo. He visto a muchos agotarse persiguiendo abundancia y a otros encontrar paz con lo necesario. Quien ama el dinero nunca cree tener suficiente. Cuanto más acumula, más teme perder.
Dichoso el hombre que ha trabajado honestamente y puede disfrutar del fruto de su esfuerzo sin que la avaricia gobierne su corazón. Grande es la riqueza de quien posee una conciencia tranquila. Si te sientas a una mesa abundante, no te dejes dominar por la ansiedad ni extiendas la mano hacia todo lo que ven tus ojos. Recuerda que el dominio propio vale más que la abundancia. Come con moderación y levántate satisfecho antes de haber caído en el exceso. Así conservarás la salud de tu cuerpo y la claridad de tu mente. El hombre prudente conoce sus límites y no convierte los regalos de la vida en cadenas para sí mismo.

Capítulo 32

Si te han confiado una responsabilidad, cúmplela con humildad y no busques constantemente reconocimiento por tu trabajo. Habla cuando llegue tu momento y guarda silencio cuando otros deban ser escuchados. La sabiduría no consiste en hablar más que los demás, sino en saber cuándo una palabra resulta necesaria. Hijo mío, realiza cada tarea con diligencia y no actúes impulsivamente.
Antes de emprender un camino, reflexiona sobre sus consecuencias. Quien teme al Señor acepta la corrección y busca continuamente aprender. El orgulloso rechaza el consejo porque cree que ya conoce todas las respuestas.
No confies únicamente en tu propio juicio. Escucha, observa y aprende. La prudencia protege al hombre de errores que podrían haberse evitado fácilmente.

Capítulo 33

Existen estaciones para cada cosa y momentos diferentes para cada propósito. Así como el año tiene verano e invierno, también la vida posee tiempos de abundancia y tiempos de necesidad. No todos reciben las mismas tareas ni enfrentan las mismas pruebas. Unos trabajan la tierra, otros enseñan, otros gobiernan y otros sirven.
Cada uno ha recibido responsabilidades distintas. No envidies aquello que fue entregado a otro ni desprecies lo que te ha sido confiado. Realiza tu labor con fidelidad y encontrarás satisfacción en ella. Así como el alfarero moldea distintas vasijas según su propósito, también cada vida sigue un camino particular.
Lo importante no es compararse continuamente con los demás, sino caminar rectamente en el sendero que se ha recibido.

Capítulo 34

Las ilusiones engañan a muchos y las falsas esperanzas desvían a quienes ponen su confianza en ellas. Quien persigue sombras termina abrazando el vacío. Los sueños, por sí solos, no pueden guiar la vida. El hombre prudente distingue entre la fantasía y la realidad. He visto a quienes aprendieron mediante la experiencia adquirir un entendimiento que no puede obtenerse únicamente escuchando palabras. Los años enseñan lecciones que los libros no siempre alcanzan a transmitir. Sin embargo, no pongas tu confianza únicamente en tu experiencia. Busca también la sabiduría y permite que ella ilumine aquello que todavía no comprendes. La oración del hombre sincero asci fuerza. Cuando el corazón es recto, sus palabras encuentran favor delante del Altísimo.

Capítulo 35

Quien guarda la ley multiplica sus ofrendas. Quien practica la justicia presenta un sacrificio agradable. No pienses que los regalos materiales pueden reemplazar la rectitud. El Señor no se deja impresionar por la apariencia exterior cuando el corazón permanece lejos de Él. Ayuda al necesitado, sé fiel a tu palabra y actúa con misericordia.
Estas cosas tienen más valor que muchos sacrificios ofrecidos sin sinceridad. No apartes tu oído del clamor del pobre ni ignores las lágrimas de quien ha sido tratado injustamente. La oración del humilde atraviesa las nubes.
No descansa hasta llegar a su destino ni se detiene hasta ser escuchada. Por eso no pierdas la esperanza cuando parezca que tus súplicas tardan en encontrar respuesta. El tiempo de Dios no siempre coincide con el tiempo de los hombres.

Capítulo 36

Ten misericordia de tu pueblo y reúne nuevamente a quienes han sido dispersados. Haz que las naciones reconozcan tu grandeza y comprendan que no existe otro como Tú. Así como mostraste tu poder delante de nuestros antepasados, manifiéstalo nuevamente para que todos contemplen tus obras. Derrama sabiduría sobre quienes gobiernan y concede entendimiento a quienes deben tomar decisiones importantes.
Bendice a aquellos que buscan la verdad y fortalece a quienes permanecen fieles durante los tiempos difíciles. Escucha las oraciones de quienes te invocan y permite que las promesas pronunciadas por tus siervos encuentren cumplimiento. Entonces muchos reconocerán que el Señor continúa gobernando sobre la tierra y que su misericordia permanece generación tras generación.

Capítulo 37

Todo amigo dice: "Yo también soy tu amigo". Sin embargo, algunos lo son solamente de palabra. ¿No produce tristeza descubrir que quien compartía tu mesa se ha convertido en extraño? Durante la prosperidad muchos permanecen cerca, pero cuando llegan las dificultades desaparecen como la sombra al caer la noche.
Por eso, hijo mío, sé prudente al confiar tus pensamientos más profundos. Busca consejeros fieles y escucha a quienes desean sinceramente tu bienestar. Antes de tomar una decisión importante, reflexiona. Consulta a hombres sabios, pero por encima de todo escucha la voz de tu conciencia cuando ha sido formada por la verdad. Hay conocimientos que benefician a quien los posee y hay otros que sólo aumentan la vanidad. El hombre verdaderamente sabio utiliza lo que aprende para hacer el bien y para guiar correctamente sus pasos. No todo alimento conviene al cuerpo y no todo consejo conviene al alma. Así como distingues aquello que puedes comer, aprende también a distinguir aquello que permites entrar en tu corazón.

Capítulo 38

Honra al médico por el servicio que presta, porque también su conocimiento tiene origen en el Señor. De la tierra nacen remedios y el hombre prudente no los desprecia. Así como la madera endulzó las aguas amargas para mostrar el poder divino, también existen recursos destinados a aliviar el sufrimiento. . Cuando la enfermedad llegue a ti, no abandones la decisión ni descuides los cuidados necesarios. Busca ayuda, mantén tu corazón recto y no permitas que el orgullo te impida aceptar aquello que puede devolverte la salud. Hijo mío, derrama lágrimas por quien ha muerto y acompaña con respeto a quienes sufren una pérdida. El duelo tiene su momento, pero no permitas que la tristeza destruya tu vida. Recuerda que todos recorremos el mismo camino y que nadie permanece para siempre sobre la tierra. Observa también a quienes trabajan con sus manos.
El artesano, el agricultor, el constructor y el herrero dedican sus días a labores necesarias para la vida de todos. Gracias a ellos las ciudadas prosperan y las comunidades permanecen firmes. Cada oficio posee dignidad cuando se realiza con honestidad y responsabilidad.

Capítulo 39

El hombre que dedica su corazón a la sabiduría busca comprender las enseñanzas antiguas y medita profundamente en ellas. Reflexiona durante el día y también durante la noche. Observa las obras del Altísimo y procura descubrir las huellas de su sabiduría en la creación. Cuando encuentre entendimiento, lo compartirá con otros. Sus palabras serán como lluvia sobre tierra sedienta y muchos hallarán beneficio en sus enseñanzas.
Daré gracias al Señor con todo mi corazón y proclamaré sus maravillas. Desde el principio todas sus obras fueron hechas con sabiduría. Nada fue creado sin propósito y nada existe fuera de su conocimiento. Contempló el sol que ilumina la tierra, la luna que marca los tiempos y las estrellas que recorren silenciosamente los cielos. Cada una cumple la tarea que le fue asignada sin apartarse de su curso. Las obras del Señor son buenas y cada una cumple su propósito cuando llega el momento adecuado.

Capítulo 40

Grande es la carga que acompaña a los hijos de los hombres desde el día en que nacen hasta el día en que regresan a la tierra. Durante sus años conocen preocupaciones, temores, esperanzas y trabajos. Piensan en el futuro, recuerdan el pasado y muchas veces pierden la paz por cosas que todavía no han sucedido. Tanto el rey sentado en su trono como el hombre vestido con ropas sencillas comparten inquietudes semejantes. Ambos conocen el cansancio, la enfermedad y la incertidumbre. Sin embargo, hay dones que alegran la vida: un amigo fiel, una buena reputación, una conciencia tranquila y un corazón agradecido.
El oro y la plata pueden ofrecer seguridad por un tiempo, pero la sabiduría vale más que ambos. Las riquezas desaparecen, mientras que el buen nombre permanece en la memoria de quienes continúan viviendo. La misericordia es como un jardín fértil en tiempo de sequía. Quien la practica recoge bendición y deja tras de sí un recuerdo agradable.

Capítulo 41

Hijo mío, no temas recordar la muerte, porque ella espera a todos los hombres. Para algunos resulta amarga, especialmente para quienes viven rodeados de comodidades y creen que sus días nunca terminarán. Para otros representa descanso después de una larga vida de esfuerzo y sufrimiento. No te rebeles contra aquello que ha sido establecido para toda carne.
Antes que tú caminaron por este sendero innu generaciones y después de ti lo recorrerá. Preocúpate más por la manera en que vives que por el momento en que partirás. Procura dejar un nombre honorable. La riqueza puede perderse en una sola generación, pero una reputación construida con integridad puede perdurar mucho tiempo.
Averguénzate de la mentira, de la injusticia y de la traición. Averguénzate de aprovecharte del débil o de faltar a tu palabra. Pero no te avergüences de buscar la sabiduría ni de reconocer tus errores cuando sea necesario. La corrección aceptada con humildad produce más honor que la obstinación sostenida por orgullo.

Capítulo 42

No te avergüences de aquello que es correcto. No te avergüences de la ley, de la justicia ni de defender la verdad cuando otros la rechacen. No te avergüences de admitir una falta ni de reparar un error cometido. El hombre recto no es aquel que nunca se equivoca, sino aquel que reconoce sus equivocaciones y procura corregirlas. Sé cuidadoso con las responsabilidades que te han sido confiadas. Protege aquello que debe ser protegido y administra correctamente aquello que ha sido puesto bajo tu cuidado. Ahora contemplaré las obras del Señor y relataré lo que he visto. Las obras del Altísimo están llenas de belleza. Cada una manifiesta sabiduría y revela algo de su grandeza. El universo entero da testimonio de su poder y la creación proclama silenciosamente aquello que las palabras apenas pueden expresar.

Capítulo 43

El resplandor de las alturas revela la gloria del cielo. La bóveda celeste se extiende como una obra admirable y anuncia la grandeza de su Creador. Cuando el sol aparece en el horizonte proclama con su luz la magnificencia de quien lo hizo. Recorre diariamente su camino sin desviarse y cumple fielmente la tarea que le fue asignada desde el principio. ¿Qué admirable es su brillo cuando ilumina la tierra! Su calor sostiene la vida y su luz alcanza los rincones más lejanos. También la luna sigue su curso y señala el paso de los tiempos.
Crece y disminuye según el orden establecido para ella. Marca las estaciones y sirve como señal para los días y las fiestas. Las estrellas brillan durante la noche y permanecen en sus posiciones como centinelas silenciosos.
Obedecen las órdenes de quien las creó y no abandonan el lugar que les fue asignado. Contempla el arco iris cuando aparece entre las nubes. Su belleza llena de asombro a quien lo observa. Fue trazado por manos poderosas y rodea el cielo con colores admirables.
La nieve cae según su mandato. Los relámpagos iluminan el firmamento cuando Él lo dispone. Los vientos recorren la tierra siguiendo caminos que fueron establecidos mucho antes de que el hombre existiera. Por más que contemplemos estas maravillas, nuestras palabras resultan insuficientes. Podemos admirar sus obras, pero nunca alcanzaremos a describir completamente su grandeza. Por eso alabara mi alma al Señor, porque es más grande que todas sus obras y más glorioso que todo cuanto nuestros ojos pueden contemplar.

Capitulo 44

Ahora recordaré a los hombres ilustres y a nuestros antepasados generación tras generación. Hubo quienes gobernaron con sabiduría, quienes dieron consejo a los pueblos y quienes enseñaron conocimiento mediante sus palabras. Algunos fueron valientes en la guerra y otros destacaron por su prudencia durante tiempos de paz. Todos ellos recibieron honor en su generación y dejaron un recuerdo digno de ser conservado. Algunos tuvieron descendientes que continuaron su legado y mantuvieron vivo su nombre. Otros desaparecieron sin dejar memoria visible entre los hombres. Sin embargo, sus obras permanecen delante del Señor. Recordemos a aquellos que caminaron con rectitud y cuyas enseñanzas continúan produciendo fruto mucho tiempo después de su partida. Sus cuerpos regresaron a la tierra, pero su recuerdo permanece entre quienes eran la sabiduría.

Capítulo 45

Moisés fue amado por Dios y por los hombres. Su memoria permanece bendita entre las generaciones. El Señor le permitió contemplar su gloria y le concedió autoridad delante de reyes y pueblos. Por medio de él entregó enseñanzas, mandamientos y estatutos para guiar a Israel. También escogió a Aarón, su hermano, y lo apartó para el servicio sagrado.
Lo vistió con honor y le confió responsabilidades importantes dentro de la comunidad. Sobre sus vestiduras colocó adornos hermosos y señales de dignidad. Le concedió servir delante del altar y representar al pueblo en los asuntos sagrados. A pesar de los desafíos y de la oposición que enfrentaron, permanecieron firmes en la misión que les fue encomendada.
Por eso su memoria continúa siendo recordada con respeto y gratitud.

Capítulo 46

Josué, hijo de Nun, fue fuerte en la batalla y fiel en el cumplimiento de su tarea. Sucedió a Moisés y condujo al pueblo durante tiempos decisivos. Fue valiente cuando otros tuvieron miedo y permaneció firme cuando muchos dudaron. Gracias a su confianza, grandes obstáculos fueron superados.
También recordaré a Caleb, que mantuvo su fidelidad cuando la mayoría se apartó. Permaneció firme durante años y recibió finalmente aquello que le había sido prometido. Después surgieron jueces que guiaron al pueblo en distintos momentos. Mientras permanecieron fieles, trajeron paz y estabilidad a la nación. Que su recuerdo permanezca bendito y que las generaciones futuras aprendan de su ejemplo.

Capítulo 47

Después apareció Natán, profeta en tiempos de David. David fue escogido entre el pueblo como se separa la grasa de una ofrenda. Durante su juventud derrotó gigantes y eliminó la vergüenza de Israel. Cantó alabanzas al Altísimo y compuso hímmos llenos de gratitud. Amó profundamente al Señor y procuró honrarlo con todo su corazón. Estableció músicos, organizó cantos y llenó de alabanza los lugares de adoración. Aunque cometió errores, encontró misericordia porque se volvió nuevamente hacia Dios con arrepentimiento sincero. Después de él reinó Salomón, quien recibió sabiduría abundante.
Durante sus primeros años gobernó con entendimiento y su fama se extendió a tierras lejanas. Los pueblos acudían para escuchar sus enseñanzas y admirar su conocimiento. Sin embargo, incluso la sabiduría necesita vigilancia, porque el corazón humano puede desviarse cuando deja de permanecer atento.

Capítulo 48

Entonces surgió Elías, semejante a un fuego ardiente.
Sus palabras eran como una antorcha encendida. Durante tiempos de oscuridad levantó su voz y llamó al pueblo a regresar al Señor. Cerró los cielos y también los abrió nuevamente cuando llegó el momento establecido. Realizó grandes señales y mostró valentía frente a gobernantes poderosos. No temió las amenazas ni abandonó la verdad cuando resultó incómoda.
Después de él vino Eliseo, quien recibió una doble porción de su espíritu. Durante toda su vida realizó obras admirables y continuó la labor iniciada por su maestro. Ni siquiera después de su muerte desapareció completamente su influencia, porque su recuerdo siguió inspirando a quienes vinieron después. Los hombres pasan, pero las obras realizadas con fidelidad continúan produciendo fruto durante generaciones.

Capítulo 49

Recordará también a Josías, cuyo recuerdo es tan agradable como el perfume preparado por un experto. Su memoria es dulce para quienes aman la rectitud, porque dirigió su corazón hacia aquello que era correcto y procuró apartar la impiedad de en medio del pueblo. Muchos reyes se desviaron de los caminos rectos, pero él fortaleció aquello que estaba debilitado y buscó restaurar lo que había sido abandonado. Por eso su nombre permanece honrado entre las generaciones.
También recordaré a Jeremías, quien fue elegido antes de nacer para anunciar advertencias, corregir errores y llamar al arrepentimiento. Aunque enfrentó oposición y sufrió rechazo, permaneció fiel a la misión que había recibido. Ezequiel contempló visiones admirables y habló acerca de misterios que muchos no podían comprender. Sus palabras trajeron esperanza a quienes permanecían dispersos y recordaron al pueblo que el Señor continuaba obrando aun en tiempos difíciles.
Asimismo recordaré a los doce profetas. Que sus huesos florezcan nuevamente donde descansan, porque fortalecieron a Israel y consolaron al pueblo mediante mensajes de esperanza. ¿Cómo podríamos olvidar a Zorobabel? Fue como un sello precioso colocado en la mano derecha. Junto a Josué trabajó para reconstruir aquello que había sido destruido y levantó nuevamente la casa del Señor. También fue grande la memoria de Nehemías. Reconstruyó murallas derribadas, levantó puertas destruidas y devolvió fortaleza a una ciudad que había sido humillada.
Pocos hombres han sido creados semejantes a Enoc, quien agradó a Dios y fue tomado de la tierra como ejemplo para las generaciones futuras. Tampoco nació otro como José. Fue príncipe entre sus hermanos y sostén para su pueblo durante tiempos de necesidad. Su memoria permanece bendita y sus obras continúan siendo recordadas. Sem y Set fueron honrados entre los hombres, pero Adán supera a todos los seres vivientes porque fue el padre de toda la humanidad.
Simón, hijo de Onías, fue sumo sacerdote en sus días. Durante su vida fortaleció el templo y trabajó para preservar aquello que había sido confiado a su cuidado. Cuando aparecía entre el pueblo, irradiaba dignidad y nobleza. Era semejante a la estrella de la mañana cuando surge entre las nubes, como la luna llena en la noche clara y como el sol que ilumina el santuario del Altísimo. Era semejante al arco iris resplandeciendo entre las nubes y como las flores que aparecen en primavera. Así se veía cuando salía para bendecir al pueblo. Cuando extendía sus manos sobre la congregación y pronunciaba la bendición, todos incinaban el rostro hasta tocar la tierra. El pueblo elevaba entonces sus oraciones mientras esperaba la misericordia del Altísimo. Al concluir la ceremonia, la multitud se alegraba y alababa al Señor con una sola voz. El templo se llenaba de gratitud y los corazones encontraban paz. Con todo esto en mente, elevo mi oración al Dios de todos. Que continúe mostrando misericordia y concediendo paz a su pueblo. Que fortalezca nuestros días y permita que su favor permanezca con nosotros. Bienaventurado aquel que medita estas enseñanzas y las guarda en su corazón. Quien las practique crecerá en sabiduría y encontrará dirección para su camino.

Capítulo 51

Te daré gracias, Señor y Rey, y alabaré tu nombre continuamente. Escuchaste mi voz cuando me encontraba en dificultad. Me protegiste cuando los peligros me rodeaban y me libraste cuando parecía que no existía salida. Muchas veces me encontré cerca de la aflicción y aun así extendiste tu mano para sostenerme.
Cuando otros esperaban mi caída, me concediste ayuda. Cuando la angustia llenó mi corazón, me mostraste misericordia. Por eso proclamaré tus maravillas y daré gracias por tus bondades.
Desde mi juventud busqué la sabiduría. La deseé mientras aún era joven y la perseguí con perseverancia. Oré por ella, la busqué sinceramente y procuré caminar por sus senderos. Al principio avancé con pasos inseguros, pero poco a poco comprendí sus caminos.
Mi corazón se alegró cuando comenzó a revelarme sus enseñanzas y encontré en ella una compañera fiel para todos los días de mi vida. Incliné mi oído para escucharla y recibió abundante instrucción. Gracias a ella creció en entendimiento y encontré dirección cuando me sentía confundido.
Acérquense a la sabiduría todos aquellos que aún están aprendiendo. Habiten cerca de sus puertas y no se cansen de buscarla. ¿Por qué permanecen privados de algo tan valioso? ¿Por qué continúan sedientes teniendo una fuente tan cercana? Doblen su cuello bajo su yugo y permitan que ella los instruya.
Está más cerca de lo que imaginan. He trabajado poco y encontré gran descanso. Adquirí sabiduría y ella se convirtió en una posesión más valiosa que cualquier riqueza.
Por eso mi alma se alegra en ella y no dejaré de darle gracias al Señor que me la concedió. Así concluyen las enseñanzas de Jesús, hijo de Sirá. Fin del libro de Eclesiástico (Sirácides).

Isaías

Capítulo 1

Visión de Isaías acerca de Judá y Jerusalén. Escuchen, cielos, y presta atención, tierra, porque el Señor ha hablado. Crié hijos y los hice crecer, pero se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño y el asno reconoce el pesebre de su señor, pero mi pueblo ha olvidado el camino y ha dejado de comprender. ¡Ay de la nación cargada de culpa! Se ha apartado de la justicia y ha elegido caminos que conducen a la destrucción. Cuanto más fue corregida, más se alejó. La tierra ha sido herida por la violencia y las ciudadas muestran señales de abandono. Sin embargo, el corazón continúa endurecido. ¿De qué sirven los sacrificios cuando las manos están llenas de injusticia? ¿Para qué multiplicar ofrendas si el corazón permanece lejos de mí? Lávense y purifiquense. Aparten el mal de delante de sus ojos. Aprendan a hacer el bien. Busquen la justicia. Defiendan al oprimido. Protejan al huérfano y hagan justicia a la viuda. Entonces, aunque sus pecados sean como escarlata, podrán volverse blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, podrán llegar a ser como lana limpia. Si escuchan y obedecen, disfrutarán del fruto de la tierra. Pero si persisten en la rebeldía, cosecharán las consecuencias de su propio camino. La ciudad fiel se ha convertido en una ciudad llena de corrupción. Donde antes habitaba la justicia ahora se escucha el clamor de la violencia.
Sin embargo, llegará el día en que volveré a purificarla. Separaré las impurezas como quien refina la plata y restauraré aquello que fue destruido. Entonces volverán a llamarla Ciudad de Justicia y Ciudad Fiel.

Capítulo 2

Llegará el día en que el monte de la casa del Señor será establecido por encima de los demás montes y las naciones acudirán a él desde lugares lejanos. Muchos pueblos dirán: "Vengan, subamos al monte del Señor. Aprendamos sus caminos y caminemos por sus senderos." De Jerusalén saldrá enseñanza y las naciones encontrarán dirección.
Las espadas serán transformadas en herramientas para cultivar la tierra y las lanzas dejarán de utilizarse para la guerra. Nación no levantará espada contra nación ni volverán a prepararse para combatir. Casa de Jacob, camina a la luz del Señor. Pero he visto cómo los hombres llenaron su vida de cosas vacías. Acumularon riquezas, confiaron en sus propias fuerzas y buscaron seguridad en aquello que podían controlar con sus manos.
Por eso el orgullo será humillado y la arrogancia caerá al suelo. Sólo el Señor será exaltado cuando llegue ese día. Los hombres intentarán esconderse entre las rocas y refugiarse en las cavernas cuando contemplen la majestad de su gloria. Entonces abandonarán los ídolos que fabricaron para sí mismos y comprenderán cuán frágiles eran las cosas en las que habían depositado su confianza.
Miren cómo desaparecen los apoyos sobre los que muchos confiaban. Los líderes se vuelven débiles, los consejeros desaparecen y aquellos que debían guiar al pueblo pierden el rumbo. La confusión se extiende por las calles y cada hombre busca únicamente su propio beneficio. El joven se enfrenta al anciano y el irrespetuoso desprecia a quien merece honor. Los hombres buscan desesperadamente al alguien que los dirija, pero pocos están preparados para asumir esa respon
Jerusalén tropieza porque sus palabras y sus acciones se levantaron contra el Señor.
Sin embargo, digan al justo que le irá bien, porque recogerá el fruto de sus obras. Pero ay del malvado, porque cosechará aquello que sembró con sus propias manos. He visto cómo los poderosos se aprovechan de los débiles y cómo quienes deberían proteger al pueblo utilizan su posición para beneficiarse a sí mismos. Por eso el juicio llegará también a ellos.

Capítulo 4

En aquel día, aquello que fue purificado volverá a florecer. Los que permanezcan fieles serán llamados santos y sus nombres serán contados entre los vivos. El Señor lavará las impurezas de su pueblo y eliminará la corrupción que contaminó la ciudad. Entonces extenderá su protección sobre ella como una nube durante el día y como una llama resplandeciente durante la noche. Habrá refugio contra el calor, protección contra la tormenta y seguridad durante los tiempos difíciles. Aquello que parecía perdido encontrará restauración y aquello que parecía destruido volverá a levantarse.

Capítulo 5

Cantaré acerca de mi amado y de su viña. Mi amado plantó una viña en una colina fértil. Preparó cuidadosamente la tierra, quitó las piedras y escogió las mejores vides. Construyó una torre para protegerla y preparó un lugar esperando una abundante cosecha.
Pero cuando llegó el tiempo de recoger los frutos, la viña produjo uvas silvestres. ¿Qué más podía hacerse por ella que no se hubiera hecho ya? Esperaba justicia y encontró violencia. Esperaba rectitud y escuchó el clamor de los oprimidos. Ay de quienes acumulan casa tras casa y campo tras campo hasta que no queda lugar para los demás.
Ay de quienes persiguen el placer desde la mañana hasta la noche y olvidan contemplar las obras del Señor. Ay de quienes llaman bien al mal y mal al bien. De quienes convierten la oscuridad en luz y la luz en oscuridad.
Por eso la viña será abandonada y aquello que parecía firme comenzará a derrumbarse. Porque rechazaron la enseñanza y despreciaron la sabiduría que les fue ofrecida.

Capítulo 6

En el año en que murió el rey Uzías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y sublime. Los bordes de su manto llenaban el templo y todo el lugar estaba lleno de su gloria. Sobre Él permanecían serafines. Cada uno tenía seis alas. Con dos cubrían su rostro, con dos cubrían sus pies y con dos volaban.
Y clamaban unos a otros diciendo: "Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos. Toda la tierra está llena de su gloria." La voz de aquellos que proclamaban estas palabras hizo temblar los cimientos del templo y el lugar se llenó de humo. Entonces dije: "¡Ay de mí! Estoy perdido. Soy un hombre de labios impuros y habito en medio de un pueblo de labios impuros, y mis ojos han contemplado al Rey, al Señor de los ejércitos." Uno de los serafines voló hacia mí llevando un carbón encendido que había tomado del altar.
Tocó mis labios y dijo: "Tu culpa ha sido quitada y tu pecado ha sido perdonado." Después escuché la voz del Señor que decía: "¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?" Entonces respondí: "Aquí estoy. Envíame a mí." Y fui enviado para anunciar palabras difíciles a un pueblo que escucharía sin comprender y miraría sin ), aun después del juicio permanecería un remanente, como el tronco que queda en pie después de que el árbol ha sido cortado.
En aquellos días el corazón del rey y el corazón del pueblo se estremecieron como árboles sacudidos por el viento, porque noticias de guerra llegaban desde todas partes. Entonces el Señor me dijo:
"Ve al encuentro del rey y dile que permanezca tranquilo. Que no tema ni deje que su corazón se debilite por causa de las amenazas que escucha." Porque aquello que parecía inevitable no sucedería como los hombres imaginaban.
Si no permanecen firmes en la fe, tampoco permanecerán firmes en el futuro. Y el Señor volvió a hablar: "Pide una señal." Pero el rey respondió que no la pediría. Entonces escuché estas palabras: "El Señor mismo les dará una señal. La joven concebirá y dará a luz un hijo, y será llamado Emanuel." Antes de que el niño alcance la edad suficiente para distinguir plenamente entre el bien y el mal, muchas de las amenazas que hoy producen temor habrán desaparecido.
Aun así, vendrán tiempos difíciles sobre la nación porque muchos decidieron confiar más en alianzas humanas que en la dirección del Señor.

Capítulo 8

El Señor me indicó que escribiera claramente aquello que estaba por suceder para que quedara como testimonio para las generaciones futuras. Muchos rechazaron las aguas tranquilas que les eran ofrecidas y prefirieron confiar en fuerzas que parecían más impresionantes a los ojos humanos. Por eso vendrían tiempos de angustia. Las aguas crecerían como un río desbordado y avanzarían sobre la tierra. Sin embargo, el pueblo debía recordar una verdad: "Dios está con nosotros."
Muchos dirían: "Teman esto" o "teman aquello". Pero el Señor dijo: "No teman lo que ellos temen ni se llenen de terror." A Él debían considerar santo y en Él debían encontrar refugio.
Algunos tropezarían porque rechazaron sus palabras, mientras otros encontrarían seguridad en ellas. Cuando llegaran los días de oscuridad, muchos buscarían respuestas en lugares equivocados. Consultarían voces vacías y perseguirían ilusiones. Pero quienes permanecieran atentos a la enseñanza encontrarían luz aun en medio de la noche más oscura.

Capítulo 9

El pueblo que caminaba en tinieblas verá una gran luz. Sobre aquellos que habitaban en tierra de sombra resplandecerá claridad. La alegría crecerá como la de los hombres durante la cosecha y como la de quienes celebran una gran victoria.
Porque el peso que los oprimía será quebrado. Las botas utilizadas para la guerra y las vestiduras manchadas por la violencia serán consumidas por el fuego. Porque un niño nos ha nacido. Un hijo nos ha sido dado. Sobre sus hombros reposará el gobierno y será llamado Admirable Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno y Príncipe de Paz. Su autoridad crecerá continuamente y su reino no tendrá fin.
Establecerá justicia y rectitud desde ahora y para siempre. Sin embargo, muchos continuaron endureciendo su corazón. A pesar de las advertencias, siguieron confiando en sí mismos.
Por eso la corrección continuó llegando. Los p cayeron, los orgullosos fueron humillados y quienes rechazaron escuchar enfrentaron las consecuencias de sus decisiones. Pero aun en medio de todo ello permanecía la promesa de una luz futura que no sería extinguida.

Capítulo 10

Ay de quienes escriben leyes injustas y utilizan su autoridad para oprimir a los débiles. Ay de quienes privan a los necesitados de justicia y se aprovechan de quienes no pueden defenderse.
¿Qué harán cuando llegue el día de rendir cuentas? ¿Dónde esconderán aquello que han acumulado mediante la injusticia? He visto naciones que se creían invencibles y gobernantes convencidos de que su poder jamás terminaría. Decían: "Con mi fuerza he conseguido estas victorias." Pero olvidaban que todo poder tiene límites.
El hacha no puede jactarse delante de quien la utiliza. Tampoco la herramienta puede atribuirse el mérito de la obra realizada. Por eso el orgullo sería derribado. Los bosques más densos serían reducidos y aquello que parecía imposible de mover caería ante la voluntad del Señor. Sin embargo, no todo sería destruido.
Un remanente permanecería. Aquellos que aprendieran a confiar verdaderamente en el Señor ya no dependerían únicamente de fuerzas humanas. Regresarían a Él con sinceridad y encontrarían esperanza para el futuro. Así como un bosque talado puede volver a producir vida, también un pueblo corregido puede encontrar restauración cuando vuelve sus pasos hacia el camino correcto.

Capitulo 11

Entonces brotará un retoño del tronco de Isaí y una rama crecerá de sus raíces. Sobre él reposará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y entendimiento, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de conocimiento y reverencia. No juzgará por las apariencias ni decidirá únicamente por lo que escuchen sus oídos. Defenderá con justicia a los humildes y dará sentencia recta a favor de los necesitados.
Su palabra tendrá poder y la rectitud será el cinturón que rodee su cintura. Entonces habrá paz donde antes existía violencia. El lobo habitará junto al cordero y el leopardo descansará junto al cabrito. El becerro y el león caminarán juntos, guiados por un niño pequeño.
La vaca y la osa compartirán los mismos pastos y sus crías reposarán juntas. El león comerá paja como el buey. El niño jugará junto a la guarida de la serpiente sin sufrir daño alguno. Nadie destruirá ni hará mal en todo mi santo monte, porque la tierra estará llena del conocimiento del Señor como las aguas cubren el mar. En aquel día las naciones buscarán al descendiente de Isaí y encontrarán en él esperanza.
En aquel día dirás: Te doy gracias, Señor. Aunque estuviste airado por un tiempo, tu enojo pasó y ahora me consuelas. Dios es mi salvación. Confiaré y no tendré miedo, porque Él es mi fuerza y mi canto. Con alegria sacarán agua de las fuentes de la salvación. Den gracias al Señor y proclamó su nombre. Den a conocer sus obras entre los pueblos y anuncien la grandeza de sus maravillas. Canten alabanzas porque ha realizado cosas admirables. Que toda la tierra conozca lo que ha hecho. Alégrate y canta con fuerza, porque grande es el Santo de Israel en medio de ti.

Capítulo 13

Ésta es la carga acerca de Babilonia que me fue mostrada. Levanten una señal sobre la montaña y convoquen a quienes han sido preparados para ejecutar juicio. Escucho el ruido de una multitud.
Escucho el movimiento de naciones reunidas. El Señor de los ejércitos está preparando sus instrumentos. Ha llegado el día del Señor, día de estremecimiento y de juicio. Los corazones desfallecerán y las manos perderán su fuerza. Los hombres se mirarán unos a otros llenos de temor. Las estrellas dejarán de mostrar su brillo y el sol parecerá escurecerse.
Castigaré la arrogancia de los soberbios y haré caer la altivez de quienes se creen invencibles. Babilonia, gloria de los reinos y orgullo de las naciones, llegará a ser como una ciudad abandonada. Sus calles quedarán vacías y sus palacios silenciosos.
Aquello que parecía eterno desaparecerá y el viento recorrerá sus ruinas.

Capítulo 14

Cuando el Señor tenga misericordia de su pueblo, volverá a establecerlo en su tierra. Entonces cesará el sufrimiento y terminarán muchos de los trabajos que lo habían oprimido. En aquel día se entonará un canto contra el rey de Babilonia: ¿Cómo cayó el opresor? ¿Cómo terminó aquel que sembraba temor entre las naciones? La tierra descansa y los pueblos celebran porque ya no escuchan su voz. Tú que decías en tu corazón: "Subiré a los cielos.
Levantaré mi trono por encima de las estrellas. Seré semejante al Altísimo." Ahora has sido derribado. Aquello que parecía indestructible ha sido reducido al silencio. Así ocurre con quienes edifican su grandeza sobre el orgullo. Pero el Señor cumplirá sus propósitos y nadie podrá impedir aquello que ha determinado realizar.

Capítulo 15

Escuchen la palabra acerca de Moab. Durante la noche sus ciudadas han sido golpeadas y sus habitantes lloran sobre los caminos. Los lugares que antes estaban llenos de actividad ahora se encuentran cubiertos por el lamento. Los hombres suben a los lugares altos para llorar. Las lágrimas corren por sus rostros y la tristeza llena sus corazones.
Los campos se marchitan y las aguas disminuyen. Los pastos pierden su verdor y los rebaños buscan alimento sin encontrarlo. He visto a los fugitivos caminar cargando aquello que pudieron rescatar.
He escuchado el clamor que se extiende desde una ciudad hasta otra. Porque ninguna fortaleza humana permanece para siempre y ninguna nación puede sostenerse únicamente por su propia fuerza. Aun los más poderosos descubren finalmente la fragilidad de aquello en lo que confiaban.

Capítulo 16

Envíen mensajeros desde la tierra de Moab. Los fugitivos buscan refugio y los desplazados buscan un lugar donde permanecer seguros. Como aves expulsadas de su nido, así se dispersan los habitantes de aquellas regiones. Caminan de un lado a otro buscando protección mientras el temor los acompaña.
Sean compasivos con quienes llegan necesitados. No entreguen al fugitivo ni abandonen al que busca refugio. Porque llegará el día en que la violencia será quebrantada y los opresores desaparecerán.
Entonces será establecido un trono en misericordia. Sobre él se sentará un gobernante justo que buscará la verdad, amará la rectitud y actuará con integridad. Pero he escuchado acerca del orgullo de Moab. Su arrogancia era conocida entre las naciones. Confiaba en su propia fuerza y se exaltaba a sí mismo. Por eso sus cantos se convertirán en lamento y la alegria de sus campos desaparecerá por un tiempo. Sin embargo, incluso en medio del juicio, el corazón del profeta se conmueve al contemplar el sufrimiento de los pueblos.

Capítulo 17

Ésta es la palabra acerca de Damasco. La ciudad perderá su esplendor y muchas de sus fortalezas quedarán vacías. Aquello que parecía seguro será sacudido y lo que parecía firme comenzará a desmoronarse. La gloria de Jacob también disminirá por un tiempo. Será como un campo después de la cosecha, donde sólo quedan algunos frutos en las ramas más altas. Sin embargo, un remanente permanecerá.
Entonces los hombres volverán sus ojos hacia su Creador y dejarán de confiar únicamente en las obras de sus manos. Ya no depositarán su esperanza en ídolos ni en aquello que ellos mismos fabricaron. Las naciones rugen como mares agitados, pero cuando el Señor las reprende huyen como paja llevada por el viento. Al caer la tarde aparece el temor, pero antes del amanecer muchos peligros ya han desaparecido.
Así termina el destino de quienes buscan destruir aquello que Dios ha decidido preservar.

Capítulo 18

¡Ay de la tierra situada más allá de los ríos lejanos, cuyos mensajeros recorren las aguas llevando noticias de una nación a otra! Escuchen todos los habitantes de la tierra. Cuando la señal sea levantada sobre los montes, obsérvenla. Cuando suene la trompeta, presten atención. Porque el Señor observa silenciosamente desde su morada. Así como el calor madura la cosecha y el rocío cae sobre los campos, también Él contempla el desarrollo de los acontecimientos.
Antes de que la cosecha llegue a su madurez completa, algunas ramas serán cortadas y otras serán podadas. Entonces muchos comprenderán que ningún plan humano prospera si se opone a los propósitos establecidos por Dios. Pero llegará también el día en que pueblos lejanos traerán presentes al Señor. Hombres de naciones distantes acudirán para honrar su nombre y reconocer su grandeza.

Capítulo 19

Ésta es la palabra acerca de Egipto. Miren cómo el Señor avanza sobre una nube veloz. Los ídolos tiemblan delante de su presencia y los corazones pierden su confianza. Los egipcios se enfrentarán unos contra otros. Ciudad luchará contra ciudad y vecino contra vecino. Buscarán consejo en adivinos y en quienes afirman conocer secretos ocultos, pero no encontrarán respuestas.
Las aguas disminuirán y muchos recursos desaparecerán. Los pescadores lamentarán su pérdida y quienes trabajan junto al río verán disminuir su sustento. Los sabios de Egipto quedarán confundidos. Aquellos que afirmaban poseer respuestas descubrirán que su conocimiento es insuficiente. Sin embargo, llegará un tiempo diferente.
Los egipcios conocerán al Señor. Le presentarán ofrendas y elevarán oraciones. Él escuchará su clamor y les mostrará misericordia. En aquel día habrá un camino entre Egipto y Asiria. Antiguos enemigos caminarán juntos y encontrarán paz. Israel será bendición en medio de ellos y los tres pueblos compartirán una misma esperanza.

Capítulo 20

En aquellos días recibí una orden extraña. El Señor me dijo que caminara descalzo y sin las vestiduras exteriores que normalmente utilizaba. Así lo hice durante un tiempo, convirtiéndome en una señal para quienes observaban.
Entonces el Señor declaró: "Así como mi siervo ha caminado de esta manera como señal para las naciones, así también muchos serán llevados cautivos y experimentarán humillación." Quienes habían puesto toda su confianza en alianzas humanas quedarán sorprendidos. Dirán: "¿Cómo ocurrió esto? ¿Dónde está la ayuda en la que confiábamos?"
Entonces comprenderán que la verdadera seguridad no proviene de los hombres ni de los ejércitos, sino del Señor. Aquellos que habían depositado toda su esperanza en poderes terrenales descubrirán cuán frágiles son las cosas que parecían más firmes. Y muchos aprenderán que la confianza mal colocada termina convirtiéndose en desilusión.

Capitulo 21

Ésta es la carga acerca del desierto junto al mar. Como tormentas que avanzan desde tierras lejanas, así vi acercarse acontecimientos que llenaban de inquietud el corazón. Una visión me fue mostrada y aquello que contemplé era difícil de soportar. Mi espíritu se turbó dentro de mí y el temor se apoderó de mis pensamientos. Preparan banquetes, colocan mesas y celebran como si nada fuera a suceder. Comen y beben sin advertir que el peligro se acerca. Entonces una voz dijo: "Levanta un centinela y que anuncie lo que vea." El centinela observó atentamente desde su puesto. Miró durante el día y permaneció vigilante durante la noche. Finalmente exclamó:
"¡Ha caído! ¡Ha caído Babilonia!" Los ídolos fueron quebrados y aquello en lo que muchos habían confiado quedó reducido a ruinas. Entonces comprendí que ninguna ciudad permanece para siempre y que ninguna grandeza humana puede sostenerse eternamente.

Capitulo 22

Ésta es la palabra acerca del valle de la visión. ¿Por qué suben todos a los techos? ¿Por qué las calles están llenas de agitación? La ciudad se llena de ruido y celebración mientras los peligros se acercan silenciosamente. He visto a los líderes huir y a los guerreros perder valor. Muchos intentan encontrar seguridad mediante sus propias estrategias, pero olvidan buscar al Señor que gobierna sobre todas las cosas.
Observan las murallas, cuentan las armas y fortalecen las defensas, pero no vuelven sus ojos hacia quien permitió que la ciudad existiera. Por eso llegaron días de tristeza y de llanto. Sin embargo, muchos respondieron diciendo: "Comamos y bebamos, porque mañana moriremos." Y no comprendieron la gravedad del momento que estaban viviendo.
También escuché una palabra acerca de quienes utilizan posiciones de autoridad para engrandecerse. Construyen monumentos para preservar su nombre y creen que su recuerdo permanecerá para siempre. Pero el Señor derriba al orgulloso y exalta al humilde. Aquello que fue levantado mediante arrogancia terminará cayendo, mientras que aquello establecido con rectitud permanecerá firme.

Capitulo 23

Ésta es la palabra acerca de Tiro. Lamenten, naves que recorren los mares, porque la ciudad del comercio ha sido herida. Aquella que recibía mercaderes de muchas naciones y acumulaba riquezas mediante el intercambio ha quedado en silencio.
Sus puertos se vacían y sus mercados dejan de escuchar las voces que antes los llenaban de actividad. Muchos se preguntan: "¿Cómo pudo ocurrir esto?" Porque contemplaban sus riquezas y pensaban que nada podría derribarla. Pero el Señor mostró que la gloria humana es pasajera y que la prosperidad sin humildad no permanece para siempre. Después de muchos años volverá a levantarse y recuperará parte de su actividad. Sin embargo, comprenderá que toda prosperidad verdadera depende finalmente de Dios.

Capítulo 24

Miren cómo el Señor extiende su mano sobre la tierra. Las ciudadas son sacudidas y las naciones se estremecen. Los poderosos y los humildes enfrentan las mismas realidades, porque nadie puede escapar completamente a aquello que ha sido determinado. La tierra se marchita bajo el peso de la injusticia. Los hombres quebrantaron pactos, olvidaron principios rectos y se apartaron de caminos antiguos. Por eso la tristeza cubre muchos lugares y la alegria desaparece de numerosas ciudadas.
Las puertas permanecen vacías y los cantos se convierten en silencio. Sin embargo, aun en medio de la oscuridad permanecen voces que glorifican al Señor desde distintos rincones de la tierra. Cuando todo parece perdido, todavía existe esperanza para quienes permanecen fieles. La tierra puede temblar y las estructuras humanas pueden derrumbarse, pero el reino del Señor permanece firme.

Capítulo 25

Señor, tú eres mi Dios. Te exaltaré y alabaré tu nombre porque has realizado cosas admirables. Tus planes fueron establecidos desde antiguo y se cumplen con fidelidad. Has transformado fortalezas orgullosas en ruinas y has mostrado que ninguna ciudad puede resistirse para siempre a tu voluntad. Por eso los pueblos fuertes te honraran y las naciones reconocerán tu poder.
Has sido refugio para el necesitado y protección para quien atravesaba la angustia. Has sido sombra durante el calor y abrigo durante la tormenta. En este monte prepararás un banquete para todos los pueblos. Destruirás el velo que cubre a las naciones y pondrás fin a aquello que produce tristeza. La muerte será vencida y las lágrimas serán secadas. Entonces muchos dirán: "Éste es nuestro Dios. Hemos esperado en Él y nos ha salvado." La alegría llenará los corazones y el temor desaparecerá.

Capítulo 26

En aquel día se cantará este canto en la tierra de Judá: Tenemos una ciudad fuerte. La salvación la protege como murallas firmes. Abran las puertas para que entre el pueblo justo, aquel que permanece fiel.
Tú guardará en perfecta paz a quien mantiene su pensamiento en ti, porque ha aprendido a confiar. Confíen en el Señor para siempre, porque en Él existe una roca eterna. Los orgullosos son derribados y las alturas de la arrogancia terminan cayendo. Pero los humildes encuentran un camino seguro para avanzar.
Durante la noche mi alma te busca. Desde lo profundo de mi interior anhelo tu presencia. Cuando tu justicia se manifiesta, los habitantes de la tierra aprenden rectitud. Señor, danos paz, porque incluso las cosas que hemos logrado fueron posibles gracias a tu ayuda. Otros señores intentaron dominarnos, pero sólo tu nombre permanecerá para siempre. Los justos florecerán y los que descansan volverán a levantarse para participar nuevamente de la alegría preparada por Dios.

Capítulo 27

En aquel día el Señor levantará su espada poderosa contra Leviatán, la serpiente veloz y escurridiza que se mueve por las profundidades. Ninguna fuerza podrá escapar de su juicio ni ocultarse de su presencia.
En aquel día se cantará acerca de la viña amada: Yo la cuido constantemente. La riego día y noche para que nadie la daño. Vigilo sus caminos y la protejo de quienes intentan destruirla. No guardo ira contra ella.
Si aparecen espinos y zarzas, los enfrentaré y los consumiré. Pero si buscan refugio en mí, encontrarán paz. Llegará el tiempo en que Jacob echará raíces.
Israel florecerá y llenará la tierra con sus frutos. ¿Fue castigado con la misma severidad que aquellos que intentaron destruirlo? No. Aunque fue corregido, no fue abandonado por completo. Por medio de la disciplina aprendió a apartarse de los ídolos y a recordar nuevamente a su Dios. En aquel día sonará una gran trompeta y aquellos que se encontraban dispersos regresarán. Vendrán desde tierras lejanas y adorarán al Señor en su santo monte.

Capítulo 28

¡Ay de la corona orgullosa de los ebrios de Efraín! Su gloria se marchita como una flor que pierde su belleza bajo el calor del verano. Aquello que parecía admirable comienza a desaparecer. Los hombres tropiezan porque se han dejado dominar por la arrogancia. Escuchan consejos equivocados y rechazan la verdad cuando les es presentada. Pero el Señor será una corona gloriosa para el remanente de su pueblo. Será fortaleza para quienes buscan justicia y valor para quienes permanecen firmes. He llamado una y otra vez, pero muchos se negaron a escuchar. Les ofrecí descanso y tranquilidad, pero prefirieron seguir sus propios caminos. Por eso aprenderán mediante circunstancias difíciles aquello que no quisieron aprender mediante la enseñanza. Escuchen y presten atención.
El agricultor no ara continuamente sin sembrar. Tampoco trilla todos los cultivos de la misma manera. Cada tarea tiene su tiempo y cada situación requiere sabiduría diferente.
Así también actúa el Señor. Sus caminos están llenos de entendimiento y sus decisiones poseen un propósito que muchas veces el hombre no alcanza a comprender inmediatamente.

Capítulo 29

¡Ay de Ariel, ciudad donde habitó David!
Los años pasan y las celebraciones continúan, pero el corazón del pueblo se ha alejado. La ciudad será rodeada y conocerá días difíciles. Su voz se volverá débil como un susurro que surge desde el polvo. Sin embargo, los enemigos que parecían innumerables desaparecerán como polvo arrastrado por el viento. Sucederá como un sueño. El hambriento sueña que come, pero despierta con el estómago vacío. El sediento sueña que bebe, pero al despertar continúa teniendo sed.
Así ocurrirá con quienes se levantan contra el monte de Sión. Muchos tienen ojos pero no ven. Tienen oídos pero no escuchan. Las palabras les su entendimiento. Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón se encuentra lejos de mí. Por eso haré una obra admirable entre ellos. La sabiduría de los sabios desaparecerá y el entendimiento de los entendidos quedará confundido. Pero los humildes volverán a alegrarse y quienes sufren encontrarán esperanza.

Capítulo 31

¡Ay de quienes descienden a Egipto busca un confian en caballos, carros y ejércitos numerosos, pero no vuelven sus ojos hacia el Santo de Israel. Los hombres son hombres y no dioses. Sus caballos son carne y no espíritu. Cuando llegue el momento de la prueba, tanto quien busca ayuda como quien promete ayudar descubrirán sus limitaciones. Como un león que protege aquello que considera suyo, así defenderá el Señor a Jerusalén. Como aves que vuelan sobre sus nidos para protegerlos, así extenderá su cuidado sobre su pueblo. Regresen a Aquel de quien se han apartado. Llegará el día en que muchos abandonarán los ídolos fabricados por sus propias manos y reconocerán la inutilidad de aquello en lo que habían depositado su confianza. Entonces la ciudad encontrará protección y el temor comenzará a desaparecer.

Capítulo 30

¡Ay de los hijos rebeldes que toman decisiones sin consultarme! Buscan alianzas y protección donde no deberían buscarla. Confían en la fuerza de otros hombres y olvidan la fuente verdadera de su seguridad. Corren hacia Egipto esperando encontrar refugio, pero descubrirán que aquello en lo que confiaban no podrá salvarlos.
El Señor les había dicho: "En el arrepentimiento y en la calma encontrarán salvación. En la Pero respondieron: "No queremos ese camino." Por eso conocieron el temor y la incertidumbre. Sin embargo, el Señor espera para mostrar misericordia. Se levanta para manifestar compasión porque ama la justicia. Dichosos aquellos que aprenden a esperar en Él. Tus lágrimas no durarán para siempre. Cuando clames, Él escuchará tu voz y responderá.
Aunque hayas comido el pan de la aflicción y bebido el agua de la dificultad, llegará el día en que volverás a escuchar dirección clara delante de ti. Tus ojos contemplarán nuevamente a tu Maestro y tus pasos encontrarán el camino correcto.

Capítulo 32

He aquí que un rey gobernará con justicia y sus líderes actuarán con rectitud. Cada uno será como refugio contra el viento y protección durante la tormenta. Serán semejantes a corrientes de agua en tierra seca y a la sombra de una gran roca en medio del desierto. Los ojos de quienes ven no estarán cerrados y los oídos de quienes escuchan permanecerán atentos.
El corazón impulsivo aprenderá sabiduría y la lengua apresurada hablará con claridad. Ya no se llamará noble al necio ni honorable al engañador. El necio continúa pensando necesidades y el engañador sigue buscando maneras de perjudicar a otros. Pero la verdad terminará revelando aquello que cada uno lleva dentro. Levántense y escuchen. Las cosechas pueden fallar y los campos pueden quedar vacios por un tiempo. Sin embargo, llegará el día en que el Espíritu sea derramado desde lo alto.
Entonces el desierto florecerá y los campos producirán abundancia. La justicia traerá paz y la rectitud producirá tranquilidad duradera. Mi pueblo habitará en lugares seguros, descansará sin temor y encontrará reposo después de largos años de incertidumbre.

Capítulo 33

y si, destructor que aún no has sido destruido! Has actuado con engaño y violencia, pero llegará el día en que experimentarás aquello mismo que hiciste sufrir a otros. Señor, ten misericordia de nosotros. En ti hemos puesto nuestra esperanza. Sé nuestra fortaleza cada mañana y nuestra salvación en tiempos de angustia. Al sonido de tu voz las naciones se dispersan. Cuando te levantas, los pueblos tiemblan y los planes de los poderosos se desmoronan. Los caminos permanecen vacíos y muchos pactos han sido quebrantados.
La tierra parece entristecida y sus habitantes pierden la confianza. Pero ahora me levantaré, dice el Señor. Ahora seré exaltado y mostraré mi poder. Los hombres conciben proyectos vacíos y cosechan decepción. Sus propios caminos terminan consumiéndolos. Sin embargo, quienes viven con justicia habitarán en lugares seguros.
Verán al Rey en toda su hermosura y contemplarán una tierra restaurada. Ya no habrá temor ni opresión. Aquello que producirá angustia será sólo un recuerdo lejano. Tus ojos contemplarán Jerusalén como una ciudad tranquila, firme y segura, donde la paz volverá a establecerse.

Capitulo 34

Acérquense, naciones, y escuchen. Presten atención, pueblos de toda la tierra. El Señor ha pronunciado juicio sobre la arrogancia de quienes persisten en la violencia y rechazan continuamente la justicia. Los cielos se enrollarán como un pergamino y las estrellas parecerán caer como hojas secas desprendidas de un árbol. La tierra recogerá las consecuencias de la injusticia acumulada durante generaciones. Los orgullosos contemplarán cómo desaparece aquello que consideraban eterno.
Las fortalezas quedarán vacías y los lugares donde abundaba la actividad se convertirán en silencio. Porque existe un tiempo para la paciencia y también un tiempo para el juicio. Todo cuanto ha sido escrito se cumplirá. Ninguna palabra pronunciada por el Señor caerá al suelo sin alcanzar su propósito.

Capítulo 35

El desierto y la tierra seca se alegrarán. Los lugares estériles florecerán como jardines llenos de vida. Donde antes había sequedad aparecerán flores y abundancia. Fortalezcan las manos cansadas y afirmen las rodillas debilitadas. Digan a quienes tienen miedo: "Sean fuertes. No teman." Porque el Señor viene para salvar. Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos de los sordos escucharán nuevamente.
El cojo correrá como un ciervo y la lengua del mudo cantará de alegría. Brotarán aguas en el desierto y corrientes atravesarán tierras áridas. Existirá un camino llamado Camino Santo. Los redimidos caminarán por él con seguridad. La tristeza y los suspiros huirán. La alegría los acompañará y el gozo coronará sus cabezas.
En aquellos días Senaquerib, rey de Asiria, avanzó contra las ciudades fortificadas de Judá y buscó someterlas. Sus mensajeros llegaron con palabras de amenaza. Decían: "No permitan que su confianza los engañer. ¿Qué nación ha podido resistir el poder de Asiria? ¿Quién podrá librarlos de nuestras manos?" Muchos escucharon aquellas palabras y sintieron temor.
Pero el pueblo permaneció en silencio porque así se le había ordenado. Los mensajeros regresaron llevando sus desafíos y sus burlas.
Intentaban debilitar la confianza del pueblo y sembrar desesperación en los corazones. Sin embargo, la situación no dependía únicamente de ejércitos humanos ni de la fuerza de las armas. Había una batalla más profunda que aún no había llegado a su desenlace.

Capítulo 37

Cuando el rey Ezequías escuchó aquellas palabras rasgó sus vestidos y buscó al Señor. Envió mensajeros al profeta Isaías para pedir dirección. Y ésta fue la respuesta: "No temas por las palabras que has escuchado." El Señor había visto la arrogancia del rey de Asiria y conocía cada una de sus amenazas.
Entonces Ezequías recibió una carta llena de desafíos y burlas. La llevó al templo, la extendió delante del Señor y oró: "Señor de los ejércitos, tú eres Dios sobre todos los reinos de la tierra. Inclina tu oído y escucha. Abre tus ojos y contempla." Entonces llegó una respuesta. El rey de Asiria no entraría en la ciudad. No lanzaría flechas contra ella ni levantaría terraplenes a sus puertas. Aquella misma noche el Señor actuó. El ejército que parecía invencible fue derrotado y el peligro desapareció.
Senaquerib regresó a su tierra y allí encontró el final de sus días. Así quedó demostrado que la seguridad de Jerusalén no dependía únicamente de murallas o soldados, sino de la mano que la protegía.

Capítulo 38

En aquellos días Ezequías enfermó gravemente. Entonces recibió una palabra que le anunciaba que sus días llegaban a su fin. El rey volvió su rostro hacia la pared y oró con lágrimas. Recordó los años en los que había procurado caminar con integridad y pidió misericordia. Antes de que Isaías abandonara el palacio, el Señor volvió a hablar:
"He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas." Le fueron añadidos años de vida y recibió una señal para confirmar aquella promesa. Entonces Ezequías elevó un cántico. Dijo que había sentido cómo sus días se acortaban y cómo la sombra de la muerte se acercaba. Pero también reconoció que Dios había librado su vida de la destrucción y había puesto sus pecados detrás de su espalda. Por eso prometió seguir alabándolo mientras permaneciera con vida.

Capítulo 39

En aquellos días llegaron mensajeros desde Babilonia trayendo cartas y presentes para Ezequías, porque habían oído acerca de su enfermedad y de su recuperación. Ezequías los recibió con alegría y les mostró sus tesoros. Les abrió las puertas de sus depósitos y les permitió contemplar su plata, su oro, sus perfumes, sus armas y todo cuanto poseía. No hubo nada en sus dominios que no les mostrara.
Entonces Isaías se presentó delante del rey y le preguntó: "¿Qué dijeron esos hombres y de dónde vinieron?" El rey respondió: "Vinieron de una tierra lejana, de Babilonia." Isaías volvió a preguntar: "¿Qué vieron en tu casa?" Y Ezequías respondió: "Lo vieron todo." Entonces Isaías dijo: "Escucha la palabra del Señor. Llegará el día en que todo cuanto existe en esta casa será llevado a Babilonia. Nada quedará. Incluso algunos de tus descendientes serán llevados lejos y servirán en tierras extranjeras."
Ezequías escuchó aquellas palabras y comprendió que se referían a tiempos futuros.
Consueien a mi pueblo. Hablen a su corazón y anúcniente que el tiempo de la aflicción no durará para siempre. Una voz clama en el desierto: "Preparen el camino del Señor. Enderecen senderos en los lugares ásperos. Que los valles sean levantados y las montañas rebajadas."
Entonces la gloria del Señor será revelada y toda carne la contemplará. Toda carne es como la hierba del campo. Florece por un tiempo y luego se seca cuando sopla el viento. Los hombres aparecen y desaparecen, las generaciones se suceden unas a otras, pero la palabra de Dios permanece para siempre. Levanta tu voz y anuncia las buenas noticias.
Mira, el Señor viene con poder. Como pastor apacentará su rebaño. Reunirá a los corderos en sus brazos y los conducirá con ternura. ¿Quién midió las aguas con la palma de su mano? ¿Quién calculó la extensión de los cielos? Las naciones son como una gota en un balde delante de Él. Los gobernantes se levantan por un tiempo y luego desaparecen. ¿Por qué dices que has sido olvidado? ¿No has escuchado? ¿No lo sabes? El Señor es eterno. No se cansa ni se fatiga. Da fuerzas al cansado y multiplica el vigor del débil.
Los jóvenes pueden fatigarse y los fuertes pueden tropezar, pero quienes esperan en el Señor renovarán sus fuerzas. Levantarán vuelo como las águilas. Correrán sin cansarse y caminarán sin desfallecer.

Capítulo 41

Guarden silencio delante de mí y escuchen. ¿Quién levantó desde el oriente a aquel que avanza cumpliendo propósitos establecidos mucho antes de su nacimiento? Las naciones observan y tiemblan. Los pueblos buscan seguridad y se animan unos a otros mientras fabrican ídolos con sus propias manos. Los artesanos trabajan el metal y la madera. Refuerzan aquello que han construido para que no caiga.
Pero tú, Israel, no temas. Te he escogido y no te he rechazado. No tengas miedo, porque yo estoy contigo. No te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré. Te sostendré con mi mano poderosa. Quienes se levantan contra ti desaparecerán como polvo llevado por el viento. Buscarás a tus enemigos y no los encontrárs.
Porque yo soy quien toma tu mano y te dice: "No temas. Yo te ayudaré." Aunque te sientas pequeño y débil, te transformaré en instrumento de victoria. Los pobres y necesitados buscan agua y no la encuentran, pero yo abriré fuentes en lugares inesperados y haré brotar ríos en medio del desierto. Entonces todos comprenderán que la mano del Señor ha realizado estas cosas.

Capítulo 42

He aquí mi siervo, a quien sostengo. Mi escogido, en quien se complace mi alma. He puesto sobre él mi espíritu y traerá justicia a las naciones. No gritará para imponerse ni buscará llamar la atención sobre sí mismo. La caña quebrada no terminará de romperla y la llama débil no será apagada por su mano. Perseverará hasta establecer justicia.
Canten al Señor un cántico nuevo. Que los habitantes de las costas, los desiertos y las ciudadas eleven alabanzas. Durante mucho tiempo guardé silencio, pero ahora hablaré.
Abriré caminos donde parecía imposible avanzar y convertiré la oscuridad en luz delante de quienes confían en mí. Pero aquellos que depositan toda su esperanza en ídolos quedarán avergonzados. Escuchen, ustedes que tienen oídos. Miren, ustedes que tienen ojos.
Porque muchas veces la verdad estuvo delante de ustedes y aun así no la reconocieron

Capítulo 43

No temas, porque yo te he redimido. Te he llamado por tu nombre y me perteneces. Cuando pases por las aguas, estaré contigo. Cuando atravieses ríos caudalosos, no te cubrirán. Cuando camines por el fuego, no serás consumido y las llamas no prevalecerán contra ti. Porque yo soy el Señor, tu Dios. Eres precioso delante de mis ojos y te amo. Traerá a tus hijos desde el oriente y los reuniré desde el occidente. Diré al norte: "Entrégalos", y al sur: "No los retengas." Traigan a todos mis hijos desde los lugares más lejanos.
Ustedes son mis testigos. Antes de mí no hubo dios y después de mí no habrá otro. Yo anuncio, yo salvo y yo cumplo mis promesas.
No recuerden únicamente las cosas antiguas. Voy a hacer algo nuevo. Ya está comenzando. ¿No lo perciben? Abriré caminos en el desierto y haré surgir ríos donde antes sólo había sequedad.
El pueblo que formé para mí proclamará mis alabanzas y recordará mis maravillas.

Capítulo 44

Ahora escucha, Jacob, siervo mío, Israel, a quien escogí. Así dice el Señor que te formó desde el vientre y te sostiene desde tu nacimiento: No temas, porque yo te ayudaré. Derramaré agua sobre la tierra sedienta y corrientes sobre el suelo seco. Derramaré mi espíritu sobre tu descendencia y mi bendición sobre tus hijos. Crecerán como árboles junto a corrientes de agua y florecerán como la hierba después de la lluvia.
Uno dirá: "Yo pertenezco al Señor." Otro llevará con orgullo el nombre de Israel. Yo soy el primero y yo soy el último. Fuera de mí no hay otro Dios. ¿Quién puede anunciar el futuro como yo? ¿Quién puede declarar desde antiguo aquello que todavía no ha sucedido? No teman ni se llenen de ansiedad. Los hombres cortan un árbol. Con una parte preparan fuego para calentarse y cocinar sus alimentos. Con otra parte fabrican un ídolo y luego se inclinan delante de él. No comprenden lo que hacen. No se preguntan: "¿Cómo puede salvarme aquello que fabriqué con mis propias manos?"
Pero tú, Israel, no olvides estas cosas. Te formé para que fueras mi siervo y jamás te olvidaré. He borrado tus rebeliones como una nube que desaparece y tus pecados como la niebla de la mañana. Regresa a mí, porque te he redimido. Canten, cielos, porque el Señor ha actuado. Alégrense montañas y bosques. Que los árboles levanten su voz, porque el Señor ha mostrado misericordia a su pueblo.

Capítulo 45

Así dice el Señor a Ciro, a quien tomó de la mano para cumplir sus propósitos. Iré delante de ti y abriré caminos donde otros encuentran obstáculos. Derribaré puertas de bronce y romperé cerrojos de hierro. Te entregaré tesoros ocultos y riquezas escondidas para que comprendas que yo soy el Señor. Aunque no me conocías, te llamé por tu nombre. Yo formo la luz y permito la oscuridad. Traigo paz y permito tiempos de prueba. Yo soy quien gobierna sobre todas estas cosas. ¡Ay de quien discute con su Creador! ¿Acaso la vasija pregunta al alfarero por qué fue hecha de determinada manera? Así como el barro permanece en manos del artesano, también los hombres permanecen en las manos de Dios.
Vuélvanse a mí y serán salvos, habitantes de toda la tierra. Porque yo soy Dios y no existe otro. Ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua reconocerá mi autoridad. Muchos llegarán avergonzados por haber confiado en caminos equivocados, pero quienes buscan al Señor encontrarán justicia y salvación.
Bel se inclina y Nebo cae. Los ídolos son colocados sobre animales para ser transportados porque no pueden moverse por sí mismos. Deben ser cargados por quienes esperan recibir ayuda de ellos. Pero yo los he sostenido desde su nacimiento. Los llevé cuando eran pequeños y continuaré sosteniendo los primos. Hasta la vejez seguiré siendo el mismo. Yo los hice y yo los llevaré. ¿Con quién pueden compararme? ¿Quién es semejante a mí? Los hombres gastan o rola para fabricar imágenes. Después se inclinan delante de ellas y las llaman dioses.
Las levantan sobre sus hombros porque no pueden caminar. Las colocan en un lugar y allí permanecen inmóviles. Pueden clamarles durante horas, pero no responderán. Yo anuncio el final desde el principio y revelo mis propósitos mucho antes de que sucedan. Lo que he decidido realizar, lo cumpliré.

Capítulo 47

Desciende y siéntate en el polvo, Babilonia. Tú que te llamabas reina de los reinos descubrirás que tu gloria no era eterna. Durante mucho tiempo viviste confiando en tus riquezas y en tu poder. Decías en tu corazón: "Nadie me ve. Nadie puede derribarme."
Pero la desgracia llegará cuando menos la esperes. Toda la sabiduría en la que confiabas resultará insuficiente. Tus astrólogos observarán los cielos y tus consejeros intentarán encontrar respuestas, pero ninguno podrá evitar aquello que ha sido determinado. La ciudad orgullosa finalmente que no existe seguridad fuera de Dios.

Capítulo 48

Escucha esto, casa de Jacob. Hablan acerca de Dios y pronuncian su nombre, pero muchas veces sus corazones permanecen lejos de él. Por eso anunció los acontecimientos antes de que sucedieran. Lo hice para que nadie dijera después: "Mi ídolo realizó estas cosas." Desde hace tiempo escuchaste estas palabras y ahora las ves cumplirse delante de tus ojos.
Por amor a mi nombre contuve mi ira y mostré paciencia. Te he probado como se prueba la plata en el horno. No compartiré mi gloria con los ídolos. Escúchame. Yo soy el primero y también el último. Mi mano estableció los fundamentos de la tierra y extendió los cielos.
Si hubieras prestado atención a mis mandamientos, tu paz habría sido como un río y tu justicia como las olas del mar. Salgan de Babilonia. Anuncien con alegría que el Señor ha redimido a su pueblo. Cuando atravesaron desiertos no padecieron sed, porque hizo brotar agua de la roca para ellos. No existe paz para quienes persisten en la maldad, pero sí para quienes regresan a los caminos del Señor.

Capítulo 49

Escúchenme, pueblos lejanos. El Señor me llamó desde antes de mi nacimiento. Pronunció mi nombre cuando aún estaba en el vientre de mi madre. Hizo de mis palabras una espada afilada y me protegió bajo la sombra de su mano. Yo dije: "He trabajado en vano y he gastado mis fuerzas sin resultado." Pero mi causa permanece delante del Señor y mi recompensa está en sus manos. Es poco que sólo restaures a Israel. También serás luz para las naciones y llevarás salvación hasta los confines de la tierra. Los reyes se levantarán al verte y los gobernantes mostrarán respeto porque el Señor es fiel.
En tiempo favorable te escucharé y en día de salvacion te ayudaré. ¿Puede una madre olvidar al hijo que llevó en su vientre? Aunque ella llegara a olvidarlo, yo nunca me olvidaré de ti. Mira. He grabado tu nombre en las palmas de mis manos. Tus murallas permanecen continuamente delante de mí. Levanta los ojos y observa. Tus hijos regresan desde lugares lejanos. Aquello que parecía perdido volverá a reunirse y la alegría reemplazará al lamento.

Capítulo 50

El Señor dice: ¿Dónde está el acta de divorcio con la que despedí a mi pueblo? ¿A cuál de mis acreedores los vendí? Fueron sus propias faltas las que produjeron separación y fueron sus rebeliones las que trajeron sufrimiento.
Cuando vine, ¿por qué nadie respondió? Cuando llamé, ¿por qué nadie escuchó? ¿Acaso mi mano se ha acortado para salvar? ¿Ha disminuido mi poder para rescatar? Con una palabra puedo secar el mar y convertir los ríos en desierto. El Señor me ha dado lengua de discípulo para saber sostener con una palabra al cansado. Cada mañana despierta mi oído para escuchar como escuchan quienes desean aprender.
No fui rebelde ni me aparté. Ofrecí mi espalda a quienes golpeaban y mi rostro a quienes arrancaban la barba. No escondí mi rostro de la humillación ni de los insultos. Pero el Señor me ayuda. Por eso no quedé avergonzado. Por eso afirmé mi rostro como piedra y sé que no será confundido. ¿Quién desea acusarme?
Que se acerque. ¿Quién puede declararme culpable? El Señor es quien me justifica. Quienes confían únicamente en sí mismos terminarán viendo cómo sus propias fuerzas se consumen, pero quienes escuchan la voz del Señor encontrarán dirección aun en medio de la oscuridad.

Capítulo 51

Escúchenme ustedes que buscan la justicia y desean permanecer cerca del Señor. Miren la roca de donde fueron cortados y la cantera de donde fueron extraídos. Recuerden a Abraham y a Sara. Cuando fueron llamados parecían pocos, pero fueron bendecidos y multiplicados. Así también el Señor consolará a Sión. Transformará sus ruínas y hará florecer sus lugares desiertos. La alegría volverá a escucharse donde antes sólo existía tristeza.
Presten atención, pueblos. Mi enseñanza saldrá como luz para las naciones. La salvación está cerca y mi justicia no tardará.
Los cielos desaparecerán como humo y la tierra se desgastará como una vestidura antigua, pero mi salvación permanecerá para siempre. No teman las críticas de los hombres ni se desalienten por sus palabras. Los hombres pasan como la hierba, pero la justicia del Señor permanece generación tras generación.
Despierta, brazo del Señor. Levántate como en los días antiguos cuando realizaste grandes maravillas. Los redimidos regresarán cantando. La alegría eterna coronará sus cabezas y el sufrimiento huirá delante de ellos.

Capítulo 52

Despierta, Sión. Revístete de fortaleza y de hermosura. Sacúdete el polvo y levántate. Las cadenas serán quitadas y los días de numización llegarán a su fin. Mi pueblo conocerá nuevamente mi nombre y comprenderá que soy yo quien habla. ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia buenas noticias! Trae paz. Anuncia salvación. Proclama que Dios reina. Los centinelas levantan su voz y cantan juntos porque contemplan con sus propios ojos la restauración. Alégrense, ruinas de Jerusalén. El Señor ha consolado a su pueblo y ha redimido su ciudad. Todas las naciones contemplarán su salvación. Apártense y salgan de la impureza. Lleven consigo aquello que ha sido consagrado. No saldrán apresuradamente ni huirán con temor, porque el Señor irá delante de ustedes y también caminará detrás de ustedes.
He aquí que mi siervo actuará con sabiduría. Será exaltado y levantado en alto. Muchos se asombrarán al verlo, porque su apariencia será distinta a la de los demás hombres. Sin embargo, sorprenderá a numerosas naciones y los reyes guardarán silencio delante de él. CAPÍTULO 53 ¿Quién ha creído nuestro anuncio? ¿Sobre quién se ha manifestado el brazo del Señor? Creció como una raíz en tierra seca. No tenía apariencia majestuosa ni belleza que atrajera las miradas. Fue despreciado y rechazado. Los hombres apartaban el rostro de él y no le dieron valor.
Sin embargo, llevó nuestros sufrimientos y cargó nuestras aflicciones. Pensamos que estaba siendo castigado, pero era por nuestras faltas que soportaba dolor. Fue herido por nuestras rebeliones y quebrantado por nuestras iniquidades.
Sobre él cayó el castigo que nos trajo paz. Como ovejas nos habíamos extraviado y cada uno siguió su propio camino. Pero el Señor puso sobre él la carga de todos nosotros. Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca. Como cordero llevado al matadero guardó silencio.
Fue separado de entre los hombres y muchos pensaron que su historia había terminado. Sin embargo, después de la aflicción contemplará el fruto de su obra y quedará satisfecho. Por medio de su fidelidad justificará a muchos. Por eso recibirá honor y participará entre los grandes, porque entregó su vida y llevó sobre sí las faltas de muchos.

Capítulo 54

Alégrate, mujer que parecía estéril.
Levanta tu voz y canta. Extiende el espacio de tu tienda y ensancha sus cortinas. Porque crecerás y te multiplicarás. No temas. No serás avergonzada. Olvida los días de humillación, porque tu Creador es tu esposo y el Señor de los ejércitos es su nombre. Por un breve momento pareciste abandonada, pero con gran misericordia volverás a ser reunida.
Las montañas pueden moverse y las colinas pueden desaparecer, pero mi amor por ti no se apartará. Te reconstruiré con piedras preciosas y estableceré tus fundamentos con firmeza. Todos tus hijos serán enseñados por el Señor y grande será su paz. Ninguna arma levantada injustamente será desmentida. Ésta es la herencia de los siervos del Señor.

Capítulo 55

Todos los que tienen sed, vengan a las aguas. Aunque no tengan dinero, acérquense. Compren y coman. Reciban gratuitamente aquello que verdaderamente alimenta. ¿Por qué gastar esfuerzos en aquello que no satisface? Escúchenme atentamente y encontrarán vida. Haré con ustedes un pacto eterno. Busquen al Señor mientras puede ser hallado. Llámelo mientras está cercano. Que el malvado abandone sus caminos y que quien piensa perversamente cambie sus pensamientos. Regrese al Señor y encontrará misericordia.
Mis pensamientos no son sus pensamientos y mis caminos son más altos que los de ustedes. Así como los cielos son más altos que la tierra, así también mis caminos superan los caminos humanos. La lluvia cae del cielo y no regresa sin haber cumplido su propósito. Así también ocurre con mi palabra. No volverá vacía. Realizará aquello para lo cual fue enviada.
Saldrán con alegría y serán guiados en paz. Los montes y las colinas cantarán delante de ustedes y los árboles del campo aplaudirán con sus ramas. Donde había espinos crecerán cipreses y donde había zarzas florecerán árboles hermosos. Y todo esto será una señal eterna de la fidelidad del Señor. CAPÍTULO 56
Así dice el Señor: Guarden la justicia y practiquen la rectitud, porque mi salvación está cerca y mi justicia pronto será revelada. Dichoso el hombre que permanece firme en estas palabras y no se aparta de ellas. Dichoso aquel que guarda sus manos de hacer el mal y mantiene su corazón dispuesto para obedecer. Que el extranjero no diga: "El Señor me ha separado de su pueblo." Y que el eunuco no diga: "Soy como un árbol seco."
Porque así dice el Señor: A quienes permanecen fieles, guardan mis caminos y aman aquello que me agrada, les daré un lugar en mi casa y un nombre que no será borrado. Será mejor que hijos e hijas, porque permanecerá para siempre.
También a los extranjeros que se acercan para servir al Señor, amar su nombre y caminar en sus caminos, los conduciré a mi monte santo y los llenaré de alegría en mi casa de oración. Sus ofrendas serán recibidas y sus oraciones escuchadas. Porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. Yo reuniré a los dispersos de Israel y reuniré también a muchos otros junto a ellos. Pero los guardianes de mi pueblo permanecen dormidos.
Son centinelas que no vigilan y pastores que sólo buscan su propio beneficio. Cada uno sigue su propio camino y procura únicamente aquello que le conviene. Dicen: "Vendrá un nuevo día y será mejor que éste." Pero continuán ignorando aquello que realmente importa.

Capítulo 57

El justo desaparece y pocos comprenden el significado de su partida. Los hombres rectos son llevados y nadie reflexiona sobre ello. Muchos son apartados antes de que lleguen tiempos aún más difíciles. Ellos encuentran descanso.
Caminan en rectitud y ahora reposan en paz. Pero ustedes continúan siguiendo caminos que los alejan de Dios. Corren detrás de aquello que promete satisfacción y termina dejando vacío el corazón. Buscan refugio en cosas que no pueden salvarlos y depositan su confianza en aquello que desaparece con el paso del tiempo. Cuando llegue la dificultad, ¿quién responderá por ustedes? ¿Quién podrá sostenerlos? El viento se llevará todas esas falsas seguridadades como hojas secas arrastradas por una tormenta.
Pero quien busca refugio en el Señor encontrará una herencia firme y habitará en su santo monte. Porque así dice el Alto y Sublime, el que habita la eternidad y cuyo nombre es Santo: en las alturas, pero también junto al tado y al humilde. Estoy cerca de quien reconoce su necesidad y busca mi ayuda. No contenderé para siempre ni mantendré eternamente mi enojo, porque el espíritu del hombre se debilitaría delante de mí. Vi sus caminos. Vi sus heridas. Vi su extravío. Y aun así decidi sanarlo.
Lo conduciré nuevamente y devolveré consuelo a quienes lloran. Paz para el que está cerca. Paz para el que está lejos.
Yo traeré restauración. Pero los impíos son como el mar agitado que nunca puede descansar. Sus aguas remueven lodo y suciedad continuamente. No existe paz para quienes persisten en la maldad.
Capítulo 58
Clama con todas tus fuerzas. No guardes silencio. Haz escuchar la verdad como el sonido de una trompeta.
Mi pueblo me busca diariamente. Pregunta por mis caminos y aparenta desear justicia. Se acerca como si fuera una nación que ama la rectitud y desea obedecer.
Sin embargo preguntan: "¿Por qué ayunamos y no nos escuchas? ¿Por qué nos humillamos y no respondes?" Porque mientras ayunan continuán buscando únicamente su propio interés. Mientras inclinan la cabeza continuán oprimiendo a otros. Mientras realizan ceremonias mantienen el corazón lejos de la misericordia.
¿Es éste el ayuno que yo deseo? ¿Consiste solamente en inclinar el rostro y cubrirse con vestiduras de tristeza? El ayuno que yo he escogido es diferente. Rompe las cadenas de la injusticia. Libera a quienes están oprimidos. Comparte tu pan con quien tiene hambre. Recibe en tu casa al que no tiene refugio.
Viste al que carece de abrigo. No cierres tu corazón delante de quien necesita ayuda. Entonces tu luz surgirá como la aurora. Tus heridas sanarán. Tu justicia caminará delante de ti y la gloria del Señor te rodeará. Entonces llamarás y Él responderá. Clamarás y escucharás: "Aquí estoy." Si apartas la opresión, la mentira y la maldad, si extiendes tu mano al necesitado y alimentas al afligido, tu luz brillará incluso en medio de la oscuridad. Serás como un jardín bien regado.
Como una fuente cuyas aguas nunca Levantarás durante generaciones. Y serás llamado restaurador de caminos y reparador de brechas.
Capítulo 59
La mano del Señor no se ha acortado para salvar ni sus oídos se han vuelto incapaces de escuchar. Son las injusticias de los hombres las que han levantado una separación y son sus propias acciones las que obscurecieron el camino. Sus manos están manchadas por la violencia y sus labios pronuncian engaño. Nadie defiende sinceramente la verdad ni busca la justicia con integridad. Confían en palabras vacías y construyen esperanzas sobre aquello que no puede sostenerse.
Los caminos de la paz les resultan desconocidos. Avanzan por senderos torcidos y quienes los siguen terminan alejándose cada vez más de la seguridad. Por eso la justicia parece distante y la rectitud permanece fuera de alcance. Buscan luz, pero continúan avanzando entre sombras. Caminan como ciegos buscando una pared para sostenerse y tropiezan incluso al mediodía como si estuvieran en plena noche.
Entonces reconocieron su condición y dijeron: "Nuestras rebeliones son muchas y nuestros errores se levantan contra nosotros. Sabemos lo que hemos hecho y conocemos las faltas que hemos cometido." La verdad cayó en las plazas y la rectitud no encontraba lu; permanecer. Quien intentaba apartarse del convertía en presa de quienes amaban la injusticia. El Señor contempló todo esto y vio que no había nadie capaz de intervenir. No encontró quien defendiera la justicia ni quien restaurara lo que había sido destruido. Entonces su propio brazo trajo salvación y su justicia lo sostuvo. Se visió de rectitud como una armadura y colocó la salvación sobre su cabeza. Actuó con poder para responder a cada uno según sus obras. Desde el occidente hasta el oriente muchos llegarán a reconocer su nombre. Cuando el enemigo avance como una inundación, el Espíritu del Señor levantará una barrera contra él. Entonces vendrá redención para quienes abandonan sus rebeliones y vuelven sus pasos hacia Dios con sinceridad.
Capítulo 60
Levántate y resplandece, porque tu luz ha llegado y la gloria del Señor se ha levantado sobre ti. La oscuridad cubre la tierra y densas sombras envuelven a los pueblos, pero sobre ti resplandece una luz que no puede ser apagada. Las naciones caminarán hacia ese resplandor y los reyes serán atraídos por la claridad de tu amanecer. Levanta los ojos y mira a tu alrededor. Todos ellos se reúnen y vienen hacia ti. Tus hijos regresan desde lugares lejanos y tus hijas son traídas con cuidado desde los confines de la tierra. Entonces mirarás y tu corazón se llenará de alegría. Aquello que parecía perdido volverá a tus manos y lo que fue dispersado será reunido nuevamente. Vendrán caravanas cargadas de riquezas. Llegarán pueblos de tierras distantes trayendo presentes y proclamando las maravillas del Señor. Las puertas permanecerán abiertas continuamente, de día y de noche, para recibir a quienes llegan desde todas las naciones.
Ya no se escucharán noticias de violencia dentro de tus fronteras ni se hablará de destrucción en tus calles. Tus muros serán llamados Salvación y tus puertas Alabanza. El sol dejará de ser tu única luz durante el día y la luna ya no será necesaria durante la noche, porque el Señor mismo será tu luz eterna. Tus días de tristeza terminarán y tu pueblo habitará en justicia. Lo que fue plantado por la mano de Dios florecerá para manifestar su gloria.
Capitulo 61
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas noticias a los humildes. Me ha enviado para sanar corazones quebrantados, para proclamar libertad a los cautivos y apertura a quienes viven encerrados en la oscuridad. Me ha enviado para anunciar el tiempo favorable del Señor y para consolar a todos los que lloran. A quienes permanecen en tristeza, se se dirá que la unidad de la unidad de la unidad de la unidad de la un
Capítulo 62
Por amor a Sión no guardará silencio y por amor a Jerusalén no descansará hasta que su justicia resplandezca como una antorcha encendida en medio de la noche. Las naciones contemplarán su restauración y los reyes observarán su gloria. Recibirás un nombre nuevo que será pronunciado por el Señor mismo. Ya no serás llamada abandonada ni desolada. Serás llamada deseada y amada, porque el Señor encuentra alegría en ti y vuelve a tomarse como su pueblo. Como el navio se alegra por la novia, así se alegrará Dios por ti. Sobre tus murallas he puesto centinelas que no guardarán silencio ni de día ni de noche. Continuamente recordarán las promesas del Señor hasta que Jerusalén sea establecida nuevamente como motivo de alegría para toda la tierra. Miren, la salvación viene. Su recompensa viene con Él y delante de Él marcha aquello que ha preparado. Entonces serán llamados Pueblo Santo, Redimidos del Señor. La ciudad será conocida como Buscada y Nunca Abandonada.
Capítulo 63
¿Quién es éste que viene desde Edom con vestiduras teñidas de rojo? ¿Quién es éste que avanza con poder y majestad? He venido después de obtener victoria. He venido con fuerza para salvar. ¿Por qué están rojas tus vestiduras como las de quien pisa uvas en un lugar?
He caminado solo por el lagar y nadie estuvo conmigo. Por eso mis vestiduras fueron manchadas durante la batalla. Recordaré las misericordias del Señor y las maravillas que realizó en favor de su pueblo. En todos sus sufrimientos Él también estuvo presente. Los sostuvo, los levantó y los condujo durante generaciones.
Los llevó como un padre lleva a sus hijos y les mostró compasión una y otra vez. Sin embargo, muchas veces se rebelaron y entristecieron su espíritu. Aun así, cuando recordaron los días antiguos y clamaron nuevamente, volvieron a preguntarse dónde estaba Aquel que los había guiado a través de las aguas y los había conducido con poder. Mira desde los cielos y contempla. ¿Dónde están ahora tu celo y tu compasión? Nosotros somos tu pueblo y seguimos esperando tu misericordia.
Capítulo 64
¡Ojalá rasgaras los cielos y descendieras! Entonces las montañas temblarian delante de tu presencia como el fuego consume la leña seca y hace hervir las aguas. Desde tiempos antiguos nadie escuchó ni vio a otro Dios que actúe en favor de quienes esperan en Él. Sales al encuentro de quienes practican la justicia y recuerdan tus caminos. Pero nosotros nos apartamos y seguimos nuestros propios senderos.
Todos nos volvimos como hojas secas arrastradas por el viento. Nuestras faltas nos alejaron y nuestras fuerzas se debilitaron. Sin embargo, Señor, tú eres nuestro Padre. Nosotros somos el barro y tú eres el alfarero. Todos somos obra de tus manos. No recuerdes para siempre nuestras rebeliones ni mantengas tu enojo eternamente. Mira a tu pueblo y ten misericordia.
Las ciudadas han sido devastadas y Jerusalén ha conocido la tristeza. Los lugares que amábamos fueron destruidos y nuestros corazones permanecen quebrantados. Aun así, seguimos esperando en ti.
Capítulo 65
Fui hallado por quienes no me buscaban y respondí a quienes no preguntaban por mí. Extendí mis manos continuamente hacia un pueblo obstinado que prefería caminar por sus propios caminos.
Me abandonaron para perseguir aquello que no podía salvarlos y buscaron satisfacción en cosas pasajeras. Sin embargo, no destruiré completamente a mi pueblo. Así como una vid conserva fruto en medio de sus ramas, así también preservaré un remanente. He aquí que crearé cielos nuevos y una tierra nueva. Las cosas antiguas dejarán de producir dolor y los sufrimientos del pasado ya no dominarán el recuerdo.
Jerusalén será motivo de alegría y su pueblo será causa de celebración. Ya no se escuchará el llanto ni el clamor de angustia. Construirán casas y las habitarán. Plantarán viñas y disfrutarán de sus frutos. No trabajarán para que otros se apropien de aquello que construyeron.
El lobo y el cordero se alimentarán juntos y la violencia desaparecerá de mi santo monte. La paz ocupará el lugar que antes pertenecía al temor.
Capítulo 66
Así dice el Señor: El cielo es mi trono y la tierra es el estrado de mis pies. ¿Qué casa podrían construir para contenerme? ¿Qué lugar podría limitar mi presencia? Mi mirada descansa sobre el humilde, sobre quien reconoce su necesidad y tiembla ante mi palabra. Llegará el día en que reuniré a las naciones y a los pueblos de toda lengua. Vendrán y contemplarán mi gloria. Enviará mensajeros hasta los lugares más lejanos para anunciar aquello que he hecho. Así como los cielos nuevos y la tierra nueva permanecerán delante de mí, así también permanecerán aquellos que me pertenecen. Vendrán continuamente para adorar y reconocer mi grandeza. Entonces toda la humanidad comprenderá que el Señor reina. Verán la diferencia entre la justicia y la maldad, entre quienes caminaron en sus caminos y quienes los rechazaron. Y la gloria del Señor llenará la tierra, porque sus propósitos permanecerán para siempre y ninguna de sus palabras caerá sin cumplimiento.

Hageo

Capítulo 1

En el segundo año del reinado de Darío, la palabra del Señor llegó por medio del profeta Hageo a Zorobabel, gobernador de Judá, y a Josué, sumo sacerdote. El pueblo decía que aún no había llegado el momento de reconstruir la casa del Señor. Sin embargo, cada uno se ocupaba de mejorar su propia vivienda mientras el templo permanecía en ruinas. Entonces el Señor les pidió que reflexionaran sobre su situación. Habían sembrado mucho y cosechado poco. Comían sin quedar satisfechos, bebían sin apagar completamente su sed y trabajaban sin ver prosperar aquello por lo que se esforzaban. Todo parecía escaparse de sus manos como si guardaran su salario en bolsas rotas. Por eso el Señor les dijo que observaran atentamente sus caminos. Debían subir a los montes, traer madera y reconstruir el templo para que Él volviera a ser honrado entre su pueblo. Habían esperado abundancia, pero encontraron escasez; habían buscado prosperidad, pero todo parecía disminuir. La tierra había retenido su fruto porque el pueblo había puesto sus prioridades en otras cosas mientras la casa de Dios permanecía abandonada. Entonces Zorobabel, Josué y el resto del pueblo escucharon las palabras del profeta.
Reconocieron la voz del Señor y permitieron que el temor reverente volviera a ocupar su corazón. Cuando respondieron con obediencia, Hageo les anunció un mensaje de esperanza: "Yo estoy con ustedes." Y el Señor despertó el ánimo de los dirigentes y del pueblo.
Todos comenzaron a trabajar en la reconstrucción del templo, y la obra volvió a ponerse en marcha.

Capítulo 2

Tiempo después, la palabra del Señor volvió a llegar a Hageo. Muchos recordaban el esplendor del antiguo templo y, al comparar aquellas memorias con la obra que ahora se levantaba, se sentían desanimados. Pero el Señor les dijo que no tuvieran miedo. Debían continuar trabajando porque su presencia permanecía entre ellos.
Así como había estado con sus padres cuando salieron de Egipto, también estaba ahora con ellos. Llegaría el día en que haría temblar las naciones y llenaría aquel lugar con una gloria aún mayor que la del primer templo. La plata y el oro le pertenecían, y la verdadera grandeza de aquel lugar no dependería de riquezas humanas sino de su presencia. En ese sitio Él concedería paz.
Más adelante el Señor pidió a los sacerdotes que reflexionaran sobre la diferencia entre lo santo y lo impuro. El pueblo comprendió entonces que la obediencia debía acompañar toda obra exterior. No bastaba con reconstruir muros; era necesario restaurar también el corazón. Hasta aquel momento, habían experimentado escasez y dificultades. Sin embargo, desde el día en que decidiron poner nuevamente los fundamentos del templo, el Señor prometió bendecirlos. Finalmente, dirigió una palabra especial a Zorobabel. Le anunció que, aunque los reinos de la tierra serían sacudidos, él sería preservado como una señal del favor divino, porque había sido escogido para cumplir un propósito dentro de la historia de su pueblo.
En el octavo mes del segundo año del reinado de Darío, la palabra del Señor llegó a Zacarias. El pueblo debía recordar las lecciones del pasado. Sus antepasados habían ignorado las advertencias de los profetas y terminaron cosechando las consecuencias de su rebeldía. Ahora el Señor les ofrecía una nueva oportunidad. “Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes.” Los antiguos profetas habían desaparecido y las generaciones anteriores habían pasado, pero las palabras pronunciadas por Dios seguían cumpliéndose. Cuando el pueblo comprendió esto, reconoció que el Señor había actuado con justicia.
Durante la noche, Zacarias recibió una visión. Vio a un hombre montado sobre un caballo rojo entre mirtos en una hondonada. Detrás de él había caballos de distintos colores. Aquellos jinetes habían recorrido toda la tierra y anunciaban que las naciones vivían tranquilas. Entonces el Señor declaró que había llegado el momento de mostrar misericordia nuevamente a Jerusalén. Aunque durante un tiempo había permitido el sufrimiento de su pueblo, ahora su compasión volvería a manifestarse. La ciudad sería reconstruida y el templo volvería a levantarse. Después el profeta vio cuatro cuernos que representaban los poderes que habían dispersado a Judá, Israel y Jerusalén. Luego aparecieron cuatro artesanos enviados para derribar aquello que había aterrorizado a la nación. Así mostró el Señor que ninguna fuerza permanece para siempre cuando
Él decide intervenir.

Capítulo 2

En una nueva visión, Zacarías observó a un hombre que llevaba una cuerda para medir Jerusalén. Quería conocer sus dimensiones, pero un mensajero anunció que la ciudad crecería tanto que ya no podía ser contenida por murallas. 2 El Señor mismo sería un muro de fuego alrededor de ella y una gloria en medio de su pueblo. Se llamó entonces a los exiliados que aún permanecían lejos para que regresaran. Sión no debía continuar dispersa. El Señor había decidido habitar nuevamente entre los suyos y muchas naciones llegarían a unirse a Él. El silencio llenó la visión, porque el Señor se había levantado para actuar desde su santa morada.

Capítulo 3

Luego el profeta vio al sumo sacerdote Josué de pie delante del ángel del Señor. A su lado estaba Satanás, acusándolo. Pero el Señor reprendió al acusador. Josué aparecía vestido con ropas sucias, símbolo de la condición del pueblo. Entonces se ordenó que aquellas vestiduras fueron quitadas y reemplazadas por ropas limpias y dignas. También colocaron sobre su cabeza una mitra nueva. Así fue mostrado que la culpa había sido removida. Después el Señor llamó a Josué a caminar en fidelidad y le prometió que tendría un lugar entre quienes servían en su presencia. Entonces habló acerca del Siervo que habría de venir, aquel llamado Renuevo. La piedra colocada delante de Josué tenía siete ojos, y sobre ella el Señor grabaría una inscripción. Llegaría el día en que la culpa de aquella tierra sería removida de una vez. Entonces cada uno podría sentarse bajo su vid y bajo su higuera en tiempos de paz.
Zacarias vio después un candelabro de oro con siete lámparas y dos olivos situados a sus lados. Confundido por el significado de aquella visión, preguntó al ángel que lo acompañaba. Entonces recibió una respuesta que atravesaría los siglos: “No con ejército ni con fuerza, sino con mi Espíritu.” La reconstrucción del templo no dependería del poder humano. Lo que parecía imposible para los hombres sería completado por la acción del Señor. La gran montaña que se levantaba delante de Zorobabel sería reducida a una llanura. La misma mano que había colocado los fundamentos concluiría también la obra. Los dos olivos representaban a los ungidos que servían delante del Señor y mediante quienes Él sostenía a su pueblo.

Capítulo 5

La siguiente visión mostró un enorme rollo que volaba por el cielo. En él estaba escrita la sentencia contra quienes practicaban el robo y el engaño. La maldad no permanecería oculta. La justicia recorrería la tierra y alcanzaría incluso a quienes creían haber escapado de ella. Después apareció una canasta. Dentro se encontraba una mujer que representaba la perversidad. Fue encerrada y transportada lejos, hacia una tierra distante donde sería establecida en su propio lugar. La visión anunciaba que el pecado sería apartado del pueblo para que la restauración pudiera completarse.

Capítulo 6

Zacarías contempló entonces cuatro carros que salían entre montañas de bronze. Eran enviados para recorrer la tierra cumpliendo la voluntad del Señor. Después recibió una instrucción especial. Debía tomar una corona y colocarla sobre la cabeza de Josué, el sumo sacerdote. Aquello no era simplemente un acto ceremonial.
Era una señal profética. Se habló nuevamente del Renuevo, aquel que habría de surgir y construir el verdadero templo del Señor. Gobernaría con autoridad y uniría en sí mismo funciones que normalmente permanecían separadas. Su reino traería armonía y paz. Los que estaban lejos también vendrían para participar en aquella obra. Todo esto se cumpliría si el pueblo escuchaba fielmente la voz de Dios.

Capítulo 7

Para consultar si debian continuar practicando ciertos ayunos que habían observado durante décadas. Entonces la palabra del Señor vino a Zacarias. Les preguntó si aquellos ayunos realmente habían sido realizados para Dios o simplemente para ellos mismos. Lo importante no era la ceremonia exterior, sino la condición del corazón.
El Señor recordó las palabras pronunciadas por los antiguos profetas: practicar justicia verdadera, mostrar misericordia, ayudar a los débiles y no alimentar pensamientos malvados contra el prójimo. Pero las generaciones anteriores se habían negado a escuchar. Endurecieron su corazón y rechazaron la instrucción divina. Como consecuencia fueron dispersadas entre las naciones y la tierra quedó desolada. 3 Sin embargo, el mensaje de Zacarías mostraba que aún existía esperanza para quienes estuvieran dispuestos a regresar sinceramente al Señor.

Capítulo 8

La palabra del Señor volvió a llegar a Zacarías. El Señor declaró que amaba profundamente a Sión y que su celo por Jerusalén permanecía intacto. Por eso prometió regresar y habitar nuevamente en medio de ella. La ciudad sería conocida como Ciudad de la Verdad y el monte del Señor sería llamado Monte Santo. Llegaría el día en que ancianos y ancianas volverían a sentarse en las plazas de Jerusalén, apoyados en sus bastones debido a los muchos años vividos. Los niños jugarían nuevamente en las calles y las plazas se llenarían de vida. Aunque aquello parecía imposible a los ojos del pueblo que había regresado del exilio, no era imposible para Dios. Él reuniría a sus hijos desde el oriente y desde el occidente.
Los traería nuevamente a su tierra y ellos serían su pueblo, mientras Él sería su Dios en fidelidad y justicia. Por eso debían fortalecerse y continuar la obra que habían comenzado. Durante años habían conocido dificultades y conflictos, pero ahora el Señor anunciaba una nueva etapa. La tierra produciría fruto, las viñas darían abundancia y los cielos derramarían su rocío. Así como antes habían sido motivo de vergüenza entre las naciones, ahora serían motivo de bendición. No debían temer.
Lo que el Señor esperaba de ellos era sencillo: hablar verdad unos con otros, practicar justicia, evitar el engaño y rechazar la maldad en sus corazones. Los ayunos que durante años estuvieron asociados al dolor y al recuerdo de la destrucción serían transformados en tiempos de alegría y celebración. Muchos pueblos acudirían a Jerusalén buscando al Señor. Hombres de distintas naciones tomarían del manto a un judío y le dirían: "Queremos ir con ustedes, porque hemos oído que Dios está con ustedes."

Capítulo 9

La palabra del Senhor se dirigió contra diversas naciones que habían levantado su orgullo contra Él. Las ciudadas poderosas confiaban en sus riquezas, sus fortalezas y sus ejércitos, pero ninguna seguridad humana podía resistir indefinidamente el juicio de Dios. Mientras tanto, Sión recibió una promesa diferente. "Alégrate grandemente, hija de Sión. Da voces de júbilo, hija de Jerusalén. He aquí que tu rey viene a ti." No llegaría con arrogancia ni montado sobre caballos de guerra. Vendría humilde, cabalgando sobre un asno. Traería salvación y anunciaría paz a las naciones. Su dominio se extendería hasta los confines de la tierra. El Señor prometió fortalecer a su pueblo y librarlo de quienes buscaban destruirlo. Los protegería como un pastor protege a su rebaño y los haría resplandecer como piedras preciosas sobre una corona.

Capítulo 10

El Señor llamó a su pueblo a buscarlo sinceramente y no a confiar en ídolos ni adivinaciones. Los falsos guías habían conducido al pueblo al extravío y muchos vagaban como ovejas sin pastor. Entonces el Señor anunció que visitaría a su rebaño y lo transformaría en un caballo victorioso para la batalla. De Judá surgirían los líderes necesarios para conducir a la nación y el pueblo sería fortalecido porque el Señor caminaría con ellos. Los dispersos regresarían. Aquellos que habían sido llevados a tierras lejanas volverían a reunirse. Aunque parecían perdidos entre muchas naciones, recordarían a su Dios y regresarían junto a sus hijos. El Señor abriría camino delante de ellos y ningún obstáculo podría impedir su regreso.

Capítulo 11

El profeta recibió la misión simbólica de representar a un pastor. El rebaño se encontraba en una situación lamentable. Quienes debían cuidarlo buscaban únicamente su propio beneficio. Zacarías tomó dos cayados.
A uno lo llamó Gracia y al otro Unión. Intentó pastorear al pueblo, pero encontró resistencia. La relación entre el pastor y el rebaño se deterioró hasta que finalmente la alianza fue quebrada. Entonces se le pidió que recibiera su salario. Pesaron treinta piezas de plata. El Señor señaló el desprecio contenido en aquella suma y ordenó que fuera arrojada al alfarero. Después el segundo cayado también fue quebrado, simbolizando la ruptura de la unidad. 4 Finalmente apareció la figura de un pastor insensato que abandonaba al rebaño en lugar de protegerlo. Era una advertencia acerca de los líderes que vendrían y actuarían sin compasión ni justicia.

Capítulo 12

El Señor declaró que Jerusalén sería motivo de conflicto para muchas naciones. Pueblos poderosos intentarían levantar su mano contra ella, pero terminarían siendo quebrantados por aquello mismo que intentaban destruir. En aquel tiempo el Señor fortalecería a Judá y protegería a Jerusalén. Entonces derramaría sobre la casa de David y sobre los habitantes de la ciudad un espíritu de gracia y súplica. Mirarían a aquel que fue traspasado y se lamentarían profundamente, como quien llora la pérdida de un hijo único. El dolor produciría arrepentimiento y el corazón del pueblo sería transformado.

Capítulo 13

En aquel día se abriría una fuente para limpiar el pecado y la impureza. La idolatría desaparecería de la tierra y los falsos profetas dejarían de engañar al pueblo. La verdad volvería a ocupar el lugar que le correspondía. Entonces apareció una profecía solemne: "Hiere al pastor, y las ovejas serán dispersadas." El rebaño sería probado, pero a través de aquella prueba surgiría un remanente purificado. Como el oro es refinado por el fuego, así serían purificados quienes permanecieran fieles. Ellos invocarían el nombre del Señor y Él respondería: "Ellos son mi pueblo." Y ellos dirían: "El Señor es nuestro Dios."

Capítulo 14

He aquí que viene el día del Señor. Las naciones se reunirán contra Jerusalén y la ciudad atravesará momentos difíciles. Sin embargo, cuando parezca que toda esperanza ha desaparecido, el Señor intervendrá. Sus pies se afirmarán sobre el Monte de los Olivos y el monte se dividirá en dos, abriendo un gran valle. El pueblo encontrará refugio mientras el Señor combate por ellos.
Entonces se manifestará como rey sobre toda la tierra. Su nombre será uno y su reino será reconocido por todos. Aquel día será único. La luz no desaparecerá completamente ni la oscuridad prevalecerá.
Desde Jerusalén fluirán aguas vivas que alcanzarán regiones lejanas. La ciudad será habitada nuevamente en seguridad y ya no conocerá destrucción. Las naciones que sobrevivan acudirán año tras año para adorar al Rey, el Señor de los ejércitos. La santidad llenará cada aspecto de la vida cotidiana. Lo que antes parecía común será consagrado al servicio de Dios. Y Jerusalén habitará para siempre bajo la bendición de su Rey.

Malaquías

Capítulo 1

Palabra del Señor a Israel por medio de Malaquías. El Señor recordó a su pueblo cuánto lo había amado a través de las generaciones. Sin embargo, muchos comenzaron a preguntarse dónde podían ver ese amor. Mientras tanto, los sacerdotes habían perdido el respeto por la santidad de Dios. Presentaban ofrendas defectuosas y realizaban su servicio sin honra ni reverencia. Si aquello hubiera sido presentado a un gobernador humano, habría sido rechazado de inmediato. Sin embargo, creían que podían ofrecerlo al Señor sin consecuencias.
Dios declaró que merecía honor y reverencia porque era Rey sobre todas las naciones. Desde el nacimiento hasta la puesta del sol, su nombre sería reconocido entre los pueblos.
Pero muchos habían convertido la adoración en una simple obligación. Por eso el Señor los llamó nuevamente a ofrecerle aquello que fuera digno de Él, recordándoles que la verdadera adoración nace de un corazón sincero y no de la costumbre.

Capítulo 2

Los sacerdotes recibieron una advertencia directa. Su responsabilidad consistía en enseñar la verdad y conducir al pueblo por caminos rectos. Sin embargo, muchos se habían apartado de esa misión y habían provocado que otros tropezaran.
El pacto que Dios había establecido con Leví buscaba producir vida, paz y reverencia. Pero los líderes espirituales 5 habían corrompido ese propósito. Además, el pueblo había sido infiel en sus relaciones. Muchos habían abandonado los compromisos asumidos y actuaban con engaño hacia quienes compartían su vida. El Señor recordó que Él mismo había sido testigo de aquellas promesas y que aborrecía la traición. Por eso llamó a cada persona a guardar su corazón y actuar con fidelidad.

Malaquías

Capítulo 3

He aquí que enviará a mi mensajero para preparar el camino delante de mí. Entonces vendrá de repente a su templo el Señor a quien ustedes buscan. Vendrá el mensajero del pacto que esperan, pero ¿quién podrá soportar el día de su llegada? ¿Quién permanecerá en pie cuando aparezca? Será como el fuego que purifica los metales preciosos y como el jabón que limpia las impurezas más profundas.
Se sentará para refinar y purificar a su pueblo hasta que vuelva a presentarse delante de Dios con integridad y justicia. Entonces las ofrendas volverán a ser agradables como en los tiempos antiguos. El Señor se acercará para juzgar a quienes practican la mentira, la injusticia y la opresión, a quienes explotan a los débiles o niegan ayuda al extranjero, al huérfano y a la viuda. Sin embargo, el Señor declaró: “Yo no cambio.” Por eso el pueblo aún no había sido destruido por completo. Desde generaciones anteriores se habían apartado de sus caminos. Pero la invitación seguía abierta: “Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes.” Muchos preguntaban cómo debían regresar.
Entonces el Señor señaló que incluso en sus ofrendas y diezmos habían actuado con egoísmo. Mientras retenían aquello que debía ser entregado, también se privaban a sí mismos de la bendición que Él deseaba derramar. Los invitó a ponerlo a prueba en esto. Si actuaban con fidelidad, abriría las ventanas de los cielos y derramaría bendiciones tan abundantes que no habría espacio suficiente para contenerlas. La tierra produciría fruto y las naciones reconocerían que eran un pueblo bendecido. Al mismo tiempo, algunos decían que servir a Dios era inútil.
Observaban la prosperidad de los arrogantes y pensaban que la fidelidad no tenía recompensa. Pero aquellos que temían al Señor hablaban entre sí y permanecían firmes. El Señor escuchaba sus conversaciones y sus nombres eran escritos en un libro de memoria delante de Él. Llegaría el día en que serían reconocidos como su tesoro especial.
Así como un padre muestra compasión por un hijo obediente, también el Señor tendría misericordia de ellos. Entonces volvería a verse claramente la diferencia entre el justo y el injusto, entre quien sirve a Dios y quien decide ignorarlo.

Capítulo 4

Porque viene el día ardiente como un horno. Los soberbios y quienes practican la maldad serán consumidos como rastrojo seco delante del fuego. Nada quedará de aquello que levantaron sobre la injusticia. Pero para quienes honran el nombre del Señor amanecerá el Sol de Justicia trayendo sanidad en sus alas. Saldrán llenos de alegría, como animales jóvenes que corren libres después de permanecer encerrados.
Los fieles contemplarán la victoria de Dios y comprenderán que ninguna obra realizada para Él fue inútil. Por eso debían recordar la ley entregada a Moisés y permanecer atentos a sus mandamientos. Antes de la llegada de aquel gran día, el Señor enviaría nuevamente a Elías el profeta. Su misión sería volver los corazones de los padres hacia los hijos y los corazones de los hijos hacia los padres, restaurando aquello que se encontraba dividido. Así concluyeron las palabras de los profetas y durante un tiempo el silencio cubriría la historia, mientras el pueblo esperaba el cumplimiento de las promesas que habían sido anunciadas.

Evangelio Según

Mateo

Capítulo 1
Ésta es la genealogía de Jesucristo, descendiente de Abraham y heredero de las promesas hechas a David. A través de numerosas generaciones, Dios fue guiando la historia hasta el momento señalado. Desde Abraham hasta David, desde David hasta el exilio y desde el exilio hasta el nacimiento de Jesús, cada acontecimiento formó parte de un propósito mayor que avanzaba silenciosamente a través del tiempo. María estaba comprometida para casarse con José. Antes de que vivieran juntos, se encontró esperando un hijo por obra del Espíritu Santo. José era un hombre justo. Al descubrir la situación, pensó en apartarse discretamente para no exponerla a la vergüenza pública. Pero mientras reflexionaba sobre aquello, un ángel se le apareció en sueños. 6 Le dijo que no tuviera miedo de recibir a María como esposa, porque el niño que llevaba en su vientre provenía del Espíritu Santo. Aquel hijo recibiría el nombre de Jesús, porque salvaría a su pueblo de sus pecados. Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo anunciado por los profetas: una virgen concebiría y daría a luz un hijo, y sería llamado Emanuel, que significa "Dios con nosotros". Cuando José despertó, obedeció las instrucciones recibidas. Recibió a María y cuidó de ella hasta el nacimiento del niño, a quien llamó Jesús.
Capítulo 2
Jesús nació en Belén durante el reinado de Herodes. Tiempo después llegaron sabios desde tierras lejanas preguntando por el rey que acababa de nacer. Habían visto su estrella y emprendieron un largo viaje para adorarlo. Herodes se inquietó al escuchar aquellas noticias. Reunió a sacerdotes y maestros para preguntar dónde debía nacer el Mesías. Ellos respondieron que las Escrituras señalaban a Belén. Entonces Herodes habló en secreto con los visitantes y les pidió que le informaran cuando encontraran al niño. La estrella los condujo hasta el lugar donde estaba Jesús. Al verlo, se llenaron de alegría. Entraron, se postraron delante de Él y le ofrecieron oro, incienso y mirra. Después recibieron una advertencia en sueños y regresaron por otro camino sin volver a Herodes. También José fue advertido. Debía tomar al niño y a María y huir a Egipto porque Herodes intentaría matarlo. La familia partió durante la noche y permaneció allí hasta la muerte del rey.
Cuando Herodes comprendió que había sido engañado, ordenó la muerte de los niños pequeños de Belén. El dolor llenó la región, pero Jesús permaneció protegido. Tras la muerte de Herodes, un ángel volvió a aparecer a José y le indicó que regresara. Finalmente se establecieron en Nazaret, donde Jesús crecería hasta el comienzo de su ministerio.
Capítulo 3
En aquellos días apareció Juan el Bautista predicando en el desierto. Su mensaje era claro: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Multitudes acudían para escucharlo. Confesaban sus pecados y eran bautizadas en el río Jordán. Juan vestía ropa sencilla hecha de pelo de camello y se alimentaba de aquello que encontraba en el desierto. Su vida reflejaba la urgencia del mensaje que proclamaba. Cuando vio acercarse a muchos líderes religiosos, les advirtió que el arrepentimiento verdadero debía producir frutos visibles y no depender únicamente de la herencia o de las apariencias. Anunció también la llegada de alguien mayor que él. “Yo los bautizo con agua, pero viene uno más poderoso. Él los bautizará con Espíritu Santo y fuego." Entonces Jesús llegó desde Galilea para ser bautizado. Juan intentó impedirlo, reconociendo quién estaba delante de él. Pero Jesús insistió para cumplir toda justicia. Cuando salió del agua, los cielos se abrieron. El Espíritu descendió sobre él como una paloma y una voz proclamó desde el cielo: "Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia."
Después de su bautismo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto. Allí permaneció cuarenta días y cuarenta noches en ayuno. Al final de ese tiempo tuvo hambre. Entonces apareció el tentador y le dijo que convirtiera las piedras en pan. Pero Jesús respondió que el hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que procede de Dios. Luego fue llevado a la parte más alta del templo. Allí se le propuso que se arrojara al vacío para demostrar quién era realmente. Sin embargo, Jesús respondió que no debía ponerse a prueba al Senhor. Finalmente contempló desde una altura los reinos del mundo y toda su gloria. Se le ofreció poder y dominio si aceptaba inclinarse ante el tentador. Jesús rechazó aquella proquesta y declaró que únicamente Dios merece adoración y servicio. Entonces el enemigo se apartó y ágeles acudieron para servirle. Cuando Jesús supo que Juan había sido encarcelado, regresó a Galileo y comenzó a proclamar el mismo mensaje: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Mientras caminaba junto al mar de Galileo y a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés lanzando redes al agua. Les dijo: “Síganme y los haré pescadores de hombres.” Ellos dejaron inmediatamente sus redes y lo siguieron. 7 Más adelante llamó a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo. También ellos abandonaron su trabajo y caminaron tras Él. Jesús recorrió, cidades y aldeas enseñando, anunciando las buenas noticias del reino y sanando toda clase de enfermedades. Su fama comenzó a extenderse rápidamente y multitudes acudían desde diferentes regiones para escucharlo.
Capítulo 5
Al ver las multitudes, Jesús subió a una montaña. Sus discípulos se acercaron y Él comenzó a enseñar. Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque recibirán consuelo.
Bienaventurados los humildes, porque heredarán la tierra. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Jesús enseñó que sus seguidores debían ser sal de la tierra y luz del mundo. Una lámpara no se enciende para ocultarla, sino para iluminar a quienes están alrededor. Explicó que no había venido para abolir la Ley ni las palabras de los profetas, sino para darles cumplimiento.
La verdadera justicia debía nacer del corazón y superar la simple apariencia exterior. Recordó que el enojo injustificado puede convertirse en una forma de violencia interior. Enseñó que la reconciliación es más valiosa que cualquier ofrenda presentada sin sinceridad.
También habló acerca de la pureza del corazón, de la fidelidad en los compromisos y de la importancia de que las palabras sean honestas sin necesidad de juramentos constantes. Muchos enseñaban a responder al mal con otro mal. Jesús mostró un camino diferente. Invitó a vencer la agresión con mansedumbre y a responder con generosidad incluso cuando parecía más fácil devolver daño por daño. Finalmente declaró: “Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen." Así reflejarían el carácter de su Padre celestial, que hace salir el sol sobre buenos y malos y envía lluvia tanto sobre justos como sobre injustos.
Capítulo 6
Jesús continuó enseñando acerca de la verdadera espiritualidad. Advirtió que las buenas obras no debían realizarse para recibir admiración humana. Quienes ayudan a otros debían hacerlo con discreción, buscando agradar a Dios antes que a las personas.
Lo mismo ocurría con la oración. No era necesario multiplicar palabras ni buscar reconocimiento público. El Padre conoce las necesidades de sus hijos incluso antes de que las expresen. Entonces enseñó una oración que resumía la confianza y la dependencia de Dios: "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.” También habló acerca del ayuno. Debía practicarse con humildad y no como una demostración externa de religiosidad. Luego dirigió la atención hacia aquello que verdaderamente tiene valor. Los tesoros materiales pueden perderse, deteriorarse o ser robados.
Los tesoros espirituales permanecen para siempre. Donde está el tesoro de una persona, allí también estará su corazón. Nadie puede servir a dos señores al mismo tiempo. No es posible entregar completamente el corazón a Dios y vivir dominado por la obsesión por las riquezas.
Por eso Jesús invitó a sus oyentes a abandonar la ansiedad. Las aves encuentran alimento sin almacenar grandes reservas y las flores del campo poseen una belleza que supera incluso a la de los reyes más poderosos. Si Dios cuida de ellas, también cuidará de quienes confían en Él. Por eso concluyó diciendo: “Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.” No se preocupen excesivamente por el mañana. Cada día tiene ya sus propios desafíos.

Evangelio Según

Mateo

Capítulo 7
No juzguen para no ser juzgados. Porque con el juicio que utilicen serán juzgados y con la medida que empleen serán 8 medidos. ¿Por qué observas la pequeña astilla en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que permanece en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle: “Déjame quitar la astilla de tu ojo”, cuando tú mismo no ves claramente? Primero quita la viga de tu propio ojo y entonces podrás ayudar a tu hermano. No entreguen las cosas santas a quienes las desprecian ni arrojen sus perlas delante de quienes no saben valorarlas.
Pidan y se les dará. Busquen y encontrarán. Llamen y la puerta les será abierta. Porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. ¿Quién de ustedes daría una piedra a su hijo cuando le pide pan? ¿O una serpiente cuando le pide un pescado? Si ustedes saben dar buenas cosas a sus hijos, cuánto más el Padre dará cosas buenas a quienes se las pidan. Todo cuanto deseen que los demás hagan con ustedes, háganlo también ustedes con ellos. En esto se resume la Ley y los Profetas. Entren por la puerta estrecha. Ancho es el camino que conduce a la destrucción y muchos transitan por él. Pero estrecha es la puerta que conduce a la vida y pocos logran encontrarla. Guárdense de los falsos profetas.
Vienen vestidos como ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Los reconocerán por sus frutos. Un árbol bueno produce buenos frutos y un árbol malo produce frutos malos.
Ningún árbol bueno puede producir frutos malos ni un árbol malo producir frutos.
buenos. No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino quien hace la voluntad de mi Padre. Muchos dirán en aquel día que profetizaron, realizaron obras poderosas y hablaron en mi nombre. Entonces les responderé que nunca los conocí porque sus corazones permanecieron lejos de mí. Quien escucha estas palabras y las pone en práctica es semejante a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Descendió la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y golpearon contra aquella casa, pero no cayó porque tenía fundamentos firmes. Quien escucha estas palabras y no las practica es semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre arena. Llegaron las lluvias, crecieron los ríos y soplaron los vientos. La casa cayó y grande fue su ruina. Cuando terminó de hablar, las multitudes quedaron asombradas porque enseñaba con una autoridad que no se parecía a la de los maestros de su tiempo.
Capítulo 8
Al descender de la montaña, grandes multitudes comenzaron a seguirlo. Entocnes se acercó un hombre cubierto de lepra, se arrodilló delante de Él y dijo: “Señor, si quieros, puedes limpiarme.” Extendió la mano, lo tocó y respondió: “Quiero. Sé limpio.” Y en aquel mismo instante la lepra desapareció. Entró después en Capernaúm y un centurión acudió para pedir ayuda por un siervo que sufría terriblemente. Le rogó que lo sanara. “Yo iré”, respondió.
Pero el centurión dijo: “No soy digno de que entres bajo mi techo. Basta una sola palabra y mi siervo sanará. Yo también estoy bajo autoridad y sé lo que significa dar órdenes.” Al escuchar aquello se maravilló y dijo que ni siquiera en Israel había encontrado una fe semejante.
Entonces declaró: “Ve. Que suceda conforme has creído.” Y el siervo fue sanado en aquella misma hora. Al entrar en la casa de Pedro encontró a su suegra enferma con fiebre. Tomó su mano y la fiebre desapareció.
Ella se levantó y comenzó a servirles. Al caer la tarde trajeron a muchos enfermos y atormentados. Con una palabra expulsó espíritus malignos y devolvió la salud a quienes sufrían. Después vio acercarse a personas que deseaban seguirlo. “Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.” A otro que deseaba regresar primero para atender asuntos familiares le respondió que el llamado debía ocupar el primer lugar. Subió luego a una barca junto a sus discípulos. Mientras navegaban se levantó una tormenta tan violenta que las olas cubrían la embarcación. Sin embargo, Él dormía. Llenos de temor lo despertaron. “Señor, sálvanos. Estamos pereciendo.” Entonces se levantó y dijo: “¿Por qué tienen miedo? ¿Dónde está su fe?” Reprendió al viento y al mar, y todo quedó completamente en calma. Los discípulos se miraban unos a otros preguntándose quién era realmente aquel a quien incluso el viento y las aguas obedecían. Al llegar a la otra orilla salieron a su encuentro dos hombres atormentados por espíritus impuros. Vivían entre sepulcros y nadie podía pasar por aquel lugar sin temor. 9 Los espíritus reconocieron inmediatamente quién estaba delante de ellos y suplicaron que se les permitiera entrar en una piara de cerdos que se encontraba cerca. Recibieron permiso y los animales se precipitaron hacia el lago. Los habitantes de la región acudieron para ver lo ocurrido. Al encontrarlo, le pidieron que abandonara aquel territorio.
Capítulo 9
Subió a una barca, cruzó nuevamente el lago y regresó a su ciudad. Allí llevaron ante Él a un paralítico acostado en una camilla. Al ver la fe de quienes lo acompañaban dijo: “Ten ánimo, hijo. Tus pecados te son perdonados.” Algunos pensaron en su interior que aquellas palabras eran una blasfemia.
Conociendo sus pensamientos preguntó: “¿Qué es más fácil? ¿Decir que los pecados son perdonados o decir: levántate y camina?” Entonces añadió: “Para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad para perdonar pecados...” Y dirigiéndose al paralítico dijo: “Levántate, toma tu camilla y regresa a tu casa.” El hombre se levantó inmediatamente y todos quedaron maravillados. Más adelante vio a un cobrador de impuestos llamado
Mateo sentado en su lugar de trabajo. "Sígueme." Y Mateo se levantó y lo siguió. Mientras compartían una comida, muchos cobradores de impuestos y personas rechazadas por la sociedad se acercaron. Algunos preguntaron por qué compartía la mesa con ellos. "No son los sanos quienes necesitan médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a quienes reconocen su necesidad." Entonces le preguntaron acerca del ayuno. "¿Pueden los invitados a una boda vivir en tristeza mientras el novio está con ellos?
Llegará el tiempo en que el novio les será quitado; entonces ayunarán." Mientras hablaba, un dirigente llegó desesperado y se postró delante de Él. "Mi hija acaba de morir. Ven y pon tu mano sobre ella."
Se levantó y comenzó a acompañarlo. En el camino una mujer que sufría desde hacía muchos años se acercó por detrás y tocó discretamente el borde de su manto. “Si tan sólo logro tocar su manto, quedaré sana.” Él se volvió y le dijo: “Hija, ten ánimo. Tu fe te ha sanado.” Y quedó sana desde aquel momento. Al llegar a la casa encontró gente llorando y músicos funerarios. “Retírense. La niña no ha muerto; duerme.” Muchos se burlaron de aquellas palabras.
Tomó a la niña de la mano y ella volvió a levantarse. La noticia se extendió rápidamente por toda la región. Dos hombres ciegos comenzaron a seguirlo clamando por misericordia. Les preguntó si creían que podía devolverles la vista. “Sí, Señor.” Entonces tocó sus ojos.
"Que suceda conforme a su fe." Y recuperaron la vista. Continuó recorriendo ciudadas y aldeas, enseñando, sanando enfermedades y anunciando las buenas noticias del reino. Al contemplar las multitudes sintió profunda compasión. Parecían ovejas dispersas que no tenían pastor. Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. Rueguen al Señor de la cosecha que envíe trabajadores para recogerla."

Evangelio Según

Entonces llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad sobre los espíritus impuros para expulsarlos y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. Éstos eran los nombres de los doce: Simón, llamado Pedro; Andrés su hermano; Santiago y Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo; Santiago hijo de Alfeo; Tadeo; Simón el Zelote y Judas Iscariote, quien más tarde lo entregaría. Los envió con estas instrucciones: “No vayan por ahora a los gentiles ni entren en ciudadas samaritanas. Vayan más bien a las ovejas perdidas de Israel. Mientras avanzan, anuncien que el reino de los cielos se ha 10 acercado. Sanen enfermos, limpien leprosos, resuciten muertos y expulsen espíritus malignos. Lo que recibieron gratuitamente, entrégueno también gratuitamente. No se preocupó por acumular provisiones para el camino. El obrero merece su sustento. Cuando entren en una ciudad, busquen personas dignas y permanezcan allí hasta partir. Si una casa los recibe, que la paz repose sobre ella.
Si no los recibe, la paz volverá a ustedes." Les advirtió que enfrentarían oposición. "Los envío como ovejas en medio de lobos. Sean prudentes como serpientes y sencillos como palomas. Serán llevados ante gobernantes y tribunales por causa de mi nombre. No se preocupan por lo que habrán de decir cuando llegue ese momento.
Les será dado lo necesario. El hermano entregará al hermano y el padre al hijo. Serán odiados por muchos a causa de mí, pero quien permanezca firme hasta el final será salvo. No teman a quienes pueden destruir el cuerpo pero no tienen poder sobre el alma. Más bien teman a Aquel que tiene autoridad sobre todas las cosas. Ni siquiera un pequeño gorrión cae a tierra sin que el Padre lo sepa. Ustedes valen mucho más que muchos gorriones."
Y añadió: "A quien me reconozca delante de los hombres, también yo lo reconoceré delante de mi Padre. Pero quien me niegue delante de los hombres, también yo lo negaré delante de mi Padre." El seguimiento de Cristo traería decisiones profundas. "Quien ama más a su padre o a su madre que a mí no es digno de mí. Quien no toma su cruz y me sigue tampoco es digno de mí. Quien busque conservar su vida la perderá, pero quien la pierda por causa de mí la encontrará."
Capítulo 11
Cuando terminó de dar instrucciones a sus discípulos, continuó enseñando y anunciando el reino en distintas ciudades. Mientras tanto, Juan el Bautista permanecía encarcelado. Al escuchar acerca de las obras de Jesús envió algunos de sus discípulos para preguntarle: “¿Eres tú el que había de venir o debemos esperar a otro?” Jesús respondió: “Vayan y cuenten a Juan lo que están viendo y escuchando. Los ciegos recuperan la vista, los cojos caminan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan y las buenas noticias son anunciadas a los pobres. Bienaventurado quien no tropieza por causa de mí.” Cuando los mensajeros se marcharon comenzó a hablar acerca de Juan. “¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña movida por el viento? ¿Un hombre vestido con lujos? Los que viven rodeados de lujo habitan en los palacios. Juan es más que un profeta. Entre los nacidos de mujer no ha surgido uno mayor que él." Aun así explicó que muchos habían rechazado tanto a Juan como a Él. Juan vino con austeridad y dijeron que tenía un demonio. El Hijo del Hombre vino compartiendo con la gente y dijeron que era amigo de pecadores. Luego lamentó la incredulidad de algunas ciudadas que habían presenciado numerosos milagros y aun así no se arrepentían. Entonces elevó una oración: "Te doy gracias, Padre, porque has revelado estas cosas a los sencillos y las ocultaste a quienes se creen sabios." Finalmente pronunció una de las invitaciones más consoladoras de todo el Evangelio: “Vengan a mí todos los que están cansados y cargados, y yo les daré descanso. Lleven mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, porque soy manso y humilde de corazón. Encontrarán descanso para sus almas, porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.”
Capítulo 12
En cierto sábado Jesús atravesaba campos sembrados. Sus discípulos comenzaron a arrancar espigas para comer porque tenían hambre. Algunos fariseos los acusaron de quebrantar el descanso sagrado.
Jesús les recordó ejemplos de las Escrituras donde la misericordia había tenido prioridad sobre las formalidades religiosas. “El Hijo del Hombre es Señor del sábado.” Más tarde entró en una sinagoga donde había un hombre con una mano paralizada. Quienes lo observaban buscaban un motivo para acusarlo. Entonces preguntó: “¿Quién de ustedes, si una oveja cae en un pozo en sábado, no la sacará inmediatamente? ¿Cuánto más vale una persona?” Después dijo al hombre: “Extiende tu mano.” 11 Y la mano quedó restaurada.
Los fariseos comenzaron entonces a planear cómo eliminarlo. Pero Jesús continuó sanando a muchos y pidió que no difundieran demasiado aquellas noticias. Trajeron después a un hombre que no podía ver ni hablar. Jesús lo sanó y las multitudes se preguntaban si podría ser el Hijo de David. Algunos líderes religiosos afirmaron que expulsaba demonios por el poder de los demonios.
Jesús respondió que un reino dividido contra sí mismo no puede permanecer. Si expulsaba demonios, era porque el reino de Dios había llegado. Luego habló acerca de los frutos del corazón. “El árbol se conoce por sus frutos.
La boca habla de aquello que llena el corazón.” También advirtió que cada palabra pronunciada será tomada en cuenta. Algunos pidieron una señal extraordinaria. “No se les dará otra señal que la del profeta Jonás.” Así como Jonás estuvo tres días en el vientre del gran pez, también el Hijo del Hombre estaría tres días en las profundidades antes de manifestar nuevamente su vida. Mientras hablaba, le avisaron que su madre y sus hermanos estaban afuera buscándolo. Entonces señaló a sus discípulos y dijo: “Quien hace la voluntad de mi Padre es mi hermano, mi hermana y mi madre.”
Capítulo 13
Aquel mismo día salió de la casa y se sentó junto al mar. Grandes multitudes se reunieron a su alrededor, de modo que subió a una barca y se sentó mientras toda la gente permanecía en la orilla. Entonces comenzó a hablarles por medio de parábolas. “Un sembrador salió a sembrar. Mientras esparcía la semilla, una parte cayó junto al camino y las aves vinieron y la devoraron. Otra cayó sobre terreno pedregoso, donde brotó rápidamente porque tenía poca tierra. Pero cuando salió el sol se secó porque no tenía raíces profundas. Otra parte cayó entre espinos. Los espinos crecieron y la ahogaron. Pero otra cayó en buena tierra y produjo fruto: unas semillas dieron ciento por uno, otras sesenta y otras treinta.
Quien tenga oídos para oír, que oiga." Los discípulos se acercaron y preguntaron por qué hablaba de aquella manera. Entonces explicó que las parábolas revelaban verdades a quienes deseaban escucharlas y permanecían ocultas para quienes endurecían su corazón. Más tarde les explicó la parábola. La semilla representa la palabra del reino. Algunos la escuchan y no la comprenden; otros la reciben con entusiasmo, pero no perseveran cuando llegan las dificultades. Otros permiten que las preocupaciones y las riquezas ahoguen aquello que escucharon. Pero quienes reciben la palabra con sinceridad producen fruto abundante. Les presentó otra parábola: “El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Mientras todos dormían vino un enemigo y sembró mala hierba entre el trigo. Cuando ambas plantas crecieron, los siervos preguntaron si debían arrancar la mala hierba. Pero él respondió: 'No, porque podrían arrancar también el trigo. Dejen que ambos crezcan juntos hasta la cosecha.'” También dijo: “El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza. Aunque es una de las semillas más pequeñas, crece hasta convertirse en un árbol donde las aves encuentran refugio.” Y añadió: “Es semejante a la levadura que una mujer mezcló con la harina hasta que toda la masa quedó transformada.” Cuando estuvo a solas con sus discípulos, las explicó el significado de aquellas parábolas. El campo es el mundo, la buena semilla son los hijos del reino y la mala hierba representa a quienes siguen caminos contrarios. Al final de los tiempos llegará la cosecha y cada cosa será separada según su naturaleza. También dijo: “El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo. Un hombre lo encuentra y, lleno de alegría, vende todo lo que posee para comprar aquel terreno. Es semejante también a un comerciante que busca perlas preciosas. Cuando encuentra una de gran valor vende todo lo que tiene para adquirirla.” Y concluyó: “Todo escriba instruido en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas.” Cuando terminó estas enseñanzas regresó a su propia región. Allí enseñaba en las sinagogas y muchos se asombraban de sus palabras. Sin embargo, otros se resistían a creer porque conocían a su familia y recordaban sus años de infancia. Y no realizó allí muchas obras poderosas a causa de la incredulidad de ellos. 12
Capítulo 14
Por aquel tiempo Herodes oyó hablar acerca de Jesús y recordó a Juan el Bautista. Herodes había mandado encarcelar a Juan porque éste denunciaba públicamente una unión que no era correcta. Aunque lo escuchaba con respeto, terminó cediendo a la presión y ordenó su ejecución. Los discípulos de Juan recogieron su cuerpo y después fueron a informar lo sucedido. Cuando Jesús recibió la noticia se retiró a un lugar apartado. Sin embargo, las multitudes lo siguieron desde distintas ciudadas.
Al verlas sintió compasión y sanó a quienes estaban enfermos. Cuando comenzó a caer la tarde, los discípulos sugirieron despedir a la gente para que buscaran alimento. Pero Él respondió: “No necesitan irse. Denles ustedes de comer.”
Ellos sólo tenían cinco panes y dos peces. Entonces ordenó que la multitud se sentara sobre la hierba. Tomó los panes y los peces, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición y comenzó a repartirlos. Todos comieron hasta quedar satisfechos. Después recogieron doce canastas llenas de los pedazos que sobraron. Una vez que la multitud se dispersó, envió a sus discípulos en una barca mientras él permanecía orando a solas. Durante la noche el viento se volvió contrario y las olas golpeaban la embarcación. En la madrugada se acercó caminando sobre las aguas. discípulos se llenaron de temor porque pensaban que veían un fantasma. Pero escucharon una voz que decía: “Tengan ánimo. Soy yo. No tengan miedo.”
Entonces Pedro respondió: "Señor, si eres tú, ordena que vaya hacia ti sobre las aguas." "Ven." Pedro descendió de la barca y comenzó a caminar. Pero al mirar la fuerza del viento tuvo miedo y empezó a hundirse. "¡Señor, sálvame!" Inmediatamente fue tomado de la mano. "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?" Cuando ambos subieron a la barca el viento se calmó. Entonces los que estaban allí se postraron y dijeron: "Verdaderamente eres el Hijo de Dios." Al llegar a tierra, la noticia de su presencia se extendió rápidamente. Los enfermos eran llevados hasta Él y muchos quedaban sanos con sólo tocar el borde de su manto.
Capítulo 15
Entonces algunos fariseos y maestros de la Ley llegaron desde Jerusalén y le preguntaron por qué sus discípulos no seguían ciertas tradiciones antiguas relacionadas con las ceremonias de purificación. Él respondió preguntándoles por qué, en nombre de sus tradiciones, dejaban de lado mandamientos más importantes. Muchas veces honraban a Dios con sus labios, pero su corazón permanecía lejos de Él. Después llamó a la multitud y dijo: “Escuchen y comprendan. No es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de ella.” Más tarde explicó a sus discípulos que del corazón proceden los malos pensamientos, la maldad, el engaño, la violencia y toda clase de acciones injustas. Son esas cosas las que verdaderamente contaminan a una persona. Después partió hacia la región de Tiro y Sidón. Allí una mujer cananea comenzó a seguirlo clamando por ayuda para su hija, que sufría terriblemente. Al principio pareció no responderle, pero la mujer continuó insistiendo.
Finalmente ella se postró delante de Él y dijo: "Señor, ayúdame." Entonces respondió: "No está bien tomar el pan de los hijos y arrojarlo a los perritos." Pero ella contestó: "Sí, Señor. Sin embargo, a un los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus dueños." Al escuchar aquellas palabras dijo: "Mujer, grande es tu fe. Que suceda como deseas."
Y desde aquel momento su hija quedó sana. Regresó después junto al mar de Galilea. Las multitudes llevaron ante Él cojos, ciegos, mudos y muchos otros enfermos. Los colocaban a sus pies y Él los sanaba. Todos se maravillaban al ver a los mudos hablar, a los inválidos recuperar sus fuerzas y a los ciegos volver a ver. Entonces glorificaban a Dios. Como la multitud llevaba varios días siguiéndolo y no tenía alimento, sintió compasión por ellos.
Tomó siete panes y algunos peces, dio gracias, los partió y los entregó a sus discípulos para que los distribuyeran. 13 Todos comieron y quedaron satisfechos. Después recogieron siete canastas llenas de los alimentos que habían sobrado.
Los fariseos y los saduceos se acercaron para ponerlo a prueba y pidieron una señal proveniente del cielo. Él respondió que sabían interpretar el aspecto del cielo para prever el clima, pero no reconocían las señales que estaban ocurriendo delante de ellos. No recibirían otra señal que la de Jonás. Cuando cruzaron al otro lado del lago, los discípulos olvidaron llevar pan. Entonces les dijo: “Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y de los saduceos.” Ellos pensaron que hablaba del alimento que no habían llevado, pero Jesús les explicó que se refería a la enseñanza y a la influencia de aquellos líderes. Más adelante llegaron a la región de Cesarea de Filipo. Allí preguntó: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”
Algunos respondieron que lo consideraban Juan el Bautista, otros Elias y otros alguno de los antiguos profetas. Entonces preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy?” Simón Pedro respondió: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Entonces Jesús le dijo que aquella verdad no le había sido revelada por hombres, sino por el Padre. También anunció por primera vez que debía ir a Jerusalén, sufrir muchas cosas, ser rechazado por los dirigentes y morir, pero que al tercer día resucitaría. Pedro intentó impedir que hablara de esa manera.
Pero Jesús respondió con firmeza porque aquellos pensamientos no provenían de Dios sino de una visión humana de las cosas. Después dijo a todos: “Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Quien quiera salvar su vida la perderá, pero quien la pierda por causa de mí la encontrará. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?"
Capítulo 17
Seis días después tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan y los condujo a una montaña elevada. Mientras estaban allí, su apariencia cambió delante de ellos. Su rostro resplandeció como el sol y sus vestiduras se volvieron brillantes. Entonces aparecieron Moisés y Elias conversando con Él. Pedro, maravillado por lo que veía, propuso levantar tres tiendas para permanecer allí.
Mientras hablaba, una nube luminosa los cubrió y una voz dijo: “Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. Escúchenlo.” Los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de temor. Pero Jesús se acercó, los tocó y les dijo: “Levántense. No tengan miedo.” Cuando alzaron los ojos ya no vieron a nadie más, sino solamente a Él.
Mientras descendían de la montaña les pidió que no contaran aquella visión hasta después de la resurrección. Al regresar encontraron a una multitud reunida alrededor de un muchacho que sufría gravemente. Los discípulos habían intentado ayudarlo sin éxito. Entonces Jesús reprendió al espíritu que lo atormentaba y el joven quedó libre.
Más tarde los discípulos preguntaron por qué ellos no habían podido hacerlo. Les respondió que necesitaban una fe más profunda y una confianza más firme en Dios. Mientras continuaban viajando por Galilea volvió a anunciar que sería entregado en manos de los hombres, que moriría y que al tercer día resucitaría. Aquellas palabras llenaron de tristeza a los discípulos.
Cuando llegaron a Capernaúm surgió una discusión relacionada con el impuesto del templo. Jesús mostró una vez más que conocía todas las cosas y enseñó a Pedro que, aunque eran libres, debían actuar con sabiduría para no convertirse en tropiezo para otros. Y así resolvió también aquella situación.
Capítulo 15
Entonces algunos fariseos y maestros de la Ley llegaron desde Jerusalén y le preguntaron por qué sus discípulos no seguían ciertas tradiciones antiguas relacionadas con las ceremonias de purificación. Él respondió preguntándoles por qué, en nombre de sus tradiciones, dejaban de lado mandamientos más importantes. Muchas veces honraban a Dios con sus labios, 14 pero su corazón permanecía lejos de Él. Después llamó a la multitud y dijo: “Escuchen y comprendan. No es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de ella." Más tarde explicó a sus discípulos que del corazón proceden los malos pensamientos, la maldad, el engaño, la violencia y toda clase de acciones injustas. Son esas cosas las que verdaderamente contaminan a una persona. Después partió hacia la región de Tiro y Sidón. Allí una mujer cananea comenzó a seguirlo clamando por ayuda para su hija, que sufría terriblemente. Al principio pareció no responderle, pero la mujer continuó insistiendo.
Finalmente ella se postró delante de Él y dijo: "Señor, ayúdame." Entonces respondió: "No está bien tomar el pan de los hijos y arrojarlo a los perritos." Pero ella contestó: "Sí, Señor. Sin embargo, a un los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus dueños." Al escuchar aquellas palabras dijo: "Mujer, grande es tu fe. Que suceda como deseas."
Y desde aquel momento su hija quedó sana. Regresó después junto al mar de Galilea. Las multitudes llevaron ante Él cojos, ciegos, mudos y muchos otros enfermos. Los colocaban a sus pies y Él los sanaba. Todos se maravillaban al ver a los mudos hablar, a los inválidos recuperar sus fuerzas y a los ciegos volver a ver. Entonces glorificaban a Dios. Como la multitud llevaba varios días siguiéndolo y no tenía alimento, sintió compasión por ellos.
Tomó siete panes y algunos peces, dio gracias, los partió y los entregó a sus discípulos para que los distribuyeran. Todos comieron y quedaron satisfechos. Después recogieron siete canastas llenas de los alimentos que habían sobrado.
Capítulo 16
Los fariseos y los saduceos se acercaron para ponerlo a prueba y pidieron una señal proveniente del cielo. Él respondió que sabían interpretar el aspecto del cielo para prever el clima, pero no reconocían las señales que estaban ocurriendo delante de ellos. No recibirían otra señal que la de Jonás. Cuando cruzaron al otro lado del lago, los discípulos olvidaron llevar pan. Entonces les dijo: “Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y de los saduceos.” Ellos pensaron que hablaba del alimento que no habían llevado, pero Jesús les explicó que se refería a la enseñanza y a la influencia de aquellos líderes. Más adelante llegaron a la región de Cesarea de Filipo. Allí preguntó: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”
Algunos respondieron que lo consideraban Juan el Bautista, otros Elías y otros alguno de los antiguos profetas. Entonces preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy?” Simón Pedro respondió: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Entonces Jesús le dijo que aquella verdad no le había sido revelada por hombres, sino por el Padre. También anunció por primera vez que debía ir a Jerusalén, sufrir muchas cosas, ser rechazado por los dirigentes y morir, pero que al tercer día resucitaría. Pedro intentó impedir que hablara de esa manera.
Pero Jesús respondió con firmeza porque aquellos pensamientos no provenían de Dios sino de una visión humana de las cosas. Después dijo a todos: “Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Quien quiera salvar su vida la perderá, pero quien la pierda por causa de mí la encontrará. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?"
Capítulo 17
Seis días después tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan y los condujo a una montaña elevada. Mientras estaban allí, su apariencia cambió delante de ellos. Su rostro resplandeció como el sol y sus vestiduras se volvieron brillantes. Entonces aparecieron Moisés y Elias conversando con Él. Pedro, maravillado por lo que veía, propuso levantar tres tiendas para permanecer allí. Mientras hablaba, una nube luminosa los cubrió y una voz dijo: 15 “Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. Escúchenlo.” Los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de temor. Pero Jesús se acercó, los tocó y les dijo: “Levántense. No tengan miedo.” Cuando alzaron los ojos ya no vieron a nadie más, sino solamente a Él.
Mientras descendían de la montaña les pidió que no contaran aquella visión hasta después de la resurrección. Al regresar encontraron a una multitud reunida alrededor de un muchacho que sufría gravemente. Los discípulos habían intentado ayudarlo sin éxito. Entonces Jesús reprendió al espíritu que lo atormentaba y el joven quedó libre.
Más tarde los discípulos preguntaron por qué ellos no habían podido hacerlo. Les respondió que necesitaban una fe más profunda y una confianza más firme en Dios. Mientras continuaban viajando por Galilea volvió a anunciar que sería entregado en manos de los hombres, que moriría y que al tercer día resucitaría. Aquellas palabras llenaron de tristeza a los discípulos.
Cuando llegaron a Capernaúm surgió una discusión relacionada con el impuesto del templo. Jesús mostró una vez más que conocía todas las cosas y enseñó a Pedro que, aunque eran libres, debían actuar con sabiduría para no convertirse en tropiezo para otros. Y así resolvió también aquella situación.
Capítulo 18
En aquel momento los discípulos se acercaron y preguntaron: “¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?” Entonces llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: “Si no cambian y se vuelven como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Quien se humilla como este niño es el mayor en el reino.” Y añadió: “Quien recibe a uno de estos pequeños en mi nombre, a mí me recibe.” Después advirtió acerca de hacer tropezar a los más pequeños que creen en Él. Mejor sería perder algo valioso que apartar a otro del camino de la vida. Si tu mano o tu pie te hace caer, apártalo de ti. Si tu ojo te conduce al pecado, arráncalo. Es mejor entrar en la vida con dificultad que perderla por completo. No desprecien a los pequeños, porque sus ángeles contemplan continuamente el rostro del Padre. ¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, deja las noventa y nueve y sale a buscar la que se extravió. Cuando la encuentra se alegra más por ella que por las que nunca se alejaron. Así también el Padre no desea que se pierda ni uno solo de estos pequeños. Si tu hermano peca contra ti, ve y habla con él a solas. Si escucha tus palabras habrás recuperado a tu hermano. Si no escucha, lleva contigo a uno o dos más. Y si aun así se niega a escuchar, dilo a la comunidad. Entonces Pedro preguntó: “¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano? ¿Hasta siete veces?” “No te digo siete veces, sino setenta veces siete.” Por eso el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Uno de ellos le debía una suma imposible de pagar. Cuando suplicó misericordia, el rey canceló toda su deuda. Pero aquel hombre salió y encontró a otro que le debía una cantidad mucho menor. Lo tomó por el cuello y exigió el pago inmediato. Aunque recibió súplicas semejantes a las que él mismo había pronunciado, se negó a perdonar. Cuando el rey supo lo ocurrido se indignó. “¿No debías mostrar la misma misericordia que yo tuve contigo?” Y lo entregó al castigo. Así también el Padre espera que cada uno perdone sinceramente a su hermano desde el corazón.
Después de estas enseñanzas partió hacia la región de Judea, al otro lado del Jordán. Grandes multitudes lo siguieron y allí continuó sanando a muchos. Se acercaron algunos fariseos para ponerlo a prueba. “¿Le está permitido al hombre divorciarse por cualquier motivo?” Él respondió recordando el propósito original de la creación. “Desde el principio fueron creados hombre y mujer. Los dos llegarán a ser una sola carne. Por eso, lo que Dios ha unido no debe separarlo el hombre.” Los discípulos comprendieron que el matrimonio era un compromiso sagrado y profundo. Después le llevaron niños para que pusiera sus manos sobre ellos y orara. Algunos intentaron impedirlo. Pero Él dijo: 16 “Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan, porque de los que son como ellos es el reino de los cielos." Entonces los bendijo. Más tarde se acercó un joven y preguntó: "Maestro, ¿qué debo hacer para obtener la vida eterna?"
Le respondió que guardara los mandamientos. El joven dijo que ya los cumplía. Entonces escuchó: "Si deseas ser perfecto, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y sígueme." Al oír estas palabras se marchó entristecido porque poseía muchas riquezas.
Entonces dijo a sus discípulos: "Es difícil que un rico entre en el reino de los cielos. Más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja." Ellos quedaron sorprendidos.
"Entonces, ¿quién puede salvarse?" "Para los hombres es imposible, pero para Dios todo es possible." Pedro recordó todo lo que habían dejado atrás para seguirlo. Entonces escucharon la promesa de que nadie abandona algo por causa del reino sin recibir mucho más, junto con la vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros.
Capítulo 20
Porque el reino de los cielos es semejante a un propietario que salió al amanecer para contratar trabajadores para su viña. Acordó un salario justo y los envió a trabajar. Volvió a salir varias veces durante el día y encontró a otros desocupados. También los envió a la viña prometiéndoles lo que fuera correcto. Al caer la tarde ordenó pagar a todos los trabajadores, comenzando por los últimos. Quienes habían llegado al final del día recibieron el mismo salario que quienes habían trabajado desde temprano. Entonces algunos comenzaron a quejarse. Pero el propietario respondió: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No acordaste conmigo esta cantidad? ¿No puedo hacer con lo mío lo que deseo? ¿O te molesta que yo sea generoso?”
Así, muchos últimos serán primeros y muchos primeros serán últimos. Mientras subían hacia Jerusalén volvió a anunciar lo que iba a suceder. “El Hijo del Hombre será entregado. Lo condenarán, lo humillarán y lo matarán. Pero al tercer día resucitará.” Entonces la madre de Santiago y Juan se acercó para pedir lugares de honor para sus hijos. Él respondió que no comprendían lo que estaban pidiendo.
Los demás discípulos se molestaron al escuchar aquello. Pero Jesús los reunió y dijo: “Los gobernantes de las naciones dominan sobre otros. Entre ustedes no debe ser así.
Quien quiera ser grande debe servir. Quien quiera ser primero debe hacerse siervo." Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos. Al salir de Jericó dos ciegos escucharon que pasaba cerca y comenzaron a gritar: “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!” La multitud intentó hacerlos callar, pero ellos gritaron aún más fuerte. Entonces se detuvo. “¿Qué quieren que haga por ustedes?” “Señor, que nuestros ojos sean abiertos.” Movido por compasión tocó sus ojos y recuperaron la vista. Desde ese momento comenzaron a seguirlo.
Capítulo 21
Cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivos, envió a dos discípulos delante de Él. "Vayan a la aldea que tienen enfrente. Encontrarán una asna atada y un pollino con ella. Desátenlos y traíganmelos. Si alguien les pregunta algo, diganle que el Señor los necesita."
Todo ocurrió para que se cumpliera lo anunciado por el profeta: "Tu rey viene a ti, humilde y montado sobre un asno." Los discípulos hicieron como se les había ordenado. Colocaron sus mantos sobre el animal y Jesús se sentó encima. La multitud extendía mantos sobre el camino mientras otros cortaban ramas de los árboles y las colocaban delante de Él. Los que iban delante y detrás clamaban: "¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!" Cuando entró en Jerusalén toda la ciudad se agitó. “¿Quién es éste?” 17 Y las multitudes respondían: “Éste es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea.” Entró después en el templo y expulsó a quienes compraban y vendían. Volcó las mesas de los cambistas y los asientos de quienes comerciaban. “Mi casa será llamada casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones.” Entonces se acercaron ciegos y cojos, y los sanó. Los principales sacerdotes escucharon a los niños gritar: “¡Hosanna al Hijo de David!” Y se indignaron. Pero Jesús respondió que incluso los niños habían sido preparados para proclamar alabanza. Al día siguiente, mientras regresaba a la ciudad, tuvo hambre. Vio una higuera junto al camino y se acercó buscando fruto, pero sólo encontró hojas. “Nunca más produzcas fruto.” Y la higuera se secó. Los discípulos quedaron asombrados. Entonces les dijo que la fe verdadera puede mover aquello que parece imposible y que todo lo que pidan creyendo les será concedido conforme a la voluntad de Dios. Cuando volvió al templo, los dirigentes religiosos le preguntaron con qué autoridad hacía aquellas cosas. Él respondió preguntándoles acerca del bautismo de Juan. Como no quisieron responder, tampoco les explicó directamente el origen de su autoridad. Luego contó la parábola de dos hijos. Uno prometió obedecer a su padre pero no lo hizo. El otro se negó al principio, pero después cambió de actitud y obedeció. Así mostró que muchos considerados pecadores habían respondido a Dios con más sinceridad que quienes se creían justos. Contó también la historia de unos labradores que recibieron una viña. Cuando llegó el tiempo de entregar fruto, maltrataron a los siervos enviados por el dueño y finalmente mataron a su propio hijo. Entonces preguntó: “¿Qué hará el dueño cuando regrese?” Ellos mismos respondieron que destruiría a aquellos hombres y entregaría la viña a otros. Así anunció que el reino sería entregado a quienes produjeran fruto.
Volvió a hablarles mediante parábolas. “El reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo.” Los invitados fueron llamados, pero se negaron a asistir. Algunos ignoraron la invitación y continuaron con sus asuntos. Otros incluso maltrataron a los mensajeros. Entonces el rey envió a sus siervos por los caminos para reunir a todos los que encontraran, buenos y malos. El salón terminó lleno de invitados. Pero uno de ellos había entrado sin las vestiduras apropiadas para la celebración. Por eso fue expulsado.
Muchos son llamados, pero pocos son escogidos. Después algunos fariseos intentaron tenderle una trampa. “¿Es correcto pagar impuestos al César?” Jesús pidió una moneda.
“¿De quién es esta imagen?” “Del César.” Entonces respondió: “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.” Quedaron sorprendidos y se retiraron. Más tarde llegaron saduceos, quienes no creían en la resurrección. Le presentaron una situación complicada acerca de una mujer que había tenido varios esposos. Jesús respondió que desconocían el poder de Dios. En la resurrección las cosas serían diferentes a la vida presente. Y añadió: “Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.” Las multitudes quedaron maravilladas. Finalmente un maestro de la Ley preguntó: “¿Cuál es el mandamiento más importante?” Respondió: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el primero y más grande de los mandamientos. Y el segundo es semejante: ama a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas." Después les preguntó acerca del Mesías y les mostró que era mucho más que un simple descendiente de David. Nadie pudo responder, y desde aquel día dejaron de intentar atraparlo con preguntas.
Capítulo 23
Entonces habló a las multitudes y a sus discípulos acerca de los escribas y fariseos. Reconoció que enseñaban la Ley, pero advirtió que muchas veces no practicaban aquello que enseñaban. Imponían cargas pesadas sobre otros mientras ellos mismos evitaban llevarlas. Buscaban los lugares de honor, los saludos públicos y el reconocimiento de la gente. Pero entre sus seguidores debía existir un espíritu diferente.
"El mayor entre ustedes será servidor de todos." Quien se exalta será humillado y quien se humilla será exaltado. Después pronunció una serie de advertencias contra la hipocresía. Cerraban la puerta del reino delante de otros, cuidaban detalles mínimos mientras descuidaban la justicia, la misericordia y la fidelidad.
Eran semejantes a sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero llenos de corrupción por dentro. Decían honrar a los antiguos profetas, pero seguían el mismo camino de quienes los habían perseguido. Finalmente contempló Jerusalén y dijo: “Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a quienes te son enviados. ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos como la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas y no quisiste!” Entonces anunció que la ciudad enfrentaría tiempos difíciles hasta que reconociera al que venía en el nombre del Señor.
CAPÍTULO 24 Jesús salió del templo y, mientras caminaban, los discípulos le señalaron los grandes edificios que lo rodeaban. Entonces les dijo: “¿Ven todo esto? Llegará el día en que no quedará piedra sobre piedra. Todo será derribado.” Más tarde se sentó en el monte de los Olivos. Los discípulos se acercaron en privado y preguntaron cuándo sucederían aquellas cosas y cuál sería la señal de su venida y del fin de los tiempos.
Respondió: “Tengan cuidado de no ser engañados. Muchos vendrán usando mi nombre y extraviarán a muchos. Escucharán de guerras y rumores de guerras, pero no se alarmen. Es necesario que estas cosas ocurran, aunque todavía no será el fin. Se levantará nación contra nación y reino contra reino.
Habrá hambres, terremotos y grandes dificultades en distintos lugares. Pero todo esto será apenas el comienzo." Muchos serían perseguidos y entregados. El amor de muchos se enfriaría, pero quien permaneciera firme hasta el final sería salvo. Las buenas noticias del reino serían anunciadas en toda la tierra y entonces llegaría el fin. Por eso debían permanecer atentos.
Así como en los días de Noé las personas continuaban con su vida cotidiana sin prestar atención a las advertencias, también ocurriría cuando llegara el Hijo del Hombre. Dos hombres estarán trabajando en un campo; uno será tomado y otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo; una será tomada y otra será dejada. Por eso dijo: "Velen, porque no saben en qué momento vendrá su Señor."
El siervo fiel permanece preparado y cumple su tarea mientras espera el regreso de su amo. Pero el siervo negligente piensa que todavía falta mucho tiempo y termina olvidando sus responsabilidades. Bienaventurado aquel que sea hallado fiel cuando su Señor regrese.
Capítulo 25
Entonces el reino de los cielos será semejante a diez jóvenes que salieron con sus lámparas para recibir el esposo. Cinco eran prudentes y llevaron aceite suficiente. Las otras cinco fueron descuidadas y no se prepararon. Como el esposo tardó, todas se durmieron. A medianoche se escuchó un grito: "¡Aquí viene el esposo!" Las prudentes tenían aceite para mantener sus lámparas encendidas, pero las otras tuvieron que salir a buscarlo. Mientras estaban ausentes llegó el esposo y la puerta fue cerrada. Cuando regresaron llamaron diciendo: "Señor, árbores." Pero recibieron esta respuesta: "No las conozco." Por eso dijo: "Velen, porque no saben ni el día ni la hora." También contó la parábola de un hombre que, antes de partir de viaje, entregó bienes a sus siervos. A uno le dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno. 19 Los dos primeros trabajaron con aquello que habían recibido y multiplicaron lo que se les había confiado. Cuando el señor regresó les dijo: "Bien, siervo bueno y fiel. Has sido fiel en lo poco; te confiaré mucho más."
Pero el tercer siervo escondió su talento por miedo. Entonces fue reprendido por no haber hecho nada con aquello que se le había entregado. Finalmente habló acerca del día en que el Hijo del Hombre vendrá en gloria y todas las naciones serán reunidas delante de Él. Separará a unos de otros como un pastor separa las ovejas de los cabritos. A los que practicaron la misericordia les dirá:
“Tuve hambre y me dieron de comer. Tuve sed y me dieron de beber. Fui extranjero y me recibieron.” Ellos preguntarán cuándo hicieron tales cosas. Y responderá: “Todo lo que hicieron por uno de estos pequeños hermanos míos, por mí lo hicieron.” Pero quienes ignoraron al necesitado descubrirán que también rechazaron la oportunidad de servir al Rey. Entonces cada uno recibirá conforme a sus obras.
Capítulo 26
Cuando terminó todas estas enseñanzas dijo a sus discípulos: “Dentro de dos días se celebrará la Pascua y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.” Mientras los principales sacerdotes buscaban la manera de arrestarlo, una mujer se acercó llevando un frasco de perfume muy costoso. Lo derramó sobre Él. Algunos consideraron aquello un desperdicio. Pero Jesús dijo: “Ha realizado una buena obra conmigo. Dondequiera que se anuncien estas buenas noticias se recordará también lo que ella ha hecho.” Entonces Judas Iscariote fue a los principales sacerdotes. “¿Cuánto me darán si se los entrego?” Y acordaron pagarle treinta monedas de plata. Llegó el día de la Pascua y Jesús celebró la cena con sus disciplulos. Mientras comían dijo: “Uno de ustedes me entregará.” Todos comenzaron a preguntarse si se refería a ellos. Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: “Tomen y coman. Esto representa mi cuerpo.” Después tomó la copa. “Beban todos de ella. Esto representa mi sangre del pacto, derramada para perdón de muchos.” Terminada la cena fueron al monte de los Olivos. Allí anunció que todos se dispersarían. Pedro respondió: “Aunque todos te abandonen, yo nunca lo haré.” Pero Jesús le dijo: “Antes que cante el gallo me negarás tres veces.” Llegaron después a un lugar llamado Getsemani. Pidió a sus discípulos que permanecieran vigilando mientras él oraba. Entonces dijo: “Mi alma está profundamente triste hasta la muerte.”
Se apartó un poco y cayó rostro en tierra. “Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa. Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” Regresó varias veces y encontró a sus discípulos dormidos. Finalmente dijo: “Ha llegado la hora.” Entonces apareció Judas acompañado de una multitud armada.
Se acercó y lo identificó con un beso. Jesús fue arrestado y llevado ante las autoridades. Mientras tanto, Pedro lo seguía de lejos. Cuando varias personas afirmaron reconocerlo, negó conocerlo. Por tercera vez dijo que no sabía quién era.
Entonces cantó el gallo. Pedro recordó las palabras que había escuchado y salió de allí llorando amargamente.
Capítulo 27
Al amanecer, los principales sacerdotes y los ancianos decidieron entregar a Jesús a las autoridades romanas. Lo llevaron ante Pilato para que pronunciara la sentencia. Cuando Judas vio que había sido condenado, sintió remordimiento. Devolvió las treinta monedas de plata y confesó que había entregado sangre inocente.
Pero nadie 20 quiso escuchar sus palabras. Entonces arrojó las monedas en el templo y se marchó. Poco después encontró un final trágico. Con aquel dinero se compró un terreno que más tarde sería conocido como el Campo de Sangre. Pilato preguntó a Jesús: “¿Eres tú el rey de los judíos?” “Tú lo dices.” Los sacerdotes continuaron presentando acusaciones, pero Jesús permaneció en silencio.
Pilato se sorprendió al ver que no respondía. Durante la fiesta existía la costumbre de liberar a un prisionero. Entre los encarcelados se encontraba Barrabás, un hombre conocido por sus delitos. Pilato preguntó a la multitud: “¿A quién quieren que libere? ¿A Barrabás o a Jesús?” Los dirigentes persuadieron al pueblo para pedir la libertad de Barrabás. “¿Y qué haré con Jesús?” “¡Crucífico!” Pilato intentó evitar aquella decisión, pero los gritos aumentaron. Finalmente se lavó las manos delante de todos y declaró que no era responsable de aquella sangre. Entonces ordenó que Jesús fuera azotado y entregado para ser crucificado. Los soldados lo llevaron al pretorio. Lo vistieron con un manto, colocaron una corona de espinas sobre su cabeza y comenzaron a burlarse. "¡Salve, rey de los judíos!" Después lo condujeron hacia el lugar de la ejecución. Al llegar al Gólgota lo crucificaron. Repartieron sus vestiduras y colocaron sobre la cruz una inscripción que decía: "Éste es Jesús, el Rey de los Judíos." Muchos se burlaban mientras pasaban. "Si eres el Hijo de Dios, desciende de la cruz." Aun así permaneció allí.
Desde el mediodía hasta la tarde una oscuridad cubrió la tierra. Entonces exclamó con fuerte voz: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" Poco después volvió a clamar y entregó su espíritu. En aquel momento el velo del templo se rasgó de arriba abajo. La tierra tembló y muchos quedaron sobrecogidos. El centurión que vigilaba la ejecución dijo:
"Verdaderamente éste era el Hijo de Dios." Al caer la tarde, José de Arimatea pidió permiso para llevarse el cuerpo. Lo envolvió en una sábana limpia y lo colocó en un sepulcro nuevo excavado en la roca. Después hizo rodar una gran piedra sobre la entrada y se retiró. Los sacerdotes solicitaron que el sepulcro fuera vigilado para impedir cualquier intento de retirar el cuerpo. Así quedó sellada la tumba.
Capítulo 28
Después del día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron al sepulcro. De repente hubo un gran terremoto. Un ángel descendió del cielo, removió la piedra y se sentó sobre ella. Los guardias temblaron de miedo y quedaron paralizados.
Entonces el ángel dijo a las mujeres: “No teman. Sé que buscan a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí. Ha resucitado, tal como lo había anunciado.” Entraron y vieron el lugar vacío. “Vayan rápidamente y anuncien a sus discípulos que ha resucitado.” Mientras corrían para llevar la noticia, Jesús salió a su encuentro. “¡Alégrese!” Ellas se acercaron, se postraron delante de Él y lo adoraron. Mientras tanto, algunos guardias informaron a los dirigentes religiosos acerca de lo sucedido. Ellos entregaron dinero para que disfundieran otra versión de los hechos, afirmando que los discípulos habían robado el cuerpo durante la noche. Los discípulos viajaron después a Galilea, al lugar que Jesús les había indicado. Cuando lo vieron, lo adoraron, aunque algunos todavía luchaban con sus dudas. Entonces se acercó y les dijo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos entre todas las naciones. Bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Enséñenles a guardar todo lo que les he mandado. Y recuerden esto: yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.” Fin del Evangelio según Mateo

Marcos

Éste es el comienzo de las buenas noticias acerca de Jesucristo, el Hijo de Dios. Tal como habían anunciado los profetas, apareció Juan el Bautista en el desierto proclamando un bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados. Multitudes acudían a escucharlo. Confesaban sus pecados y eran bautizadas en el Jordán. Juan decía: "Después de mí viene uno más poderoso que yo. Yo los bautizo con agua, pero Él los bautizará con Espíritu Santo." Entonces Jesús llegó desde Nazaret y fue bautizado por Juan. Al salir del agua vio abrirse los cielos y al Espíritu descender sobre Él como una paloma. Y una voz dijo: "Tú eres mi Hijo amado. En ti tengo complacencia." Inmediatamente fue conducido al desierto. Permaneció allí cuarenta días siendo probado mientras los angeles lo servían. Después de que Juan fue encarcelado, Jesús comenzó a anunciar las buenas noticias. “El tiempo se ha cumplido. El reino de Dios se ha acercado. Arrepiéntanse y crean.” Mientras caminaba junto al mar de Galilea vio a Simón y Andrés echando redes. “Síganme y los haré pescadores de hombres.” Ellos dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante llamó a Santiago y a Juan. También ellos dejaron todo y fueron tras Él. Llegaron a Capernaúm. Allí enseñaba con una autoridad que sorprendía a todos. Un hombre atormentado por un espíritu impuro comenzó a gritar. Jesús lo reprendió y lo liberó. La noticia se extendió rápidamente por toda la región.
Al salir de la sinagoga entró en la casa de Simón. La suegra de Pedro estaba enferma con fiebre. Tomó su mano y la levantó. La fiebre desapareció inmediatamente. Al caer la noche llevaron ante Él numerosos enfermos y personas atormentadas.
Sanó a muchos y expulsó espíritus malignos. Muy temprano se retiró a orar en un lugar solitario. Cuando lo encontraron dijo: "Vayamos a otras ciudadas para anunciar allí también el mensaje, porque para eso he venido." Y recorrió toda Galilea enseñando, sanando y proclamando las buenas noticias del reino.

Capítulo 2

Pocos días después regresó a Capernaúm. La noticia de su llegada se extendió rápidamente y una multitud se reunió alrededor de la casa donde se encontraba. Llegaron entonces cuatro hombres llevando a un paralítico. Como no podían acercarse debido a la multitud, subieron al techo, abrieron una abertura y descendieron al enfermo delante de Jesús. Al ver la fe de aquellos hombres dijo: “Hijo, tus pecados te son perdonados.” Algunos maestros de la Ley pensaron en su interior: “¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?” Conociendo sus pensamientos, los preguntó: “¿Qué es más fácil? ¿Decir que los pecados son perdonados o decir: levántate y camina?” Entonces dijo al paralítico: “Levántate, toma tu camilla y ve a tu casa.”
Inmediatamente se levantó delante de todos. La multitud quedó asombrada y glorificaba a Dios. Más tarde vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado cobrando impuestos. “Sígueme.” Y Leví se levantó y lo siguió. Mientras compartían una comida, muchos cobradores de impuestos y personas despreciadas por la sociedad se acercaron. Los fariseos preguntaron por qué comía con ellos. “No son los sanos quienes necesitan médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.” También le preguntaron por qué sus discípulos no ayunaban como otros. “¿Pueden los invitados a una boda ayunar mientras el novio está con ellos?” Luego habló de remiendos nuevos sobre ropa vieja y de vino nuevo en odes viejos, mostrando que algo nuevo estaba comenzando. 22 Otro día atravesaba campos sembrados durante el sábado. Sus discípulos arrancaban espigas mientras caminaban. Los fariseos volvieron a acusarlos. Entonces respondió: “El sábado fue hecho para el hombre y no el hombre para el sábado. Por eso el Hijo del Hombre es Señor aun del sábado.”

Capítulo 3

Entró nuevamente en una sinagoga. Allí había un hombre que tenía una mano paralizada. Todos observaban para ver si lo sanaría en sábado. Entonces preguntó: “¿Qué está permitido hacer en sábado: el bien o el mal? ¿Salvar una vida o destruirla?” Nadie respondió. Mirándolos con tristeza por la dureza de sus corazones dijo al hombre: “Extiende tu mano.” Y la mano quedó completamente restaurada.
Desde aquel momento algunos comenzaron a planear cómo eliminarlo. Jesús se retiró hacia el lago, pero grandes multitudes continuaban siguiéndolo desde todas las regiones. Los enfermos se acercaban para tocarlo y quienes estaban atormentados caían delante de Él. Subió después a una montaña y llamó a quienes quiso.
Escogió a doce para que estuvieran con Él y para enviarlos a anunciar el reino. Les dio autoridad para sanar y expulsar espíritus impuros. Cuando regresó a una casa, tanta gente acudió que ni siquiera tenían tiempo para comer. Algunos llegaron a decir que había perdido el juicio. Otros afirmaban que expulsaba demonios por el poder de los demonios.
Entonces respondió: “¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Un reino dividido contra sí mismo no puede permanecer.” Y añadió que toda blasfemia puede ser perdonada, pero quien rechaza deliberadamente la obra del Espíritu endurece su propio corazón. Llegaron entonces su madre y sus hermanos buscándolo. Al avisarle dijo: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”
Miró a quienes estaban sentados a su alrededor y añadió: "Quien hace la voluntad de Dios ése es mi hermano, mi hermana y mi madre."

Capítulo 4

Volvió a enseñar junto al mar. La multitud era tan grande que subió a una barca mientras la gente permanecía en la orilla. Entonces comenzó a enseñar mediante parábolas. "Un sembrador salió a sembrar. Parte de la semilla cayó junto al camino y fue devorada por las aves. Otra cayó sobre terreno pedregoso y brotó rápidamente, pero se secó cuando apareció el sol. Otra cayó entre espinos y fue ahogada.
Pero otra cayó en buena tierra y produjo abundante fruto." Quien tenga oídos para oír, que oiga. Más tarde explicó a sus discípulos que la semilla representa la palabra de Dios y que cada terreno representa la forma en que los corazones la reciben. También dijo: "¿Se enciende una lámpara para esconderla? La luz fue hecha para alumbrar." Y añadió: "Con la medida que utilicen también serán medidos." El reino de Dios es semejante a una semilla sembrada en la tierra. El sembrador duerme y se levanta, pero la semilla continuía creciendo aunque él no comprenda cómo sucede.
También es semejante a un grano de mostaza que, siendo muy pequeño, llega a convertirse en una planta grande donde las aves encuentran refugio. Al caer la tarde dijo a sus discípulos: "Pasemos al otro lado." Mientras cruzaban el lago se levantó una fuerte tormenta.
Las olas golpeaban la barca y comenzaba a llenarse de agua. Jesús dormía sobre un cojín. Lo despertaron diciendo: "Maestro, ¿no te importa que perezcamos?" Entonces se levantó y dijo al viento:
“¡Calla! ¡Enmudece!” Inmediatamente todo quedó en calma. “¿Por qué tienen miedo? ¿Aún no tienen fe?” Llenos de asombro se preguntaban unos a otros: “¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?”

Capítulo 5

23 Llegaron al otro lado del lago, a la región de los gadarenos. Apenas descendió de la barca, salió a su encuentro un hombre que vivía entre los sepulcros. Nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas.
Muchas veces había sido atado, pero rompía todo aquello que intentaba contenerlo. Día y noche vagaba entre las montañas y los sepulcros, gritando y lastimándose. Cuando vio a Jesús desde lejos corrió y cayó delante de Él. “¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes.” Jesús le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?” “Mi nombre es Legión, porque somos muchos.” Los espíritus le suplicaron que no los expulsara de aquella región. Cerca de allí había una gran piara de cerdos alimentándose. “Envíanos a los cerdos.” Jesús se lo permitió. Entonces los espíritus salieron y entraron en los animales. La piara se precipitó por un barranco hacia el lago y murió en las aguas. Los cuidadores huyeron y difundieron la noticia. Los habitantes acudieron para ver lo sucedido y encontraron al hombre que antes vivía atormentado sentado, vestido y en pleno juicio.
El temor se apoderó de ellos. Entonces comenzaron a pedirle que abandonara aquella región. Mientras subía nuevamente a la barca, el hombre que había sido liberado le rogó que le permitiera acompañarlo. Pero Jesús respondió: “Regresa a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho contigo.” Y aquel hombre comenzó a anunciarlo por toda Decápolis.
Al regresar al otro lado del lago, una gran multitud volvió a reunirse a su alrededor. Entonces llegó Jairo, uno de los dirigentes de la sinagoga. “Mi hija está muriendo. Ven y pon tus manos sobre ella.” Jesús fue con él. Mientras avanzaban entre la multitud, una mujer que sufría hemorragias desde hacia doce años se acercó por detrás. Había gastado todo lo que poseía buscando una cura y nada había mejorado.
Pensó: “Si tan sólo logro tocar su manto, quedaré sana.” Extendió la mano y lo tocó. Inmediatamente sintió que su enfermedad desaparecía. Jesús se detuvo. “¿Quién me ha tocado?” Los discípulos se sorprendieron por la pregunta debido a la multitud que los rodeaba. Pero Él continuó mirando alrededor hasta encontrarla.
Entonces la mujer cayó a sus pies y contó toda la verdad. "Hija, tu fe te ha salvado. Ve en paz." Mientras aún hablaba llegaron mensajeros desde la casa de Jairo. "Tu hija ha muerto." Pero Jesús dijo: "No tengas miedo. Solamente cree." Al llegar a la casa encontró llanto y confusión. ¿Por qué lloran? La niña no ha muerto; duerme."
Muchos se burlaron. Entró solamente con los padres y algunos discípulos. Tomó la mano de la niña y dijo: "Talita cum." La niña se levantó inmediatamente y comenzó a caminar. Todos quedaron profundamente asombrados.
Salió de allí y regresó a Nazaret. Cuando llegó el sábado comenzó a enseñar en la sinagoga. Muchos se maravillaban. “¿De dónde obtuvo esta sabiduría? ¿No es éste el carpintero?” Pero otros se negaban a creer. Entonces dijo: “Un profeta recibe honra en todas partes menos entre los suyos.” Y realizó allí pocas obras poderosas debido a la incredulidad de ellos. Después recorrió las aldeas vecinas enseñando. Llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos. Les dio autoridad sobre los espíritus impuros y les indicó que viajaran con sencillez, confiando en la provisión de Dios. “Donde los reciban permanezcan allí. Si algún lugar no los recibe, sacudan el polvo de sus pies al partir.” Ellos salieron anunciando el arrepentimiento, sanando enfermos y liberando a quienes sufrían. La fama de Jesús llegó hasta Herodes. 24 Algunos decían que era Juan el Bautista resucitado. Otros pensaban que era Elías. Entonces Herodes recordó cómo había ordenado la muerte de Juan. Juan había denunciado públicamente su conducta y por eso fue encarcelado. Durante una celebración, una joven danzó delante de los invitados y agradó tanto a Herodes que prometió darle cualquier cosa que pidiera.
Aconsejada por su madre pidió la cabeza de Juan el Bautista. Aunque se entristeció, Herodes cumplió su juramento. Así terminó la vida de Juan. Cuando los discípulos regresaron de su misión contaron todo lo que habían hecho. Entonces Jesús los llevó a un lugar apartado para descansar.
Pero las multitudes los siguieron. Al verlas sintió compasión porque eran como ovejas sin pastor. Comenzó a enseñarles muchas cosas.
Al caer la tarde los discípulos sugirieron despedir a la gente para que buscaran alimento. “Denles ustedes de comer.” Sólo tenían cinco panes y dos peces. Jesús ordenó que todos se sentaran sobre la hierba. Tomó los panes, levantó los ojos al cielo, dio gracias y comenzó a repartirlos. Todos comieron hasta quedar satisfechos. Después recogieron doce canastas llenas de los pedazos que habían sobrado.
Quienes comieron eran miles. Inmediatamente hizo subir a sus discípulos a una barca mientras despedía a la multitud. Después subió a una montaña para orar. Durante la noche los discípulos luchaban contra el viento.
Entonces lo vieron acercarse caminando sobre las aguas. Creyeron que era una aparición y se llenaron de temor. Pero escucharon su voz: “Tengan ánimo. Soy yo. No tengan miedo.” Subió a la barca y el viento se calmó. Ellos permanecieron asombrados porque aún no comprendían plenamente todo lo que habían visto. Al llegar a tierra, la gente comenzó a reconocerlo. Desde todos los lugares traían enfermos y los colocaban donde sabían que Él pasaría. Y cuantos lo tocaban quedaban sanos.

Capítulo 7

Los fariseos y algunos escribas que habían venido desde Jerusalén se reunieron alrededor de Jesús. Observaron que varios de sus discípulos comían sin realizar los lavamientos rituales que las tradiciones exigían. Por ello le preguntaron: ¿Por qué tus discípulos no siguen las tradiciones de los ancianos y comen con manos impuras?" Él respondió: "Bien profetizó Isaías acerca de ustedes cuando escribió: 'Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me adoran, porque enseñan mandamientos humanos como si fueran mandamientos de Dios.' Ustedes dejan de lado los mandamientos de Dios para aferrarse a tradiciones establecidas por los hombres." Y añadió: "Con habilidad invalidan los mandamientos de Dios para conservar sus propias tradiciones. Moisés dijo: 'Honra a tu padre y a tu madre', pero ustedes encuentran maneras de evitar esa responsabilidad mientras aparentan obediencia." Después llamó nuevamente a la multitud y dijo: "Escuchen todos y comprendan. Nada que entra desde afuera puede contaminar al hombre. Lo que verdaderamente lo contamina es aquello que sale de su interior." Cuando estuvo a solas con sus discípulos, ellos le pidieron que explicara estas palabras. Entonces respondió: "¿Tampoco ustedes comprenden? Lo que entra en el hombre no puede contaminarlo porque no entra en su corazón, sino en su cuerpo. Pero del interior, del corazón humano, proceden los malos pensamientos, la inmoralidad, el robo, el homicidio, el adulterio, la avaricia, la maldad, el engaño, la envidia, el orgullo y la insensatez. Todas estas cosas nacen dentro del hombre y son las que verdaderamente lo contaminan." Partió de allí y se dirigió hacia la región de Tiro. Entró en una casa y procuró pasar desapercibido, pero no pudo ocultarse. Una mujer cuya hija estaba atormentada por un espíritu impuro oyó hablar de Él y vino inmediatamente a buscarlo. Cayó a sus pies y le rogó que liberara a su hija. La mujer era extranjera, de origen sirofenicio. Jesús le dijo: "Permite primero que los hijos sean saciados, porque no está bien tomar el pan de los hijos y arrojarlo a los perritos." Pero ella respondió: 25 "Señor, aun los perritos debajo de la mesa comen las migajas que dejan caer los hijos." Entonces Él dijo: "Por esa respuesta puedes regresar tranquila. El espíritu ha salido de tu hija." Cuando llegó a su casa encontró a la niña descansando en paz y comprendió que había sido liberada.
Después salió de la región de Tiro, pasó por Sidón y regresó hacia el mar de Galilea atravesando la región de Decápolis. Allí le llevaron a un hombre que era sordo y apenas podía hablar. Le suplicaron que pusiera sus manos sobre él. Jesús lo apartó de la multitud. Tocó sus oídos, humedeció sus dedos y tocó su lengua. Luego levantó los ojos al cielo, suspiró profundamente y dijo: "Éfata." Es decir: "Ábrete."
En aquel mismo instante sus oídos fueron abiertos, su lengua quedó libre y comenzó a hablar con claridad.
Jesús les pidió que no lo divulgaran. Pero cuanto más insistía, más difundían la noticia. Todos estaban profundamente asombrados y decían: “Todo lo ha hecho bien. Hace oír a los sordos y hablar a los mudos.”

Capítulo 8

En aquellos días volvió a reunirse una multitud muy numerosa. Habían permanecido con Él durante varios días y ya no tenían qué comer. Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: "Siento compasión por esta gente.
Hace tres días que permanecen conmigo y no tienen alimento. Si los envío de regreso con hambre, desfallecerán en el camino, porque algunos han venido desde muy lejos." Sus discípulos respondieron: "¿Cómo podrá alguien alimentar a toda esta multitud en un lugar tan desierto?" Él preguntó: "¿Cuántos panes tienen?"
"Siete." Entonces ordenó que la multitud se sentara sobre el suelo. Tomó los siete panes, dio gracias, los partió y comenzó a entregarlos a sus discípulos para que los distribuyeran.
También tenían algunos peces pequeños. Después de bendecirlos, mandó que fueron repartidos. Todos comieron hasta quedar satisfechos.
Luego recogieron siete canastas llenas de los pedazos que habían sobrado. Eran cerca de cuatro mil personas. Después de despedirlos, subió a una barca con sus discípulos y partió hacia la región de Dalmanuta. Allí se acercaron algunos fariseos que comenzaron a discutir con Él. Querían ponerlo a prueba y le pedían una señal proveniente del cielo.
Jesús suspiró profundamente y dijo: “¿Por qué esta generación busca señales? En verdad les digo que no se le dará ninguna señal.” Entonces los dejó, volvió a subir a la barca y cruzó hacia la otra orilla. Los discípulos habían olvidado llevar pan y sólo tenían una hogaza con ellos. Mientras navegaban, Jesús les advirtió: “Tengan cuidado. Guárdense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes.” Ellos comenzaron a comentar entre sí que hablaba de la falta de pan. Conociendo sus pensamientos, les dijo: “¿Por qué discuten acerca del pan? ¿Todavía no comprenden ni entienden? ¿Tienen endurecido el corazón? Tienen ojos y no ven; tienen oídos y no oyen. ¿No recuerdan cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas? ¿Cuántas canastas recogieron después?” “Doce.” ¿Y cuando repartí siete panes entre cuatro mil? ¿Cuántas canastas recogieron?” “Siete.” Entonces les dijo: “¿Aún no comprenden?” Llegaron después a Betsaida. Allí le llevaron a un hombre ciego y le suplicaron que lo tocara. Jesús tomó al hombre de la mano y lo condujo fuera de la aldea. Luego puso saliva sobre sus ojos y colocó sus manos sobre él. “¿Ves algo?” El hombre respondió: “Veo personas. Parecen árboles caminando.” Jesús volvió a poner sus manos sobre sus ojos. Entonces pudo ver claramente. Su vista fue restaurada por completo y distinguía todo con claridad. Después le dijo: “No entres en la aldea.” Salieron luego hacia las aldeas de Cesarea de Filipo. Mientras caminaban, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que soy?” Ellos respondieron: 26 “Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros dicen que eres Eliás; y otros, que eres uno de los profetas.” Entonces les preguntó:
“Y ustedes, ¿quién dicen que soy?” Pedro respondió: “Tú eres el Cristo.” Jesús les ordenó que no hablaran de esto con nadie. A partir de entonces comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre debía sufrir muchas cosas, ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas; que sería muerto y que después de tres días resucitaría. Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo. Pero Jesús se volvió, miró a sus discípulos y dijo: “Apártate de mí, Satanás. No piensas según Dios, sino según los hombres.” Entonces llamó a la multitud junto con sus discípulos y dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida la perderá; pero quien pierda su vida por causa de mí y de las buenas noticias la salvará. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? ¿Qué podrá dar a cambio de ella? Porque quien se avergüence de mí y de mis palabras en medio de esta generación, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos angeles."

Capítulo 9

Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y los llevó aparte a una montaña elevada. Mientras estaban allí, fue transfigurado delante de ellos. Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, de una blancura tan intensa que ningún lavador sobre la tierra podría haberlas blanqueado de esa manera. Entonces aparecieron Elías y Moisés conversando con Él. Pedro, lleno de asombro, dijo: "Maestro, es bueno que estemos aquí. Hagamos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías." No sabía realmente qué decir, porque todos estaban sobrecogidos por el temor. Entonces una nube los cubrió con su sombra y una voz salió de la nube: "Éste es mi Hijo amado. Escúchenlo."
Cuando miraron nuevamente a su alrededor ya no vieron a nadie más. Sólo Jesús permanecía con ellos. Mientras descendían de la montaña, les ordenó que no contaran a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del Hombre hubiera resucitado de entre los muertos. Guardaron aquellas palabras y discutían entre sí qué significaba eso de resucitar de entre los muertos. También le preguntaron: “¿Por qué dicen los escribas que primero debe venir Elías?” Él respondió: “Elías ciertamente viene primero y restaura todas las cosas.
Pero también está escrito que el Hijo del Hombre debe sufrir mucho y ser despreciado. Les digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, tal como estaba escrito acerca de él.”
Cuando regresaron donde estaban los demás discípulos encontraron una gran multitud reunida alrededor de ellos. Algunos escribas discutían con ellos. Al verlo, toda la gente corrió a recibirlo. “¿Qué están discutiendo?” Entonces un hombre respondió: “Maestro, traje a mi hijo porque tiene un espíritu que le impide hablar. Cada vez que lo domina lo derriba al suelo. Echa espuma por la boca, rechina los dientes y va perdiendo sus fuerzas.
Pedí a tus discípulos que lo expulsaran, pero no pudieron hacerlo.” Jesús respondió: “¡Generación incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? Tráiganlo.” Llevaron al muchacho delante de Él. Apenas el espíritu vio a Jesús, sacudió violentamente al joven y lo hizo caer al suelo. “¿Hace cuánto tiempo le ourre esto?” “Desde niño. Muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua para destruirlo. Si puedes hacer algo, ten compasión de nosotros.” Jesús respondió: “¿Si puedo? Todo es posible para quien cree.” Entonces el padre exclamó con lágrimas: “Creo. Ayuda mi incredulidad.” Al ver que la multitud aumentaba, Jesús reprendió al espíritu: “Espíritu mudo y sordo, te ordeno que salgas de él y no vuelvas jamás.” El espíritu gritó, lo sacudió violentamente y salió. El muchacho quedó inmóvil y muchos pensaron que había muerto. Pero Jesús lo tomó de la mano y lo levantó. 27 Más tarde, cuando estuvieron solos en una casa, los discípulos preguntaron: “¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?”
Él respondió: “Esta clase no puede salir sino mediante oración.” Partieron de allí y atravesaron Galilea. Jesús no quería que nadie lo supiera porque continuaba enseñando a sus discípulos. Les decía: “El Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres. Lo matarán, pero tres días después resucitará.” Ellos no comprendían estas palabras y tenían miedo de preguntarle. Llegaron a Capernaúm. Cuando estuvieron en la casa, les preguntó: “¿Qué discutían por el camino?” Guardaron silencio, porque habían estado discutiendo quién era el más importante. Entonces se sentó, llamó a los doce y dijo: “Si alguno quiere ser el primero, deberá hacerse el último de todos y servidor de todos.” Tomó a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, dijo: “Quien recibe a uno de estos pequeños en mi nombre, a mí me recibe. Y quien me recibe a mí, no recibe solamente a mí, sino también al que me envió.” Juan dijo entonces: “Maestro, vimos a alguien expulsando demonios en tu nombre y tratamos de impedírselo porque no nos sigue.” Pero Jesús respondió: “No se lo impidan. Nadie que haga una obra poderosa en mi nombre podrá hablar mal de mi inmediatamente después. Quien no está contra nosotros, está a favor de nosotros.” Y añadió: “Quien les dé siquiera un vaso de agua por pertenecer ustedes a Cristo, no perderá su recompensa. Pero quien haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le sería que le colgaran una gran piedra al cuello y lo arrojarán al mar.”
Después habló con firmeza acerca de apartar todo aquello que conduce al pecado. "Si tu mano te hace caer, córtala. Si tu pie te hace caer, apártalo. Si tu ojo te hace caer, arráncalo. Es mejor entrar en la vida con dificultad que perderla por completo." Y concluyó diciendo: "Tengan sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros."

Capítulo 11

Cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, envió a dos de sus discípulos y les dijo: “Vayan a la aldea que está enfrente. Al entrar encontrarán un pollino atado sobre el cual nadie ha montado jamás. Desátenlo y traíganlo. Si alguien les pregunta por qué lo hacen, diganle que el Señor lo necesita y lo devolverá pronto.” Fueron y encontraron el pollino tal como les había dicho.
Mientras lo desataban, algunos preguntaron: “¿Por qué desatan el pollino?” Ellos respondieron según las instrucciones recibidas y les permitieron llevárselo. Llevaron el animal a Jesús, colocaron sobre él sus mantos y Él montó. Muchos extendían sus mantos sobre el camino y otros cortaban ramas de los campos para colocarlas delante de Él. Los que iban delante y detrás clamaban: "¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas!" Entró en Jerusalén y llegó hasta el templo. Después de observar todo a su alrededor, salió hacia Betania con los doce porque ya era tarde. A la mañana siguiente, mientras regresaban de Betania, tuvo hambre.
Vio a lo lejos una higuera cubierta de hojas y se acercó para buscar fruto. Pero no encontró nada más que hojas, porque todavía no era tiempo de higos. Entonces dijo: "Que nadie vuelva jamás a comer fruto de ti." Y sus discípulos lo escucharon. Llegaron después al templo. Allí comenzó a expulsar a quienes compraban y vendían. Volcó las mesas de los cambistas y los puestos de quienes vendían palomas. No permitía que nadie utilizara el templo como lugar de comercio. Y les enseñaba diciendo: “¿No está escrito: 'Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones'? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones.” Los principales sacerdotes y los escribas escucharon estas palabras y comenzaron a buscar la manera de eliminarlo. Le tenían miedo porque toda la multitud estaba asombrada por su enseñanza. 28 Al día siguiente, cuando pasaban junto a la higuera, la vieron seca desde las raíces. Pedro recordó lo sucedido y dijo: “Maestro, mira. La higuera que maldijiste se ha secado.”
Jesús respondió: “Tengan fe en Dios. En verdad les digo que si alguno dice a esta montaña: 'Levántate y arrójate al mar', y no duda en su corazón sino que cree que sucederá, le será hecho. Por eso les digo que todo cuanto pidan en oración, crean que lo han recibido y lo obtendrán. Y cuando estén orando, perdonen si tienen algo contra alguien, para que también su Padre les perdone sus faltas.” Regresaron nuevamente a Jerusalén. Mientras caminaba por el templo se acercaron los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos. ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Quién te dio autoridad para hacerlas? Jesús respondió: “Yo también les haré una pregunta.
Respóndanme y les diré con qué autoridad hago estas cosas. El bautismo de Juan, ¿Venía del cielo o de los hombres?" Comenzaron a discutir entre ellos. Si decían que venía del cielo, Él preguntaría por qué no le habían creído.
Pero si respondían que venía de los hombres, temían a la multitud porque todos consideraban a Juan un verdadero profeta. Finalmente dijeron: "No lo sabemos." Entonces Jesús respondió: "Yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas."
Comenzó entonces a hablarles mediante parábolas. “Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar y construyó una torre. Después la arrendó a unos labradores y partió lejos. Cuando llegó el tiempo de la cosecha envió a un siervo para recibir parte de los frutos.
Pero los labradores lo golpearon y lo enviaron con las manos vacías. Volvió a enviar a otro. A éste mi hieron en la cabeza y lo humillaron. Envió a muchos más. A unos los golpearon y a otros los mataron.
Todavía le quedaba uno, su hijo amado. Finalmente lo envió pensando: 'Respetarán a mi hijo.' Pero aquellos hombres dijeron entre sí: 'Éste es el heredero. Matémoslo y la herencia será nuestra.' Lo tomaron, lo mataron y arrojaron su cuerpo fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño cuando regrese? Vendrá, destruirá a aquellos labradores y entregará la viña a otros. ¿Nunca leyeron estas palabras? 'La piedra que desecharon los constructores se convirtió en la piedra principal. Esto fue obra del Señor y es maravilloso ante nuestros ojos.'” Comprendieron que la parábola hablaba acerca de ellos y quisieron arrestarlo, pero temían a la multitud. Por eso se retiraron. Después enviaron a algunos fariseos y herodianos para atraparlo con sus palabras. “Maestro, sabemos que dices la verdad. Dinos: ¿es correcto pagar impuestos al César?” Jesús conocía su hipocresía. “Muéstrrenme una moneda.” Le llevaron un denario. “¿De quién es esta imagen y esta inscripción?”
“Del César.” Entonces respondió: “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.” Y quedaron admirados de su respuesta. Más tarde llegaron algunos saduceos, quienes niegan la resurrección. “Maestro, Moisés escribió que si un hombre muere sin hijos, su hermano debe tomar a la viuda. Hubo siete hermanos. Todos murieron y la mujer fue esposa de cada uno. En la resurrección, ¿de cuál será esposa?” Jesús respondió: “Están equivocados porque no conocen las Escrituras ni el poder de Dios. Cuando resuciten serán como los ángeles en los cielos. Y acerca de la resurrección, ¿no leyeron cuando Dios dijo a Moisés: 'Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob'? No es Dios de muertos, sino de vivos.”
Muchos quedaron asombrados al escucharlo. Entonces uno de los escribas se acercó. “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?” Jesús respondió: “Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Y el segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos.” 29 El escriba respondió: “Has dicho bien. Amar a Dios y al prójimo vale más que todos los sacrificios.” Al ver que había respondido sabiamente, Jesús le dijo: “No está lejos del reino de Dios.” Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas. Mientras enseñaba en el templo dijo: “¿Cómo afirman los escribas que el Cristo es hijo de David?”
El mismo David dijo inspirado por el Espíritu: 'Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.' Si David lo llama Señor, ¿cómo puede ser solamente su hijo?' La multitud escuchaba con agrado. Y continuó diciendo: "Guárdense de los escribas. Les gusta caminar con vestiduras largas, recibir saludos en las plazas y ocupar los primeros lugares.
Pero devoran las casas de las viudas mientras aparentan largas oraciones. Recibirán una condenación mayor." Se sentó después frente al lugar donde se depositaban las ofrendas y observó a la gente. Muchos ricos daban grandes cantidades. Entonces llegó una viuda pobre y depositó dos pequeñas monedas. Llamó a sus discípulos y dijo:
“En verdad les digo que esta viuda ha dado más que todos los demás. Ellos dieron de lo que les sobraba, pero ella, en medio de su pobreza, entregó todo lo que tenía para vivir.”

Capítulo 13

Cuando salía del templo, uno de sus discípulos le dijo: "Maestro, mira qué piedras y qué edificios tan impresionantes." Jesús respondió: "¿Ves estos grandes edificios? Llegará el día en que no quedará piedra sobre piedra.
Todo será derribado." Más tarde se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Pedro, Santiago, Juan y Andrés le preguntaron en privado: "Dinos cuándo sucederán estas cosas y cuál será la señal cuando todo esté por cumplirse." Jesús comenzó a decirles: "Tengan cuidado de que nadie los engañé.
Muchos vendrán usando mi nombre y dirán: 'Yo soy', y engañarán a muchos. Cuando escuchen de guerras y rumores de guerras no se alarmen. Es necesario que estas cosas sucedan, pero todavía no será el fin. Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá terremotos en distintos lugares y hambres. Todo esto será apenas el comienzo de los dolores." Y añadió: "Estén atentos. Serán entregados a tribunales y azotados. Comparecerán ante gobernantes y reyes por causa de mí para dar testimonio. Pero antes es necesario que las buenas noticias sean anunciadas a todas las naciones.
Cuando los lleven para ser juzgados no se preocupe en por lo que dirán. Hablen lo que les sea dado en ese momento, porque no serán ustedes quienes hablen, sino el Espíritu Santo." Entonces habló de tiempos difíciles. "El hermano entregará al hermano y el padre al hijo. Los hijos se levantarán contra sus padres. Serán odiados por todos a causa de mi nombre, pero quien permanezca firme hasta el final será salvo." Después les habló acerca de la gran tribulación. "Cuando vean la abominación desoladora donde no debe estar, quienes estén en Judea huyan a los montes.
Quien esté en la azotea no baje. Quien esté en el campo no regrese por sus pertenencias. Serán días de angustia como no los ha habido desde el principio de la creación." Y continuó: "Si el Senhor no hubiera acortado aquellos días, nadie sobreviviría. Pero por causa de sus escogidos los ha acortado. Si alguien les dice entonces: 'Miren, aquí está el Cristo' o 'allí está', no le crean. Surgirán falsos cristos y falsos profetas para engañar, si fuera posible, aun a los escogidos."
Después de aquella tribulación, dijo: “El sol se obscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y los poderes de los cielos serán sacudidos. Entonces verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes con gran poder y gloria. Y enviará a sus ángeles para reunir a sus escogidos desde los extremos de la tierra hasta los extremos del cielo.” Aprendan la lección de la higuera. Cuando sus ramas se vuelven tiernas y brotan las hojas, saben que el verano está cerca. Del mismo modo, cuando vean estas cosas, sepan que está cerca, a las puertas. En verdad les digo que esta generación no pasará hasta que estas cosas comiencen a cumplirse. 30 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Pero acerca de aquel día y aquella hora nadie sabe, ni los ángoles del cielo ni el Hijo, sino solamente el Padre. Estén atentos. Velen y oren, porque no saben cuándo llegará el momento. Es como un hombre que partió de viaje y dejó su casa al cuidado de sus siervos, asignando a cada uno su tarea, y ordenó al portero que permaneciera vigilante. Por tanto, velen. No saben cuándo vendrá el dueño de la casa: al anochecer, a medianoche, al canto del gallo o al amanecer. No sea que venga de repente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes, lo digo a todos: Velen.

Capítulo 14

Faltaban dos días para la Pascua y la fiesta de los Panes sin Levadura. Los principales sacerdotes y los escribas buscaban la manera de arrestarlo en secreto para darle muerte. Pero decían: “No durante la fiesta, para que no se produzca un tumulto entre el pueblo.” Mientras estaba en Betania, en casa de Simón el leproso, una mujer entró llevando un frasco de alabastro lleno de perfume muy costoso. Rompió el frasco y derramó el perfume sobre su cabeza. Algunos se indignaron. “¿Por qué este desperdicio?
Podría haberse vendido por mucho dinero y entregarse a los pobres.” Pero Jesús dijo: “Déjenla. ¿Por qué la molestan? Ha hecho una buena obra conmigo. A los pobres siempre los tendrán con ustedes y podrán ayudarlos cuando quieran, pero a mí no siempre me tendrán. Ella ha hecho lo que podía. Se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura. En verdad les digo que dondequiera que se anuncien estas buenas noticias también se contará lo que ella ha hecho." Entonces Judas Iscariote fue a los principales sacerdotes para entregarlo. Ellos se alegraron y prometieron darle dinero.
Y desde aquel momento buscaba una oportunidad para entregarlo. Llegó el primer día de la fiesta, cuando se sacrificaba el cordero de la Pascua. Sus discípulos le preguntaron: “¿Dónde quieres que preparemos la cena?” Entonces envió a dos de ellos y les dijo: “Entren en la ciudad. Les saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua. Siganlo. Donde entre, digan al dueño de la casa: 'El Maestro pregunta dónde está la habitación donde celebrará la Pascua con sus discípulos.' Él les mostrará una sala grande preparada. Allí hagan los preparativos.” Los discípulos fueron y encontraron todo tal como les había dicho. Al llegar la noche se sentó a la mesa con los doce.
Mientras comían, dijo: “En verdad les digo que uno de ustedes me entregará, uno que come conmigo.” Comenzaron a entristecerse y a preguntarle uno tras otro: “¿Soy yo?” Él respondió: “Es uno de los doce, uno que moja el pan conmigo en el mismo plato. El Hijo del Hombre sigue el camino que está escrito acerca de Él, pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado! Más le valdría no haber nacido.” Mientras comían, tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: “Tomen. Esto es mi cuerpo.” Después tomó una copa, dio gracias y la compartió con ellos. Todos bebieron. Y les dijo: “Ésta es mi sangre del pacto, que es derramada por muchos. En verdad les digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que lo beba nuevo en el reino de Dios.” Después de cantar los himnos salieron hacia el monte de los Olivos. Entonces Jesús les dijo: “Todos ustedes tropezarán esta noche, porque está escrito: 'Heriré al pastor y las ovejas serán dispersadas.' Pero después de resucitar iré delante de ustedes a Galilea.” Pedro respondió: “Aunque todos tropiecen, yo no.” Jesús le dijo: “En verdad te digo que hoy, esta misma noche, antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces." Pero Pedro insistía aún más: "Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré." Y todos dijeron lo mismo. 31 Llegaron después a un lugar llamado Getsemani. Entonces dijo a sus discípulos: "Siéntense aquí mientras yo oro." Tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan. Comenzó a sentir profunda angustia y tristeza. “Mi alma está profundamente afligida, hasta la muerte. Permanezcan aquí y velen.” Avanzó un poco más, cayó sobre la tierra y oró para que, si era posible, aquella hora pasara de Él. “Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti. Apartan de mí esta copa. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.” Regresó y los encontró dormidos.
"Simón, ¿duermes? ¿No pudiste velar una sola hora? Velen y oren para que no entren en tentación. El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil." Se apartó nuevamente y oró diciendo las mismas palabras. Al volver, los encontró otra vez dormidos porque sus ojos estaban cargados de sueño. Regresó por tercera vez y les dijo: "¿Todavía duermen y descansan? Basta. Ha llegado la hora. El Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. Levántense, vamos. Ya se acerca el que me entrega." Todavía estaba hablando cuando apareció Judas, uno de los doce.
Venía acompañado por una multitud armada con espadas y palos enviada por los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos. El traidor les había dado una señal:
“A quien yo bese, ése es. Apresénlo y llévenlo bien custodiado.” Se acercó inmediatamente y dijo: “Maestro.” Y lo besó. Entonces le echaron mano y lo arrestaron. Uno de los que estaban allí sacó una espada e hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole una oreja. Jesús dijo: “¿Han venido contra mí como contra un ladrón, con espadas y palos? Cada día estaba con ustedes enseñando en el templo y no me arrestaron. Pero esto sucede para que se cumplan las Escrituras.” Entonces todos lo abandonaron y huyeron.

Capítulo 14

Faltaban dos días para la Pascua y para la fiesta de los Panes sin Levadura. Mientras la ciudad comenzaba a llenarse de peregrinos, los principales sacerdotes y los escribas buscaban la manera de arrestar a Jesús en secreto para darle muerte. Sin embargo, temían actuar durante la celebración porque sabían que el pueblo lo escuchaba con admiración y cualquier intento apresurado podía provocar una revuelta. Jesús se encontraba en Betania, compartiendo una comida en casa de Simón. Mientras estaban reunidos, una mujer entró llevando un frasco de alabastro lleno de un perfume muy costoso.
Se acercó a Él y derramó el perfume sobre su cabeza. Algunos de los presentes se indignaron al ver aquello. Pensaban que aquel perfume podía haberse vendido por una gran suma y que el dinero habría servido para ayudar a los pobres. Pero Jesús defendió a la mujer. Explicó que había realizado una obra hermosa y que, sin saberlo, estaba preparando su cuerpo para la sepultura. Añadió que allí donde fueron anunciadas las buenas noticias también sería recordado lo que ella había hecho. Fue entonces cuando Judas Iscariote, uno de los doce, se dirigió a los principales sacerdotes para buscar una oportunidad de entregarlo. Ellos se alegraron al escuchar su propuesta y acordaron darle dinero.
Desde ese momento Judas comenzó a esperar la ocasión adecuada. Cuando llegó el primer día de la Pascua, los discípulos prepararon todo para la cena. Al caer la noche, Jesús se sentó a la mesa junto a los doce. Mientras compartían la comida les anunció que uno de ellos lo traicionaría. La tristeza se extendió entre todos y comenzaron a preguntarse quién podía ser aquel hombre. Durante la cena tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo compartió con ellos. Después tomó la copa y habló de un nuevo pacto sellado con su sangre, que sería derramada por muchos. También les dijo que llegaría el día en que volverían a compartir juntos en el reino de Dios. Terminada la cena salieron hacia el monte de los Olivos. Mientras caminaban, Jesús les advirtió que aquella misma noche todos serían dispersados. Les recordó las palabras de las Escrituras que anunciaban que el pastor sería herido y las ovejas se dispersarían. Pedro aseguró que jamás lo abandonaría, aunque todos los demás lo hicieran. Pero Jesús le anunció que antes de que el gallo cantara dos veces lo negaría tres veces. Pedro insistió con firmeza en que estaba dispuesto incluso a morir antes que negarlo. Los demás discípulos expresaron la misma convicción.
Llegaron después a un lugar llamado Getsemaní. Allí pidió a la mayoría de sus discípulos que permanecieran esperando mientras Él se apartaba para orar. Llevó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a experimentar una profunda angustia. 32 Su alma estaba afligida y el peso de lo que se acercaba se hacía cada vez más intenso. Se adelantó unos pasos, cayó rostro en tierra y oró al Padre. Sabía que todas las cosas eran posibles para Dios, pero también comprendía que debía cumplir la voluntad que había venido a realizar. Regresó varias veces y encontró a sus discípulos dormidos. Les pidió que permanecieran despiertos y oraran para no caer en tentación. El espíritu estaba dispuesto, pero la debilidad humana terminaba venciendo el cansancio. Mientras aún hablaba con ellos apareció Judas acompañado por una multitud armada enviada por los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos. Habían venido preparados para arrestarlo.
Judas se acercó directamente a Jesús y lo identificó delante de todos. Entonces los hombres avanzaron y lo tomaron prisionero. Algunos de los que estaban presentes intentaron resistirse, pero Jesús les recordó que durante mucho tiempo había enseñado públicamente en el templo y nadie había intentado arrestarlo. Sin embargo, comprendía que todo aquello estaba ocurriendo para que se cumplieran las Escrituras. En medio de la confusión, los discípulos comenzaron a huir. Uno tras otro se alejaron del lugar, dejando a Jesús solo en manos de quienes habían venido a capturarlo.

Capítulo 15

Al amanecer, los principales sacerdotes se reunieron con los ancianos, los escribas y todo el concilio. Después de deliberar, llevaron a Jesús atado ante Bilato, el gobernador romano. Bilato le preguntó si era el rey de los judíos. Jesús respondió brevemente, mientras los sacerdotes continuaban presentando numerosas acusaciones contra Él. El gobernador se sorprendía de que permaneciera en silencio frente a todo aquello. Durante la fiesta existía la costumbre de liberar a un prisionero elegido por el pueblo. Entre los encarcelados se encontraba Barrabás, un hombre que había participado en una rebelión y que era conocido por haber cometido actos violentos. La multitud comenzó a pedir que se siguiera la costumbre de la liberación. Pilato comprendía que los dirigentes religiosos habían entregado a Jesús por envidia, por lo que intentó encontrar una salida. Sin embargo, los sacerdotes convencieron a la multitud para que pidiera la libertad de Barrabás. Entonces Pilato preguntó qué debía hacer con Jesús. La multitud exigió que fuera crucificado. Aunque el gobernador no encontraba culpa suficiente para una condena semejante, terminó cediendo a la presión. Liberó a Barrabás, ordenó que Jesus fuera azotado y lo entregó para ser crucificado. Los soldados lo llevaron al interior del pretorio y reunieron a toda la cohorte alrededor de Él. Lo vistieron con un manto de color púrpura, tejieron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza. Después comenzaron a burlarse, saludándolo como si fuera un rey. Lo golpeaban, escapían sobre Él y se inclinaban fingiendo adoración. Cuando terminaron de burlarse, le quitaron el manto y volvieron a ponerle sus propias vestiduras. Luego lo condujeron fuera de la ciudad para crucificarlo.
En el camino obligaron a un hombre llamado Simón de Cirene a cargar la cruz. Llegaron finalmente al lugar llamado Gólgota, que significa "Lugar de la Calavera". Allí crucificaron a Jesús. Repartieron sus vestiduras enchando suertes para decidir qué recibiría cada uno. También crucificaron junto a Él a dos delincuentes, uno a cada lado. Sobre la cruz colocaron una inscripción que decía:
“El Rey de los Judíos.” Quienes pasaban por allí lo insultaban. Movían la cabeza y se burlaban de Él. También los principales sacerdotes y los escribas se reían, diciendo que había salvado a otros pero no podía salvarse a sí mismo. Desde el mediodía hasta media tarde una oscuridad cubrió toda la tierra. Entonces Jesús clamó con voz fuerte: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Algunos de los presentes pensaron que estaba llamando a Elías. Poco después lanzó un último clamor y entregó su espíritu. En ese mismo momento el velo del templo se rasgó de arriba abajo en dos partes. El centurión que estaba frente a la cruz observó todo lo ocurrido y dijo: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.”
A cierta distancia observaban varias mujeres que lo habían seguido desde Galileo y que habían servido fielmente durante su ministerio. Entre ellas estaban María Magdalena, María madre de Santiago y José, y Salomé. Al llegar la tarde, José de Arimatea, un hombre respetado y miembro del concilio que también esperaba el reino de Dios, reunió valor y se presentó ante Pilato para pedir el cuerpo de Jesús. Pilato se sorprendió al saber que ya había muerto. Después de confirmarlo con el centurión, concedió el cuerpo a José. Entonces José compró una sábana de lino, descendió el cuerpo de la cruz, lo envolvió cuidadosamente y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca. Después hizo rodar una 33 gran piedra para cerrar la entrada.
María Magdalena y María, la madre de José, observaron atentamente dónde era colocado el cuerpo.

Capítulo 16

Pasado el día de reposo, María Magdalena, María madre de Santiago y Salomé compraron perfumes aromáticos para ir a ungir el cuerpo de Jesús. Muy temprano, al amanecer del primer día de la semana, se dirigieron al sepulcro preguntándose quién movería la piedra que cerraba la entrada. Pero al llegar vieron que la piedra ya había sido removida. Entraron en el sepulcro y encontraron a un joven vestido con ropas resplandecientes sentado a un lado. El temor se apoderó de ellas. Entonces les dijo que no tuvieran miedo. Sabía que buscaban a Jesús, el que había sido crucificado.
Pero ya no estaba allí. Había resucitado. Les mostró el lugar donde había sido puesto y les pidió que anunciaran la noticia a los discípulos y a Pedro. Debían dirigirse a Galilea, porque allí volverían a verlo, tal como Él les había prometido. Las mujeres salieron llenas de asombro. El temor y la alegría se mezclaban en sus corazones mientras corrían para llevar la noticia. Después Jesús se apareció a María Magdalena, de quien había expulsado siete demonios. Ella fue a anunciarlo a quienes habían estado con Él, pero muchos no creyeron sus palabras. Más tarde se manifestó a dos de sus seguidores mientras caminaban hacia el campo. También ellos regresaron para dar testimonio, pero tampoco fueron créidos.
Finalmente se apareció a los once mientras estaban reunidos. Los reprendió por su incredulidad y por la dureza de sus corazones, porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado. Entonces les encomendó llevar las buenas noticias a toda la creación. Quienes creyeran y recibieran el mensaje alcanzarían salvación, y el poder de Dios acompañaría a quienes permanecieran fieles. Después de hablarles, el Señor Jesús fue recibido en los cielos y se sentó a la derecha de Dios. Los discípulos salieron entonces a anunciar el mensaje por todas partes. Y el Señor obraba con ellos, confirmando la verdad de sus palabras mediante las señales que los acompañaban.

Evangelio Según Lucas

Capítulo 1

Muchos han intentado relatar las cosas que han sido cumplidas entre nosotros, tal como fueron transmitidas por quienes desde el principio fueron testigos y servidores de la palabra. Después de investigar cuidadosamente todas estas cosas desde su origen, he decidido escribirlas ordenadamente para que conozcas la certeza de las enseñanzas que has recibido. En tiempos de Herodes, rey de Judea, vivía un sacerdote llamado Zacarías. Su esposa era Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios y caminaban fielmente en sus mandamientos. No tenían hijos porque Elisabet era estéril y ambos eran ya de edad avanzada. Mientras Zacarías servía en el templo le correspondió ofrecer incienso delante del Señor. Entonces recibió el anuncio de que tendría un hijo. Su nombre sería Juan. Sería grande delante de Dios, estaría lleno del Espíritu Santo desde su nacimiento y prepararía al pueblo para la llegada del Señor. Al sexto mes del embarazo de Elisabet, el ángel Gabriel fue enviado a Nazaret para anunciar a María el nacimiento de Jesús. Le fue declarado que concebiría un hijo llamado Jesús. Sería llamado Hijo del Altísimo y su reino no tendría fin. María recibió estas palabras con humildad y se sometió a la voluntad de Dios. Cuando nació Juan, su nombre fue confirmado conforme a lo anunciado. Entonces Zacarías recuperó el habla y bendijo a Dios. El niño crecía y se fortalecía en espíritu mientras llegaba el tiempo de su manifestación a Israel.

Capítulo 2

En aquellos días César Augusto ordenó un censo en todo el imperio. José, descendiente de David, subió desde Nazaret hasta Belén acompañado por María, quien esperaba un hijo. Llegó el tiempo del nacimiento y María dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre porque no había lugar para ellos en el alojamiento. Pastores que vigilaban sus rebaños durante la noche recibieron el anuncio del nacimiento del Salvador. Les fue declarado que en la ciudad de David había nacido el Cristo del Señor. Una multitud celestial abó a Dios proclamando gloria en las alturas y paz para quienes reciben su favor. Los pastores encontraron al niño junto a María y José. Dieron a conocer las palabras que les habían sido anunciadas acerca de Él. María guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba en ellas. Al cumplirsse ocho días, el niño recibió el nombre de Jesús, tal como había sido anunciado antes de su concepción. Fue presentado en el templo conforme a la Ley. Simeón, hombre justo y piadoso que esperaba el consuelo de Israel, reconoció en Él la salvación preparada por Dios para todas las naciones. Ana, profetisa que servía continuamente en el templo, también dio testimonio acerca del niño a quienes esperaban la redención de Jerusalén. Jesús crecia y se fortalecía. La sabiduría aumentaba en Él y la gracia de Dios reposaba sobre su vida. A los doce años subió con sus padres a Jerusalén para la Pascua. Permaneció en el templo entre los maestros, escuchando y preguntando. Todos se admiraban de su entendimiento. Después regresó a Nazaret. Y Jesús crecia en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.
En el tiempo en que gobernaban las autoridades de Judea y de las regiones vecinas, la palabra de Dios vino a Juan, hijo de Zacarias, en el desierto. Juan recorrió toda la región del Jordán anunciando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados. Su ministerio cumplió lo anunciado por los profetas acerca de una voz que clama en el desierto preparando el camino del Señor. Las multitudes acudían para escucharlo. Les enseñaba que el verdadero arrepentimiento debía manifestarse mediante una vida transformada.
Quienes tenían más debían compartir con quienes tenían menos. Los que ejercían autoridad debían actuar con justicia. Nadie debía aprovecharse de los demás ni buscar ganancias mediante la opresión. Muchos se preguntaban si Juan era el Mesías prometido. Él declaró que solamente preparaba el camino para uno más poderoso. Anunció que vendría quien bautizaría con Espíritu Santo y fuego, separando lo verdadero de lo falso y estableciendo el juicio de Dios. Después de estas cosas, Jesús fue bautizado. Mientras oraba, el cielo se abrió y el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma visible.
Entonces una voz procedente del cielo declaró: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. Jesús comenzó su ministerio público alrededor de los treinta años de edad. Su llegada cumplía las promesas hechas por Dios a través de generaciones, mostrando que el Salvador prometido había venido para traer redención a la humanidad.

Capítulo 4

Jesús fue guiado por el Espíritu al desierto, donde permaneció durante cuarenta días. Allí enfrentó la tentación, 2 pero permaneció firme en obediencia a Dios. Cada propuesta fue respondida mediante la palabra de Dios, mostrando que la verdadera fortaleza se encuentra en la confianza y la fidelidad al Señor. Terminada la prueba, regresó lleno del poder del Espíritu y comenzó a enseñar en las sinagogas. Muchos escuchaban sus palabras y reconocían la autoridad con que hablaba.
Al llegar a Nazaret, leyó las Escrituras que anunciaban la obra del Mesías. Declaró que había venido para anunciar buenas noticias a los pobres, libertad a los cautivos, vista a los ciegos y restauración para los oprimidos. Muchos se sorprendieron al escucharlo, pero otros rechazaron sus palabras debido a la familiaridad que tenían con Él. Después descendió a Capernaúm y enseñó al pueblo. Su autoridad se hizo evidente cuando expulsó espíritus malignos y liberó a quienes sufrían bajo su influencia. La suegra de Simón estaba enferma con fiebre y fue sanada por su palabra. Al ponerse el sol, numerosos enfermos fueron llevados ante Él y todos recibieron ayuda. Los espíritus malignos también reconocían quién era, pero Él no permitía que hablaran porque conocían su identidad. Las multitudes deseaban retenerlo, pero declaró que debía anunciar las buenas noticias del reino de Dios también en otras ciudadas, porque para eso había sido enviado.
Las multitudes se reunían para escuchar la palabra de Dios junto al lago de Genesaret. Jesús enseñaba desde la barca de Simón. Después mandó echar las redes en aguas más profundas. Los pescadores habían trabajado toda la noche sin obtener nada. Sin embargo, obedecieron su palabra y recogieron una cantidad tan grande de peces que las redes comenzaron a romperse. Las barcas quedaron llenas y todos quedaron asombrados. Simón Pedro reconoció entonces su pequeñez delante de Él. Jesús le anunció que desde aquel momento reuniría hombres para el reino de Dios. Dejándolo todo, comenzaron a seguirlo. Un hombre cubierto de lepra fue limpiado por su palabra. Un paralítico fue llevado delante de Él y recibió tanto el perdón de sus pecados como la restauración de su cuerpo. Todos comprendieron que el Hijo del Hombre posee autoridad sobre la tierra para perdonar pecados. Leví, cobrador de impuestos, abandonó su oficio para seguirlo. Muchos cuestionaban que compartiera la mesa con pecadores, pero Jesús declaró que los sanos no necesitan médico, sino los enfermos. No había venido para llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. También enseñó que el vino nuevo requiere odres nuevos y que la obra que Dios estaba realizando no podía limitarse a las antiguas costumbres.

Capítulo 6

En una ocasión surgieron discusiones acerca del día de reposo. Jesús enseñó que el propósito de los mandamientos es beneficiar al hombre y no convertirse en una carga que impida hacer el bien. También mostró que el Hijo del Hombre tiene autoridad sobre el día de reposo. En otra ocasión restauró la mano de un hombre que estaba paralizada. Muchos se maravillaron, mientras otros comenzaron a oponerse a su ministerio. Después de pasar la noche en oración, escogió a doce discípulos para que lo acompañaran de manera especial y participaran de la obra que estaba comenzando. Grandes multitudes acudían desde distintas regiones para escucharlo y recibir sanidad. El poder de Dios se manifestaba entre ellos y muchos eran restaurados.
Entonces enseñó acerca de las características del reino de Dios. Bienaventurados son los pobres en espíritu, los que tienen hombre de justicia, los que lloran y los que permanecen fieles en medio de la oposición por causa de Dios. También advirtió acerca del peligro de confiar únicamente en las riquezas, la comodidad y la aprobación humana. El amor debe extenderse incluso hacia los enemigos. Quienes pertenecen a Dios son llamados a bendecir, perdonar y hacer el bien aun a quienes los tratan injustamente.
La misericordia debe reflejar el carácter del Padre celestial. No deben juzgar con hipocresía ni condenar a otros mientras ignoran sus propias faltas. Primero debe haber transformación personal antes de corregir a los demás.
Un árbol se conoce por sus frutos. De la misma manera, el corazón revela su verdadera condición mediante las palabras y las acciones. Finalmente enseñó que quien escucha sus palabras y las pone en práctica se asemeja a una casa construida sobre fundamento firme. Las dificultades podrán llegar, pero no lograran destruir aquello que ha sido edificado sobre la verdad de Dios.
En Capernaúm, un centurión tenía un siervo gravemente enfermo. Confiando en la autoridad de Jesús, pidió ayuda para él. No se consideraba digno de recibirlo en su casa, pero creía que una sola palabra sería suficiente para sanar al enfermo. Jesús elogió aquella fe y declaró que no había encontrado una confianza semejante en Israel. El siervo fue hallado sano. En Nain fue devuelto a la vida el hijo único de una viuda. El pueblo glorificó a Dios porque había visitado a su pueblo. 3 Juan el Bautista, desde la prisión, envió mensajeros para preguntar acerca de Jesús. La respuesta fue dada mediante las obras que realizaba: los ciegos recibían la vista, los cojos caminaban, los enfermos eran limpiados, los sordos oían, los muertos resucitaban y las buenas noticias eran anunciadas a los pobres. Juan fue reconocido como el mensajero preparado para anunciar el camino del Señor. Entre los nacidos de mujer no había surgido uno mayor que él. Una mujer pecadora se acercó a Jesús mientras compartía la mesa con un fariseo. Lavó sus pies con lágrimas y los unigió con perfume. Aquel acontecimiento mostró que quien recibe gran perdón también desarrolla un gran amor. Los pecados de la mujer fueron perdonados y su fe le concedió paz.

Capítulo 8

Las buenas noticias del reino de Dios eran anunciadas en ciudadas y aldeas. Los doce acompañaban a Jesús junto con mujeres que habían sido sanadas y liberadas por el poder de Dios. La palabra de Dios fue comparada con una semilla sembrada en distintos terrenos. Algunos escuchan, pero la palabra es arrebatada de sus corazones. Otros la reciben con alegría, aunque permanecen por poco tiempo.
Algunos permiten que las preocupaciones, riquezas y placeres de la vida impidan su crecimiento. La buena tierra representa a quienes reciben la palabra con sinceridad, la conservan y producen fruto con perseverancia. Nadie enciende una lámpara para ocultarla. Lo oculto será manifestado y lo escondido llegará a conocerse.
La verdadera familia de Dios está formada por quienes escuchan su palabra y la obedecen. El viento y las aguas fueron sometidos por su autoridad. Los espíritus impuros también le obedecieron y huyeron delante de Él. Ningún poder de la creación permanecía fuera de su dominio. La fe produjo sanidad en una mujer que había sufrido durante muchos años. La misma autoridad devolvió la vida a la hija de Jairo, mostrando que el poder de Dios es superior a la enfermedad y a la muerte.

Capítulo 9

Los doce fueron enviados a anunciar el reino de Dios y a sanar enfermos. Recibieron autoridad sobre espiritus malignos y recorrieron diversos lugares proclamando las buenas noticias. Cinco panes y dos peces fueron suficientes para alimentar a miles de personas. Todos comieron hasta quedar satisfechos y aún quedaron canastas llenas de alimento. Pedro reconoció que Jesús era el Cristo de Dios. Entonces fue anunciado que el Hijo del Hombre debía padecer muchas cosas, ser rechazado, morir y resucitar al tercer día.
Quien quiera seguirlo debe negarse a sí mismo, tomar su cruz cada día y permanecer fiel. De nada sirve ganar el mundo entero si se pierde la propia alma. La gloria del Señor fue manifestada sobre el monte delante de sus discípulos. Moisés y Elías aparecieron hablando con Él acerca del cumplimiento de la obra que realizaría. Una voz procedente de la nube declaró que Él es el Hijo escogido de Dios y que sus palabras debían ser escuchadas. La fe fue presentada como necesaria para vencer la incredulidad. Ninguna dificultad es demasiado grande para el poder de Dios. La verdadera grandeza pertenece a quienes se hacen pequeños. El que se humilla será exaltado y quien recibe a los más pequeños recibe también a Dios. Muchos deseaban seguir a Jesús, pero les fue recordado que el discipulado exige entrega total y no admite un corazón dividido.

Capítulo 10

Setenta discípulos fueron enviados delante de Él para anunciar que el reino de Dios se había acercado. Debían llevar paz, sanar enfermos y proclamar el mensaje recibido. El juicio sería más severo para quienes rechazaran la verdad después de haberla escuchado.
La responsabilidad aumenta cuando aumenta la luz recibida. Los discípulos regresaron con alegría al contemplar la autoridad que les había sido concedida. Sin embargo, les fue enseñado que la mayor alegría consiste en pertenecer al reino de Dios. El amor a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas y con toda la mente fue confirmado como el mandamiento principal. El amor al prójimo fue presentado como inseparable de él.
La parábola del buen samaritano mostró que la misericordia vale más que los prejuicios y que el verdadero prójimo es quien actúa con compasión hacia el necesitado. María eligió escuchar la enseñanza del Señor mientras Marta permanecía preocupada por muchas tareas. Fue recordado que una sola cosa es verdaderamente necesaria y que la comunión con Dios ocupa el lugar principal.

Capítulo 11

Los discípulos recibieron enseñanza acerca de la oración. Dios fue presentado como Padre y como aquel que escucha a quienes acuden a Él con perseverancia y confianza. El nombre de Dios debe ser santificado. Su reino debe ser buscado por encima de todas las cosas. El sustento diario, el 4 perdón y la protección espiritual deben ser pedidos con humildad.
Quien pide recibe, quien busca encuentra y quien llama recibe respuesta. Así como un padre terrenal da buenas cosas a sus hijos, mucho más Dios concede bendiciones a quienes lo buscan. El reino de Dios era manifestado mediante obras de poder. Los espíritus malignos eran expulsados y los oprimidos eran liberados. La verdadera bendición no pertenece solamente a quienes escuchan la palabra, sino a quienes la guardan y la practican. La luz debe permanecer limpia para que todo el ser sea iluminado. Fueron pronunciadas advertencias contra la hipocresía religiosa. La apariencia exterior no puede reemplazar la justicia, la misericordia y el amor verdadero hacia Dios.

Capítulo 12

Nada permanecerá oculto para siempre. Todo lo escondido será manifestado y toda palabra será conocida. El temor de Dios debe ocupar un lugar superior al temor de los hombres.
Ninguna vida escapa a su cuidado y ninguna persona es olvidada delante de Él. La avaricia fue denunciada porque la vida del hombre no depende de la abundancia de sus bienes. Las riquezas acumuladas sin propósito eterno son pasajeras. El verdadero tesoro debe buscarse en las cosas que permanecen para siempre.
La ansiedad por el alimento, el vestido y las necesidades diarias no debe dominar el corazón. Dios alimenta a las aves y viste los campos; también cuida de quienes confían en Él. El reino de Dios debe ocupar el primer lugar.
Los siervos fieles permanecen preparados para la llegada de su Señor. La responsabilidad aumenta según la medida de conocimiento y autoridad recibidos. La verdad produce división entre quienes la aceptan y quienes la rechazan. Cada persona es llamada a discernir los tiempos y responder correctamente al llamado de Dios.

Capítulo 13

El arrepentimiento fue presentado como una necesidad para todos. Ninguna persona debe confiar en su propia justicia ni pensar que está libre de rendir cuentas delante de Dios. La vida es breve y el llamado al arrepentimiento no debe ser postergado. La parábola de la higuera estéril mostró la paciencia de Dios y también la responsabilidad de producir fruto.
El tiempo concedido para cambiar no permanece para siempre. Una mujer que había permanecido enconvada durante muchos años fue restaurada completamente por el poder de Dios. La misericordia fue colocada por encima de las tradiciones que impedían hacer el bien. El reino de Dios fue comparado con una semilla de mostaza. Aunque comienza siendo pequeña, crece hasta convertirse en algo grande. También fue comparado con la levadura que transforma toda la masa desde el interior. La entrada al reino fue presentada como una puerta estrecha. Muchos intentarán entrar cuando sea demasiado tarde. No basta con conocer acerca de Dios; es necesario responder a su llamado con fe y obediencia. Jerusalén fue lamentada por haber rechazado repetidamente a los profetas y a los mensajeros enviados por Dios. Sin embargo, permanecía abierta la invitación al arrepentimiento para quienes quisieran volver a Él.

Capítulo 14

La humildad fue presentada como una característica esencial del reino de Dios. Quien busca exaltarse será humillado, pero quien se humilla será exaltado. Las obras de misericordia deben realizarse sin esperar reconocimiento ni recompensa humana. Los pobres, los necesitados y los olvidados ocupan un lugar importante delante de Dios. La parábola del gran banquete mostró que muchos rechazan la invitación divina por causa de sus intereses, ocupaciones y preocupaciones personales.
Aquellos que parecían más cercanos fueron los primeros en rechazarla, mientras otros recibieron con gratitud el llamado. Seguir a Cristo requiere una decisión completa. El discipulado implica renunciar a todo aquello que ocupe el lugar que pertenece a Dios. La sal conserva su valor mientras mantiene sus propiedades. De la misma manera, la vida espiritual debe conservar su integridad para cumplir el propósito para el cual fue llamada.
La alegría del cielo fue revelada mediante tres parábolas: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido. El pastor deja temporalmente las noventa y nueve ovejas para buscar la que se ha extraviado. La mujer busca cuidadosamente la moneda hasta encontrarla. De la misma manera, Dios busca a quienes se han apartado.
El hijo menor abandonó la casa de su padre y desperdició todo lo que había recibido. Después de experimentar necesidad y sufrimiento reconoció su condición y decidió regresar. El padre lo recibió con compasión, perdón y restauración. La misericordia fue mayor que la culpa y la gracia fue 5 mayor que el fracaso. El hijo mayor permaneció físicamente cerca del padre, pero su corazón estaba lleno de orgullo y resentimiento. La parábola mostró que tanto el rebelde como el orgulloso necesitan la gracia de Dios. Hay gozo delante de Dios cuando un pecador se arrepiente y regresa a Él.

Capítulo 16

Las riquezas deben administrarse con sabiduría y responsabilidad. Los bienes materiales son temporales y deben utilizarse considerando las realidades eternas. Ningún siervo puede servir a dos señores. No es posible servir al mismo tiempo a Dios y a las riquezas.
Lo que es altamente valorado por los hombres puede carecer de valor delante de Dios. Él conoce los pensamientos y las intenciones del corazón. La Ley y los profetas anunciaron la llegada del reino de Dios. Las promesas de Dios permanecen firmes y ninguna de sus palabras deja de cumplirse. La historia del hombre rico y Lázaro mostró el contraste entre las apariencias temporales y la realidad eterna. Durante la vida terrenal uno disfrutó abundancia mientras el otro sufrió necesidad. Después de la muerte sus condiciones fueron invertidas. La obediencia a la palabra de Dios es suficiente para conducir al arrepentimiento. Quien rechaza la verdad revelada tampoco creerá aunque presencie señales extraordinarias.

Capítulo 17

El tropiezo espiritual es una responsabilidad seria. Cada persona debe cuidar sus acciones para no apartar a otros del camino correcto. El perdón debe practicarse constantemente.
Quien se arrepiente debe ser perdonado, aun cuando la ofensa se repita muchas veces. La fe, incluso cuando parece pequeña, posee gran poder cuando descansa verdaderamente en Dios. Los siervos fieles cumplen su deber con humildad, reconociendo que todo lo que hacen procede de la gracia divina. Diez leprosos fueron limpiados, pero solamente uno regresó para dar gracias.
La gratitud fue presentada como una respuesta correcta frente a la misericordia recibida. El reino de Dios no llega mediante apariencias visibles ni por expectativas humanas. Su obra comienza en el corazón y se manifiesta según los propósitos divinos. La venida del Hijo del Hombre llegará de manera inesperada para muchos. Por esta razón es necesario permanecer vigilantes y preparados.
La perseverancia en la oración fue enseñada mediante la parábola de una viuda que insistía continuamente en su petición. Dios escucha a quienes claman a Él con fe. La parábola del fariseo y el cobrador de impuestos mostró la diferencia entre la confianza en la propia justicia y la humildad delante de Dios. Quien se exalta será humillado y quien se humilla será exaltado. Los niños fueron presentados como ejemplo de quienes reciben el reino con sencillez y confianza. Las riquezas pueden convertirse en un obstáculo para quienes depositan en ellas su seguridad. Lo que resulta imposible para los hombres es posible para Dios. Fue anunciado nuevamente que el Hijo del Hombre sería entregado, sufriría, moriría y resucitaría conforme al propósito establecido por Dios. Un hombre ciego recibió la vista mediante la fe. Su restauración produjo alabanza y gratitud entre quienes contemplaron el milagro.
Zaqueo, jefe de los cobradores de impuestos, deseaba ver a Jesús. Su encuentro produjo un cambio profundo en su vida. El arrepentimiento fue acompañado por restitución, generosidad y una nueva manera de vivir. La salvación llegó a su casa porque el Hijo del Hombre vino a buscar y salvar lo que se había perdido. La parábola de las minas enseñó que cada persona recibirá responsabilidad según la fidelidad demostrada con aquello que Dios le ha confiado. Quien administra correctamente lo recibido recibe mayores responsabilidades, mientras que la negligencia produce pérdida. Jesús entró en Jerusalén y fue recibido con alegría por muchos. El pueblo reconocía las obras que Dios había realizado por medio de Él y proclamaba bendición sobre aquel que venía en nombre del Señor. Jerusalén fue contemplada con compasión. La ciudad no había reconocido plenamente el tiempo de su visitación ni las cosas que conducen a la paz. El templo fue purificado. La casa de Dios fue presentada como lugar de oración y no como espacio para intereses humanos o corrupción espiritual. Cada día enseñaba al pueblo. Muchos procuraban escucharlo, mientras otros buscaban la manera de rechazar su mensaje.

Capítulo 20

6 La autoridad de Jesús fue cuestionada por los principales sacerdotes, escribas y ancianos. Ellos exigían explicaciones acerca de quién le había concedido tal autoridad. La parábola de los labradores malvados mostró la historia de quienes rechazaron repetidamente a los mensajeros enviados por Dios y finalmente rechazaron también a su Hijo. La piedra rechazada por los constructores fue presentada como la piedra principal. Algunos intentaron atraparlo mediante preguntas acerca de los impuestos y la autoridad del gobierno. Fue enseñado que deben darse a Dios las cosas que pertenecen a Dios y a las autoridades aquello que les corresponde legítimamente. También fueron respondidas preguntas acerca de la resurrección. Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para Él todos viven. El Mesías fue presentado como Señor y no solamente como descendiente de David. La apariencia religiosa fue denunciada cuando está acompañada por orgullo, ambición y deseo de reconocimiento humano.

Capítulo 21

Una viuda pobre entregó una ofrenda pequeña en cantidad pero grande en valor delante de Dios. Dio de su necesidad mientras otros daban de su abundancia. Fue anunciado que el templo sería destruido y que vendrían tiempos de dificultad para Jerusalén y para el pueblo. Guerras, conflictos, persecuciones y señales en la tierra formarían parte de los acontecimientos futuros. Sin embargo, el temor no debe gobernar a quienes permanecen firmes en Dios. La perseverancia fue presentada como evidencia de fidelidad. Quienes permanecen firmes conservan su esperanza a un medio de la prueba. La venida del Hijo del Hombre fue anunciada con poder y gloria. Los creyentes fueron llamados a levantar la mirada cuando vean cumplirse estas cosas, porque su redención se acerca. La vigilancia espiritual es necesaria. El corazón no debe quedar atrapado por las preocupaciones, los placeres o las cargas de esta vida.

Capítulo 22

Llegó la fiesta de la Pascua y los dirigentes buscaban una oportunidad para arrestar a Jesús. Judas acordó entregarlo y comenzó a buscar el momento adecuado. La Pascua fue celebrada con los discípulos. El pan y la copa fueron presentados como recordatorio del nuevo pacto establecido por Dios. La verdadera grandeza fue nuevamente definida mediante el servicio. Quien desea ser grande debe servir a los demás. Pedro recibió la advertencia de que sería probado y que negaría conocer a Jesús. También recibió el llamado a fortalecer a sus hermanos después de su restauración. En Getsemaní fue manifestada la profundidad de la obediencia de Cristo. La voluntad del Padre fue colocada por encima de todo sufrimiento.
Llegó la traición, el arresto y el abandono de muchos discípulos. Pedro negó conocer a Jesús tal como había sido anunciado. El Hijo del Hombre fue llevado ante las autoridades religiosas y acusado por quienes buscaban condenarlo.

Capítulo 23

Jesús fue presentado ante Pilato y posteriormente ante Herodes. Ninguna culpa digna de muerte pudo ser hallada en Él. La multitud pidió la liberación de Barrabás y exigió la crucifixión de Jesús. Mientras era conducido al lugar de ejecución, muchas personas observaban aquellos acontecimientos. Jesús continuó manifestando compasión incluso en medio del sufrimiento. Fue crucificado junto a criminales. Uno de ellos reconoció su propia culpa y pidió misericordia.
Recibió la promesa de estar con Él en el paraíso. Oscuridad cubrió la tierra y el velo del templo fue rasgado. Después de entregar su espíritu, un centurión reconoció la justicia de aquel hombre. José de Arimatea recibió el cuerpo y lo colocó en un sepulcro donde nadie había sido puesto antes.

Capítulo 24

Las mujeres encontraron el sepulcro vacío al amanecer. Les fue anunciado que Jesús había resucitado conforme a lo que había declarado anteriormente. Los discípulos recibieron inicialmente la noticia con dificultad, pero las evidencias comenzaron a multiplicarse. Las Escrituras fueron abiertas para mostrar que el sufrimiento, la muerte y la resurrección del Mesías formaban parte del plan de Dios desde el principio. La paz fue anunciada a los discípulos y sus corazones fueron fortalecidos. El arrepentimiento y el perdón de los pecados debían ser proclamados a todas las naciones comenzando desde Jerusalén. Los discípulos fueron constituidos testigos de estas cosas y recibieron la promesa del poder que vendría de lo alto.
7 Finalmente, Jesús fue llevado al cielo después de bendecir a sus seguidores. Los discípulos permanecieron llenos de gozo, adorando a Dios y esperando el cumplimiento de las promesas recibidas.

Evangelio Según Juan

En el principio existía la Palabra. La Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de Él y nada de lo que existe llegó a existir sin su intervención. En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz resplandece en las tinieblas y las tinieblas no han podido vencerla. Juan fue enviado para dar testimonio de la luz, preparando el camino para que muchos creyeran.
No era la luz, sino testigo de ella. La verdadera luz venía al mundo para iluminar a toda persona. Estaba en el mundo y el mundo fue hecho por medio de Él, pero muchos no lo reconocieron. Sin embargo, quienes lo recibieron recibieron también el derecho de ser llamados hijos de Dios.
La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Su gloria fue contemplada como la gloria del Hijo único venido del Padre, lleno de gracia y verdad. Juan declaró que Jesús era aquel que existía antes que él. También anunció que era el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Los primeros discípulos comenzaron a seguirlo. Andrés anunció a su hermano Pedro que habían encontrado al Mesías. Felipe llamó a Natanael, quien reconoció en Jesús al Hijo de Dios y Rey de Israel.

Capítulo 2

En una boda celebrada en Caná de Galilea, el agua fue transformada en vino. Este fue el primer signo mediante el cual se manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él. Después subió a Jerusalén y encontró el templo convertido en lugar de comercio. Expulsó a los vendedores y recordó que la casa de Dios debe ser un lugar dedicado a la adoración. Muchos observaron las señales que realizaba y creyeron en su nombre. Sin embargo, Jesús conocía el corazón humano y no dependía del testimonio de los hombres para saber lo que había dentro de ellos.

Capítulo 3

Nicodemo, maestro de Israel, acudió para hablar con Jesús. Le fue enseñado que nadie puede ver el reino de Dios sin nacer de nuevo. El nuevo nacimiento no procede de la voluntad humana sino de la obra del Espíritu de Dios. Así como el viento sopla donde quiere, también el Espíritu obra según los propósitos divinos. El amor de Dios por el mundo fue manifestado mediante el envío de su Hijo para que todo aquel que crea tenga vida eterna. La salvación es ofrecida a quienes creen.
La condenación permanece sobre quienes rechazan la luz y prefieren permanecer en las tinieblas. Juan el Bautista confirmó nuevamente que Jesús debía crecer y que él debía disminuir. Toda autoridad le había sido dada por el Padre.

Capítulo 4

Jesús pasó por Samaria y habló con una mujer junto al pozo de Jacob. Le enseñó que existe un agua capaz de saciar para siempre la sed espiritual. Quien recibe esa agua recibe vida eterna. La verdadera adoración no depende de un lugar determinado.
Los verdaderos adoradores adoran al Padre en espíritu y en verdad. La mujer reconoció que el Mesías había llegado y anunció la noticia a muchos habitantes de su ciudad. Numerosos samaritanos creyeron en Él al escuchar sus palabras. También fue sanado el hijo de un funcionario real. La fe en la palabra de Jesús produjo vida y restauración.
Un hombre enfermo durante muchos años recibió sanidad junto al estanque de Betesda. La autoridad de Jesús fue cuestionada debido a que aquella sanidad ocurrió en día de reposo. Entonces fue enseñado que el Hijo obra en perfecta unidad con el Padre. Toda autoridad para juzgar y dar vida ha sido entregada al Hijo. Quienes escuchan su voz y creen reciben vida eterna. Las Escrituras dan testimonio acerca de Él. Sin embargo, muchos conocían los textos sagrados sin reconocer a aquel de quien hablaban.

Capítulo 6

Cinco panes y dos peces fueron suficientes para alimentar a una multitud. Muchos buscaban señales materiales, pero Jesús enseñó acerca del verdadero alimento que desciende del cielo. 8 El pan de vida no es un alimento temporal, sino una provisión espiritual dada por Dios para la salvación del mundo. Quien viene a Él no será rechazado.
Quien cree recibe vida eterna. Muchos encontraron difíciles estas palabras y dejaron de seguirlo. Los discípulos permanecieron porque reconocían que solamente Él posee palabras de vida eterna.

Capítulo 7

La enseñanza de Jesús provocaba división entre quienes lo escuchaban. Algunos lo reconocían como profeta, otros como el Cristo y otros lo rechazaban. Fue enseñado que la verdadera doctrina procede de Dios y no de la gloria humana. En el último día de la fiesta declaró que quien tenga sed venga a Él y beba. Ríos de agua viva fluirán del interior de quienes creen. Las autoridades buscaban arrestarlo, pero su hora aún no había llegado.

Capítulo 8

La misericordia fue manifestada hacia una mujer sorprendida en pecado. La condenación humana fue confrontada por el llamado al arrepentimiento y a una vida nueva. Jesús declaró ser la luz del mundo. Quien lo sigue no camina en tinieblas sino que posee la luz de la vida. La verdad tiene poder para liberar.
Quienes permanecen en la palabra conocen la verdad y la verdad los hace libres. También fue revelada su existencia eterna. Antes de Abraham, Él ya era.

Capítulo 9

Un hombre ciego de nacimiento recibió la vista. La obra de Dios fue manifestada mediante su restauración. Mientras algunos reconocían el milagro, otros endurecían su corazón. La verdadera ceguera no siempre es física. Quien rechaza la verdad permanece en oscuridad aun cuando sus ojos funcionan correctamente. La fe condujo a aquel hombre a reconocer y adorar al Hijo de Dios.

Capítulo 10

Jesús se presentó como el buen pastor. El buen pastor conoce a sus ovejas, las guía y entrega su vida por ellas. El asalariado huye cuando aparece el peligro, pero el verdadero pastor permanece fiel.
Las ovejas reconocen su voz y lo siguen. Nadie puede arrebatar de su mano a quienes pertenecen a Él. El Padre y el Hijo actúan en perfecta unidad. Por esta declaración muchos procuraron rechazarlo, mientras otros reconocieron la verdad de sus palabras.
La enfermedad de Lázaro sirvió para manifestar la gloria de Dios. Aunque la muerte parecía haber tenido la última palabra, el propósito divino era revelar el poder de la vida. Jesús declaró ser la resurrección y la vida. Quien cree en Él, aunque muera, vivirá. Lázaro fue llamado fuera del sepulcro y volvió a la vida. Muchos creyeron al contemplar esta señal, mientras otros endurecieron aún más su corazón. Desde entonces aumentó la oposición de quienes buscaban detener su ministerio.

Capítulo 12

María unigió los pies de Jesús con perfume costoso, manifestando amor, gratitud y devoción. La entrada en Jerusalén fue recibida con alegría por muchos que proclamaban bendición sobre el Rey que venía en nombre del Señor. La hora de la glorificación del Hijo se acercaba. El grano de trigo debe caer en tierra y morir para producir mucho fruto. Quien ama solamente su vida termina perdiéndola. Quien la entrega por causa de Dios la conserva para la vida eterna. La luz permaneció entre los hombres por un tiempo. Quienes creen en la luz dejan atrás las tinieblas y reciben dirección para su camino.

Capítulo 13

El servicio fue presentado como una expresión visible del amor verdadero. Jesús lavó los pies de sus discípulos y enseñó que nadie es mayor que su Señor. Quien desea liderar debe aprender primero a servir. Fue anunciada la traición de Judas y también la negación de Pedro. Un mandamiento nuevo fue entregado a los discípulos: amarse unos a otros de la misma manera en que habían sido amados. El amor mutuo sería una evidencia visible para el mundo de que pertenecen a Dios.

Capítulo 14

9 La paz fue ofrecida a los discípulos en medio de la incertidumbre. En la casa del Padre hay lugar para quienes creen. Jesús es el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre sino por medio de Él. Quien conoce al Hijo conoce también al Padre. Fue prometida la ayuda del Espíritu Santo, quien enseñaría, recordaría las palabras recibidas y permanecería con los creyentes. La paz que Dios concede es diferente de la que ofrece el mundo. Por esta razón el corazón no debe llenarse de temor ni de angustia.

Capítulo 15

Jesús se presentó como la vid verdadera. El Padre es quien cuida la viña y procura que produzca fruto abundante. Permanecer en Cristo es indispensable para una vida espiritual fructífera.
Separados de Él nada puede producirse que tenga valor eterno. El amor fue presentado nuevamente como fundamento de la vida de los discípulos. Nadie tiene mayor amor que aquel que entrega su vida por sus amigos. El mundo puede rechazar a quienes siguen a Dios porque también rechazó a quien fue enviado por el Padre.
La obra del Espíritu Santo incluye convencer al mundo acerca del pecado, la justicia y el juicio. Los discípulos experimentarían tristeza por un tiempo, pero esa tristeza sería transformada en alegría. La oración realizada en el nombre de Cristo fue presentada como un privilegio para quienes creen. La paz verdadera permanece aun en medio de las dificultades. En el mundo habrá aflicción, pero la confianza debe permanecer firme porque Cristo ha vencido al mundo.

Capítulo 17

Jesús oró por sus discípulos y por todos aquellos que creerían mediante su testimonio. La vida eterna consiste en conocer al único Dios verdadero y a Jesucristo, a quien Él envió. Fue pedida protección para quienes permanecen en el mundo sin pertenecer a él. La verdad de Dios santifica y transforma la vida de quienes la reciben. También fue expresado el deseo de que todos los creyentes permanezcan unidos, reflejando la unidad que existe entre el Padre y el Hijo.

Capítulo 18

Jesús fue arrestado después de ser identificado por Judas. Pedro negó conocerlo tal como había sido anunciado anteriormente. Fue llevado ante las autoridades religiosas y posteriormente ante Pilato. Aunque no pudieron encontrar una culpa digna de muerte, continuaron las acusaciones contra Él. Jesús declaró que su reino no pertenece a este mundo. Había venido para dar testimonio de la verdad. Muchos rechazaron sus palabras, mientras otros reconocieron su inocencia.

Capítulo 19

Jesús fue azotado, humillado y presentado ante el pueblo. La multitud exigió su crucifixión y pidió la liberación de Barrabás. Fue conducido al lugar de la ejecución y crucificado. Sobre la cruz fueron pronunciadas palabras de cuidado, cumplimiento y entrega. La muerte de Cristo manifestó el cumplimiento del plan de redención anunciado desde antiguo. Después de su muerte, su cuerpo fue colocado en un sepulcro nuevo.

Capítulo 20

El sepulcro fue hallado vacío. María Magdalena fue una de las primeras testigos de la resurrección. Los discípulos recibieron diversas evidencias de que Jesús había vencido la muerte. La incredulidad fue reemplazada por la certeza al contemplar las señales y escuchar nuevamente sus palabras. Tomás pasó de la duda a la fe al reconocer a Cristo resucitado. Muchas otras señales fueron realizadas. Estas cosas fueron escritas para que los lectores crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer tengan vida en su nombre.

Capítulo 21

Jesús se apareció nuevamente a sus discípulos junto al mar. La pesca abundante recordó el llamado recibido al comienzo de su ministerio y confirmó que seguía guiando a 10 quienes le pertenecen. Pedro fue restaurado después de sus negaciones. El amor fue presentado como el fundamento del servicio y del cuidado hacia el pueblo de Dios. Los discípulos fueron llamados a perseverar en la misión recibida y a permanecer fieles hasta el final. Muchos otros acontecimientos podrían contarse acerca de la vida y obra de Jesús. Sin embargo, lo escrito es suficiente para dar testimonio de quién es Él y de la salvación que ofrece.
Cuando llegó el día de Pentecostés, todos estaban reunidos en un mismo lugar. Entonces descendió sobre ellos el Espíritu Santo conforme a la promesa recibida. Fueron llenos de poder y comenzaron a proclamar las maravillas de Dios delante de personas procedentes de muchas naciones.
Aquellos acontecimientos dieron cumplimiento a las palabras anunciadas por los profetas. Jesucristo, entregado por los hombres y crucificado, había sido resucitado por Dios y exaltado como Señor y Cristo. Muchos recibieron el mensaje con fe, se arrepintieron y fueron bautizados. Aquel día fueron añadidas numerosas personas a la comunidad de creyentes. Perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración.
Compartían sus bienes según la necesidad de cada uno y alababan a Dios con alegría y sencillez de corazón. El Señor añadía cada día a quienes habían de ser salvos.

Capítulo 3

Pedro y Juan subían al templo para la oración. A la entrada se encontraba un hombre cojo desde su nacimiento que pedía ayuda a quienes pasaban. Entonces le fue declarado que no recibiría plata ni oro, sino algo mayor. En el nombre de Jesucristo de Nazaret recibió fortaleza en sus pies y comenzó a caminar, saltar y alabar a Dios. Todo el pueblo reconoció al hombre y quedó maravillado por lo sucedido. Pedro declaró que aquella obra no procedía de poder humano, sino de Jesucristo, a quien Dios había glorificado después de su sufrimiento. El arrepentimiento fue anunciado para el perdón de los pecados y para que vinieran tiempos de restauración procedentes de la presencia del Señor. También fue recordado que los profetas habían anunciado estas cosas.
desde tiempos antiguos y que las promesas hechas a Abraham encontraban cumplimiento en Cristo.

Capítulo 4

Los sacerdotes, el jefe de la guardia del templo y los saduceos se inquietaron al escuchar la proclamación acerca de la resurrección de los muertos mediante Jesucristo. Pedro y Juan fueron arrestados y llevados ante las autoridades. Preguntados acerca de la autoridad con la que actuaban, declararon que el hombre había sido sanado en el nombre de Jesucristo, a quien los hombres rechazaron pero Dios resucitó de entre los muertos. La salvación fue presentada como una realidad que sólo se encuentra en Él, porque no existe otro nombre dado a los hombres mediante el cual sea necesario ser salvos. Las autoridades observaron la valentía de los apóstoles y reconocieron que habían estado con Jesús. Incapaces de negar el milagro, les ordenaron guardar silencio. Sin embargo, Pedro y Juan afirmaron que no podían dejar de hablar acerca de lo que habían visto y oído. La iglesia perseveró en oración. Pidieron valentía para continuar anunciando la palabra y Dios confirmó su presencia fortaleciendo a los creyentes. La comunidad permanecía unida en corazón y propósito. Nadie consideraba exclusivamente suyo lo que poseía, sino que compartían entre sí según las necesidades existentes. Los apóstoles daban testimonio con poder de la resurrección del Señor Jesús y abundante gracia reposaba sobre todos.
Anaias y Safira decidieron aparentar una entrega que no correspondía a la realidad de sus corazones. Pretendieron engañar a la comunidad ocultando parte de lo que habían prometido ofrecer. Este acontecimiento mostró que Dios conoce las intenciones ocultas y que la sinceridad es indispensable delante de Él. Un profundo temor se extendió entre los creyentes y entre quienes escuchaban estas cosas.
Muchas señales y prodigios eran realizados por medio de los apóstoles. Los enfermos eran llevados para recibir sanidad y numerosos hombres y mujeres creían en el Señor. Las autoridades volvieron a encarcelar a los apóstoles. Sin embargo, el mensaje continuó siendo proclamado públicamente. Interrogados nuevamente, afirmaron que es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. Jesucristo fue anunciado como Salvador y Señor. El arrepentimiento y el perdón de los pecados fueron ofrecidos a quienes creyeran. La oposición aumentaba, pero también crecía el número de los discípulos. Los apóstoles se alegraban de ser considerados dignos de padecer por causa del nombre de Cristo y continuaban enseñando y anunciando las buenas noticias cada día.

Capítulo 6

El número de los discípulos continuaba aumentando y surgieron necesidades dentro de la comunidad. Para atender 11 adecuadamente a todos los creyentes fueron escogidos hombres de buena reputación, llenos de sabiduría y del Espíritu Santo, dedicados al servicio. Los apóstoles permanecieron enfocados en la oración y en el ministerio de la palabra. La palabra de Dios seguía extendiéndose. El número de discípulos crecía considerablemente y muchos aceptaban la fe. Entre los escogidos se encontraba Esteban, hombre lleno de gracia, poder y fe. Grandes señales eran realizadas por medio de él. Sus adversarios discutían contra sus enseñanzas, pero no podían resistir la sabiduría y el Espíritu con que hablaba.
Entonces comenzaron a levantar falsas acusaciones contra él y lo llevaron ante las autoridades.

Capítulo 7

Esteban recordó las obras de Dios desde los tiempos de Abraham. Las promesas fueron dadas antes de que existiera la nación de Israel y continuaron cumpliéndose generación tras generación. José fue rechazado por sus hermanos, pero Dios lo exaltó para preservar la vida de muchos. Moisés también fue rechazado inicialmente por aquellos a quienes había sido enviado para ayudar, pero Dios lo escogió para liberar a su pueblo de la esclavitud. A lo largo de la historia, los profetas anunciaron la voluntad de Dios y muchas veces fueron rechazados por quienes debían escucharlos. La presencia de Dios no está limitada a edificios construidos por manos humanas. El Altísimo gobierna sobre todas las cosas y contempla el corazón de los hombres.
Fue recordado que la resistencia a la voluntad de Dios había acompañado repetidamente la historia del pueblo. Los mensajeros fueron perseguidos y finalmente también fue rechazado el Justo anunciado por las Escrituras. Lleno del Espíritu Santo, Esteban contempló la gloria de Dios y vio al Hijo del Hombre a la diestra del Padre. Entonces fue expulsado fuera de la ciudad y apedreado. Mientras entregaba su vida pidió que aquel pecado no fuera tomado en cuenta contra quienes lo perseguían.

Capítulo 8

La persecución se intensificó después de la muerte de Esteban. Muchos creyentes fueron dispersados por Judea y Samaria, llevando consigo el mensaje del evangelio. Samaria recibió la palabra de Dios con alegría. Los espíritus impuros eran expulsados, los enfermos recibían sanidad y muchas personas creían en el Señor. La obra de Dios no puede obtenerse mediante intereses humanos ni mediante riquezas.
El corazón debe permanecer sincero y sometido a la voluntad divina. Las Escrituras continuaban dando testimonio acerca de Cristo. Quienes buscaban comprenderlas encontraban en Jesús el cumplimiento de las promesas anunciadas desde antiguo. La fe producía obediencia, transformación y bautismo entre quienes recibían el mensaje.
La proclamación del evangelio siguió extendiéndose por nuevas regiones y ciudadas.

Capítulo 9

Saulo perseguía intensamente a la iglesia y buscaba encarcelar a quienes seguían el Camino. Mientras se dirigía a Damasco, una luz procedente del cielo resplandeció a su alrededor y escuchó la voz del Señor. Comprendió que aquel a quien perseguía era Jesucristo. Su vida cambió completamente y comenzó a anunciar que Jesús es el Hijo de Dios. Quienes conocían su pasado se sorprendían al verlo proclamar la misma fe que antes intentaba destruir. La iglesia disfrutó de un tiempo de crecimiento, paz y fortalecimiento espiritual en Judea, Galilea y Samaria. Por medio de Pedro fueron realizadas señales que manifestaban el poder de Dios. Eneas recibió sanidad después de muchos años de enfermedad. Tabita, conocida por sus obras de amor y servicio, fue devuelta a la vida. Muchos creyeron en el Señor al contemplar estas obras.

Capítulo 10

Dios mostró que su salvación no está reservada para una sola nación, sino que es ofrecida a todos los pueblos. Cornelio, hombre temeroso de Dios y dedicado a la oración, recibió dirección para buscar a Pedro. Pedro comprendió que Dios no hace acepción de personas y que acepta a quienes le buscan con sinceridad. Jesucristo fue anunciado como Señor de todos. Su vida, muerte y resurrección fueron proclamadas como fundamento del evangelio.
Mientras la palabra era anunciada, el Espíritu Santo descendió sobre quienes escuchaban. Quedó manifiesto que Dios también concedía su gracia a los gentiles. Muchos recibieron el mensaje, creyeron y fueron bautizados.
La noticia acerca de la conversión de los gentiles llegó a Jerusalén. Pedro explicó cómo Dios había mostrado que 12 ninguna persona debe ser considerada impura cuando ha sido aceptada por Él. La misma gracia que había sido derramada sobre los creyentes judíos también había sido concedida a los gentiles. Al escuchar estas cosas, muchos glorificaron a Dios porque el arrepentimiento para vida había sido ofrecido a todas las naciones. La persecución dispersó a numerosos creyentes y el evangelio continuó extendiéndose. En Antioquía muchos recibieron la palabra y se volvieron al Señor. Bernabé fue enviado para fortalecer a la nueva comunidad. Al ver la gracia de Dios se alegró y exhortó a todos a permanecer fieles.
Saulo se unió a la obra realizada en Antioquia. Durante mucho tiempo enseñaron a los creyentes y fortalecieron la iglesia. Allí los discípulos fueron llamados cristianos por primera vez. La generosidad se manifestó entre los creyentes cuando se organizó ayuda para los hermanos que atravesaban tiempos de necesidad.

Capítulo 12

Herodes comenzó a perseguir a algunos miembros de la iglesia. Jacobo, hermano de Juan, fue ejecutado a espada. Pedro también fue encarcelado. Mientras permanecía bajo vigilancia, la iglesia oraba constantemente por él. El poder de Dios intervino y Pedro fue librado de manera extraordinaria. Comprendió entonces que el Señor había respondido a las oraciones de su pueblo. La palabra de Dios continuaba creciendo y extendiéndose. Herodes recibió honra que pertenecía solamente a Dios. Su orgullo produjo juicio sobre su vida y su poder desapareció.

Capítulo 13

Bernabé y Saulo fueron apartados para una misión especial conforme a la dirección del Espíritu Santo. El evangelio comenzó a ser anunciado en nuevas regiones. Muchos escucharon la palabra y algunos intentaron oponerse a ella. Jesucristo fue proclamado como cumplimiento de las promesas hechas a Israel. Su muerte y resurrección fueron presentadas como fundamento de la salvación. El perdón de los pecados fue anunciado por medio de Él. Lo que la Ley no podía producir completamente encontraba cumplimiento en Cristo. Muchos recibieron el mensaje con alegría, mientras otros endurecieron su corazón. La palabra del Señor continuó extendiéndose por toda la región.

Capítulo 14

La proclamación del evangelio produjo fe en numerosos lugares. Señales y milagros confirmaban el mensaje anunciado. La oposición continuó acompañando la expansión de la palabra. Sin embargo, los discípulos permanecían firmes en medio de las dificultades.
Fue enseñado que el reino de Dios implica perseverancia y fidelidad a un en tiempos de prueba. Muchas comunidades fueron fortalecidas y organizadas para continuar creciendo espiritualmente. Los creyentes daban gloria a Dios por las puertas que había abierto para que las naciones recibieran el evangelio.

Capítulo 15

Surgió una discusión acerca de las obligaciones que debían cumplir los creyentes procedentes de los pueblos gentiles. Los apóstoles y ancianos se reunieron para buscar la dirección de Dios. Fue reconocido que la salvación no depende de cargas religiosas ni de esfuerzos humanos, sino de la gracia de Jesucristo. Los gentiles fueron recibidos como parte del pueblo de Dios mediante la fe. La unidad fue preservada y las iglesias recibieron instrucciones que fortalecieron la comunión entre los creyentes.
La obra misionera continuó avanzando hacia nuevas regiones. Timoteo se unió al servicio del evangelio y muchas iglesias fueron fortalecidas en la fe. La dirección del Espíritu Santo condujo la expansión del mensaje hacia lugares que aún no habían recibido la palabra. Lidia recibió el evangelio con fe y abrió su hogar para servir a los creyentes. Una joven atormentada por un espíritu fue liberada por el poder de Jesucristo. Pablo y Silas fueron encarcelados injustamente.
Aun en medio de la prisión permanecieron adorando a Dios. El poder del Señor se manifestó y muchos comprendieron que la salvación se encuentra en Jesucristo. El carcelero y su familia creyeron en el Señor y fueron bautizados. La iglesia continuó creciendo en medio de la oposición y las dificultades. 13

Capítulo 17

La palabra de Dios era examinada cuidadosamente por quienes deseaban conocer la verdad. Muchos recibieron el mensaje con sinceridad y llegaron a la fe. Otros rechazaron el evangelio y promovieron oposición contra quienes lo anunciaban. En Atenas fue proclamado el Dios creador del cielo y de la tierra, aquel que da vida, aliento y todas las cosas. La idolatría fue confrontada y se anunció que Dios llama a todos los hombres al arrepentimiento. La resurrección de Jesucristo fue presentada como evidencia del juicio y del propósito eterno de Dios. Algunos creyeron, otros permanecieron indecisos y otros rechazaron el mensaje.

Capítulo 18

Corinto recibió la proclamación del evangelio y numerosos hombres y mujeres llegaron a la fe. La palabra de Dios continuó siendo anunciada con valentía y perseverancia. El Señor fortaleció a sus siervos para que permanecieran firmes en la misión recibida. Apolos apareció como un poderoso expositor de las Escrituras. Su conocimiento fue ampliado y continuó enseñando acerca de Cristo con mayor precisión. Las iglesias crecían mediante la enseñanza constante de la palabra y el fortalecimiento de los creyentes.

Capítulo 19

Mientras Pablo permanecía en Éfeso, muchos recibieron el bautismo en el nombre del Señor Jesús y fueron fortalecidos por el Espíritu Santo. La palabra de Dios era anunciada con poder. Milagros extraordinarios eran realizados y numerosas personas abandonaban prácticas relacionadas con la magia y la idolatría para volverse al Señor. El nombre de Jesucristo era reconocido y honrado por muchos. La palabra del Señor crecía y prevalecía poderosamente. La expansión del evangelio affectó intereses económicos vinculados a la adoración de ídolos. Surgió oposición entre quienes veían amenazadas sus costumbres y beneficios. La ciudad fue agitada por un gran alboroto, pero la obra de Dios continuó avanzando.
Pablo fortaleció a los discípulos en diferentes regiones y los animó a permanecer firmes en la fe. La enseñanza de la palabra ocupaba un lugar central en la vida de la iglesia. Los creyentes eran exhortados a perseverar, a cuidar unos de otros y a permanecer atentos frente a las falsas enseñanzas. El servicio cristiano fue presentado como una labor realizada con humildad, perseverancia y entrega. Mayor bendición hay en dar que en recibir. Las iglesias fueron encomendadas a Dios y a la palabra de su gracia, capaz de edificar y fortalecer a quienes creen.

Capítulo 21

Pablo continuó su viaje hacia Jerusalén aun sabiendo que le esperaban dificultades y oposición. La voluntad de Dios fue considerada más importante que la seguridad personal. Al llegar a Jerusalén compartió el testimonio de las obras que Dios había realizado entre los pueblos gentiles. La oposición creció nuevamente y surgieron acusaciones contra él. La multitud se agitó y Pablo fue arrestado para evitar que fuera atacado por quienes buscaban hacerle daño.

Capítulo 22

Pablo presentó el testimonio de su vida delante del pueblo. Recordó su pasado como perseguidor de la iglesia y cómo había intentado destruir la fe que más tarde anunciaría. La aparición de Jesucristo transformó completamente su camino. El llamado recibido incluía anunciar la salvación tanto a judíos como a gentiles. La gracia de Dios fue presentada como capaz de transformar incluso a quienes antes se oponían a la verdad.

Capítulo 23

Pablo compareció ante el concilio y continuó dando testimonio con valentía. Las diferencias existentes entre los grupos religiosos provocaron divisiones entre quienes lo acusaban. El Señor fortaleció a Pablo recordándole que aún debía continuar dando testimonio. Surgieron planes para quitarle la vida, pero Dios preservó su existencia y permitió que fuera trasladado bajo protección. La misión encomendada continuaba avanzando conforme al propósito divino. 14

Capítulo 24

Las acusaciones contra Pablo fueron presentadas delante de las autoridades romanas. Su defensa se basó en la verdad del evangelio, en la esperanza de la resurrección y en la fidelidad a Dios. La justicia, el dominio propio y el juicio venidero fueron anunciados con claridad. Aunque algunos escuchaban con interés, continuaban posponiendo una decisión respecto al mensaje recibido. Pablo permaneció prisionero durante un tiempo, pero no dejó de dar testimonio acerca de Cristo.

Capítulo 25

Las autoridades continuaron examinando las acusaciones presentadas contra Pablo. No pudo demostrarse ningún delito digno de condenación. Ante la posibilidad de ser entregado a quienes buscaban perjudicarlo, apeló a César para que su causa fuera escuchada en Roma. El evangelio continuaba siendo proclamado incluso en medio de los procesos judiciales y las dificultades.

Capítulo 26

Pablo relató nuevamente su conversión y el llamado recibido de parte del Señor. Jesucristo fue presentado como cumplimiento de las promesas anunciadas por Moisés y los profetas. La muerte y la resurrección del Mesías fueron proclamadas como fundamento de la esperanza cristiana. El mensaje del arrepentimiento y de la fe fue dirigido tanto a judíos como a gentiles. Muchos reconocieron que Pablo no había cometido ninguna falta digna de muerte o encarcelamiento.

Capítulo 27

El viaje hacia Roma estuvo marcado por dificultades, peligros y una fuerte tormenta en el mar. La confianza en Dios sostuvo a quienes viajaban junto a Pablo durante la prueba. Aunque la embarcación sufrió daños, ninguna vida se perdió. La fidelidad del Señor fue manifestada una vez más mediante el cumplimiento de sus promesas.

Capítulo 28

Pablo llegó a Malta y fue recibido con bondad por los habitantes de la isla. La protección de Dios permaneció sobre su vida y numerosas personas recibieron ayuda y sanidad. Finalmente llegó a Roma, donde continuó anunciando el reino de Dios. Las Escrituras seguían dando testimonio de Jesucristo y la salvación continuaba siendo proclamada a todos los pueblos. Algunos creían al mensaje y otros lo rechazaban, pero la palabra de Dios seguía avanzando sin impedimento. La proclamación del evangelio permaneció abierta para todas las naciones, mostrando que el propósito de Dios continúa extendiéndose hasta los confines de la tierra.

Romanos

Capítulo 1

Pablo, siervo de Jesucristo y llamado a ser apóstol, fue apartado para anunciar el evangelio de Dios, prometido anteriormente por medio de los profetas en las Escrituras. El evangelio revela a Jesucristo, descendiente de David según la carne y declarado Hijo de Dios con poder mediante la resurrección de entre los muertos. La justicia de Dios se manifiesta por medio de la fe. El justo vivirá por la fe. La humanidad recibió conocimiento acerca de Dios por medio de la creación, pero muchos rechazaron reconocerlo y prefirieron seguir sus propios caminos. Al apartarse de la verdad, los hombres intercambiaron la gloria de Dios por aquello que no puede salvar. Sus pensamientos se obscurecieron y sus acciones se alejaron de la voluntad divina.

Capítulo 2

Dios juzga con justicia e imparcialidad. Nadie puede justificarse señalando los errores ajenos mientras practica las mismas cosas. La bondad de Dios conduce al arrepentimiento, pero la dureza del corazón acumula juicio para el día en que todo será manifestado. La obediencia sincera vale más que las apariencias religiosas. Dios observa el corazón y conoce las intenciones más profundas del ser humano.

Capítulo 3

Tanto judíos como gentiles se encuentran bajo la realidad del pecado. Ningún hombre puede alcanzar la justicia perfecta mediante sus propias obras. Todos han pecado y están necesitados de 15 la gloria de Dios. La justificación es recibida gratuitamente por la gracia divina mediante la fe en Jesucristo. Dios permanece justo y, al mismo tiempo, justifica a quienes creen. La salvación no es motivo de orgullo humano, porque procede de la gracia y no de los méritos personales.
Abraham fue declarado justo por su fe antes de recibir las señales externas del pacto. La promesa no dependió de la Ley, sino de la fe. Abraham creyó aun cuando las circunstancias parecían imposibles. Su confianza descansó en el poder de Dios para cumplir lo prometido. La misma justicia es acreditada a quienes creen en Aquel que resucitó a Jesucristo de entre los muertos.

Capítulo 5

La fe produce paz con Dios por medio de Jesucristo. La gracia permite permanecer firmes incluso en medio de las dificultades. El sufrimiento produce perseverancia, la perseverancia fortalece el carácter y el carácter fortalece la esperanza. El amor de Dios fue manifestado en que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores. Por medio de Adán entró el pecado en el mundo y con el pecado la muerte. Por medio de Jesucristo llegaron la gracia, la justicia y la vida. Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.

Capítulo 6

La gracia no es una autorización para permanecer en el pecado. Quienes han sido unidos a Cristo participan simbólicamente de su muerte y de su resurrección. El viejo hombre debe ser dejado atrás para caminar en una vida nueva. El pecado ya no debe gobernar el cuerpo ni las decisiones de quienes pertenecen a Dios. La paga del pecado es muerte, pero el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús.

Capítulo 7

La Ley revela el pecado, pero no posee poder para liberar completamente al hombre de su dominio. Existe una lucha interior entre el deseo de hacer el bien y la inclinación hacia aquello que es incorrecto. Muchas veces el hombre descubre que realiza aquello que no desea y deja de hacer aquello que reconoce como bueno. La liberación verdadera se encuentra en Jesucristo, quien rescata al hombre de la esclavitud del pecado.

Capítulo 8

No hay condenación para quienes están en Cristo Jesús. La vida gobernada por el Espíritu produce paz, libertad y comunión con Dios. Los hijos de Dios son guiados por el Espíritu y reciben la esperanza de una herencia eterna. Los sufrimientos presentes no pueden compararse con la gloria futura que será manifestada. Dios hace que todas las cosas cooperen para bien de quienes le aman y han sido llamados conforme a su propósito. Nada puede separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, ni la vida ni la muerte, ni el presente ni el futuro, ni ninguna otra cosa creada.
La fidelidad de Dios permanece firme aun cuando muchos no la reconocen. Las promesas dadas a Israel proceden de la elección y del propósito de Dios, no únicamente del origen humano. Dios actúa conforme a su sabiduría y misericordia. Nadie puede exigirle cuentas por sus decisiones, porque Él es el Creador y Señor de todas las cosas. Los profetas anunciaron que la salvación alcanzaría también a los pueblos gentiles y que un remanente de Israel permanecería fiel. Muchos buscaron la justicia mediante sus propios esfuerzos y no por medio de la fe. Cristo fue presentado como el fundamento de la salvación para todos los que creen.

Capítulo 10

El deseo de Dios es que todos alcancen la salvación. La justicia que procede de la fe no depende de obras humanas imposibles de cumplir, sino de creer con el corazón y confesar con la boca que Jesucristo es Señor. Todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo. La fe nace al escuchar el mensaje y el mensaje procede de la palabra de Dios. La salvación fue anunciada ampliamente, pero no todos recibieron con fe aquello que escucharon.

Capítulo 11

16 Dios no ha rechazado definitivamente a su pueblo. Así como en tiempos antiguos existió un remanente fiel, también permanece un grupo que ha respondido a la gracia de Dios. La incredulidad produjo endurecimiento en algunos, mientras que la fe permitió que otros participaran de las promesas divinas. Los pueblos gentiles fueron incorporados mediante la fe, pero deben permanecer humildes y agradecidos. La misericordia de Dios alcanza tanto a judíos como a gentiles. Sus caminos son más altos que los pensamientos humanos y sus juicios son profundos e inescrutables.

Capítulo 12

La vida del creyente debe ser presentada como una ofrenda agradable a Dios. La transformación comienza mediante la renovación de la mente y produce una manera nueva de vivir. Cada persona ha recibido dones distintos para servir al cuerpo de Cristo. Todos son importantes y deben ser utilizados con fidelidad. El amor debe ser sincero. El mal debe ser rechazado y el bien debe ser buscado constantemente.
La paciencia, la oración, la hospitalidad y la humildad forman parte de una vida agradable a Dios. No debe buscarse venganza personal. El mal es vencido mediante el bien.

Capítulo 13

Toda autoridad existe bajo el gobierno soberano de Dios. La obediencia, el respeto y el cumplimiento de las responsabilidades forman parte del testimonio cristiano. El amor al prójimo resume el cumplimiento de muchos mandamientos. La salvación está más cerca que cuando se creyó por primera vez. Por esta razón es necesario abandonar las obras de las tinieblas y caminar en la luz. La vida debe reflejar el carácter de Cristo y no los deseos desordenados de la naturaleza humana.
Las diferencias de opinión en asuntos secundarios no deben destruir la unidad entre los creyentes. Cada persona responde delante de Dios por sus convicciones y decisiones. El reino de Dios no consiste principalmente en cuestiones externas, sino en justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. La libertad debe ejercerse con amor y consideración hacia los demás. La fe debe ir acompañada de una conciencia limpia delante de Dios.

Capítulo 15

Cristo es ejemplo de servicio, paciencia y amor. Las Escrituras fueron dadas para instrucción, esperanza y fortalecimiento. La unidad entre los creyentes glorifica a Dios y manifiesta el propósito del evangelio. Las promesas hechas a Israel encuentran cumplimiento en Cristo y también alcanzan a los pueblos gentiles. Pablo recordó la misión que le fue confiada: anunciar el evangelio donde aún no había sido conocido. La expansión de la palabra continuaba llevando esperanza a nuevas regiones y pueblos.

Capítulo 16

Numerosos colaboradores son reconocidos por su servicio, fidelidad y trabajo en favor del evangelio. La iglesia crece mediante la participación de hombres y mujeres que ponen sus dones al servicio de Dios. Los creyentes son exhortados a mantenerse firmes frente a quienes producen divisiones y enseñanzas contrarias a la verdad. La obediencia a Dios debe estar acompañada por sabiduría para el bien y firmeza frente al mal. El evangelio revela el plan eterno de Dios, oculto durante generaciones y manifestado plenamente en Jesucristo. A Dios, único sabio, sea la gloria por medio de Jesucristo para siempre.

Primera Carta a los

Corintios

Capítulo 1

Pablo, llamado por la voluntad de Dios para ser apóstol de Jesucristo, dirigió esta carta a la iglesia de Dios que se encontraba en Corinto, a quienes habían sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser santos junto con todos los que invocan el nombre del Señor. Daba gracias continuamente por la gracia que les había sido concedida en Cristo. Habían sido enriquecidos en conocimiento y palabra, y no les faltaba ningún don mientras esperaban la manifestación del Señor Jesucristo. 17 Sin embargo, les rogó que permanecieran unidos y evitarán las divisiones que comenzaban a surgir entre ellos. Algunos afirmaban seguir a determinados hombres, mientras otros seguían a diferentes maestros. Pablo les recordó que Cristo no está dividido y que ninguno de los hombres había sido crucificado por ellos. La predicación de la cruz parecia insensatez para quienes se perdían, pero para los que reciben la salvación representa el poder de Dios. La sabiduría humana no puede alcanzar por sí sola el conocimiento de Dios, porque el Señor decidió salvar mediante la fe a quienes creen en el mensaje anunciado. Muchos buscan señales y otros buscan sabiduría, pero Cristo crucificado permanece como el centro del evangelio. Lo que parece débil delante de los hombres resulta más fuerte que toda la fuerza humana, y lo que parece insignificante es utilizado por Dios para avergonzar aquello que el mundo considera grande. Por esta razón nadie debe glorarse delante de Dios. Toda verdadera sabiduría, justicia, santificación y redención proceden de Cristo. Quien desee gloriarse, gloríese únicamente en el Señor.
Capítulo 2
Cuando llegué a ustedes no me presenté con palabras elegantes ni con demostraciones de sabiduría humana. Decidió concentrarme únicamente en Jesucristo y en su sacrifício en la cruz. Me presenté con debilidad, temor y dependencia de Dios, para que la fe de ustedes no descansara sobre la capacidad de los hombres, sino sobre el poder del Señor. Sin embargo, existe una sabiduría que es anunciada entre quienes han alcanzado madurez espiritual. No se trata de la sabiduría de este mundo ni de la de sus gobernantes, porque todas esas cosas son pasajeras.
Habíamos de la sabiduría de Dios, preparada desde antes de los tiempos para nuestra gloria. Ninguno de los poderosos de este mundo la comprendió plenamente, porque si la hubieran comprendido no habrían crucificado al Señor de gloria. Las cosas que Dios ha preparado para quienes lo aman superan aquello que los ojos han visto, los oídos han escuchado o la mente humana ha imaginado. Estas cosas son reveladas por medio del Espíritu, porque el Espíritu conoce incluso las profundidades de Dios. Así como nadie conoce completamente los pensamientos de una persona excepto su propio espíritu, tampoco nadie conoce plenamente las cosas de Dios excepto el Espíritu de Dios. Nosotros hemos recibido ese Espíritu para comprender lo que Dios nos ha concedido por gracia. El hombre natural tiene dificultad para recibir las cosas del Espíritu porque le parecen insensatas. Pero quien es guiado por Dios puede discernir las correctamente. Nosotros hemos recibido la mente de Cristo y por medio de ella podemos comprender su voluntad.
Capítulo 3
Todavía no pude hablarles como a personas maduras espiritualmente, sino como a quienes recién comienzan su camino en la fe. Les di alimento sencillo porque aún no estaban preparados para recibir enseñanzas más profundas. Las divisiones que existían entre ustedes demostraban que todavía permanecían influenciados por pensamientos humanos. Algunos afirmaban seguir a Pablo y otros a Apolos. Sin embargo, ninguno de nosotros ocupa el lugar que pertenece solamente a Dios. Yo planté la semilla y Apolos la regó, pero Dios produjo el crecimiento. El que planta y el que riega cumplen funciones distintas, pero ambos trabajan para el mismo propósito. El crecimiento verdadero siempre procede de Dios. Ustedes son campo de Dios y edificio de Dios. El fundamento ya ha sido colocado y ese fundamento es Jesucristo. Cada persona debe prestar atención a la manera en que construye sobre él. Llegará el día en que toda obra será examinada. Algunas permanecerán y otras desaparecerán. Cada uno recibirá recompensa según la calidad de su trabajo. Ustedes son templo de Dios y el Espíritu Santo habita en ustedes. Por esta razón deben vivir de manera digna de esa presencia. La sabiduría de este mundo es insuficiente delante de Dios. Nadie debe gloriarse en los hombres, porque todas las cosas pertenecen a quienes pertenecen a Cristo, y Cristo pertenece a Dios.

Capítulo 4

Los siervos de Cristo deben ser considerados administradores de los misterios de Dios. Lo que se espera de un administrador es fidelidad. El juicio humano tiene poco valor comparado con el juicio del Señor. Dios conoce las motivaciones ocultas del corazón y revelará aquello que permanece escondido. Nadie debe llenarse de orgullo pensando que posee algo que no haya recibido. Todo lo que tenemos procede finalmente de Dios. Mientras algunos se consideraban importantes y autosuficientes, los apóstoles soportaban dificultades, persecuciones y sufrimientos por causa del evangelio.
Sin embargo, continuaban sirviendo con paciencia y amor. No escribo estas cosas para avergonzarlos, sino para exhortarlos como hijos amados. Aunque puedan tener muchos instructores, no tienen muchos padres espirituales. Por medio del evangelio llegué a ser como un padre para ustedes. 18 Por eso les pido que imiten aquello que han visto en mi ejemplo. El reino de Dios no consiste solamente en palabras, sino en poder transformador. La verdadera fe produce una vida que refleja la presencia de Dios.

Capítulo 5

Se hizo evidente entre ustedes una situación de inmoralidad que ni siquiera era aceptada entre muchos que no conocían a Dios. En lugar de lamentar lo sucedido, algunos habían permanecido indiferentes. Les recordé que una pequeña cantidad de levadura puede influir sobre toda la masa y que la santidad debe ser preservada dentro de la comunidad. Cristo, nuestra Pascua, fue sacrificado por nosotros. Por esta razón debemos vivir con sinceridad y verdad, dejando atrás aquello que corrompe el corazón. No les escribí para apartarse completamente de las personas de este mundo, porque entonces sería imposible convivir con ellas. Les escribí para que no participen voluntariamente de conductas que contradicen la fe mientras se afirma seguir a Cristo. Dios juzgará a quienes están fuera; ustedes deben procurar que la comunidad permanezca fiel a la voluntad del Señor.
Capítulo 6
Algunos llevaban sus conflictos delante de tribunales humanos en lugar de resolverlos con sabiduría entre los creyentes. Les recordé que quienes pertenecen a Dios están llamados a actuar con justicia y discernimiento. Muchas cosas pueden ser permitidas, pero no todas son beneficiosas. Nada debe llegar a dominar la vida de una persona que ha sido llamada a la libertad en Cristo. El cuerpo no fue creado para la inmoralidad, sino para el Señor. Así como Dios resucitó a Cristo, también dará vida a quienes le pertenecen. ¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo? ¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que habita en ustedes? No se pertenecen a sí mismos, porque fueron comprados por precio. Por lo tanto, glorifiquen a Dios con su cuerpo y con su vida.
Respecto al matrimonio, cada hombre y cada mujer deben actuar con fidelidad, respeto y responsabilidad. El amor mutuo, el compromiso y la consideración forman parte del propósito de Dios para la vida matrimonial. Quienes están casados no deben buscar separarse a la ligera. La reconciliación y la paz deben ser buscadas siempre que sea posible. Cada persona debe servir al Señor en la condición en que fue llamada.
Algunos fueron llamados estando casados, otros permaneciendo solteros. Lo importante no es la condición externa, sino la fidelidad a Dios. Las preocupaciones de esta vida son pasajeras. El tiempo es breve y el mundo actual no permanecerá para siempre. Por esta razón, cada creyente debe procurar agradar al Señor por encima de cualquier otra cosa.
Capítulo 8
El conocimiento puede producir orgullo, pero el amor edificia. Algunos poseen mayor comprensión acerca de ciertas cuestiones, pero esa comprensión debe ser utilizada con humildad y consideración hacia los demás. Aunque sabemos que existe un solo Dios y un solo Señor, no todos poseen el mismo grado de entendimiento. Por esta razón, quienes tienen mayor libertad deben actuar con sensibilidad hacia la conciencia de otros creyentes.
Si el ejercicio de mi libertad provoca tropiezo en mi hermano, es mejor renunciar voluntariamente a aquello que podría dañarlo. El amor al prójimo debe ocupar un lugar superior a los derechos personales.
Capítulo 9
Aunque poseía derechos como apóstol, muchas veces decidí no utilizarlos para evitar cualquier obstáculo al avance del evangelio. He trabajado anunciando las buenas noticias sin buscar beneficio personal. Mi recompensa consiste en servir fielmente al llamado recibido.
Me hice semejante a diferentes personas para acercarlas a Cristo. Con los débiles fui débil y con quienes necesitaban ayuda actué con paciencia, buscando ganar a tantos como fuera posible para el evangelio. La vida cristiana requiere disciplina y perseverancia. Los atletas se preparan rigurosamente para obtener una recompensa temporal; nosotros corremos por una recompensa que permanece para siempre. Por eso procuro vivir con dominio propio y mantenerme firme, para no perder aquello por lo cual he trabajado.
Capítulo 10
La historia de Israel contiene enseñanzas valiosas para quienes creen. Muchos recibieron bendiciones extraordinarias, caminaron bajo la dirección de Dios y participaron de sus provisiones. Sin embargo, algunos cayeron por causa de la idolatría, la inmoralidad, la desobediencia y la incredulidad. Estas cosas fueron registradas como advertencia para las generaciones futuras.
Nadie debe confiar excesivamente en sí mismo. Quien piensa estar firme debe permanecer vigilante para no caer. 19 Dios es fiel y no permitirá que la prueba sea mayor de lo que pueden soportar. Junto con cada dificultad también proverá una salida. Todo aquello que pueda conducir a la idolatría debe ser rechazado. La comunión con Dios no puede mezclarse con aquello que ocupa el lugar que le pertenece. Todo es permitido en ciertos aspectos, pero no todo edifica. Por esta razón cada decisión debe considerar la gloria de Dios y el bienestar de los demás. Ya sea que coman, beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.
Deseo que comprendan el valor del orden, el respeto y la honra dentro de la comunidad de creyentes. Toda autoridad procede finalmente de Dios y debe ejercerse con humildad y responsabilidad. Cuando se reúnen para adorar, sus encuentros deben reflejar unidad y reverencia. Sin embargo, escuché que existen divisiones entre ustedes y que algunos actúan pensando solamente en sí mismos. Estas conductas contradicen el propósito de la comunión cristiana. La Cena del Señor fue entregada como un recordatorio del sacrificio de Cristo. La noche en que fue entregado tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo que era su cuerpo entregado por nosotros. De la misma manera tomó la copa, anunciando el nuevo pacto establecido por su sangre.
Cada vez que participan de este memorial anuncian la muerte del Señor hasta que Él regrese. Por esta razón cada persona debe examinarse a sí misma antes de participar. La adoración debe realizarse con respeto, gratitud y discernimiento espiritual. Cuando se reúnan, procuren edificarse mutuamente y actuar con amor hacia todos.
Capítulo 12
Existen diferentes dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo. Existen diferentes formas de servicio, pero el Señor es el mismo. Existen diferentes manifestaciones de poder, pero Dios es quien obra en todos. A cada creyente le ha sido concedida una manifestación del Espíritu para beneficio común. Algunos reciben sabiduría, otros conocimiento, otros fe, otros dones de sanidad, otros la capacidad de realizar milagros, otros profecía, discernimiento o diversas formas de servicio. Todo procede del mismo Espíritu, quien distribuye sus dones conforme a su voluntad. Así como el cuerpo humano posee muchos miembros y cada uno cumple una función distinta, también ocurre con el cuerpo de Cristo. El ojo no puede decir a la mano que no la necesita, ni la cabeza puede despreciar a los pies. Cada miembro posee valor y propósito. Cuando un miembro sufre, todos sufren con él. Cuando uno recibe honra, todos participan de esa alegría. Ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno forma parte de él. Dios ha dispuesto diferentes funciones para el crecimiento y fortalecimiento de toda la iglesia. Sin embargo, existe un camino todavía más excelente.
Capítulo 13
Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor sería solamente un sonido vacío. Aunque poseyera profecía, comprendiera todos los misterios y tuviera una fe capaz de mover montañas, si no tengo amor nada soy. Aunque entregara todos mis bienes y aun mi propia vida, si no tengo amor nada gano. El amor es paciente y bondadoso. No es envidioso ni orgulloso. No busca su propio beneficio ni actúa con arrogancia.
No guarda rencor ni se alegra de la injusticia. El amor protege, cree, espera y persevera. Las profecías terminarán, las lenguas cesarán y el conocimiento parcial desaparecerá. Muchas cosas pertenecen solamente a esta etapa de la vida y un día quedarán atrás.
Ahora conocemos de manera limitada, pero llegará el día en que conoceremos con plenitud. Permanecen la fe, la esperanza y el amor. Pero el mayor de todos es el amor.
Capítulo 14
Procuren el amor y deseen también los dones espirituales, especialmente aquellos que edifican a la iglesia. Toda manifestación espiritual debe contribuir al crecimiento, fortalecimiento y consuelo de los creyentes. La enseñanza clara benefició más a la comunidad que aquello que no puede ser comprendido. Las palabras pronunciadas deben comunicar verdad y producir edificación.
Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Cuando la iglesia se reúne, todo debe realizarse de manera ordenada para que cada persona pueda aprender, ser fortalecida y recibir bendición. Los dones son valiosos cuando son utilizados con amor, sabiduría y consideración hacia los demás.
Capítulo 15
20 Les recuerdo el evangelio que recibieron y en el cual permanecen firmes. Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras, fue sepultado y resucitó al tercer día. Después apareció a numerosos testigos.
Muchos lo vieron vivo después de su resurrección y dieron testimonio de ello. Si Cristo no hubiera resucitado, nuestra fe sería inútil y permaneceríamos en nuestros pecados. Pero Cristo ha resucitado verdaderamente y se ha convertido en las primicias de quienes también resucitarán. Así como la muerte entró por medio de un hombre, también la resurrección llega por medio de un hombre. Llegará el día en que toda autoridad enemiga será sometida y la muerte será destruida definitivamente.
El cuerpo que es sembrado en debilidad será levantado en gloria. Lo que hoy es mortal será revestido de inmortalidad. Entonces se cumplirá la victoria definitiva de Dios y la muerte perderá para siempre su poder. Por lo tanto, permanezcan firmes, constantes y abundando en la obra del Señor, sabiendo que su trabajo en Él nunca es en vano.
Capítulo 16
Respecto a la ayuda destinada a los creyentes necesitados, cada uno debe apartar generosamente según las bendiciones recibidas. Tengo el deseo de visitarlos nuevamente para compartir más tiempo con ustedes y fortalecer nuestra comunión en el Señor. Muchos colaboradores trabajan fielmente para la expansión del evangelio. Recibanlos con amor, respeto y gratitud por el servicio que realizan.
Permanezcan vigilantes en la fe. Manténganse firmes, sean valientes y fuertes. Todo lo que hagan, háganlo con amor. La gracia del Señor Jesucristo sea con todos ustedes.

Segunda Carta a los

Corintios

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, escribió a los creyentes recordándoles la gracia y la paz que proceden del Padre y del Señor Jesucristo. Bendito sea Dios, Padre de misericordia y Dios de toda consolación, quien nos consuela en nuestras tribulaciones para que también podamos consolar a otros en medio de sus dificultades. Las pruebas sufridas produjeron una mayor dependencia de Dios. Hubo momentos en los que la carga parecía superior a las propias fuerzas, pero aquello permitió aprender a confiar no en los hombres, sino en el Señor que resucita a los muertos. Todas las promesas de Dios encuentran su cumplimiento en Cristo. Por medio de Él recibimos seguridad, esperanza y firmeza para permanecer en la fe.
Mi deseo no es causar tristeza, sino contribuir a su alegría y crecimiento espiritual. Cuando una persona se arrepiente sinceramente debe recibir perdón y restauración, para que no sea consumida por una tristeza excesiva. El amor debe manifestarse también mediante la misericordia y la reconciliación. Gracias sean dadas a Dios, quien nos conduce siempre en triunfo en Cristo y manifiesta por medio de nosotros el conocimiento de su nombre en todas partes. Somos como un aroma que se extiende entre quienes reciben la salvación y entre quienes rechazan el mensaje. Nuestra suficiente la proviene de nosotros mismos, sino de Dios.
Capítulo 3
La verdadera recomendación de un siervo de Dios no está escrita con tinta, sino en los corazones transformados por el Espíritu. La antigua alianza reveló la voluntad de Dios, pero la nueva alianza manifiesta la obra del Espíritu que produce vida. Donde está el Espíritu del Señor hay libertad. Con el rostro descubierto contemplamos la gloria del Señor y somos transformados progresivamente a su imagen, avanzando de gloria en gloria por la obra del Espíritu Santo.
Capítulo 4
No desmayamos en el ministerio que hemos recibido por misericordia. No anunciamos nuestras propias ideas, sino a Jesucristo como Señor. Nosotros somos solamente servidores por amor a Él. El tesoro del evangelio ha sido colocado en vasos de barro para que el poder sea reconocido como procedente de Dios y no de los hombres. Somos atribulados, pero no destruidos. Perseguidos, pero no abandonados. Derribados, pero no derrotados. Las dificultades presentes son temporales y producen una gloria eterna mucho mayor. Por eso fijamos nuestra mirada 21 no en las cosas visibles, sino en las invisibles, porque las visibles son pasajeras y las invisibles son eternas.
Capítulo 5
Nuestro cuerpo terrenal es temporal, pero Dios ha preparado una morada eterna para quienes le pertenecen. Mientras vivimos en este mundo caminamos por fe y no por vista. Deseamos agradar al Señor en todo lo que hacemos, sabiendo que cada persona dará cuenta de su vida delante de Dios. Cristo murió por todos para que quienes viven ya no vían para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas. Dios nos reconcilió consigo mismo por medio de Jesucristo y nos confió el ministerio de la reconciliación.
Como colaboradores de Dios, les exhortamos a no recibir su gracia en vano. Ahora es el tiempo favorable; ahora es el día de salvación. Hemos servido con paciencia en tribulaciones, necesidades y pruebas, permaneciendo firmes mediante el poder de Dios. No se unan a aquello que los aparta de la voluntad del Señor. La luz y las tinieblas no pueden caminar juntas en armonía. Ustedes son templo del Dios viviente. Él habita entre su pueblo y lo llama a vivir en santidad y comunión con Él.
Capítulo 7
Al tener estas promesas debemos limpiarnos de toda contaminación del cuerpo y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. La tristeza según Dios produce arrepentimiento para salvación y conduce a una transformación verdadera. Me alegró ver la sinceridad de su respuesta y el deseo que mostraron de corregir aquello que estaba mal. La obediencia, la humildad y el arrepentimiento fortalecen la vida espiritual y producen gozo en la comunidad de creyentes.
Capítulo 8
La gracia de Dios se manifestó también en la generosidad de los creyentes. Aun en medio de dificultades, muchos dieron con alegría y abundancia para ayudar a quienes tenían necesidad. Cristo, siendo rico, se hizo pobre por amor a nosotros para enriquecernos espiritualmente mediante su gracia. La generosidad debe nacer de un corazón dispuesto y agradecido, no de la obligación. Dios valora la sinceridad y la disposición con que cada persona comparte lo que ha recibido.
Capítulo 9
Quien siembra escasamente también cosechará escasamente. Quien siembra con generosidad cosechará con abundancia. Cada uno debe dar según haya decidido en su corazón, no con tristeza ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre.
Dios es poderoso para proveer todo lo necesario y hacer abundar toda gracia en la vida de quienes confían en Él. La generosidad produce ayuda para los necesitados, gratitud hacia Dios y fortalecimiento de la comunión entre los creyentes. Gracias sean dadas a Dios por su don inefable.
Capítulo 10
Nuestra lucha no se libra mediante armas humanas, sino mediante el poder de Dios. Los argumentos, orgullos y pensamientos que se levantan contra el conocimiento de Dios deben ser sometidos a la obediencia de Cristo. No buscamos exaltarnos a nosotros mismos, sino cumplir fielmente el ministerio recibido. Quien desee gloriarse, gloriese en el Señor. La aprobación verdadera no proviene de los hombres, sino de Dios.
Muchos procuraban desviar a los creyentes mediante enseñanzas diferentes al evangelio recibido. He procurado servir con sinceridad y fidelidad, buscando el bienestar espiritual de la iglesia. Las dificultades, persecuciones, peligros y sufrimientos formaron parte constante del ministerio. Sin embargo, el poder de Dios sostuvo cada paso y permitió continuar anunciando el evangelio. Cuando es necesario gloriarse, es mejor hacerlo en aquello que revela nuestra dependencia del Señor y no nuestra fuerza personal. 22
Para evitar que me exaltara por las revelaciones recibidas, me fue permitido experimentar una debilidad constante. Tres veces pedí al Señor que la quitara de mí, pero recibí esta respuesta: Mi gracia es suficiente para ti, porque mi poder se perfeccionó en la debilidad. Por eso aprendí a gloriarme en mis debilidades más que en mis fortalezas, para que el poder de Cristo repose sobre mí. Cuando soy débil, entonces soy fuerte. Las señales propias de un apóstol fueron manifestadas entre ustedes mediante perseverancia, prodigios y obras poderosas.
Sin embargo, nunca busqué ser una carga para nadie. No busco lo que ustedes poseen, sino a ustedes mismos. Mi deseo continúa siendo su crecimiento espiritual. Todo lo que hago tiene como propósito edificarlos en la fe y acercarlos más al Señor. Temo que al regresar encuentre divisiones, envidias, rivalidades, orgullos y conflictos que dañen la comunión entre los creyentes. Mi anhelo es encontrarlos caminando en obediencia, humildad y amor.
Capítulo 13
Esta será mi tercera visita a ustedes. Toda situación debe establecerse sobre un testimonio verdadero y justo. Examinense a ustedes mismos para comprobar si permanecen en la fe. Pónganse a prueba y reconozcan la obra que Cristo ha realizado en sus vidas. No pedimos a Dios que ustedes parezcan aprobados delante de los hombres, sino que practiquen aquello que es correcto delante del Señor. Nos gozamos cuando ustedes son fortalecidos espiritualmente, aun si nosotros debemos ocupar un lugar menor. Nuestro deseo es que alcancen madurez y plenitud en Cristo. Vivan en armonía, procuren la paz, anímense mutuamente y permanezcan unidos en amor. El Dios de amor y de paz estará con ustedes. La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes. Fin de la Segunda Carta a los Corintios

Gálatas

Capítulo 1

Pablo, apóstol no por voluntad humana sino por llamado de Jesucristo y de Dios Padre, escribió a las iglesias de Galacia para recordarles la verdad del evangelio que habían recibido. Me sorprende que tan pronto algunos se hayan apartado del mensaje de la gracia para seguir enseñanzas diferentes. No existe otro evangelio.
Cualquiera que anuncie un mensaje contrario al recibido se aparta de la verdad. El evangelio que predico no procede de hombres. Lo recibió por revelación de Jesucristo. Antes perseguía a la iglesia con gran celo, pero Dios tuvo misericordia de mí y me llamó para anunciar a Cristo entre las naciones. La obra de Dios en mi vida produjo asombro entre muchos, y glorificaban al Señor por aquello que había hecho.
Los líderes de la iglesia reconocieron la gracia que me había sido concedida y confirmaron el llamado recibido para anunciar el evangelio. La verdad del evangelio debía ser preservada sin alteraciones ni compromisos. Cuando algunos actuaron de manera incoherente con aquello que enseñaban, fue necesario recordar que la justificación no se obtiene mediante las obras de la Ley, sino mediante la fe en Jesucristo. He sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. La vida que ahora vivo la vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó por mí. Si la justicia pudiera obtenerse por medio de la Ley, entonces la muerte de Cristo habría sido innecesaria.
Capítulo 3
¿Quién los llevó a apartarse de aquello que habían recibido por fe? Comenzaron su camino mediante el Espíritu y ahora algunos intentan alcanzar la perfección mediante esfuerzos humanos. Abraham creyó a Dios y esa fe le fue contada por justicia. Los verdaderos hijos de Abraham son aquellos que caminan por la misma fe. La Ley tuvo un propósito, pero no fue dada para reemplazar la promesa. Su función fue mostrar la necesidad de salvación y conducir a los hombres hacia Cristo. Por medio de la fe todos pueden convertirse en hijos de Dios. Ya no existen barreras que separan a quienes pertenecen a Cristo, porque todos son uno en Él. Las promesas hechas a Abraham encuentran su cumplimiento en Jesucristo y alcanzan a todos los que creen.
Capítulo 4
Mientras una persona es heredera pero todavía no alcanza madurez, su condición se parece a la de un siervo. Sin embargo, al llegar el tiempo señalado recibe plenamente 23 aquello que le pertenece. Cuando llegó el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo para rescatar a quienes estaban bajo la Ley y concederles la adopción como hijos. Ahora podemos acercarnos a Dios llamándolo Padre, porque hemos recibido su Espíritu. Me preocupa que algunos deseen regresar a antiguas formas de esclavitud espiritual después de haber conocido la libertad que existe en Cristo. La promesa fue dada por gracia y no por esfuerzo humano. Los hijos de la promesa son llamados a vivir en la libertad que Dios concede.
Capítulo 5
Permanezcan firmes en la libertad para la cual Cristo los hizo libres y no vuelvan a someterse a cargas que los esclavicen nuevamente. La fe actúa mediante el amor. Lo importante no son los ritos externos, sino una vida transformada por la obra de Dios. La naturaleza humana y el Espíritu mantienen una lucha constante. Las obras de la carne producen división, egoísmo, imoralidad y toda clase de desórdenes. El fruto del Espíritu produce amor, gozo, paz, paciencia, bondad, benignidad, fidelidad, mensedumbre y dominio propio. Quienes pertenecen a Cristo han decidido dejar atrás la vieja manera de vivir para caminar conforme al Espíritu.
Capítulo 6
Si alguno cae en alguna falta, quienes poseen madurez espiritual deben ayudarlo con mansedumbre y humildad. Lleven las cargas unos de otros y así cumplirán la ley de Cristo. Nadie debe engañarse pensando que puede sembrar una cosa y cosechar otra. Lo que el hombre siembra también cosechará. No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo recogeremos fruto si permanecemos firmes. La verdadera gloria no se encuentra en logros humanos ni en señales externas, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. La paz y la misericordia sean sobre todos los que caminan conforme a esta verdad.

Efésios

Capítulo 1

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, escribió a los creyentes recordándoles las bendiciones espirituales que han recibido en Cristo. Antes de la fundación del mundo, Dios había preparado un propósito para su pueblo, llamándolo a vivir en santidad y comunión con Él. Por medio de Jesucristo, hemos recibido redención y perdón de pecados conforme a la riqueza de su gracia. El misterio de su voluntad fue revelado para reunir todas las cosas en Cristo, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra. También, hemos recibido una herencia espiritual y fuimos sellados con el Espíritu Santo como garantía de las promesas futuras. Oro para que reciban sabiduría y entendimiento espiritual, para que conozcan la esperanza de su llamado, la riqueza de su herencia y la grandeza del poder de Dios manifestado en Cristo resucitado.

Capítulo 2

En otro tiempo estaban muertos en delitos y pecados, siguiendo los caminos de este mundo y alejados de Dios. Pero Dios, rico en misericordia y abundante en amor, nos dio vida juntamente con Cristo. La salvación es un regalo de gracia recibido por medio de la fe. No procede de obras humanas para que nadie se glorie. Somos hechura de Dios, creados en Cristo. Jesús para realizar buenas obras preparadas de antemano. Quienes antes estaban lejos han sido acercados mediante la sangre de Cristo. Él derribó los muros de separación y estableció la paz, formando un solo pueblo unido por la fe. Ahora somos miembros de la familia de Dios y parte de un edificio espiritual cuyo fundamento está en Cristo.

Capítulo 3

La gracia de Dios me fue concedida para anunciar entre las naciones las riquezas insondables de Cristo. El misterio que permaneció oculto durante generaciones fue revelado: los pueblos gentiles participan de las mismas promesas mediante la fe. La iglesia manifiesta la sabiduría de Dios delante del mundo y de las potestades espirituales. Doblo mis rodillas delante del Padre y oro para que sean fortalecidos interiormente por el Espíritu. Que Cristo habite por la fe en sus corazones y que puedan comprender la anchura, la longitud, la profundidad y la altura de su amor. 24 Que sean llenos de toda la plenitud de Dios. Aquel que es poderoso para hacer mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos sea glorificado por todas las generaciones.

Capítulo 4

Les ruego que vivan de manera digna del llamado que han recibido. La humildad, la paciencia, la mansedumbre y el amor deben preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo, un solo Espíritu, una sola esperanza, un solo Señor, una sola fe y un solo Dios y Padre de todos. Cristo concedió diferentes dones para la edificación de la iglesia y el crecimiento de los creyentes. El propósito es alcanzar madurez espiritual y permanecer firmes en la verdad. Ya no deben vivir como quienes desconocen a Dios. Deben abandonar la vieja manera de vivir y renovarse en el espíritu de su mente. Hablen verdad, rechacen la ira prolongada, trabajen honestamente y utilicen sus palabras para edificar.
Sean bondadosos, compasivos y perdónense mutuamente así como Dios los perdonó en Cristo.

Capítulo 5

Sean imitadores de Dios como hijos amados y caminen en amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros. La inmoralidad, la impureza y la avaricia no deben tener lugar entre quienes pertenecen al Señor. En otro tiempo eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Caminen como hijos de luz. Aprovechen bien el tiempo y procuren comprender la voluntad de Dios. No se embriaguen con aquello que conduce al desorden; sean llenos del Espíritu. Hablen entre ustedes con gratitud y adoración, dando siempre gracias a Dios por todas las cosas. El amor, el respeto y la entrega mutua deben reflejarse en la vida familiar.
Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella. De la misma manera, el amor debe manifestarse en cada relación.

Capítulo 6

Los hijos deben honrar a sus padres y los padres deben educar a sus hijos con sabiduría y amor. Quienes ejercen autoridad deben actuar con justicia, recordando que todos tienen un mismo Señor en los cielos. Fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza. La lucha principal no es contra seres humanos, sino contra fuerzas espirituales que se oponen a la voluntad de Dios. Por esta razón deben revestirse con toda la armadura de Dios. La verdad, la justicia, el evangelio de la paz, la fe, la salvación y la palabra de Dios son armas espirituales para permanecer firmes. Oren constantemente y perseveren con fidelidad. La gracia sea con todos los que aman sinceramente a nuestro Señor Jesucristo.
Fin de la Carta a los Efesios

Filipenses

Capítulo 1

Doy gracias a Dios cada vez que me acuerdo de ustedes. Oro con alegría por la participación que han tenido en el evangelio desde el primer día hasta ahora. Estoy convencido de que aquel que comenzó la buena obra en ustedes la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Mis dificultades han contribuido al avance del evangelio y han permitido que muchos escuchen acerca de Cristo. Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Deseo permanecer con el Señor, pero también reconozco la importancia de continuar sirviendo a los creyentes. Vivan de manera digna del evangelio, permaneciendo firmes en una misma fe y luchando juntos por la verdad.
Nada hagan por egoísmo o vanagloria. Consideren a los demás como superiores a ustedes mismos y procuren también el bienestar de otros. Tengan la misma actitud que hubo en Cristo Jesús. Aunque existía en condición divina, se humilló voluntariamente y tomó forma de siervo. Fue obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por esta razón Dios lo exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que está por encima de todo nombre. Ocúpense en su salvación con temor y reverencia, porque Dios produce en ustedes tanto el querer como el hacer conforme a su buena voluntad. Brilló como luces en medio del mundo, sosteniendo firmemente la palabra de vida. Timoteo y Epafrodito fueron reconocidos por su fidelidad, servicio y amor hacia la iglesia.
25

Capítulo 3

Todo aquello que antes consideraba ganancia ahora lo considero pérdida en comparación con el incomparable valor de conocer a Cristo Jesús mi Señor. Por amor a Él he renunciado a todas las cosas y las considero de poco valor, con tal de ganar a Cristo y ser hallado en Él, no con una justicia propia obtenida mediante el cumplimiento de la Ley, sino con la justicia que procede de Dios por medio de la fe. Mi deseo es conocer a Cristo, experimentar el poder de su resurrección y participar de sus padecimientos, llegando a ser semejante a Él incluso en su muerte, con la esperanza de alcanzar la resurrección de entre los muertos. No afirmo haber alcanzado ya la meta ni haber llegado a la perfección, pero continuó avanzando para conquistar aquello para lo cual Cristo me conquistó. Olvido lo que queda atrás y me extiendo hacia lo que está delante, prosiguiendo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Muchos viven concentrados únicamente en las cosas terrenales, pero nuestra ciudadania se encuentra en los cielos. Esperamos al Salvador, quien transformará nuestro cuerpo humilde para hacerlo semejante a su cuerpo glorioso mediante el poder con el cual puede sujetar todas las cosas a sí mismo.

Capítulo 4

Permanezcan firmes en el Señor. Que la unidad, la paz y la reconciliación sean visibles entre ustedes. Regocijense siempre en el Señor. Lo repito una vez más: regocijense. Que su bondad sea conocida por todos.
El Señor está cerca. No se dejen dominar por la ansiedad. Presenten delante de Dios cada petición mediante oración, ruego y acción de gracias. Entonces la paz de Dios, que supera todo entendimiento, guardará sus corazones y pensamientos en Cristo Jesús. Todo lo que es verdadero, honorable, justo, puro, amable, digno de admiración, excelente o digno de alabanza debe ocupar sus pensamientos. Practiquen aquello que han aprendido y recibido, y el Dios de paz estará con ustedes. He aprendido a vivir tanto en abundancia como en escasez.
He conocido momentos de satisfacción y momentos de necesidad. En todas las circunstancias aprendí el secreto de permanecer firme. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Agradezco profundamente la generosidad que han demostrado. Dios conoce cada acto realizado con amor y suplirá todo lo que necesiten conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Fin de la Carta a los Filipenses

Colosenses

Damos gracias continuamente a Dios por la fe y el amor que han manifestado. El evangelio continúa produciendo fruto y creciendo en todas partes, así como también lo ha hecho entre ustedes desde el día en que conocieron la gracia de Dios en verdad. Oramos para que sean llenos del conocimiento de su voluntad, con toda sabiduría e inteligencia espiritual, a fin de vivir de manera digna del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios. Cristo es la imagen visible del Dios invisible y el primogénito sobre toda la creación. Por medio de Él fueron creadas todas las cosas, tanto las visibles como las invisibles. Todo fue creado por medio de Él y para Él.
existe antes de todas las cosas y en Él todo permanece unido. También es la cabeza de la iglesia y el principio de una nueva creación. En Él habita toda la plenitud de Dios y por medio de Él fueron reconciliadas todas las cosas mediante la sangre derramada en la cruz. Ustedes, que antes estaban alejados de Dios, han sido reconciliados para presentarse santos, irreprensibles y firmes en la fe.

Capítulo 2

Deseo que sus corazones sean fortalecidos y que alcancen la plena riqueza de comprender el misterio de Dios, que es Cristo. En Él se encuentran escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. No permitan que nadie los engañe mediante filosofías humanas o tradiciones que apartan de Cristo. En Él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad y en Él ustedes han sido completados. Por medio de su muerte fueron canceladas las acusaciones que pesaban contra nosotros.
La deuda fue quitada y clavada en la cruz. Los poderes y autoridades espirituales fueron derrotados públicamente por medio de su victoria. Por esta razón nadie debe juzgarlos por cuestiones externas o tradiciones humanas. Todas esas cosas eran solamente una sombra; la realidad se encuentra en Cristo. Permanezcan unidos a Él, porque de Él procede toda la vida, crecimiento y fortaleza espiritual. 26

Capítulo 3

Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. Dirijan su pensamiento hacia las realidades eternas y no solamente hacia las terrenales. Su verdadera vida está escondida con Cristo en Dios, y cuando Él sea manifestado, ustedes también serán manifestados con Él en gloria. Por esta razón hagan morir todo aquello que pertenece a la vieja naturaleza: la inmoralidad, la impureza, los malos deseos, la avaricia y toda conducta que los aparta de Dios. Estas cosas formaban parte de la vida pasada, pero ahora han sido llamados a abandonar la ira, el engaño, la malicia y las palabras que destruyen. Revistanse del nuevo hombre, renovado continuamente conforme a la imagen de su Creador. En Cristo desaparecen las divisiones humanas, porque Él es todo y está en todos. Como escogidos de Dios, santos y amados, vístanse de compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia. Sopórteuse unos a otros y perdónense mutuamente así como Cristo los perdonó. Por encima de todo, revístanse de amor, que es el vínculo perfecto de la unidad. Que la paz de Cristo gobierne sus corazones y que la palabra de Cristo habite abundantemente entre ustedes. Enseñen, exhórtense y alaben a Dios con gratitud. Todo lo que hagan, ya sea de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios por medio de Él. Las relaciones familiares, laborales y comunitarias deben reflejar el carácter de Cristo, actuando siempre con amor, respeto, sinceridad y fidelidad.

Capítulo 4

Permanezcan constantes en la oración, velando con gratitud y perseverancia. Oren también para que la palabra de Dios continúe avanzando y para que el mensaje de Cristo sea anunciado con claridad y sabiduría. Comportense prudentemente delante de quienes aún no conocen al Señor. Que sus palabras sean siempre agradables y llenas de gracia, capaces de responder adecuadamente a cada persona. Muchos hermanos colaboran fielmente en la obra de Dios y merecen reconocimiento por su servicio, esfuerzo y amor hacia la iglesia. Cada uno cumple una función valiosa dentro del cuerpo de Cristo. Recuerden el llamado que han recibido y procuren cumplirio con fidelidad. La gracia del Señor sea con todos ustedes.
Fin de la Carta a los Colosenses

Primera Carta a los

Tessaloniceses

Capítulo 1

Damos gracias continuamente a Dios por ustedes, recordando la fe que practican, el amor con que sirven y la esperanza que mantienen en nuestro Señor Jesucristo. El evangelio llegó a ustedes no solamente mediante palabras, sino también mediante poder, convicción y la obra del Espíritu Santo. Recibieron el mensaje en medio de dificultades, pero lo hicieron con alegría proveniente de Dios. Su testimonio se extendió ampliamente y muchas personas conocieron la transformación que ocurrió en sus vidas. Abandonaron los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, esperando la venida de Jesucristo, quien nos libra de la ira venidera.

Capítulo 2

Nuestra llegada a ustedes no fue inútil. Anunciamos el evangelio con sinceridad, no buscando agradar a los hombres, sino a Dios, quien examina nuestros corazones. Nunca utilizamos palabras engañosas ni buscamos beneficios personales.
Al contrario, los tratamos con ternura y dedicación, como una madre que cuida a sus hijos o como un padre que los instruye y anima. Recibieron la palabra de Dios no como palabra humana, sino como lo que verdaderamente es: palabra de Dios que actúa poderosamente en quienes creen. Aunque enfrentaron oposición y sufrimiento, permanecieron firmes en la fe. Su perseverancia produjo gozo y gratitud delante del Señor.
Al no poder soportar más la incertidumbre acerca de ustedes, enviamos ayuda para fortalecerlos y animarlos en la fe. Las dificultades forman parte del camino cristiano, pero no deben apartarnos de la confianza en Dios. Nos llenó de alegría saber que permanecen firmes, conservando el amor, la fe y el buen recuerdo de nuestra comunión. Oramos constantemente para que Dios fortalezca sus corazones, los haga crecer en amor y los prepare para permanecer irreprensibles delante de Él en la venida de nuestro Señor Jesucristo.

Capítulo 4

La voluntad de Dios es su santificación. Han sido llamados a vivir de manera que agrade al Señor cada vez más. La pureza, el dominio propio, la honestidad y el respeto hacia los demás deben caracterizar la vida de quienes pertenecen a Cristo. 27 Dios nos llamó a vivir en santidad y nos concedió su Espíritu para ayudarnos a caminar en ella. Respecto al amor fraternal, continúen creciendo y abundando cada vez más. Procuren vivir tranquilamente, trabajar con responsabilidad y dar buen testimonio delante de todos. No queremos que ignoren la esperanza relacionada con quienes han partido de esta vida. Así como creemos que Jesús murió y resucitó, también creemos que Dios traerá con Él a quienes durmieron en la fe.
El Señor descenderá del cielo y los que pertenecen a Cristo participarán de su gloria. Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.

Capítulo 5

El día del Señor llegará de manera inesperada para muchos. Por esta razón deben permanecer vigilantes, sobrios y preparados. Ustedes son hijos de la luz y del día. No vivan como quienes permanecen en las tinieblas, sino revestidos de fe, amor y esperanza. Dios no nos destinó para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. Anímense mutuamente, edifíquense unos a otros y valoren a quienes trabajan fielmente en la obra del Señor. Regocijense siempre. Oren sin cesar. Den gracias en toda circunstancia, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús. No apaguen la obra del Espíritu. Examinen todo cuidadosamente y retengan aquello que es bueno. Que el Dios de paz los santifique completamente y los conserve irreprensibles hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo.

Segunda Carta a los

Tesalonicenses

Capítulo 1

Damos gracias a Dios por ustedes porque su fe continúa creciendo y el amor que tienen unos por otros aumenta cada día. Su perseverancia en medio de pruebas, dificultades y persecuciones constituye un testimonio visible de la obra que Dios realiza en sus vidas. Las aflicciones presentes no son ignoradas por el Señor. Él es justo y traerá consuelo a quienes permanecen fieles, así como juicio sobre toda injusticia. Llegará el día en que Jesucristo será manifestado desde el cielo con poder y gloria. Entonces será admirado entre quienes creyeron y reconocido por todos aquellos que recibieron su testimonio. Oramos constantemente para que Dios los fortlezca y les permita vivir de manera digna del llamado recibido. llevando a plenitud toda obra de fe realizada por amor a Él.
Respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, no se dejen confundir ni alarmar por rumores o enseñanzas equivocadas. Antes del cumplimiento de todas las cosas se manifestarán acontecimientos que mostrarán la oposición de muchos contra la verdad. Sin embargo, Dios permanece soberano sobre la historia y nada escapa a su control. La mentira engaña a quienes rechazan voluntariamente la verdad, pero quienes aman la verdad son fortalecidos para permanecer firmes. Permanezcan fieles a las enseñanzas recibidas y manténganse firmes en la esperanza que Dios les ha concedido. Que nuestro Señor Jesucristo y Dios nuestro Padre consuelen sus corazones y los fortalezcan para toda buena palabra y toda buena obra.

Capítulo 3

Oren para que la palabra del Señor continúe extendiéndose y sea recibida con alegría en muchos lugares. El Señor es fiel y fortalecerá a quienes confían en Él. También los guardará y sostendrá en medio de las dificultades. Cada creyente debe vivir con responsabilidad, dedicación y disposición para trabajar honestamente.
El desorden y la negligencia no reflejan el llamado recibido. No se cansen de hacer el bien. Perseveren en aquello que es correcto a un cuando encuentren oposición o cansancio. Que el Señor de paz les conceda paz en todo momento y en toda circunstancia. Fin de la Segunda Carta a los Tesalonicenses

Primera Carta A

Timoteo

Capítulo 1

Timoteo fue exhortado a permanecer firme en la enseñanza verdadera y a proteger a la iglesia de doctrinas que apartaban a las personas del propósito de Dios. El objetivo de la enseñanza cristiana es el amor que nace de un corazón limpio, de una buena conciencia y de una fe sincera. 28 La Ley tiene utilidad cuando es comprendida correctamente, pues revela el pecado y conduce al hombre a reconocer su necesidad de Dios. Doy gracias a Cristo.
Jesus porque me fortaleció y me llamó a servirle. Antes fui perseguidor y opositor, pero recibió misericordia para que la paciencia de Dios quedara como ejemplo para muchos. Cristo. Jesus vino al mundo para salvar a los pecadores. A Él sea honor y gloria por los siglos de los siglos.

Capítulo 2

Las oraciones, súplicas y acciones de gracias deben realizarse por todas las personas, incluyendo quienes ejercen autoridad, para que podamos vivir en paz, dignidad y tranquilidad. Dios desea que todos alcancen el conocimiento de la verdad y sean salvos. Existe un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo, quien se entregó como rescate por todos. La adoración debe realizarse con reverencia, humildad y sinceridad, reflejando una vida transformada por la fe.
Quienes sirven como líderes dentro de la iglesia deben poseer una vida íntegra, dominio propio, sabiduría y buen testimonio. El servicio espiritual requiere madurez, responsabilidad y fidelidad. La iglesia es columna y fundamento de la verdad, llamada a preservar y anunciar el evangelio. Grande es el misterio de la piedad: Cristo fue manifestado en carne, justificado en espíritu, visto por los ángeles, anunciado entre las naciones, creído en el mundo y recibido en gloria.

Capítulo 4

Algunos se apartarán de la fe siguiendo enseñanzas equivocadas y doctrinas engañosas. Todo lo que Dios creó es bueno cuando se recibe con gratitud y conforme a su voluntad. Ejercitate en la piedad. El ejercicio físico posee cierto valor, pero la vida dedicada a Dios tiene valor para el presente y para la eternidad. Sé ejemplo para los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza. Dedicate a la lectura de las Escrituras, a la enseñanza y a la exhortación. Persevera en estas cosas para que tu crecimiento sea evidente para todos.

Capítulo 5

Trata a los mayores con respeto, a los jóvenes como hermanos, a las mujeres mayores como madres y a las jóvenes con toda pureza. La iglesia debe cuidar de quienes verdaderamente necesitan ayuda, practicando la compasión y la responsabilidad. Los líderes que sirven fielmente son dignos de reconocimiento y apoyo. No actúes con parcialidad ni tomes decisiones apresuradas. Procura siempre la justicia, la prudencia y la integridad. Cada persona terminará manifestando aquello que hay en su vida, ya sea para bien o para mal.

Capítulo 6

Quienes trabajan deben hacerlo con honestidad y respeto, honrando a Dios mediante su conducta. La verdadera riqueza no consiste en la acumulación de bienes materiales, sino en una vida piadosa acompañada de contentamiento. Nada trajimos al mundo y nada podremos llevarnos. Por eso debemos aprender a vivir con gratitud y sencillez. El amor al dinero puede convertirse en raíz de muchos males y apartar el corazón de Dios. Persigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia y la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe y aférrate a la vida eterna para la cual has sido llamado. A quienes poseen riquezas en este mundo se les exhorta a ser generosos, humildes y dispuestos a compartir. Guarda fielmente el mensaje que te ha sido confiado y permanece firme hasta el final.

Segunda Carta A

Timoteo

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, escribió a Timoteo recordándole la esperanza de vida que existe en Cristo Jesús. Doy gracias a Dios al recordar tu fe sincera, una fe que también estuvo presente en quienes te precedieron y que continúa manifestándose en tu vida. Aviva el don que Dios te ha concedido. El Señor no nos dio un espíritu de temor, sino de poder, amor y dominio propio. No te avergüences del testimonio acerca de nuestro Señor ni de quienes sufren por causa del evangelio. Participa con valentía en las dificultades que acompañan el servicio a Cristo. 29 Dios nos llamó no por nuestras obras, sino por su gracia, manifestada plenamente mediante Jesucristo, quien venció la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio. Guarda fielmente el tesoro espiritual que te ha sido confiado. Permanece firme en la sana enseñanza y en la verdad recibida.

Capítulo 2

Fortalécete en la gracia que existe en Cristo Jesús y transmite las enseñanzas recibidas a personas fieles que también puedan instruir a otros. Participa en las dificultades como buen soldado de Jesucristo. El soldado evita distraerse con asuntos que lo aparten de su misión. El atleta compite conforme a las reglas y el agricultor trabaja con perseverancia antes de recoger el fruto. Recuerda siempre a Jesucristo resucitado de entre los muertos. Por causa de este mensaje he soportado dificultades, pero la palabra de Dios no puede ser encadenada. Procura presentarte delante de Dios como alguien aprobado, que maneja correctamente la palabra de verdad. Evita discusiones inútiles que producen divisiones. El siervo del Señor debe caracterizarse por la mansedumbre, la paciencia y la capacidad de enseñar. Quizás Dios conceda arrepentimiento a quienes se han apartado, permitiéndoles volver al conocimiento de la verdad.

Capítulo 3

En los últimos tiempos surgirán personas dominadas por el egoísmo, la avaricia, el orgullo y toda clase de conductas alejadas de Dios. Tendrán apariencia de piedad, pero negarán el poder transformador de una vida verdaderamente entregada al Señor. Tú has conocido mi enseñanza, mi conducta, mi propósito, mi fe, mi paciencia y mi perseverancia. También conoces las dificultades y persecuciones que he enfrentado, y cómo Dios me sostuvo en cada una de ellas. Todos los que desean vivir piadosamente en Cristo enfrentarán oposición. Sin embargo, deben permanecer firmes en aquello que han aprendido. Desde la niñez has conocido las Escrituras, las cuales pueden hacer sabio para la salvación mediante la fe en
Cristo Jesús. Toda Escritura es inspirada por Dios y resulta útil para enseñar, corregir, instruir y formar en justicia, a fin de que el hombre de Dios esté completamente preparado para toda buena obra.

Capítulo 4

Te encargo delante de Dios y de Jesucristo que prediques la palabra. Hazlo con perseverancia, tanto en momentos favorables como en tiempos difíciles. Llegará el tiempo en que muchos no soportarán la sana enseñanza y buscarán escuchar solamente aquello que agrada a sus deseos. Pero tú permanece sobrio, soporta las dificultades, cumple tu ministerio y continúa anunciando el evangelio. He peleado la buena batalla, he terminado la carrera y he guardado la fe. Ahora me espera la corona de justicia que el Señor dará a todos los que aman su venida. Muchos compañeros colaboraron en la obra de Dios. Algunos partieron hacia diferentes regiones para continuar el servicio, mientras otros
permanecieron fielmente
acompañando el ministerio. El Señor estuvo a mi lado y me fortaleció para que el mensaje fuera anunciado plenamente. Él me librará de toda obra mala y me preservará para su reino celestial. A Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Fin de la Segunda Carta a Timoteo

Tito

Capítulo 1

Tito fue dejado en Creta para organizar las iglesias y establecer líderes fieles en cada comunidad. Quienes sirven como responsables espirituales deben poseer una vida íntegra, dominio propio, sabiduría y fidelidad a la verdad. Existen personas que enseñan cosas equivocadas y confunden a otros mediante palabras vacías. Por esta razón es necesario aferrarse firmemente a la sana doctrina.
Para quienes poseen un corazón limpio, todas las cosas son limpias. Pero quienes viven alejados de Dios muestran mediante sus obras la verdadera condición de su corazón. La fe auténtica siempre se refleja en la conducta.

Capítulo 2

La sana enseñanza debe producir una vida transformada. Los hombres mayores deben ser prudentes, firmes en la fe y ejemplos de madurez espiritual. Las mujeres mayores deben enseñar mediante su conducta y ayudar a las generaciones más jóvenes a vivir con sabiduría.
Los jóvenes deben aprender dominio propio y responsabilidad. Quienes sirven a otros deben actuar con fidelidad y respeto, honrando a Dios mediante su comportamiento. 30 La gracia de Dios se manifestó trayendo salvación para todos. Esa misma gracia nos enseña a rechazar la impiedad y a vivir con justicia, prudencia y esperanza mientras aguardamos la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Cristo se entregó por nosotros para redimirnos y formar un pueblo dedicado a las buenas obras.

Capítulo 3

Recuerden obedecer a las autoridades, actuar con humildad y estar preparados para toda buena obra. En otro tiempo también nosotros vivíamos alejados de la verdad, dominados por diferentes deseos y errores. Pero la bondad y el amor de Dios se manifestaron para salvarnos. La salvación no procede de nuestras obras, sino de la misericordia de Dios, mediante la renovación producida por el Espíritu Santo. Justificados por su gracia, recibimos la esperanza de la vida eterna.
Insiste en estas cosas para que quienes creen procuren dedicarse a las buenas obras. Ellas son útiles y beneficiosas para todos. Evita discusiones inútiles, divisiones innecesarias y controversias que no producen crecimiento espiritual.
La gracia de Dios sea con todos ustedes.

Filemón

Pablo, prisionero de Jesucristo, escribió a Filemón, amado colaborador en la fe, agradeciendo a Dios por el amor y la fidelidad que manifestaba hacia el Señor y hacia los creyentes. Escucho constantemente acerca de tu amor y de la manera en que sirves al pueblo de Dios. Oro para que tu fe continúe produciendo fruto y para que conozcas plenamente todas las bendiciones que hemos recibido en Cristo. Aunque podría ordenar aquello que considero correcto, prefiero apelar a tu amor. Te ruego por Onésimo, quien llegó a ser como un hijo para mí durante mi encarcelamiento. En otro tiempo te fue de poca utilidad, pero ahora resulta útil tanto para ti como para mí. Lo envío nuevamente a tu lado, no como un siervo cualquiera, sino como un hermano amado en el Señor. Si me consideras compañero en la fe, recíbelo como me recibirías a mí. Si te ha causado algún perjuicio o tiene alguna deuda contigo, ponla a mi cuenta. Confío en tu obediencia y sé que harás aún más de lo que te pido. La gracia del Señor Jesucristo sea con ustedes. Fin de la Carta a Filemón

Hebreos

Capítulo 1

Dios habló antiguamente por medio de los profetas de muchas maneras y en diferentes tiempos. En estos últimos días nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por medio de quien también hizo el universo. El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios y la expresión exacta de su naturaleza. Sustenta todas las cosas con su poder y, después de realizar la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas. Su nombre es superior al de los ángeles, porque ninguna criatura recibió la posición y la honra que pertenecen al Hijo. Los ángeles sirven a Dios conforme a sus propósitos, pero el reino del Hijo permanece para siempre.

Capítulo 2

Debemos prestar mucha atención a las verdades que hemos recibido para no apartarnos de ellas. Si los mensajes anunciados anteriormente demandaban obediencia, cuánto más importante es atender la salvación anunciada por el Señor y confirmada mediante señales, prodigios y la obra del Espíritu Santo. Jesucristo compartió plenamente la condición humana para destruir el poder de la muerte y liberar a quienes vivían esclavizados por el temor. Fue hecho semejante a nosotros en todo, excepto en el pecado, para convertirse en un sumo sacerdote misericordioso y fiel. Habiendo sufrido la tentación, puede ayudar a quienes son tentados.

Capítulo 3

Consideren atentamente a Jesús, apóstol y sumo sacerdote de nuestra confesión. Moisés fue fiel como siervo dentro de la casa de Dios, pero Cristo es fiel como Hijo sobre esa casa. Nosotros somos esa casa si permanecemos firmes en la confianza y en la esperanza recibidas. No endurezcan su corazón como ocurrió con quienes dudaron en el desierto. La incredulidad les impidió disfrutar 31 plenamente de las promesas de Dios. Exhortense unos a otros cada día para permanecer firmes en la fe y evitar el engaño del pecado.
La promesa de entrar en el reposo de Dios permanece vigente. Muchos escucharon la palabra, pero no obtuvieron beneficio porque no la acompañaron con fe. Existe un reposo espiritual preparado para el pueblo de Dios, y quienes creen pueden entrar en él. La palabra de Dios es viva, poderosa y más penetrante que cualquier espada. Discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Nada permanece oculto delante de Dios. Tenemos un gran sumo sacerdote, Jesucristo, que atravesó los cielos. Acerquémonos con confianza al trono de la gracia para recibir misericordia y ayuda en el momento oportuno.

Capítulo 5

Todo sumo sacerdote es escogido para representar a los hombres delante de Dios y ofrecer sacrificios por los pecados. Cristo no tomó esa honra por sí mismo, sino que fue llamado por el Padre conforme a su propósito eterno. Durante su vida terrenal presentó oraciones y súplicas con profunda entrega. Aprendió obediencia mediante el sufrimiento y llegó a ser fuente de salvación eterna para todos los que le obedecen. Muchos deberían haber alcanzado mayor madurez espiritual, pero todavía necesitaban enseñanzas básicas. El alimento sólido corresponde a quienes han desarrollado discernimiento mediante la práctica constante de la obediencia.

Capítulo 6

Dejemos atrás las enseñanzas elementales y avancemos hacia la madurez espiritual. Dios no es injusto para olvidar el trabajo realizado con amor y fidelidad en favor de su pueblo. Deseamos que cada uno mantenga la misma diligencia hasta el final para alcanzar plenamente la esperanza prometida. Imiten a quienes mediante la fe y la paciencia heredaron las promesas.
Cuando Dios hizo promesas a Abraham, juró por sí mismo porque no existe nadie mayor por quien jurar. Así mostró la firmeza e inmutabilidad de su propósito. Nuestra esperanza es segura y firme. Penetra más allá del velo y se sostiene en Jesucristo, quien abrió el camino delante de nosotros.

Capítulo 7

Melquisedec aparece como rey de justicia y rey de paz, constituyendo una figura que anticipa el sacerdocio de Cristo. El sacerdocio leóstico fue importante para el pueblo de Israel, pero no podía producir una perfección completa. Jesucristo posee un sacerdocio superior y eterno, establecido no por descendencia humana sino por el poder de una vida indestructible. Por esta razón puede salvar completamente a quienes se acercan a Dios por medio de Él, pues vive para siempre e intercede continuamente por ellos. Tenemos un sumo sacerdote santo, inocente, puro y exaltado sobre los cielos.
El punto principal es que tenemos un sumo sacerdote que se sentó a la diestra del trono de Dios y sirve en el verdadero santuario celestial. El antiguo pacto reveló la voluntad de Dios, pero el nuevo pacto fue establecido sobre mejores promesas. Dios prometió escribir su ley en los corazones, establecer una relación más profunda con su pueblo y conceder pleno perdón de los pecados. El nuevo pacto inaugurado por Cristo cumple aquello que el antiguo solamente anticipaba.
El antiguo santuario y sus sacrificios mostraban verdades espirituales más profundas. Los sacrificios repetidos podían señalar el problema del pecado, pero no podían eliminarlo completamente. Cristo entró una vez y para siempre en el santuario celestial mediante su propia sangre, obteniendo redención eterna. Su sacrifício purifica la conciencia y permite servir al Dios vivo. Así como el hombre muere una sola vez y después enfrenta el juicio, también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos y aparecerá nuevamente para salvación de quienes lo esperan.

Capítulo 10

La Ley contenía una sombra de los bienes futuros, pero no la realidad completa. 32 Los sacrifícios repetidos recordaban continuamente la existencia del pecado, mientras que el sacrifício de Cristo fue suficiente para siempre. Por una sola ofrenda perfeccionó para siempre a quienes son santificados. Ahora podemos acercarnos a Dios con confianza, sinceridad y plena fe. Mantengamos firme nuestra esperanza y estimulemos el amor y las buenas obras entre nosotros. No abandonen la comunión ni la perseverancia, porque la recompensa prometida es grande para quienes permanecen fieles.

Capítulo 11

La fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Por medio de ella los antiguos recibieron buen testimonio delante de Dios. Por la fe comprendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios. Por la fe Abel ofreció un sacrificio agradable. Por la fe Enoc caminó con Dios. Por la fe Noé preparó el arca para la salvación de su familia. Por la fe Abraham obedeció cuando fue llamado y salió sin saber hacia dónde iba. Vivió como extranjero esperando la ciudad cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe recibió la promesa de una descendencia aun cuando las circunstancias parecían imposibles. Todos ellos murieron sin haber recibido plenamente aquello que les había sido prometido, pero lo contemplaron de lejos y permanecieron firmes en la esperanza. Por la fe Moisés rechazó los privilegios temporales de Egipto y escogió identificarse con el pueblo de Dios. Por la fe Israel atravesó el mar. Por la fe cayeron los muros de Jericó. ¿Qué más podría decir? El tiempo faltaría para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas. Por la fe conquistaron reinos, practicaron justicia, recibieron promesas, vencieron dificultades y permanecieron firmes en medio de grandes pruebas. Muchos soportaron sufrimientos, persecuciones y privaciones sin abandonar su confianza en Dios. Todos ellos recibieron buen testimonio mediante la fe, esperando el cumplimiento perfecto de aquello que Dios había preparado.
Rodeados por una multitud tan grande de testigos, dejemos todo aquello que dificulta nuestro avance y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos nuestra mirada en Jesús, autor y consumador de la fe, quien soportó la cruz por el gozo que le esperaba y ahora se encuentra sentado a la diestra de Dios. No se desanimen cuando enfrenten pruebas. La disciplina del Señor es una expresión de su amor hacia sus hijos. Aunque en el momento parezca difícil, después produce fruto de justicia y paz. Fortalezcan las manos cansadas y las rodillas debilitadas. Procuren la paz con todos y la santidad, porque sin ella nadie verá al Señor. No rechacen la voz de Dios. Hemos recibido un reino inconmovible y por ello debemos servirle con reverencia, gratitud y obediencia.

Capítulo 13

Permanezcan en el amor fraternal. Practiquen la hospitalidad y recuerden a quienes através, dificultades, actuando con compasión y solidaridad. Honren el matrimonio y vivan con integridad. Manténganse libres del amor al dinero y aprendan a contentarse con lo que Dios provee. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
No se dejen arrastrar por enseñanzas extrañas. Fortalezcan su corazón mediante la gracia de Dios. Ofrezcamos continuamente sacrificios de alabanza, dando gloria a su nombre. No olviden hacer el bien ni compartir con otros, porque tales sacrificios agradan a Dios. Obedezcan a quienes los guían espiritualmente y procuren vivir con una conciencia limpia delante del Señor. Que el Dios de paz, quien resucitó de entre los muertos a nuestro Señor Jesucristo, los perfeccione en toda buena obra para que hagan su voluntad. Fin de la Carta a los Hebreos

Santiago

Capítulo 1

Consideren motivo de gozo las pruebas que enfrentan, porque la fe puesta a prueba produce perseverancia. Permitan que la perseverancia complete su obra para alcanzar madurez y firmeza espiritual. Si alguno necesita sabiduría, pídasela a Dios, quien da generosamente sin reprochar.
Las riquezas de este mundo son pasajeras. El hombre florece por un tiempo y luego desaparece como la hierba del campo. En cambio, quien permanece fiel al Señor recibirá la corona de vida prometida a quienes lo aman. Nadie debe atribuir a Dios la tentación. Cada persona es atraída por sus propios deseos cuando se aparta del camino correcto. 33 Toda buena dádiva y todo don perfecto proceden de Dios. Sean rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse. Reciban con humildad la palabra implantada en ustedes. No sean solamente oyentes de la palabra, sino también hacedores. La verdadera religión consiste en vivir conforme a la voluntad de Dios y practicar la compasión, la pureza y la justicia.

Capítulo 2

No hagan distinción entre las personas basándose en su posición, riqueza o apariencia. Dios no muestra favoritismo y llama a sus hijos a actuar con el mismo amor. El amor al prójimo resume la intención de la Ley y debe reflejarse en toda relación. La fe que permanece únicamente en palabras carece de fruto visible.
Una fe auténtica produce acciones que reflejan obediencia y amor. Abraham demostró su fe mediante sus obras. Rahab también mostró su confianza en Dios mediante sus decisiones. Así como el cuerpo sin espíritu está muerto, también la fe sin obras está muerta.
No muchos deben aspirar a ser maestros, porque quienes enseñan serán juzgados con mayor responsabilidad. La lengua es pequeña, pero posee gran capacidad para influir en la vida. Con ella pueden pronunciarse bendiciones o producirse grandes daños. De una misma fuente no deberían brotar aguas dulces y amargas. De la misma manera, la vida del creyente debe reflejar coherencia entre sus palabras y sus acciones.
La verdadera sabiduría se manifiesta mediante humildad, paz, misericordia y buenas obras. La sabiduría que viene de Dios es pura, pacífica, amable y llena de buenos frutos.

Capítulo 4

Los conflictos nacen muchas veces de deseos desordenados que luchan dentro del corazón humano. Quienes buscan únicamente satisfacer sus propios intereses terminan alejándose de la voluntad de Dios. Acérquense a Dios y Él se acercará a ustedes. Humillense del señor y Él los exaltará. No hablen mal unos de otros ni se coloquen en el lugar que corresponde únicamente a Dios como juez. No presuman acerca del futuro como si dependiera completamente de ustedes. La vida es breve y todo debe realizarse reconociendo la voluntad del Señor. Quien sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado.

Capítulo 5

Las riquezas acumuladas injustamente no pueden proporcionar seguridad duradera. Dios escucha el clamor de quienes sufren opresión e injusticia. Sean pacientes hasta la venida del Señor, así como el agricultor espera con perseverancia el fruto de la tierra. No se quejen unos contra otros. Fortalezcan su corazón porque la venida del Señor se acerca. Los profetas constituyen ejemplo de perseverancia en medio del sufrimiento.
También Job mostró paciencia y finalmente contempló la misericordia de Dios. La oración posee gran poder cuando procede de un corazón sincero. Quien atraviesa dificultades debe orar; quien experimenta alegria debe alabar a Dios. Confiesen sus faltas unos a otros y oren mutuamente para recibir restauración. Quien ayuda a otro a regresar del error contribuye a rescatar una vida y a cubrir multitud de pecados.

Primera Carta De

Pedro

Capítulo 1

Pedro, apóstol de Jesucristo, escribió a los creyentes que vivían dispersos en diferentes regiones, recordándoles la esperanza viva que han recibido mediante la resurrección de Jesucristo. Por la misericordia de Dios hemos nacido de nuevo para una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera, reservada en los cielos para quienes permanecen en la fe. Aunque ahora sea necesario atravesar diversas pruebas, estas sirven para purificar la fe y hacerla más valiosa que el oro que perece. Cuando Jesucristo sea manifestado, la fe demostrará su verdadero valor y producirá alabanza, gloria y honra. Los profetas anunciaron anticipadamente estas cosas y buscaron comprender el alcance de la salvación preparada por Dios. Por esta razón preparen su entendimiento, vivan con sobriedad y pongan toda su esperanza en la gracia que será revelada en Jesucristo. Sean santos en toda su manera de vivir, porque Dios es santo. Recuerden que fueron rescatados no con cosas perecederas como oro o plata, sino mediante la sangre preciosa de Cristo. 34 La palabra de Dios permanece para siempre y por medio de ella han recibido una nueva vida.

Capítulo 2

Desechen toda malicia, engaño, hipocresía, envidia y toda forma de mal hablar. Como niños recién nacidos, deseen la leche espiritual pura para crecer en la salvación. Acérquense a Cristo, la piedra viva rechazada por los hombres pero escogida y preciosa delante de Dios. Ustedes también son piedras vivas que forman una casa espiritual y un sacerdocio santo para ofrecer sacrificios agradables a Dios. Antes no eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios. Antes no habían alcanzado misericordia, pero ahora han recibido misericordia. Vivan de manera ejemplar entre quienes no conocen al Señor, para que las buenas obras glorifiquen a Dios. Sométanse a las autoridades y actúen con respeto hacia todos. Utilicen la libertad no como excusa para el mal, sino como oportunidad para servir. Cristo sufrió injustamente y dejó ejemplo para que sigamos sus pasos. No respondió con maldad cuando fue maltratado, sino que confió en Dios. Por sus heridas hemos recibido sanidad y por medio de Él regresamos al verdadero Pastor de nuestras almas.

Capítulo 3

Las relaciones dentro del hogar deben reflejar respeto, comprensión y amor mutuo. Todos deben vivir en armonía, mostrando compasión, humildad y bondad. No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto, sino bendición. Quien desea amar la vida y ver días buenos debe apartarse del mal, practicar el bien y buscar la paz. Si sufren por causa de la justicia son bienaventurados. No permitan que el temor domine sus corazones, sino honren a Cristo como Señor. Estén siempre preparados para responder acerca de la esperanza que poseen, haciéndolo con mansedumbre y respeto. Es mejor sufrir�i hiciendo el bien que hiciendo el mal. Cristo padeció por los pecados una sola vez para llevarnos a Dios. Fue muerto en la carne, pero vivificado por el
Espíritu. El bautismo simboliza esta realidad de una conciencia limpia delante de Dios mediante la resurrección de Jesucristo.
Puesto que Cristo sufrió por nosotros, adopten también esa misma disposición de obediencia y entrega. El tiempo pasado fue suficiente para vivir conforme a los deseos humanos. Ahora han sido llamados a vivir para la voluntad de Dios. Muchos se sorprenderán al ver el cambio producido por el evangelio y algunos hablarán contra ustedes. Sin embargo, todos darán cuenta delante de Dios. El fin de todas las cosas se acerca. Sean prudentes, perseverantes en la oración y constantes en el amor. Utilicen los dones recibidos para servir a otros como buenos administradores de la gracia de Dios. No se sorprendan por las pruebas que enfrenten. Alégrense en la medida en que participan de los padecimientos de Cristo, porque también participarán de su gloria. Quienes sufren haciendo la voluntad de Dios deben encomendar su vida al fiel Creador y continuar haciendo el bien.

Capítulo 5

Los líderes espirituales deben cuidar del pueblo de Dios con disposición sincera, no por obligación ni por beneficio personal. Sean ejemplo para el rebaño y sirvan con humildad. Cuando aparezca el Príncipe de los pastores recibirán la corona de gloria que no se marchita. Revístanse de humildad unos hacia otros, porque Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes. Humillense bajo la poderosa mano de Dios y depositen sobre El todas sus preocupaciones, porque Él cuida de ustedes. Sean sobrios y vigilantes. El adversario busca a quien devorar, pero ustedes permanezcan firmes en la fe. Después de un tiempo de sufrimiento, Dios mismo los perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá.
A Él sea la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén. Fin de la Primera Carta de Pedro

Segunda Carta De

Pedro

Capítulo 1

La gracia y la paz les sean multiplicadas mediante el conocimiento de Dios y de Jesucristo. El poder divino nos ha concedido todo lo necesario para la vida y la piedad. Por medio de sus promesas podemos 35 participar de la naturaleza divina y apartarnos de la corrupción que existe en el mundo. Por esta razón añadan a la fe virtud, conocimiento, dominio propio, perseverancia, piedad, afecto fraternal y amor. Quien crece en estas cosas permanece firme y produce fruto. Quien las descuida pierde claridad espiritual y olvida la gracia recibida. Procuren afirmar su llamado y elección. De esta manera permanecerán firmes y abundará para ustedes la entrada al reino eterno. Los apóstoles no anunciaron fábulas humanas. Fueron testigos de la gloria de Cristo y confirmaron las palabras anunciadas por los profetas. La profecía no procede de voluntad humana, sino de hombres inspirados por el Espíritu Santo.

Capítulo 2

Así como existieron falsos profetas en otros tiempos, también surgirán falsos maestros que introducirán enseñanzas destructivas. Muchos serán influenciados por sus palabras y su conducta, apartándose del camino de la verdad. Dios sabe rescatar a los justos en medio de la prueba y también sabe juzgar la maldad en el momento apropiado. Estos falsos maestros prometen libertad mientras ellos mismos permanecen esclavizados por aquello que los domina.
Es mejor conocer la verdad y permanecer en ella que apartarse después de haberla conocido. La vida transformada por Dios debe reflejar perseverancia y fidelidad hasta el final.
Amados, esta es la segunda carta que les escribo para recordar las palabras anunciadas anteriormente por los profetas y los mandamientos transmitidos por el Señor mediante los apóstoles. En los últimos tiempos surgirán personas que vivirán conforme a sus propios deseos y cuestionarán las promesas de Dios. Al observar que muchas cosas continúan aparentemente igual, concluirán erróneamente que nada cambiará. Sin embargo, ignoran que Dios gobierna la historia y que su palabra sostiene todas las cosas.
El Señor no tarda en cumplir sus promesas como algunos piensan. Más bien muestra paciencia, deseando que muchos lleguen al arrepentimiento. El día del Señor llegará inesperadamente. Entonces todo lo temporal quedará expuesto y solamente permanecerá aquello que tiene valor eterno. Por esta razón procuren vivir en santidad, esperando y apresurando la llegada del día de Dios. Esperamos cielos nuevos y tierra nueva donde habita la justicia. Permanezcan firmes, creciendo en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea la gloria ahora y por la eternidad. Fin de la Segunda Carta de Pedro

Primera Carta de Juan

Capítulo 1

Aquello que existía desde el principio, lo que fue oído, visto y contemplado acerca de la Palabra de vida, es anunciado para que también ustedes participen de la comunión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Dios es luz y en Él no existe ninguna oscuridad. Quien afirma tener comunión con Él debe caminar en la luz. Si caminamos en la luz, permanecemos en comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado nos engañamos a nosotros mismos. Pero si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad.

Capítulo 2

Les escribos para que no pequen. Pero si alguno falla, tenemos un abogado delante del Padre: Jesucristo el justo. Quien conoce verdaderamente a Dios procura obedecer sus mandamientos. El amor a Dios se manifiesta mediante una vida transformada. El mandamiento del amor permanece vigente desde el principio y continúa siendo nuevo porque se revela plenamente en Cristo. No amen el sistema de valores de este mundo ni aquello que aleja el corazón de Dios. Los deseos humanos son pasajeros, pero quien hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Han surgido personas que intentan apartar a otros de la verdad. Permanezcan en aquello que recibieron desde el principio y continúen firmes en Cristo.

Capítulo 3

Consideren el inmenso amor que Dios nos ha concedido al llamarnos sus hijos. Y verdaderamente lo somos. Todavía no ha sido manifestado plenamente aquello que llegaremos a ser, pero sabemos que cuando Cristo aparezca seremos semejantes a Él. 36 Quien posee esta esperanza procura vivir en pureza. El pecado representa oposición a la voluntad de Dios. Cristo apareció para quitar los pecados y destruir las obras del mal. El amor constituye una evidencia visible de la nueva vida recibida. Quien ama permanece en Dios y quien rechaza el amor permanece en oscuridad. No amemos solamente de palabra, sino también mediante acciones concretas y sinceras. Cuando nuestro corazón nos acusa, Dios es mayor que nuestro corazón y conoce todas No crean automáticamente todo espíritu o toda enseñanza. Examinen cuidadosamente aquello que escuchan para comprobar si procede de Dios. Toda enseñanza que reconoce a Jesucristo y permanece en la verdad proviene de Dios. Las enseñanzas que niegan esta verdad se apartan del evangelio. Ustedes pertenecen a Dios y han vencido porque mayor es el que está en ustedes que el que está en el mundo. El amor tiene su origen en Dios. Quien ama conoce a Dios porque Dios es amor. El amor de Dios fue manifestado cuando envió a su Hijo para que tuviéramos vida por medio de Él. Si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. El amor perfecto expulsa el temor. Quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios permanece en él.

Capítulo 5

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios. El amor a Dios se manifiesta mediante la obediencia a sus mandamientos, y sus mandamientos no son una carga para quienes han nacido de nuevo. La fe es la victoria que vence al mundo. Dios ha dado testimonio acerca de su Hijo, y quien recibe ese testimonio posee vida eterna. Estas cosas fueron escritas para que se pan que tienen vida eterna quienes creen en el nombre del Hijo de Dios. Podemos acercarnos a Dios con confianza, sabiendo que escucha nuestras oraciones cuando son presentadas conforme a su voluntad. Sabemos que pertenecemos a Dios y que Jesucristo vino para darnos entendimiento y llevarnos al conocimiento de la verdad. Permanezcan fieles al Señor y guárdense de todo aquello que ocupe el lugar que solamente corresponde a Dios. Fin de la Primera Carta de Juan

Segunda Carta de Juan

Capítulo 1

La verdad y el amor deben caminar siempre juntos en la vida de los creyentes. Me alegró encontrar a muchos caminando conforme a los mandamientos recibidos desde el principio. El mandamiento principal continúa siendo el amor mutuo. Han surgido personas que niegan la verdad acerca de Jesucristo. Permanezcan atentos para no perder aquello que han recibido. Quien permanece en la enseñanza de Cristo permanece también en comunión con el Padre y con el Hijo. La gracia, la misericordia y la paz sean con ustedes en verdad y amor. Fin de la Segunda Carta de Juan

Tercera Carta de Juan

Capítulo 1

Me alegro al saber que caminas en la verdad y que tu vida refleja fidelidad al Señor. No existe mayor gozo que escuchar que los hijos de Dios permanecen firmes en la verdad. Continúa apoyando a quienes trabajan para la expansión del evangelio, porque colaboramos juntos en la obra de Dios. Algunos buscan reconocimiento personal y generar dificultades dentro de la comunidad. No imites lo malo, sino lo bueno. Quien practica el bien demuestra que pertenece a Dios. Deseo verte pronto para hablar personalmente y fortalecer nuestra comunión. La paz sea contigo. Fin de la Tercera Carta de Juan

Judas

Capítulo 1

Aunque deseaba escribir acerca de la salvación que compartimos, consideré necesario exhortarlos a defender la fe que fue entregada una vez y para siempre al pueblo de Dios. Algunas personas se han infiltrado para distorsionar la gracia y apartar a otros del camino correcto. 37 La historia demuestra que Dios juzga la incredulidad, la rebeldía y la corrupción. Sin embargo, también preserva a quienes permanecen fieles. Estos falsos maestros buscan sus propios intereses, producen divisiones y viven guiados por deseos desordenados. Pero ustedes, amados, edifiquense sobre su santísima fe, oren en el Espíritu Santo y permanezcan en el amor de Dios mientras esperan la misericordia de nuestro Señor Jesucristo.
Muestren compasión hacia quienes dudan y ayuden a quienes necesitan ser restaurados. Aquel que es poderoso para guardarlos sin caída y presentarlos irreprensibles delante de su gloria con gran alegría, sea honra, majestad, dominio y autoridad por todos los siglos.

Apocalipsis

Capítulo 1

Esta es la revelación de Jesucristo, dada para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder. Bienaventurados quienes leen, escuchan y guardan estas palabras, porque el tiempo está cerca. Juan se encontraba en la isla de Patmos por causa del testimonio de Jesucristo. Allí recibió una visión del Señor glorificado. Su rostro resplandecía como el sol, sus ojos eran como llama de fuego y su voz como estruendo de muchas aguas. Al contemplarlo cayó como muerto, pero el Señor puso su mano sobre él y dijo: No temas. Yo soy el primero y el último. Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos y tengo las llaves de la muerte y del Hades. Entonces recibió la orden de escribir las cosas que había visto y las que habrían de suceder después.

Capítulo 2

Fueron dirigidos mensajes a varias iglesias, reconociendo sus virtudes, corrigiendo sus errores y llamándolas al arrepentimiento. Algunas habían perseverado fielmente en medio de pruebas y oposición. Otras habían permitido que el amor inicial se debilitara o que falsas enseñanzas encontraran lugar entre ellas. El Señor conoce las obras, las luchas y la fidelidad de su pueblo. A quienes vencen les promete participar de la vida eterna, recibir una nueva identidad en Él y compartir las bendiciones de su reino.
Las exhortaciones continuaron para las iglesias restantes. Algunas conservaban apariencia de vida, pero necesitaban despertar espiritualmente. Otras habían permanecido fieles a pesar de tener poca fuerza y recibieron palabras de ánimo y esperanza. También fueron corregidos quienes confiaban en sus riquezas y pensaban no necesitar nada, sin reconocer su verdadera condición espiritual. El Señor continúa llamando a la puerta y ofreciendo comunión a quienes escuchan su voz y le abren el corazón. A los vencedores les promete compartir su reino y permanecer para siempre en su presencia.
Juan contempló una puerta abierta en el cielo y fue invitado a observar las realidades celestiales. Vio un trono establecido en el cielo y a Uno sentado sobre él, rodeado de gloria, majestad y santidad. Alrededor del trono se encontraban seres vivientes y ancianos que adoraban continuamente diciendo: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir. Toda la creación reconocía que Dios es digno de recibir gloria, honra y poder porque todas las cosas existen por su voluntad.

Capítulo 5

En la mano de Aquel que estaba sentado en el trono apareció un libro sellado con siete sellos. Nadie parecia digno de abrirlo hasta que fue presentado el Cordero que había sido sacrificado. Jesucristo apareció como el único digno de abrir los sellos porque con su sangre redimió para Dios personas de toda nación, pueblo y lengua. Entonces una multitud innumerable proclamó que el Cordero es digno de recibir poder, riquezas, sabiduría, fortaleza, honra, gloria y alabanza. Toda la creación se unió en adoración al Padre y al Hijo.

Capítulo 6

El Cordero comenzó a abrir los sellos y se revelaron acontecimientos que afectarían a la humanidad. Aparecieron símbolos de conquista, guerra, hambre y muerte, mostrando las consecuencias del pecado y la rebelión humana. También fueron vistos quienes habían sufrido por causa de su fidelidad a Dios, esperando el cumplimiento de la justicia divina. 38 La creación misma comenzó a manifestar señales extraordinarias que anunciaban la intervención del Señor en la historia. Muchos comprendieron que había llegado el tiempo de enfrentar el juicio de Dios.

Capítulo 7

Antes de que continuaran los juicios, fueron identificados aquellos que pertenecían a Dios. Una gran multitud procedente de todas las naciones apareció delante del trono vestida de blanco y proclamando la salvación que procede de Dios y del Cordero. Habían atravesado pruebas y sufrimientos, pero ahora permanecían delante de Dios sirviéndole continuamente. No volverían a padecer hambre, sed ni aflicción. El Cordero los pastorearía y Dios enjugaría toda lágrima de sus ojos.
Cuando fue abierto el séptimo sello se produjo un silencio solemne en el cielo. Después comenzaron a sonar las trompetas que anunciaban nuevos juicios sobre la tierra. Parte de la creación fue afectada, mostrando que nada permanece fuera de la autoridad de Dios. Las advertencias buscaban llamar a la humanidad al arrepentimiento, pero muchos continuaban endureciendo su corazón.
Las visiones mostraron tiempos de gran angustia y sufrimiento para quienes rechazaban a Dios. A pesar de las señales y advertencias, numerosos hombres continuaron aferrados a la idolatría, la violencia, la corrupción y toda clase de maldad. La dureza del corazón humano quedó manifiesta incluso frente a evidencias extraordinarias del poder divino. Sin embargo, Dios continuaba ofreciendo oportunidad para el arrepentimiento y la reconciliación.

Capítulo 10

Un ángel poderoso descendió del cielo llevando un pequeño libro abierto. Juan recibió la orden de tomarlo y comerlo. En su boca resultó dulce como la miel, pero después produjo amargura en su interior. La palabra de Dios contiene promesas de esperanza y también anuncios de juicio. Ambas realidades forman parte del propósito divino. Juan recibió nuevamente la misión de anunciar los mensajes que aún debían ser revelados.

Capítulo 11

Fueron presentados dos testigos que proclamaban el mensaje de Dios con autoridad y fidelidad. Durante el tiempo señalado dieron testimonio de la verdad en medio de oposición y rechazo. Las naciones se levantaron contra ellos, pero Dios preservó su propósito hasta que su misión fue completada. Después de un tiempo de aparente derrota, fueron levantados nuevamente y recibidos en la presencia de Dios, mostrando que la muerte no tiene la última palabra sobre quienes le pertenecen. Entonces sonó la séptima trompeta y se escucharon voces en el cielo proclamando que los reinos del mundo pertenecen ahora a nuestro Señor y a su Cristo, y que Él reinará por los siglos de los siglos. Los cielos adoraron a Dios porque había llegado el tiempo de recompensar a sus siervos y manifestar plenamente su justicia.

Capítulo 12

Apareció una gran señal en el cielo: una mujer revestida del sol, asociada al pueblo mediante el cual vendría el Mesías prometido. También apareció un gran dragón que buscaba destruir al hijo destinado a gobernar las naciones. Sin embargo, el propósito de Dios permaneció firme y el hijo fue preservado. Se produjo una batalla espiritual y el acusador fue expulsado de su posición de autoridad. La victoria fue alcanzada por medio de la obra del Cordero y del testimonio de quienes permanecieron fieles. Aunque el mal continúa actuando en el mundo, sabe que su tiempo es limitado. Por eso procura perseguir a quienes guardan la palabra de Dios y permanecen fieles a Jesucristo.

Capítulo 13

Fueron presentadas figuras que simbolizan poderes políticos y religiosos que se oponen a Dios y buscan la adoración que solamente le pertenece a Él. Muchos quedaron maravillados por su influencia y autoridad, siguiendo caminos alejados de la verdad. Se promovió la adoración del poder humano, la dependencia de sistemas corruptos y el rechazo al gobierno de Dios. Sin embargo, quienes pertenecen al Señor son llamados a la perseverancia, a la sabiduría y a la fidelidad aun en medio de la presión y la persecución.
39 El Cordero apareció junto a quienes permanecieron fieles a Dios. Sus vidas reflejaban pureza, obediencia y compromiso con la verdad. Cantaban un cántico nuevo delante del trono, celebrando la obra de Dios y su redención. Se proclamó un mensaje eterno llamando a toda nación, tribu, lengua y pueblo a temer a Dios y darle gloria. También se anunciaron advertencias acerca del juicio sobre los sistemas que apartan a los hombres de la verdad. Bienaventurados los que mueren en el Señor, porque descansan de sus trabajos y sus obras los acompañan. La visión mostró que llegará el momento en que Dios separará definitivamente aquello que le pertenece de aquello que permanece en rebelión.

Capítulo 15

Quienes habían vencido permanecían delante de Dios alabándolo por sus obras justas y verdaderas. Cantaban el cántico de Moisés y el cántico del Cordero, reconociendo que todas las naciones terminarán adorando al Señor. El santuario celestial fue abierto y quedó manifiesto que los juicios de Dios proceden de su perfecta justicia. Todo cuanto ocurre responde a su sabiduría y a su propósito eterno.

Capítulo 16

Fueron derramadas copas que representaban juicios sobre la tierra. La humanidad contempló señales que revelaban la seriedad de su rebelión contra Dios. Sin embargo, muchos continuaron endureciendo su corazón en lugar de arrepentirse. Las consecuencias del pecado y de la oposición a Dios quedaron completamente expuestas. El llamado a permanecer vigilantes continuó siendo proclamado para quienes deseaban permanecer fieles. Finalmente se manifestó que ningún poder humano puede resistir indefinidamente la autoridad del Señor.

Capítulo 17

Fue mostrada la imagen de una gran ciudad simbolizando sistemas de corrupción, orgullo y oposición a Dios. Su influencia alcanzaba a pueblos, naciones y gobernantes, atrayendo a muchos mediante riqueza, poder y aparente prosperidad. Sin embargo, aquello que parecía invencible estaba destinado a desaparecer. Dios conoce toda injusticia y establece el momento en que cada obra será juzgada. Los poderes de este mundo son temporales, pero el reino de Dios permanece para siempre.

Capítulo 18

La caída de Babilonia fue anunciada con gran claridad. Aquello que durante mucho tiempo pareció poderoso y permanente desapareció repentinamente. Los hombres lamentaron la pérdida de sus riquezas y seguridadades, pero el cielo se alegró porque la justicia de Dios había sido manifestada.
Todo sistema construido sobre la corrupción, la idolatría y el orgullo humano termina enfrentando las consecuencias de sus propias acciones. La gloria de las riquezas terrenales es pasajera, pero la verdad de Dios permanece para siempre.

Capítulo 19

El cielo se llenó de alabanzas proclamando la salvación, la gloria y el poder de Dios. Las bodas del Cordero fueron anunciadas y su pueblo apareció preparado, vestido con las obras de justicia producidas por la gracia divina. Jesucristo fue presentado como Rey de reyes y Señor de señores. Toda autoridad humana es inferior a la autoridad que le pertenece. La victoria final pertenece a Dios. Ninguna fuerza podrá impedir el cumplimiento de su propósito. La justicia triunfará definitivamente y el reino de Cristo será establecido plenamente.

Capítulo 20

Satanás fue limitado por un tiempo y posteriormente enfrentó su juicio definitivo. La victoria de Dios sobre el mal quedó completamente manifestada. Los muertos comparecieron delante del gran trono blanco y cada uno fue juzgado conforme a sus obras.
Los libros fueron abiertos y nada permaneció oculto. La muerte y el Hades fueron finalmente derrotados. Todo aquello que se opone a Dios llegó a su fin y su justicia fue establecida para siempre.

Capítulo 21

40 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque las primeras cosas habían pasado. La nueva Jerusalén descendía del cielo preparada como una esposa adornada para su esposo. Entonces se escuchó una gran voz que decía que Dios habitaría con los hombres. Ellos serían su pueblo y Él sería su Dios. Toda lágrima sería enjugada.
Ya no existirían muerte, dolor, llanto ni sufrimiento, porque las cosas anteriores habrían desaparecido. El Señor declaró que estaba haciendo nuevas todas las cosas. La ciudad resplandecía con la gloria de Dios. No necesitaba sol ni luna para iluminarla, porque la gloria divina era su luz y el Cordero era su lámpara. Nada impuro tendría lugar allí. Solamente entrarían quienes pertenecen al Cordero.

Capítulo 22

Un río de agua de vida fluía desde el trono de Dios y del Cordero. A ambos lados se encontraba el árbol de la vida, produciendo fruto continuamente y trayendo sanidad para las naciones. Ya no existiría maldición alguna. Los siervos de Dios contemplarían su rostro y reinarían con Él para siempre.
Estas palabras son fieles y verdaderas. El Señor envió este mensaje para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder. Bienaventurados quienes guardan las palabras de esta profecía. Yo vengo pronto.
Bienaventurado el que permanece fiel. Bienaventurado el que lava sus vestiduras para tener derecho al árbol de la vida. El Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y quien escucha diga también: Ven. Quien tenga sed, venga; y quien quiera, reciba gratuitamente el agua de la vida. La gracia del Señor Jesucristo sea con todos los santos.

Primer Libro de Esdras

Josías celebró la Pascua al Señor en Jerusalén, conforme a lo que estaba escrito en la Ley. Los sacerdotes fueron establecidos en sus ministerios y los levitas sirvieron delante del pueblo según sus funciones. Se ofrecieron sacrifícios en abundancia y todo Israel participó de aquella solemnidad. No se había celebrado una Pascua semejante desde los tiempos antiguos, pues el pueblo se reunió para honrar al Dios de sus padres y guardar sus mandamientos.
Los sacrifícios fueron ofrecidos conforme a la ordenanza y los ministros del templo cumplieron diligentemente sus deberes. Después de estas cosas, Josías salió al encuentro del rey de Egipto. No quiso apartarse de la batalla y fue herido de muerte. Entonces sus siervos lo llevaron de regreso a Jerusalén, donde fue sepultado con honor. Todo Judá y Jerusalén hicieron lamentación por él, y su memoria fue recordada entre los justos.
Tras su muerte se levantaron reyes que no caminaron en los caminos del Señor. Los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus transgresiones e imitaron las abominaciones de las naciones vecinas. Profanaron las cosas santas y despreciaron los mandamientos que habían recibido. El Señor les envió profetas para advertirles y llamarlos al arrepentimiento, pero endurecieron sus corazones y no escucharon sus palabras.
Rechazaron las amonestaciones y se burlaron de aquellos que les hablaban en nombre de Dios. Por esta causa vino sobre ellos la ira del Señor. El rey de Babilonia subió contra Jerusalén, tomó la ciudad, saqueó el templo y llevó cautivos a muchos de sus habitantes. Los vasos sagrados fueron trasladados a Babilonia y la tierra quedó desolada. Así fue entregado Judá en manos de sus enemigos, hasta que se cumplió el tiempo determinado por Dios y se realizó todo cuanto había sido anunciado por medio de los profetas.

Capítulo 2

En el primer año de Ciro, rey de Persia, el Señor despertó su espíritu para que proclamara un decreto en todo su reino. Y dijo Ciro que el Dios del cielo le había entregado todos los reinos de la tierra y le había mandado edificarle una casa en Jerusalén. Por tanto, permitió que todos los hijos de Israel que lo desearan regresaran a su tierra para reconstruir el templo. También ordenó que los habitantes de las provincias ayudaran a los que regresaban, entregándoles plata, oro, bienes, ganado y ofrendas voluntarias para la casa de Dios. Entonces se levantaron los jefes de las familias de Judá y Benjamin, juntamente con los sacerdotes y levitas, para emprender el viaje hacia Jerusalén. Todos aquellos cuyo espíritu había sido movido por Dios se prepararon para regresar. Ciro devolvió asimismo los vasos sagrados que Nabucodonosor había tomado del templo y llevado a Babilonia. Fueron contados cuidadosamente y entregados a los dirigentes del pueblo para ser restituidos en Jerusalén. Así comenzaron a regresar los cautivos desde la tierra de su exilio. El Señor mostró misericordia a Israel y abrió nuevamente el camino hacia la ciudad santa.
Tres jóvenes que servían delante del rey Darío propusieron una cuestión acerca de cuál era la fuerza más poderosa sobre la tierra. El primero dijo que el vino era fuerte, porque trastorna el entendimiento de los hombres y hace que olviden su condición. El segundo afirmó que el rey era más poderoso, porque gobierna sobre pueblos, naciones y ejércitos. Pero el tercero habló acerca de las mujeres y de la verdad. Dijo que las mujeres ejercen gran influencia sobre los hombres, pues aun los poderosos se inclinan delante de ellas. Sin embargo, declaró que la verdad es superior a todas las cosas. La verdad permanece para siempre y no conoce corrupción. Ella no hace acepción de personas, juzga con justicia y permanece firme por todas las generaciones.
Cuando el rey escuchó estas palabras, reconoció la sabiduría de aquel joven. Lo honró delante de todos los presentes y le concedió grandes privilegios.
Entonces confirmó los decretos favorables a Jerusalén y permitió que continuara la restauración de la ciudad y del templo. Y hubo alegría entre los hijos de Israel porque el Señor había inclinado el corazón del rey a favor de su pueblo.

Primer Libro de Esdras

Capítulo 4

Los que habían regresado del cautiverio comenzaron la reconstrucción de la casa del Señor. Entonces los pueblos vecinos se acercaron y pidieron participar en la obra, diciendo que también buscaban al Dios de Israel. Pero Zorobabel, Josué y los demás jefes del pueblo respondieron que la construcción del templo correspondía únicamente a los hijos de Israel, conforme al mandato recibido del rey de Persia. Al ser rechazados, aquellos pueblos procuraron desalentar a los constructores. Perturbaron sus labores, levantaron acusaciones y buscaron impedir la restauración de Jerusalén. Enviaron cartas a los reyes de Persia afirmando que Jerusalén había sido una ciudad rebelde desde tiempos antiguos. Dijeron que, si la ciudad era reconstruída, dejaría de pagar tributos y podría levantarse contra el imperio. Cuando el rey recibió aquellas acusaciones, ordenó investigar los registros antiguos. Hallando que Jerusalén había tenido reyes poderosos en generaciones pasadas, dispuso que la obra fuera detenida temporalmente. Entonces cesaron los trabajos de reconstrucción y el pueblo permaneció en espera durante un tiempo. Sin embargo, la promesa de Dios no fue anulada, pues el Señor seguía velando sobre Jerusalén.

Capítulo 5

En aquellos días se levantaron los profetas Hageo y Zacarías para hablar al pueblo en nombre del Señor. Ellos exhortaron a los hijos de Israel a no abandonar la obra y a confiar en las promesas de Dios. Entonces Zorobabel y Josué cobraron ánimo y volvieron a trabajar en la reconstrucción del templo. Los ancianos del pueblo también participaron y fortalecieron sus manos para continuar la obra. Los gobernadores de la región preguntaron quién les había autorizado a construir nuevamente la casa del Señor. Los dirigentes respondieron que eran siervos del Dios del cielo y de la tierra, y que estaban restaurando el templo que había sido edificado en generaciones anteriores. Explicaron también que sus padres habían pecado contra Dios y que, por causa de sus transgresiones, Jerusalén había sido entregada a Babilonia. Sin embargo, recordaron que Ciro había ordenado oficialmente la reconstrucción y había devuelto los utensilios sagrados del templo. Por esta razón, las autoridades enviaron una nueva consulta al rey para verificar la existencia de aquel decreto. Mientras tanto, los trabajos continuaron y nadie pudo detener la obra, porque la mano de Dios estaba sobre los ancianos de Israel.

Capítulo 6

Se realizó una búsqueda en los archivos reales y fue hallado el decreto de Ciro que autorizaba la reconstrucción del templo de Jerusalén. Cuando el rey Darío conoció el contenido de aquel documento, confirmó plenamente la orden original. Mandó que nadie interfiiera con los trabajos y ordenó que los gastos necesarios fueron cubiertos con recursos del reino. También dispuso que se entregaran animales para los sacrifícios, trigo, sal, vino y aceite, conforme a las necesidades de los sacerdotes que servían en Jerusalén. Darío decretó además que cualquier que intentara destruir la obra sería castigado severamente. Así protegió la reconstrucción del templo y aseguró que los trabajos avanzaran sin oposición.
Los ancianos de Israel prosperaron en la obra gracias a las palabras de los profetas y al favor concedido por Dios. El templo fue concluido y dedicado con alegría. Se ofrecieron sacrifícios delante del Señor y el pueblo celebró la dedicación de la casa de Dios con gozo. Después observaron la Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura, dando gracias porque el Señor había fortalecido sus corazones y había hecho prosperar la restauración de Jerusalén.

Primer Libro de Esdras

Capítulo 7

Después de estas cosas se levantó Esdras, sacerdote y intérprete de la Ley del Señor. Era descendiente de Aarón y había sido instruído en los mandamientos dados a Israel. El rey Artajerjes le concedió favor delante de todos y le permitió regresar a Jerusalén junto con sacerdotes, levitas y hombres del pueblo que deseaban volver a la tierra de sus padres. También le entregó plata, oro y ofrendas para la casa de Dios, ordenando que todo cuanto fuese necesario para el servicio del templo fuera provisto conforme a la voluntad del Señor. Artajerjes dio autoridad a Esdras para enseñar la Ley en Jerusalén y establecer jueces que gobernaran al pueblo con justicia. Los que obedecieran los mandamientos serían honrados, y los que los despreciaran serían corregidos conforme a la Ley. Y Esdras bendijo al Señor porque había inclinado el corazón del rey para engrandecer la casa de Dios y mostrar misericordia a los hijos de Israel.

Capítulo 8

Esdras reunió a los jefes de las familias que habrían de regresar a Jerusalén. Fueron contados los hombres y registradas sus generaciones para que nadie quedara excluido del pueblo. Halló que faltaban levitas para el servicio del templo y envió mensajeros para buscarlos. Entonces fueron reunidos hombres preparados para ministrar delante del Señor. Junto al río se proclamó ayuno para humillarse delante de Dios y pedir un camino seguro para el viaje. Porque Esdras había declarado delante del rey que la mano del Señor está sobre aquellos que le buscan, y no quiso pedir soldados ni caballería para proteger la caravana. El pueblo ayunó y elevó oración al Dios de sus padres, y Él escuchó sus súplicas.
La plata, el oro y los utensilios sagrados fueron pesados delante de los sacerdotes y confiados a hombres fieles para ser transportados hasta Jerusalén. Partieron de Babilonia y llegaron en paz a la ciudad santa. Allí fueron nuevamente pesados los tesoros y nada faltó de cuanto había sido entregado. Se ofrecieron holocaustos al Señor y el pueblo adoró a Dios por haberlos conducido con seguridad hasta la tierra prometida.

Capítulo 9

Los jefes del pueblo se acercaron a Esdras y le informaron que muchos de Israel, incluidos sacerdotes y gobernantes, habían tomado mujeres extranjeras y se habían mezclado con las naciones vecinas. Al escuchar estas palabras, Esdras rasgó sus vestiduras, arrancó cabello de su cabeza y de su barba, y permaneció profundamente afligido. Todos los que temían las palabras del Señor se reunieron alrededor de él mientras permanecía en silencio y humillación. A la hora del sacrificio de la tarde, Esdras se postró delante de Dios y elevó una oración de confesión. Reconoció los pecados de Israel y declaró que las iniquidades del pueblo se habían multiplicado desde generaciones antiguas.
Recordó que por causa de esas transgresiones Jerusalén había sido entregada a la destrucción y sus habitantes llevados cautivos. Pero también reconoció la misericordia del Señor, que había conservado un remanente y permitido el regreso de los exiliados.
Y dijo que, después de haber recibido semejante favor, el pueblo había vuelto a apartarse de los mandamientos. Por tanto, Esdras humilló su corazón delante de Dios y pidió misericordia para Israel, reconociendo que el Señor es justo en todos sus juicios y abundante en compasión para con aquellos que se arrepienten.

Segundo Libro de Esdras

La palabra del Señor vino a Esdras diciendo: Ve y habla a mi pueblo. Recuerdales los beneficios que recibieron de mí y las misericordias que les mostré desde tiempos antiguos. Yo los saqué de la tierra de Egipto, los conduje por el mar y les di pastores para guiarlos. Les entregué mi Ley, mis mandamientos y mis juicios para que caminaran en justicia delante de mí. Les di alimento en el desierto, agua de la roca y una tierra fértil para habitar.
No los abandoné en el tiempo de la prueba ni aparté de ellos mi cuidado. Pero ellos olvidaron mis obras y despreciaron mis mandamientos. Endurecieron sus corazones y sigueron caminos que no eran rectos delante de mí. Por esta causa fueron entregados a la aflicción y conocieron la dispersión entre las naciones. Sin embargo, el Señor llamó nuevamente a su pueblo al arrepentimiento y dijo: Volved a mí yo volveré a vosotros. Guardad mis caminos y hallaréis misericordia. No endurezcáis vuestro corazón ni despreciéis las palabras que os son enviadas. Porque el Señor es compasivo con quienes buscan su rostro, pero juzga con justicia a quienes persisten en la rebeldía.

Capítulo 2

Así dice el Señor: Muchos han rechazado mis caminos y han despreciado mis mandamientos. Fueron llamados y no respondieron; fueron advertidos y no escucharon. Por tanto, los bienes preparados para los rebeldes serán dados a aquellos que buscan la justicia. Los humildes heredarán lo que los soberbios despreciaron. Los que permanecieron fieles recibirán consuelo, y los que soportaron la prueba serán fortalecidos.
No temáis las tribulaciones del tiempo presente, porque el Señor conoce a los que le pertenecen. Los justos serán reunidos y recibirán alegría. Sus rostros resplandecerán y sus corazones serán consolados. Bienaventurados los que permanecen firmes en medio de la prueba, porque recibirán recompensa delante del Altísimo. Y vi una gran multitud vestida de gloria. Sobre sus cabezas había coronas y en sus manos señales de victoria. Pregunté quiénes eran aquellos hombres y me fue dicho: Estos son los que lucharon por la verdad, permanecieron fieles y no abandonaron los caminos del Señor. Por eso reciben honra delante del Altísimo y permanecen para siempre en su presencia.

Capítulo 3

En el trigésimo año después de la destrucción de Jerusalén, Esdras elevó una oración delante de Dios. Recordó la creación de Adán, las generaciones antiguas y la historia de Israel. Reconoció que Dios había entregado mandamientos justos a los hombres y que la humanidad había sido llamada a caminar en obediencia. Pero observó también que el corazón del hombre se inclinó muchas veces hacia el mal y que las generaciones se apartaron de los caminos del Señor. Entonces preguntó: ¿Por qué prosperan muchas veces los impios mientras los justos soportan aflicciones? ¿Por qué las naciones que desconocen la Ley parecen fortalecerse mientras aquellos que conocen los mandamientos padecen sufrimiento? Y Esdras derramó su corazón delante de Dios, buscando comprender los misterios de sus juicios. Reconoció que el Altísimo es justo en todas sus obras y que ninguna de sus decisiones carece de sabiduría. Aun así, pidió entendimiento para comprender el propósito de los tiempos y el destino preparado para la humanidad.

Capítulo 4

Entonces me fue enviado el ángel Uriel para responder a las preguntas que había presentado delante del Altisimo. Y me dijo: Tu corazón no puede comprender plenamente los caminos de Dios, porque las cosas celestiales son mayores que las terrenales y los pensamientos del Altisimo superan el entendimiento de los hombres. Así como nadie puede medir el peso del fuego, la fuerza del viento o la profundidad de los abismos, tampoco puede el hombre comprender todos los juicios del Señor. Y me mostró que muchas cosas permanecen ocultas hasta el tiempo señalado. Porque el mundo presente está sujeto a corrupción, pero el Señor ha preparado tiempos futuros que todavía no han sido revelados plenamente a los hombres.
Después de esto me fueron mostradas señales acerca de los últimos tiempos. Vi confusión entre las naciones, alteraciones en el orden de la creación y grandes tribulaciones sobre la tierra. Los pueblos se levantarían unos contra otros, la verdad sería ocultada y la justicia disminuiría entre los hombres. Muchos buscarían entendimiento y pocos lo hallarían. Entonces pregunté acerca de estas cosas y me fue dicho que tales señales anunciarían la cercanía de los juicios del Altisimo. Porque así como una mujer reconoce que se acerca el momento de dar a luz cuando aumentan sus dolores, así también las señales anuncian la llegada de los tiempos determinados por Dios.

Capítulo 6

El Señor declaró que desde el principio estableció el curso de las edades y determinó los límites de cada generación. Antes que existieran los pueblos, ya eran conocidos delante de Él los tiempos futuros. Me fue revelado que la creación fue hecha para muchos, pero el mundo venidero ha sido preparado para los justos.
Como una pequeña piedra preciosa vale más que grandes cantidades de barro, así también son preciosos delante de Dios aquellos que permanecen fieles. Y me fue dicho que la verdad prevalecerá al final de los tiempos, mientras toda obra de injusticia será destruida. Porque el Altísimo no olvida a quienes esperan en Él y dará a cada uno conforme a sus obras.

Capítulo 7

Pregunté nuevamente acerca del destino de los hombres y sobre el camino que conduce a la vida. Entonces me fue mostrado un sendero estrecho rodeado de peligros y dificultades. Y se me dijo que así es el camino que conduce a la herencia eterna. Porque el acceso a la gloria futura requiere perseverancia, fe y obediencia. Muchos aman las cosas presentes y rechazan las eternas. Muchos buscan la comodidad y abandonan la verdad. Pero aquellos que soportan la prueba recibirán descanso y alegría. Me fue mostrado también que después de la muerte cada alma comparece delante de Dios y recibe conforme a sus obras.
Los justos contemplan la esperanza preparada para ellos, mientras los impíos reconocen el juicio que les espera. Y vi que grande es la misericordia del Senhor para quienes se arrepienten, pero también perfecta es su justicia para con quienes rechazan sus caminos.

Capítulo 8

Respondí diciendo que pocos parecen alcanzar la salvación en comparación con la multitud de los hombres. Entonces me fue dicho que así como el oro es más difícil de encontrar que el barro y las piedras comunes, así también son pocos los que permanecen fieles hasta el fin. Sin embargo, el Señor escucha las oraciones de los justos y tiene compasión de aquellos que lo buscan sinceramente. Elevé una súplica por Israel y por toda la humanidad, reconociendo que nadie puede justificarse por sus propios méritos delante de Dios. Porque todos han pecado y todos necesitan misericordia. Y el Altísimo respondió mostrando que sus promesas permanecen firmes para aquellos que perseveran en la fe y no abandonan la verdad.

Capítulo 9

Se me dijo que cuando aparezcan las señales anunciadas anteriormente, los hombres comprenderán que los tiempos establecidos por Dios están cerca. Muchos serán probados y muchos caerán a causa de su propia maldad. Pero aquellos cuyos nombres han sido preservados por el Altísimo serán guardados.
Entonces pregunté por qué Israel había sufrido tantas aflicciones y por qué el mundo había sido entregado tantas veces a la injusticia. Y me fue respondido que los juicios de Dios son profundos y que el hombre no puede comprenderlos plenamente. Porque así como nadie puede abarcar la inmensidad del mar ni contar todas las gotas de lluvia, tampoco puede comprender la totalidad de los designios divinos. Pero una cosa fue revelada con claridad: el Altísimo conoce a los suyos y los preservará en el tiempo señalado.

Capítulo 10

Mientras hablaba estas cosas, caí en profunda tristeza y permaneci meditando acerca de los juicios de Dios. Entonces vi a una mujer vestida de luto que lloraba amargamente por la pérdida de su único hijo. Su dolor era grande y su aflicción llenaba toda la tierra. Le preguntó por la causa de su tristeza y me respondió que durante muchos años había sido estéril y que, después de recibir un hijo en su vejez, lo había perdido en el día de su boda. Mientras hablábamos, la mujer desapareció y en su lugar apareció una ciudad gloriosa. Entonces el ángel me explicó que aquella mujer representaba a Jerusalén. Su esterilidad simbolizaba los años de aflicción, y su dolor representaba las calamidades sufridas por el pueblo. Pero la ciudad gloriosa mostraba la restauración que Dios había preparado para su pueblo. Así comprendí que el Señor transforma el llanto en alegría y que sus promesas permanecen firmes aun después de los tiempos de sufrimiento.

Capítulo 11

Después de esto vi una gran águila que subía del mar. Tenía numerosas alas y varias cabezas, y dominaba sobre toda la tierra. Las naciones estaban sujetas a su poder y nadie podía resistir su autoridad. Vi cómo las alas se levantaban una tras otra para gobernar, y cómo algunas desaparecían mientras otras ocupaban su lugar. El poder de aquella águila se extendía sobre muchos pueblos, y toda la tierra parecía sometida a ella. Sin embargo, también observé división y conflictos dentro de su propio dominio. Algunas alas buscaron elevarse por encima de las demás y surgieron luchas por la supremacía. El ángel me hizo comprender que aquella visión representaba reinos poderosos que se levantarían sobre la tierra, gobernando durante generaciones antes de alcanzar su fin.

Capítulo 12

El ángel interpretó la visión del águila y explicó que representaba un gran imperio que dominaría sobre muchas naciones. Sus alas simbolizaban gobernantes sucesivos, y sus cabezas representaban poderes que aparecerían en los últimos tiempos. Aunque aquel reino alcanzaría gran poder y gloria, no permanecería para siempre.
Porque todo dominio humano tiene un límite establecido por Dios. Los reyes se levantan y caen, los imperios crecen y desaparecen, pero la autoridad del Altísimo permanece eternamente. Y me fue mostrado que al final los poderes de este mundo serían juzgados y que ninguna fuerza humana podría resistir el día determinado por Dios.

Capítulo 13

Vi que algo semejante a un hombre descendía entre las nubes del cielo. Dondequiera que dirigía su mirada, las multitudes temblaban delante de él. Grandes ejércitos se reunieron para combatirle, pero ninguna espada fue levantada por su mano. De su boca salió una fuerza semejante a fuego ardiente que consumió a quienes se oponían a él. Después de la multitud innumerable que acudía desde todas las regiones de la tierra para reunirse con él. Entonces me fue explicado que aquel hombre representaba al elegido del Altísimo, preservado por Dios para manifestarse en el tiempo señalado. Él reuniría a los justos, destruiría la impiedad y establecería el dominio preparado desde tiempos antiguos. Y las naciones conocerían que el poder pertenece al Senhor y que ninguna fuerza puede prevalecer contra sus designios.
Entonces el Señor habló nuevamente y recordó a Moisés, quien recibió la Ley sobre el monte. Me fue dicho que muchos escritos se habían perdido a causa del paso del tiempo y de las calamidades sufridas por Israel. Por tanto, debía prepararme para recibir sabiduría y transmitir nuevamente las enseñanzas necesarias para las generaciones futuras. Durante cuarenta días recibir inspiración y conocimiento. Muchos libros fueron escritos para instrucción del pueblo, algunos destinados a todos los hombres y otros reservados para quienes buscan la sabiduría con sinceridad. Así fueron preservadas las enseñanzas necesarias para que la verdad permaneciera entre los hombres. Y terminó la visión que me fue concedida, después de haber contemplado los misterios de los tiempos, los juicios del Altísimo y la esperanza reservada para los que permanecen fieles hasta el fin.

Libro de Tobías

Capítulo 1
Yo, Tobías, fui llevado cautivo desde mi tierra en los días del exilio de Israel. Aunque muchos de mi pueblo abandonaron los caminos del Señor y siguieron costumbres extrañas, procuró permanecer fiel a los mandamientos recibidos de nuestros padres. Compartía mi pan con los hambrientos, vestía a los necesitados y socorria a los afligidos según mis posibilidades. Cuando encontraba al alguno de los hijos de Israel abandonado después de morir, procuraba darle sepultura digna a un cuando aquello representara peligro para mi propia vida. Muchos me despreciaron por estas acciones, pero continué obrando conforme al temor de Dios. Y el Señor contempló mis obras aun en tierra extranjera.
Capítulo 2
Durante aquellos días aumentó la persecución contra los hijos de Israel. Muchos eran ejecutados y sus cuerpos quedaban expuestos sin recibir sepultura. Mi corazón no pudo permanecer indiferente ante aquella desgracia y continué enterrando a los muertos en secreto. Después de una de estas obras de misericordia regresó a mi casa cansado y me recosté junto a un muro. Mientras descansaba, una impureza cayó sobre mis ojos y perdi la vista. Ningún remedio logró devolverme la visión. Mi esposa trabajaba para sostener nuestro hogar mientras yo permanecía en oscuridad. Sin embargo, no abandoné mi confianza en Dios, pues comprendía que las pruebas también alcanzan a quienes caminan en justicia.
Capítulo 3
Mi afficción era grande y elevé mi oración delante del Señor. En aquellos mismos días, una joven llamada Sara también clamaba a Dios desde su dolor. Había sido entregada varias veces en matrimonio, pero un espíritu maligno arrebataba la vida de cada esposo antes de que pudieran vivir juntos. La tristeza llenó su corazón y muchos la acusaban injustamente de ser causa de aquellas desgracias. Así sucedió que dos almas afigidas elevaron sus súplicas al mismo tiempo. Y las oraciones de ambos fueron escuchadas delante del Altísimo. Entonces fue enviado Rafael, uno de los santos ángeles del Señor, para traer sanidad, liberación y consuelo a quienes esperaban en Dios.
Capítulo 4
Comprendiendo que mis días avanzaban y deseando preparar a mi hijo para el futuro, lo llamé junto a mí y le hablé acerca de la sabiduría y del temor de Dios. Le enseñé que la limosna es un tesoro delante del Altísimo y que quien socorre al necesitado encuentra misericordia en el día de la aflicción. Le advertí contra la soberbia, la mentira y toda injusticia. Le dije que buscara siempre la verdad, que honrara a Dios en todos sus caminos y que jamás olvidara los mandamientos recibidos de nuestros padres. También le hablé acerca de una suma de dinero depositada en una tierra lejana y le pedí que viajara para recuperarla. Así procuré transmitirle aquello que había aprendido durante toda mi vida.
Mi hijo comenzó los preparativos para el viaje y buscó un compañero que conociera el camino. Entonces apareció un hombre que parecía conocer perfectamente aquellas regiones. Nadie sospechaba que se trataba de Rafael, enviado por Dios para guiarnos. Cuando lo vi, sentó confianza en sus palabras y acepté que acompañara a mi hijo. Después de encomendar el viaje al Señor, los vi partir hacia tierras lejanas. Mi corazón permaneció inquieto por la distancia, pero confié en que la mano de Dios los guardaría durante todo el camino.
Mientras avanzaban en su viaje llegaron a la ribera de un gran río. Allí apareció un pez de enorme tamaño que intentó lanzarse sobre mi hijo. Siguiendo las instrucciones de su compañero, logró capturarlo y conservar algunas de sus partes. Entonces le fue revelado que aquellas serían utilizadas más adelante para realizar obras de sanidad y liberación. Durante el camino también le fue hablado acerca de Sara, una joven justa que había sufrido grandes aflicciones. Mi hijo escuchó aquellas palabras con temor, pues conocía la historia de quienes habían muerto antes de unirse a ella. Pero le fue dicho que Dios había preparado aquella unión y que no debía dejarse dominar por el miedo. Así continuaron el viaje confiando en los propósitos del Altísimo.
Capítulo 7
Al llegar a la casa de Ragüel fueron recibidos con alegría y hospitalidad. Se preparó una mesa para los viajeros y fueron bendecidos conforme a las costumbres de sus padres. Entonces mi hijo habló acerca de Sara y manifestó su deseo de tomarla por esposa. Ragüel recordó las desgracias que habían ocurrido anteriormente y el temor llenó por un momento su corazón. Sin embargo, reconoció que la joven pertenecía legítimamente a nuestra familia y comprendió que aquello sucedía conforme a la voluntad de Dios. Así fue establecido el matrimonio y ambos fueron bendecidos delante del Señor. Y hubo esperanza donde antes había existido tristeza.
Capítulo 8
Cuando llegó el momento de unirse a su esposa, mi hijo recordó las palabras que había recibido durante el viaje. Antes de cualquier otra cosa elevó una oración al Altísimo. Reconoció que Dios creó al hombre y a la mujer desde el principio y que el matrimonio fue establecido para la bendición y la ayuda mutua. No pidió placer ni riquezas, sino misericordia y protección para ambos. Entonces utilizó aquello que le había sido indicado para alejar el mal que afligía a Sara. Y el espíritu que durante años había causado dolor fue vencido. La paz descendió sobre aquella casa y la alegría reemplazó al temor. Todos comprendieron que el Señor había escuchado las oraciones elevadas durante tanto tiempo.
Capítulo 9
Mientras continuaban las celebraciones, Rafael emprendió el viaje para recuperar el dinero que había sido confiado años atrás. Llegó hasta el lugar señalado y encontró al hombre que lo conservaba. Todo fue devuelto integramente, sin pérdida alguna, y los bienes fueron entregados conforme a lo acordado. Así se cumplió aquello que había sido dispuesto desde el principio. Lo que parecía incierto fue resuelto favorablemente, y la providencia de Dios acompañó cada acontecimiento.
Entretanto, yo permanecía esperando el regreso de mi hijo. Los días pasaban lentamente y la preocupación aumentaba dentro de nuestro hogar. Mi esposa Ana salía constantemente para observar el camino por donde debía regresar. Su corazón se llenaba de temor y lágrimas, pensando que alguna desgracia podría haber ocurrido durante el viaje. Yo procuraba consolarla recordándole la bondad del Señor y la protección que concede a quienes confian en Él. Sin embargo, también aguardaba con ansiedad noticias de mi hijo. Y mientras la incertidumbre permanecía entre nosotros, Dios ya preparaba el momento de la restauración y la alegría.
Capítulo 11
Finalmente apareció mi hijo acompañado de Sara y de aquel compañero que lo había guiado durante todo el camino. Antes de llegar a nuestra casa recibió instrucciones acerca de la sanidad que Dios había preparado para mí. Entonces fue aplicado sobre mis ojos el remedio que había sido conservado desde el comienzo del viaje. Senti que algo se desprendía de mi vista y la oscuridad que me había acompañado durante años comenzó a desaparecer. Poco a poco volvi a contemplar la luz del día y pude ver nuevamente los rostos de quienes amaba. Mi corazón se llenó de gratitud y alabé al Señor con lágrimas de alegría. Comprendí que ninguna prueba permanece para siempre y que Dios tiene poder para restaurar aquello que parece perdido.
Capítulo 12
Después de estas cosas, Rafael reveló quién era realmente. Entonces comprendimos que no habíamos estado acompañados por un simple viajero, sino por un mensajero enviado por Dios. Nos recordó que las oraciones de los justos son escuchadas delante del Altísimo y que ninguna obra de misericordia permanece oculta a sus ojos. Habló acerca del valor de la limosna, de la importancia de socorrer al necesitado y de la bendición reservada para quienes practican la justicia. También declaró que Dios lo había enviado para responder a las súplicas que habían sido elevadas tanto por mí como por Sara. Después de manifestar estas cosas desapareció de nuestra vista. Entonces caímos rostro en tierra llenos de temor y reverencia, glorificando al Señor por sus maravillas.
Capítulo 13
Mi alma se llenó de alabanza y bendije al Dios eterno. Él hiere y sana. Humilla y exalta. Permite la aflicción, pero también concede consuelo. Ninguna nación escapa a su autoridad y ningún reino permanece fuera de su dominio. Exhorté a todos los pueblos a reconocer sus maravillas y a proclamar su grandeza. Porque Jerusalén volverá a ser honrada y los hijos de Dios serán reunidos desde los lugares donde fueron dispersados. Los que permanecen fieles hallarán alegria del Altísimo, y quienes confían en El contemplarán su misericordia a través de las generaciones.
Capítulo 14
Los años transcurrieron y contemplé el cumplimiento de las promesas del Señor. Antes de partir de este mundo reuní nuevamente a mi hijo y le hablé acerca de la fidelidad de Dios. Le recordé que permaneciera firme en la justicia, que practicara la misericordia y que nunca abandonara los mandamientos recibidos de nuestros padres. También le hablé acerca de los acontecimientos futuros anunciados por los profetas y de la restauración que Dios había preparado para Israel. Después de una larga vida, habiendo contemplado la bondad del Señor sobre mi familia, descansé en paz. Y mi memoria permaneció como testimonio de que Dios escucha las oraciones, sostiene a los justos en la prueba y recompensa a quienes perseveran en la fe.

Libro de Judit

Capítulo 1
Nabucodonosor reinaba con gran poder y procuraba extender su dominio sobre las naciones. Muchos pueblos fueron sometidos por la fuerza de sus ejércitos, mientras otros rechazaron su autoridad y no respondieron a sus llamados. La ira del rey se encendió contra aquellos que despreciaron sus órdenes.
Por tanto, determinó castigarlos y extender aún más su poder sobre la tierra. Las naciones contemplaron el crecimiento de su reino y temieron la fuerza de sus ejércitos. Sus gobernantes confiaban en el poder humano y en la grandeza de sus conquistas. Pero los reinos de los hombres son pasajeros, mientras el poder del Altísimo permanece por todas las generaciones.
Fue reunido un ejército innumerable. Fueron convocados guerreros, caballos, carros de guerra y hombres preparados para el combate. Los pueblos contemplaban el avance de aquellas fuerzas y el temor se extendía por las regiones cercanas. Muchos abandonaban la esperanza al escuchar noticias de las conquistas realizadas.
La confianza de los poderosos estaba puesta en sus armas y en la multitud de sus soldados. Pero la victoria no pertenece siempre a los ejércitos numerosos, ni la salvación depende únicamente de la fuerza de los hombres.
Capítulo 3
Muchas ciudadas enviaron mensajeros buscando paz. Sus habitantes procuraban evitar la destrucción y deseaban preservar sus hogares. Los gobernantes se inclinaban delante de los conquistadores para conservar sus tierras y proteger a sus familias.
Así se extendió el dominio de los poderosos sobre numerosas regiones, y muchas naciones fueron obligadas a servir a reyes extranjeros. Pero toda autoridad humana tiene un límite establecido por Dios.
Capítulo 4
Los hijos de Israel escucharon aquellas noticias y se llenaron de preocupación por Jerusalén y por el templo del Señor. El pueblo se reunió en ayuno, oración y arrepentimiento. Los sacerdotes clamaban delante del altar y los ancianos humillaban sus corazones delante de Dios. Hombres, mujeres y niños elevaron sus voces al cielo, reconociendo que ninguna fortaleza humana puede sostenerse sin la ayuda del Altísimo. La esperanza de Israel no estaba en los ejércitos ni en las murallas, sino en la misericordia del Dios de sus padres.
Capítulo 5
Se habló acerca de Israel delante de los gobernantes extranjeros. Fue recordado cómo aquel pueblo había sido guiado por Dios desde tiempos antiguos. Se habló de la salida de Egipto, del paso por el desierto y de las victorias obtenidas bajo la protección del Altísimo. También fue recordado que cada vez que Israel se apartó de los mandamientos sufrió derrotas y aflicciones. Mientras permanecían fieles, ninguna nación podía prevalecer contra ellos.
Pero cuando abandonaban la Ley, eran entregados en manos de sus enemigos. Por tanto, se reconoció que la fuerza de Israel no procedía de sus armas, sino de la presencia de su Dios.
Capítulo 6
Muchos despreciaron aquellas advertencias. La soberbia llenó el corazón de los gobernantes y confiaron únicamente en el poder de sus ejércitos. Consideraban que ninguna nación podía resistirles y que toda tierra debía someterse a su autoridad. Así continuaron avanzando, sin considerar los juicios del Altísimo ni reconocer que los reinos de la tierra permanecen solamente mientras Dios lo permite.
Capítulo 7
El asedio cayó sobre las ciudadas de Israel. Los caminos fueron cerrados y las fuentes de agua quedaron bajo control de los enemigos. El sufrimiento aumentó entre los habitantes. La sed debilitó a muchos y la angustia comenzó a extenderse por el pueblo. Algunos perdían la esperanza al contemplar la magnitud del peligro. Otros continuaban esperando la intervención de Dios, recordando las maravillas realizadas en generaciones anteriores.
Judit era una mujer temerosa de Dios, prudente en sus palabras y recta en sus caminos. Después de la muerte de su esposo permaneció en pureza, dedicándose a la oración, al ayuno y a las obras de piedad. Al contemplar la aflicción de Israel, habló a los ancianos y exhortó al pueblo a no desesperar. Dijo que los pensamientos de Dios son más altos que los pensamientos de los hombres y que nadie puede comprender plenamente sus designios. El Señor tiene poder para salvar por muchos o por pocos. Puede humillar a los soberbios y levantar a los humildes. Por tanto, exhortó al pueblo a permanecer firme en la fe y a esperar la misericordia del Altísimo.
Capítulo 9
Judit elevó su voz delante de Dios y dijo: Señor, Dios de nuestros padres, escucha la oración de tu sierva. Tú eres quien derriba el poder de los orgullosos y fortalece a quienes confían en tu nombre. Mira la aflicción de tu pueblo y contempla la amenaza que se levanta contra tu heredad. Porque los hombres confian en la fuerza de sus armas, pero tu poder gobierna sobre toda la creación. Concede sabiduría para actuar conforme a tu voluntad y permite que tu nombre sea glorificado delante de las naciones. Y puso toda su esperanza en la misericordia del Dios de Israel.
Capítulo 10
Después de elevar su oración, Judit se preparó para cumplir aquello que había concebido en su corazón. Abandonó las vestiduras de aflicción, adornó su apariencia y salió acompañada por su sierva. Su hermosura llamó la atención de quienes la vieron. Los guardianes la condujeron ante los jefes del ejército enemigo y sus palabras fueron escuchadas con agrado. Muchos contemplaron su belleza y se maravillaron de ella. Ninguno sospechó el propósito que guardaba en su interior. Judit habló con prudencia, esperando el momento señalado para actuar. Y la confianza de los poderosos comenzó a convertirse en descuido.
Capítulo 11
Holofernes recibió a Judit y escuchó sus palabras. Quedó complacido por su presencia y le concedió libertad para entrar y salir de su campamento. Judit permaneció alli durante algunos días, conservando sus costumbres y elevando sus oraciones al Dios de Israel. Mientras los hombres confiaban en su fuerza y en la multitud de sus ejércitos, ella aguardaba con paciencia el tiempo oportuno. La soberbia llenaba el corazón de los poderosos. Creían que ninguna nación podía resistirles y que toda la tierra debía someterse a su dominio. Pero los pensamientos de Dios son diferentes a los pensamientos de los hombres, y sus caminos superan toda comprensión.
Capítulo 12
Fue preparado un gran banquete delante de Holofernes. Hubo abundancia de comida y bebida, y los hombres se entregaron a la celebración. La confianza del general aumentó y su vigilancia disminuyó. Judit permaneció prudente y serena, esperando el cumplimiento de aquello por lo cual había sido enviada. Los poderosos se sentían seguros dentro de sus tiendas. Ninguno imaginaba que la liberación de Israel se acercaba. Porque muchas veces Dios derriba a los soberbios mediante aquello que el mundo considera débil, para que toda gloria pertenezca únicamente a Él.
Capítulo 13
Llegó la noche y el silencio descendió sobre el campamento. Holófernes permaneció solo dentro de su tienda. El orgullo que lo había acompañado durante sus conquistas no pudo librarlo del juicio que se acercaba. Judit elevó una breve oración al Señor y pidió fortaleza para cumplir su propósito. Entonces actuó con decisión, y la amenaza que se levantaba contra Israel fue derribada. Tomó consigo aquello que serviría como señal de la victoria concedida por Dios y regresó a su pueblo. La alegría reemplazó al temor. La esperanza ocupó el lugar de la angustia. Y todos comprendieron que la salvación no había venido por la fuerza de los hombres, sino por la misericordia del Altísimo.
Los hijos de Israel contemplaron la señal traída por Judit y cobraron ánimo. El temor cayó sobre los enemigos cuando descubrieron lo sucedido. La confusión se extendió entre sus filas y el orden de sus ejércitos desapareció. Aquellos que antes avanzaban con orgullo comenzaron a huir. Los israelitas salieron con valentía y persiguieron a quienes los habían oprimido. La mano del Señor fortaleció a su pueblo, y los que habían estado cercados contemplaron la liberación. Porque Dios no abandona a quienes esperan en Él y escucha el clamor de los que buscan su auxilio.
Capítulo 15
La victoria fue atribuida al Señor y no a la fuerza de los hombres. Los habitantes de Israel bendijeron a Dios por haber transformado la aflicción en alegría y la amenaza en salvación. Judit fue honrada entre el pueblo por su valentía, su sabiduría y su confianza en el Altísimo. Muchos reconocieron que el Señor había actuado por medio de ella para preservar a Israel. Y hubo gran regocijo en Jerusalén y en las ciudadas vecinas. Las alabanzas se elevaron al cielo y el nombre del Señor fue glorificado entre el pueblo.
Capítulo 16
Entonces Judit entónó un cántico de acción de gracias. Bendito sea el Señor, que quebranta el poder de los soberbios y sostiene a quienes confían en su nombre. Los ejércitos se levantan y los reinos pasan, pero el poder de Dios permanece eternamente. Él protege a los humildes, escucha el clamor de los afligidos y concede victoria a quienes esperan en su misericordia. Ninguna nación puede prevalecer contra sus designos ni ningún gobernante puede resistir su voluntad. Así vivió Judit con honor entre su pueblo durante muchos años. Su memoria permaneció bendita en Israel, y nadie volvió a infundir temor sobre la tierra mientras duró su vida. Y el pueblo tuvo paz, porque el Señor había mostrado una vez más su misericordia sobre aquellos que confiaron en Él.

Libro de Ester

Capítulo 1
En los días del rey Asuero, cuyo reino se extendía sobre numerosas provincias, fue celebrado un gran banquete para príncipes, gobernadores y hombres poderosos de todas las regiones. Durante muchos días fueron exhibidas las riquezas del reino, la magnificencia del palacio y la abundancia de sus tesoros. También la reina Vasti celebró un banquete para las mujeres del reino. Cuando el rey ordenó que la reina compareciera delante de los invitados para mostrar su hermosura, ella se negó a obedecer. Esta decisión provocó indignación entre los consejeros reales, quienes afirmaron que aquel ejemplo podría extenderse a todas las mujeres del imperio. Entonces fue decretado que Vasti no volvería a presentarse delante del rey y que su dignidad sería entregada a otra mujer considerada más digna.
Capítulo 2
Después de estas cosas fueron reunidas jóvenes de todas las provincias para presentarse delante del rey. Entre ellas se encontraba Ester, huérfana de padre y madre, criada por Mardoqueo, hombre de la tribu de Benjamin. Ester halló gracia delante de quienes la conocían y recibió favor entre todos los que la contemplaban. Cuando llegó su momento de presentarse ante el rey, fue recibida con agrado y encontró más gracia que las demás mujeres. Entonces la corona real fue colocada sobre su cabeza y Ester fue establecida como reina en lugar de Vasti. Mientras tanto, Mardoqueo permanecía cerca del palacio. En aquellos días descubrió una conspiración contra la vida del rey y la informó por medio de Ester. El asunto fue investigado y hallado verdadero, quedando registrado en los libros del reino.
Después de estas cosas, Amán fue engrandecido por el rey y recibió autoridad sobre los principales gobernantes. Todos debían inclinarse delante de él, pero Mardoqueo se negó a rendirle homenaje. La ira de Amán se encendió al ver aquello y no se conformó con castigar únicamente a Mardoqueo, sino que buscó destruir a todo su pueblo. Entonces presentó acusaciones contra los judíos delante del rey, diciendo que eran diferentes de las demás naciones y que no obedecían las leyes del reino. El rey permitió que se emitiera un decreto para exterminarlos en una fecha determinada. La noticia se extendió por todas las provincias y la tristeza cubrió a los hijos de Israel.
Mardoqueo rasgó sus vestiduras, se cubrió de aflicción y clamó con voz fuerte. En todas las provincias los judíos ayunaban, lloraban y elevaban súplicas delante de Dios. Cuando Ester conoció la situación, recibió el mensaje de Mardoqueo exhortándola a presentarse delante del rey para interceder por su pueblo. Ella respondió que cualquiera que se presentara sin ser llamado podía ser condenado a muerte. Entonces Mardoqueo le recordó que quizás había llegado al reino precisamente para un tiempo como aquel. Ester pidió que todos ayunaran por ella durante tres días y declaró que se presentaría delante del rey aun si ello significaba poner en riesgo su vida.
Capítulo 5
Después del ayuno, Ester compareció delante del rey. Halló gracia ante sus ojos y fue recibida favorablemente. Entonces preparó un banquete e invitó al rey y a Amán. Durante la celebración no reveló inmediatamente su petición, sino que los invitó nuevamente para otro banquete al día siguiente. Amán salió lleno de satisfacción por el honor recibido, pero al ver nuevamente a Mardoqueo sin inclinarse delante de él, su ira se renovó. Entonces ordenó preparar una gran horca con la intención de utilizarla contra Mardoqueo.
Capítulo 6
Aquella noche el sueño abandonó al rey. Fueron leídos los registros del reino y se encontró escrito cómo Mardoqueo había descubierto la conspiración contra su vida. Al preguntar qué recompensa había recibido por aquel servicio, se descubrió que ninguna honra le había sido concedida. Entonces el rey ordenó que Mardoqueo fuera públicamente reconocido. Amán, que había llegado para solicitar la muerte de Mardoqueo, fue obligado a conducirlo por la ciudad proclamando los honores que el rey le otorgaba. Aquello fue motivo de humillación para Amán y señal de que los acontecimientos comenzaban a cambiar.
Capítulo 7
Durante el segundo banquete, Ester reveló finalmente su petición. Declaró que ella y su pueblo habían sido condenados a la destrucción. El rey preguntó quién había concebido semejante maldad y Ester señaló a Amán delante de todos. La ira del rey se encendió y el plan oculto quedó expuesto. Entonces se recordó la horca preparada para Mardoqueo y se ordenó que Amán fuera ejecutado en el mismo instrumento que había preparado para otro. Así cayó aquel que había procurado destruir al pueblo de Dios.
Capítulo 8
La autoridad de Amán fue entregada a Mardoqueo. Sin embargo, el decreto emitido anteriormente continuaba vigente. Ester volvió a interceder delante del rey y se permitió redactar una nueva orden para que los judíos pudieran defenderse de sus enemigos. Mensajeros fueron enviados con rapidez a todas las provincias llevando la noticia. La tristeza se transformó en esperanza. Mardoqueo fue vestido con honores reales y muchos reconocieron el favor que había venido sobre el pueblo judío.
La nueva orden fue recibida por los judíos con alegría y confianza. Llegado el día señalado por sus enemigos para destruírlos, sucedió lo contrario de lo que muchos esperaban. Los hijos de Israel fueron fortalecidos y pudieron defenderse en todas las provincias del reino. El temor cayó sobre numerosos pueblos y muchos gobernantes favorecieron a los judíos al ver el crecimiento de la autoridad de Mardoqueo. Los enemigos que habían procurado su destrucción fueron derrotados y el peligro que amenazaba a la nación desapareció. En Susa y en muchas ciudadas hubo victoria para los judíos, y la tristeza que había cubierto al pueblo fue transformada en alegria. Aquellos días fueron establecidos como memoria permanente para las generaciones futuras, a fin de recordar cómo la aflicción fue convertida en celebración y cómo el luto se transformó en regocijo.
Capítulo 10
El rey Asuero continuó gobernando sobre numerosas tierras y regiones lejanas. Mardoqueo ocupó un lugar de gran autoridad dentro del reino y fue considerado segundo después del rey. Fue respetado por sus hermanos y buscó constantemente el bienestar de su pueblo. Sus palabras procuraban la paz y la prosperidad de Israel. Así concluyen los acontecimientos de Ester, mostrando cómo Dios preserva a quienes esperan en él aun cuando su nombre no sea mencionado directamente en los sucesos de los hombres.

Libro de la Sabiduría

Capítulo 1

Amad la justicia los que gobernáis la tierra y buscá al Señor con corazón sincero. Los pensamientos rectos acercan al hombre a Dios, mientras la perversidad lo aleja de su presencia. La sabiduría no habita en un alma entregada al mal ni permanece donde reina la injusticia. El Espíritu del Señor llena la creación y conoce todas las palabras pronunciadas por los hombres. Por esta causa ninguna obra permanece oculta delante de Él. La muerte no fue creada por Dios ni encuentra placer en la destrucción de los vivientes. Todas las cosas fueron creadas para existir y para reflejar la bondad de su Creador. Son los caminos del pecado los que conducen al hombre hacia la ruina. Quienes buscan la verdad hallan vida, pero quienes persisten en la maldad cosechan las consecuencias de sus propias obras.

Capítulo 2

Los impós razonan dentro de sí mismos diciendo que la vida es breve y que después de la muerte nada permanece. Consideran que el hombre nace por casualidad y desaparece como el humo llevado por el viento. Por ello buscan únicamente el placer presente, aprovechándose de los débiles y despreciando la justicia. Oprimen al pobre, ignoran al anciano y no muestran compasión hacia quienes sufren. También dirigen su odio contra el justo porque su vida contradice sus acciones.
La presencia de una persona recta resulta incómoda para quienes aman el pecado. Por eso procuran ponerlo a prueba, humillarlo y perseguirlo. Piensan que si realmente es amado por Dios será librado de sus sufrimientos. Pero sus razonamientos son engañosos porque desconocen los desígnios del Altísimo y no comprenden la recompensa reservada para quienes permanecen fieles.

Capítulo 3

Las almas de los justos están en las manos de Dios y ningún tormento puede destruir aquello que el Señor ha preservado. Aunque ante los ojos de los hombres parezcan haber sufrido derrota, su esperanza permanece llena de inmortalidad. Después de una breve prueba recibirán abundante recompensa, porque Dios los examinó y los halló dignos de sí. Como el oro es purificado en el fuego, así son purificados quienes caminan en justicia. En el tiempo señalado resplandecerán como chispas entre la hierba seca y participarán del reino preparado por el Altísimo. Los que confian en Él comprenderán la verdad y permanecerán junto a su misericordia. Pero quienes rechazan la sabiduría y abandonan los caminos rectos cosecharán el fruto de sus propias decisiones.
La verdadera honra no depende de la duración de los años sino de la pureza del corazón. Una vida justa vale más que una larga existencia entregada a la maldad. El hombre recto agrada a Dios aunque sus días sean pocos sobre la tierra. El Señor puede apartarlo antes de que la corrupción altere su integridad. Los impíos contemplan esto y no lo comprenden, porque juzgan según las apariencias y desconocen los planes divinos. La multitud de años no garantiza sabiduría, ni la vejez asegura justicia. Lo que agrada al Altísimo es un corazón sincero que permanezca fiel a la verdad. Por ello los justos hallan descanso en la presencia de Dios, mientras los malvados quedan confundidos por el resultado de sus propios caminos.

Capítulo 5

Entonces los justos se levantarán con confianza delante de quienes los despreciaron. Los impíos contemplarán su gloria y serán llenos de asombro. Reconocerán demasiado tarde que aquellos a quienes ridiculizaron eran verdaderamente bendecidos por Dios. Dirán entre sí que se equivocaron al rechazar la sabiduría y al considerar inútil la vida recta. Comprenderán que las riquezas, el orgullo y el poder desaparecen como sombra pasajera.
La maldad no puede salvar en el día del juicio y toda apariencia de grandeza termina desvaneciéndose. Pero los justos recibirán una corona gloriosa de manos del Señor. Él será su defensa, su refugio y su recompensa eterna. La verdad prevalecerá sobre la mentira y la justicia permanecerá para siempre.

Capítulo 6

La sabiduría es resplandeciente y jamás pierde su hermosura. Se deja encontrar por quienes la aman y se manifiesta a quienes la buscan con sinceridad. Ella sale al encuentro de quienes la desean y se adelanta a quienes anhelan conocerla. Pensar en la sabiduría es alcanzar la prudencia, y velar por ella es librarse de muchas preocupaciones.
La sabiduría conduce al hombre hacia la justicia, y la justicia lo acerca a Dios. Los gobernantes de la tierra son exhortados a amar la sabiduría, porque el poder recibido es un encargo del Altísimo. Los grandes serán examinados con mayor rigor y quienes ejercen autoridad deberán rendir cuentas de sus decisiones. Ninguna posición elevada oculta las acciones delante de Dios. Por ello, quienes gobiernan deben buscar la sabiduría antes que la gloria, la verdad antes que el poder y la justicia antes que el beneficio propio.

Capítulo 7

Yo deseé la sabiduría desde mi juventud y la consideré más valiosa que los cetros, las riquezas y las piedras preciosas. Ningún tesoro puede compararse con ella, porque todo el oro es como arena delante de su valor. La salud y la belleza son pasajeras, pero la sabiduría permanece para siempre. Ella enseña la moderación, la prudencia, la justicia y la fortaleza, virtudes más útiles para los hombres que cualquier riqueza terrenal.
En ella habita un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, penetrante, puro e incorruptible. La sabiduría es reflejo de la luz eterna, imagen de la bondad de Dios y espejo sin mancha de su poder. Aunque es una sola, puede hacerlo todo; permanece inmutable y renueva todas las cosas. De generación en generación entra en las almas santas y forma amigos de Dios y profetas.
Amé la sabiduría y la busqué desde mi juventud. Procuré hacerla compañera de mi vida porque conocía la nobleza de su origen. Ella comparte los secretos de Dios y participa de sus obras. Por medio de la sabiduría los gobernantes ejercen rectamente su autoridad y los jueces dictan sentencias justas. Quien la posee encuentra consejo en la prosperidad y consuelo en la aflicción. Pensé que descansaría junto a ella, porque su compañía no produce amargura ni tristeza. En ella hay alegría verdadera y paz duradera. Su enseñanza fortalece el espíritu y guía al hombre por caminos rectos. Así comprendí que la sabiduría es el mayor de los dones concedidos por Dios a los hombres.

Capítulo 9

Elevé mi oración al Señor y dije: Dios de mis padres, que hiciste todas las cosas por tu palabra y formaste al hombre para gobernar la creación con justicia, concédeme la sabiduría que está junto a tu trono. No me excluyas del número de tus hijos ni me abandones a mis propios pensamientos. Porque el hombre es débil y sus razonamientos son limitados. Los pensamientos humanos son inciertos y nuestras decisiones muchas veces se equivocan. ¿Quién puede conocer los designios de Dios si él mismo no le concede entendimiento?
Apenas comprendemos las cosas de la tierra; mucho menos las del cielo. Por eso pedí que la sabiduría descendiera desde lo alto para guiar mis obras y enseñarme aquello que agrada al Altísimo.

Capítulo 10

La sabiduría protegió al primer hombre creado por Dios y lo sostuvo después de su caída. Preservó al justo cuando la maldad comenzó a extenderse sobre la tierra y condujo a los hombres rectos por caminos seguros. Acompañó a Abraham en sus peregrinaciones y lo fortaleció en las pruebas. Libró a Lot cuando la destrucción cayó sobre las ciudadas impías.
Guiada por la sabiduría, la descendencia de los justos fue preservada mientras los malvados perecían a causa de sus propias acciones. Ella condujo a Jacob por senderos seguros, le mostró el reino de Dios y lo enriqueció con conocimiento. En medio de la opresión y del sufrimiento nunca abandonó a quienes confiaron en el Señor.

Capítulo 11

La sabiduría prosperó las obras de los hombres justos y dirigió sus caminos mediante santos profetas. Cuando el pueblo caminó por lugares desiertos, les mostró el sendero correcto. Los protegió durante el día y los iluminó durante la noche. Los hizo atravesar grandes peligros y los condujo a la salvación. Mientras los enemigos eran confundidos por sus propios planes, los que confiaban en Dios eran fortalecidos. Así quedó demostrado que la misericordia del Señor acompañó a quienes permanecen fieles y que su providencia gobierna incluso los acontecimientos que parecen pequeños ante los ojos de los hombres.

Capítulo 12

Los hombres fueron castigados gradualmente para que tuvieran oportunidad de arrepentirse. El Señor no ejecutó inmediatamente todo su juicio, sino que mostró paciencia para conducirlos al reconocimiento de la verdad. Porque Dios ama todo cuanto existe y no rechaza ninguna de las cosas que ha creado. Si hubiera odiado algo, jamás lo habría formado. Todo subsiste porque Él lo sostiene, y toda criatura permanece porque recibe de Él la vida. Su Espíritu está presente en todas las cosas y su misericordia se extiende sobre la creación. Por eso corrige poco a poco a quienes se equivocan, recordándoles sus faltas para que abandonen el mal y vuelvan a sus caminos.

Capítulo 13

Grande es la necesidad de quienes contemplan las obras de la creación y no reconocen a su Creador. Admiran el fuego, el viento, las estrellas, la fuerza de las aguas o la belleza del cielo, pero no comprenden que todas estas cosas son solamente reflejos de un poder superior. Si quedaron maravillados por la hermosura de la creación, debieron reconocer cuánto más admirable es Aquel que la formó. Si quedaron impresionados por la fuerza de los elementos, debieron considerar que más poderoso es quien les dio origen. Porque a través de la grandeza y la belleza de las criaturas puede conocerse al Autor de todas ellas. Sin embargo, muchos se extraviaron siguiendo aquello que fue creado en lugar de buscar al Creador.
Otros fueron aún más lejos y transformaron en dioses las obras de sus propias manos. Tomaron madera, piedra, oro y plata, y les dieron forma según su imaginación. Después comenzaron a adorarlas como si tuvieran poder para salvar. Así surgieron imágenes sin vida que fueron veneradas por hombres que olvidaron al Dios verdadero. La idolatría se convirtió en fuente de innumerables males, porque donde el hombre abandona la verdad también aparecen la injusticia, la corrupción y toda clase de engaños. Lo que comenzó como error terminó convirtiéndose en costumbre, y lo que fue una costumbre terminó siendo considerado ley por muchas naciones.

Capítulo 15

El justo conoce al Dios verdadero y pone su confianza en Él. Los ídolos tienen ojos y no ven, tienen oídos y no escuchan, tienen manos y no pueden actuar. Son obras fabricadas por hombres mortales y carecen del aliento que da vida. Quien los creó es superior a ellos, porque posee vida mientras la imagen permanece inmóvil. El hombre deposita su esperanza en aquello que no puede responderle y pide ayuda a lo que no tiene poder para socorrer. Pero los que conocen al Señor comprenden que solamente Él gobierna sobre la vida, la muerte y el destino de las naciones.

Capítulo 16

La creación sirve a los designios de Dios. Los elementos obedecen su voluntad y cumplen aquello que Él determina. El fuego, el agua, el viento y la tierra actúan conforme a sus mandatos. Así como en otros tiempos el Señor alimentó a su pueblo en el desierto y mostró su cuidado mediante señales admirables, también continúa sosteniendo a quienes esperan en Él. No es el alimento el que da vida por sí mismo, sino la palabra de Dios que preserva todas las cosas. Los hombres deben recordar que la fuerza, la riqueza y la sabiduría humana son pasajeras, mientras la misericordia del Señor permanece para siempre. Quienes confían en Él encuentran refugio, y quienes caminan en sus caminos hallan vida y paz.

Libro del Eclesiástico (Sirácides)

CAPÍTULOS 1 AL 5 Toda sabiduría procede del Señor y permanece con Él por los siglos. Nadie puede medir la altura del cielo, la profundidad del abismo ni la inmensidad de sus obras. Antes de todas las cosas fue creada la sabiduría, y el temor del Señor es su fundamento. Quien teme a Dios obtiene prudencia, paciencia y entendimiento. El temor del Señor alegra el corazón, prolonga los días y conduce al hombre por caminos rectos.
No busques aquello que supera tu capacidad ni pretendas comprender los misterios reservados al Altísimo. Lo que te ha sido revelado es suficiente para caminar en justicia. Muchos se extraviaron por seguir sus propias opiniones y fueron engañados por la soberbia de su corazón. El hijo sabio escucha la corrección, pero el insensato desprecia la enseñanza. No retrases tu conversión ni confies en que siempre habrá tiempo para arrepentirte. La misericordia de Dios es grande, pero también lo es su justicia. Quien siembra maldad cosechará aflicción, y quien siembra justicia recogerá bendición. No pongas tu confianza en las riquezas ni digas que eres autosuficiente. El día de la prueba revela lo que hay en el corazón de cada hombre.
Las palabras muestran el pensamiento oculto, así como el fruto revela la calidad del árbol. Por eso no alabes a nadie antes de esçuchar sus obras y observar la rectitud de su conducta. CAPÍTULOS 6 AL 10 La amistad verdadera es un tesoro difícil de encontrar. Un amigo fiel es refugio seguro, medicina para el alma y bendición concedida por Dios. Muchos son compañeros en tiempos de prosperidad, pero pocos permanecen durante la aflicción. Examina con prudencia a quien llamas amigo y no entregues rápidamente tu confianza. Busca la sabiduría desde tu juventud y ella te instruirá como una madre amorosa. Al principio parecerá exigente, pero después te concederá descanso y alegría. Quien persevera en su búsqueda hallará conocimiento, discernimiento y paz.
La soberbia fue el principio de muchos males. El corazón orgulloso se aparta de Dios y termina esclavizado por sus propios deseos. El Señor derriba a los poderosos que confían en sí mismos y exalta a los humildes.
No es la riqueza la que hace honorable al hombre, sino la rectitud de sus caminos. Mejor es el pobre justo que el rico perverso. Mejor es la humildad acompañada de sabiduría que la grandeza sostenida por el orgullo. CAPÍTULOS 11 AL 15 No te gloríes por tus obras ni desprecies a quien posee menos que tú. Muchos que parecían insignificantes fueron engrandecidos por Dios, mientras otros que parecían poderosos fueron humillados.
No juzgues antes de tiempo ni te apresures a sacar conclusiones. El Señor conoce aquello que permanece oculto a los ojos humanos. La prosperidad y la adversidad proceden de la voluntad divina.
El hombre no debe confiar únicamente en los días favorables ni desesperar en medio de las pruebas. Lo que hoy parece seguro mañana puede desaparecer. Dios creó al hombre y lo dejó en manos de su propia decisión. Delante de él están la vida y la muerte, el bien y el mal. Cada uno recibe aquello que escoge.
El Señor no obliga a nadie a pecar ni encuentra placer en la destrucción de sus criaturas. Quien guarda los mandamientos permanece en la vida; quien los desprecia se aparta de ella. CAPÍTULOS 16 AL 20 La multitud de hijos no es motivo de alegría si carecen de temor de Dios. Mejor es uno solo que camine en justicia que muchos que vivan en impiedad. Los juicios del Señor alcanzan tanto a las naciones como a los individuos. Ninguna multitud puede proteger al pecador cuando llega el tiempo de rendir cuentas.
Contempla las obras de la creación y reconoce la sabiduría del Altísimo. El sol, la luna, las estrellas y los elementos cumplen fielmente aquello que les fue ordenado. Toda la creación proclama el poder de Dios.
Hay silencios que demuestran prudencia y palabras que revelan necedad. El sabio conoce el momento adecuado para hablar y también el momento para callar. Quien domina su lengua evita muchos problemas, pero quien habla sin reflexión se convierte en causa de su propia ruina.
CAPÍTULOS 21 AL 25 Huye del pecado como quien huye de una serpiente. Toda transgresión deja heridas en el alma y conduce al hombre por caminos peligrosos. El conocimiento sin temor de Dios carece de valor. La verdadera sabiduría produce humildad, dominio propio y obediencia. No te avergüences de reconocer tus faltas ni permitas que el respeto humano te aparte de la verdad. La vergüenza que conduce al arrepentimiento es provechosa, pero la vergüenza que impide hacer el bien termina siendo perjudicial.
Dichoso el hombre que encuentra una esposa prudente y fiel. La armonía del hogar es una de las mayores bendiciones concedidas por Dios. Así como una buena esposa alegra el corazón de su marido, una conducta perversa llena la casa de tristeza. La paz, la fidelidad y el temor del Señor son más valiosos que cualquier riqueza material.

Capítulo 26

Dichoso el hombre que posee una esposa virtuosa, porque se duplican los días de su vida y la paz habita en su casa. La mujer prudente es un don del Señor y no existe riqueza comparable a un corazón fiel. Así como el sol ilumina las alturas del cielo, así resplandece la virtud en un hogar gobernado por el temor de Dios. La armonía entre esposo y esposa produce alegría, mientras la discordía consume el espíritu y perturba la tranquilidad de todos. El hombre sabio honra a su familia, cuida sus palabras y gobierna su casa con justicia. Porque donde existe respeto mutuo florecen la paz, la prosperidad y la bendición.
Muchos caen en pecado por causa del deseo de riquezas. Quien busca ganancias injustas termina atrapado por sus propios engaños. Así como el horno prueba las vasijas del alfarero, las palabras revelan lo que existe en el corazón del hombre. No alabes a nadie antes de escucharlo hablar, porque la conversación manifiesta aquello que permanece oculto. El justo procura la verdad, pero el impío encuentra placer en la mentira. La amistad verdadera permanece firme durante la prueba, mientras la falsa desaparece en tiempos difíciles. Quien revela secretos destruye la confianza y pierde la amistad de aquellos que le rodean. Por eso el hombre prudente guarda su lengua y protege aquello que le ha sido confiado.

Capítulo 28

El rencor y la ira son cosas detestables, y quien las conserva dentro de sí carga un peso que termina destruyéndolo. Perdona la ofensa de tu hermano y tus propios pecados hallarán misericordia. ¿Cómo puede alguien pedir compasión a Dios mientras niega compasión a su prójimo? Recuerda tu final y abandona la enemistad. Recuerda la muerte y deja de alimentar el odio. La lengua puede causar más daño que una espada. Muchas ciudadas fueron destruidas por palabras perversas y muchos hombres cayeron a causa de la calumnia. Bienaventurado quien domina su lengua, porque evita innumerables aflicciones. Quien habla con prudencia protege su vida y preserva la paz entre sus hermanos.

Capítulo 29

Ayuda a tu prójimo en su necesidad y no cierres tu mano cuando puedas hacer el bien. Presta conforme a las posibilidades que Dios te ha concedido y recuerda que la misericordia tiene gran recompensa delante del Altísimo. Muchos consideran perdida toda ayuda entregada al necesitado, pero Dios recuerda cada acto de generosidad. Guarda tus tesoros conforme a los mandamientos y encontrarás mayor beneficio que acumulando oro y plata. La limosna protege al hombre de muchas desgracias y se levanta delante de Dios como testimonio favorable. Sin embargo, actúa con prudencia y no permitas que la ingenuidad te convierta en víctima del engaño. La bondad debe caminar junto a la sabiduría.

Capítulo 30

Quien ama a su hijo lo corrige mientras aún hay tiempo, porque la disciplina produce fruto de justicia. El hijo abandonado a sus propios deseos causa tristeza a sus padres, pero aquel que recibe instrucción se convierte en motivo de alegría. Cuida también de tu salud y de tu espíritu. No entregues tu vida a la tristeza permanente ni permitas que la aflicción consuma tu corazón. La alegría moderada fortalece al hombre, mientras la desesperación debilita sus fuerzas. El sueño tranquilo, la conciencia recta y el temor de Dios producen más bienestar que las riquezas acumuladas por los impíos. Mejor es una vida sencilla acompañada de paz que abundancia acompañada de inquietud y pecado.

Capítulo 31

Las preocupaciones por las riquezas quitan el sueño al hombre y consumen sus pensamientos. Muchos trabajan sin descanso por aumentar sus bienes y terminan esclavizados por aquello mismo que desean poseer. El rico vive inquieto por conservar lo que tiene y el ambicioso nunca considera suficiente lo que ha conseguido. Sin embargo, quien se contenta con lo necesario encuentra reposo para su alma. Bienaventurado el hombre que utiliza sus riquezas sin apartarse de la justicia, que no pone su confianza en el oro ni convierte los bienes materiales en su dios. Grande es aquel que permanece integro en medio de la abundancia, porque muchos han caído donde otros permanecieron firmes. Cuando te sientes a la mesa, hazlo con moderación y gratitud. No te entregues a los excesos ni permitas que el placer gobierne tu vida. El dominio propio es mejor que la indulgencia y la prudencia preserva tanto el cuerpo como el espíritu.

Capítulo 32

Escucha con atención cuando los sabios hablan y no interrumpas con ligereza. El hombre prudente aprende incluso cuando guarda silencio. Quien preside una reunión debe hacerlo con humildad y no buscando su propia gloria. Después de cumplir con sus responsabilidades puede alegrarse junto a los demás, pero sin olvidar la moderación. En todas las cosas busca consejo antes de actuar y no te apoyes únicamente en tu propio entendimiento. El hombre que teme al Señor acepta la corrección y procura discernir antes de tomar decisiones.
Quien actúa impulsivamente tropieza con frecuencia, pero quien reflexiona encuentra caminos más seguros. Nada hay más valioso que una conciencia guiada por la sabiduría y fortalecida por el temor de Dios.

Capítulo 33

El hombre que teme al Señor no será sorprendido por la adversidad, porque encuentra dirección aun en medio de las dificultades. Todas las obras de Dios poseen un propósito y cada cosa tiene su tiempo señalado. Existen días de alegría y días de aflicción, tiempos de abundancia y tiempos de escapez. Así como la luz se distingue de las tinieblas, también el Señor ha establecido diferencias entre las cosas para manifestar su sabiduría. No todos reciben las mismas responsabilidades ni recorren los mismos caminos, pero cada uno debe administrar fielmente aquello que le ha sido confiado. El sabio observa estas cosas y reconoce la mano de Dios en los acontecimientos de la vida. El necio se queja constantemente, mientras el prudente aprende incluso de las pruebas.

Capítulo 34

Las ilusiones vacías engañan a quienes ponen su confianza en ellas. Los sueños, cuando no proceden de Dios, muchas veces reflejan solamente los pensamientos del corazón humano. No construyas tu vida sobre imaginaciones inciertas ni sigas aquello que carece de fundamento. La verdadera sabiduría nace de la experiencia acompañada por el temor del Señor. Quien ha sido probado adquiere entendimiento y quien ha recorrido muchos caminos aprende a discernir entre el bien y el mal. Sin embargo, por encima de toda experiencia está la confianza en Dios. Los ojos del Señor observan a quienes lo aman y su protección descansa sobre aquellos que permanecen fieles. Él es refugio en la aflicción, defensa en el peligro y esperanza en tiempos difíciles. Ningún sacrificio agrada a Dios cuando procede de la injusticia. El Altísimo escucha la oración sincera mucho más que las ofrendas presentadas con hipocresía.

Capítulo 35

Quien guarda la Ley ofrece un sacrificio agradable al Señor. Apartarse de la injusticia es una ofrenda más valiosa que muchos holocaustos. Dios no acepta sobornos ni se deja impresionar por las apariencias. Él escucha el clamor del pobre, la súplica del huérfano y el llanto de la viuda. Ninguna oración pronunciada con sinceridad queda sin respuesta. Aunque la respuesta parezca tardar, el Señor escucha y actúa en el momento oportuno. La humildad atraviesa las nubes y llega hasta la presencia de Dios. El orgulloso confía en sí mismo, pero el humilde deposita su esperanza en el Altísimo. Por eso sus palabras encuentran favor delante del Señor. Él juzga con justicia y no hace acepción de personas. Defiende a los débiles, sostiene a los afligidos y recompensa a quienes perseveran en la rectitud.

Capítulo 36

Ten misericordia de tu pueblo, Señor, y reúne a los que se encuentran dispersos. Muestra nuevamente tu poder delante de las naciones y permite que todos reconozcan que sólo Tú eres Dios. Renueva las señales realizadas en generaciones antiguas y cumple las promesas anunciadas por tus profetas. Bendice a quienes invocan tu nombre y fortalece a aquellos que permanecen fieles a tu alianza. Concede sabiduría a los gobernantes y rectitud a quienes ejercen autoridad. Aparta la soberbia de los corazones y dirige a los hombres por caminos de justicia. Así las naciones conocerán tu poder y los pueblos comprenderán que tu misericordia permanece para siempre.
Todo amigo dice ser amigo, pero algunos lo son solamente de nombre. Hay compañeros para los tiempos de prosperidad y hay amigos que permanecen firmes durante la adversidad. Antes de confiar plenamente en alguien, examina sus obras y observa la sinceridad de su corazón. Busca consejo entre los sabios y escucha a quienes temen al Señor. No sigas toda opinión ni permitas que cada voz diria tus pasos. La conciencia recta es muchas veces mejor guiá que numerosos consejeros, porque un corazón iluminado por la sabiduría discierne aquello que agrada a Dios. Antes de toda obra, busca entendimiento; antes de cada decisión, considera sus consecuencias. El principio de toda acción es el pensamiento, y de los pensamientos nacen tanto el bien como el mal. Feliz el hombre que encuentra un consejero fiel y más feliz aún quien posee un corazón instruído por la sabiduría.

Capítulo 38

Honra al médico, porque también él cumple una función establecida por Dios. El conocimiento de los remedios procede del Altísimo, y el hombre prudente no desprecia aquello que ha sido dado para aliviar el sufrimiento. Así como Dios concede sanidad, también concede inteligencia para descubrir tratamientos y ayudar a los enfermos. Sin embargo, en medio de toda enfermedad, eleva primero tu oración al Señor, aparta el pecado de tu vida y busca la rectitud. Porque la salud del cuerpo es valiosa, pero aún más importante es la salud del alma. Hay tiempo para llorar a los muertos y tiempo para consolarse. La tristeza excesiva consume las fuerzas del hombre, mientras la esperanza fortalece el corazón. Cada oficio tiene su utilidad y cada trabajador contribuye al orden de la sociedad, pero la sabiduría florece especialmente en quien dedica tiempo a meditar en la Ley y a buscar el conocimiento de Dios.

Capítulo 39

El hombre sabio dedica su vida a estudiar las enseñanzas antiguas y a comprender los misterios de la verdad. Investiga las palabras de los sabios, reflexiona sobre las parábolas y procura descubrir la profundidad de la sabiduría. Su oración se eleva al amanecer y su corazón busca constantemente el entendimiento. Si el Señor lo permite, será lleno del espíritu de inteligencia y podrá instruir a muchos. Sus palabras permanecerán vivas a través de las generaciones y su recuerdo será conservado por largo tiempo. Todas las obras de Dios son buenas y cada una cumple perfectamente el propósito para el cual fue creada. La creación entera proclama la gloria del Altísimo. El sol ilumina la tierra, las estrellas adornan el cielo y los elementos obedecen fielmente las órdenes de su Creador. Nada fue hecho sin propósito y nada existe fuera de su voluntad.

Capítulo 40

Grandes preocupaciones acompañan la vida del hombre desde el día de su nacimiento hasta el momento en que regresa a la tierra. Los pensamientos acerca del futuro, el temor a la pérdida, las enfermedades y las dificultades ocupan continuamente el corazón humano. Tanto el rey sentado en su trono como el humilde trabajador conocen la inquietud y la fragilidad de la existencia. La muerte alcanza a todos sin hacer distinción entre ricos y pobres, poderosos y débiles. Sin embargo, el temor del Senhor supera todas estas preocupaciones. Quien confía en Dios posee una riqueza que no puede ser arrebatada. Las riquezas injustas desaparecen, la fama se desvanece y el poder pasa rápidamente, pero la rectitud permanece. La bondad y la misericordia acompañan al hombre justo y se convierten en una herencia más valiosa que cualquier tesoro material.

Capítulo 41

No temas recordar la muerte, porque es el destino común de toda la humanidad. Así como naciste, también llegará el día en que partirás. El hombre sabio reflexiona sobre esta realidad y procura vivir rectamente mientras tiene oportunidad. Mejor es una buena reputación que grandes riquezas, porque el recuerdo del justo permanece con honor aun después de su partida. Averguénzate del pecado, de la mentira, de la injusticia y de toda acción que ofenda a Dios. No te avergüences de reconocer la verdad ni de confesar aquello que es correcto. La vergüenza apropiada conduce a la sabiduría, mientras la falta de vergüenza abre la puerta a innumerables males. Quien conserva una conciencia limpia posee una paz que el mundo no puede ofrecer.

Capítulo 42

Guarda con prudencia aquello que debe permanecer reservado y habla cuando sea necesario defender la verdad. La sabiduría enseña cuándo callar y cuándo hablar. No descuides tus responsabilidades ni permitas que la negligencia gobierne tu vida. Contempla las obras del Séfor y maravillate ante su grandeza. La creación manifiesta continuamente su poder. El cielo proclama su gloria, el firmamento anuncia la perfección de sus obras y todas las criaturas cumplen el propósito para el cual fueron formadas. Aunque el hombre contemplese durante toda su vida las maravillas de Dios, apenas alcanzará a comprender una pequeña parte de su inmensidad. El Altísimo es más grande que todas sus obras y su majestad supera todo cuanto puede expresarse con palabras.

Capítulo 43

El sol resplandece desde lo alto proclamando la gloria de Dios. Su recorrido señala el paso de los días y manifiesta el orden establecido desde el principio. La luna marca las estaciones y señala los tiempos determinados. Las estrellas brillan en sus lugares obedeciendo los mandamientos del Altísimo. El arco iris aparece entre las nubes como señal de la belleza de sus obras. Los vientos soplan según su voluntad, la nieve desciende desde el cielo, el relámpago ilumina las tinieblas y el trueno anuncia su poder. El mar permanece contenido dentro de sus límites y los abismos obedecen sus decretos.
Grandes son las obras del Señor y más grandes aún de lo que el hombre puede comprender. Aunque se multipliquen las palabras, nunca alcanzarán para describir completamente su majestad. Por tanto, glorificad al Señor con todas vuestras fuerzas, porque siempre será más grande que toda alabanza.

Capítulo 44

Alabemos ahora a los hombres ilustres y a nuestros padres en sus generaciones. El Señor les concedió gloria, fortaleza y sabiduría. Algunos gobernaron pueblos, otros fueron consejeros prudentes, jueces rectos o profetas inspirados. Muchos dejaron memoria perdurable por sus obras de justicia. Otros desaparecieron sin dejar nombre entre los hombres, pero sus buenas acciones permanecen delante de Dios. Los justos no fueron olvidados y su descendencia conservó el recuerdo de sus enseñanzas.
Sus cuerpos descansaron en paz y su memoria continúa siendo bendecida. Las generaciones futuras hablarán de su sabiduría y la congregación proclamará sus alabanzas.

Capítulo 45

Moisés fue amado por Dios y por los hombres. Su memoria permanece bendita por todas las generaciones. El Señor le concedió gloria semejante a la de los santos y lo fortaleció delante de reyes y naciones. Recibió los mandamientos y la Ley para enseñar a Israel los caminos de la justicia. Aarón fue escogido para ejercer el sacerdocio y ministrar delante del Altísimo. Le fueron entregadas vestiduras gloriosas, ornamentos sagrados y autoridad para presentar sacrifícios por el pueblo. El Señor estableció una alianza perpetua con él y con su descendencia para que sirvieran delante de su presencia. Así fueron honrados Moisés y Aarón, cada uno según la misión recibida por Dios.

Capítulo 46

Josué, hijo de Nun, fue valiente en la guerra y fiel servidor de Moisés. Condujo a Israel después de la muerte de su maestro y llevó al pueblo a la tierra prometida. El Señor peleó por él y las naciones fueron sometidas delante de Israel. Caleb permaneció fiel cuando muchos dudaron. Conservó su confianza en Dios aun en medio de las dificultades y recibió su herencia como recompensa por su fidelidad. También fueron recordados los jueces que gobernaron al pueblo después de ellos. Cada uno procuró conducir a Israel según la voluntad divina mientras permaneció fiel al Señor.

Capítulo 47

Natán profetizó durante los días de David y habló conforme a la palabra de Dios. David fue pastor de Israel y fortaleció el reino con valentía. Cantó himnos de alabanza, organizó el servicio del templo y glorificó al Altísimo con todo su corazón. Aunque cometió faltas, halló misericordia mediante el arrepentimiento. Después de él se levantó Salomón, lleno de sabiduría y entendimiento. Su fama se extendió entre las naciones y su conocimiento fue admirado por gobernantes de tierras lejanas. Construyó el templo y estableció tiempos de prosperidad para Israel. Sin embargo, cuando envejeció permitió que su corazón se desviara, y de aquella desviación surgieron divisiones que afectaron al reino.

Capítulo 48

El profeta Elías apareció como fuego y sus palabras ardían como antorcha encendida. Cerró los cielos para que no descendiera lluvia, reprendió a los reyes impíos y defendió la adoración del Dios verdadero. Realizó grandes señales por el poder recibido del Altísimo y fue llevado al cielo en un torbellino. Después de él se levantó Eliseo, quien recibió su espíritu y continuó manifestando el poder de Dios entre el pueblo. Durante su vida realizó numerosas obras admirables y aun después de su muerte su memoria permaneció llena de honra. Porque el Senhor glorifica a quienes le sirven con fidelidad y los convierte en testimonio para las generaciones futuras.

Capítulo 49

Después de Eliseo fueron recordados los reyes y profetas que permanecieron fieles al Señor. Entre ellos brilló la memoria de Josías, quien dirigió su corazón hacia Dios y procuró restaurar la observancia de la Ley. En tiempos de corrupción fortaleció la adoración verdadera y apartó muchas prácticas impías de en medio del pueblo. Los profetas advirtieron acerca de los juicios venideros, llamando constantemente al arrepentimiento y a la obediencia. Jeremías sufrió aflicciones por anunciar la verdad, Ezequiel contempló visiones admirables y los doce profetas mantuvieron viva la esperanza de Israel en medio de la adversidad. Aunque la nación experimentó castigos y exilio, la misericordia de Dios no fue anulada. Las palabras pronunciadas por sus siervos permanecieron como testimonio para las generaciones futuras y como anuncio de la restauración prometida.

Capítulo 50

Simón, hijo de Onías, fue sumo sacerdote y fortaleció el templo del Señor. Durante sus días fueron restauradas muchas cosas necesarias para la adoración y el servicio sagrado. Cuando aparecía revestido con las vestiduras sacerdotales, el pueblo contemplaba con admiración la dignidad de su ministerio. Era semejante a una estrella brillante entre las nubes, como la luna llena en medio del cielo o como el sol resplandeciente sobre el templo del Altísimo. Cuando elevaba sus manos para bendecir a la congregación, toda la asamblea se postraba para recibir la bendición de Dios. Entonces se elevaban himnos, oraciones y alabanzas. El pueblo glorificaba al Señor porque su misericordia permanecía sobre Israel. Así fue honrado Simón entre sus hermanos y así fue recordada la belleza del culto ofrecido delante de Dios.

Capítulo 51

Daré gracias al Señor y alabaré su nombre, porque escuchó mi súplica en el día de la aflicción. Cuando me vi rodeado de peligros y mi alma estuvo cercana al abatimiento, clamé al Altísimo y Él respondió desde su santa morada. Me libró de quienes buscaban mi ruina y me sostuvo cuando mis fuerzas disminuían. Por eso alabara mi corazón al Dios de misericordia. Desde mi juventud busqué la sabiduría y la deseó como quien busca un tesoro precioso.
La perseguí con perseverancia y encontré en ella alegría para mi espíritu. Cuanto más la buscaba, más crecia mi entendimiento. Abrí mi corazón a la instrucción y recibí abundantes beneficios. Por ello exhorto a todos los que desean aprender a acercarse a la sabiduría. Acudid a ella mientras está cerca. Inclinad vuesto oído para recibir enseñanza.
Porque quien se somete a su disciplina encuentra descanso, y quien persevera en ella recibe bendiciones abundantes. Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque su misericordia permanece para siempre.

Libro de Baruc

Capítulo 1

Estas son las palabras escritas por Baruc, hijo de Nerías, durante los días del cautiverio. El pueblo se encontraba lejos de Jerusalén y recordaba con tristeza la ciudad santa y el templo del Señor. Fueron leídas estas palabras delante de los hijos de Israel para que reconocieran sus pecados y volvieran su corazón a Dios. El pueblo lloró, ayunó y elevó oraciones delante del Altísimo. También fueron reunidas ofrendas para ser enviadas a Jerusalén, a fin de sostener el servicio de la casa de Dios. Porque aun en tierra extranjera permanecía el deseo de volver al Señor y de recordar la alianza establecida con los padres.

Capítulo 2

Israel reconoció que las calamidades sufridas no habían llegado por casualidad. El cautiverio, la dispersión y la humillación fueron consecuencia de la desobediencia acumulada durante generaciones. El pueblo había rechazado las palabras de los profetas y había endurecido su corazón contra los mandamientos.
Por esta causa llegaron los juicios anunciados desde tiempos antiguos. Sin embargo, en medio del castigo permanecía la esperanza, porque Dios había prometido escuchar a quienes se arrepintieran sinceramente. Por ello elevaron una confesión reconociendo la justicia del Señor y la culpa de la nación.

Capítulo 3

Señor Todopoderoso, escucha la oración de los que permanecen con vida y reciben el peso de las consecuencias de sus pecados. Nuestros padres no escucharon tu voz y nosotros hemos seguido sus mismos errores. A Ti pertenece la justicia y a nosotros la vergüenza. ¿Quién ha encontrado la sabiduría? ¿Quién ha descubierto sus tesoros?
Ningún gobernante, ningún conquistador y ningún sabio de la tierra pudo alcanzarla por sus propias fuerzas. La verdadera sabiduría procede de Dios. Él conoce sus caminos y la entrega a quienes le buscan con sinceridad. Mostró su voluntad a Jacob y reveló sus mandamientos a Israel. Quien camina conforme a esa sabiduría encuentra vida, mientras quien la abandona se extravía en las tinieblas.

Capítulo 4

La sabiduría es el libro de los mandamientos de Dios y la Ley que permanece para siempre. Quienes la abrazan alcanzan la vida, pero quienes la abandonan caminan hacia la perdición. Israel fue llamado a recibir esta luz, pero muchas veces se apartó de ella siguiendo caminos que no conducían a la paz. Por eso llegaron la aflicción y el cautiverio. Sin embargo, Jerusalén fue exhortada a no permanecer en el desaliento. Los hijos que habían sido dispersados volverían a reunirse. Aquellos que partieron entre lágrimas regresarían acompañados por la misericordia de Dios. La ciudad que había contemplado el sufrimiento de sus hijos contemplaría también su restauración. Porque el Señor no olvida a quienes esperan en él ni abandona para siempre a quienes corrige.
Jerusalén fue llamada a quitarse las vestiduras de tristeza y a revestirse de la gloria que procede de Dios. La justicia sería colocada sobre ella como una vestidura y la gloria del Altísimo sería vista por todas las naciones. Los dispersos serían reunidos desde los extremos de la tierra y regresarán con alegría. Los montes serían rebajados y los valles elevados para preparar el camino de los hijos de Dios. Los bosques y los árboles darían sombra a quienes regresaran. Porque el Señor conduciría a su pueblo con misericordia, acompañado por su justicia y su luz. Y las naciones contemplarían la restauración de aquellos que habían sido humillados.

Capítulo 6

Escuchad estas palabras vosotros que habéis sido llevados al cautiverio. Veréis imágenes de oro, plata, madera y piedra cargadas sobre los hombros de los hombres. Los pueblos les rendirán culto y se mostrarán delante de ellas, pero no poseen vida ni poder. No pueden hablar, caminar ni socorrer a quienes las adoran. Necesitan ser transportadas porque no pueden moverse por sí mismas. Sus ojos no ven y sus oídos no escuchan. Permanecen inmóviles mientras el polvo se acumula sobre ellas. Los sacerdotes las protegen para que no sean robadas, demostrando así su impotencia. No temáis a los ídolos ni pongáis vuestra confianza en ellos. Son obra de manos humanas y carecen del poder que pertenece únicamente al Dios verdadero. Mejor es el hombre justo que no posee imágenes falsas que aquel que deposita su esperanza en cosas incapaces de salvar.

Libro de la Carta de Jeremías

Capítulo 1

Jeremías habló a los cautivos que serían llevados a Babilonia y les advirtió acerca de las costumbres de las naciones. Les dijo que verían pueblos inclinándose delante de imágenes fabricadas por hombres. Muchos serían tentados a imitarlos, pero debían recordar que sólo el Señor es Dios. Los ídolos están cubiertos de oro y adornados con riquezas, pero no poseen aliento ni entendimiento. No pueden protegerse a sí mismos ni responder a quienes los invocan. Son semejantes a espantapájaros colocados en un campo, incapaces de moverse o de actuar. Por tanto, no debían temerlos ni honrarlos, porque toda gloria pertenece al Creador y no a las obras creadas por los hombres.

Libro de la Oración de Azarías

Capítulo 1

Azarías permaneció en medio del fuego y elevó su voz al Señor. Reconoció la justicia de Dios y confesó los pecados cometidos por el pueblo. Declaró que todas las calamidades sufridas habían llegado conforme a juicios justos y que el Señor había actuado con rectitud en todas sus obras. Sin embargo, pidió misericordia para Israel y recordó la alianza establecida con Abraham, Isaac y Jacob. Suplicó que el pueblo no fuera abandonado para siempre y que la compasión divina se manifestara nuevamente. Aunque no había altar, sacrifício ni ofrenda material, presentó delante de Dios un corazón humillado.
Porque el sacrificio agradable al Señor es el espíritu arrepentido y el corazón sincero. Y mientras permanecía rodeado por las llamas, su confianza continuó firme en el Dios de sus padres. CÁNTICO DE LOS TRES JÓVENES

Capítulo 1

Entonces los tres jóvenes comenzaron a bendecir al Señor en medio del horno ardiente. Alabaron al Dios de sus padres y proclamaron que su nombre es digno de gloria por los siglos. Bendecid al Señor, todas sus obras; bendecid al Señor, ángeles del cielo; bendecid al Señor, sol y luna; bendecid al Señor, estrellas del firmamento. Bendecid al Señor, lluvias y rocios, vientos y elementos de la naturaleza. Bendecid al Señor, mares y ríos, montes y colinas, árboles y criaturas de la tierra. Bendecid al Señor, sacerdotes y siervos, espíritus y almas de los justos. Toda la creación fue llamada a unirse en una sola alabanza, porque el Señor libra a quienes confían en Él y su misericordia permanece para siempre. Aun en medio del fuego, los jóvenes glorificaron a Dios y reconocieron que ningún poder humano puede prevalecer contra su voluntad.

Libro de Susana

Capítulo 1

Susana era una mujer de gran hermosura y virtud. Había sido educada conforme a la Ley del Señor y caminaba en rectitud delante de Dios. Su esposo era respetado entre el pueblo y su casa era frecuentada por muchos. Dos ancianos que ejercían autoridad comenzaron a observarla diariamente y permitieron que el deseo corrompiera sus corazones. Aunque conocían la Ley, abandonaron la justicia y ocultaron sus pensamientos perversos.
Llegado el momento oportuno, intentaron obligarla a pecar. Le ofrecieron elegir entre la deshonra y una falsa acusación. Pero Susana prefirió confiar en Dios antes que pecar contra Él. Entonces los ancianos levantaron falso testimonio y afirmaron haberla sorprendido cometiendo una grave falta. El pueblo creyó sus palabras y Susana fue condenada.
Pero mientras era conducida al juicio, elevó su corazón al Señor. Dios escuchó la oración de aquella mujer inocente y despertó el espíritu de un joven llamado Daniel.
Daniel pidió que el juicio fuera examinado nuevamente. Los ancianos fueron interrogados por separado y sus testimonios se contradijeron. Así quedó manifiesta la mentira que habían construido. La inocencia de Susana fue reconocida delante de todos. Los falsos acusadores recibieron el castigo que habían preparado para otro y el pueblo glorificó a Dios porque había defendido a quien permaneció fiel a la verdad.

Libro de Bel y el Dragón

Capítulo 1

Daniel permanecía en gran estima delante del rey. En aquellos días se rendía culto a un ídolo llamado Bel, y muchos afirmaban que aquella imagen consumía diariamente grandes cantidades de alimentos ofrecidos en su honor. El rey preguntó a Daniel por qué no adoraba a Bel. Daniel respondió que sólo adoraba al Dios vivo, creador del cielo y de la tierra. Los sacerdotes aseguraban que Bel estaba vivo porque consumía las ofrendas colocadas delante de él. Entonces Daniel pidió que el templo fuera sellado después de colocar los alimentos. Cuando llegó la mañana siguiente, las ofrendas habían desaparecido.
Los sacerdotes afirmaron que aquello demostraba el poder de Bel. Pero Daniel había esparcido ceniza sobre el suelo. Entonces fueron descubiertas las huellas ocultas de los sacerdotes y de sus familias, quienes ingresaban secretamente durante la noche para consumir las ofrendas. Así quedó expuesto el engaño y el pueblo comprendió que aquella imagen no poseía vida ni poder alguno.

Capítulo 2

También existía un gran dragón al que muchos consideraban divino. El rey señaló aquella criatura como prueba de que algunos dioses vivían verdaderamente. Daniel respondió que sólo el Señor merece adoración. Entonces preparó una mezcla que el dragón consumió.
Poco después la criatura murió delante de todos. Al contemplar aquello, muchos se llenaron de ir a y acusaron a Daniel de destruir los objetos sagrados del pueblo. Por esta causa fue entregado nuevamente al castigo y arrojado al foso de los leones.
Daniel permaneció varios días entre los leones sin sufrir daño alguno. El mismo Dios que había librado a sus siervos en otras generaciones lo protegió también en aquella prueba. Mientras tanto, el profeta Habacuc fue conducido milagrosamente para llevar alimento a Daniel. Lo encontró sano en medio del foso y cumplió aquello que Dios le había ordenado. Cuando los días establecidos terminaron, el rey acudió al lugar esperando encontrarlo muerto. Sin embargo, Daniel permanecía con vida. Entonces reconoció que el Dios de Daniel es el Dios verdadero, poderoso para salvar y librar a quienes confían en Él. Y todos comprendieron que los ídolos carecen de poder, mientras el Señor gobierna sobre la vida, la muerte y toda la creación.

Primer Libro de los Macabeos

Capítulo 1

Después de la muerte de Alejandro Magno surgieron diversos reinos sobre la tierra. Entre ellos se levantaron gobernantes que buscaron extender su dominio sobre muchas naciones. En aquellos días apareció Antíoco Epífanes, quien dirigió su atención hacia Jerusalén y procuró imponer costumbres extranjeras sobre Israel. Muchos abandonaron la Ley y buscaron parecerse a las naciones vecinas. Se introdujeron prácticas contrarias a los mandamientos y la alianza comenzó a ser despreciada por numerosos hombres.
El templo fue profanado, los sacrifícios fueron interrumpidos y se prohibió la observancia de la Ley. Quienes permanecían fieles eran perseguidos, castigados e incluso condenados a muerte. Sin embargo, muchos israelitas decidieron conservar su fidelidad a Dios aun a costa de grandes sufrimientos. Comprendieron que es mejor padecer por la justicia que vivir en prosperidad abandonando los mandamientos del Señor.
Capítulo 2
Matatías habitaba en Modín y era sacerdote de la descendencia de Aaron. Al contemplar la profanación de Jerusalén y el abandono de la Ley, se llenó de dolor y lamentó la situación de Israel. Los enviados del rey llegaron para imponer sacrifícios contrarios a los mandamientos. Muchos aceptaron aquellas órdenes, pero Matatías permaneció firme y declaró que no abandonaría la alianza establecida por Dios con sus padres. Entonces se levantó con celo por la Ley y rechazó públicamente la idolatría. A partir de aquel momento comenzó una resistencia contra quienes procuraban destruir las tradiciones de Israel. Muchos hombres fieles se unieron a él. Dejaron ciudadas y posesiones para preservar los mandamientos. Prefiéron la persecución antes que la desobediencia. Al acercarse el fin de su vida, Matatías exhortó a sus hijos a permanecer fuertes, recordando el ejemplo de Abraham, José, Moisés, David, Elias y los demás hombres justos.
que permanecieron fieles en tiempos difíciles. Y entregó el liderazgo a Judas, llamado Macabeo, para que continuara la defensa de Israel.
Capítulo 3
Judas Macabeo se levantó con valentía y comenzó a reunir hombres dispuestos a luchar por la Ley y por la libertad de su pueblo. Su fama se extendió rápidamente por toda la región. Muchos encontraron esperanza al contemplar su determinación y su confianza en Dios. No confiaba en el número de soldados ni en la fuerza de las armas. Declaraba que la victoria procede del cielo y que el Señor puede salvar tanto por medio de muchos como por medio de pocos. Los enemigos reunieron grandes ejércitos para destruir la resistencia. Sin embargo, Judas fortaleció a sus hombres recordándoles las obras realizadas por Dios en generaciones anteriores. Y el pueblo cobró ánimo al recordar que el Altísimo había librado a Israel muchas veces cuando parecía imposible alcanzar la victoria.
Capítulo 4
Los ejércitos enemigos avanzaron contra Judas confiando en su superioridad militar. Pero Judas exhortó a sus hombres a permanecer firmes, recordando que la fuerza de los hombres es limitada mientras el poder de Dios no conoce límites. La batalla fue librada y los enemigos fueron derrotados. Después de aquellas victorias, Judas dirigió su atención hacia Jerusalén. Al llegar contempló la desolación del templo. Los altares estaban profanados, los patios abandonados y las puertas destruidas. Entonces el pueblo lloró amargamente al contemplar el estado de la casa de Dios. Se inició la purificación del santuario. Fueron retiradas las impurezas, restaurados los utensilios sagrados y reconstruido el altar. Cuando todo estuvo preparado, se reanudaron los sacrificios conforme a la Ley. Hubo gran alegria entre los hijos de Israel y se estableció una celebración anual para recordar la restauración del templo.
Capítulo 5
Las naciones vecinas observaron el fortalecimiento de Israel y se llenaron de hostilidad. Muchos pueblos buscaron aprovechar la situación para atacar a las comunidades judías dispersas por distintas regiones. Judas y sus hermanos emprendieron diversas campañas para proteger a aquellos que se encontraban en peligro. Numerosas familias fueron rescatadas y conducidas a lugares seguros. Los enemigos fueron contenidos y muchos comprendieron que Israel ya no estaba indefenso. La confianza del pueblo aumentó al contemplar cómo Dios continuaba preservando a quienes permanecían fieles a su alianza.
Capítulo 6
Antíoco emprendió nuevas campañas militares mientras las dificultades aumentaban dentro de su reino. Sin embargo, comenzaron a llegar noticias acerca de las derrotas sufridas por sus ejércitos en Judea. La preocupación llenó su corazón al escuchar que la resistencia continuaba creciendo y que el templo había sido restaurado. Entonces recordó las acciones realizadas contra Jerusalén y reconoció que muchas de sus desgracias habían llegado después de aquellas decisiones. Mientras tanto, nuevas fuerzas fueron enviadas contra Judas y sus hombres. Las batallas continuaron y muchos sufrieron pérdidas, pero la determinación de preservar la Ley permaneció firme entre los hijos de Israel.
Capítulo 7
Nuevos gobernantes asumieron autoridad sobre las regiones cercanas y continuaron los intentos por someter a Judea. Algunos buscaron negociar mientras otros recurrieron nuevamente a la guerra. Judas permaneció vigilante frente a las amenazas externas y a las divisiones internas. Muchos hombres justos procuraban la paz, pero comprendían que la fidelidad a Dios debía permanecer por encima de cualquier acuerdo político. Los conflictos continuaron desarrollándose mientras Israel buscaba conservar su libertad y su identidad como pueblo apartado para el Señor.
Capítulo 8
Las naciones continuaron reuniendo ejércitos contra Judea. Los gobernantes vecinos observaban con temor el crecimiento de la resistencia encabezada por Judas Macabeo y procuraban detenerla antes de que adquiriera mayor fuerza. Muchos pueblos se unieron a estas campañas esperando destruir definitivamente a Israel. Judas fortaleció al pueblo recordando las liberaciones concedidas por Dios en generaciones anteriores. No permitió que el temor dominara los corazones de sus hombres y les recordó que la victoria pertenece al Señor. Así fueron enfrentadas nuevas batallas y los enemigos fueron rechazados una vez más.
También llegaron noticias acerca del poder de Roma y de las alianzas que aquel pueblo establecía con otras naciones. Al conocer estas cosas, Judas consideró prudente buscar amistad con quienes podían servir de apoyo frente a las amenazas que rodeaban a Judea.
Grandes ejércitos volvieron a avanzar contra Israel. Los enemigos confiaban en la superioridad de sus fuerzas y pensaban que la resistencia sería finalmente destruida. Judas reunió a sus hombres y decidió presentar batalla aun cuando el número de sus soldados era reducido. Muchos se retiraron por temor, pero él permaneció firme. Recordó que numerosas victorias habían sido obtenidas anteriormente por el poder de Dios y no por la cantidad de guerreros. La batalla fue intensa y los combates se extendieron con violencia. Judas luchó con valentía hasta el final. Rodeado por sus enemigos, continuó combatiendo sin abandonar el campo. Finalmente cayó en batalla y todo Israel lamentó profundamente su muerte. Hubo gran tristeza entre el pueblo, porque había desaparecido quien durante años defendió la Ley, el templo y la libertad de la nación.
Después de la muerte de Judas, su hermano Jonatán asumió el liderazgo del pueblo. Los enemigos pensaron que Israel quedaría debilitado y procuraron aprovechar la situación. Sin embargo, Jonatán reunió nuevamente a los fieles y continuó la obra comenzada por sus hermanos. Los tiempos siguieron siendo difícilles.
Hubo persecuciones, conflictos y amenazas constantes. A pesar de ello, la resistencia no desapareció. El pueblo continuó preservando los mandamientos y defendiendo la herencia recibida de sus padres. Jonatán actuó con prudencia tanto en la guerra como en la diplomacia, procurando asegurar la supervivencia de Israel en medio de circunstancias complejas.
Capítulo 11
Los reinos vecinos continuaban enfrentándose entre sí mientras Judea ocupaba una posición estratégica entre diversos interes políticos. Jonatán aprovechó estas circunstancias para fortalecer la posición de su pueblo. Diversos gobernantes buscaron su apoyo y reconocimiento, comprendiendo la influencia que había alcanzado. La autoridad de Jonatán creció y muchos comenzaron a respetar el liderazgo ejercido sobre Judea. Mientras tanto, el servicio del templo continuó desarrollándose y la observancia de la Ley permaneció como fundamento de la vida nacional.
Capítulo 12
Las alianzas fueron renovadas con diversos pueblos y gobernantes. Jonatán procuroó mantener relaciones que permitieran proteger a Israel de nuevas amenazas. Los acuerdos políticos eran utilizados para preservar la estabilidad alcanzada después de tantos años de guerra. Sin embargo, la vigilancia permanecía necesaria, porque muchos continuaban buscando oportunidades para perjudicar a Judea. El pueblo seguía recordando las luchas pasadas y comprendía que la libertad obtenida debía ser defendida constantemente.
Capítulo 13
La traición apareció nuevamente entre quienes buscaban el poder. Jonatán fue engañado por hombres que aparentaban amistad mientras ocultaban intenciones diferentes. Finalmente fue capturado y apartado de aquellos que confiaban en él. La noticia produjo gran preocupación en Israel. Entonces Simón, hermano de Jonatán, asumió la responsabilidad de conducir al pueblo. Preparó defensas, fortaleció las ciudadas y procuró preservar la unidad nacional. A pesar de las dificultades, la obra iniciada por Matatías y continuada por Judas no fue abandonada.
Capítulo 14
Simón gobernó con sabiduría y firmeza. Las ciudadas fueron fortalecidas, los caminos protegidos y las fronteras aseguradas. Hubo mayor tranquilidad en muchas regiones de Judea y los habitantes pudieron dedicarse nuevamente a sus actividades cotidianas. La tierra produjo sus frutos y los ancianos se sentaban en las plazas hablando de paz en lugar de guerra. El templo continuó siendo el centro de la vida espiritual del pueblo. Israel disfrutó de un período de estabilidad que muchos consideraron una bendición concedida por Dios después de largos años de sufrimiento.
La autoridad de Simón fue reconocida por el pueblo. Sus servicios a la nación fueron recordados públicamente y se registraron las obras realizadas durante su gobierno. Fue considerado protector de la Ley, defensor del templo y guía de Israel en tiempos difíciles. Las generaciones posteriores conservaron memoria de las luchas sostenidas por Matatias, Judas, Jonatán y Simón. Así concluyen los acontecimientos del Primer Libro de los Macabeos, mostrando cómo la fidelidad a Dios permitió preservar la identidad de Israel a un medio de persecuciones, guerras y grandes desafíos.

Segundo Libro de los Macabeos Capítulo 1

Los judíos de Jerusalén enviaron cartas a sus hermanos dispersos en otras regiones exhortándolos a permanecer fieles a la Ley y a recordar las obras realizadas por Dios en favor de su pueblo. Fueron recordados los tiempos antiguos, las liberaciones concedidas por el Altísimo y la preservación del fuego sagrado utilizado en el servicio del templo. Aunque habían llegado tiempos de dispersión y sufrimiento, la misericordia de Dios no había abandonado a Israel. Por tanto, el pueblo fue llamado a celebrar las fiestas establecidas y a conservar viva la memoria de los beneficios recibidos.
Capítulo 2
Se recordó cómo Jeremías había preservado ciertos objetos sagrados antes de la destrucción de Jerusalén. También fueron mencionados diversos registros históricos que relataban los acontecimientos ocurridos entre el pueblo. El propósito de estas narraciones era fortalecer la fe de las generaciones futuras y mostrar que Dios continúa guiando la historia de Israel aun cuando los acontecimientos parezcan adversos. La sabiduría consiste en recordar las obras divinas y aprender de las experiencias de quienes caminaron antes que nosotros.
Capítulo 3
En Jerusalén existía paz y orden mientras el templo era respetado por las autoridades. Sin embargo, surgieron hombres movidos por la ambición que buscaron apoderarse de los tesoros consagrados a Dios. Se intentó saquear aquello que había sido destinado al servicio sagrado. Pero el Señor manifestó su protección sobre el templo y los planes de los impíos fueron frustrados. Muchos comprendieron entonces que la casa de Dios no debía ser tratada como un tesoro común y que la autoridad humana encuentra límites cuando pretende actuar contra la voluntad divina.
Capítulo 4
La ambición comenzó a corromper a algunos dirigentes. Se buscaron cargos de autoridad mediante intrigas y sobornos. Muchos abandonaron las costumbres heredadas de sus padres y comenzaron a imitar prácticas extranjeras. El deseo de prestigio y reconocimiento llevó a algunos a despreciar la Ley. Así se produjo una creciente división dentro del pueblo. La búsqueda de honores terrenales terminó debilitando la fidelidad espiritual de muchos hombres.
Capítulo 5
Las tensiones aumentaron y Jerusalén atravesó tiempos de gran sufrimiento. Los conflictos internos facilitaron la intervención de fuerzas extranjeras. La ciudad experimentó violencia, saqueos y derramamiento de sangre. Muchos interpretaron estas desgracias como consecuencia de los pecados acumulados por la nación. Sin embargo, aun en medio del castigo, la misericordia de Dios continuó llamando al arrepentimiento. Porque el Señor corrige a quienes ama para conducirlos nuevamente por caminos rectos.
Las autoridades impusieron costumbres contrarias a la Ley. Fueron prohibidas diversas prácticas religiosas y muchos fueron obligados a elegir entre la obediencia a Dios y la seguridad personal. Algunos cedieron ante la presión, pero otros permanecieron firmes. Entre ellos se destacó Eleazar, hombre anciano y respetado que prefirió enfrentar el sufrimiento antes que aparentar una obediencia que no existía en su corazón. Consideró que era mejor morir con honor que vivir mediante el engaño. Su ejemplo fortaleció a quienes observaban su fidelidad.
También fueron probados siete hermanos junto con su madre. Cada uno fue presionado para abandonar los mandamientos, pero permanecieron firmes a un frente a terribles sufrimientos. Declararon que Dios tiene poder para devolver la vida y que la fidelidad vale más que la existencia terrenal. La madre contempló el padecimiento de sus hijos sin apartarse de la fe. Los animó a confiar en el Creador y a permanecer firmes hasta el final. Así se convirtieron en ejemplo de perseverancia para las generaciones futuras. Su esperanza no estaba puesta en las cosas presentes sino en las promesas del Altísimo.
Capítulo 8
Judas Macabeo reunió nuevamente a quienes permanecían fieles a la Ley. Muchos acudieron a él buscando restaurar la libertad religiosa y proteger las tradiciones heredadas de sus padres. Antes de las batallas elevaron oraciones y pidieron ayuda al Señor. Comprendían que la victoria no depende únicamente de las armas sino del favor divino. Así enfrentaron ejércitos superiores en número y obtuvieron importantes triunfos. La confianza del pueblo fue renovada y muchos volvieron a creer que la liberación era posible.
Capítulo 9
El gobernante que había perseguido al pueblo comenzó a experimentar grandes aflicciones. Su poder disminuyó y comprendió que ninguna autoridad humana puede actuar indefinidamente contra Dios. En medio de sus sufrimientos reconoció muchas de sus acciones injustas y reflexionó sobre los daños causados. Así quedó demostrado que los reyes más poderosos siguen siendo hombres sujetos al juicio del Altísimo. Ninguna riqueza, ejército o posición puede proteger a quien se enfrenta persistentemente contra la justicia divina.
Capítulo 10
Después de la derrota de los opresores y de la recuperación de Jerusalén, Judas Macabeo y sus compañeros se dedicaron a purificar el templo del Señor. Fueron derribados los altares profanos levantados por los paganos, removidas las impurezas introducidas en el santuario y restaurados los objetos destinados al servicio sagrado. El altar fue reconstruido y nuevamente se encendió el fuego para los sacrifícios. El pueblo contempló con alegría la restauración de la casa de Dios y elevó alabanzas al Altísimo por haber concedido liberación después de tantos años de aflicción. Se estableció una celebración para recordar aquellos acontecimientos y para que las generaciones futuras conservaran viva la memoria de la purificación del templo.
Sin embargo, los enemigos de Israel no permanecieron inactivos. Diversos pueblos vecinos continuaron organizando ataques contra Judea. Judas y sus hombres defendieron las ciudadas, protegieron a las familias y resistieron nuevas amenazas. En todas estas luchas el pueblo fue exhortado a confiar más en Dios que en la fuerza humana, reconociendo que la restauración alcanzada había sido posible únicamente por la misericordia del Señor.
Capítulo 11
Las guerras continuaron desarrollándose en la región y diversos gobernantes procuraron imponer nuevamente su autoridad sobre Judea. Se organizaron campañas militares para someter a los judíos y obligarlos a abandonar las costumbres heredadas de sus padres. Sin embargo, la resistencia permaneció firme. Las victorias obtenidas por Judas comenzaron a influir en las decisiones políticas de los gobernantes vecinos. Algunos comprendieron que prolongar el conflicto sólo produciría mayores pérdidas y buscaron acuerdos que permitieran alcanzar cierta estabilidad. Fueron enviados mensajes, se realizaron negociaciones y se discutieron condiciones para restablecer la paz. Aunque persistían tensiones y desconfianzas, muchos reconocieron que los judíos tenían derecho a vivir conforme a sus leyes y tradiciones. Así se abrió un período de relativa tranquilidad en medio de una época caracterizada por continuas guerras e incertidumbres.
Capítulo 12
Aun durante los tiempos de conflicto, Judas procuró mantener la fidelidad del pueblo a Dios. Antes de las batallas se realizaban oraciones y súplicas, reconociendo que la victoria depende del Altísimo. Después de algunos combates fueron encontrados hombres caídos que llevaban consigo objetos relacionados con prácticas prohibidas. Esto llevó a una profunda reflexión acerca de la importancia de la obediencia y de las consecuencias del pecado. El pueblo comprendió que la fidelidad debía mantenerse no sólo en público sino también en lo secreto. Judas reunió ofrendas y pidió que se realizaran oraciones por los muertos, manifestando esperanza en la misericordia de Dios. Los acontecimientos de aquellos días reforzaron la convicción de que toda acción tiene consecuencias y de que la justicia divina alcanza tanto a los vivos como a los muertos.
Capítulo 13
Los enemigos continuaron reuniendo ejércitos con la intención de destruir a Judea y someter nuevamente al pueblo. Grandes fuerzas avanzaron contra Israel confiando en la superioridad de sus números y en el poder de sus armas. Judas reunió a sus hombres y los exhortó a no dejarse dominar por el temor. Recordó las liberaciones concedidas por Dios en tiempos antiguos y afirmó que la victoria no depende de la cantidad de soldados sino del auxilio que viene del cielo. Antes de la batalla, el pueblo elevó oraciones y pidió misericordia al Senhor. Los combatientes marcharon con confianza, convencidos de que defendían la Ley, el templo y la herencia recibida de sus padres.
El enfrentamiento fue intenso, pero los enemigos fueron confundidos y obligados a retirarse. Muchos reconocieron que el resultado de aquella jornada no podía explicarse unicamente por la fuerza humana. Después de la victoria, el pueblo dio gracias a Dios y renovó su compromiso de permanecer fiel a los mandamientos. Comprendieron que cada triunfo debía conducirlos a una mayor obediencia y no a la soberbia. Porque el Señor exalta a quienes confían en Él, pero resiste a quienes se glorían en sus propias fuerzas.
Capítulo 14
En aquellos días surgieron nuevas intrigas políticas y diversos hombres buscaron obtener poder mediante acusaciones y engaños. Entre ellos apareció Nicanor, quien recibió autoridad para actuar contra Judas y sus seguidores. Muchos procuraban destruir la influencia alcanzada por quienes defendían la Ley. Sin embargo, también hubo hombres justos que permanecieron firmes aun en medio de las amenazas. Entre ellos fue recordado Razis, anciano respetado por su fidelidad a Israel. Había dedicado gran parte de su vida al servicio de su pueblo y era conocido por su amor a la justicia. Cuando sus enemigos intentaron capturarlo, prefirió enfrentar la muerte antes que caer en manos de quienes despreciaban los mandamientos. Su determinación fue recordada como ejemplo de valentía y fidelidad. Porque consideró más valioso conservar el honor delante de Dios que prolongar la vida mediante la vergüenza. Estos acontecimientos fortalecieron al pueblo y les recordaron que la verdadera grandeza no consiste en el poder político ni en la riqueza, sino en permanecer fiel cuando llegan los tiempos difíciles.
Nicanor continuó preparando planes contra Judea y amenazó con destruir el templo y acabar con quienes permanecían fieles a la Ley. Sus palabras llenaron de preocupación a muchos, pero Judas fortaleció el ánimo de sus hombres recordándoles que Dios continúa gobernando sobre las naciones. El pueblo se reunió para orar y pedir protección. Los sacerdotes elevaron súplicas delante del Señor y los combatientes se prepararon para enfrentar la amenaza que se acercaba. Judas habló acerca de las intervenciones divinas ocurridas en generaciones anteriores y exhortó a todos a confiar en la justicia del Altísimo. La batalla finalmente tuvo lugar y los enemigos fueron derrotados.
Nicanor cayó en combate y la amenaza que representaba desapareció. La noticia produjo gran alegría en Jerusalén y en toda Judea. El pueblo reconoció que el Señor había escuchado sus oraciones y había defendido nuevamente a quienes permanecían fieles.
Se estableció una celebración para recordar aquella liberación y para transmitir su memoria a las generaciones futuras. Así concluye el Segundo Libro de los Macabeos, mostrando que la fidelidad, la perseverancia y la confianza en Dios sostienen al hombre aun en medio de las pruebas más difíciles. Los reinos pasan, los gobernantes desaparecen y los conflictos terminan, pero la justicia del Señor permanece para siempre.

Libro de Enoc

Capítulo 1
Palabras de bendición pronunciadas por Enoc para los justos que vivirán en los tiempos de la tribulación y permanecerán fieles al Señor. El Altísimo vendrá con poder y gloria para ejecutar juicio sobre la tierra. Los montes serán sacudidos, las colinas se derretirán y toda la creación temblará delante de su presencia. Los impios darán cuenta de sus obras, de sus palabras y de toda injusticia cometida contra los mandamientos de Dios. Pero los justos recibirán paz, misericordia y bendición. El Señor protegerá a quienes permanecieron fieles y les concederá vida. Porque el juicio alcanzará a toda la humanidad y nada permanecerá oculto delante de los ojos del Altísimo.
Capítulo 2
Contemplad las obras de la creación y observad cómo todas cumplen fielmente el propósito para el cual fueron establecidas. El sol sigue su recorrido, la luna conserva sus ciclos y las estrellas permanecen en sus lugares sin apartarse de los mandamientos recibidos. Los vientos soplan según el orden establecido y las estaciones llegan en el tiempo señalado. Ninguna criatura se rebela contra las leyes impuestas por su Creador. Sólo el hombre se aparta con frecuencia de los caminos de la justicia. Por eso la creación misma sirve como testimonio contra quienes abandonan la verdad y rechazan la sabiduría.
Capítulo 3
Los árboles producen fruto en su tiempo y las semillas germinan conforme a la voluntad de Dios. Los campos se cubren de abundancia cuando llega la estación adecuada y la tierra ofrece alimento para todos los seres vivientes. Así se manifiesta la fidelidad del Señor sobre la creación. Sin embargo, muchos hombres contemplan estas cosas sin reconocer a quien las sostiene. El sabio observa las obras de Dios y aprende de ellas. El necio contempla los mismos acontecimientos y permanece indiferente. Porque el entendimiento comienza cuando el corazón reconoce la autoridad del Altísimo.
Capítulo 4
Las generaciones pasan unas tras otras, pero las obras de Dios permanecen firmes. Nada ocurre fuera de su conocimiento y ningún acontecimiento escapa a su gobierno. Los hombres nacen, envejecen y desaparecen, mientras la verdad continúa establecida para siempre. Muchos buscan grandeza entre los hombres y olvidan que toda gloria terrenal es pasajera. Quien construye su vida sobre la justicia permanece firme, pero quien confía únicamente en las cosas visibles termina decepcionado. Por eso el hombre debe buscar aquello que permanece más allá de los años y de las generaciones.
Capítulo 5
Bienaventurados los justos porque recibirán bendición. La tierra producirá abundancia para ellos y hallarán paz en los días determinados por Dios. Los impios, en cambio, verán frustrados sus caminos. La violencia, la mentira y la injusticia traerán juicio sobre quienes las practican.
Los pecadores acumulan riquezas pensando que permanecerán para siempre, pero sus bienes desaparecerán y sus obras serán examinadas. Los que aman la verdad heredarán la paz, mientras quienes persisten en el mal cosecharán aquello que sembraron. Porque el Señor recompensa a cada uno conforme a sus caminos y ninguna acción permanece oculta delante de Él.
Capítulo 6
En aquellos días algunos vigilantes descendieron sobre la tierra y abandonaron el lugar que les había sido asignado. Se apartaron del orden establecido por Dios y tomaron decisiones contrarias a su voluntad. Su rebelión produjo corrupción entre los hombres y trajo consecuencias que se extendieron por generaciones. Lo que había sido creado para permanecer en obediencia fue alterado por el orgullo y la desobediencia. Así comenzó una época de gran confusión sobre la tierra, en la cual muchos abandonaron los caminos rectos y siguieron enseñanzas que no procedían del Altísimo.

Capítulo 7

La corrupción aumentó entre los hombres y la violencia se extendió por toda la tierra. Los poderosos oprimían a los débiles y la injusticia se multiplicaba continuamente. La creación misma comenzó a sufrir las consecuencias de aquellas acciones. El derramamiento de sangre se hizo frecuente y el clamor de quienes sufrían ascendió delante del Señor. Los hombres olvidaron la rectitud y se entregaron a caminos que producían destrucción. Entonces fue anunciado que el juicio alcanzaría a quienes habían corrompido la tierra y que Dios restauraría el orden que había sido quebrantado.

Capítulo 8

El clamor de la tierra ascendió delante del Altísimo a causa de la violencia y de la corrupción que se habían multiplicado entre los hombres. Los justos sufrían mientras los impios prosperaban temporalmente. Entonces los santos que habitan delante de Dios intercedieron por la humanidad y presentaron sus súplicas delante del trono celestial. Nada de lo ocurrido permanecía oculto ante los ojos del Señor. Toda injusticia era conocida y toda obra realizada en secreto estaba registrada delante de Él. Fue anunciado que llegaría el tiempo en que los soberbios serían humillados y los justos hallarían liberación.

Capítulo 9

Los mensajeros del cielo contemplaron la condición de la tierra y observaron cómo la maldad se había extendido entre los hombres. La violencia llenaba las ciudadas, la verdad era despreciada y la corrupción avanzaba sin oposición. Los justos clamaban buscando ayuda y muchos se preguntaban hasta cuándo permanecería el sufrimiento. Entonces se anunció que el Señor había escuchado aquellas súplicas y que el juicio se acercaba. Ninguna generación permanece para siempre en su rebeldía sin enfrentar las consecuencias de sus actos. El tiempo de la paciencia divina tiene un propósito, pero también existe un tiempo señalado para la corrección.
Fue revelado que la maldad no permanecería eternamente. Los responsables de haber extendido la corrupción serían juzgados y los hombres contemplarían las consecuencias de apartarse de los caminos de Dios. La tierra sería purificada y el desorden introducido por la rebelión sería corregido. Los justos recibirían esperanza y los humildes encontrarían refugio. Aunque la aflicción parecía dominar aquellos días, la misericordia continuaba preservando a quienes permanecían fieles. Porque Dios no abandona a los que confían en Él ni olvida las lágrimas de quienes buscan la justicia.

Capítulo 11

En visión fui conducido para contemplar cosas ocultas a los hombres. Vi regiones apartadas, lugares preparados para distintos propósitos y dominios que permanecían fuera del conocimiento humano. Comprendí que la creación es más vasta de lo que los hombres imaginan y que muchas realidades permanecen reservadas hasta el tiempo señalado. Todo posee un orden establecido por Dios y cada cosa cumple la función que le fue asignada.
Así como la tierra tiene límitos, también los tienen los mares, los vientos y las estrellas. Nada existe sin propósito y nada permanece fuera del gobierno del Altísimo.

Capítulo 12

Me fueron mostrados secretos relacionados con los acontecimientos futuros y con las consecuencias de la desobediencia. Comprendí que la sabiduría no consiste únicamente en adquirir conocimiento, sino en caminar conforme a la voluntad de Dios. Muchos buscan descubrir misterios mientras descuidan la justicia. Otros desean comprender el futuro sin corregir sus propios caminos. Pero el verdad no se ha sucedido a la confidencia.
Quien teme al Señor recibe más sabiduría que quien acumula conocimientos sin rectitud. Porque el corazón humilde aprende continuamente, mientras el orgulloso permanece ciego a un cuando escucha la verdad.

Capítulo 13

Observé nuevamente las obras de la creación y contemplé cómo cada elemento cumple fielmente su función. Los astros recorren sus caminos, las estaciones se suceden unas a otras y la naturaleza permanece sujeta al orden establecido desde el principio. Nada de esto ourre por casualidad. Detrás de cada movimiento se encuentra la sabiduría del Creador. Los hombres cambian constantemente, pero las leyes establecidas por Dios permanecen firmes. Por eso quienes observan atentamente la creación pueden reconocer la grandeza de Aquel que la sostiene.

Capítulo 14

Me fue anunciado que muchas generaciones futuras olvidarían las enseñanzas recibidas y volverían a desviarse hacia caminos de injusticia. Sin embargo, también surgirían hombres rectos que conservarían la verdad y transmitirían la sabiduría a quienes vendrían después. Ningún tiempo carece completamente de testigos fieles. Aunque aumente la maldad, siempre existe un remanente que permanece firme delante de Dios. Estos hombres son semejantes a lámparas encendidas en medio de la oscuridad, porque conservan viva la esperanza y recuerdan a las generaciones futuras los caminos de la justicia.

Capítulo 15

Las generaciones futuras conocerán tiempos de confusión y de gran corrupción. Muchos abandonarán la verdad y seguirán caminos que parecen rectos ante los hombres, pero que conducen a la destrucción. Los impíos prosperarán por un tiempo y se burlarán de quienes buscan la justicia. Sin embargo, su aparente seguridad será pasajera. Porque el Señor observa todas las cosas y ha establecido un día para examinar las obras de cada hombre.
Los justos no deben desanimarse al contemplar la prosperidad temporal de los malvados. La fidelidad produce frutos que permanecen más allá de esta vida, mientras la injusticia termina consumiendo a quienes la practican.
No os dejéis engañar por las apariencias ni penséis que el juicio se ha olvidado. La creación entera da testimonio del poder de Dios y recuerda continuamente que existe un orden establecido por Él. Así como el sol sale cada día en el tiempo señalado y las estaciones cumplen su curso, también los decretos del Altísimo se cumplirán sin falta. Los hombres cambian, las naciones se levantan y desaparecen, pero la palabra de Dios permanece firme. Quienes perseveran en la justicia encontraran refugio, mientras quienes aman la violencia descubrirán que ninguna riqueza puede librarlos del día señalado.

Capítulo 17

Fui conducido para contemplar regiones ocultas y vi lugares preparados para distintos propósitos. Observé montañas, valles y profundidades cuya existencia es desconocida para la mayoría de los hombres. Cada lugar tenía limites establecidos y cada elemento cumpliía una función determinada. Comprendí que nada ha sido creado sin propósito y que incluso aquello que parece misterioso forma parte del orden dispuesto por Dios. El universo entero permanece sujeto a su autoridad y ninguna parte de la creación existe independentemente de su voluntad.

Capítulo 18

Vi los depósitos de los vientos, las fuentes de las aguas y los límites de los astros. Contemplé cómo los elementos obedecen fielmente las órdenes recibidas desde el principio. El fuego cumple su función, los mares respetan sus fronteras y las estrellas recorren sus caminos sin desviarse. Todo aquello me mostró que la obediencia forma parte del diseño original de la creación. Mientras las criaturas cumplen lo que les fue ordenado, el hombre muchas veces se aparta de la voluntad de su Creador. Por esta razón la sabiduría consiste en aprender nuevamente la obediencia que la creación manifiesta diariamente.

Capítulo 19

Me fueron mostradas las consecuencias de la rebelión y comprendí que toda desobediencia produce efectos que se extienden mucho más allá de quienes la practican. El pecado no afecta únicamente a quien lo comete, sino también a quienes lo rodean. Así como una pequeña chispa puede provocar un gran incendio, una sola acción injusta puede producir sufrimiento para muchos. Por ello el hombre sabio vigila sus caminos y procura caminar rectamente delante de Dios. La justicia fortalece a las generaciones futuras, mientras la maldad deja heridas que perduran por largo tiempo.

Capítulo 20

Me fueron revelados mensajeros encargados de diversas tareas dentro del orden establecido por Dios. Cada uno cumplía fielmente la responsabilidad que le había sido confiada. Nada actuaba por iniciativa propia ni fuera de los límites establecidos por el Altísimo. Esto me enseñó que el universo no se encuentra gobernado por el azar, sino por una sabiduría perfecta que sostiene todas las cosas. Así como en el cielo existe orden y obediencia, también los hombres son llamados a vivir conforme a los mandamientos recibidos.

Capítulo 21

Vi lugares destinados al juicio y comprendí que ninguna acción permanece olvidada. Los hombres suelen pensar que muchas de sus obras desaparecen con el paso del tiempo, pero delante de Dios todo permanece presente. Las palabras pronunciadas, las decisiones tomadas y las intenciones ocultas del corazón serán examinadas en el tiempo señalado. Los justos no deben temer esta realidad, porque la misericordia acompaña a quienes buscan sinceramente la verdad. Pero los impios descubrirán que ninguna mentira puede ocultarse eternamente delante del Juez de toda la creación.
Fui conducido a un lugar donde vi grandes cavidades preparadas para las almas de los hombres después de su partida de este mundo. Cada una estaba separada según la condición de quienes habitaban en ellas. Allí comprendí que existe una diferencia entre el destino de los justos y el de los impíos. Los que caminaron en rectitud aguardaban con esperanza el día señalado por Dios, mientras los que practicaron la injusticia permanecían esperando el juicio. Nada ocurre sin propósito delante del Altísimo y ninguna vida termina sin que sus obras sean consideradas. Los hombres suelen mirar únicamente los días presentes, pero Dios contempla el principio y el final de todas las cosas.

Capítulo 23

Entonces comprendí que el Señor gobierna sobre el tiempo y sobre las generaciones. Ninguna vida se prolonga más allá de los límites establecidos y ningún acontecimiento ocurre fuera de su conocimiento. Los hombres acumulan riquezas, construyen ciudadas y buscan dejar memoria de sí mismos, pero sus días pasan como sombra. La verdadera sabiduría consiste en emplear correctamente el tiempo concedido por Dios. Bienaventurado quien utiliza sus años para practicar la justicia, porque sus obras permanecen aun después de su partida. El impio puede parecer fuerte por un momento, pero su gloria desaparece rápidamente cuando llega el fin de sus días.

Capítulo 24

Vi un lugar lleno de árboles admirables y contemplé uno cuya belleza superaba a todos los demás. Su fragancia era agradable y su aspecto producía admiración. Me fue dicho que aquel árbol estaba reservado para el tiempo futuro y que sería entregado a los justos cuando llegara la restauración preparada por Dios. Entonces comprendí que muchas bendiciones permanecen ocultas hasta el momento señalado.
Los hombres suelen impacientarse porque desean recibir inmediatamente aquello que esperan, pero el Altísimo reserva sus dones para el tiempo perfecto. Nada de lo prometido será olvidado y ninguna palabra pronunciada por Dios quedará sin cumplimiento.

Capítulo 25

Me fue mostrado que los justos heredarán paz y que la creación será renovada cuando llegue el tiempo determinado. Las aflicciones presentes no permanecerán para siempre. El sufrimiento tiene un límite establecido, pero la recompensa preparada por Dios permanece mucho más allá de las pruebas temporales.
Por esta razón los hombres deben perseverar en la rectitud aun cuando los días sean difíciles. Quien abandona la verdad por temor a la aflicción pierde aquello que realmente tiene valor. Pero quien permanece fiel encontrará alegría cuando los tiempos sean cumplidos.

Capítulo 26

Observé montañas elevadas y regiones preparadas desde antiguo. Cada una poseía características particulares y todas formaban parte del orden establecido por Dios. La creación entera parecía proclamar la sabiduría del Creador. Los hombres contemplan muchas veces estas cosas sin detenerse a reflexionar acerca de su significado. Sin embargo, cada montaña, cada río y cada valle recuerdan que existe un poder superior sosteniendo todas las cosas. El universo no se mantiene por sí mismo, sino por la voluntad de Aquel que lo formó.

Capítulo 27

Comprendí que muchos de los lugares contemplados estaban relacionados con acontecimientos futuros y con juicios que aún no habían ocurrido. Dios conoce aquello que para los hombres permanece oculto. Las generaciones creen controlar su destino, pero los tiempos y las épocas permanecen bajo la autoridad del Altísimo. Los reinos se levantan, alcanzan grandeza y finalmente desaparecen. Los gobernantes ejercen autoridad por un tiempo y luego son reemplazados. Pero la justicia de Dios permanece inmutable. Quien edifica su vida sobre esa verdad posee un fundamento que no puede ser destruido.

Capítulo 28

Vi regiones donde el fuego parecía surgir desde las profundidades de la tierra. Aquellas visiones me recordaron la seriedad del juicio divino y las consecuencias de la maldad persistente. Muchos hombres consideran insignificantes sus acciones, pero toda decisión contribuye a formar el camino que recorren. El pecado produce destrucción porque se aparta de la fuente de la vida. La justicia, en cambio, conduce a la paz porque permanece unida a la voluntad de Dios. Por eso los hombres son llamados continuamente al arrepentimiento y a la corrección de sus caminos.

Capítulo 29

Me fueron mostradas fuentes de agua y regiones donde la creación manifestaba la abundancia de Dios. Así como existen lugares de juicio, también existen señales constantes de misericordia. El Señor no sostiene la creación únicamente mediante su poder, sino también mediante su bondad. Cada cosecha, cada estación favorable y cada día de vida recuerdan al hombre que continúa recibiendo beneficios inmerecidos. Por eso nadie debe endurecer su corazón ni interpretar la paciencia de Dios como indiferencia. La misericordia busca conducir al arrepentimiento y la bondad del Señor llama continuamente a los hombres hacia la verdad.

Capítulo 30

Observé los caminos por los cuales las aguas recorren la tierra y comprendí que todo sigue el orden establecido desde el principio. Los ríos avanzan hacia los mares, las fuentes brotan en los lugares señalados y las lluvias descienden conforme al tiempo determinado. Ninguna de estas cosas actúa por sí misma. Detrás de cada movimiento se encuentra la sabiduría del Creador. Así también la vida de los hombres transcurre dentro de límites establecidos por Dios. Muchos creen gobernar completamente su destino, pero el Altísimo dirige los tiempos y conoce el final desde el principio. Por ello el hombre prudente camina con humildad y reconoce que depende continuamente de la misericordia divina.

Capítulo 31

Me fueron mostrados los depósitos de los vientos y los lugares donde son preparados antes de recorrer la tierra. Cada uno cumple una función específica y ninguno se aparta de aquello que le fue ordenado. Los elementos obedecen con fidelidad, mientras los hombres muchas veces se rebelan contra los mandamientos recibidos. Sin embargo, aun en medio de la desobediencia humana, la creación continúa proclamando la grandeza de Dios. El cielo anuncia su poder y la tierra manifiesta su sabiduría. Quien contempla estas cosas con entendimiento aprende a confiar en el gobierno perfecto del Altísimo.

Capítulo 32

Continué observando las regiones ocultas de la creación y vi cómo todo permanece sostenido por la voluntad divina. Nada existe por casualidad y ninguna criatura fue colocada en su lugar sin propósito. Los hombres buscan respuestas en muchas direcciones, pero la verdadera comprensión comienza cuando reconocen al Creador. La sabiduría no consiste solamente en conocer hechos y acontecimientos, sino en comprender que toda la creación depende continuamente de Dios. Quien olvida esta verdad termina alejándose del camino recto.

Capítulo 33

Vi el recorrido de los astros y observé cómo cumplen fielmente sus ciclos. El sol aparece en el tiempo señalado, la luna sigue su curso y las estrellas permanecen ordenadas conforme a leyes que no cambian. Ninguna abandona el lugar que le fue asignado. Así comprendí que el orden es una expresión de la sabiduría divina. Los hombres suelen vivir en confusión porque se apartan de ese orden. Cuando abandonan la verdad aparecen la injusticia, la violencia y el sufrimiento. Pero quienes buscan la voluntad de Dios encuentran dirección para sus pasos.

Capítulo 34

Me fue mostrado que las generaciones futuras enfrentarán tiempos difíciles. Muchos rechazarán la sabiduría y seguirán caminos de corrupción. El amor por las riquezas crecerá, la verdad será despreciada y la justicia será considerada una carga por numerosos hombres. Sin embargo, aun en medio de aquellas circunstancias surgirán personas fieles que conservarán la enseñanza recibida. Ellos servirán como testimonio para quienes buscan la verdad. Porque Dios nunca deja de levantar hombres y mujeres que proclamó sus caminos en medio de la oscuridad.

Capítulo 35

Contemplé nuevamente la creación y comprendí que las obras de Dios permanecen firmes mientras las obras humanas son pasajeras. Los reinos cambian, las ciudadas desaparecen y las generaciones son olvidadas. Pero aquello que procede del Altísimo permanece para siempre. Por eso los hombres no deben construir su esperanza sobre aquello que es temporal. La verdadera seguridad se encuentra en la justicia, porque las riquezas pueden perderse y el poder puede desaparecer, pero quien permanece unido a Dios posee una herencia que no puede ser destruida.

Capítulo 36

Vi que muchas personas se preocupan por los acontecimientos presentes y olvidan considerar el destino final de sus vidas. Acumulan bienes, buscan reconocimiento y compiten por posiciones de autoridad, como si estas cosas pudieran permanecer eternamente. Pero los días del hombre son limitados y toda gloria terrenal termina desapareciendo.
Bienaventurado quien recuerda esta verdad mientras aún tiene tiempo para corregir sus caminos. La sabiduría enseña a vivir pensando no solamente en el presente, sino también en aquello que permanece después de esta vida.

Capítulo 37

Me fueron mostradas visiones acerca de los justos y de los impios. Observé que los caminos de ambos parecen mezclarse durante un tiempo, pero finalmente son separados. Los justos encuentran paz porque permanecen bajo la protección del Altísimo, mientras los impios descubren que sus obras producen consecuencias inevitables. Ningún hombre puede escapar indefinidamente a la justicia de Dios. Por esta razón es mejor soportar una aflicción temporal permaneciendo fiel que disfrutar de una prosperidad pasajera obtenida mediante la injusticia.

Capítulo 38

Los hombres malvados confían frecuentemente en su fuerza, en su riqueza y en sus influencias. Creen que estas cosas los protegerán de cualquier dificultad. Sin embargo, cuando llega el tiempo señalado, descubren que ninguna de ellas puede librarlos del juicio.
Los justos, en cambio, aunque muchas veces son despreciados por el mundo, poseen una esperanza que permanece firme. Su confianza no depende de las circunstancias ni de los cambios de la historia. Por ello permanecen estables incluso en medio de las pruebas más difíciles.

Capítulo 39

Vi a los justos reunidos delante del Señor y contempló la recompensa preparada para quienes permanecen fieles. Sus aflicciones habían terminado y la paz ocupaba el lugar del sufrimiento. Ninguna injusticia podía alcanzarlos y ninguna amenaza perturbaba ya su descanso. Comprendí que las pruebas de esta vida son temporales, pero las promesas de Dios permanecen para siempre. Los hombres observan el presente y muchas veces juzgan según las apariencias, pero el Altísimo contempla el resultado final de cada camino. Por eso los justos perseveran aun cuando atravesan dificultades, porque saben que la fidelidad no es en vano delante de Dios.
Me fueron mostrados mensajeros que cumplen distintas funciones conforme a la voluntad del Altísimo. Cada uno realizaba aquello que le había sido encomendado y ninguno actuaba fuera de los límites establecidos por Dios. Todo el universo parecía funcionar bajo un orden perfecto. Entonces comprendí que nada ocurre por azar y que incluso aquello que los hombres consideran confusión permanece bajo la autoridad divina. El Señor gobierna sobre los acontecimientos visibles e invisibles, y ninguna fuerza puede alterar los propósitos que El ha determinado desde el principio.

Capítulo 41

Observé cómo los hombres buscan constantemente aquello que consideran valioso. Algunos persiguen riquezas, otros poder y otros reconocimiento entre sus semejantes. Sin embargo, muchas de estas cosas desaparecen con rapidez.
Lo que hoy parece importante mañana puede ser olvidado. La verdadera riqueza consiste en adquirir sabiduría y caminar en justicia. Quien posee estas cosas conserva un tesoro que no puede ser destruido por el paso del tiempo. El hombre prudente comprende esta verdad y dirige su corazón hacia aquello que permanece.

Capítulo 42

La sabiduría fue presentada como un don precioso que muchos rechazan sin comprender su valor. Ella busca habitar entre los hombres, pero numerosos corazones prefieren seguir sus propios deseos. Por esta razón aumentan los errores, las divisiones y la injusticia. Donde falta sabiduría, la violencia encuentra lugar para crecer. Donde la verdad es despreciada, la confusión ocupa su lugar. Bienaventurados quienes reciben instrucción y aceptan la corrección, porque ellos encuentran dirección para sus pasos y evitan muchos sufrimientos.

Capítulo 43

Contemplé nuevamente las obras del cielo y observé la precisión con la que se desarrollan los movimientos de los astros. Nada se adelanta ni se retrasa. Todo ocurre conforme al orden establecido por Dios. Esta visión me recordó que los hombres también fueron llamados a vivir conforme a un propósito. Así como las estrellas no abandonan sus caminos, tampoco el hombre debería apartarse de los mandamientos recibidos. Cuando cada cosa permanece en el lugar que le corresponde, existe armonía. Cuando se abandona el orden establecido, aparecen las consecuencias de la desobediencia.

Capítulo 44

Me fue mostrado que muchas generaciones futuras olvidarían estas enseñanzas y volverían a repetir errores cometidos anteriormente. Los hombres suelen pensar que sus circunstancias son únicas, pero con frecuencia tropiezan en los mismos pecados que destruyeron a quienes vivieron antes que ellos. El orgullo continúa produciendo caída, la ambición sigue generando conflictos y la injusticia contínua causando sufrimiento. Sin embargo, también permanece la misericordia de Dios, siempre dispuesta a recibir a quienes se arrepienten y buscan nuevamente sus caminos.

Capítulo 45

Vi días futuros en los cuales la justicia sería restaurada y la verdad volvería a ocupar el lugar que le corresponde. Los impíos no permanecerían para siempre dominando la tierra. Llegaría el momento en que cada obra sería examinada y cada hombre recibiría conforme a sus acciones. Los justos encontrarían consuelo y los humildes serían levantados. La esperanza de los fieles no sería frustrada, porque el Señor recuerda a quienes perseveran a un cuando parecen olvidados por el mundo.
Me fue mostrada una figura llena de autoridad y justicia. Su presencia inspiraba reverencia y su misión estaba relacionada con el cumplimiento de los propósitos divinos. Se me hizo comprender que Dios prepara instrumentos para ejecutar sus planes en el tiempo señalado. Ninguna generación queda abandonada a sí misma. El Altísimo continúa actuando en la historia y dirige los acontecimientos hacia el cumplimiento de sus designios. Aunque los hombres muchas veces no perciban su obra, su mano permanece guiando el curso de las naciones.

Capítulo 47

Los justos elevaron sus oraciones delante de Dios y sus súplicas fueron escuchadas. Ninguna lágrima derramada por causa de la justicia fue ignorada. El clamor de quienes sufren injustamente asciende hasta la presencia del Altísimo. Muchas veces la respuesta parece tardar, pero el Señor actúa en el momento oportuno. Por eso el hombre no debe abandonar la esperanza cuando atraviesa dificultades. La paciencia forma parte de la fe, y quienes esperan en Dios descubren finalmente que ninguna confianza depositada en El resulta inútil.

Capítulo 48

En aquellos días la luz de los justos aumentaría y la esperanza de los fieles sería fortalecida. Los impíos continuarían confiando en sus riquezas y en su poder, pensando que nadie podía pedirles cuentas por sus acciones. Sin embargo, llegaría el tiempo en que toda soberbia sería humillada.
Los gobernantes injustos perderían su autoridad y quienes habían oprimido a otros descubrirían la fragilidad de sus propias fuerzas. Ningún hombre puede sostenerse eternamente por medio del poder humano. La verdadera seguridad procede únicamente de Dios. Por eso los justos permanecen firmes aun cuando parecen débiles, porque su confianza descansa en aquello que no puede ser destruido.

Capítulo 49

La sabiduría, la justicia y la misericordia proceden del Altísimo. Quien recibe estos dones encuentra dirección para su vida y fortaleza para enfrentar las pruebas. Los hombres suelen admirar la fuerza física, la riqueza o la inteligencia, pero ninguna de estas cosas tiene valor si está separada de la verdad. El corazón que teme a Dios posee una riqueza superior a todos los tesoros de la tierra. Por ello los justos buscan agradar al Señor antes que obtener reconocimiento entre los hombres. La verdadera grandeza consiste en permanecer fiel cuando nadie observa y en practicar la justicia aun cuando resulte difícil.

Capítulo 50

Vi que los tiempos futuros traerían grandes cambios para la humanidad. Muchos acontecimientos sacudirían a las naciones y pondrían a prueba el corazón de los hombres. Los justos serían fortalecidos mediante la sabiduría y los fieles recibirán entendimiento para permanecer firmes. La verdad sería preservada a un medio de la confusión y la esperanza continuaría a la vía entre quienes aman a Dios. Porque el Señor nunca abandona a los que confían en Él. Así como sostuvo a generaciones anteriores, también sostendrá a quienes permanezcan fieles en los tiempos venideros.

Capítulo 51

Llegará el día en que la justicia será plenamente manifestada y la creación contemplará el cumplimiento de los propósitos divinos. Aquello que parece oculto será revelado y aquello que fue torcido será corregido. Los justos recibirán paz y los impíos enfrentarán las consecuencias de sus acciones. Ninguna obra permanecerá sin respuesta y ningún sacrificio realizado por amor a la verdad será olvidado. El Altísimo gobierna sobre la historia y conduce todas las cosas hacia el cumplimiento de sus designios. Por esta razón el hombre debe perseverar en la rectitud aun cuando los resultados no sean visibles de inmediato.

Capítulo 52

Observé símbolos de poder representados por metales preciosos y grandes estructuras levantadas por los hombres. Muchos depositaban su confianza en estas cosas creyendo que los otorgarían seguridad permanente. Sin embargo, comprendí que todas las riquezas de la tierra son temporales.
El oro y la plata no pueden salvar al hombre cuando llega el tiempo del juicio. Las posesiones materiales tienen utilidad limitada y desaparecen con el paso de los años. Sólo la justicia permanece.
Quien edifica su vida sobre la verdad posee un fundamento más firme que quien acumula grandes tesoros.

Capítulo 53

Vi a los poderosos de la tierra preocupados por conservar sus posiciones y defender sus intereses. Muchos utilizaban la violencia para mantener su dominio y despreciaban a quienes consideraban inferiores. Pero el juicio de Dios alcanza tanto a los pequeños como a los grandes. Ninguna posición de autoridad puede proteger a quien practica la injusticia. Los gobernantes son llamados a ejercer su responsabilidad con rectitud, porque toda autoridad es temporal y cada hombre deberá rendir cuentas por la forma en que utilizó aquello que le fue confiado.

Capítulo 54

Contemplé nuevamente escenas relacionadas con el juicio y comprendí que la justicia divina no es arbitraria. Cada consecuencia corresponde a las decisiones tomadas por los hombres. El pecado produce destrucción porque se opone al orden establecido por Dios. La obediencia produce vida porque permanece unida a la fuente de toda bondad. Los hombres suelen culpar a otros por sus sufrimientos, pero muchas veces las dificultades son el resultado de decisiones tomadas libremente. La sabiduría consiste en reconocer esta realidad y corregir el rumbo antes de que sea demasiado tarde.

Capítulo 55

El Señor continúa gobernando sobre las naciones y sobre los acontecimientos de la historia. Los imperios aparecen y desaparecen, las fronteras cambian y los gobernantes son reemplazados. Sin embargo, el propósito de Dios permanece inalterable. Ninguna fuerza humana puede impedir aquello que él ha determinado. Por eso los justos no deben temer cuando contemplan cambios o conflictos entre las naciones. La historia permanece bajo la autoridad del Altísimo y todo será finalmente dirigido hacia el cumplimiento de su voluntad.

Capítulo 56

Las naciones continuarán levantándose unas contra otras y los pueblos buscarán extender su dominio mediante la fuerza. Los gobernantes confiarán en sus ejércitos, en sus riquezas y en sus estrategias, creyendo que pueden asegurar su futuro mediante el poder humano. Sin embargo, la historia demuestra que ningún reino permanece para siempre. Aquellos que hoy parecen invencibles mañana desaparecen, mientras la palabra de Dios continúa firme. Los justos observarán estos acontecimientos y comprenderán que la verdadera seguridad no se encuentra en las estructuras humanas sino en la fidelidad del Alfísimo. Por ello no deben dejarse dominar por el temor cuando contemplen conflictos y cambios en las naciones.

Capítulo 57

Vi cómo los hombres son reunidos por sus decisiones y separados por sus obras. Cada uno sigue el camino que ha elegido y finalmente alcanza el destino correspondiente a sus acciones. La justicia atrae bendición y la maldad produce destrucción. Aunque muchas veces ambos caminos parecen mezclarse durante un tiempo, finalmente se hace evidente la diferencia entre ellos. Los justos perseveran porque conocen el valor de la verdad, mientras los impíos continúan alejándose de ella hasta experimentar las consecuencias de sus propias decisiones. Así se manifiesta la sabiduría de Dios en el gobierno de la historia.

Capítulo 58

Bienaventurados los que aman la justicia y permanecen fieles en medio de la prueba. Su recompensa no depende de las circunstancias presentes ni de la aprobación de los hombres. Muchas veces son despreciados, perseguidos o ignorados, pero su esperanza permanece firme porque está fundamentada en las promesas de Dios. La paz preparada para ellos supera cualquier sufrimiento temporal. Los años pasan, las dificultades terminan y las generaciones cambian, pero la recompensa reservada para quienes perseveran permanece inalterable. Por ello el hombre sabio no abandona la verdad por obtener ventajas pasajeras.

Capítulo 59

Contemplé nuevamente los misterios de la creación y observé cómo los elementos obedecen fielmente al Creador. Los vientos conocen sus caminos, las aguas respetan sus límites y los cielos cumplen los ciclos establecidos desde el principio. Todo esto me enseñó que el orden forma parte de la naturaleza misma de la creación. El desorden surge cuando los hombres se apartan de la voluntad de Dios. Así como la armonía sostiene el universo visible, la obediencia sostiene la vida espiritual del hombre. Quien vive conforme a la verdad encuentra estabilidad, mientras quien rechaza la sabiduría experimenta confusión.

Capítulo 60

Me fueron mostradas grandes manifestaciones del poder divino sobre la creación. Comprendí que el mar, la tierra y todas las criaturas permanecen bajo la autoridad del Altísimo. Ninguna fuerza natural actúa independentemente de Él. Aquello que para los hombres parece inmenso y poderoso continúa siendo una pequeña parte de la obra de Dios. Por eso el hombre no debe llenarse de orgullo ni creer que controla completamente su entorno. Toda vida depende continuamente de la misericordia divina y toda criatura existe porque Dios sostiene su existencia.

Capítulo 61

Los justos fueron llamados a permanecer firmes y a prepararse para los tiempos determinados por Dios. La fidelidad no consiste solamente en creer, sino también en perseverar cuando aparecen las dificultades. Muchos comienzan bien y luego abandonan el camino, pero quienes permanecen hasta el final reciben bendición. La paciencia es una expresión de la fe. El hombre que confía verdaderamente en Dios continúa caminando aun cuando no comprende completamente aquello que sucede a su alrededor. Así crece la fortaleza espiritual y así madura el carácter de quienes aman la verdad.

Capítulo 62

Llegará el día en que los poderosos de la tierra reconocerán la fragilidad de su autoridad. Aquellos que confiaron únicamente en su posición, en su riqueza o en su influencia descubrirán que ninguna de estas cosas puede sostenerlos eternamente. Los hombres suelen olvidar que son temporales y viven como si nunca fueran a rendir cuentas por sus acciones. Pero el tiempo revela la realidad de cada corazón. Los justos hallarán consuelo porque permanecieron fieles, mientras quienes practicaron la injusticia comprenderán demasiado tarde el valor de la verdad. Por ello es mejor buscar la sabiduría ahora que lamentar después las oportunidades perdidas.

Capítulo 63

Muchos reflexionarán acerca de sus decisiones cuando contemplen las consecuencias de sus caminos.
Reconocerán que despreciaron advertencias, rechazaron correcciones y persiguieron cosas que finalmente no pudieron satisfacerlos. Entonces comprenderán que la verdadera riqueza consistía en conocer a Dios y caminar conforme a sus mandamientos. La sabiduría estuvo disponible para ellos, pero prefirieron seguir otros caminos. Esta comprensión servirá como testimonio para las generaciones futuras, mostrando que ninguna ganancia obtenida mediante la injusticia puede compararse con la paz que acompaña a quienes permanecen en la verdad.

Capítulo 64

Los acontecimientos futuros permanecen bajo la autoridad de Dios. Los hombres realizan planes, levantan reinos y buscan asegurar su permanencia, pero el resultado final continúa dependiendo de la voluntad del Altísimo. Ninguna generación puede alterar aquello que ha sido establecido desde el principio. Los justos comprenden esta verdad y viven con humildad, reconociendo que sus días están en manos de Dios. Los impíos, en cambio, actúan como si fueron dueños absolutos de su destino. Por esta razón tropiezan repetidamente con las consecuencias de su orgullo. Bienaventurado quien aprende a depender del Señor y no de su propia fuerza.

Capítulo 65

Vi cómo la corrupción de los hombres produjo consecuencias que se extendieron por toda la tierra. Ningún pecado permanece aislado. Las acciones de una generación afectan a las siguientes y muchas veces los errores de unos producen sufrimiento para otros. Sin embargo, también la justicia produce fruto más allá de quien la practica. Un hombre fiel puede convertirse en bendición para generaciones enteras.
Por ello cada persona debe considerar cuidadosamente sus caminos. El bien y el mal no terminan únicamente en quien los realiza, sino que continuan influyendo mucho tiempo después.

Capítulo 66

La creación permanece como testimonio constante del poder de Dios. Los mares obedecen sus límites, las montañas permanecen firmes y los cielos siguen el orden establecido desde el principio. Todo esto recuerda a los hombres que existe una autoridad superior a ellos. Muchos se esfuerzan por explicar las obras visibles de la creación mientras ignoran al Creador. Pero la verdadera sabiduría consiste en reconocer la mano de Dios detrás de todas las cosas. Quien comprende esto encuentra reverencia y gratitud en su corazón.

Capítulo 67

Me fueron mostradas escenas relacionadas con el juicio y con la purificación de la tierra. Comprendí que Dios no ejecuta sus juicios movido por ira descontrolada, sino por perfecta justicia. Así como un agricultor elimina aquello que destruye su cosecha, también el Señor corrige aquello que corrompe su creación. La maldad no permanecerá para siempre y la violencia no dominará eternamente a los hombres. Llegará el tiempo en que la verdad ocupará nuevamente el lugar que le corresponde y la justicia será establecida con plenitud.

Capítulo 68

Muchos secretos fueron revelados a quienes no debían recibirlos y gran parte de la corrupción surgió cuando la sabiduría fue utilizada para fines equivocados. El conocimiento separado de la obediencia se convierte en instrumento de destrucción. Por esta razón el hombre debe buscar no solamente aprender, sino también vivir conforme a la verdad. La verdadera sabiduría no produce orgullo, sino humildad. No conduce a la rebelión, sino a la obediencia. Quien utiliza el conocimiento para exaltarse termina alejándose de Dios, pero quien lo emplea para servir encuentra bendición.

Capítulo 69

Las fuerzas de la maldad procuran continuamente apartar a los hombres de los caminos rectos. Utilizan el engaño, la ambición, el orgullo y el deseo desordenado para producir corrupción. Sin embargo, ninguna de estas cosas puede prevalecer eternamente contra los propósitos de Dios. Los justos son llamados a permanecer vigilantes y a examinar constantemente sus corazones.
La batalla más importante no se libra únicamente en el exterior, sino también dentro del hombre. Por ello la pureza, la humildad y la obediencia son necesarias para permanecer firmes.

Capítulo 70

Llegó el momento en que fui separado de los hombres para contemplar más plenamente las realidades celestiales. Comprendí que la vida terrenal es breve y que los años pasan con rapidez. Aquello que parece importante durante un tiempo pronto desaparece.
Pero las cosas relacionadas con Dios permanecen para siempre. Por esta razón el hombre debe aprender a mirar más allá de las preocupaciones inmediatas y considerar aquello que posee valor eterno. Quien vive únicamente para el presente termina perdiendo de vista el verdadero propósito de su existencia.

Capítulo 71

Contemplé la gloria de Dios y comprendí que ninguna palabra humana puede describir plenamente su grandeza. Los cielos proclaman su poder, la creación anuncia su sabiduría y las generaciones testifican acerca de sus obras. Él es justo en todos sus caminos, misericordioso con quienes lo buscan y fiel a todas sus promesas. Los justos encontrarán paz en su presencia y los que perseveran en la verdad recibirán la recompensa preparada desde antiguo. Así concluyen las visiones de Enoc, mostrando que la historia se dirige hacia el cumplimiento de los propósitos divinos, que la justicia prevalecerá sobre la maldad y que la fidelidad a Dios nunca resulta inútil.

Capítulo 3

Después de haber sido completada la creación, Dios formó al hombre del polvo de la tierra y le concedió vida. Lo colocó en un lugar preparado para él y le permitió contemplar las maravillas de la obra creada. El hombre recibió autoridad sobre los seres vivientes y fue llamado a vivir en obediencia delante de su Creador. También fue formada la mujer para acompañarlo y compartir la responsabilidad encomendada por Dios. Ambos vivían en armonía mientras permanecían dentro de los límites establecidos por los mandamientos recibidos.
La bendición acompañaba sus días y la paz gobernaba toda la creación. Sin embargo, la obediencia era necesaria para conservar aquella condición. Porque la libertad otorgada por Dios incluía la responsabilidad de elegir entre permanecer en sus caminos o apartarse de ellos.

Capítulo 4

Las generaciones comenzaron a multiplicarse sobre la tierra. Fueron recordados los primeros hombres, sus descendientes y los años de sus vidas. Algunos caminaron en justicia y buscaron agradar a Dios, mientras otros se apartaron progresivamente de la verdad. Entre ellos destacó Enoc, quien fue conocido por su fidelidad y por su constante comunión con el Altísimo. Aprendió sabiduría, observó los tiempos establecidos por Dios y enseñó a los hombres acerca de la justicia. Su vida sirvió como ejemplo para quienes deseaban caminar rectamente. Las generaciones continuaron sucediéndose unas a otras, mostrando cómo las decisiones de cada hombre producen consecuencias que alcanzan a quienes vienen después.
La maldad comenzó a extenderse sobre la tierra y muchos abandonaron los caminos de Dios. La violencia aumentó entre los hombres y la corrupción se multiplicó en numerosas regiones. Entonces fue anunciado que llegaría un tiempo de juicio para corregir aquella situación. Noé fue hallado justo entre su generación y recibió instrucciones para prepararse para los acontecimientos venideros. Mientras otros continuaban viviendo sin considerar las advertencias, él obedeció aquello que le había sido ordenado. Así quedó demostrado que la obediencia muchas veces exige actuar con fe antes de que los resultados sean visibles. Los hombres suelen ignorar las advertencias hasta que llegan las consecuencias de sus acciones.

Capítulo 6

El diluvio cubrió la tierra y puso fin a la generación que había llenado el mundo de violencia. Sin embargo, Dios preservó a Noé y a su familia para dar continuidad a la humanidad. Cuando las aguas disminuyeron, la tierra comenzó nuevamente a poblarse. Fueron establecidos pactos y recordatorios para las generaciones futuras. El arco colocado en las nubes serviría como señal de la misericordia divina y como recordatorio de las promesas realizadas por Dios. Aunque el juicio había sido severo, también había quedado manifiesta la compasión del Señor al preservar vida para el futuro.

Capítulo 7

Los hijos de Noé se multiplicaron y dieron origen a numerosos pueblos y naciones. Cada familia ocupó distintas regiones de la tierra y comenzaron a desarrollarse nuevas generaciones. Fueron distribuidos territorios y establecidos límites entre los pueblos. A medida que aumentaba la población, también crecían las diferencias entre las distintas familias humanas. Sin embargo, todos compartían un mismo origen y una misma responsabilidad delante de Dios. Las generaciones posteriores debían recordar las lecciones aprendidas por quienes habían sobrevivido al diluvio y evitar repetir los errores que habían producido tanta destrucción.

Capítulo 8

Las naciones continuaron expandiéndose y organizándose. Surgieron ciudadas, gobernantes y nuevas formas de convivencia. Algunos hombres buscaron honrar a Dios, mientras otros comenzaron nuevamente a desviarse de los caminos rectos. La prosperidad llevó a muchos a confiar más en sus propias capacidades que en la providencia divina. Así aparecieron nuevas formas de orgullo y rebelión. La historia demostró una vez más que el hombre tiende a olvidar rápidamente las lecciones del pasado cuando experimenta comodidad y abundancia. Por ello fue necesario recordar continuamente los mandamientos y las enseñanzas transmitidas por los padres.

Capítulo 9

Con el paso del tiempo aumentó la ambición entre los hombres. Muchos buscaron engrandecer sus nombres y construir obras destinadas a perpetuar su memoria. La unidad que podría haber sido utilizada para el bien fue empleada para propósitos nacidos del orgullo. Los hombres comenzaron a confiar excesivamente en sus proyectos y a olvidar que toda verdadera grandeza procede de Dios. Cuando la soberbia domina el corazón, incluso las mejores capacidades terminan siendo utilizadas incorrectamente. Por esta razón el Altísimo interviene para recordar a las generaciones que ninguna obra humana puede ocupar el lugar que corresponde al Creador.

Capítulo 10

Después de estos acontecimientos, los pueblos continuaron dispersándose por distintas regiones. Cada nación desarrolló costumbres propias y siguió caminos diferentes. Algunas conservaron parte de las enseñanzas recibidas por los antiguos, mientras otras se alejaron progresivamente de ellas. Sin embargo, la misericordia de Dios continuó abrando en medio de las generaciones. Aun cuando muchos se apartaban, siempre permanecían hombres y mujeres dispuestos a buscar la verdad. Por medio de ellos se preservó el conocimiento del Altísimo y se mantuvo viva la esperanza de que las futuras generaciones volverían a caminar conforme a sus mandamientos.
Estas son las generaciones que descendieron de Sem. Entre sus descendientes fue preservado el conocimiento del Dios verdadero y continuó la transmisión de las enseñanzas recibidas por los antiguos. Los años pasaban y las naciones se multiplicaban sobre la tierra. Algunos conservaron el recuerdo de los juicios ocurridos en tiempos de Noé, mientras otros comenzaron a olvidarlos. A medida que aumentaba la distancia entre las generaciones, muchos se apartaban nuevamente de los caminos de la justicia. Sin embargo, Dios continuaba guiando la historia conforme a sus propósitos y preparando acontecimientos que influirían sobre numerosas generaciones futuras.

Capítulo 12

En aquellos días surgió Abram. Desde su juventud observó las costumbres de los pueblos y comenzó a cuestionar la idolatría practicada por quienes lo rodeaban. Contempló el cielo, las estrellas, la luna y el sol, comprendiendo que ninguna de estas cosas podía ser el verdadero Dios. Reflexión acerca del orden de la creación y reconoció que debía existir un Creador superior a todas las obras visibles. Mientras muchos seguían tradiciones heredadas sin examinarlas, Abram buscó sinceramente la verdad. Su corazón se inclinó hacia el conocimiento del Altisimo y comenzó a apartarse de las prácticas falsas que dominaban a su generación.

Capítulo 13

El Señor observó la sinceridad de Abram y comenzó a dirigir sus pasos. Mientras otros buscaban seguridad en ídolos fabricados por manos humanas, Abram aprendió a confiar en Dios. La sabiduría creció en su corazón y comprendió que la verdadera bendición no procede de las imágenes ni de los astros, sino del Creador de todas las cosas. A medida que avanzaban los años, su fe se fortalecía y su entendimiento aumentaba. Así fue preparado para recibir las promesas que más adelante influirían sobre numerosas generaciones.

Capítulo 14

Dios llamó a Abram y le ordenó abandonar la tierra de sus padres para dirigirse hacia el lugar que le sería mostrado. Esta orden exigía confianza y obediencia. Abram no conocía completamente el destino final de su viaje, pero decidió seguir la dirección recibida. Abandonó aquello que le resultaba familiar y emprendió un camino guiado por la fe. Su ejemplo mostró que muchas veces la obediencia requiere avanzar aun cuando no se posee toda la información acerca del futuro. La confianza en Dios se demuestra mediante acciones concretas y no solamente mediante palabras.

Capítulo 15

Mientras Abram recorria nuevas regiones, el Señor confirmó las promesas que le había realizado. Le fue anunciado que su descendencia se multiplicaría y que grandes bendiciones surgirían a través de ella. Aunque las circunstancias presentes parecían hacer difícil el cumplimiento de aquellas palabras, Abram continuó creyendo. Su fe no se apoyaba unicamente en aquello que podía ver, sino en la fidelidad de Aquel que había realizado la promesa. Así aprendió que el tiempo de Dios muchas veces es diferente al tiempo esperado por los hombres.

Capítulo 16

Surgieron conflictos entre distintos pueblos y gobernantes de la región. Las guerras y disputas eran frecuentes, y muchas naciones procuraban aumentar su poder mediante la conquista. En medio de estas circunstancias, Abram demostró prudencia y valentía. Defendió a quienes estaban bajo su cuidado y actuó conforme a principios de justicia. Comprendió que la bendición recibida no debía producir orgullo, sino responsabilidad. Así continuó creciendo tanto en fe como en sabiduría.

Capítulo 17

El Señor renovó su alianza con Abram y confirmó nuevamente las promesas relacionadas con su descendencia. Le fueron entregadas señales destinadas a recordar permanentemente el pacto establecido. Estas señales servirían como testimonio para las generaciones futuras y recordarían la relación especial entre Dios y el pueblo que surgiría de aquellas promesas. La alianza no dependía únicamente de esfuerzos humanos, sino de la fidelidad divina. Por ello Abram fue llamado a caminar en integridad delante del Señor y a enseñar estos principios a quienes vendrían después de él.

Capítulo 18

Los años continuaron avanzando y las promesas comenzaron a acercarse a su cumplimiento. Abram aprendió a esperar con paciencia y a confiar incluso cuando las circunstancias parecían contrarias. Comprendió que Dios actúa conforme a sus tiempos y que ninguna de sus palabras cae al vacío. La historia de su vida se convirtió en ejemplo para las generaciones futuras, mostrando que la fe perseverante produce fruto aun después de largos períodos de espera. Así quedó establecido que quienes confían en Dios pueden caminar con esperanza incluso cuando todavía no ven el cumplimiento completo de aquello que les fue prometido.

Capítulo 19

La maldad había aumentado en diversas ciudadas y la corrupción dominaba a muchos pueblos. Los hombres actuaban siguiendo sus propios deseos y despreciaban la justicia. La violencia se había vuelto común y la verdad era rechazada. Entonces fue anunciado que aquellas ciudadas enfrentarían juicio por causa de sus acciones.
Sin embargo, aun en medio de aquella situación, Dios mostró misericordia hacia quienes procuraban caminar rectamente. Porque el Señor distingue entre el justo y el impío, y conoce los corazones de quienes permanecen fieles aun cuando viven rodeados de corrupción.

Capítulo 20

Después de estos acontecimientos, Abraham continuó recorriendo distintas regiones conforme a la dirección recibida de Dios. Su experiencia le enseñó repetidamente que la protección divina acompañó a quienes confían en Él. Aunque enfrentó dificultades, incertidumbres y desafíos, ninguna de estas cosas pudo impedir el cumplimiento de las promesas establecidas por el Altísimo. Las generaciones futuras contemplarían su ejemplo y aprenderían que la fe, la obediencia y la perseverancia producen frutos que muchas veces alcanzan mucho más allá de la vida de quien las practica.

Capítulo 21

Abraham instruó a Isaac acerca de los caminos del Señor. Le enseñó la importancia de la justicia, la misericordia y la obediencia. Le recordó las promesas recibidas y la necesidad de conservarlas mediante una vida recta. No debía seguir las costumbres corruptas de los pueblos vecinos ni dejarse influenciar por prácticas contrarias a los mandamientos. La sabiduría debía transmitirse de generación en generación para que el conocimiento de Dios permaneciera vivo entre sus descendientes. Abraham comprendía que las riquezas pueden perderse y los reinos desaparecer, pero la enseñanza de la verdad produce fruto mucho después de la muerte de quien la transmite.

Capítulo 22

Dios puso a prueba la fe de Abraham y le pidió demostrar la profundidad de su confianza. Abraham obedeció sin rebelarse, convencido de que el Señor permanece fiel a un cuando sus mandamientos parecen difíciles de comprender. Su disposición reveló un corazón completamente entregado a Dios. La prueba no fue establecida para destruirlo, sino para manifestar públicamente la sinceridad de su fe. Así quedó demostrado que la verdadera confianza no depende de circunstancias favorables, sino de la convicción de que Dios actúa siempre con justicia y sabiduría.

Capítulo 23

Después de estas cosas, Abraham continuó sus días contemplando el crecimiento de su descendencia y el cumplimiento progresivo de las promesas recibidas. Alcanzó una edad avanzada y observó cómo las generaciones comenzaban a multiplicarse. Comprendió que muchas de las palabras anunciadas por Dios se cumplirían después de su muerte. Esto le enseñó que algunas promesas requieren varias generaciones para manifestarse plenamente. El hombre justo trabaja durante su vida sabiendo que parte del fruto será recogido por quienes vendrán después.

Capítulo 24

Abraham llegó al final de sus días después de una larga vida. Fue recordado por su fe, por su obediencia y por la confianza que mantuvo en Dios a través de numerosas pruebas. Sus descendientes conservaron la memoria de sus enseñanzas y continuaron transmitiendo las promesas relacionadas con su familia. Aunque su vida terrenal concluyó, la influencia de sus decisiones continuó extendiéndose sobre las generaciones futuras. Así quedó demostrado que la fidelidad de un hombre puede producir bendición durante siglos.

Capítulo 25

Isaac ocupó el lugar que antes había tenido Abraham como cabeza de la familia. Procuró caminar conforme a las enseñanzas recibidas y conservar la alianza establecida por Dios. Durante sus días continuó creciendo la descendencia prometida y se fortalecieron las relaciones entre las distintas ramas familiares. Sin embargo, también comenzaron a surgir diferencias y desafíos que más adelante influirían sobre el desarrollo de las generaciones futuras. La historia demostró nuevamente que cada generación recibe una herencia espiritual que debe preservar y transmitir.

Capítulo 26

Isaac permaneció fiel a los mandamientos y procuró vivir en paz con quienes lo rodeaban. Aunque enfrentó conflictos relacionados con tierras, recursos y convivencia con otros pueblos, evitó actuar movido por la violencia innecesaria. Comprendió que muchas disputas pueden resolverse mediante prudencia y paciencia. Su ejemplo mostró que la fortaleza no consiste solamente en vencer enemigos, sino también en conservar la paz cuando resulta posible hacerlo sin abandonar la justicia.

Capítulo 27

Los hijos de Isaac crecieron y comenzaron a manifestar diferencias de carácter y conducta. Cada uno siguió inclinaciones distintas, produciendo situaciones que afectarían profundamente a las generaciones posteriores. Las decisiones tomadas durante la juventud comenzaron a mostrar sus consecuencias. La historia de esta familia enseñó que las elecciones personales no afectan únicamente a quien las realiza, sino también a numerosos descendientes. Por ello la sabiduría debe buscarse desde temprano y la obediencia debe cultivarse antes de que aparezcan las grandes pruebas.

Capítulo 28

Jacob recibió enseñanzas acerca de la importancia de permanecer fiel a Dios. Fue exhortado a conservar las tradiciones transmitidas por Abraham e Isaac y a no apartarse de los mandamientos. Comprendió que las promesas recibidas estaban vinculadas a una responsabilidad espiritual. No bastaba con pertenecer a una familia determinada; era necesario caminar personalmente en obediencia. Así comenzó a prepararse para los acontecimientos que marcarían el resto de su vida.

Capítulo 29

Las circunstancias llevaron a Jacob lejos de la tierra donde había crecido. Durante este período experimentó cambios, desafíos y nuevas responsabilidades. Aprendió a depender más profundamente de Dios y a reconocer su dirección en medio de situaciones complejas. Los años de trabajo, esfuerzo y espera moldearon su carácter. Muchas veces los propósitos divinos se desarrollan a través de procesos prolongados que producen madurez y entendimiento en quienes los atravesan.

Capítulo 30

La familia de Jacob continuó creciendo y las generaciones comenzaron a multiplicarse. Surgieron alegrías, dificultades, reconciliaciones y conflictos que formaron parte del desarrollo de la nación futura. Cada hijo desempeñaría un papel importante en los acontecimientos venideros. Dios continuaba guiando la historia aun cuando los hombres no comprendían completamente el propósito de cada situación. Así quedó establecido el fundamento de una descendencia que tendría gran importancia para las generaciones futuras.

Capítulo 31

Jacob continuó instruyendo a su familia acerca de los caminos del Señor. Les recordó las enseñanzas recibidas de Abraham e Isaac y les exhortó a no mezclarse con las prácticas corruptas de los pueblos vecinos. La bendición de Dios debía ser considerada más valiosa que cualquier riqueza material. Por ello los hijos fueron llamados a vivir con justicia, respetar los mandamientos y conservar la memoria de las obras realizadas por el Altísimo. Las generaciones futuras dependerían de la fidelidad con que estas enseñanzas fueron transmitidas.

Capítulo 32

Durante aquellos días Jacob reflexionó acerca de los acontecimientos que habían marcado su vida. Recordó los tiempos de prueba, las promesas recibidas y la protección experimentada a lo largo de los años. Comprendió que muchas situaciones difíciles habían servido para prepararlo para responsabilidades mayores. Lo que en ciertos momentos parecia una aflicción terminó convirtiéndose en instrumento de crecimiento y aprendizaje. Así reconoció que la providencia de Dios actúa incluso cuando los hombres no comprenden completamente sus propósitos.

Capítulo 33

La descendencia de Jacob continuó multiplicándose y las familias comenzaron a ocupar distintos lugares dentro de la tierra. Cada generación recibía la responsabilidad de conservar las enseñanzas heredadas y transmitirlas a quienes vendrían después. Sin embargo, también aparecieron desafíos relacionados con la convivencia, las diferencias personales y las decisiones individuales. Estas situaciones demostraron que la unidad requiere esfuerzo, humildad y compromiso con la verdad. La paz no surge automáticamente, sino que debe ser cultivada mediante la justicia y el respeto mutuo.

Capítulo 34

Algunos acontecimientos produjeron conflictos entre distintos grupos familiares. Surgieron tensiones relacionadas con el honor, la responsabilidad y las decisiones tomadas por determinados miembros de la familia. Estas situaciones dejaron en evidencia las consecuencias de actuar impulsivamente y sin sabiduría. Muchas veces una sola acción precipitada produce efectos que alcanzan a numerosas personas. Por ello fue recordada la importancia de buscar consejo, actuar con prudencia y considerar cuidadosamente las consecuencias antes de tomar decisiones importantes.

Capítulo 35

Jacob continuó fortaleciendo la vida espiritual de su familia. Eliminó elementos relacionados con prácticas ajenas a la adoración verdadera y procuró dirigir nuevamente el corazón de todos hacia Dios. Comprendió que la prosperidad material carece de valor cuando el hombre se aparta de los caminos rectos. Por esta razón insistió en la necesidad de conservar la pureza espiritual y de evitar toda forma de idolatría. La fidelidad debía ocupar el primer lugar por encima de cualquier otra consideración.

Capítulo 36

Fueron registradas las generaciones relacionadas con Esáu y sus descendientes. Sus familias crecieron, se multiplicaron y dieron origen a distintos pueblos. Surgieron gobernantes, territorios y estructuras políticas que se desarrollaron con el paso del tiempo.
Estas genealogías mostraban cómo las decisiones tomadas por una generación continúan produciendo efectos durante muchas otras. Ninguna vida permanece aislada de la historia. Cada familia participa de un desarrollo que se extiende mucho más allá de los años de una sola persona.

Capítulo 37

Los hijos de Jacob continuaron creciendo y asumiendo responsabilidades dentro de la familia. Cada uno poseía características particulares y desempeñaría un papel específico en los acontecimientos futuros. Jacob observaba atentamente el desarrollo de sus hijos y procuraba guiarlos conforme a los principios recibidos de sus antepasados. Sin embargo, también comenzaban a manifestarse rivalidades y diferencias que más adelante tendrían importantes consecuencias para toda la familia.

Capítulo 38

José destacó entre sus hermanos por diversas razones. Su conducta, sus capacidades y el favor que recibía despertaron sentimientos encontrados dentro de la familia. Mientras algunos reconocían sus cualidades, otros comenzaron a desarrollar celos y resentimientos. Estas emociones fueron creciendo progresivamente y prepararon el escenario para acontecimientos que marcarían profundamente la historia de las generaciones futuras. Así quedó demostrado que los conflictos internos suelen comenzar mucho antes de hacerse visibles.

Capítulo 39

Los sentimientos de rivalidad aumentaron entre los hermanos de José. Las diferencias dejaron de ser simples emociones pasajeras y comenzaron a influir sobre las decisiones tomadas por algunos miembros de la familia. El resentimiento no corregido produjo divisiones cada vez más profundas. La historia muestra repetidamente que las emociones negativas alimentadas durante mucho tiempo terminan generando consecuencias dolorosas. Por ello la sabiduría exhorta a resolver los conflictos antes de que se conviertan en causas de sufrimiento mayor.

Capítulo 40

Los acontecimientos relacionados con José comenzaron a desarrollarse conforme a un propósito que los hombres todavía no podían comprender completamente. Lo que parecía una serie de circunstancias adversas estaba siendo utilizado por Dios para preparar acontecimientos futuros de gran importancia. Muchas veces los hombres juzgan una situación únicamente por lo que observan en el presente, sin percibir aquello que está siendo preparado para el futuro. La historia de José demestra que la providencia divina puede transformar dificultades en instrumentos de bendición para numerosas generaciones.

Capítulo 41

José fue separado de sus hermanos y llevado lejos de la tierra de sus padres. Aquello que parecía una desgracia formaba parte de un propósito mayor que todavía permanecía oculto. Mientras Jacob lamentaba la ausencia de su hijo, Dios continuaba obrando en circunstancias que nadie comprendía completamente. José enfrentó dificultades, injusticias y pruebas que pusieron a prueba su carácter. Sin embargo, permaneció fiel y procuró actuar con integridad a un cuando las circunstancias parecían desfavorables. La verdadera fidelidad se manifiesta cuando el hombre mantiene la rectitud incluso en tiempos de sufrimiento.

Capítulo 42

Los años continuaron avanzando y José adquirió experiencia, sabiduría y entendimiento. Las pruebas que había enfrentado produjeron madurez en su carácter. Aprendió a administrar responsabilidades, a actuar con prudencia y a confiar en Dios durante tiempos de incertidumbre. Muchas veces los períodos de aflicción preparan al hombre para tareas que aún no puede comprender. Así ocurrió con José, quien fue fortalecido precisamente por las dificultades que había enfrentado. Lo que parecía pérdida comenzó gradualmente a transformarse en preparación para un propósito más grande.

Capítulo 43

Mientras tanto, la familia de Jacob enfrentó nuevos desafíos. Las condiciones cambiaron y comenzaron a surgir necesidades que afectaron a toda la región. Los años de abundancia fueron seguidos por tiempos difíciles. Muchas familias buscaron soluciones para sobrevivir y preservar aquello que poseían.
Estos acontecimientos demostraron una vez más que la prosperidad humana es frágil y que ninguna generación puede confiar únicamente en sus recursos. La dependencia de Dios continúa siendo necesaria tanto en tiempos de abundancia como en tiempos de escasez.

Capítulo 44

Las circunstancias llevaron finalmente a que los caminos de José y sus hermanos volvieran a cruzarse. Aquellos que años antes habían actuado movidos por el resentimiento ahora enfrentaban consecuencias que jamás habían imaginado. Sin embargo, el paso del tiempo había transformado muchas cosas. La experiencia, la madurez y las pruebas habían cambiado los corazones de varios de los involucrados.
Dios utilizaba los acontecimientos para producir reconciliación allí donde antes había existido división. Porque la misericordia tiene poder para restaurar aquello que parecía perdido.

Capítulo 45

José reconoció la mano de Dios detrás de los acontecimientos de su vida. Comprendió que incluso las acciones injustas realizadas contra él habían sido utilizadas para alcanzar un propósito mayor. Esta comprensión le permitió actuar con misericordia en lugar de buscar venganza. La sabiduría enseña que Dios puede transformar el mal en instrumento para el bien cuando los hombres permanecen fieles. Así la reconciliación comenzó a reemplazar los conflictos que habían marcado años anteriores.

Capítulo 46

Jacob recibió noticias relacionadas con José y contempló el cumplimiento de acontecimientos que durante mucho tiempo habían parecido imposibles. Lo que había sido motivo de tristeza se convirtió en causa de alegría. La familia fue reunida nuevamente y nuevas etapas comenzaron a desarrollarse. Jacob reconoció que Dios había preservado a su descendencia mediante caminos que nadie habría imaginado. Los hombres observan sólo una parte de la historia, pero el Altísimo contempla la totalidad de los acontecimientos desde el principio hasta el final.

Capítulo 47

La familia de Jacob se estableció en una nueva tierra y comenzó a multiplicarse. Los años transcurrieron y las generaciones crecieron bajo circunstancias diferentes a las conocidas anteriormente. Aunque se encontraban lejos de la tierra prometida, las promesas de Dios continuaban vigentes. La fidelidad divina no depende de la ubicación geográfica ni de las condiciones externas. Allí donde se encuentren quienes le pertenecen, el Señor continúa guiando la historia conforme a sus propósitos.

Capítulo 48

Jacob reunió a sus hijos y les recordó las bendiciones recibidas por sus antepasados. Habló acerca de Abraham, Isaac y las promesas transmitidas a través de las generaciones. Les exhortó a conservar la fe, a respetar los mandamientos y a permanecer unidos al Dios de sus padres.
Comprendía que el futuro de la familia dependería en gran medida de la fidelidad con que estas enseñanzas fueron preservadas. La memoria espiritual es uno de los mayores tesoros que una generación puede entregar a la siguiente.

Capítulo 49

Antes de concluir sus días, Jacob pronunció palabras relacionadas con el futuro de sus descendientes. Cada hijo recibiría responsabilidades y enfrentaría consecuencias vinculadas a su carácter y a sus decisiones. La historia futura de las tribus comenzaba a delinearse a través de estas bendiciones y advertencias. Así quedó demostrado que las decisiones tomadas durante una vida continúan produciendo efectos mucho después de la muerte de quien las tomó. El carácter forma parte de la herencia que cada generación transmite a la siguiente.

Capítulo 50

Jacob llegó al final de sus días después de contemplar el crecimiento de su familia y el cumplimiento de muchas promesas. Sus descendientes conservaron la memoria de sus enseñanzas y continuaron transmitiendo las tradiciones recibidas de Abraham e Isaac. La historia de los patriarcas mostró repetidamente que Dios permanece fiel a sus promesas a un cuando los hombres através aneridos de prueba, incertidumbre o sufrimiento. Así concluye esta sección de Jubileos, recordando que la obediencia, la fe y la perseverancia producen frutos que alcanzan numerosas generaciones y que los propósitos de Dios continúan desarrollándose a través del tiempo.

Capítulo 51

Después de la muerte de Jacob, sus hijos conservaron las enseñanzas recibidas y continuaron viviendo conforme a las tradiciones transmitidas por sus padres. José permaneció ocupando una posición de autoridad y utilizó su influencia para proteger a su familia. Las generaciones comenzaron a multiplicarse y el pueblo creció en número. Muchos recordaban todavía las obras realizadas por Dios en tiempos de Abraham, Isaac y Jacob. Sin embargo, el paso de los años comenzó gradualmente a alejar a algunos de aquellas experiencias. Por esta razón era necesario continuar enseñando a los hijos acerca de las promesas, los pactos y los acontecimientos que habían dado origen a la nación. La memoria de las obras de Dios debía conservarse para evitar que las futuras generaciones olvidaran su identidad y propósito.

Capítulo 52

José llegó también al final de sus días después de una larga vida marcada por pruebas, responsabilidades y bendiciones. Antes de morir recordó a sus descendientes las promesas relacionadas con la tierra y con el futuro de Israel. Les enseñó que Dios cumpliria todo aquello que había anunciado a los patriarcas. Aunque las circunstancias presentes parecían establecidas, el futuro traería nuevos desafíos y cambios importantes. Por ello exhortó a las generaciones futuras a no abandonar la fe recibida. Comprendía que la verdadera herencia no consistía unicamente en posesiones materiales, sino en la relación con el Dios que había guiado a sus antepasados.

Capítulo 53

Después de la muerte de José surgieron nuevas generaciones que no habían conocido personalmente los acontecimientos ocurridos durante su vida. A medida que pasaban los años, el recuerdo de muchas experiencias comenzó a debilitarse. Los descendientes de Jacob continuaron multiplicándose y ocuparon un lugar importante dentro de la tierra donde habitaban. Su crecimiento llamó la atención de quienes gobernaban la región. Lo que inicialmente había sido recibido con favor comenzó a despertar preocupación entre algunos gobernantes. Así comenzaron a prepararse circunstancias que más adelante producirían aflicción para el pueblo.

Capítulo 54

Los cambios políticos alteraron la situación de los descendientes de Israel. Governantes que no compartían la memoria de los acontecimientos anteriores comenzaron a ver el crecimiento del pueblo como una amenaza. Surgieron medidas destinadas a controlar su expansión y limitar su influencia. Aquellos que antes habían vivido en relativa tranquilidad comenzaron a experimentar nuevas dificultades. Sin embargo, incluso en medio de estas circunstancias, las promesas de Dios continuaban vigentes. Los hombres pueden cambiar sus decisiones, pero la fidelidad divina permanece firme a través de las generaciones.

Capítulo 55

La presión sobre Israel continuó aumentando. Muchos fueron obligados a realizar trabajos pesados y soportar condiciones difícilles. Los años de aflicción pusieron a prueba la perseverancia del pueblo.
Sin embargo, cuanto más eran oprimidos, más continuaban multiplicándose. Esto produjo aún mayor preocupación entre quienes procuraban controlar su crecimiento. La historia mostró nuevamente que los propósitos de Dios no pueden ser anulados por decisiones humanas. Aquello que el Señor determina finalmente se cumple a un cuando surjan numerosos obstáculos.

Capítulo 56

En medio de la aflicción, muchos recordaron las promesas realizadas a Abraham, Isaac y Jacob. Las dificultades presentes no lograban borrar completamente la esperanza relacionada con el futuro. Las generaciones transmitían historias acerca de los patriarcas y conservaban la expectativa de que Dios actuaría nuevamente en favor de su pueblo. La fe era fortalecida por el recuerdo de las obras realizadas en tiempos anteriores. Porque quien recuerda la fidelidad de Dios en el pasado encuentra fuerzas para perseverar en el presente.

Capítulo 57

Los años continuaron transcurriendo mientras la situación permanecía difícil. Sin embargo, el crecimiento del pueblo demostraba que la bendición divina seguía actuando aun en circunstancias adversas. Muchos hombres intentaron limitar aquello que Dios había determinado multiplicar.
Pero los planes humanos resultaron insuficientes para impedir el cumplimiento de las promesas. Así quedó demostrado que la verdadera fuente de la prosperidad no se encuentra en las condiciones externas sino en la voluntad del Altísimo.

Capítulo 58

La historia de Israel avanzaba hacia una nueva etapa. Los acontecimientos futuros comenzarían a preparar la aparición de hombres llamados para cumplir propósitos específicos dentro del plan de Dios. Aunque muchos no comprendían todavía aquello que estaba ocurriendo, el Señor continuaba dirigiendo cada circunstancia. Las generaciones observaban únicamente los hechos inmediatos, mientras Dios desarrollaba un propósito mucho más amplio que alcanzaría a siglos futuros.

Capítulo 59

Los ancianos transmitían las enseñanzas antiguas a los jóvenes y procuraban preservar la identidad espiritual del pueblo. Comprendían que la mayor amenaza no era únicamente la aflicción externa, sino el olvido de los mandamientos. Un pueblo puede sobrevivir a muchas dificultades si conserva su fe, pero corre gran peligro cuando pierde el conocimiento de Dios. Por esta razón la enseñanza ocupaba un lugar central dentro de la vida comunitaria.

Capítulo 60

Así concluyen las enseñanzas de Jubileos relacionadas con los patriarcas y las primeras generaciones de Israel. La historia muestra repetidamente la fidelidad de Dios, la importancia de la obediencia y las consecuencias de las decisiones humanas. Las promesas realizadas a los antiguos permanecieron vivas a través de los siglos y continuaron guiando la esperanza del pueblo. Las generaciones cambian, los gobernantes pasan y las circunstancias se transforman, pero la palabra de Dios permanece firme. Quienes conservan la fe participan de una herencia que trasciende el tiempo y alcanza a las generaciones futuras.

Libro de José y Asenet

Capítulo 1

En aquellos días José era honrado en toda la tierra por causa de la sabiduría que Dios le había concedido. Governantes, nobles y hombres poderosos reconocían su autoridad. Su fama se extendía por numerosas regiones y muchos hablaban acerca de su prudencia, de su justicia y de la bendición que acompañaba sus decisiones. Entre quienes escuchaban estas noticias se encontraba Asenet, hija de una familia distinguida. Vivia rodeada de riquezas y privilegios, pero todavía no conocía al Dios verdadero. Había sido educada entre costumbres diferentes a las enseñanzas recibidas por los descendientes de Abraham. Sin embargo, los acontecimientos comenzarían a transformar profundamente su vida y sus pensamientos.

Capítulo 2

Cuando Asenet escuchó hablar de José, sintió gran admiración por aquello que se decía acerca de él. No se destacaba únicamente por su posición de autoridad, sino también por la rectitud de su carácter. Muchos hombres alcanzan poder mediante la fuerza o el engaño, pero José era respetado por su integridad. Esta diferencia llamó la atención de Asenet y despertó en ella el deseo de comprender aquello que hacía diferente a aquel hombre. Así comenzó un proceso de reflexión que la llevaría a cuestionar muchas de las creencias y costumbres que había conocido desde su juventud.

Capítulo 3

José llegó a la región donde habitaba Asenet y fue recibido con honor. Muchos acudieron para contemplarlo y escuchar sus palabras. La presencia de José producía respeto porque los hombres reconocían la sabiduría que lo acompañaba. Asenet observó atentamente su conducta y comprendió que existía una diferencia profunda entre él y otros gobernantes que había conocido.
No buscaba exaltarse a sí mismo ni utilizaba su autoridad para humillar a los demás. Su comportamiento reflejaba principios que procedían de una fuente superior a la simple ambición humana.
Capítulo 4
Asenet comenzó a reflexionar acerca de su propia vida. Las riquezas que poseía ya no parecían suficientes para llenar las inquietudes de su corazón. Comprendió que el conocimiento de Dios vale más que los bienes materiales y que la sabiduría es superior a cualquier posición social. Mientras meditaba en estas cosas, surgió en ella el deseo de abandonar prácticas que ya no consideraba correctas.
Lo que había sido motivo de orgullo comenzó a parecerle vacío. Así empezó un proceso de transformación interior que modificaría el rumbo de toda su existencia.
La reflexión condujo al arrepentimiento. Asenet reconoció errores cometidos y comprendió la necesidad de acercarse al Dios que había guiado la vida de José. No buscó únicamente cambiar algunas costumbres externas, sino también corregir las actitudes de su corazón. La verdadera transformación comienza en el interior del hombre y luego se manifiesta en sus acciones. Por ello decidió apartarse de aquello que consideraba contrario a la verdad y dirigir su vida hacia un camino diferente.
Capítulo 6
Mientras avanzaba este proceso, Asenet aprendió acerca de la misericordia de Dios. Comprendió que el arrepentimiento sincero encuentra respuesta del Altísimo y que nadie está demasiado lejos para recibir su compasión. Esta esperanza fortaleció su decisión de perseverar. Los hombres muchas veces creen que el pasado determina completamente el futuro, pero Dios ofrece nuevas oportunidades a quienes buscan sinceramente la verdad. Así la fe comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante en su vida.
Capítulo 7
José observó los cambios producidos en Asenet y reconoció la sinceridad de su transformación. Comprendió que las decisiones tomadas no eran simples emociones pasajeras, sino el resultado de una convicción profunda. La sabiduría enseña que las palabras deben ser confirmadas mediante acciones. Con el paso del tiempo, las decisiones de Asenet demostraron la autenticidad de su compromiso. La humildad reemplazó al orgullo y la búsqueda de la verdad ocupó el lugar que antes tenían otras prioridades.
Capítulo 8
Las generaciones futuras recordarían esta historia como ejemplo de transformación, arrepentimiento y misericordia. La vida de Asenet mostró que el conocimiento de Dios puede cambiar completamente el corazón humano. Ninguna riqueza material produce una transformación semejante. Los hombres buscan muchas cosas para alcanzar satisfacción, pero la verdadera paz aparece cuando la vida es ordenada conforme a la voluntad divina. Así quedó establecido un testimonio acerca del poder de la fe y de la importancia de buscar la verdad por encima de cualquier otra cosa.
Capítulo 9
La unión de José y Asenet fue considerada motivo de alegría. Ambos comprendían que la bendición más importante no consistía en las riquezas ni en la posición que ocupaban, sino en caminar conforme a los caminos de Dios. La armonía entre ellos se fundamentó en principios compartidos y en una misma comprensión acerca de la justicia. Las familias y las generaciones futuras encontrarían estabilidad cuando colocarán estos mismos principios como fundamento de sus vidas. Porque la verdadera prosperidad comienza cuando el corazón permanece unido a la verdad.
Capítulo 10
Los años transcurrieron y la influencia de aquellas decisiones continuó extendiéndose. La fidelidad produce consecuencias que muchas veces alcanzan mucho más allá de la vida de quien la practica. Así como el arrepentimiento de Asenet transformó su propia existencia, también influyó sobre quienes la rodeaban. Los hombres rara vez comprenden completamente el alcance de sus decisiones, pero Dios utiliza incluso los cambios personales para producir bendición sobre generaciones futuras. Por ello nadie debe despreciar el valor de una vida transformada por la verdad.
Capítulo 11
La paz permaneció sobre la casa de José durante aquellos años. Las responsabilidades del gobierno continuaban ocupando gran parte de sus días, pero nunca olvidó que toda autoridad procede de Dios y debe ejercerse con justicia. Asenet permaneció fiel a las decisiones que había tomado y continuó creciendo en sabiduría. Ambos comprendían que las bendiciones recibidas debían ser administradas con humildad y gratitud. Los años de prosperidad no los llevaron a la soberbia, sino a reconocer con mayor claridad la misericordia del Altísimo. Porque quien recuerda el origen de sus bendiciones aprende a utilizarlas correctamente.
Capítulo 12
Las generaciones comenzaron a multiplicarse y nuevas responsabilidades aparecieron dentro de la familia. Los hijos crecían observando el ejemplo de sus padres y aprendían la importancia de la obediencia. La enseñanza transmitida mediante la conducta tiene muchas veces más fuerza que las palabras. Por esta razón José procuró actuar siempre con integridad. Comprendía que las futuras generaciones serían influenciadas por aquello que contemplaban diariamente. La justicia practicada de manera constante produce frutos duraderos y fortalece el fundamento de toda familia.
Capítulo 13
Surgieron dificultades que pusieron a prueba la estabilidad alcanzada durante los años anteriores. Algunos hombres actuaron movidos por la envidia y buscaron perjudicar aquello que otros habían recibido con esfuerzo y fidelidad. Sin embargo, la sabiduría permitió enfrentar aquellas situaciones sin abandonar los principios de justicia. Los conflictos forman parte de la experiencia humana, pero la manera de responder a ellos determina sus consecuencias. Quien actúa impulsivamente aumenta el daño; quien responde con prudencia contribuye a restaurar la paz.
Capítulo 14
Muchos hombres observaban la prosperidad de José y suponían que había sido obtenida sin dificultades. Sin embargo, ignoraban los años de prueba, sufrimiento y espera que habían precedido a aquella posición de honor. La historia recuerda que las bendiciones visibles suelen ser el resultado de largos procesos invisible. Dios prepara a los hombres antes de confiarles mayores responsabilidades. Por ello nadie debe desesperarse durante los tiempos de formación. Lo que parece demora muchas veces es preparación para aquello que vendrá después.
Capítulo 15
La sabiduría continuó guiando las decisiones tomadas dentro de la familia. José enseñaba que la verdadera riqueza no consiste en acumular bienes, sino en conservar una conciencia recta delante de Dios. Muchos hombres poseen abundancia material y viven atormentados por el temor, mientras otros poseen menos recursos pero disfrutan de paz interior. La tranquilidad que procede de la rectitud vale más que cualquier tesoro adquirido mediante injusticia. Por esta razón la justicia debe ser buscada por encima de todas las demás cosas.
Capítulo 16
Los años avanzaron y las experiencias acumuladas produjeron mayor entendimiento. Tanto José como Asenet comprendieron que la vida humana es breve y que cada generación debe aprovechar el tiempo concedido para hacer el bien. Los días pasan rápidamente y las oportunidades no permanecen para siempre. El hombre sabio procura actuar correctamente mientras todavía dispone de tiempo. Quien posterga continuamente las decisiones importantes corre el riesgo de descubrir demasiado tarde aquello que debió haber hecho.
Capítulo 17
Las enseñanzas transmitidas a los hijos continuaron extendiéndose hacia nuevas generaciones. La fe recibida por una generación se convierte en herencia para la siguiente cuando es preservada con fidelidad. Sin embargo, esta transmisión no ourre automáticamente.
Cada generación debe decidir si conservará o abandonará aquello que recibió. Por esta razón la enseñanza, el ejemplo y la disciplina ocupan un lugar tan importante dentro de la vida familiar. Lo que hoy se enseña producirá frutos durante muchos años.
Capítulo 18
Así concluyen los acontecimientos relacionados con José y Asenet. Su historia permanece como testimonio de transformación, fe, perseverancia y fidelidad. Muestra que Dios puede cambiar el corazón humano, dirigir circunstancias complejas y producir bendición aun en medio de situaciones difíciles. También enseña que la verdadera grandeza no consiste en la posición alcanzada, sino en la manera en que se utiliza. Los hombres pasan, las generaciones cambian y los reinos desaparecen, pero la verdad permanece. Bienaventurados quienes buscan la sabiduría, practican la justicia y conservan la fe a través de los años.

Libro de los Mártires Etíopes

Capítulo 1
En aquellos días surgieron hombres y mujeres que permanecieron firmes en su fe a pesar de las amenazas, persecuciones y sufrimientos. Las autoridades procuraban obligarlos a abandonar sus convicciones, pero ellos consideraban más valiosa la fidelidad a Dios que la seguridad temporal. Comprendían que la vida presente es pasajera y que la verdad posee un valor superior a cualquier beneficio inmediato. Muchos fueron presionados mediante promesas, recompensas o castigos. Sin embargo, permanecieron constantes y no renunciaron a aquello que creían. Su ejemplo fortaleció a otros creyentes y mostró que la fe auténtica permanece firme aun cuando enfrenta oposición.
Capítulo 2
Las pruebas continuaron aumentando y numerosos hombres fueron llamados a decidir entre la comodidad y la fidelidad. Algunos eligieron el camino más fácil y abandonaron sus convicciones. Otros permanecieron firmes aun cuando sabían que aquella decisión les traería sufrimiento. La historia recuerda especialmente a quienes perseveraron, porque demostraron que la fe verdadera no depende de circunstancias favorables.
La fortaleza espiritual se manifiesta cuando el hombre mantiene la verdad incluso cuando resulta costoso hacerlo. Así sus vidas se convirtieron en testimonio para quienes vendrían después.
Capítulo 3
Los años pasaron, pero la memoria de aquellos hombres y mujeres permaneció viva entre el pueblo. Sus ejemplos fueron transmitidos de generación en generación para recordar que la fidelidad tiene valor eterno. Aunque muchos de ellos no poseían riqueza, podería reconocimiento, dejaron una herencia más duradera que numerosos gobernantes. Porque la influencia de una vida justa puede extenderse mucho más allá de los años de quien la vivió. Así quedó establecido un testimonio acerca de la perseverancia, la esperanza y la confianza en Dios.
Capítulo 4
Los hombres justos comprendieron que las pruebas no son permanentes y que el sufrimiento soportado por causa de la verdad produce fruto duradero. Cuando llegaron tiempos de aflicción, muchos recordaron las enseñanzas recibidas de generaciones anteriores y encontraron fortaleza en ellas. La fiqh de los cánicos se convirtió en refugio para quienes enfrentaban dificultades. Algunos fueron separados de sus familiares, otros perdieron posesiones y otros soportaron diversas formas de persecución. Sin embargo, ninguno consideró estas pérdidas más importantes que la fidelidad a Dios. Así demostraron que la esperanza verdadera permanece firme incluso cuando desaparecen las seguridadades terrenales.
Las generaciones posteriores continuaron recordando los ejemplos de quienes habían permanecido firmes durante los tiempos de prueba. Comprendieron que la libertad espiritual requiere vigilancia constante y que la verdad debe ser preservada mediante esfuerzo y perseverancia. Muchas veces los hombres disfrutan de bendiciones obtenidas gracias a sacrificios realizados por quienes vivieron antes que ellos. Por esta razón la memoria de los justos fue conservada con respeto. No por la gloria humana que hubieran alcanzado, sino porque sus vidas mostraban el valor de la obediencia y de la confianza en Dios.
Surgieron nuevos desafíos para el pueblo. Los tiempos cambiaban, las circunstancias eran diferentes y aparecían problemas distintos a los enfrentados por generaciones anteriores. Sin embargo, los principios permanecían iguales. La justicia continuaba siendo justicia y la verdad seguía siendo verdad.
Los hombres prudentes comprendieron que los cambios externos no modifican los mandamientos de Dios. Por ello procuraron adaptar sus acciones a las nuevas circunstancias sin abandonar los fundamentos recibidos. Así conservaron la fe mientras enfrentaban situaciones desconocidas.
Capítulo 7
Muchos buscaron sabiduría para conducir correctamente sus vidas. Comprendieron que el conocimiento sin obediencia produce poco beneficio y que la inteligencia separada de la verdad puede convertirse en causa de error. Por esta razón dedicaron tiempo a la reflexión, a la enseñanza y a la búsqueda del entendimiento. Aprendieron que la verdadera sabiduría no consiste unicamente en conocer muchas cosas, sino en utilizar correctamente aquello que se conoce. El hombre sabio busca continuamente crecer en discernimiento y permanece dispuesto a recibir corrección cuando es necesario.
Capítulo 8
La comunidad continuó fortaleciéndose mediante la práctica de la justicia, la ayuda mutua y la transmisión de las enseñanzas recibidas. Los ancianos instruían a los jóvenes, los padres enseñaban a los hijos y los líderes procuraban gobernar con integridad. Así se conservaba la unidad y se evitaba que las generaciones futuras olvidaran las lecciones aprendidas mediante sacrificios y dificultades. La estabilidad de un pueblo depende en gran medida de su disposición para recordar y aplicar la sabiduría heredada de quienes caminaron antes.
Capítulo 9
Los hombres reflexionaron acerca de la brevedad de la vida y comprendieron que los años pasan rápidamente. Aquello que hoy parece urgente mañana puede ser olvidado. Por esta razón decidieron concentrar sus esfuerzos en aquello que posee valor permanente.
Las riquezas, el poder y la fama son pasajeros, pero la justicia permanece. Quien invierte su vida en hacer el bien deja una herencia que continúa produciendo fruto después de su partida. Así aprendieron a vivir considerando no solamente el presente, sino también las consecuencias futuras de sus decisiones.
Capítulo 10
Así concluyen estas enseñanzas acerca de los hombres y mujeres que permanecieron fieles en medio de diversas pruebas. Sus vidas sirven como recordatorio de que la verdad merece ser defendida, de que la fe requiere perseverancia y de que la esperanza no debe depender de las circunstancias. Los años pasan, los gobiernos cambian y las generaciones se suceden unas a otras, pero los principios de justicia permanecen. Bienaventurados quienes conservan la fidelidad hasta el final, porque sus obras continuan hablando aun después de que sus días sobre la tierra han terminado.

Libro de los Patriarcas

Los patriarcas fueron recordados por su fe, por su obediencia y por la manera en que caminaron delante de Dios. Sus vidas mostraron que la verdadera grandeza no depende de riquezas ni de poder, sino de la disposición para obedecer a un cuando el camino no es completamente comprendido. Abraham dejó su tierra confiando en una promesa. Isaac aprendió a perseverar en tiempos de incitidumbre. Jacob descubrió que las pruebas pueden transformarse en instrumentos de crecimiento. Cada uno enfrentó desafíos distintos, pero todos aprendieron que la fidelidad de Dios permanece firme a través de las generaciones.
Capítulo 2
Las enseñanzas de los patriarcas fueron transmitidas a sus descendientes para que no olvidaran las obras realizadas por el Señor. Los hijos aprendían de sus padres y las generaciones recibían la responsabilidad de conservar la memoria de aquello que Dios había hecho. La fe no debía limitarse a una experiencia individual, sino convertirse en herencia para quienes vendrían después. Por esta razón la enseñanza ocupaba un lugar central dentro de la vida familiar. La verdad preservada durante una generación puede convertirse en bendición para muchas más.
Capítulo 3
Los patriarcas comprendieron que las promesas de Dios muchas veces requieren paciencia. Algunas comenzaron a cumplirse durante sus vidas, mientras otras continuaron desarrollándose mucho después de su muerte. Esto les enseñó que el propósito divino es más amplio que los límites de una sola generación. El hombre justo trabaja, siembra y enseña sabiendo que parte del fruto será recogido por quienes vendrán después. Así la historia avanza conforme a los tiempos establecidos por Dios y cada generación participa de una obra que comenzó antes de su nacimiento y continuará después de su partida.
Capítulo 4
Los patriarcas enseñaron que el temor del Señor es el fundamento de toda sabiduría. Ninguna riqueza puede reemplazar la justicia y ninguna prosperidad tiene valor cuando se obtiene mediante el engaño. Los hombres suelen admirar aquello que es visible, pero Dios observa el corazón. Por esta razón los justos procuraban cultivar la integridad a un cuando nadie los observaba. Sabían que las acciones ocultas tienen tanta importancia como las visibles y que toda obra será finalmente examinada. La verdadera obediencia nace de un corazón que ama la verdad y desea agradar a Dios más que a los hombres.
Capítulo 5
Las generaciones aprendieron que cada decisión produce consecuencias. Los actos de obediencia generan bendición y estabilidad, mientras la desobediencia produce dificultades que pueden extenderse durante muchos años. Los patriarcas observaban cuidadosamente estos principios y procuraban transmitirlos a sus hijos.
Comprendían que la vida humana está formada por numerosas decisiones pequeñas que terminan definiendo el rumbo de una generación completa. Por ello exhortaban continuamente a buscar la sabiduría antes de actuar y a considerar el resultado de cada camino antes de recorrerlo.
Capítulo 6
La humildad ocupaba un lugar importante entre las enseñanzas transmitidas por los antiguos. Los hombres orgullosos suelen confiar excesivamente en sus capacidades y olvidan su dependencia de Dios. En cambio, quienes reconocen sus limitaciones permanecen abiertos a la corrección y al aprendizaje. La humildad no consiste en negar los dones recibidos, sino en reconocer que proceden del Altísimo. Cuando esta verdad es comprendida, desaparece gran parte de la rivalidad y de la ambición que producen conflictos entre los hombres.
También enseñaron acerca del valor de la paciencia. Muchas bendiciones requieren tiempo para desarrollarse y numerosas promesas atraviesan largos períodos antes de alcanzar su cumplimiento. El hombre impaciente abandona fácilmente el camino cuando los resultados tardan en aparecer. El hombre sabio continúa avanzando porque comprende que el crecimiento verdadero suele producirse lentamente. Así como una semilla necesita tiempo para convertirse en árbol, también el carácter necesita años para alcanzar madurez. Por esta razón los patriarcas perseveraron a un durante períodos prolongados de espera.
Capítulo 8
La familia fue considerada una responsabilidad sagrada. Los padres debían instruir a los hijos y los hijos debían honrar a quienes los habían guiado. La transmisión de la verdad dependía en gran medida de esta relación entre generaciones.
Cuando una generación descuida la enseñanza, las siguientes comienzan a perder el conocimiento acumulado durante años. Por ello los antiguos dedicaban gran atención a la formación del carácter, a la disciplina y a la instrucción espiritual. Comprendían que una nación fuerte comienza con familias sólidas y que las familias sólidas se construyen mediante principios rectos.

Capítulo 9

Los patriarcas recordaban constantemente que la prosperidad material es inestable. Las riquezas pueden aumentar y disminuir, las cosechas pueden variar y las circunstancias pueden cambiar repentinamente. Por esta razón enseñaban a no depositar la confianza en los bienes temporales. El hombre prudente utiliza aquello que posee con gratitud, pero no permite que las posesiones gobiernen su corazón. La verdadera seguridad procede de Dios y permanece incluso cuando desaparecen las cosas materiales. Esta comprensión permitía enfrentar tanto la abundancia como la escasez sin perder la paz interior.

Capítulo 10

Así concluyen las enseñanzas atribuidas a los patriarcas. Sus vidas muestran que la fe debe expresarse mediante acciones, que la sabiduría requiere obediencia y que la fidelidad produce fruto a través de las generaciones. Los hombres pasan y sus días terminan, pero el ejemplo de una vida justa continua influyendo mucho después de la muerte. Bienaventurados quienes aprenden de estas enseñanzas y las aplican en sus propios caminos. Porque la verdad permanece mientras las generaciones cambian, y la justicia conserva su valor aun cuando todo lo demás desaparece.

Libro de los Justos

Capítulo 1

Desde el principio de las generaciones, Dios observó a los hombres y distinguió entre quienes buscaban la justicia y quienes seguían caminos de corrupción. Muchos vivieron preocupados únicamente por los asuntos temporales, mientras otros procuraron conocer la voluntad del Altísimo. Estos hombres justos comprendieron que la vida posee un propósito superior al simple deseo de riqueza o poder. Buscaron la sabiduría, practicaron la misericordia y procuraron actuar con rectitud delante de Dios y de los hombres. Su ejemplo se convirtió en referencia para las generaciones futuras, demostrando que la verdadera grandeza nace del carácter y no de la posición ocupada.

Capítulo 2

Las generaciones continuaron sucediéndose unas a otras y cada una enfrentó pruebas particulares. Algunos permanecieron fieles en medio de la prosperidad y otros conservaron su integridad durante tiempos de aflicción. La historia mostró repetidamente que la justicia no depende de las circunstancias. El hombre recto permanece fiel tanto en la abundancia como en la necesidad. Por ello la memoria de los justos fue preservada. No porque estuvieran libres de errores, sino porque buscaron constantemente corregir sus caminos y caminar conforme a la verdad. Sus vidas enseñaron que la perseverancia es una de las mayores virtudes que un hombre puede desarrollar.

Capítulo 3

Los hombres sabios comprendieron que toda generación recibe una responsabilidad. Ninguno vive únicamente para sí mismo. Cada persona influye sobre quienes la rodean y transmite algo a quienes vendrá después. Por esta razón procuraban dejar una herencia de sabiduría, justicia y temor de Dios. Sabían que las riquezas materiales pueden desaparecer rápidamente, pero las enseñanzas correctas continúan produciendo fruto durante muchos años. Así se preservó el conocimiento de Dios entre las generaciones y así la verdad continuó avanzando a un cuando cambiaban los tiempos y las circunstancias.

Capítulo 4

Los justos comprendieron que la sabiduría debe manifestarse mediante obras. No basta con conocer aquello que es correcto; es necesario practicarlo diariamente. Muchos hombres poseen conocimiento, pero pocos permiten que ese conocimiento transforme su conducta. Por esta razón los sabios enseñaban mediante el ejemplo además de las palabras.
La justicia practicada de manera constante fortalece el carácter y produce confianza entre quienes observan. El hombre íntegro se convierte en bendición para su familia, para su comunidad y para las generaciones futuras. Así la verdad deja de ser una simple idea y se transforma en una fuerza capaz de cambiar vidas.

Capítulo 5

La misericordia fue considerada una de las mayores virtudes entre los justos. Comprendían que todos los hombres necesitan compasión y que nadie alcanza la perfección por sus propias fuerzas. Por ello procuraban ayudar a quienes sufrían, corregir con paciencia a quienes erraban y sostener a quienes atravesaban tiempos difíceles. La dureza excesiva produce división, mientras la misericordia abre caminos para la restauración. Sin embargo, la compasión debía caminar junto a la verdad, porque la indulgencia sin justicia termina fortaleciendo el error. El equilíbrio entre ambas constituye una expresión de verdadera sabiduría.

Capítulo 6

Los años enseñan lecciones que la juventud muchas veces desconoce. Los ancianos que habían caminado durante largo tiempo aprendieron a valorar aquello que realmente permanece. Comprendieron que numerosas preocupaciones consumen energía sin producir beneficio duradero.
Por ello aconsejaban a los jóvenes que dirigieran sus esfuerzos hacia aquello que posee valor eterno. La vida es breve y los días pasan con rapidez. Quien emplea sus años únicamente persiguiendo cosas temporales descubre demasiado tarde que ha descuidado lo más importante. La sabiduría consiste en reconocer esta verdad mientras todavía existe tiempo para actuar.

Capítulo 7

Los hombres rectos procuraban mantener la paz siempre que fuera posible. Sabían que muchos conflictos surgen del orgullo, de la impaciencia y de palabras pronunciadas sin reflexión. Por esta razón cultivaban la prudencia y evitaban responder impulsivamente.
La paz no significa ausencia de convicciones, sino disposición para actuar con justicia sin dejarse dominar por la ira. Muchas disputas que destruyen familias y comunidades podrían evitar se mediante humildad y dominio propio. Quien gobierna su espíritu demuestra una fortaleza superior a quien conquista ciudades mediante la fuerza.
Las pruebas revelan aquello que existe dentro del corazón humano. Mientras todo marcha bien, muchos parecen firmes. Pero cuando llegan las dificultades se manifiestan las verdaderas convicciones. Los justos no estaban libres de sufrimientos, pero utilizaban las pruebas como oportunidades para crecer en fe y carácter. Comprendían que el oro es purificado mediante el fuego y que el alma también puede fortalecerse a través de la adversidad. Por ello procuraban mantener la esperanza aun en los momentos más difíciles, confiando en que Dios puede producir bien incluso a partir de circunstancias dolorosas.

Capítulo 9

Las generaciones futuras fueron exhortadas a recordar las obras realizadas por Dios en tiempos antiguos. El olvido conduce fácilmente a repetir errores ya cometidos. Cuando los hombres pierden la memoria de la verdad, comienzan a considerar nuevas aquellas equivocaciones que ya destruyeron a generaciones anteriores. Por esta razón los acontecimientos importantes debían ser preservados y transmitidos. La historia sirve como maestra para quienes están dispuestos a aprender. Quien escucha las lecciones del pasado evita numerosos sufrimientos en el futuro.

Capítulo 10

Así concluyen estas enseñanzas acerca de los justos. Su legado no consiste únicamente en palabras registradas en libros, sino en vidas que demostraron la posibilidad de caminar en rectitud aun en medio de un mundo imperfecto. Sus ejemplos continúan hablando a través de las generaciones y recuerdan que la sabiduría, la misericordia, la paciencia y la fidelidad poseen un valor que nunca desaparece. Bienaventurado quien recibe estas enseñanzas y las aplica en sus propios caminos, porque encontrará dirección para su vida y dejará una herencia de bendición para quienes vengan después.

Libro de los Secretos de Enoc

Capítulo 1

En aquellos días Enoc fue llamado para contemplar misterios que permanecían ocultos para la mayoría de los hombres. Comprendió que la creación visible representa solamente una pequeña parte de las obras de Dios y que existen realidades que superan ampliamente la capacidad humana de comprensión. Fue llevado a reflexionar acerca del orden del universo, del paso del tiempo y del propósito de las generaciones. Ninguna vida existe por casualidad y ningún acontecimiento ocurre fuera del conocimiento del Altísimo. Los hombres observan apenas una fracción de la realidad, pero Dios contempla simultáneamente el principio, el desarrollo y el final de todas las cosas. Por esta razón la humildad es necesaria para quien desea adquirir verdadera sabiduría.

Capítulo 2

La creación entera manifiesta orden, propósito y armonía. Los cielos siguen sus cursos, los astros permanecen en sus lugares y los tiempos se suceden conforme a leyes establecidas desde el principio. Nada funciona independentemente de la voluntad divina. Esta observación llevó a Enoc a comprender que los hombres también fueron creados para vivir dentro de un orden determinado. Cuando permanecen en él encuentran paz; cuando se apartan, experimentan confusión y sufrimiento. La sabiduría consiste en reconocer el deseño establecido por Dios y ajustar la propia vida a ese propósito. Quien vive conforme a la verdad participa de la armonía que sostiene toda la creación.

Capítulo 3

Enoc observó que las generaciones nacen y desaparecen con rapidez. Los hombres dedican gran parte de sus esfuerzos a construir aquello que consideran permanente, pero el tiempo demuestra la fragilidad de muchas de sus obras. Ciudades, reinos y riquezas aparecen y desaparecen. Sin embargo, la justicia permanece.
Aquello que es realizado conforme a la voluntad de Dios conserva valor aun después de que las generaciones han pasado. Por ello el hombre prudente no dedica toda su energía a perseguir cosas temporales. Busca primero aquello que posee significado eterno, sabiendo que sólo eso permanecerá cuando todo lo demás desaparezca.
Enoc continuó contemplando los misterios de la creación y comprendió que todo lo que existe permanece sostenido por la voluntad de Dios. Los hombres suelen atribuir los acontecimientos únicamente a causas visibles, pero detrás de cada proceso actúa la sabiduría del Altísimo. Las estaciones llegan en el tiempo señalado, los días siguen a las noches y las generaciones avanzan conforme a un orden que no fue establecido por el hombre. Esta comprensión produjo reverencia en el corazón de Enoc. Quien reconoce la grandeza de Dios aprende también a reconocer la pequeñez de su propio entendimiento. La verdadera sabiduría comienza cuando el hombre abandona la soberbia y acepta que necesita ser guiado por Aquel que conoce todas las cosas.

Capítulo 5

Fue mostrado que los hombres son responsables de sus decisiones y que cada acción produce consecuencias. Ninguna palabra pronunciada carece completamente de efecto y ningún acto permanece sin fruto. Los justos cosechan bendición porque siembran rectitud, mientras los impios terminan enfrentando las consecuencias de sus propios caminos.
Muchas veces estas consecuencias no aparecen inmediatamente, pero el tiempo revela aquello que ha sido sembrado. Por esta razón los hombres deben vigilar constantemente sus pensamientos, sus palabras y sus acciones. La vida no está formada por grandes decisiones aisladas, sino por innumerables elecciones pequeñas que terminan definiendo el rumbo de una generación entera.

Capítulo 6

Enoc contempló la organización de los cielos y comprendió que cada parte de la creación cumple fielmente la función que le fue asignada. Los astros recorren sus caminos sin desviarse, las estaciones llegan en el tiempo señalado y los elementos obedecen las leyes establecidas desde el principio. Nada actúa por capricho ni existe sin propósito. Esta visión le permitió comprender que el hombre también fue creado para vivir conforme a un orden divino. Cuando permanece dentro de los límites establecidos por la sabiduría de Dios encuentra paz, estabilidad y dirección. Pero cuando intenta construir su vida ignorando esos principios, aparecen la confusión, el sufrimiento y la división. Por ello los hombres deben aprender de la creación misma, que continuamente da testimonio de obediencia, equilibrio y armonía.

Capítulo 7

Le fue mostrado que las generaciones humanas son semejantes a la hierba que brota por un tiempo y luego desaparece. Los hombres dedican grandes esfuerzos a acumular riquezas, conquistar territorios y construir monumentos para preservar su memoria, pero finalmente todos son alcanzados por el paso del tiempo. Sin embargo, aquello que se realiza conforme a la justicia permanece mucho más allá de la vida de quien lo hizo. Las obras rectas continuan produciendo fruto en generaciones futuras, mientras las acciones nacidas de la maldad terminan destruyendo incluso aquello que parecía sólido. Por esta razón la verdadera sabiduría consiste en invertir la vida en aquello que posee valor eterno y no únicamente en aquello que produce beneficios temporales.
Enoc comprendió que Dios observa constantemente las acciones de los hombres. Ninguna injusticia permanece oculta, ningún sufrimiento es ignorado y ninguna obra de misericordia pasa desapercibida delante del Altísimo. Muchas veces los hombres creen que pueden actuar sin consecuencias cuando nadie los observa, pero la verdad es que toda acción deja una huella. El corazón humano puede engañarse a sí mismo, pero no puede ocultarse delante de Aquel que conoce los pensamientos más profundos. Esta comprensión debe conducir al hombre a vivir con integridad, no por temor al castigo solamente, sino por amor a la verdad y respeto hacia Dios.

Capítulo 9

También le fue revelado que las pruebas forman parte del proceso mediante el cual el carácter es fortalecido. Los hombres suelen pedir bendiciones y evitar dificultades, pero muchas de las virtudes más importantes nacen precisamente durante los tiempos difíciles. La paciencia surge durante la espera, la fortaleza se desarrolla durante la adversidad y la fe crece cuando las circunstancias parecen contrarias. Por ello los justos no deben desesperarse cuando atravesan pruebas. Aquello que hoy parece una carga puede convertirse mañana en fuente de sabiduría y madurez. Dios utiliza incluso las dificultades para formar a quienes desean caminar en sus caminos.

Capítulo 10

Enoc observó cómo las naciones aparecen y desaparecen a lo largo de la historia. Grandes imperios alcanzan poder y gloria, pero finalmente son reemplazados por otros. Los gobernantes cambian, las fronteras se modifican y las estructuras humanas son transformadas constantemente. Sin embargo, la justicia de Dios permanece inmutable.
Los hombres suelen depositar su esperanza en sistemas políticos, líderes o riquezas, olvidando que todas esas cosas son temporales. Quien construye su vida únicamente sobre fundamentos humanos termina decepcionado. Pero quien confía en Dios posee una base firme incluso cuando todo a su alrededor cambia.

Capítulo 11

Le fue mostrado que la sabiduría verdadera no consiste unicamente en adquirir conocimiento. Muchos hombres aprenden numerosas cosas y sin embargo continúan viviendo de manera insensata. La verdadera sabiduría transforma el carácter, dirige las decisiones y produce obediencia.
El conocimiento sin rectitud puede convertirse en instrumento de orgullo, mientras la sabiduría auténtica conduce a la humildad. Por esta razón el hombre debe buscar no solamente entender la verdad, sino también practicarla. Quien escucha enseñanzas pero no las aplica se parece a quien contempla un camino correcto y aun así decide caminar en dirección opuesta.

Capítulo 12

Enoc recibió instrucciones para transmitir estas enseñanzas a las generaciones futuras. Los hombres debían recordar que la vida es breve, que el tiempo es limitado y que cada día constituye una oportunidad para acercarse más a Dios. Ninguna generación puede vivir indefinidamente de las experiencias espirituales de quienes la precedieron. Cada persona debe decidir por sí misma si caminará en obediencia o en rebeldía. Las enseñanzas antiguas sirven como guía, pero la decisión final pertenece a cada corazón. Por ello los hombres deben examinar continuamente sus caminos, corregir aquello que es incorrecto y buscar la verdad mientras aún tienen oportunidad de hacerlo.

Capítulo 13

Finalmente, Enoc comprendió que toda la historia humana avanza hacia el cumplimiento de los propósitos de Dios. Los acontecimientos pueden parecer confusos cuando son observados individualmente, pero forman parte de un plan mucho más amplio. La justicia prevalecerá sobre la maldad, la verdad triunfará sobre el engaño y las promesas de Dios alcanzarán su cumplimiento. Los justos encontrarán descanso y los hombres comprenderán que ninguna vida dedicada a la obediencia fue inútil. Así concluyen estas enseñanzas, recordando que la sabiduría, la fidelidad y el temor de Dios poseen un valor que trasciende el tiempo, las generaciones y las circunstancias de este mundo.
Enoc contempló la organización de los cielos y comprendió que cada parte de la creación cumple fielmente la función que le fue asignada. Los astros recorren sus caminos sin desviarse, las estaciones llegan en el tiempo señalado y los elementos obedecen las leyes establecidas desde el principio. Nada actúa por capricho ni existe sin propósito. Esta visión le permitió comprender que el hombre también fue creado para vivir conforme a un orden divino. Cuando permanece dentro de los límites establecidos por la sabiduría de Dios encuentra paz, estabilidad y dirección. Pero cuando intenta construir su vida ignorando esos principios, aparecen la confusión, el sufrimiento y la división. Por ello los hombres deben aprender de la creación misma, que continuamente da testimonio de obediencia, equilibrio y armonía.

Capítulo 7

Le fue mostrado que las generaciones humanas son semejantes a la hierba que brota por un tiempo y luego desaparece. Los hombres dedican grandes esfuerzos a acumular riquezas, conquistar territorios y construir monumentos para preservar su memoria, pero finalmente todos son alcanzados por el paso del tiempo. Sin embargo, aquello que se realiza conforme a la justicia permanece mucho más allá de la vida de quien lo hizo. Las obras rectas continuan produciendo fruto en generaciones futuras, mientras las acciones nacidas de la maldad terminan destruyendo incluso aquello que parecía sólido. Por esta razón la verdadera sabiduría consiste en invertir la vida en aquello que posee valor eterno y no únicamente en aquello que produce beneficios temporales.

Capítulo 8

Enoc comprendió que Dios observa constantemente las acciones de los hombres. Ninguna injusticia permanece oculta, ningún sufrimiento es ignorado y ninguna obra de misericordia pasa desapercibida delante del Altísimo. Muchas veces los hombres creen que pueden actuar sin consecuencias cuando nadie los observa, pero la verdad es que toda acción deja una huella. El corazón humano puede engañarse a sí mismo, pero no puede ocultarse delante de Aquel que conoce los pensamientos más profundos. Esta comprensión debe conducir al hombre a vivir con integradad, no por temor al castigo solamente, sino por amor a la verdad y respeto hacia Dios.

Capítulo 9

También le fue revelado que las pruebas forman parte del proceso mediante el cual el carácter es fortalecido. Los hombres suelen pedir bendiciones y evitar dificultades, pero muchas de las virtudes más importantes nacen precisamente durante los tiempos difíciles. La paciencia surge durante la espera, la fortaleza se desarrolla durante la adversidad y la fe crece cuando las circunstancias parecen contrarias. Por ello los justos no deben desesperarse cuando atravesan pruebas. Aquello que hoy parece una carga puede convertirse mañana en fuente de sabiduría y madurez. Dios utiliza incluso las dificultades para formar a quienes desean caminar en sus caminos.

Capítulo 10

Enoc observó cómo las naciones aparecen y desaparecen a lo largo de la historia. Grandes imperios alcanzan poder y gloria, pero finalmente son reemplazados por otros. Los gobernantes cambian, las fronteras se modifican y las estructuras humanas son transformadas constantemente. Sin embargo, la justicia de Dios permanece inmutable.
Los hombres suelen depositar su esperanza en sistemas políticos, líderes o riquezas, olvidando que todas esas cosas son temporales. Quien construye su vida unicamente sobre fundamentos humanos termina decepcionado. Pero quien confía en Dios posee una base firme incluso cuando todo a su alrededor cambia.
Le fue mostrado que la sabiduría verdadera no consiste unicamente en adquirir conocimiento. Muchos hombres aprenden numerosas cosas y sin embargo continúan viviendo de manera insensata. La verdadera sabiduría transforma el carácter, dirige las decisiones y produce obediencia.
El conocimiento sin rectitud puede convertirse en instrumento de orgullo, mientras la sabiduría auténtica conduce a la humildad. Por esta razón el hombre debe buscar no solamente entender la verdad, sino también practicarla. Quien escucha enseñanzas pero no las aplica se parece a quien contempla un camino correcto y aun así decide caminar en dirección opuesta.

Capítulo 12

Enoc recibió instrucciones para transmitir estas enseñanzas a las generaciones futuras. Los hombres debían recordar que la vida es breve, que el tiempo es limitado y que cada día constituye una oportunidad para acercarse más a Dios. Ninguna generación puede vivir indefinidamente de las experiencias espirituales de quienes la precedieron. Cada persona debe decidir por sí misma si caminará en obediencia o en rebeldía. Las enseñanzas antiguas sirven como guía, pero la decisión final pertenece a cada corazón. Por ello los hombres deben examinar continuamente sus caminos, corregir aquello que es incorrecto y buscar la verdad mientras aún tienen oportunidad de hacerlo.

Capítulo 13

Finalmente, Enoc comprendió que toda la historia humana avanza hacia el cumplimiento de los propósitos de Dios. Los acontecimientos pueden parecer confusos cuando son observados individualmente, pero forman parte de un plan mucho más amplio. La justicia prevalecerá sobre la maldad, la verdad triunfará sobre el engaño y las promesas de Dios alcanzarán su cumplimiento. Los justos encontrarán descanso y los hombres comprenderán que ninguna vida dedicada a la obediencia fue inútil. Así concluyen estas enseñanzas, recordando que la sabiduría, la fidelidad y el temor de Dios poseen un valor que trasciende el tiempo, las generaciones y las circunstancias de este mundo.

Libro de Adán y Eva

Capítulo 1

Después de ser expulsados del jardín, Adán y Eva contemplaron la diferencia entre la gloria que habían conocido y las dificultades del mundo al que ahora debían enfrentarse. Comprendieron la gravedad de su desobediencia y experimentaron tristeza al recordar la comunión que antes disfrutaban con Dios. Sin embargo, también conservaron la esperanza de que la misericordia divina no los abandonaría para siempre. Comenzaron una nueva vida marcada por el trabajo, el esfuerzo y la necesidad de aprender a caminar nuevamente en obediencia. Cada día les recordaba las consecuencias de sus decisiones, pero también les enseñaba acerca de la paciencia y la compasión del Creador.

Capítulo 2

Adán enseñó a Eva que debían perseverar a un medio de las dificultades. La tierra produciría alimento mediante esfuerzo y los años estarían acompañados de pruebas desconocidas hasta entonces. Sin embargo, comprendieron que la vida continuaba siendo un regalo recibido de Dios. Aprendieron a valorar aquello que antes habían considerado común y comenzaron a reconocer la importancia de la obediencia. Las aflicciones no destruyeron completamente su esperanza, sino que los llevaron a depender más profundamente del Señor. Así comenzó la historia de las generaciones humanas fuera del jardín.
Con el paso del tiempo nacieron hijos e hijas. Las nuevas generaciones crecieron escuchando relatos acerca de la creación, del jardín y de los acontecimientos que habían cambiado el curso de la humanidad. Adán comprendió que tenía la responsabilidad de transmitir estas enseñanzas para que sus descendientes aprendieran de los errores cometidos anteriormente. La memoria de los acontecimientos pasados debía servir como advertencia y también como fuente de sabiduría. Porque quien aprende de la experiencia ajena evita muchos sufrimientos innecesarios.

Capítulo 4

Las generaciones continuaron multiplicándose y los hombres comenzaron a desarrollar distintas actividades para sostener sus vidas. Surgieron oficios, responsabilidades y formas de organización social. Algunos procuraron caminar conforme a las enseñanzas recibidas, mientras otros comenzaron a apartarse progresivamente de ellas. Así apareció una diferencia cada vez más evidente entre quienes buscaban agradar a Dios y quienes seguían unicamente sus propios deseos. La historia humana comenzó a mostrar los efectos permanentes de las decisiones tomadas por cada generación.

Capítulo 5

Adán observó el crecimiento de sus descendientes y comprendió que cada generación enfrenta sus propias pruebas. Ningún hombre puede vivir la vida de otro ni tomar decisiones en su lugar. Por ello exhortó a sus hijos a buscar sabiduría, practicar la justicia y permanecer atentos a las consecuencias de sus acciones. El hombre que escucha consejo evita numerosos errores, mientras quien rechaza toda corrección suele encontrar sufrimientos que podrían haberse evitado. Así la enseñanza se convirtió en una de las mayores responsabilidades de los padres hacia sus hijos.

Capítulo 6

Con el paso de los años, Adán envejeció y reflexionó acerca de todo lo vivido desde los días de la creación. Comprendió que la misericordia de Dios había estado presente incluso durante los momentos más difíciles. Aunque la humanidad había experimentado las consecuencias de la desobediencia, también había recibido innumerables oportunidades para aprender, crecer y acercarse nuevamente al Creador. Esta comprensión fortaleció su esperanza y le permitió mirar hacia el futuro con confianza.

Capítulo 7

Antes de concluir sus días, Adán reunió a sus descendientes y les recordó la importancia de permanecer fieles a Dios. Les habló acerca de la creación, de la responsabilidad humana y de la necesidad de vivir conforme a la verdad. Les advirtió acerca del orgullo, de la desobediencia y de los peligros de olvidar las enseñanzas recibidas. También les recordó que la misericordia permanece disponible para quienes se arrepienten sinceramente y buscan corregir sus caminos. Así transmitió a las generaciones futuras aquello que había aprendido durante toda una vida.

Capítulo 8

Después de la muerte de Adán, sus descendientes continuaron desarrollando la historia humana. Las generaciones crecieron, las familias se multiplicaron y nuevas circunstancias aparecieron continuamente. Sin embargo, las enseñanzas fundamentales permanecieron vigentes. La obediencia seguía produciendo bendición, la sabiduría continuaba siendo necesaria y la justicia conservaba su valor. Así la memoria de los primeros hombres permaneció viva entre quienes deseaban comprender sus orígenes y aprender de los acontecimientos ocurridos al comienzo de la humanidad.

Capítulo 9

Las generaciones futuras fueron exhortadas a recordar que toda vida humana es breve y que cada día constituye una oportunidad para acercarse más a Dios. Ninguna persona puede cambiar el pasado, pero todos pueden decidir cómo responderán en el presente. La historia de Adán y Eva fue preservada para mostrar las consecuencias de la desobediencia y también la profundidad de la misericordia. divina. Porque aun después de los errores más graves, Dios continúa llamando al hombre al arrepentimiento y a la restauración.
Así concluye el Libro de Adán y Eva. Sus enseñanzas muestran el origen de la
humanidad, las consecuencias del pecado, la importancia de la obediencia y la esperanza que permanece disponible para quienes buscan a Dios. Las generaciones pasan, los hombres nacen y mueren, pero las lecciones relacionadas con la sabiduría, la humildad y la fidelidad continúan siendo necesarias. Bienaventurados quienes aprenden de estas enseñanzas y procuran caminar en la verdad, porque encontrarán dirección para sus vidas y dejarán una herencia de bendición para quienes los sigan.

Segundo Libro de Adán y Eva

Capítulo 1

Después de la muerte de Adán, las generaciones continuaron desarrollándose sobre la tierra. Los descendientes conservaron muchas de las enseñanzas recibidas y procuraron transmitirlas a sus hijos. Sin embargo, con el paso de los años comenzaron a surgir diferencias entre quienes permanecían fieles a Dios y quienes se alejaban progresivamente de sus caminos. Algunos valoraban la sabiduría heredada, mientras otros consideraban innecesarias las advertencias de los antiguos. Así comenzaron a manifestarse tendencias que influirían profundamente sobre el futuro de la humanidad.

Capítulo 2

Los hombres justos procuraron preservar la verdad y enseñar a sus familias la importancia de la obediencia. Comprendían que la corrupción no aparece de manera repentina, sino que suele comenzar mediante pequeñas concesiones repetidas a lo largo del tiempo. Por ello insistían en la necesidad de vigilar el corazón, practicar la humildad y mantenerse firmes en la fe. La experiencia de generaciones anteriores servía como advertencia para evitar errores que ya habían producido sufrimiento en el pasado.

Capítulo 3

A medida que las generaciones se multiplicaban, también aumentaban los desafíos relacionados con la convivencia, el poder y las ambiciones humanas. Muchos hombres comenzaron a confiar más en sus capacidades que en Dios. Surgieron rivalidades, conflictos y formas de injusticia que afectaron a comunidades enteras. Sin embargo, aun en medio de estas circunstancias permanecieron hombres y mujeres que continuaron buscando la verdad. Por medio de ellos se preservó el conocimiento del Altísimo y se mantuvo viva la esperanza para las generaciones futuras.

Capítulo 4

Los hombres comenzaron a dividirse cada vez más entre quienes conservaban la justicia y quienes seguían caminos de corrupción. Las decisiones tomadas por una generación influían profundamente sobre la siguiente. Los padres transmitían no solamente palabras, sino también ejemplos. Cuando la verdad era practicada dentro de las familias, los hijos crecían con fundamentos sólidos. Pero cuando la obediencia era abandonada, la confusión comenzaba a extenderse rápidamente.
Así quedó demostrado que la fortaleza de una nación depende en gran medida de la fidelidad de sus hogares. La sabiduría preservada durante generaciones puede perderse en poco tiempo cuando deja de ser enseñada y practicada.
Las riquezas, los conocimientos y las habilidades comenzaron a multiplicarse entre los hombres. Surgieron nuevas formas de organización y creció la capacidad para transformar el mundo material. Sin embargo, muchos confundieron progreso con sabiduría. Aprendieron a construir más, pero olvidaron cómo vivir correctamente. Alcanzaron mayor conocimiento, pero descuidaron el temor de Dios. Esta diferencia produjo numerosos problemas, porque el conocimiento sin rectitud aumenta el poder del hombre sin corregir sus inclinaciones. Por ello los justos continuaron enseñando que la sabiduría debe gobernar sobre toda capacidad y que el carácter es más importante que el talento.

Capítulo 6

La paciencia de Dios continuó manifestándose sobre las generaciones humanas. Aunque muchos se apartaban de la verdad, seguían recibiendo oportunidades para corregir sus caminos. La misericordia llamaba continuamente al arrepentimiento y numerosos hombres encontraron restauración cuando decidieron escuchar las advertencias recibidas. Esto mostró que el juicio de Dios nunca es apresurado y que su deseo es conducir a los hombres hacia la verdad. Sin embargo, también quedó claro que quien rechaza repetidamente la corrección termina fortaleciendo su propia dureza de corazón.

Capítulo 7

Los hombres fieles comprendieron que ninguna generación permanece para siempre. Por esta razón procuraron preparar a quienes vendrían después. Enseñaron la importancia del trabajo honesto, del respeto, de la justicia y de la obediencia a Dios. Entendían que el futuro de una comunidad depende de la calidad moral de quienes la integran. Por ello dedicaron gran esfuerzo a formar el carácter de los jóvenes. La verdadera herencia no consiste unicamente en tierras o riquezas, sino en principios capaces de sostener a las generaciones futuras cuando enfrenten tiempos difíciles.

Capítulo 8

Con el paso de los años se hizo evidente que los caminos de la justicia y de la corrupción producen resultados completamente distintos. Los hombres pueden tardar en reconocer esta diferencia, pero finalmente las consecuencias aparecen. La violencia produce sufrimiento, el orgullo genera división y la mentira destruye la confianza. Por el contrario, la verdad fortalece las relaciones, la humildad facilita el aprendizaje y la justicia produce estabilidad. Estas lecciones fueron confirmadas repetidamente a lo largo de la historia humana y continuaron siendo válidas para todas las generaciones.

Capítulo 9

Las enseñanzas antiguas recordaban constantemente que el hombre fue creado para vivir en comunión con Dios. Ninguna riqueza, placer o logro humano puede reemplazar esa relación. Muchos intentaron llenar el vacío de sus corazones mediante otras cosas y descubrieron que ninguna producción satisfacción duradera. Sólo cuando el hombre vuelve a los caminos del Creador encuentra verdadera paz. Esta verdad fue repetida una y otra vez por los justos de todas las generaciones y continúa siendo necesaria para quienes buscan dirección en sus vidas.

Capítulo 10

Así concluye esta sección. Las generaciones humanas continuan avanzando, pero los principios fundamentales permanecen inalterables. La obediencia sigue siendo mejor que la rebeldía, la sabiduría continúa siendo superior a la insensatez y la verdad conserva su valor aun cuando muchos la rechacen. Los hombres nacen y mueren, las circunstancias cambian y los tiempos se transforman, pero Dios permanece fiel.
Bienaventurados quienes aprenden estas lecciones, porque encontrarán dirección para sus pasos y dejarán una herencia de bendición para quienes vengan después. CAPÍTULOS 11 AL 20 Las generaciones continuaron multiplicándose sobre la tierra y los hombres fueron nuevamente confrontados con la elección entre la obediencia y la corrupción. Muchos aprendieron de las enseñanzas transmitidas por sus padres y caminaron en rectitud, pero otros permitieron que el orgullo, la ambición y el deseo de poder gobernaran sus corazones. Así surgieron divisiones entre quienes buscaban agradar a Dios y quienes preferían seguir unicamente sus propios caminos. Los justos enseñaron que toda autoridad debe ejercerse con humildad, porque el poder concedido a los hombres es temporal. Ningún gobernante permanece para siempre y ningún reino posee estabilidad eterna.
Las naciones se levantan y desaparecen, pero la justicia continúa siendo la medida mediante la cual Dios examina las obras de todos los hombres. También se recordó que las riquezas poseen utilidad limitada. Muchos dedicaron sus vidas a acumular bienes sin comprender que el tiempo finalmente los separaría de aquello que habían reunido.
Otros utilizaron sus recursos para ayudar a los necesitados, fortalecer a sus familias y promover la justicia. Estos últimos comprendieron que los bienes materiales son herramientas y no fines en sí mismos. Las pruebas continuaron formando parte de la experiencia humana. Algunas generaciones enfrentaron guerras, otras padecieron escasez y otras atravesaron tiempos de prosperidad. Sin embargo, en todas las circunstancias permaneció la misma verdad: quienes confiaron en Dios encontraron fortaleza para perseverar. La adversidad reveló el carácter de los hombres y permitió distinguir entre la fe auténtica y la fe superficial. Los sabios enseñaron que el hombre debe gobernar primero su propio corazón antes de intentar gobernar a otros. Quien no domina sus deseos difícilmente podrá dirigir correctamente una familia, una comunidad o una nación. Por ello insistieron en la importancia de la disciplina, la prudencia y la búsqueda constante de la verdad. Las generaciones futuras fueron advertidas acerca del peligro del olvido.
Cuando los hombres olvidan las obras realizadas por Dios comienzan a repetir errores ya cometidos anteriormente. Por esta razón los acontecimientos importantes debían ser preservados y transmitidos. La memoria de los justos se convirtió en una fuente permanente de enseñanza para quienes deseaban caminar en sabiduría. CAPÍTULOS 21 AL 30 El paso de los años confirmó que toda acción produce consecuencias. Los pueblos que cultivaron la justicia disfrutaron períodos de estabilidad, mientras aquellos que abrazaron la violencia enfrentaron divisiones y sufrimientos. Aunque estas consecuencias no siempre aparecían de inmediato, finalmente se manifestaban con claridad suficiente para instruir a las generaciones posteriores. Los hombres aprendieron que la verdadera grandeza no consiste en dominar a otros, sino en servir correctamente a quienes han sido colocados bajo su responsabilidad. Los padres debían cuidar de sus hijos, los líderes debían proteger a sus comunidades y los gobernantes debían actuar buscando el bienestar de sus pueblos. Toda autoridad ejercida para beneficio propio terminaba produciendo.
corrupción. También se enseñó acerca del valor de la paciencia. Muchas promesas tardaron años en cumplirse y numerosos propósitos divinos requirieron varias generaciones para manifestarse plenamente. Los hombres impacientes abandonaron sus caminos antes de tiempo, mientras quienes perseveraron contemplaron finalmente el fruto de su fidelidad. La creación continuó siendo presentada como testimonio de la sabiduría divina. Los cielos, las estaciones, los mares y la tierra recordaban diariamente que existe un orden establecido por Dios. Quienes observaban estas cosas con entendimiento reconocían la necesidad de vivir conforme a ese mismo orden.
La armonía de la creación servía como ejemplo para la vida humana. Los ancianos enseñaron a los jóvenes que ninguna generación comienza desde cero. Cada persona recibe una herencia formada por las decisiones tomadas por quienes vivieron antes.
Por ello cada generación posee la responsabilidad de mejorar aquello que recibió y transmitirlo fortalecido a quienes vendrán después. Así continuó avanzando la historia de los hombres, mostrando repetidamente que la sabiduría produce vida, que la justicia fortalece a las comunidades y que la fidelidad a Dios permanece como fundamento seguro en medio de todos los cambios de la historia.

Capítulo 31

Las generaciones posteriores continuaron enfrentando los mismos desafíos fundamentales que habían acompañado a la humanidad desde el principio. Los hombres buscaban seguridad, prosperidad y reconocimiento, pero descubrían repetidamente que ninguna de estas cosas podía satisfacer completamente el corazón. Los sabios enseñaron que el hombre fue creado para algo superior a la simple acumulación de bienes o de poder. Quienes dirigían su vida hacia la justicia encontraban paz aun en medio de dificultades, mientras quienes perseguían únicamente intereses materiales terminaban experimentando vacío e insatisfacción. Por esta razón las generaciones fueron exhortadas a buscar primero la verdad y a ordenar todas las demás áreas de la vida conforme a ella.

Capítulo 32

Se enseñó que la familia constituye uno de los principales instrumentos para la preservación de la sabiduría. Los padres debían transmitir a sus hijos las enseñanzas recibidas y los hijos debían aprender a valorar la experiencia acumulada por quienes los precedieron. Cuando esta transmisión se interrumpe, las sociedades comienzan a perder los fundamentos que sostienen su estabilidad. Por ello la instrucción, la disciplina y el ejemplo fueron considerados responsabilidades sagradas. Los hombres comprendieron que el futuro de una nación depende en gran medida de aquello que se enseña dentro de los hogares.

Capítulo 33

Los tiempos continuaron cambiando y nuevas circunstancias aparecieron sobre la tierra. Surgieron diferentes gobernantes, crecieron nuevas ciudadas y aparecieron formas distintas de organización humana. Sin embargo, las verdades fundamentales permanecieron inalterables. La honestidad continuó siendo superior al engaño, la humildad siguió siendo más provechosa que el orgullo y la justicia continuó produciendo mejores frutos que la violencia. Las generaciones observaban cómo estos principios se confirmaban repetidamente a través de la experiencia histórica.

Capítulo 34

Los hombres fueron advertidos acerca del peligro de permitir que el éxito produzca soberbia. Muchos comenzaron correctamente sus caminos, pero al alcanzar prosperidad olvidaron las lecciones aprendidas durante los tiempos difíciles. Esta actitud los llevó a cometer errores que terminaron destruyendo gran parte de aquello que habían construído. Por ello los sabios enseñaron que la gratitud debe acompañar tanto la abundancia como la escasez. Quien recuerda constantemente la fuente de sus bendiciones conserva un corazón equilibrado y permanece protegido contra la arrogancia.

Capítulo 35

Las pruebas continuaron desempeñando un papel importante en la formación del carácter humano. Los hombres descubrieron que las dificultades revelan convicciones ocultas y fortalecen virtudes que de otro modo permanecerían débiles. La paciencia, la perseverancia, la compasión y la fe suelen desarrollarse más profundamente durante los períodos de adversidad. Por esta razón las generaciones fueron exhortadas a no desesperarse cuando enfrentaran sufrimientos, sino a utilizarlos como oportunidades para crecer en sabiduría y madurez.
La historia confirmó que los caminos de la injusticia producen división incluso entre quienes inicialmente parecen beneficiarse de ellos. La mentira destruye la confianza, la corrupción debilita las instituciones y la violencia genera nuevas formas de sufrimiento. Por el contrario, la verdad fortalece las relaciones, la honestidad produce estabilidad y la justicia crea condiciones favorables para el desarrollo de las comunidades. Estas realidades fueron observadas repetidamente por quienes estudiaban los acontecimientos de las generaciones pasadas.
Los hombres comprendieron también la importancia de utilizar correctamente el tiempo. Cada día representa una oportunidad para aprender, servir y crecer. Muchos desperdician sus años persiguiendo objetivos que finalmente resultan insignificantes, mientras otros emplean sus vidas construyendo cosas que continúan beneficiando a generaciones futuras. La diferencia no radica únicamente en las capacidades de cada persona, sino en la manera en que decide utilizar aquello que ha recibido. Por ello la sabiduría exhorta a vivir con propósito y responsabilidad.

Capítulo 38

Se recordó constantemente que ninguna generación posee control absoluto sobre el futuro. Los hombres realizan planes y toman decisiones, pero el resultado final permanece bajo la autoridad de Dios. Esta verdad no debe producir pasividad, sino humildad. El hombre debe trabajar diligentemente mientras reconoce que depende continuamente de la providencia divina. Quien comprende esto evita tanto la arrogancia como la desesperación y aprende a caminar con equilíbrio aun en medio de la incertidumbre.

Capítulo 39

Las generaciones futuras fueron exhortadas a conservar viva la memoria de los hombres justos. Sus vidas constituyen ejemplos prácticos de fe, perseverancia y obediencia. Aunque muchos de ellos enfrentaron pruebas considerables, demostraron que es posible permanecer fiel incluso en circunstancias difíciles. Su legado continúa instruyendo a quienes buscan dirección y sirve como recordatorio de que la rectitud produce frutos que trascienden la duración de una sola vida.

Capítulo 40

Así concluyen estas enseñanzas. La historia humana continúa avanzando, pero los principios fundamentales permanecen inalterables. Dios sigue gobernando sobre las generaciones, la justicia, la producción y la sabiduría permanece disponible para quienes la buscan. Los hombres nacen, viven sus años y finalmente abandonan este mundo, pero las consecuencias de sus decisiones permanecen. Bienaventurados quienes utilizan su vida para practicar la verdad, ayudar a otros y caminar humildemente delante de Dios, porque dejan una herencia que continúa produciendo fruto mucho después de su partida.
Image summary: Esta figura es una ilustración artística. La imagen representa un paisaje natural donde una fuente de luz intensa emerge desde detrás de densas formaciones nubosas, iluminando el cielo y proyectando rayos hacia el exterior, mientras que en la parte inferior se observa un terreno elevado y una extensión de agua. Se puede inferir que la escena busca transmitir una sensación de esperanza o divinidad, destacando el contraste entre la oscuridad de las nubes y la luminosidad del sol, lo que sugiere la superación de la tormenta o el comienzo de un nuevo día.

Capítulo 1 La Creación, La Caída y Las Primeras

Generaciones
En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas cubrían la faz del abismo. Entonces habló Dios y por su palabra fueron establecidos la luz, los cielos, las aguas, la tierra firme, los árboles, las plantas y todas las criaturas que habitan sobre la tierra y en los mares. Después formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en él aliento de vida. Lo colocó en un jardín preparado para él, donde abundaban toda clase de árboles agradables a la vista y buenos para alimento.
Allí le concedió autoridad sobre la creación y le entregó mandamientos para que viviera en obediencia y comunión con su Creador. Dios vio que no era bueno que el hombre estuviera solo y formó a la mujer para que fuera su compañera. Ambos habitaban en inocencia y disfrutaban de la presencia divina. Sin embargo, apareció la tentación y fueron inducidos a desobedecer el mandato recibido. Así entró el pecado en el mundo y la armonía original fue quebrantada.
Como consecuencia de su desobediencia conocieron el dolor, el esfuerzo y la muerte. Fueron expulsados del jardín y comenzaron a vivir en un mundo marcado por las consecuencias del pecado. Aun así, Dios no los abandonó completamente y continuó mostrando misericordia hacia la humanidad. Con el paso del tiempo nacieron sus hijos. Caín y Abel presentaron ofrendas delante del Señor. Abel ofreció lo mejor de su rebaño y su sacrificio fue aceptado, mientras que Caín permitió que el resentimiento creciera en su corazón. Dominado por la envidia, levantó su mano contra su hermano y derramó sangre inocente.
Así ocurrió el primer homicidio y la violencia comenzó a extenderse entre los hombres. Las generaciones continuaron multiplicándose sobre la tierra. Algunos buscaron al Señor y procuraron caminar en sus caminos, mientras otros se alejaron cada vez más de la justicia. Surgieron ciudadas, oficios y conocimientos, pero también aumentaron el orgullo, la corrupción y la maldad. Entre aquellos hombres destacó Enoc, quien caminó con Dios y fue reconocido por su fidelidad. Su vida se convirtió en testimonio de que era posible agradar al Señor aun en medio de una generación apartada de la verdad. Sin embargo, con el paso de los siglos la violencia llenó la tierra. Los pensamientos de los hombres se inclinaban continuamente hacia el mal y la corrupción alcanzó niveles nunca antes vistos. La injusticia se multiplicó y el clamor de los inocentes subió delante de Dios. Entonces el Señor observó la condición de la humanidad y determinó traer juicio sobre la tierra. Pero encontró gracia en Noé, hombre justo entre los de su generación. Le ordenó construir un arca para preservar la vida durante el juicio que se aproximaba. Noé obedeció fielmente mientras advertía a los hombres acerca de lo que vendría.
Muchos se burlaron y continuaron viviendo como si nada fuera a suceder. Finalmente llegaron las aguas del diluvio. Los cielos se abrieron, las fuentes del abismo fueron liberadas y la tierra quedó cubierta por las aguas. Todo aquello que tenía aliento de vida fuera del arca pereció.
Sin embargo, Noé, su familia y los seres preservados conforme al mandato divino sobrevivieron. Después de muchos días las aguas comenzaron a descender y el arca reposó sobre tierra firme. Al salir del arca, Noé ofreció sacrificios al Señor. Entonces Dios estableció un pacto prometiendo que no volvería a destruir toda la tierra mediante un diluvio. Como señal de esta promesa colocó el arco en las nubes para recordar a todas las generaciones su misericordia. A partir de los descendientes de Noé las naciones volvieron a multiplicarse sobre la tierra. Sin embargo, la inclinación del corazón humano continuó siendo imperfecta.
Los hombres comenzaron nuevamente a buscar su propia gloria y se unieron para construir una gran ciudad y una torre destinada a alcanzar los cielos. Su propósito era engrandecerse a sí mismos y evitar ser dispersados. Pero Dios confundió sus lenguas y los dispersó por toda la tierra. Así surgieron pueblos y naciones diferentes, cada uno siguiendo su propio camino. En medio de aquellas generaciones el Señor preparó a un hombre por medio del cual comenzaría una nueva etapa de la historia sagrada. Ese hombre fue Abraham, llamado para abandonar su tierra, su parentela y todo cuanto conocía, a fin de seguir la dirección de Dios hacia una promesa que alcanzaría a innumerables generaciones.

Capítulo 2

Abraham, Isaac, Jacob y José

Después de la dispersion de las naciones, Dios niamo a Abram, hijo de Taré, para que abandonara su tierra y caminara hacia el lugar que le sería mostrado. El Señor le prometió convertirlo en una gran nación, bendecir a sus descendientes y hacer que por medio de ellos fueron benditas todas las familias de la tierra. Abram obedeció y partió sin conocer plenamente el destino de su viaje. Recorrió diversas regiones confiando en la palabra recibida. Durante aquellos años enfrentó dificultades, hambres y pruebas, pero el Señor continuó guiando sus pasos y confirmando sus promesas.
Dios estableció un pacto con Abram y cambió su nombre por Abraham. Le prometió una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo. Aunque él y Sara eran avanzados en edad y no tenían hijos, creyeron que Dios era poderoso para cumplir cuanto había prometido. El Señor visitó a Abraham y anunció que Sara tendría un hijo. Así nació Isaac, el hijo de la promesa, por medio del cual continuaría el pacto. Abraham amó profundamente a Isaac y lo vio crecer bajo la bendición divina.
Sin embargo, Dios puso a prueba la fe de Abraham y le pidió que ofreciera a su hijo. Abraham obedeció con confianza, creyendo que el Señor podía cumplir sus promesas a un circunstancias imposibles. Cuando estuvo dispuesto a entregar aquello que más amaba, Dios detuvo su mano y proveyó un sacrifício sustituto. Así fue manifestada la fidelidad del patriarca y confirmadas nuevamente las promesas recibidas.
Isaac creció y tomó esposa. También recibió las bendiciones del pacto y aprendió a depender de Dios durante tiempos de abundancia y escasez. De él nacieron Esaú y Jacob, dos hermanos cuyos caminos serían muy diferentes. Esaú se convirtió en hombre de campo y cazador. Jacob, por su parte, permanecía más cerca de la familia y buscaba la herencia espiritual asociada a las promesas divinas.
A través de diversos acontecimientos Jacob recibió la bendición que habría de acompañarlo durante toda su vida. Debido a conflictos familiares, Jacob abandonó temporalmente la casa de su padre y emprendió un largo viaje. Durante el camino tuvo una visión donde contempló una escalera que unía el cielo y la tierra, mientras ángeles subían y descendían sobre ella. Allí Dios renovó las promesas hechas anteriormente a Abraham e Isaac. Jacob trabajó muchos años lejos de su hogar. Formó una familia numerosa y acumuló bienes, pero también enfrentó numerosas pruebas que transformaron su carácter. Aprendió a depender menos de sus propias fuerzas y más de la dirección divina.
En una ocasión luchó durante la noche con un mensajero celestial. Después de aquel encuentro recibió un nuevo nombre: Israel. Desde entonces fue conocido como el hombre que había perseverado delante de Dios y de los hombres. Los hijos de Jacob llegaron a ser los padres de las tribus de Israel. Entre ellos destacó José, quien desde joven recibió sueños que anunciaban acontecimientos futuros.
Sus hermanos sintieron envidia al escuchar aquellas revelaciones y comenzaron a odiarlo. Movidos por el resentimiento, conspiraron contra él y finalmente lo vendieron como esclavo. José fue llevado a Egipto, lejos de su familia y de la tierra de sus padres. Sin embargo, aun en medio de la injusticia, Dios permaneció con él. José sirvió primero como esclavo y más tarde fue encarcelado injustamente.
A pesar de las dificultades, continuó actuando con integridad. El Señor le concedió sabiduría para interpretar sueños y esta capacidad llegó a conocimiento de las autoridades egípcias. Cuando el faraón tuvo sueños que nadie podía explicar, José fue llamado para interpretarlos.
Reveló que vendrían años de abundancia seguidos por una gran hambruna. Gracias a esta interpretación fue colocado en una posición de autoridad para prencar al país. Los años de abundancia llegaron y José almacenó grandes provisiones. Después vino el hambre sobre muchas tierras, incluyendo la región donde habitaba su familia. Entonces los hermanos que lo habían vendido viajaron a Egipto buscando alimento. Sin reconocerlo al principio, se presentaron delante de aquel mismo hombre a quien habían rechazado años atrás.
José observó el cambio ocurrido en sus corazones y finalmente se dio a conocer. En lugar de buscar venganza, los mostró misericordia y los perdonó. Jacob y toda su familia descendieron a Egipto para reunirse con José. Allí encontraron refugio durante la hambruna y crecieron hasta convertirse en un pueblo numeroso. Antes de morir, Jacob bendijo a sus hijos y anunció acontecimientos que afectarían a sus descendientes en generaciones futuras.
José también permaneció firme en la fe hasta el final de su vida, confiando en que Dios cumpliria las promesas hechas a los patriarcas. Así concluye la historia de Abraham, Isaac, Jacob y José, mostrando cómo Dios dirige los acontecimientos de la vida humana para cumplir sus propósitos. Lo que comenzó con el llamado de un solo hombre terminó convirtiéndose en el nacimiento de una nación destinada a desempeñar un papel central dentro de la historia sagrada.

Capítulo 3

Moisés y la Liberación de Israel

Pasaron los años y surgieron nuevos gobernantes en Egipto que ya no recordaban a José ni los beneficios que había traído a la nación. Al observar el crecimiento de los descendientes de Israel, comenzaron a temer su número y decidieron someterlos a dura servidumbre. Los israelitas fueron obligados a realizar trabajos pesados y sufrieron opresión durante generaciones. Sin embargo, cuanto más eran afligidos, más se multiplicaban. Entonces el clamor del pueblo subió delante de Dios, quien recordó el pacto establecido con Abraham, Isaac y Jacob. En aquellos días nació Moisés. Para protegerlo de la persecución fue ocultado durante sus primeros meses de vida y posteriormente colocado en una cesta sobre las aguas del río.
Allí fue encontrado por la hija del faraón y criado dentro de la casa real. Moisés creció conociendo la sabiduría de Egipto, pero nunca olvidó a su pueblo. Después de diversos acontecimientos huyó al desierto, donde permaneció muchos años como pastor. Un día, mientras cuidaba el rebaño, observó una zarza que ardía sin consumirse.
Al acercarse, escuchó la voz de Dios llamándolo por su nombre. El Señor le reveló que había visto el sufrimiento de Israel y que lo enviaría para liberar a su pueblo de la esclavitud. Moisés recibió la misión con temor, pero Dios prometió acompañarlo. Junto con Aaron regresó a Egipto y se presentó ante el faraón para exigir la liberación de los israelitas. El gobernante endureció su corazón y rechazó repetidamente la petición. Entonces comenzaron las señales y juicios que mostrarían el poder de Dios sobre Egipto.

Capítulo 4

El Desierto, la Rebelión y la Tierra Prometida

Después de abandonar el Sinaí, los hijos de Israel continuaron su peregrinación hacia la tierra prometida. Sin embargo, el camino estuvo marcado por numerosas pruebas y repetidas rebeliones. Cuando enfrentaban dificultades, muchos olvidaban rápidamente las maravillas que habían presenciado en Egipto y en el Mar Rojo. Surgieron quejas por la comida, por el agua y por las circunstancias del viaje.
A pesar de ello, Dios continuó sosteniendo los corrigiéndolos como un padre corrige a sus hijos. Cuando se acercaron a Canaanán fueron enviados exploradores para examinar la tierra. Después de recorrerla regresaron confirmando que era fértil y abundante. Sin embargo, también hablaron de ciudadas fortificadas y pueblos poderosos. La mayoría del pueblo se dejó dominar por el temor y rechazó avanzar.
Solamente Josué y Caleb confiaron plenamente en que Dios podía cumplir sus promesas. Debido a la incredulidad generalizada, aquella generación no entraría en la tierra prometida. Israel permanecería en el desierto durante cuarenta años hasta que surgiera una nueva generación preparada para obedecer. Durante aquellos años ocurrieron numerosas lecciones espirituales. Dios enseñó al pueblo a depender de El diariamente. También mostró las consecuencias de la desobediencia, la murmuración y la idolatría. Moisés continuó guiando a Israel durante todo ese tiempo.
Recibió nuevas instrucciones, resolvió conflictos y recordó constantemente la importancia de permanecer fiele al pacto. Aunque enfrentó dificultades personales y cargas enormes, permaneció como siervo del Señor hasta el final de su vida. Cuando los cuarenta años llegaron a su término, Moisés reunió nuevamente al pueblo y repasó la historia de su peregrinación. Recordó las obras realizadas por Dios, las victorias obtenidas y las lecciones aprendidas durante el desierto. Los exhortó a amar al Señor con todo su corazón, guardar sus mandamientos y no apartarse hacia la idolatría una vez que entraran en la tierra prometida. Les explicó que la obediencia traería bendición, mientras que la rebelión produciría sufrimiento. Antes de morir, Moisés contempló desde lejos la tierra que Dios había prometido a los patriarcas.
Aunque no entró personalmente en ella, vio cumplirse gran parte de la misión para la cual había sido llamado. Después de su muerte, el liderazgo pasó a Josué. Así terminó la era de Moisés y comenzó una nueva etapa en la historia de Israel.

Capítulo 5

Josué, la Conquista de Canaán y el Establecimiento de Israel

Tras la muerte de Moisés, el Señor habló a Josué y le ordenó conducir a Israel a la tierra prometida. Le recordó que debía ser fuerte y valiente, guardar la ley y confiar plenamente en la presencia divina. Cuando llegaron al río Jordán ocurrió un nuevo milagro.
Las aguas se detuvieron y el pueblo cruzó en seco, recordando la liberación que había tenido lugar años antes en el Mar Rojo. Así Israel entró finalmente en la tierra que había sido prometida a Abraham. La primera gran ciudad enfrentada fue Jericó. Sus murallas parecían imposibles de derribar, pero Dios entregó instrucciones específicas. Durante varios días el pueblo rodeó la ciudad siguiendo el mandato recibido. Finalmente las murallas cayeron y Jericó fue conquistada.
A partir de entonces comenzaron numerosas campañas militares. Diversos reyes se unieron para combatir contra Israel, pero el Señor concedió victorias sucesivas. Ciudades fortificadas fueron tomadas y extensos territorios quedaron bajo control israelita.
Sin embargo, las victorias no dependían únicamente de la fuerza militar. Cuando el pueblo actuaba en obediencia, Dios peleaba por ellos. Cuando se apartaban de sus mandamientos, enfrentaban derrotas y dificultades. Así aprendieron que la verdadera seguridad provenía de la fidelidad al pacto. Con el tiempo la tierra fue distribuida entre las tribus.
Cada una recibió una heredad conforme a las instrucciones dadas por Dios. También fueron establecidas ciudadas de refugio y se organizaron diversas responsabilidades dentro de la nación. Al final de su vida, Josué reunió a todo Israel. Les recordó la historia de Abraham, la liberación de Egipto, la travesía del desierto y la conquista de Canaan. Les exhortó a abandonar cualquier forma de idolatria y a servir únicamente al Señor. El pueblo renovó su compromiso con Dios y prometió permanecer fiel al pacto. Poco después murió Josué, habiendo cumplido la misión que le había sido encomendada. Sin embargo, las generaciones futuras enfrentarían nuevos desafíos. Con el paso del tiempo muchos olvidarían las obras realizadas por Dios y comenzarían a apartarse de sus caminos.
Así se abriria una de las etapas más difíciles y complejas de la historia de Israel: el período de los Jueces.

Capítulo 6 Los Jueces y la Infidelidad de Israel

Después de la muerte de Josué surgió una nueva generación que no conocía plenamente las obras que el Señor había realizado en favor de Israel. Con el paso del tiempo comenzaron a mezclarse con los pueblos vecinos, adoptaron sus costumbres y abandonaron gradualmente los mandamientos recibidos. La idolatría se extendió entre las tribus y muchos dejaron de buscar al Señor con sinceridad. Como consecuencia de su rebeldía, Israel perdi la protección que había disfrutado durante los días de Josué. Diversas naciones se levantaron contra ellos, invadieron sus territorios y los sometieron a opresión. Cuando el sufrimiento se volvía insoportable, el pueblo clamaba al Señor y Dios levantaba libertadores para rescatarlos.
Así comenzó un ciclo que se repetiría durante generaciones. Israel se apartaba de Dios, sufría las consecuencias de su pecado, clamaba por ayuda y recibía liberación mediante jueces escogidos por el Señor. Sin embargo, después de cada período de paz, el pueblo volvía a desviarse nuevamente. El primero de estos jueces fue Otoniel, quien condujo al pueblo hacia la liberación y restauró la paz durante varios años.
Más tarde surgieron otros líderes llamados por Dios para enfrentar distintos enemigos que amenazaban a Israel. Entre ellos destacó Débora, profetisa y juez de Israel. En una época de gran opresión reunió al pueblo y, confiando en la palabra del Señor, condujo a la nación hacia una importante victoria. Su liderazgo mostró que Dios puede utilizar a quien El desea para cumplir sus propósitos. También surgió Gedeón, hombre humilde que inicialmente dudaba de sus propias capacidades.
Sin embargo, Dios lo llamó para liberar a Israel de los madianitas. Aunque el enemigo era numeroso, el Señor redujo deliberadamente el tamaño del ejército israelita para demostrar que la victoria no dependía de la fuerza humana. Con apenas trescientos hombres, Gedeón derrotó a una multitud mucho mayor y mostró que Dios es quien concede el triunfo. Más adelante apareció Jefté, quien enfrentó a los enemigos de Israel en tiempos difíceles.
Aunque su historia estuvo marcada por decisiones dolorosas, fue utilizado por Dios para traer liberación al pueblo. Entre todos los jueces destacó especialmente Sansón. Desde antes de su nacimiento había sido apartado para una misión especial. El Espíritu del Señor le concedió una fuerza extraordinaria con la que derrotó a numerosos enemigos. Sin embargo, Sansón permitió que sus debilidades personales lo apartaran repetidamente del camino correcto.
A pesar de sus errores, Dios continuó utilizándolo para debilitar el poder de los filisteos. Incluso en los últimos momentos de su vida, cuando parecia haber perdido todo, el Señor manifestó nuevamente su poder por medio de él. Durante este período la situación espiritual de Israel continuó deteriorándose. Cada tribu actuaba según su propio criterio y muchas veces prevalecía la desobediencia. La ausencia de una autoridad estableva provocó conflictos internos y frecuentes crisis espirituales.
Así concluyó la época de los jueces, dejando una lección clara para las generaciones futuras: cuando el pueblo se aparta de Dios cosecha sufrimiento, pero cuando vuelve a él encuentra misericordia y restauración.

Capítulo 7

Rut y la Fidelidad en Tiempos Difíciles

Durante los días de los jueces hubo una gran hambre en la tierra. Un hombre llamado Elimelec abandonó Belén junto con su esposa Noemí y sus hijos para habitar temporalmente en la región de Moab. Allí la familia experimentó numerosas dificultades y, con el paso de los años, Elimelec y sus hijos murieron. Noemí quedó sola junto a sus nueras. Cuando decidió regresar a Israel, animó a las jóvenes a permanecer en su tierra. Una de ellas regresó con su familia, pero Rut tomó una decisión diferente.
Rut declaró que acompañaría a Noemí dondequiera que fuera. Afirmó que el pueblo de Noemí sería también su pueblo y que el Dios de Israel sería igualmente su Dios. Así abandonó todo cuanto conocía para seguir un camino marcado por la fe y la lealtad. Al llegar a Belén, Rut comenzó a trabajar recogiendo espigas para sostener a ambas mujeres. Su esfuerzo, humildad y fidelidad llamaron la atención de Booz, un hombre respetado y generoso que pertenecía a la familia de Elimelec. Booz mostró bondad hacia Rut y se convirtió en protector de ambas mujeres. Con el tiempo actuó como redentor de la familia y tomó a Rut por esposa. De esta unión nació Obed, quien sería padre de Isai y abuelo del rey David. Así la historia de una mujer extranjera se integró profundamente en la historia de Israel. Su fidelidad, humildad y confianza en Dios la convirtieron en parte de la línea genealógica que más adelante tendría gran importancia para las generaciones futuras. El libro de Rut muestra que Dios obra incluso en medio de las circunstancias más difíciles y que la fidelidad cotidiana puede formar parte de propósitos mucho mayores de lo que los hombres alcanzan a comprender.

Capítulo 8

Samuel, Saúl y el Comienzo de la Monarquía

En aquellos días vivía una mujer llamada Ana, quien sufría profundamente porque no podía tener hijos. Con gran fe acudió al Señor en oración y le pidió que escuchara su clamor. Dios respondió a su petición y nació Samuel. Desde pequeño Samuel fue dedicado al servicio del Señor. Creció bajo la dirección del sacerdote Elí y aprendió a escuchar la voz de Dios. Con el tiempo se convirtió en profeta, juez y líder espiritual de toda la nación. Samuel llamó repetidamente al pueblo al arrepentimiento y trabajó para restaurar la fidelidad al pacto. Bajo su liderazgo Israel experimentó importantes victorias y tiempos de renovación espiritual. Cuando envejeció, los ancianos de Israel solicitaron un rey que gobernara sobre ellos como ocurría en las demás naciones.
Aunque la petición entristeció a Samuel, Dios le indicó que escuchara al pueblo. Entonces fue escogido Saúl, hombre de gran presencia física que inicialmente mostró humildad y recibió el apoyo de la nación. Durante los primeros años de su reinado obtuvo victorias importantes y fortaleció a Israel frente a sus enemigos. Sin embargo, con el paso del tiempo Saúl comenzó a actuar según su propia voluntad. Desobedeció instrucciones recibidas por medio del profeta y permitió que el orgullo creciera en su corazón. Por esta razón Samuel anunció que Dios había decidido levantar a otro hombre para gobernar después de él. Mientras Saúl continuaba reinando, el Señor envió a Samuel a Belén para ungir a uno de los hijos de Isá. Allí fue escogido David, el menor de los hermanos, quien en ese momento cuidaba ovejas lejos de la vista de todos. Aunque todavía era joven, Dios había visto su corazón y lo había apartado para una misión especial.
Así comenzó una nueva etapa en la historia de Israel, una etapa que transformaría profundamente el destino de la nación.

Capítulo 9

David, el Rey Escogido por Dios

Después de ser ungido por Samuel, David continuó durante un tiempo cuidando rebaños y realizando tareas sencillas. Sin embargo, el Espíritu del Señor reposaba sobre él y lo preparaba para las responsabilidades que vendrían en el futuro. En aquellos días los filisteos amenazaban constantemente a Israel. Entre ellos sobresalía un guerrero llamado Goliat, hombre de enorme estatura y gran experiencia militar. Durante muchos días desafió a los ejércitos de Israel, provocando temor entre los soldados y los líderes de la nación. David llegó al campamento mientras llevaba provisiones para sus hermanos.
Al escuchar los desafíos del gigante, se indignó al ver cómo era despreciado el nombre del Señor. Aunque era joven y carecía de experiencia militar comparable a la de otros hombres, decidió enfrentarlo confiando en Dios. Tomando únicamente una honda y algunas piedras salió al encuentro de Goliat. Mientras el gigante confiaba en su fuerza y en sus armas, David declaró que la batalla pertenecía al Señor. Una piedra lanzada con precisión derribó al filisteo y produjo una gran victoria para Israel. A partir de aquel acontecimiento la fama de David se extendió por toda la nación. El pueblo celebraba sus victorias y reconocía el valor que demostraba en cada batalla. Sin embargo, aquello despertó celos en el corazón de Saúl. El rey comenzó a ver a David como una amenaza. Aunque David servía fielmente al reino, Saúl intentó dañarlo en repetidas ocasiones. Así comenzó un largo período de persecución durante el cual David debió huir para preservar su vida. Durante aquellos años reunió seguidores fieles y vivió en cuevas, montañas y regiones apartadas. En más de una ocasión tuvo oportunidad de quitar la vida a Saúl, pero se negó a hacerlo porque reconocía que el rey había sido ungido por Dios. Prefirió esperar el tiempo establecido por el Señor antes que tomar el poder mediante la violencia. A través de pruebas, peligros y dificultades, David aprendió a depender profundamente de Dios. Muchas de las oraciones y cánticos que más tarde formarían parte de los Salmos nacieron durante aquellos años de sufrimiento y esperanza. Finalmente Saúl murió en batalla junto con varios de sus hijos.
Entonces David fue reconocido como rey. Primero gobernó sobre Judá y posteriormente sobre todas las tribus de Israel, unificando nuevamente la nación. David conquistó Jerusalén y la estableció como capital del reino. También trasladó allí el Arca de la Alianza, deseando que la presencia de Dios ocupara un lugar central en la vida nacional. Durante su gobierno Israel alcanzó gran estabilidad.
Los enemigos fueron derrotados y las fronteras se fortalecieron. Sin embargo, David comprendía que toda victoria provenía del Señor y procuró gobernar con justicia y rectitud. Dios estableció un pacto especial con él. Le prometió que su descendencia tendría un papel importante en la historia futura de Israel y que su casa permanecería en los propósitos divinos. A pesar de ello, David también cometió graves errores. En un momento de debilidad tomó para sí a Betsabé y provocó la muerte de Urias, uno de sus hombres fieles.
El profeta Natán lo confrontó y David reconoció su pecado con profundo arrepentimiento. Aunque recibió perdón, las consecuencias de sus acciones afectaron a su familia y produjeron conflictos internos durante años. Rebeliones, divisiones y sufrimientos marcaron parte de sus últimos días.
Sin embargo, David nunca abandonó completamente su confianza en Dios. Aprendió que el arrepentimiento sincero abre camino a la misericordia y comprendió que la grandeza de un hombre no consiste en no fallar jamás, sino en volver al Señor cuando ha caído. Al acercarse el final de su vida preparó a su hijo Salomón para gobernar después de él. Así concluyó el reinado de uno de los personajes más importantes de la historia de Israel.

Capítulo 10

Salomón y la Gloria del Reino

Después de la muerte de David, Salomón ocupó el trono de Israel. Al comenzar su reinado buscó la dirección de Dios y recibió una oportunidad extraordinaria: el Señor le permitió pedir aquello que deseara. Salomón no pidió riquezas ni larga vida. Solicitó sabiduría para gobernar correctamente al pueblo. Esta petición agradó a Dios, quien le concedió entendimiento excepcional junto con prosperidad y honor. La fama de su sabiduría se extendió por numerosas naciones.
Gobernantes y viajeros acudían desde lugares lejanos para escuchar sus enseñanzas y contemplar la prosperidad alcanzada por Israel. Durante aquellos años el reino disfrutó de estabilidad, crecimiento económico y abundancia. Se fortalecieron relaciones comerciales con otros pueblos y se realizaron importantes obras de construcción. La más significativa de todas fue la edificación del Templo en Jerusalén. David había deseado construir una casa para el Señor, pero fue Salomón quien recibió la responsabilidad de llevar adelante aquella obra. Miles de trabajadores participaron en la construcción. Se utilizaron materiales de gran calidad y el proyecto avanzó durante varios años hasta convertirse en una de las edificaciones más admiradas de la época. Cuando el Templo fue terminado, el Arca de la Alianza fue trasladada al Lugar Santísimo. Entonces la gloria del Señor llenó la casa y los sacerdotes no pudieron permanecer en pie debido a la magnitud de la presencia divina. Salomón dedicó el Templo mediante oración y sacrifícios. Pidió que Dios escuchara las súplicas de quienes acudieran a aquel lugar buscando perdón, dirección y ayuda. El Señor respondió favorablemente y confirmó su pacto con Israel. Mientras el pueblo permaneciera fiel, disfrutaría de bendición y protección. Sin embargo, con el paso de los años Salomón comenzó a apartarse parcialmente de los caminos recibidos. Tomó numerosas esposas extranjeras y permitió la influencia de prácticas ajenas a la adoración verdadera. Gradualmente aparecieron altares dedicados a otros dioses y parte del pueblo comenzó a desviarse. Aunque el reino seguía siendo poderoso, las semillas de futuras divisiones ya habían comenzado a crecer. Por esta razón Dios anunció que después de la muerte de Salomón el reino sería dividido. Aun así, una parte permanecería vinculada a la casa de David debido a las promesas establecidas anteriormente. Así concluyó el reinado de Salomón, una época recordada por su sabiduría, riqueza y esplendor, pero también por las decisiones que prepararon dificultades para las generaciones futuras.

Capítulo 11

La División del Reino

Después de la muerte de Salomón, su hijo Roboam subió al trono para gobernar sobre Israel. Cuando las tribus acudieron ante él, solicitaron que redujera las cargas pesadas que habían soportado durante los últimos años del reinado anterior. Los ancianos aconsejaron responder con bondad y comprensión para conservar la unidad del pueblo. Sin embargo, Roboam rechazó aquel consejo y escuchó a hombres más jóvenes que lo animaron a actuar con dureza.
Cuando respondió al pueblo con arrogancia, gran parte de las tribus se rebeló contra la casa de David. Así el reino quedó dividido. Judá y Benjamin permanecieron bajo el gobierno de Roboam en Jerusalén, mientras las demás tribus siguieron a Jeroboam y formaron el Reino de Israel en el norte. Esta división produjo profundas consecuencias. Jeroboam temió que los habitantes de su reino continuaran viajando a Jerusalén para adorar y decidió establecer centros religiosos alternativos.
Levantó imágenes y modificó prácticas de adoración que habían sido establecidas por Dios. A partir de entonces la idolatría comenzó a extenderse con fuerza entre las tribus del norte. Aunque Dios envió profetas para advertirles, muchos gobernantes continuaron alejando al pueblo de la ley. Mientras tanto, en Judá algunos reyes procuraron servir al Señor, mientras otros imitaron las prácticas paganas de las naciones vecinas. De esta manera ambos reinos atravesaron períodos alternados de fidelidad y rebelión. Con el paso de los años aparecieron guerras, conflictos internos y crisis espirituales.
La nación que una vez había estado unida bajo David y Salomón ahora avanzaba dividida, cosechando las consecuencias de sus decisiones. Sin embargo, Dios no abandonó completamente a su pueblo. Continuó levantando profetas para llamar al arrepentimiento y recordar las promesas establecidas con las generaciones anteriores.

Capítulo 12 Elías y el Enfrentamiento contra la Idolatría

En los días del rey Acab, la idolatría alcanzó uno de sus puntos más altos dentro del Reino de Israel. La influencia de Jezabel promovió ampliamente la adoración de Baal y muchos abandonaron los caminos del Señor. Entonces apareció Elías, profeta poderoso que proclamó la palabra de Dios con valentía. Su mensaje denunciaba la corrupción espiritual y advertía acerca de las consecuencias de abandonar al Señor. Como juicio sobre la nación anunció que no habría lluvia durante varios años. El cielo se cerró y la tierra comenzó a sufrir una grave sequía.
Los cultivos se perdieron, los animales murieron y el hambre se extendió por toda la región. Durante ese tiempo Dios sostuvo milagrosamente a Elías. Primero fue alimentado junto a un arroyo mediante provisiones extraordinarias. Más tarde fue enviado a la casa de una viuda que experimentó la multiplicación sobrenatural de sus recursos. Cuando llegó el momento señalado, Elías desafió a los profetas de Baal en el monte Carmelo. Allí se reunieron multitudes para presenciar cuál era el verdadero Dios. Los profetas de Baal clamaron durante horas sin obtener respuesta.
Invocaron a su dios, realizaron rituales y elevaron súplicas, pero nada ocurrió. Entonces Elías restauró el altar del Señor, colocó el sacrificio y oró con sencillez. Inmediatamente descendió fuego del cielo que consumió el sacrificio, el altar e incluso el agua que lo rodeaba. Al contemplar aquello, el pueblo reconoció que el Señor es el verdadero Dios. La sequía llegó a su fin y la lluvia volvió a caer sobre la tierra. Sin embargo, Jezabel continuó persiguiendo al profeta. Elías debió huir al desierto, donde experimentó momentos de agotamiento y desaliento. Allí aprendió que Dios no siempre se manifiesta mediante fenómenos extraordinarios, sino también a través de una voz suave que guía y fortalece a sus siervos. Antes de concluir su ministerio, Elías recibió instrucciones para preparar a quien continuaría la obra profética después de él. Ese hombre sería Eliseo. Finalmente llegó el día en que Elías fue llevado al cielo en un torbellino. Mientras Eliseo observaba, el profeta desapareció de la tierra sin experimentar la muerte de manera ordinaria. Así terminó uno de los ministerios más impactantes de la historia de Israel.

Capítulo 13

Eliseo y los Milagros del Señor

Después de la partida de Elías, Eliseo recibió la responsabilidad de continuar proclamando la palabra de Dios. Desde el comienzo de su ministerio fueron evidentes las señales que acompañaban su llamado. Eliseo realizó numerosos milagros que demostraron el cuidado de Dios hacia su pueblo. Purificó aguas contaminadas, multiplicó alimentos para quienes padecían necesidad y ayudó a familias que atravesaban momentos de profunda dificultad. Una mujer que había perdido a su esposo enfrentaba la amenaza de perder también a sus hijos debido a las deudas. Eliseo le indicó reunir vasijas vacías y, por intervención divina, el aceite comenzó a multiplicarse hasta llenar todos los recipientes.
Así pudo pagar sus obligaciones y sostener a su familia. En otra ocasión una mujer que había mostrado hospitalidad hacia el profeta recibió la promesa de un hijo. Cuando años después el niño murió inesperadamente, Eliseo acudió a la casa y oró al Señor. Dios devolvió la vida al muchacho, llenando nuevamente de alegría a aquella familia. Durante períodos de hambre, Eliseo también multiplicó alimentos para grupos numerosos, mostrando que el Señor puede sostener a quienes confían en El incluso en tiempos difíciles. Uno de los milagros más conocidos ocurrió con Naamán, comandante del ejército sirio.
Aunque era poderoso y respetado, padecía una enfermedad que nadie podía curar. Siguiendo las instrucciones del profeta se sumergió varias veces en el Jordán y fue completamente sanado. Así comprendió que el poder pertenece a Dios y no a los hombres.
El ministerio de Eliseo se desarrolló en tiempos de gran inestabilidad política. Diversos reyes ocuparon el trono de Israel y muchos continuaron alejándose de los caminos del Señor. Aun así, Dios siguió mostrando misericordia mediante la predicación profética. Eliseo advirtió acerca de guerras, protegió al pueblo en momentos de peligro y transmitió mensajes de esperanza durante situaciones aparentemente imposibles.
Su vida mostró que Dios permanece activo a un cuando las circunstancias parecen oscuras. A medida que avanzaban los años, tanto Israel como Judá continuaban enfrentando consecuencias derivadas de su infidelidad. Los profetas seguían llamando al arrepentimiento, pero gran parte del pueblo persistía en sus errores. Se acercaban tiempos decisivos.
Los imperios extranjeros crecían en poder y pronto serían utilizados como instrumentos de juicio contra los reinos divididos de Israel. Así concluye la etapa de Elías y Eliseo, preparando el camino para los acontecimientos que conducirían a la caída de Israel y posteriormente al exilio de Judá.
La Caída del Reino de Israel
Con el paso de las generaciones, el Reino del Norte continuó alejándose cada vez más de los mandamientos del Señor. Los reyes que sucedieron a Jeroboam mantuvieron prácticas de idolatría y condujeron al pueblo por caminos contrarios al pacto establecido con Dios. Aunque en diferentes momentos surgieron gobernantes con ciertas virtudes, ninguno logró restaurar completamente la fidelidad espiritual de la nación. Los altares paganos permanecieron. la injusticia se extendió y el pueblo continuó confiando más en alianzas políticas que en la protección divina. Durante aquellos años Dios envió numerosos profetas. Oseas denunció la infidelidad espiritual de Israel y comparó a la nación con una esposa que había abandonado a su esposo. A pesar de la rebeldía del pueblo, anunció que la misericordia divina continuaba disponible para quienes se arrepintieran. Amós levantó su voz contra la corrupción de los poderosos.
Denunció la explotación de los pobres, los abusos cometidos por los gobernantes y la falsa religiosidad que pretendía honrar a Dios mientras ignoraba la justicia. Otros profetas también advirtieron acerca del juicio venidero. Sin embargo, la mayoría del pueblo rechazó sus palabras. Muchos preferían escuchar mensajes agradables antes que reconocer la gravedad de su situación espiritual.
Mientras tanto, el Imperio Asirio crecia en poder. Sus ejércitos conquistaban territorios y extendían su dominio sobre numerosas naciones. Finalmente llegó el momento en que Israel enfrentó directamente aquella amenaza. Las ciudadas fueron sitiadas y la presión militar aumentó constantemente.
Los gobernantes intentaron buscar ayuda en alianzas humanas, pero ninguna estrategia logró evitar el cumplimiento de las advertencias proféticas. Finalmente Samaria, capital del Reino de Israel, cayó en manos de los asirios. Gran parte de la población fue deportada a tierras lejanas y dispersada entre otras naciones.
Así concluyó la existencia del Reino del Norte después de siglos de historia. La caída de Israel se convirtió en una poderosa lección para las generaciones posteriores. Mostró que ninguna nación puede sostenerse indefinidamente cuando abandona la justicia, desprecia los mandamientos de Dios y rechaza repetidamente sus advertencias. Sin embargo, incluso en medio del juicio permaneció una esperanza.
Dios continuó preservando un remanente y mantuvo vivas las promesas hechas a los patriarcas, demostrando que su fidelidad es mayor que la infidelidad de los hombres.

Capítulo 15

Judá, Jerusalén y el Exilio en Babilonia

Después de la desaparición del Reino del Norte, Judá permaneció como la principal representación del pueblo de Israel. Jerusalén continuó siendo el centro espiritual de la nación y el Templo seguía ocupando un lugar importante dentro de la vida religiosa. Algunos reyes procuraron restaurar la adoración verdadera. Entre ellos destacaron Ezequías y Josías, quienes promovieron reformas significativas.
Derribaron altares paganos, restauraron el culto al Señor y llamaron al pueblo a renovar el pacto. Sin embargo, después de sus reinados la nación volvió a desviarse. La idolatría reapareció, la corrupción se extendió y los líderes ignoraron muchas de las enseñanzas recibidas. Fue durante este período cuando surgieron profetas como Isaias, Jeremías y otros mensajeros de Dios. Todos coincidían en una advertencia fundamental: si Judá continuaba rechazando la voluntad divina, Jerusalén sería destruida. Jeremías dedicó gran parte de su vida a proclamar este mensaje.
Anunció que Babilonia sería utilizada como instrumento de juicio. A causa de sus palabras sufrió burlas, persecuciones y encarcelamientos. Sin embargo, permaneció fiel a la misión recibida. Mientras tanto, el Imperio Babilónico aumentaba rápidamente su poder. Nabucodonosor derrotó a numerosos enemigos y finalmente dirigió su atención hacia Judá. Las invasiones comenzaron progresivamente. Algunos habitantes fueron llevados cautivos, entre ellos jóvenes que más tarde ocuparían posiciones importantes en Babilonia. A pesar de estas señales, gran parte de la nación continuó sin arrepentirse.
Finalmente Jerusalén fue sitiada. El hambre se extendió dentro de la ciudad y la situación se volvió desesperada. Después de un prolongado sufrimiento, los muros fueron derribados y los ejércitos babilónicos tomaron control de la ciudad. El Templo construido por Salomón fue destruido.
Sus tesoros fueron saqueados y gran parte de la población fue llevada al exilio. Aquello marcó uno de los momentos más dolorosos de toda la historia de Israel. Muchos se preguntaban si las promesas de Dios habían llegado a su fin. Sin embargo, los profetas insistieron en que el exilio no representaba el abandono definitivo del pueblo, sino una etapa de corrección destinada a conducirlos nuevamente hacia la fidelidad. Aun lejos de Jerusalén, Dios continuó acompañando a los cautivos. Surgieron nuevas generaciones que aprendieron a buscar al Señor en medio de circunstancias difíciles y comenzaron a esperar la restauración prometida. Así el exilio se convirtió tanto en un juicio como en una preparación para un futuro regreso.

Capítulo 16 Esdras, Nehemías y la Restauración de Jerusalén

Pasaron los años y los imperios cambiaron. Babilonia perdió su dominio y los persas ocuparon su lugar. Entonces ocurrió algo que muchos consideraban imposible: los exiliados recibieron autorización para regresar a su tierra. Los primeros grupos volvieron a Jerusalén con el propósito de reconstruir aquello que había sido destruido. Encontraron una ciudad marcada por las ruinas, con muros derribados y un pueblo debilitado por décadas de dificultades. A pesar de los obstáculos comenzaron la restauración. Lo primero fue reconstruir el altar para reanudar la adoración al Senhor. Después iniciaron la reconstrucción del Templo. La obra avanzó lentamente debido a la oposición de pueblos vecinos y a diversos problemas internos.
Sin embargo, los líderes animaron constantemente al pueblo a perseverar. Con el tiempo el nuevo Templo fue completado y la adoración volvió a establecerse en Jerusalén. Más adelante llegó Esdras, sacerdote y escriba profundamente conocedor de la ley. Su misión principal consistió en enseñar nuevamente las Escrituras y restaurar la vida espiritual del pueblo. Esdras reunió a la congregación, leyó la ley públicamente y explicó sus enseñanzas. Muchos comprendieron cuánto se habían apartado de los caminos de Dios y respondieron con arrepentimiento sincero.
Años después apareció Nehemias, quien ocupaba una posición importante dentro del gobierno persa. Al conocer la situación de Jerusalén sintió gran preocupación y obtuvo permiso para viajar a la ciudad. Al llegar observó personalmente el estado de las murallas. Durante la noche recorrió las ruinas y evaluó la magnitud del trabajo necesario.
Después reunió al pueblo y los animó a comenzar la reconstrucción. La oposición fue inmediata. Enemigos externos intentaron detener la obra mediante amenazas, burlas y conspiraciones. Sin embargo, los constructores continuaron trabajando con determinación. Muchos edificaban con una herramienta en una mano y un arma en la otra. Finalmente las murallas fueron terminadas y Jerusalén recuperó gran parte de su estabilidad. La ciudad comenzó a reorganizarse y el pueblo renovó formalmente su compromisco con Dios. Esdras y Nehemías trabajaron juntos para fortalecer tanto la estructura física como la vida espiritual de la nación. Gracias a su liderazgo, la comunidad volvió a centrarse en la ley, la adoración y la fidelidad al pacto. Así concluyó una de las etapas más importantes de restauración en la historia de Israel. Lo que había sido destruido durante el exilio comenzó a levantarse nuevamente, demostrando que Dios cumple sus promesas aun después de los períodos más oscuros.

Capítulo 17

Tobías y la Fidelidad en el Exilio

Entre los israelitas dispersados durante los años del cautiverio se encontraba Tobit, hombre justo que procuraba permanecer fiel a los mandamientos del Señor aun viviendo lejos de Jerusalén. Mientras muchos abandonaban las costumbres de sus padres, él continuó practicando la misericordia, ayudando a los necesitados y honrando a Dios en medio de circunstancias difíciles. A pesar de su fidelidad, enfrentó numerosas pruebas. Perdió bienes, sufrió dificultades económicas y más tarde quedó privado de la vista. Aquellas aflicciones pusieron a prueba su fe, pero Tobit continuó confiando en la justicia y misericordia del Señor. Al mismo tiempo vivía Sara, una mujer que también atravesaba profundos sufrimientos. Repetidas tragedias habían marcado su vida y muchos consideraban que estaba destinada a vivir en permanente desgracia. Sin embargo, ella también elevó sus oraciones delante de Dios esperando liberación.
Entonces el Senhor dispuso ayuda para ambos. Tobías, hijo de Tobit, emprendió un viaje acompañado por un misterioso compañero de camino que en realidad era un mensajero enviado por Dios. Durante el trayecto recibió instrucciones, protección y sabiduría para enfrentar los desafíos que encontraría. A través de diversos acontecimientos, Tobías llegó hasta Sara y la tomó por esposa.
Dios los bendijo y puso fin a las aflicciones que habían pesado sobre aquella familia. Más tarde, siguiendo las indicaciones recibidas durante el viaje, Tobías regresó junto a su padre y recuperó milagrosamente la vista de Tobit. Así la historia muestra que Dios escucha las oraciones de los justos y actúa aun cuando las circunstancias parecen imposibles. La paciencia, la fidelidad y la confianza en el Señor producen finalmente fruto para quienes perseveran.

Capítulo 18

Judit y la Liberación del Pueblo

En tiempos de amenaza y peligro surgió Judit, mujer conocida por su prudencia, valentía y temor de Dios. Las ciudadas de Israel se encontraban bajo gran presión debido al avance de poderosos ejércitos enemigos que buscaban someter la región. El temor comenzó a extenderse entre la población. Muchos pensaban que la derrota era inevitable y que la destrucción de sus ciudadas estaba próxima. Sin embargo, Judit mantuvo su confianza en Dios y creyó que el Señor podía traer liberación a un cuando las posibilidades humanas parecían agotadas. Después de prepararse mediante oración y ayuno, salió para enfrentar la situación. Con sabiduría y valentía logró penetrar en el campamento enemigo y llevar a cabo una acción decisiva que provocó confusión entre quienes amenazaban al pueblo. Cuando los israelitas comprendieron lo sucedido, recuperaron el ánimo y avanzaron contra sus adversarios.
Los enemigos fueron derrotados y la nación obtuvo una liberación que muchos consideraban imposible. Judit fue recordada por generaciones como ejemplo de fe, coraje y confianza en Dios. Su historia demuestra que el Señor puede utilizar a personas aparentemente sencillas para cumplir propósitos extraordinarios y preservar a su pueblo en momentos de crisis.

Capítulo 19

Ester y la Providencia Divina

Durante el dominio persa vivía una joven judía llamada Ester. A través de circunstancias inesperadas llegó a ocupar una posición de gran influencia dentro del reino. Aunque inicialmente ocultó su origen, Dios la estaba preparando para una misión decisiva. En aquellos días surgió Amán, hombre poderoso que desarrolló profundo odio contra los judíos. Movido por el orgullo y el resentimiento, logró obtener autorización para ejecutar un plan destinado a destruir a todo el pueblo disperso por el imperio. Cuando la noticia llegó a los judíos, el temor se extendió rápidamente.
Mardoqueo, familiar de Ester, comprendió la gravedad de la situación y la exhortó a utilizar su posición para intervenir ante el rey. Ester sabía que acercarse al monarca sin invitación podía costarle la vida. Sin embargo, después de buscar dirección mediante ayuno y oración, decidió actuar. Con valentía se presentó ante el rey y encontró favor delante de él. Mediante sabiduría y prudencia expuso las intenciones de Amán y reveló el peligro que amenazaba a su pueblo. El plan de destrucción fue detenido y quienes habían buscado exterminar a los judíos terminaron enfrentando las consecuencias de sus propias acciones. La liberación produjo gran alegría entre los descendientes de Israel y fue recordada mediante celebraciones establecidas para las generaciones futuras.
El libro muestra cómo Dios puede obrar incluso cuando su intervención no parece evidente, guiando silenciosamente los acontecimientos hacia el cumplimiento de sus propósitos.

Los Macabeos y la Defensa de la Fe

Pasaron los siglos y nuevas potencias dominaron la región. Surgieron gobernantes que intentaron imponer costumbres extranjeras y eliminar las tradiciones religiosas que Israel había conservado durante generaciones. Muchos cedieron a la presión, pero otros permanecieron firmes en la fidelidad a la ley. Entre ellos destacó Matatías, sacerdote que se negó a participar en prácticas idolátricas. Su decisión inspiró una resistencia que pronto se extendió por diferentes regiones.
Después de su muerte, Judas Macabeo asumió el liderazgo. Aunque contaba con recursos limitados y enfrentaba ejércitos superiores, luchó convencido de que la victoria depende del Señor y no solamente de la fuerza humana. Numerosas batallas fueron libradas durante aquellos años. Los enemigos parecían invencibles, pero una y otra vez los defensores de la fe obtuvieron victorias inesperadas.
Estas conquistas fortalecieron el ánimo del pueblo y permitieron recuperar territorios importantes. Uno de los acontecimientos más significativos fue la recuperación y purificación del Templo de Jerusalén. Después de haber sido profanado, el santuario volvió a ser consagrado para la adoración del Señor. Este hecho fue celebrado con gran alegría y quedó grabado en la memoria colectiva de Israel. Los libros de los Macabeos también recuerdan el valor de hombres y mujeres que prefirieron sufrir antes que renunciar a su fe. Muchos enfrentaron persecuciones, torturas e incluso la muerte, pero permanecieron firmes en sus convicciones. Su ejemplo enseñó que la fidelidad a Dios vale más que la seguridad temporal.
Las generaciones posteriores recordaron estos acontecimientos como testimonios de valentía, perseverancia y confianza en medio de las pruebas. Así concluye la gran etapa histórica de los libros bíblicos, mostrando que Dios continúa sosteniendo a quienes permanecen fieles aun durante los períodos más difíciles de la historia.

Capítulo 21

Job Y El Misterio Del Sufrimiento

En la tierra de Uz vivía un hombre llamado Job. Era conocido por su integridad, rectitud y temor de Dios. Poseía grandes riquezas, una familia numerosa y era respetado por quienes lo conocían. Sin embargo, su verdadera grandeza no consistía en sus bienes materiales, sino en su fidelidad al Señor. Llegó un tiempo en que su vida cambió repentinamente. En pocos días perdió sus posesiones, sus siervos y a sus hijos. Como si aquello no fuera suficiente, una grave enfermedad affectó también su cuerpo. El hombre que había disfrutado de prosperidad y honra quedó sumido en el dolor y la aflicción. Muchos intentaron explicar su sufrimiento. Algunos afirmaban que toda desgracia era consecuencia directa de pecados ocultos.
Otros insistían en que Dios siempre recompensa inmediatamente a los justos y castiga a los impíos. Sin embargo, la situación de Job parecía desafiar aquellas explicaciones simples. Sus amigos acudieron para consolarlo, pero con frecuencia sus palabras aumentaron el peso de su dolor. Repetidamente insinuaban que debía existir alguna culpa secreta detrás de sus desgracias.
Job defendió su integridad y expresó abiertamente sus preguntas, su angustia y su deseo de comprender lo que estaba ocurriendo. A lo largo de extensos diálogos reflexión de acerca de la fragilidad de la vida humana. Observó que los justos también sufren y que los impíos a veces prosperan durante largos períodos.
Reconoció que la sabiduría de Dios supera el entendimiento humano y que muchas veces los hombres no pueden comprender completamente sus caminos. Finalmente el Señor respondió a Job. No le explicó cada detalle de sus sufrimientos, sino que le mostró la grandeza de la creación y la inmensidad de su sabiduría. Le recordó que gobierna sobre los cielos, la tierra, los mares y todas las criaturas, y que su conocimiento supera infinitamente el de los hombres. Ante aquella revelación, Job reconoció sus limitaciones y renovó su confianza en Dios. Comprendió que aun cuando no entiende todas las circunstancias, puede confiar plenamente en el carácter del Creador. Después de la prueba, Dios restauró su vida. Recibió nuevamente bendiciones, prosperidad y alegría. Sin embargo, la enseñanza principal del libro no es la recuperación material, sino la certeza de que la fidelidad puede mantenerse aun en medio del sufrimiento y que la confianza en Dios permanece firme incluso cuando las respuestas no son evidentes.

Capítulo 22 Los Salmos y la Adoración del Pueblo de

DIOS
Los Salmos reúnen oraciones, cánticos y expresiones de fe compuestas a lo largo de muchas generaciones. En ellos se reflejan alegrías, victorias, temores, arrepentimiento, esperanza y adoración. Muchos fueron escritos por David durante diferentes etapas de su vida. Algunos nacieron en tiempos de triunfo y celebración. Otros surgieron en medio de persecuciones, peligros y profundas aflicciones. A través de todos ellos aparece una constante: la confianza en Dios. Los salmistas reconocen al Señor como creador de todas las cosas.
Los cielos proclaman su gloria y toda la creación da testimonio de su poder. El hombre es invitado a contemplar las obras divinas y responder con gratitud y reverencia. Numerosos salmos expresan arrepentimiento. Quienes reconocen sus pecados claman por misericordia y encuentran perdón en la bondad de Dios. Estas oraciones enseñan que el arrepentimiento sincero abre el camino hacia la restauración espiritual. Otros salmos celebran la protección divina.
El Señor es presentado como refugio, fortaleza y pastor que guía a su pueblo. Aun cuando los peligros rodean a los justos, pueden vivir confiados porque Dios permanece con ellos. También abandonan los cánticos de alabanza. Los pueblos son llamados a glorificar al Señor, anunciar sus maravillas y reconocer su soberania sobre todas las naciones. Reyes, gobernantes y personas comunes son invitados a rendir honor al único Dios verdadero. Los Salmos hablan además del futuro Reino de Dios. Describen la victoria final de la justicia, el establecimiento de la paz y el cumplimiento de las promesas divinas.
A través de sus palabras, generaciones enteras encontraron consuelo, dirección y esperanza. Por ello este libro ha acompañado durante siglos la vida espiritual de innumerables creyentes, enseñándoles a orar, confiar y adorar en toda circunstancia.

Capítulo 23

Proverbios y el Camino de la Sabiduría

Los Proverbios reúnen enseñanzas destinadas a formar el carácter y guiar la vida diaria. Su propósito es transmitir sabiduría, prudencia y entendimiento a quienes desean caminar rectamente. El fundamento de toda sabiduría es el temor del Señor. Quien reconoce la autoridad de Dios adquiere una perspectiva correcta para tomar decisiones y enfrentar los desafíos de la vida. Los proverbios enseñan acerca del trabajo diligente y advierten contra la pereza. El hombre esforzado prospera mediante constancia y disciplina, mientras que quien abandona sus responsabilidades suele cosechar dificultades.
También se habla extensamente sobre las palabras. La lengua puede traer vida o destrucción. Las palabras sabias edifican, consuelan y corrigen, mientras que las palabras imprudentes producen conflictos y sufrimiento. La justicia ocupa un lugar central en estas enseñanzas. Los gobernantes son llamados a actuar con integridad y los jueces deben rechazar toda forma de corrupción. Los negocios deben realizarse con honestidad y los poderosos deben tratar con respeto a los más débiles.
Los proverbios también ofrecen orientación para la vida familiar. Padres e hijos son exhortados a cultivar el respeto mutuo, la disciplina y la responsabilidad. La fidelidad dentro del hogar es presentada como fuente de estabilidad y bendición. Una figura importante dentro del libro es la Sabiduría personificada. Ella llama a los hombres a escuchar sus consejos y les advierte acerca de las consecuencias de ignorarlos. Quienes siguen sus caminos encuentran seguridad y paz, mientras que quienes la rechazan frecuentemente enfrentan sufrimientos evitables.
Así los Proverbios muestran que la verdadera sabiduría no consiste únicamente en acumular conocimientos, sino en vivir conforme a los principios establecidos por Dios.

Capítulo 24

Eclesiastés y el Cantar de los Cantares

Eclesiastés reflexiona sobre la naturaleza pasajera de la existencia humana. El autor observa las actividades de los hombres, sus esfuerzos, riquezas y ambiciones, y concluye que muchas de las cosas perseguidas bajo el sol son temporales. Generaciones enteras nacen y desaparecen. Los reinos se levantan y caen. Las riquezas cambian de manos y la fama se desvanece con el tiempo. A partir de estas observaciones el autor invita a considerar aquello que posee valor eterno. No condena las alegrías legítimas de la vida, sino que enseña a disfrutarlas reconociendo que provienen de Dios. Sin embargo, advierte que ninguna posesión material puede satisfacer completamente el corazón humano. La verdadera sabiduría consiste en temer al Señor y guardar sus mandamientos.
Esta conclusión resume la enseñanza central del libro y orienta todas sus reflexiones acerca de la vida. Por otra parte, el Cantar de los Cantares celebra el amor, la fidelidad y la belleza de la relación entre un hombre y una mujer. Mediante lenguaje poético describe el afecto mutuo, el compromiso y la alegría que acompañan al amor verdadero. El libro presenta el matrimonio como una bendición y muestra la importancia de la fidelidad, el respeto y la entrega recíproca.
Sus imágenes poéticas destacan la dignidad del amor dentro del propósito establecido por Dios. Juntos, Eclesiastés y el Cantar de los Cantares ofrecen perspectivas complementarias. Uno recuerda la brevedad de la vida y la necesidad de buscar aquello que permanece para siempre. El otro celebra las bendiciones que Dios concede durante el camino de la existencia humana.

Capítulo 25

La Sabiduría de Salomón

La Sabiduría enseña que los hombres fueron creados para buscar la justicia y caminar en comunión con Dios. Aquellos que aman la verdad encuentran dirección, mientras que quienes se entregan a la corrupción terminan alejándose de la fuente de la vida. Los impios suelen pensar que la existencia humana es breve y carece de propósito eterno. Por esta razón buscan satisfacer todos sus deseos sin considerar las consecuencias de sus acciones. Creen que la muerte pone fin a toda esperanza y que no existe juicio futuro. Sin embargo, la Sabiduría declara que están profundamente equivocados.
Las almas de los justos permanecen en las manos de Dios. Aunque sufran aflicciones y parezcan débiles ante los ojos del mundo, poseen una esperanza que no puede ser destruida. Las pruebas los purifican como el fuego purifica el oro, y su fidelidad será recompensada en el tiempo señalado por el Señor. Los impios, por el contrario, descubrirán que sus obras no permanecen ocultas. La riqueza, el poder y la fama que tanto valoraban no podrán librarlos del juicio.
Entonces comprenderán que despreciaron aquello que verdaderamente tenía valor. El libro exalta la sabiduría como uno de los mayores tesoros que puede poseer un hombre. Ella es más preciosa que el oro, más valiosa que los reinos y superior a cualquier riqueza material. Quien la encuentra adquiere discernimiento para gobernar su vida y caminar por senderos rectos.
La Sabiduría estuvo presente desde el principio de la creación. Participó en el ordenamiento del universo y acompañó a los hombres justos a lo largo de las generaciones. Por medio de ella fueron guiados los patriarcas, fortalecidos los profetas y preservados quienes permanecieron fieles a Dios. Se recuerda cómo la Sabiduría protegió a Noé durante el diluvio, dirigió a Abraham en su peregrinación y sostuvo a Moisés cuando condujo a Israel fuera de Egipto. Así se muestra que Dios gobierna la historia mediante su sabiduría y dirige los acontecimientos hacia el cumplimiento de sus propósitos. El libro también denuncia la idolatría. Los hombres fabrican imágenes con sus propias manos y luego les atribuyen poder, olvidando al Creador que hizo todas las cosas. Esta práctica conduce a la confusión espiritual y abre la puerta a numerosas formas de corrupción. La verdadera sabiduría conduce a la justicia, la humildad y el temor del Señor. Quienes la siguen encuentran vida y paz. Por ello gobernantes, jueces y líderes son exhortados a buscarla continuamente, recordando que toda autoridad humana deberá rendir cuentas delante de Dios.

Capítulo 26

Sirácides o Eclesiástico

Sirácides reúne enseñanzas destinadas a formar hombres y mujeres sabios, capaces de vivir rectamente delante de Dios y de sus semejantes. El libro insiste constantemente en que el temor del Señor constituye el fundamento de toda verdadera sabiduría. La vida del hombre debe estar guiada por la prudencia. Antes de actuar conviene reflexionar, escuchar consejos y considerar las consecuencias de cada decisión.
La precipitación conduce frecuentemente al error, mientras que la sabiduría protege a quienes caminan con paciencia. El libro enseña la importancia de honrar a los padres. Quien respeta a aquellos que le dieron la vida recibe bendición y demuestra gratitud por los dones recibidos.
Del mismo modo, se exhorta a cuidar de los ancianos y tratar con dignidad a quienes han acumulado experiencia a lo largo de los años. La lengua ocupa un lugar central dentro de estas enseñanzas. Muchas personas destruyen amistades, familias y comunidades mediante palabras imprudentes.
La mentira, la calumnia y el chisme producen heridas profundas. Por ello se exhorta a utilizar las palabras para edificar, enseñar y promover la paz. También se destaca el valor de la amistad verdadera. Un amigo fiel constituye un tesoro difícil de encontrar. En tiempos de prosperidad abundan los compañeros, pero en los momentos de dificultad se revela quiénes permanecen realmente al lado de una persona.
Sirácides advierte contra el orgullo y la arrogancia. Muchos hombres son derribados precisamente cuando creen estar más seguros. Los humildes, en cambio, encuentran gracia delante de Dios porque reconocen sus limitaciones y dependen de la ayuda divina. La riqueza no debe convertirse en objeto de adoración. Los bienes materiales pueden ser útiles cuando se administran correctamente, pero no deben ocupar el lugar que pertenece al Señor. Quien pone toda su confianza en las riquezas termina descubriendo cuán frágiles son las cosas terrenales.
El autor dedica amplios espacios a recordar la historia de los grandes hombres de Israel. Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Aaron, Josué, Samuel, David y otros personajes son presentados como ejemplos de fidelidad. Sus vidas muestran que Dios honra a quienes permanecen firmes aun en medio de dificultades. Finalmente se declara que toda sabiduría procede del Señor. Los hombres pueden adquirir conocimientos y habilidades, pero la verdadera comprensión nace de una relación correcta con Dios. Por ello la búsqueda de la sabiduría debe acompañar toda la vida del creyente.

Isaías: El Llamado al Arrepentimiento

Isaías ejerció su ministerio en tiempos de grandes cambios políticos y espirituales. Mientras las naciones se fortalecían militarmente y los imperios crecían en poder, el pueblo de Judá experimentaba una profunda decadencia moral. El profeta denunció la corrupción de gobernantes y jueces. Los poderosos acumulaban riquezas mientras los débiles eran oprimidos. La religión continuaba practicándose exteriormente, pero muchos corazones estaban lejos de Dios. En una visión extraordinaria Isaías contempló al Señor sentado sobre un trono elevado. Los serafines proclamaban continuamente su santidad y toda la creación estaba llena de su gloria. Ante aquella revelación el profeta reconoció su propia pequeñez y comprendió la gravedad del pecado humano. Después de ser purificado por la gracia de Dios recibió la misión de anunciar su palabra. Desde entonces dedicó su vida a llamar al pueblo al arrepentimiento y a recordar que la verdadera seguridad no se encuentra en ejércitos ni alianzas políticas, sino en la fidelidad al Senhor. Isaías anunció juicios contra Judá debido a su rebeldía. También proclamó mensajes dirigidos a numerosas naciones vecinas, mostrando que Dios gobierna sobre todos los pueblos y no solamente sobre Israel. Asiria aparecía como una amenaza creciente. Muchos buscaban soluciones mediante acuerdos políticos y estrategias militares. Sin embargo, el profeta insistía en que la nación debía confiar en Dios antes que en la fuerza humana.
A pesar de las advertencias, Isaías también proclamó esperanza. El Señor no abandonaría para siempre a su pueblo. Después de la corrección vendría la restauración, y los dispersos volverían a reunirse. El profeta habló acerca de un tiempo futuro en que las naciones acudirían al monte del Señor para recibir instrucción. Los pueblos abandonarían la violencia y buscarían la justicia. Así comenzaba a revelarse una esperanza que alcanzaría mucho más allá de las circunstancias inmediatas de Judá.

Capítulo 28

Isaías: El Siervo del Señor y la Restauración

Futura

Entre las profecías más profundas de Isaías se encuentran aquellas relacionadas con el Siervo del Señor. Este personaje aparece como un hombre humilde, obediente y completamente dedicado a cumplir la voluntad divina. No buscaría imponerse mediante la fuerza ni la violencia. Su misión consistiría en traer justicia, esperanza y restauración. Aunque muchos no comprenderían plenamente su obra, Dios lo había escogido para cumplir propósitos de enorme importancia. Isaías anunció que el Siervo sería rechazado por numerosos hombres. Experimentaría sufrimiento, desprecio y oposición. Sin embargo, permanecería fiel a la misión recibida y soportaría cargas que correspondían a otros. A través de su obediencia muchos encontrarían reconciliación y paz. Lo que parecía derrota terminaría convirtiéndose en victoria, y la obra del Siervo alcanzaría a pueblos y naciones más allá de Israel. El profeta también contempló la futura restauración de Jerusalén. Los exiliados regresarían, las ciudadas destruidas serían reconstruidas y la gloria del Señor volvería a manifestarse entre su pueblo. Isaías vio un futuro donde la justicia llenaría la tierra. Los humildes serían consolados, los afligidos recibirían esperanza y las promesas divinas alcanzarían su cumplimiento. Incluso la creación participaría de aquella renovación preparada por Dios. Las visiones concluyen mostrando nuevos cielos y nueva tierra, donde la paz reemplaza al sufrimiento y la presencia del Señor llena toda la creación. Así Isaías une advertencia y esperanza, juicio y restauración, mostrando que Dios corrige a quienes ama pero nunca abandona sus promesas.

Capítulo 29

Jeremías, el Profeta del Juicio y la Esperanza

Jeremías fue llamado por Dios en una época de profunda crisis espiritual. Desde su juventud recibió la misión de anunciar palabras difíciles a una nación que se acercaba rápidamente al juicio. Aunque inicialmente se consideraba incapaz para una tarea tan grande, el Señor le aseguró que estaría con él y pondría sus palabras en su boca. Durante aquellos años, Judá continuaba alejándose de los caminos de Dios. La idolatria se había extendido por la nación, los gobernantes actuaban con injusticia y gran parte del pueblo confiaba más en ceremonias religiosas que en una verdadera obediencia al pacto. Jeremías denunció esta situación con firmeza. Advirtió que el Templo no podía proteger a quienes persistían en el pecado y recordó que Dios busca sinceridad antes que rituales vacios.
Repetidamente llamó al arrepentimiento, pero la mayoría rechazó sus advertencias. Los sacerdotes, gobernantes y falsos profetas se opusieron a su mensaje. Muchos proclamaban paz cuando el juicio ya se acercaba. Jeremías fue ridiculizado, amenazado y encarcelado, pero continuó proclamando fielmente la palabra recibida. El profeta anunció que Babilonia sería utilizada como instrumento de corrección. Si la nación no se volvía al Señor, Jerusalén sería destruida y sus habitantes serían llevados cautivos. Estas palabras parecían imposibles para muchos, pues confiaban en la fortaleza de la ciudad y en la presencia del Templo. Sin embargo, Jeremías también transmitió mensajes de esperanza. Declaró que el exilio tendría un límite y que Dios no abandonaría para siempre a su pueblo. Después del tiempo de corrección vendría la restauración. Entre las promesas más importantes se encuentra el anuncio de un nuevo pacto.
A diferencia del pacto anterior, que había sido quebrantado repetidamente por los hombres, este sería escrito en los corazones. El pueblo conocería al Señor de manera más profunda y experimentaría una renovación interior. Así Jeremías se convirtió en un profeta que anunció tanto el juicio como la esperanza. Sus lágrimas reflejaban el dolor que sentía por la nación, pero sus palabras también apuntaban hacia la futura restauración preparada por Dios.

Capítulo 30

Lamentaciones y Baruc

Cuando Jerusalén finalmente cayó en manos de Babilonia, el sufrimiento alcanzó una magnitud difícil de describir. Las murallas fueron derribadas, el Templo destruido y gran parte de la población llevada al exilio. Las Lamentaciones expresan el dolor provocado por aquella tragedia. La ciudad que una vez había estado llena de vida ahora aparecía desolada. Sus calles estaban vacías y quienes sobrevivieron contemplaban con tristeza las consecuencias de años de desobediencia. El autor observa el sufrimiento del pueblo y reconoce que el juicio recibido no fue injusto.
La nación había ignorado repetidamente las advertencias proféticas y ahora experimentaba las consecuencias de sus acciones. Sin embargo, aun en medio de la tristeza aparece una poderosa declaración de esperanza. Se afirma que las misericordias del Senhor son nuevas cada mañana y que su fidelidad permanece para siempre. Aunque el dolor sea profundo, Dios no abandona definitivamente a quienes vuelven a Él. Baruc, colaborador cercano de Jeremías, también transmitió enseñanzas destinadas a los exiliados.
Recordó la importancia de reconocer los pecados cometidos, buscar la sabiduría divina y mantener viva la esperanza en las promesas del Senhor. El libro exhorta a confiar en Dios incluso durante los períodos más difíciles. Aunque Jerusalén hubiera sido destruida, la historia del pueblo no había llegado a su fin. El Senhor continuaba guiando los acontecimientos y preparaba un futuro regreso. Así Lamentaciones y Baruc muestran que el arrepentimiento sincero abre el camino hacia la restauración. El juicio no constituye la última palabra; la misericordia divina continúa disponible para quienes la buscan.

Capítulo 31

Ezequiel y la Restauración de Israel

Mientras muchos judíos vivían cautivos en Babilonia, Dios levantó a Ezequiel como profeta entre los exiliados. Desde el comienzo de su ministerio recibió visiones extraordinarias que revelaban la gloria y soberanía del Señor. Ezequiel contempló seres vivientes llenos de poder, ruedas que se movían conforme al Espíritu y un trono elevado por encima de toda la creación. Estas visiones mostraban que Dios seguía gobernando incluso lejos de Jerusalén y que su autoridad se extiende sobre toda la tierra. El profeta fue constituído como centinela para Israel. Su tarea consistía en advertir al pueblo acerca de sus pecados y llamarlo al arrepentimiento. Debía proclamar fielmente la palabra de Dios sin importar la reacción de quienes lo escucharan. Ezequiel denunció la idolatría, la injusticia y la corrupción que habían conducido a la destrucción de Jerusalén. También anunció juicios contra diversas naciones que se habían llenado de orgullo y violencia. Sin embargo, gran parte de su mensaje estuvo dedicada a la esperanza futura. Dios prometió reunir nuevamente a los dispersos, restaurar a Israel y establecer una relación renovada con su pueblo. Una de las visiones más conocidas del libro es la del valle de los huesos secos. Ezequiel contempló una enorme multitud de huesos esparcidos sobre la tierra. Parecían completamente muertos y sin esperanza.
Pero cuando el profeta obedeció la orden divina y habló la palabra recibida, los huesos comenzaron a unirse, recibieron carne y finalmente volvieron a la vida. Esta visión simbolizaba la restauración de Israel. Lo que parecía perdido sería levantado nuevamente por el poder de Dios. La nación dispersa volvería a reunirse y recibiría nueva vida. El Señor también prometió dar a su pueblo un corazón nuevo. Quitaría el corazón de piedra y colocaría un corazón dispuesto a obedecer. La restauración no sería solamente externa, sino también espiritual.
En las últimas visiones del libro aparece un templo glorioso y una ciudad renovada. Desde el santuario fluye un río de vida que transforma todo cuanto toca. Donde antes existía esterilidad surge abundancia, y donde había muerte aparece vida.
Así Ezequiel enseña que después del juicio viene la restauración. Dios corrige a su pueblo, pero también lo levanta nuevamente y cumple las promesas que ha pronunciado desde generaciones antiguas.

Capítulo 32

Daniel y el Reino Eterno de Dios

Daniel fue llevado cautivo a Babilonia durante los primeros años del exilio. Aunque se encontraba lejos de Jerusalén y rodeado por una cultura diferente, decidió permanecer fiel al Señor. Desde su juventud se propuso no contaminarse con prácticas contrarias a la ley de Dios, y por ello recibió sabiduría y entendimiento superiores a los de muchos hombres de su generación. Junto con otros jóvenes hebreos fue instruido para servir dentro de la administración del imperio. Sin embargo, mientras otros confiaban en conocimientos humanos, Daniel buscaba constantemente la dirección de Dios. Durante el reinado de Nabucodonosor ocurrieron acontecimientos que marcaron profundamente la historia. El rey tuvo sueños que ninguno de sus sabios pudo interpretar.
Entonces Daniel oró al Señor y recibió revelación acerca de los misterios ocultos. Uno de aquellos sueños mostraba una gran estatura formada por diversos materiales. La cabeza era de oro, el pecho de plata, el vientre de bronce y las piernas de hierro. Daniel explicó que aquellas partes representaban una sucesión de imperios que dominarían la historia. Sin embargo, todos ellos serían finalmente reemplazados por un reino eterno establecido por Dios. Más adelante, los compañeros de Daniel fueron obligados a elegir entre obedecer a Dios o someterse a la idolatría promovida por el rey. Cuando se negaron a adorar una imagen de oro fueron arrojados a un horno encendido.
Pero el Señor los preservó milagrosamente y caminaron entre las llamas sin sufrir daño alguno. Años después Daniel también enfrentó una prueba decisiva. Debido a su fidelidad fue arrojado al foso de los leones. Sus enemigos creían haber encontrado la manera de destruirlo, pero Dios cerró la boca de las fieras y preservó su vida. Al amanecer, Daniel salió ileso y todos reconocieron el poder del Señor. Además de interpretar sueños, Daniel recibió numerosas visiones acerca del futuro.
Vio bestias que surgían del mar representando reinos y poderes que dominarían diferentes épocas de la historia. Aunque aquellas fuerzas parecían temibles, todas estaban sujetas a la autoridad divina. En una de sus visiones contempló al Anciano de Dias sentado sobre un trono glorioso. Delante de Él comparecían naciones y gobernantes para ser juzgados.
Ningún reino humano podía escapar a su autoridad. Daniel vio también a uno semejante a un Hijo de Hombre que recibió dominio, gloria y un reino eterno. Todos los pueblos y naciones le servirían, y su gobierno jamás tendría fin. El libro concluye anunciando la resurrección futura. Muchos de los que descansan en el polvo despertarían, unos para vida eterna y otros para juicio.
Los sabios resplandecerían como las estrellas y quienes permanecieran fieles serían recompensados por Dios. Así Daniel proclama que los imperios humanos son pasajeros,

pero el Reino del Señor permanece para siempre. Capítulo 33 Los Profetas Menores y el Llamado al

Arrepentimiento

Después de los grandes profetas continuaron surgiendo hombres llamados por Dios para transmitir su palabra. Aunque sus escritos son más breves, sus mensajes abarcan generaciones enteras y contienen advertencias, promesas y enseñanzas fundamentales. Oseas anunció que Israel se había apartado del Señor como una esposa infiel abandona a su esposo. Aun así, proclamó que la misericordia de Dios permanecía disponible para quienes se arrepintieran sinceramente. Joel habló acerca del Día del Señor. Exhortó al pueblo al ayuno, la oración y el arrepentimiento, anunciando que Dios derramaría su Espíritu sobre futuras generaciones.
Amós denunció la injusticia social. Los ricos explotaban a los pobres y muchos practicaban una religión vacía mientras despreciaban la justicia. El profeta recordó que Dios exige rectitud y misericordia. Abdías anunció juicio contra Edom debido a su orgullo y a la forma en que se había alegrado del sufrimiento de Jerusalén. Jonás fue enviado a Nínive para advertir acerca del juicio venidero. Aunque inicialmente intentó huir de su misión, finalmente obedeció y vio cómo una ciudad entera respondía con arrepentimiento.
Míqueas denunció la corrupción de gobernantes y líderes religiosos. También anunció que de Belén surgiria un gobernante destinado a cumplir los propósitos de Dios. Nahúm proclamó la caída de Nínive cuando aquella ciudad volvió a llenarse de violencia y maldad. Habacuc preguntó por qué prosperan los impios y recibió la enseñanza de que el justo debe vivir por la fe, confiando en Dios a un cuando no comprende completamente sus caminos. Sofonías anunció el Día del Señor como tiempo de juicio y purificación, pero también de restauración para quienes permanecieran fieles.
Hageo exhortó al pueblo a reconstruir el Templo después del exilio y a colocar nuevamente a Dios en el centro de sus prioridades. Zacarías recibió visiones acerca de la restauración de Jerusalén y del futuro triunfo del Reino de Dios. Sus profecías contienen numerosas promesas de esperanza. Malaquías fue el último de los profetas. Llamó al pueblo a recordar la ley, abandonar la indiferencia espiritual y prepararse para los acontecimientos futuros que Dios había prometido.
A través de todos ellos se repite un mismo mensaje: Dios llama constantemente al arrepentimiento, corrige a quienes se apartan y bendice a quienes permanecen fieles.

Capítulo 34

Enoc y los Vigilantes

Enoc fue conocido como un hombre que caminó con Dios en tiempos muy antiguos. Entre los escritos preservados por la tradición etíope se encuentran las visiones que recibió acerca de acontecimientos ocurridos antes del diluvio y sobre los misterios relacionados con el mundo espiritual. Según estas revelaciones, algunos Vigilantes, seres celestiales establecidos para servir a Dios, abandonaron el lugar que les había sido asignado.
Movidos por deseos indebidos descendieron a la tierra y se mezclaron con los hombres. Como consecuencia de aquella rebelión surgieron gigantes poderosos que llenaron la tierra de violencia. La corrupción aumentó y la humanidad comenzó a alejarse aún más de los caminos establecidos por el Creador. Los Vigilantes también enseñaron conocimientos que no debían revelar. Instruyeron a los hombres en prácticas relacionadas con la guerra, la hechicería y diversas formas de corrupción. Esto aceleró la expansión de la maldad por toda la tierra. Cuando la violencia alcanzó niveles extremos, el clamor de los justos llegó hasta los cielos.
Entonces Dios determinó establecer juicio contra aquellos seres rebeldes y contra toda la corrupción que habían provocado. Enoc recibió la misión de anunciarles la sentencia divina. Los Vigilantes buscaron intercesión, pero comprendieron que el juicio ya había sido decretado. Ninguna posición elevada podía librarlos de las consecuencias de su rebelión. Durante sus visiones, Enoc contempló lugares preparados para el castigo de quienes se apartan de Dios y también regiones destinadas a los justos. Comprendió que toda la creación se encuentra bajo el gobierno del Altísimo y que ninguna acción permanece oculta delante de Él. Así comienza una serie de revelaciones que muestran el conflicto entre la obediencia y la rebelión, entre la justicia y la corrupción, y que preparan el camino para las visiones futuras relacionadas con el juicio final y la restauración de todas las cosas.

Capítulo 35 Enoc, Los Viajes Celestiales y el Juicio Futuro

Después de recibir las primeras revelaciones acerca de los Vigilantes y del juicio preparado para ellos, Enoc fue conducido por mensajeros celestiales para contemplar regiones ocultas a los ojos de los hombres. Durante estos viajes observó aspectos de la creación que revelaban la grandeza y el orden establecido por Dios desde el principio. Vio los depósitos de los vientos, las fuentes de las aguas y los caminos por donde avanzan los astros. Comprendió que el sol, la luna y las estrellas cumplen funciones determinadas por el Creador y que toda la creación se mueve conforme a leyes establecidas por su voluntad. También contempló montañas de extraordinaria grandeza, regiones de fuego y lugares reservados para acontecimientos futuros.
A medida que avanzaba en sus visiones comprendía que el universo visible representa solamente una parte de una realidad mucho más amplia gobernada por Dios. Enoc observó lugares destinados a las almas después de la muerte. Algunas regiones estaban preparadas para quienes habían vivido con justicia y otras para quienes habían persistido en la maldad. De esta manera comprendió que la muerte no constituye el final de la existencia humana y que cada persona deberá responder por sus acciones. Más adelante contempló multitudes de ángoles que sirven continuamente delante del Señor. Sus funciones eran numerosas y variadas, pero todos actuaban en perfecta obediencia. Aquella visión contrastaba con la rebelión de los Vigilantes que habían abandonado su lugar. El profeta recibió también revelaciones acerca del futuro de las naciones.
Vio cómo surgirían imperios poderosos, gobernantes orgullosos y períodos de gran sufrimiento para los justos. Sin embargo, observó igualmente que Dios continuaría preservando un remanente fiel a través de todas las generaciones. Las visiones avanzaron hasta mostrar el juicio final.
Reyes, gobernantes y hombres comunes comparecerían delante del trono divino. Ninguna riqueza, influencia o poder humano podría ocultar las acciones realizadas durante la vida. Los orgullosos serían humillados y los justos serían vindicados. Toda injusticia recibiría respuesta y toda obra realizada en secreto sería manifestada. Entonces la corrupción que había marcado la historia humana sería finalmente derrotada.
Enoc contempló también la exaltación del Elegido, aquel a quien Dios había preparado para ejercer dominio y justicia sobre las naciones. Bajo su gobierno los justos hallarían paz y la creación sería renovada. Las últimas visiones muestran una tierra restaurada donde la justicia prevalece.
El sufrimiento, la violencia y la opresión dejarán de dominar sobre los hombres. Así concluyen las revelaciones de Enoc, proclamando que el Señor gobierna sobre toda la creación y que finalmente la justicia triunfará sobre toda forma de maldad.

Capitulo 36 Jubileos y el Orden de las Generaciones

El Libro de los Jubileos presenta la historia sagrada organizada conforme a períodos establecidos por Dios desde el principio. Según esta obra, el desarrollo de las generaciones humanas sigue un orden determinado por la voluntad divina y no por el azar. La narración comienza con la creación del mundo y continúa describiendo los acontecimientos de las primeras generaciones. Se recuerda cómo Dios estableció tiempos, estaciones y ciclos destinados a ordenar la vida de los hombres. Adán recibió instrucciones para vivir en obediencia, pero el pecado alteró profundamente la relación entre la humanidad y su Creador. A pesar de ello, Dios continuó guiando la historia y preservando una línea de hombres justos a través de las generaciones.
Jubileos dedica especial atención a figuras como Noé, Abraham, Isaac y Jacob. Estos patriarcas aparecen como ejemplos de fe y obediencia. Sus vidas muestran que Dios cumple sus promesas aun cuando las circunstancias parecen contradecirlas. La historia de Abraham ocupa un lugar central. Se destaca su separación de la idolatría, su disposición para obedecer y su confianza en las promesas divinas.
A través de él se establece una alianza destinada a extenderse por muchas generaciones. También se amplían diversos episodios relacionados con Isaac, Jacob y sus hijos. El libro insiste constantemente en la importancia de preservar la fidelidad al pacto y transmitir las enseñanzas divinas de padres a hijos. Moisés aparece como el gran mediador que recibe la ley y conduce al pueblo fuera de Egipto. Las festividades, los tiempos sagrados y diversas ordenanzas son presentados como elementos fundamentales para mantener viva la relación entre Dios y su pueblo. Una de las enseñanzas centrales de Jubileos consiste en que la historia posee propósito y dirección. Los acontecimientos no se desarrollan de manera caótica, sino conforme a un plan establecido por Dios desde el principio. Por esta razón cada generación es llamada a recordar las obras del Señor, transmitir sus enseñanzas y permanecer fiel a los mandamientos recibidos.
Quienes olvidan estas cosas terminan alejándose de la verdad, mientras que quienes las conservan encuentran bendición y dirección. Así Jubileos funciona como un recordatorio permanente de la fidelidad divina a lo largo de la historia y de la responsabilidad que cada generación posee de conservar el legado espiritual recibido.

Capítulo 37

Conclusión de la Historia Sagrada
Desde la creación de los cielos y la tierra hasta las visiones de los profetas y los escritos de los sabios, las Escrituras presentan una única historia guiada por la mano de Dios. Adán recibió la vida del Creador. Noé fue preservado durante el diluvio. Abraham fue llamado para caminar por fe. Isaac, Jacob y los patriarcas recibieron promesas que alcanzaron a generaciones futuras. José experimentó cómo Dios puede transformar el sufrimiento en salvación. Moisés condujo a Israel fuera de la esclavitud y recibió la ley. Josué introdujo al pueblo en la tierra prometida. Los jueces trajeron liberación durante tiempos de crisis. David gobernó como rey y recibió promesas destinadas a perdurar más allá de su propia vida.
Salomón edificó el Templo y gobernó durante años de prosperidad. Más tarde el reino fue dividido y los profetas llamaron repetidamente al arrepentimiento. Elías, Eliseo, Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel y muchos otros proclamaron la palabra del Señor en medio de circunstancias difíciles. Los sabios enseñaron el temor de Dios. Job mostró perseverancia durante el sufrimiento. Los Salmos enseñaron a orar y adorar. Proverbios transmitió sabiduría práctica. Eclesiastés recordó la brevedad de la vida y la necesidad de buscar aquello que permanece para siempre.
Los libros de Sabiduría y Sirácides exhortaron a caminar con prudencia y justicia. Los Macabeos mostraron el valor de permanecer fieles en tiempos de persecución. Enoc reveló aspectos del mundo espiritual y Jubileos recordó el orden establecido por Dios a través de las generaciones. A través de todos estos acontecimientos aparece una misma verdad: los hombres cambian, los imperios se levantan y caen, las generaciones nacen y desaparecen, pero el Señor permanece fiel para siempre. La justicia conduce a la vida y la rebelión produce destrucción.
La sabiduría procede de Dios y la verdadera esperanza se encuentra en quienes confían en sus promesas. Aunque los hombres fallen repetidamente, la misericordia divina permanece disponible para quienes regresan a él con sinceridad. Por ello las Escrituras llaman a cada generación a recordar las obras de Dios, aprender de la historia de los justos y caminar con fidelidad delante del Creador. Así concluye la historia sagrada, proclamando que el Altísimo reina sobre toda la creación, dirige el curso de la historia y cumplirá todas las promesas que ha pronunciado desde el principio de los tiempos. Amén.
Ha llegado al final del documento.